{"id":25507,"date":"2020-08-31T06:09:35","date_gmt":"2020-08-31T06:09:35","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-08-31T06:09:35","modified_gmt":"2020-08-31T06:09:35","slug":"mi-prima-se-viste-de-novia-capitulo-16","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/mi-prima-se-viste-de-novia-capitulo-16\/","title":{"rendered":"Mi prima se viste de novia (Cap\u00edtulo 16)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"25507\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">2<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 13<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Cuando form&eacute; un pu&ntilde;o con mi mano y una verdadera masacre con mi mente, Fabi&aacute;n volvi&oacute; a golpearme. Esta vez casi sin fuerza, como un suave roce algo molesto. Y aunque no lo hizo sobre mi ojo, sino m&aacute;s bien sobre mi ment&oacute;n, volv&iacute; a percibir la sensaci&oacute;n de otro flash en la retina. Pero esta vez me invadi&oacute; un recuerdo algo diferente.<\/p>\n<p>Sintiendo el sabor de un poco de sangre entre los dientes, me vi, como si fuese una pel&iacute;cula en c&aacute;mara r&aacute;pida, corriendo alrededor de una mesa, con una torta en el medio. Hab&iacute;an pasado m&aacute;s de quince a&ntilde;os de aquel cumplea&ntilde;os, pero en ese momento lo record&eacute; con total claridad.<\/p>\n<p>Mi prima hab&iacute;a venido especialmente y de regalo me hab&iacute;a tra&iacute;do dos paquetes de figuritas de un &aacute;lbum de futbol que ten&iacute;a en aquel entonces. De esos que al llenarlos los cambiabas por una pelota.<\/p>\n<p>Recuerdo haber pensado que era una amarreta. Que s&oacute;lo dos paquetes de figuritas me regalaba. Hasta que abr&iacute; el primero. Una figurita de Boca. Luego otra. Y aunque el sobre dec&iacute;a que tra&iacute;an cinco, vinieron siete. Todas, absolutamente todas de jugadores de Boca. Y de tanta alegr&iacute;a comenc&eacute; a correr alrededor de la mesa. Lo abrazaba a mi viejo y no pod&iacute;a dejar de repetirle: &ldquo;Todas de Boca. &iexcl;Todas de Boca, pap&aacute;!&rdquo;.<\/p>\n<p>Eso que sent&iacute;a, queridos amigos y amigas, entiendo hoy, que tambi&eacute;n era felicidad.<\/p>\n<p>Y cuando abr&iacute; el segundo, ni se imaginan. Otra de Boca. Y otra. Y otra. Esta vez s&iacute; eran cinco. Y la &uacute;ltima: la del Bati. No s&eacute; si era la &ldquo;dif&iacute;cil&rdquo;. Pero era la de mi &iacute;dolo, y hasta ese instante no la ten&iacute;a.<\/p>\n<p>Mis amiguitos aplaud&iacute;an, sin tampoco poder creerlo. Ahora correr alrededor de la mesa era poco festejo para la sensaci&oacute;n que recorr&iacute;a en mi cuerpo. Me sub&iacute; a la mesa y empec&eacute; a patear todo, como si Batistuta fuese yo. Mi vieja, que estaba content&iacute;sima por verme as&iacute;, me dej&oacute; hacer el quilombo que quisiera. Era mi cumplea&ntilde;os y mi prima me hab&iacute;a dado el regalo m&aacute;s importante de mi vida. Pero al ratito me quiso bajar.<\/p>\n<p>Otra vez Julia sali&oacute; en mi defensa y se subi&oacute; a la mesa conmigo. Nos abraz&aacute;bamos, salt&aacute;bamos y hasta grit&aacute;bamos goles imaginarios. Uno de los pibes del colegio que hab&iacute;a invitado se quiso subir tambi&eacute;n a festejar y mi prima lo baj&oacute; de un empuj&oacute;n que lo dej&oacute; tirado, llorando, agarr&aacute;ndose la cabeza, en el suelo entre dos sillas.<\/p>\n<p>Le cost&oacute; muchos a&ntilde;os a mi inocencia de pibito entender que no hab&iacute;a sido suerte. Que Julia se hab&iacute;a gastado todos sus ahorros para comprar tantas figuritas como fuesen necesarias para completar los sobres, que con mucho cuidado hab&iacute;a abierto para volver a llenarlos y cerrarlos prolijamente, s&oacute;lo con las de Boca. Y la del Bati.