{"id":25557,"date":"2020-09-03T01:21:20","date_gmt":"2020-09-03T01:21:20","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-09-03T01:21:20","modified_gmt":"2020-09-03T01:21:20","slug":"hubo-que-asistirlo-para-que-se-follara-a-mi-mujer","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/hubo-que-asistirlo-para-que-se-follara-a-mi-mujer\/","title":{"rendered":"Hubo que asistirlo para que se follara a mi mujer"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"25557\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 10<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Hab&iacute;a pasado bastante tiempo desde la &uacute;ltima vez que mi esposa tuvo la oportunidad de compartir sexualmente con el tipo de hombre de su predilecci&oacute;n, de manera que, en un momento dado y tal vez para romper la monoton&iacute;a, volvi&oacute; a surgir en nuestras conversaciones el tema de los encuentros sexuales con extra&ntilde;os.<\/p>\n<p>Hab&iacute;amos tenido la posibilidad de encontrarnos en varias ocasiones con Andr&eacute;s, un muchacho moreno, pero, tanto ella como yo, nos cuestion&aacute;bamos que no existiesen otras posibilidades y siempre recurri&eacute;ramos a &eacute;l en los momentos de calentura. Tal vez debido a la disponibilidad y f&aacute;cil acceso a esa persona, lo m&aacute;s pr&aacute;ctico era recurrir a lo que se ten&iacute;a a la mano. Sin embargo, pens&aacute;bamos, deb&iacute;an existir muchas experiencias nuevas, diferentes y otras personas por conocer, s&oacute;lo que se deb&iacute;a hacer el trabajo de buscarlas y promover nuevas situaciones. Adem&aacute;s, Andr&eacute;s hab&iacute;a viajado fuera del pa&iacute;s y era muy posible que no lo volvi&eacute;ramos a ver. Y fue en ese ir y venir de ideas, que se plante&oacute; la posibilidad de buscar otras personas y promover otras experiencias.<\/p>\n<p>A ella le atraen poderosamente la atenci&oacute;n las personas de color, de manera que la b&uacute;squeda deber&iacute;a empezar por ah&iacute;. Coloque avisos en una p&aacute;gina de anuncios, pero, para sorpresa de ambos, ninguna de las personas que nos escrib&iacute;a respond&iacute;a a esa descripci&oacute;n. Intentamos, entonces, abriendo un perfil en una p&aacute;gina de contactos. All&iacute; pudimos observar varios posibles candidatos, pero la falta de fotograf&iacute;as en sus perfiles poco ayudaba para determinar si esta podr&iacute;a ser potencialmente o no la persona adecuada.<\/p>\n<p>Para que esto funcione, creemos que debe existir una atracci&oacute;n sexual poderosa. De lo contrario creamos obst&aacute;culos que lejos de promover los encuentros, los aplazan indefinidamente. Por otra parte, m&aacute;s importante a&uacute;n, pensamos que estos intercambios se deben dar con las personas que a uno realmente le gustan, le atraen y le excitan. Si no es as&iacute;, lo m&aacute;s probable es que no se disfrute la experiencia y que se interact&uacute;e con las otras personas de manera forzada y nada natural.<\/p>\n<p>Les escribimos a varios muchachos y, en ese proceso de b&uacute;squeda, logramos comunicarnos con alguien que ten&iacute;a fotograf&iacute;a en su perfil y resid&iacute;a en una ciudad situada a unas cinco horas de viaje en autom&oacute;vil desde nuestro sitio de residencia. Encontrarnos con &eacute;l supon&iacute;a trasladarnos de ciudad, lo cual, aunque posible, generaba toda una serie de actividades y gastos para logar el objetivo. Pero ya hab&iacute;amos decidido que lo &iacute;bamos a hacer, as&iacute; que seguimos adelante con los preparativos de la aventura.