<\/p>\n<p>Y entonces desarm&eacute; el pu&ntilde;o. Fabi&aacute;n lo vio. Lo not&oacute; al instante y cay&oacute; rendido, llorando, sobre mi pecho.<\/p>\n<p>-Perdoname. &ndash;me dijo dos veces. O tres.&ndash; Estoy desesperado &ndash;aclar&oacute; luego, aunque no hac&iacute;a falta.<\/p>\n<p>Con paciencia lo saqu&eacute; del bar. Le indiqu&eacute; con un adem&aacute;n a Julia que me deje a m&iacute;. Que yo lo sacaba de all&iacute;. Que yo me encargaba.<\/p>\n<p>-&iquest;La quer&eacute;s recuperar? &ndash;le pregunt&eacute; en la puerta.<\/p>\n<p>El flaco no paraba de llorar, ni de pedirme disculpas. Pero aunque la pregunta que le hab&iacute;a hecho era ret&oacute;rica, necesitaba que me preste atenci&oacute;n. Esta vez puse mis manos en sus mejillas y le levant&eacute; la cabeza para que me mire a los ojos, y como para que reaccione, lo cachetee apenas.<\/p>\n<p>-&iquest;La quer&eacute;s recuperar? &ndash;insist&iacute;.<\/p>\n<p>Ahora me dijo que &ldquo;si&rdquo;. Hab&iacute;a querido decir m&aacute;s cosas, pero no lo dej&eacute;.<\/p>\n<p>-Haceme caso. Hace exactamente lo que te digo, si la quer&eacute;s recuperar &ndash; le orden&eacute;, volviendo a cachetearlo cuando quer&iacute;a bajar la cabeza. &ndash; Exactamente. &iquest;Me escuchaste? Exactamente.<\/p>\n<p>Fabi&aacute;n no necesit&oacute; ning&uacute;n est&iacute;mulo aparte. Su atenci&oacute;n estaba enfocada totalmente en mis palabras.<\/p>\n<p>-Anda a tu habitaci&oacute;n. Ba&ntilde;ate. Ponete la mejor ropa que tengas. Y nunca, pero nunca m&aacute;s vengas a hablarle. Que piense que ya la superaste.<\/p>\n<p>De reojo vi que Julia caminaba hacia nuestro lado, por lo que tuve que apurar el consejo.<\/p>\n<p>-Y si te vas a quedar en la barra todo el d&iacute;a, hacelo con una sonrisa. Que Julia crea que te estas sintiendo mejor, incluso sin ella.<\/p>\n<p>Fabi&aacute;n solo afirmaba con la cabeza. Y cuando mi prima estaba s&oacute;lo a unos pasos de alcanzarnos, supe que ten&iacute;a tiempo para solamente un consejo m&aacute;s. Y que deb&iacute;a aprovecharlo.<\/p>\n<p>-Y no hables con el pibe que sirve los tragos. Habla con la piba. &ndash; le dije.<\/p>\n<p>Le di una cachetada amistosa, un poco m&aacute;s fuerte que las anteriores y le dije que se vaya. Cuando mi prima me toc&oacute; el hombro, el pelotudo que no me invito a su fiesta la saludo con la mirada y se fue. Julia ni le respondi&oacute;. Meti&oacute; uno de sus dedos en la boca y lo sac&oacute; para frot&aacute;rmelo en la comisura de mis labios, para tratar de sacarme una mancha de sangre seca. Cuando habl&eacute; para que se tranquilizara, vio tambi&eacute;n que ten&iacute;a sangre en las enc&iacute;as.<\/p>\n<p>-&iexcl;Mir&aacute; lo que te hizo este hijo de puta! &ndash;exclam&oacute;.<\/p>\n<p>Yo simplemente la tom&eacute; de las manos y le dije que no importaba. Que ya estaba todo solucionado. Cuando me estaba por preguntar que le hab&iacute;a dicho, o que hab&iacute;a sucedido, exig&iacute; que volvamos al cuarto, que ya no aguantaba ni un minuto m&aacute;s sin chuparle la concha. Ella sonr&iacute;o a medias y la curiosidad se le esfum&oacute; del rostro producto del deseo.<\/p>\n<p>En el ascensor tuvimos compa&ntilde;&iacute;a. Una vieja con mirada juzgona nos impidi&oacute; meternos mano o besarnos con las ganas que ten&iacute;amos. Nuestra respiraci&oacute;n agitada no hac&iacute;a otra cosa que calentarnos a&uacute;n m&aacute;s perversamente. La campanilla que indicaba que est&aacute;bamos en nuestro piso, parec&iacute;a no sonar nunca. La rajita de la conchita marc&aacute;ndose bajo el jean de mi prima llamaba a mis dedos de manera desesperada. Hasta que son&oacute;. Casi corriendo llegamos a nuestro cuarto y apenas se cerr&oacute; la puerta, tal cual estaba pactado, Julia volvi&oacute; ser mi putita.<\/p>\n<p>Sin importarle nada m&aacute;s, me bes&oacute; para limpiarme los dientes, esta vez con su lengua. Veloz y torpemente, mientras le desabroch&eacute; el pantal&oacute;n y le met&iacute; la mano debajo de la bombacha para acariciarle la empanada que estaba hecha sopa de las ganas de tener mi pija adentro. La campera, la musculosa y el corpi&ntilde;o le volaron del cuerpo en dos patadas y as&iacute; como estaba, en tetas y el jean desabrochado, se arrodill&oacute; para dejarme la verga tambi&eacute;n en libertad y pon&eacute;rsela sin pensar, toda adentro de la boca.<\/p>\n<p>-Gaag. Aagg. Agg. Empujame m&aacute;s. &ndash;dijo al ratito&ndash; Cogeme la boca. Cojele la boca a la chupapito de tu prima. Gag. Gagg. Aggg.<\/p>\n<p>La tom&eacute; del pelo y cumpl&iacute; su orden. Julia abri&oacute; la boca lo m&aacute;s grande que pudo y a la fuerza se la llev&eacute; hasta el fondo de su garganta. Los chorros de saliva ca&iacute;an al suelo. Yo s&oacute;lo la soltaba cuando me golpeaba las piernas, para darme a entender que necesitaba respirar. Tomaba aire, tos&iacute;a un poco y abr&iacute;a nuevamente la boca bien grande, para comerme la pija entera. Cuando comenzaba a atragantarse, tal cual me hab&iacute;a dicho, la empujaba tir&aacute;ndole del pelo para que le entre un poco m&aacute;s.<\/p>\n<p>Cogiendole la boquita de esa forma, a mi ritmo, a lo bestia, me sent&iacute;a el gran macho argentino, mientras ella, en cambio, se sent&iacute;a la m&aacute;s putita del planeta entero. Y los dos nos salud&aacute;bamos en la puerta del para&iacute;so.<\/p>\n<p>Todav&iacute;a tom&aacute;ndola del pelo, la hice ponerse pie. Me mor&iacute;a de ganas de besarla. Como nunca. Era mi lengua ahora la que recorr&iacute;a todo su paladar, jugando a enroscarse con la de ella. Liber&eacute; una mano de su cabeza para desabrocharle el pantal&oacute;n completamente y comenc&eacute; a baj&aacute;rselo, hasta dej&aacute;rselo por las rodillas. De vez en cuando mi prima amagaba con agacharse porque quer&iacute;a tener m&aacute;s gusto a pija, pero de un tir&oacute;n de cabello la devolv&iacute;a a su lugar, que era, esta vez, mi boca. Y aunque la pasi&oacute;n que me despertaba esa situaci&oacute;n, aquel beso, me carcom&iacute;a la mente de lujuria, la empuj&eacute; sobre el colch&oacute;n, para que quede a mi merced. Muerto de ganas de chuparle la concha, de embadurnarme los labios y toda la cara con los fluidos de mi prima.<\/p>\n<p>Termin&eacute; de quitarle el pantal&oacute;n y al verle la bombachita tan mojada, toda manchada por el jugo de su almeja, decid&iacute; dejarse la puesta. Llev&eacute; mi cabeza entre sus piernas abiertas, le hice la tanga a un lado y me dispuse a disfrutar de ese manjar que estaba comenzando a extra&ntilde;ar. A las dos leng&uuml;eteadas que recibi&oacute; en el cl&iacute;toris mi prima acab&oacute;, dej&aacute;ndome la cara completamente sucia por su concha. Pero no me dej&oacute; salir de all&iacute;, ni siquiera cuando su orgasmo termin&oacute; del todo.<\/p>\n<p>-Chupame m&aacute;s. Chupamela toda. &ndash; me pidi&oacute;.- Comeme toda la concha de nuevo.<\/p>\n<p>Y as&iacute; lo hice. Por un largo rato me dediqu&eacute; a explorar cada cent&iacute;metro de su vagina con mi lengua. Tanto por fuera, como por dentro. Metersela y dejarla un ratito para sentir el sabor de su interior, nos hac&iacute;a retorcer del placer a ambos. De vez en tanto me sal&iacute;a darle un suave beso antes de lamerla con fuerza, de recorrerla con mis labios, de penetrarla con la boca lo m&aacute;s profundo que pod&iacute;a o succionarle el cl&iacute;toris para dej&aacute;rselo bien, pero bien mamado. El olor concentrado que ven&iacute;a de su bombachita sucia, me incitaba a no parar. A seguir por siempre, de ser necesario.