<\/p>\n<p>Mi esposa logr&oacute; comunicarse a trav&eacute;s del chat con H&eacute;ctor, que as&iacute; se llama el contacto. Como de costumbre, hubo el intercambio protocolario de impresiones y el consiguiente galanteo del hombre, tratando de ganarse los favores de la mujer. Pero el asunto ya estaba decidido, de manera que su galanteo no iba a cambiar el rumbo de los acontecimientos, pero si iba a agregar un poco de expectativa a lo que pudiera ser ese encuentro.<\/p>\n<p>Este muchacho, adem&aacute;s de muchas otras cosas, le expresaba abiertamente a mi esposa su intenci&oacute;n de acariciarla, besarla, chuparle los senos y estimular su cl&iacute;toris con la mano; tambi&eacute;n quer&iacute;a pasar la lengua por su ano y producirle as&iacute; un inmenso placer. Otro tanto le manifestaba ella en reciprocidad a sus anuncios.<\/p>\n<p>Y como resultado de ese intercambio de ideas se acord&oacute; ir a visitarle un fin de semana. Decidimos viajar d&iacute;a jueves, desde nuestro sitio de residencia, conocer algo de la ciudad el d&iacute;a viernes, encontrarnos con &eacute;l en d&iacute;a s&aacute;bado, reposar de la faena el d&iacute;a domingo y emprender el regreso a Bogot&aacute; el d&iacute;a lunes.<\/p>\n<p>El viaje a aquella ciudad transcurri&oacute; sin novedad. Durante el trayecto, ella se comunic&oacute; con el muchacho para informarle que ya est&aacute;bamos en camino. Sobra decir que &eacute;l se ofrec&iacute;a para estar atento a nuestra llegada y procurar que todo estuviera perfecto, record&aacute;ndole de antemano, que no se ir&iacute;a a arrepentir. Llegamos a nuestro destino, nos instalamos y nos dispusimos a descansar para estar relajados al d&iacute;a siguiente.<\/p>\n<p>El d&iacute;a viernes estuvimos realizando una visita por diferentes sitios tur&iacute;sticos de la ciudad y acudimos, en la noche, a un sitio swinger. Esper&aacute;bamos que pasara algo inesperado en ese lugar, pero todo fue muy predecible y no hubo oportunidad de intercambiar con otros o recibir alg&uacute;n tipo de propuestas. Mi esposa se mostr&oacute; insinuante y coqueta con algunos hombres, pero nada pas&oacute;, as&iacute; que nos dedicamos a mirar, con entera libertad, pues al parecer a nadie le importaba si era visto teniendo sexo con sus parejas. Hab&iacute;a mucho de exhibicionismo. Nos tomamos unos tragos y, pasada la media noche, volvimos al hotel.<\/p>\n<p>Al d&iacute;a siguiente dormimos hasta tarde y lo pasamos bastante relajados, ya que era el d&iacute;a acordado para la cita. El encuentro estaba programado para las 8 de la noche y se esperaba que la jornada se extendiera hasta la madrugada, de modo que hab&iacute;a que estar descansados. Hab&iacute;a conversado con mi esposa para que estuvi&eacute;ramos claros y defini&eacute;ramos lo que iba a suceder con aquel hombre, desde el mismo instante en que le conoci&eacute;ramos. La idea era que tuviera claro si le llamaba la atenci&oacute;n o no para que fuera su pareja sexual aquella noche porque, si bien hab&iacute;amos hecho un largo viaje con ese prop&oacute;sito, ella no ten&iacute;a obligaci&oacute;n de acostarse con &eacute;l si no era el hombre de su predilecci&oacute;n. Est&aacute;bamos de acuerdo en eso.