<\/p>\n<p>Su segundo orgasmo, tampoco le fue suficiente. Esta vez se acomod&oacute; para hacer un sesenta y nueve y la electricidad que recorr&iacute;a por mi mente me pareci&oacute; un rel&aacute;mpago de deseo golpe&aacute;ndome justo en el cerebro.<\/p>\n<p>Chuparle la conchita mientras me mamaba la pija era de esas cosas que sin dudas podr&iacute;amos haber estado haciendo d&iacute;as y d&iacute;as, semanas y semanas enteras, sin frenar. Ni por hambre, ni por sed. S&oacute;lo comiendo y bebiendo nuestros sexos, por d&iacute;as y d&iacute;as. Sentir la presi&oacute;n de sus labios rodearme la poronga, para bajar y subir, a veces suave y otras m&aacute;s violentas, mientras mi boca se llenaba cada vez m&aacute;s de su sabor m&aacute;s &iacute;ntimo, era sencillamente hermoso. Era disfrutar de una verdadera paja s&oacute;lo con su boquita y el intenso sabor de su almeja en la m&iacute;a.<\/p>\n<p>No s&eacute; c&oacute;mo tuve la frialdad para sac&aacute;rsela de la boca, pero lo hice. Estaban ahora desbord&aacute;ndome las ganas de cogerla. Me puse encima de Julia y cuando le apoy&eacute; la cabeza del pene en su concha, cerr&oacute; las piernas y se dio vuelta.<\/p>\n<p>-La cola. &ndash; me dijo &ndash; Haceme la colita un poco, antes de cogerme.<\/p>\n<p>Sin decirle nada, le abr&iacute; las nalgas con una mano y con la otra acomod&eacute; el glande en la entrada del orto. Tire un escupitajo que cay&oacute; en el centro de su ano y le presion&eacute; la cabeza del pito, de a poco, para que se vaya dilatando.<\/p>\n<p>-Levanta el culito, que te la meto entera- le indiqu&eacute;.<\/p>\n<p>Julia lo hizo y cuando la punta abri&oacute; su esf&iacute;nter, con mayor facilidad que las veces anteriores, aunque ahora ten&iacute;a las piernas cerradas, me dej&eacute; caer sobre su espalda, para que le entre toda.<\/p>\n<p>-Ahh. &ndash; dijo esta vez. Luego s&oacute;lo gemidos acompa&ntilde;aron a mi pija mientras le entraba y sal&iacute;a, lentamente, del culo.<\/p>\n<p>Acomod&eacute; mi cabeza para poder besarla. Me encantaba besarla mientras le hac&iacute;a la cola. Aunque la penetraba despacio, sintiendo el calorcito y las apretadas que me daba el orto de mi prima, sent&iacute;a que iba a acabar en cualquier momento. Hasta ya pod&iacute;a visualizarle otra vez las piernas chorreando el semen que escapaba de su colita reci&eacute;n cogida.<\/p>\n<p>-Que domadita me dejaste &ndash; solt&oacute; entre suspiros. &ndash; Yo solita pido la chota en la cola ahora. &ndash; acot&oacute; despu&eacute;s, al mismo tiempo que me quedaba quieto con la verga en el fondo de su intestino, para no eyacular y dejarle tiempo a mi excitaci&oacute;n para que me espere. Teniendo en mente el objetivo de cogerla por todos sus orificios en la misma garchada, y para lograrlo me faltaba todav&iacute;a su conchita.<\/p>\n<p>Le bombe&eacute; el orto unas cuantas veces m&aacute;s y lo retir&eacute;, para que se d&eacute; vuelta.<\/p>\n<p>Finalmente le quit&eacute; la bombacha y sin m&aacute;s pre&aacute;mbulos le puse el pito en la concha. Ahora los gemidos nos sal&iacute;an a los dos sin pensarlos. Nos encontramos disfrutando nuevamente del morbo de un incesto que ya nos parec&iacute;a tan habitual, tan maravillosamente com&uacute;n. Tan, valga la redundancia, familiar.