<\/p>\n<p>Llegada la noche nos encontramos en un lugar concurrido de la ciudad. Despu&eacute;s de los saludos de rigor, nos sentamos a conversar. El era un hombre de color, bastante m&aacute;s grande que mi mujer, con un cuerpo m&aacute;s bien rollizo, tal vez excedido unos kilos de peso, pero congeni&oacute; con ella en la conversaci&oacute;n, de modo que todo parec&iacute;a fluir, aunque a m&iacute;, la verdad, no me parec&iacute;a que hicieran pareja. Pero como la intenci&oacute;n de ella era medirse diferentes tama&ntilde;os de pollas en su vagina, aquel hombre le representaba un reto.<\/p>\n<p>Una de mis preocupaciones es que no se nos pasara toda la noche conversando, as&iacute; que le insinuaba a ella que concretara lo que &iacute;bamos a hacer y procedi&eacute;ramos en consecuencia, porque el tiempo pasaba volando. El volumen de la m&uacute;sica en aquel lugar estaba bastante alto y no pod&iacute;a escuchar muy bien lo que hablaban. Mi esposa estaba en medio de los dos, pero ella estaba m&aacute;s atenta de aquel, y por lo tanto yo quedaba fuera de su conversaci&oacute;n en muchos momentos.<\/p>\n<p>De un momento a otro, mi esposa me dijo que H&eacute;ctor nos invitaba a conocer un sitio especial de la ciudad, muy concurrido en la noche, donde se especializan en bailar salsa. A m&iacute; la idea no me agrad&oacute; mucho, porque significaba aplazar el encuentro sexual para m&aacute;s tarde, pero ella, que le encanta bailar, encontraba tentadora la propuesta y de inmediato acept&oacute;. As&iacute; que abandonamos aquel lugar y nos dirigimos al nuevo destino.<\/p>\n<p>Llegamos a una amplia discoteca, muy oscura, y tal vez ideal para que entre ellos dos surgiera el morbo necesario para que se animaran a retozar sexualmente. Al menos as&iacute; lo pens&eacute; yo. Pero con el paso del tiempo me di cuenta que ellos se dedicaron a bailar y dudo que hayan hablado de algo, porque el volumen de la m&uacute;sica era tan alto, que pr&aacute;cticamente era imposible hablar en aquellas circunstancias. Adem&aacute;s, que, al ritmo de la salsa, resulta un poco iluso pretender que las personas junten sus cuerpos, eleven su excitaci&oacute;n y les nazca follar. Aquello pr&aacute;cticamente era hacer ejercicio, como en una clase de gimnasia.<\/p>\n<p>De cuando en vez, descansaban un rato, se acercaban a la mesa a tomar algo, algo hablaban, pero nuevamente volv&iacute;an a la pista de baile y continuaban con su diversi&oacute;n. Yo les observaba desde lejos, tratando de ver si aquel muchacho intentaba acariciar a mi esposa o hacer algo que sugiriera m&aacute;s aproximaci&oacute;n e intimidad entre ambos, pero no era as&iacute;. No hab&iacute;a nada de eso. Se divert&iacute;an bailando simplemente. Y ella, encantada practicando sus pasos de baile sus piruetas y sus rutinas, parec&iacute;a no estar interesada en algo m&aacute;s.<\/p>\n<p>Ya eran las doce de la noche cuando, en un intermedio, le dije a mi esposa. Oye, &iquest;no crees que ya est&aacute; bien de baile? La idea era venir a culearte a este muchacho, o es que &iquest;cambiaste de opini&oacute;n? No, me dijo, es s&oacute;lo que me he entretenido bailando y se ha pasado el tiempo. Bueno, le repliqu&eacute;, si fuera con los otros muchachos con los que has estado, a esta hora ya te tendr&aacute;n desnuda, y te habr&iacute;an besuqueado, despelucado, acariciado y metido la verga. Me da la impresi&oacute;n de que este muchacho est&aacute; esperando que t&uacute; des la pauta y si no sugieres nada, seguramente seguir&aacute; de pareja de baile toda la noche. Bueno, voy a ver, me dijo.