<\/p>\n<p>El &eacute;xtasis me invadi&oacute; al notar que la conchita de mi prima ya estaba tan ajustada al grosor de mi pija, siempre tan lubricada por cualquier fluido que sal&iacute;a de nuestros cuerpos. Y al segundo de que ella tenga otro orgasmo m&aacute;s, ya no pude contener el m&iacute;o. La explosi&oacute;n de leche le llen&oacute; esta vez el &uacute;tero. Julia me abraz&oacute; con fuerza, para que no me salga de su interior. Le encantaba sentirse penetrada por su primo. Sentirme la pija achicarse, todav&iacute;a dentro de su cuerpo.<\/p>\n<p>Segu&iacute;a dici&eacute;ndome en el o&iacute;do lo bien cogida que se sent&iacute;a. Pregunt&aacute;ndome una vez tras otra si me gustaba cogerse a la puta petera culoroto chupapija tragaleche de mi prima. Y dej&aacute;ndome como respuesta posible, una s&iacute;ntesis de todo el diccionario de la real academia espa&ntilde;ola en una sola palabra: s&iacute;.<\/p>\n<p>Cuando se fue a ba&ntilde;ar, me detuve otra vez para mirarla caminar desnuda. Tambi&eacute;n me hac&iacute;a delirar la mente el verla buscar su ropa, la toalla, elegir a penas la bombacha y el corpi&ntilde;o para cambiarse. La excitaci&oacute;n que me provocaba verla en ese tipo de situaciones tan &ldquo;de entrecasa&rdquo;, de golpe se sintieron m&aacute;s profundas. Incluso ver su bombacha de encaje blanco secarse, colgando en la llave del agua caliente de la ducha, tras haberla lavado a mano para quitar las manchas que hab&iacute;a dejado la desvirgada de su ano. Sin dudas me comenzaba a tentar cada vez m&aacute;s la idea de que sea as&iacute; por siempre.<\/p>\n<p>Si Julia volv&iacute;a a vivir conmigo, esta vez pondr&iacute;a una regla de que solo se pod&iacute;a andar en bombacha por la casa. Cocinar, lavar la ropa, mirar la tele, trabajar con la computadora. Todo se har&iacute;a con la cola al aire. Pensaba que ser&iacute;a tan hermoso tenerla siempre entangada para manosearle el culo cuando quisiese, que hasta la idea me asustaba un poco.<\/p>\n<p>Pero al rato cambi&eacute; la calentura por unas l&iacute;neas de tristeza, porque por m&aacute;s tentador que sonase, ese plan parec&iacute;a ser imposible. No sab&iacute;a si tendr&iacute;a las agallas necesarias para convencerla de eso y hacerle perder al amor de su vida. Por primera vez mi mente se encontr&oacute; en una terrible paradoja que no ten&iacute;a soluci&oacute;n. Horrorosa, m&aacute;s que tenebrosa.<\/p>\n<p>Mientras eleg&iacute;a un pantal&oacute;n deportivo para ponerse al salir de la ducha, pens&eacute; en que tal vez podr&iacute;amos ser amantes. Que su vida entera disfrute del amor, y que su conchita disfrute de mi pija. Pero era m&aacute;s imposible a&uacute;n. Julia era la mina m&aacute;s fiel que pod&iacute;a existir sobre el planeta Tierra. Eso era otra ley. Irrompible. Me dol&iacute;a saberlo.<\/p>\n<p>Pero la mezcla entre la presi&oacute;n de semejante decisi&oacute;n que deb&iacute;a tomar en unos d&iacute;as, cuando el viaje se termine, y la conciencia tranquila, no pudo contra el llamado desde la ducha que recib&iacute;, porque mi prima quer&iacute;a pis en el culo.<\/p>\n<p>Me levant&eacute; y me la fui a coger bajo el agua, sin dudar. Otra vez por sus tres agujeros. Con el agregado de la orina, que fue a parar a su est&oacute;mago. La leche la quiso las tetas. Y aunque la lluvia la diluy&oacute; r&aacute;pidamente, me fascin&oacute;.<\/p>\n<p>Nos quedamos un rato m&aacute;s con las gotas golpe&aacute;ndonos el cuerpo desnudo, mientras nos bes&aacute;bamos, lamiamos y manose&aacute;bamos todo lo que ten&iacute;amos a mano.<\/p>\n<p>-&iquest;No ten&eacute;s ganas de mear m&aacute;s? &ndash; pregunt&oacute; luego.<\/p>\n<p>Le dije que reci&eacute;n le hab&iacute;a vaciado la vejiga en la boca, que no sab&iacute;a si podr&iacute;a mearla de nuevo. Que me espere un rato.<\/p>\n<p>Julia sonri&oacute; de la forma que m&aacute;s me excitaba y todav&iacute;a con el agua de la ducha cayendo sobre su pelo, se agach&oacute; y se puso en cuatro sobre el suelo. Se abri&oacute; los cachetes de la cola y me hizo arrodillar para penetrarla.<\/p>\n<p>-Ponela en la cola mientras esperamos. &ndash; dijo, con la vocecita de nena inocente que le quedaba tan bien al pedirme que le rompa el culo.-Y cuando te den ganas de hacer pis, no la saques. Meame adentro. &ndash; agreg&oacute;, cuando sinti&oacute; el glande ingresar por su ano.<\/p>\n<p>La idea me cautiv&oacute; por completo. Me qued&eacute; entonces haci&eacute;ndole la cola una vez m&aacute;s y cuando sent&iacute; que ya podr&iacute;a dejarle una buena cantidad de meo, me dispuse a hacerlo.<\/p>\n<p>Y si la idea me hab&iacute;a cautivado, la realidad, directamente, me hab&iacute;a esclavizado. La sensaci&oacute;n de mi pija hincharse para soltar chorro tras chorro de pis adentro del culito de mi prima, merecer&iacute;a un cap&iacute;tulo aparte. O un tomo entero.<\/p>\n<p>Cuando la saqu&eacute;, casi sintiendo un orgasmo sin eyacular, gran parte de mi meada se escurri&oacute; entre sus nalgas. Julia se puso de pie, se abraz&oacute; con sus piernas a mi cintura y la verga se deslizo solita hacia su &uacute;tero. Ella tambi&eacute;n se sent&iacute;a una perra. Mi putita personal, mi prima degenerada, mi juguete saca-leche. Mi perversa esclava sexual.<\/p>\n<p>Tuvo un orgasmo m&aacute;s cuando sinti&oacute; el lechazo golpearle la conchita desde adentro. Ni sab&iacute;a ya cu&aacute;ntos orgasmos nos hab&iacute;amos dado, mutuamente, en poco menos de una hora. Ni cu&aacute;ntos m&aacute;s tendr&iacute;amos a la siguiente.<\/p>\n<p>Lo que s&iacute; sab&iacute;amos era que en un par de d&iacute;as ya no tendr&iacute;amos m&aacute;s, y el terror ahora parec&iacute;a invadirnos a ambos, no s&oacute;lo a m&iacute;. Era sin dudas un tema que deb&iacute;amos solucionar, dejar la vida entera para solucionarlo, porque ninguno de los dos sab&iacute;a c&oacute;mo podr&iacute;amos tener una vida normal y a la vez cogernos cada vez que quisi&eacute;semos. Eran dos cosas que no pod&iacute;an ir de la mano. S&iacute; o s&iacute; ten&iacute;amos que resignar una de las dos opciones. No pod&iacute;amos vivir sin una vida normal. Pero tampoco &iacute;bamos a poder vivir ignorando el deseo y el morbo que sent&iacute;amos el uno por el otro.<\/p>\n<p>Julia se puso la bombacha, el corpi&ntilde;o y el pantal&oacute;n que le hab&iacute;a visto elegir, agreg&oacute; una remerita y la misma campera de cuero que hab&iacute;a llevado a la fiesta. Cuando ya estaba completamente vestida, me dijo que haga lo mismo. Que vayamos a recorrer los bares para conseguir bebidas. Aunque la ropa no le hac&iacute;a mucho juego esta vez, me era imposible dejar de mirarle el orto con los el&aacute;sticos de la tanga marc&aacute;ndoseles bajo el jogging.<\/p>\n<p>En la misma barra, pero en diferente silla, ya saben a qui&eacute;n encontr&eacute;. Otra vez lo mir&eacute; de lejos y resign&eacute; la latita de cerveza, para que &eacute;l no me vea a m&iacute;. Se hab&iacute;a ba&ntilde;ado, afeitado y vest&iacute;a un traje negro, una camisa blanca y la corbata azul. Parec&iacute;a reci&eacute;n salido de Wall Street. Y tal como le hab&iacute;a indicado, ahora estaba del otro lado de la barra, hablando con la mina que serv&iacute;a los tragos. Fabi&aacute;n hab&iacute;a exagerado un poco con la elegancia, pero me hab&iacute;a entendido, por lo que me fui sin decirle nada.