<\/p>\n<p>Poco antes de la una de la ma&ntilde;ana, ella me dijo que nos fu&eacute;ramos para el hotel, y que H&eacute;ctor nos iba a acompa&ntilde;ar. De manera que tomamos un taxi y nos dirigimos a nuestro hotel. En el trayecto solo se habl&oacute; de la m&uacute;sica tan pegajosa que hab&iacute;an escuchado y bailado, de lo entretenido que era aquel sitio, de los buenos bailarines que se ve&iacute;a entre la gente y cosas por el estilo, pero nada relacionado con querer estar ellos juntos o de acariciarse y besarse para iniciarse y excitarse con miras a tener sexo unos minutos m&aacute;s adelante.<\/p>\n<p>Al llegar al hotel, ya siendo la una y media de la ma&ntilde;ana, nos dirigimos de inmediato a la habitaci&oacute;n. Una vez dentro, mi esposa tom&oacute; la iniciativa, rode&oacute; el cuello de aquel hombre, lo abraz&oacute; y empez&oacute; a besarlo. &Eacute;l le correspondi&oacute; y empez&oacute; a acariciar su cuerpo, y a desvestirla lentamente. Meti&oacute; las manos dentro de su falda para acariciar sus nalgas y, poco a poco, se las arregl&oacute; para que falda y pantis cayeran al piso. El segu&iacute;a vestido y ella, con su vagina desnuda, tan solo vestida con sus medias y zapatos de la cintura para abajo.<\/p>\n<p>Ella, siguiendo el juego, le subi&oacute; la camiseta, por encima de los brazos, dej&aacute;ndole su pecho al descubierto. Y &eacute;l, devolviendo el gesto, le quit&oacute; la blusa dej&aacute;ndola a ella tan s&oacute;lo vestida con su corpi&ntilde;o, casi desnuda. Ella, entonces, lo invit&oacute; a que se recostara en un sof&aacute;, desabroch&oacute; su pantal&oacute;n, lo bajo un poco, expuso su miembro, y empez&oacute; a chuparlo. El parec&iacute;a disfrutar de esa atenci&oacute;n, pero mi esposa mir&aacute;ndome de cuando en vez mientras mamaba aquel pene, parec&iacute;a indicarme que algo no estaba funcionando.<\/p>\n<p>Y suced&iacute;a que, por m&aacute;s que ella mamara y mamara aquel pene, este no se pon&iacute;a erecto y segu&iacute;a fl&aacute;cido. El muchacho, tal vez d&aacute;ndose cuenta de esto, empez&oacute; a cambiar de posici&oacute;n. Se quit&oacute; los pantalones para estar totalmente desnudo y se dispuso a besar el sexo de mi mujer, acomod&aacute;ndose para que ambos se besaran los sexos mutuamente. En verdad, la imagen de ellos dos haciendo la posici&oacute;n del &ldquo;69&rdquo; era muy excitante, solo que el pene de aquel, no obstante, los esfuerzos de ella, no consegu&iacute;a ponerse duro.<\/p>\n<p>El muchacho se incorpor&oacute;, la puso a ella de espaldas y trat&oacute; de penetrarla, pero no consegu&iacute;a que su miembro estuviera a punto para lograr su cometido. Ella, expectante, sin decir nada, dejaba que aquel intentara e intentara, sin &eacute;xito, estar dentro de su vagina. La puso en posici&oacute;n de perrito, pero su miembro no respond&iacute;a y la penetraci&oacute;n resultaba imposible. Estando as&iacute;, en esa posici&oacute;n, me mir&oacute;, como desconcertado, mientras segu&iacute;a insistiendo en su prop&oacute;sito.<\/p>\n<p>Yo, como estaba tomando fotograf&iacute;as del evento, intervine y dije, saben qu&eacute;, tom&eacute;monos algo y descansemos un poco, mientras se reponen de tanta bailadera. El, un tanto apenado, estuvo de acuerdo y ella, sin otra opci&oacute;n, nos acompa&ntilde;&oacute; en la propuesta. Nos quedamos todos sentados; ellos dos en el sof&aacute; donde antes trataban de consumar su relaci&oacute;n y yo, en el borde de la cama, enfrente de ellos.<\/p>\n<p>Mientras le serv&iacute;a las bebidas pregunt&eacute; al muchacho si era la primera vez que estaba en una situaci&oacute;n de estas. Me dijo que s&iacute;. Le pregunt&eacute; si ella, como mujer, no le excitaba lo suficiente, o la ve&iacute;a tan se&ntilde;ora, que no le pasaba por su cabeza meterle la verga. Me dijo que no, que la verdad ella le parec&iacute;a una mujer tratable, comprensiva y que m&aacute;s que nada el quer&iacute;a complacerla. Le pregunt&eacute;, entonces, si le incomodaba de alguna manera el que o estuviera presente, porque si era as&iacute; yo les dejaba solos. Me dijo que no, pero que la verdad era la primera vez que estaba en esta situaci&oacute;n. &iquest;Cu&aacute;l situaci&oacute;n? Le pregunt&eacute;. Pues, teniendo sexo con una se&ntilde;ora en frente del marido, me contest&oacute;.<\/p>\n<p>Mientras eso suced&iacute;a, mi mujer segu&iacute;a acariciando su pene. Y eso, continu&eacute;, de alguna manera, &iquest;lo limita? &iquest;le impide ser como siempre es cuando est&aacute; con una mujer? Pensar&iacute;a que no, dijo, pero es raro estar en esta situaci&oacute;n. Creer&iacute;a yo, repliqu&eacute;, que el hecho de tener una hembra dispuesta a tener sexo con usted es el afrodisiaco m&aacute;s potente para motivarle a estar con ella, a menos de que usted le tenga tanto respeto y la vea de otra manera, de manera que no le nazca hacer nada con ella.<\/p>\n<p>&iquest;No se ha puesto a pensar c&oacute;mo se sentir&aacute; estar dentro de la vagina de una se&ntilde;ora casada? &iquest;No se ha puesto a pensar que quiz&aacute; usted no tenga que complacerla a ella, sino que m&aacute;s bien ella, teni&eacute;ndolo a usted a su disposici&oacute;n, as&iacute;, desnudo como est&aacute;, desfogue toda la arrechera que tiene y el motivo por el cual decidi&oacute; visitarlo? Ella fue quien lo contact&oacute;, ella fue quien lo eligi&oacute; para que estuvieran este rato juntos, de manera que deje que las cosas pasen y no piense tanto en lo que tiene o no tiene que hacer.<\/p>\n<p>F&iacute;jese que ella ha estado todo el tiempo dispuesta a comportarse con usted como toda una hembra, as&iacute; que deje que lo consientan y no se resista a sentir lo que est&aacute; sintiendo o a pensar qu&eacute; debiera sentir, o comportarse de otra manera, y haga lo que le nazca hacer. Mi esposa, segu&iacute;a acariciando su pene, y mientras yo dec&iacute;a esto, empez&oacute; a besarlo nuevamente, con delicadeza. Con una mano acariciaba el tallo de su pene, arriba y abajo, y con la otra, decidi&oacute; acariciar sus test&iacute;culos. Y &iexcl;Eureka! No s&eacute; que fue lo que funcion&oacute;, pero aquel miembro despert&oacute; y se empez&oacute; a poner erecto. Mi esposa lo empez&oacute; a frotar con mayor ritmo e intensidad mientras lo segu&iacute;a besando.<\/p>\n<p>El, envalentonado, dirigi&oacute; a mi esposa para que se pusiera en cuatro patas sobre la cama y por fin, ya con su miembro erecto, sin cond&oacute;n, la pudo penetrar. Seguramente la vista de las nalgas de mi esposa desde atr&aacute;s y su vagina expuesta y a disposici&oacute;n, le excit&oacute;, y empez&oacute; a penetrarla, empujando sin cesar. Mientras lo hac&iacute;a, no dejaba de observar c&oacute;mo su inmenso miembro entraba y sal&iacute;a de ella. Pens&eacute; que, debido a lo que hab&iacute;a sucedido, iba a terminar muy r&aacute;pido, pero me equivoqu&eacute;. Empujaba su verga una y otra vez dentro de ella con mucho vigor, como descargando rabia, y ella empez&oacute; a gemir de placer, lo cual anim&oacute; a&uacute;n m&aacute;s a H&eacute;ctor a seguir en su papel de corneador ejemplar.