<\/p>\n<p>Al volver al cuarto y reencontrarme con mi prima, lo primero que me dijo fue que Fabi&aacute;n estaba &ldquo;distinto&rdquo;. Le dije que s&iacute;. Que yo tambi&eacute;n lo hab&iacute;a visto.<\/p>\n<p>Luego se desvisti&oacute; para quedar solamente entangada sobre la cama, y me llam&oacute;. Me abr&iacute; una latita, le abr&iacute; una a ella y me fui a acostar a su lado. Me asombr&oacute; cuando rechaz&oacute; la cerveza, pero no tuve ni ganas de preguntarle para qu&eacute; carajos, entonces, hab&iacute;a propuesto ir a buscarlas.<\/p>\n<p>Como ya sab&iacute;a que me quer&iacute;a chupar la pija, me la saqu&eacute; del b&oacute;xer y chasque&eacute; los dedos para se&ntilde;alarle luego en donde deb&iacute;a poner la boca. Obediente como ella sola, me comenz&oacute; a mamar la verga un segundo despu&eacute;s.<\/p>\n<p>Esta vez lo hac&iacute;a con cari&ntilde;o. Se la tragaba hasta donde pod&iacute;a, cabeceaba apret&aacute;ndomela un poco con sus labios, luego la lam&iacute;a, lam&iacute;a los test&iacute;culos un buen rato y la besaba. Repet&iacute;a el esquema, aunque alternaba el orden a su antojo. Pero en una de esas veces que la quit&oacute; de su boca, comenz&oacute; a charlar.<\/p>\n<p>-Pens&eacute; que lo ibas a matar cuando te golpe&oacute;. &ndash;dijo, esperando una respuesta para intentar develar, aunque sea un poco, el misterio que hab&iacute;a generado Fabi&aacute;n con su cambio de look y de actitud. Luego volvi&oacute; a mamar como si nada.<\/p>\n<p>Le respond&iacute; que yo tambi&eacute;n. Y aunque sab&iacute;a que lo que en realidad estaba haciendo, adem&aacute;s de petearle el pito a su primo, era intentar &ldquo;chequearlo&rdquo;, le ampli&eacute; la respuesta dici&eacute;ndole que no lo mat&eacute; porque se hab&iacute;a ganado mi respeto. Que sin duda alguna, Fabi&aacute;n, hab&iacute;a tenido que tener mucho coraje para golpearme, sobretodo siendo el cag&oacute;n que era. Y el coraje merece respeto.<\/p>\n<p>Esta vez fue ella quien me hizo el gesto de &ldquo;m&aacute;s o menos&rdquo; con la mano, todav&iacute;a con la pija en la boca.<\/p>\n<p>-&iquest;Qu&eacute; le dijiste para que nos deje tranquilos? &ndash; pregunt&oacute; un segundo antes de volver con el pete.<\/p>\n<p>-Que te d&eacute; por perdida. Que ya estaba. Que haga su vida, porque &eacute;l que ya no ten&iacute;a chances con vos. &ndash; le ment&iacute;.<\/p>\n<p>Julia termin&oacute; la conversaci&oacute;n con un &ldquo;Y&hellip; s&iacute;&rdquo;, simulando una mirada pensativa. Al rato se puso de pie y me pidi&oacute; que vaya a buscarle algo de comer.<\/p>\n<p>Me quej&eacute; un poco sobre c&oacute;mo pod&iacute;a ser tan cruel de mandarme al comedor con la pija as&iacute; de parada y me dijo que vaya, que as&iacute; era mejor, que me vendr&iacute;a bien acumular ganas para cogerla a la vuelta. Algo de raz&oacute;n ten&iacute;a.<\/p>\n<p>Volv&iacute; con cuatro sanguches que yo mismo hab&iacute;a armado, pero casi se me caen al piso cuando entre al cuarto y vi a mi prima acomodando su celular sobre una especie de tr&iacute;pode, apuntando a la cama.<\/p>\n<p>-Nada de fotos en una fiesta privada, July. Es una regla. Nada de fotos.<\/p>\n<p>Julia me sonri&oacute; y me pidi&oacute; que no hable m&aacute;s al pedo. Que era para filmar una cosa especial. Que despu&eacute;s de ver el video lo borr&aacute;bamos y punto, si estaba tan ofendido.<\/p>\n<p>Luego se acost&oacute; y con una palmadita sobre el colch&oacute;n me indic&oacute; que vaya a su lado.<\/p>\n<p>-Me tome dos pastillas para dormir. &ndash; me dijo &ndash; Tranquilo que las uso siempre. Voy a quedar completamente dormida para que me hagas lo que quieras. No dejes ni una perversidad sin hacerme, ni que yo haga.<\/p>\n<p>Agreg&oacute;, con palabras apagadas, que filme todo. Que al otro d&iacute;a quer&iacute;a ver el video entero mientras me peteaba el pito. Me repiti&oacute; que val&iacute;a todo y que s&oacute;lo hab&iacute;a una regla: que la cuide. Luego remarc&oacute; que cualquier morbosidad que surja de mi mente, la lleve a cabo con su cuerpo inconsciente.<\/p>\n<p>Lo repiti&oacute; una vez m&aacute;s, esta vez haciendo mucho &eacute;nfasis en la palabra &ldquo;cualquier&rdquo;.<\/p>\n<p>Y se durmi&oacute; profundamente.<\/p>\n<p>Enfrente ten&iacute;a el cuerpo de Julia todo para m&iacute;, para mis deseos, para todo lo que quisiese.<\/p>\n<p>Las dos o tres primeras ideas que vinieron a mi imaginaci&oacute;n para hacer esa noche, llegaron a asustarme incluso a m&iacute;.<\/p>\n<p>Y aunque algunas rozar&iacute;an el l&iacute;mite de la legalidad, estaba decidido a hacerlas.<\/p>\n<p>Sintiendo otra vez al monstruo apoderarse de mi piel, dej&eacute; los sanguches en la mesita de luz y comenc&eacute;.<\/p>\n<p>Me acost&eacute; a su lado a hacerle el culo abraz&aacute;ndola desde atr&aacute;s. Al instante me puse de pie para met&eacute;rsela en la boca. Y luego me dispuse a acomodarla de perfil a la c&aacute;mara, para que ella se vea mejor al otro d&iacute;a. Al correrla la not&eacute; pesad&iacute;sima. Realmente estaba dormida tan profundamente, que parec&iacute;a estar moviendo un cad&aacute;ver. Le apoy&eacute; el pecho en el borde de la cama que daba al balc&oacute;n y las rodillas en el suelo, puse una almohada bajo su vientre para levantarle la colita y volv&iacute; a meterle el pito hasta el fondo. Y a pesar de que se la met&iacute; con fuerza y en seco, Julia ni chist&oacute;.<\/p>\n<p>Al rato de estar bombe&aacute;ndole el orto, record&eacute; sus palabras: &ldquo;Que un extra&ntilde;o me coja dormida. Me meta mano y se aproveche&rdquo;. Y sent&iacute; otro escalofr&iacute;o bajando desde mi mente hasta la punta de los pies.<\/p>\n<p>Volv&iacute; a ponerme de pie y antes de ponerle &ldquo;pausa&rdquo; a la c&aacute;mara de su celular, solt&eacute; unas palabras, con mi rostro en primer plano.<\/p>\n<p>Necesitaba ahorrar espacio y no sabr&iacute;a cu&aacute;nto tiempo podr&iacute;a estar filmando el cuarto sin movimiento alguno.<\/p>\n<p>&ldquo;Es hora de compartir&rdquo;, dije.<\/p>\n<p>Y me fui a ver si en el casino del barco encontraba a alguno de esos viejitos verdes de la pileta. Sonre&iacute; pensando que el tipo todav&iacute;a no sab&iacute;a que mientras la ruleta giraba y giraba, en unos minutos se sentir&iacute;a haber metido cien plenos seguidos.<\/p>\n<p>Pero no fue el &uacute;nico ganador. El primer hombre al que se lo propuse estaba con un amigo, y luego se acerc&oacute; uno que me hab&iacute;a escuchado sin querer. Y otro m&aacute;s, con otro amigo. Y as&iacute;.<\/p>\n<p>A la hora volv&iacute; al cuarto con siete machos, de entre 50 y 60 a&ntilde;os, desesperados por cogerse a mi prima dormida. Todos casados, viajando con su familia, quienes hasta ese momento cre&iacute;an que solo en el casino podr&iacute;an tener su momento masculino en tranquilidad.<\/p>\n<p>Al prender la c&aacute;mara, volv&iacute; a hablar en primer plano.<\/p>\n<p>&ldquo;Bienvenida a la fiesta del sue&ntilde;o&rdquo; dije esta vez. Y sonre&iacute; con mi mejor cara de diablo.<\/p>\n<p>Continuar&aacute;&#8230;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 13<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>2 Cuando form&eacute; un pu&ntilde;o con mi mano y una verdadera masacre con mi mente, Fabi&aacute;n volvi&oacute; a golpearme. 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