<\/p>\n<p>Y fue as&iacute;, penetr&aacute;ndola desde atr&aacute;s, donde &eacute;l se desinhibi&oacute; completamente. Pens&eacute; que, tal vez, el tenerla a ella frente a frente lo intimidaba de alguna manera, y cuestion&eacute; el por qu&eacute; no tom&oacute; las riendas de la situaci&oacute;n desde un principio, desde el momento en que se vieron y empezaron a bailar, a sabiendas que lo que ven&iacute;a era taladrar con su herramienta a esta se&ntilde;ora. Creo que algo falt&oacute; para que las cosas se dieran de otra manera, pero a estas alturas ya mi mujer gem&iacute;a con los embates de este macho negro.<\/p>\n<p>Y despu&eacute;s de ese primer intercambio, fue tal la excitaci&oacute;n de escuchar a mi esposa gimiendo, de apreciar su cuerpo contorsion&aacute;ndose cada vez que el empujaba su pene dentro de ella, y de sentir c&oacute;mo ella correspond&iacute;a empujando sus nalgas hacia &eacute;l, que ya no quiso detenerse. Empujaba y empujaba, al parecer sin querer sacar su pene. Y ella, en respuesta, mov&iacute;a sus caderas de lado a lado, mientras este la taladraba. Pasaron unos minutos y &eacute;l dio un grito, cuando por fin alcanz&oacute; su m&aacute;ximo placer y se vino dentro de mi esposa.<\/p>\n<p>Nos sentamos de nuevo los tres, como antes. Les ofrec&iacute; unos tragos y le pregunt&eacute; al muchacho, &iquest;c&oacute;mo estuvo? Bien, me contest&oacute;. &iquest;Qu&eacute; tal culea la se&ntilde;ora, insist&iacute;? Me gust&oacute;, dijo. &iquest;Qu&eacute; le gust&oacute;? Como lo mueve, respondi&oacute;, mir&aacute;ndola a ella. Ella, mientras, se retir&oacute; el corpi&ntilde;o que ten&iacute;a puesto, quedando desnuda, sin inhibici&oacute;n y verg&uuml;enza frente a &eacute;l, desfilando as&iacute; frente a nosotros para vestirse ahora con un camis&oacute;n de dormir liviano. Aquello suger&iacute;a que la aventura y o no iba m&aacute;s, pero segu&iacute;, pregunt&aacute;ndole ahora a ella. Y &iquest;t&uacute;? &iquest;C&oacute;mo lo sentiste? S&uacute;per dijo, lo sent&iacute; muy profundo. Y &iquest;te gustar&iacute;a que lo volviera a hacer? Si. Pero creo que el tendr&aacute; que volver temprano a casa, o &iquest;no? No respondi&oacute; &eacute;l; me puedo quedar un rato m&aacute;s.<\/p>\n<p>Y poco despu&eacute;s, otra vez con su miembro erecto, como queriendo reivindicarse de aquel inicio incierto, hizo que ella se recostara boca arriba y empez&oacute; a penetrarla en esta posici&oacute;n. Observaba c&oacute;mo insertaba su pene dentro de ella y no dirig&iacute;a su mirada a otro lado. Ver su miembro erecto entrando dentro de mi mujer resultaba, al parecer, el estimulante que necesitaba para desfogar toda su pasi&oacute;n y habilidades de macho. Se esforzaba en mantener los ojos cerrados, casi todo el tiempo, como concentr&aacute;ndose en lo que estaba haciendo y, cuando los abr&iacute;a, era solo para comprobar que su pene segu&iacute;a haciendo maravillas, pues ella ya hab&iacute;a empezado a gemir, a agitar sus piernas tratando de rodear el torso de aquel para atraerlo hacia s&iacute;, y de mover su cabeza lado a lado en se&ntilde;al de extrema excitaci&oacute;n y placer.<\/p>\n<p>Luego &eacute;l, coloc&aacute;ndose en posici&oacute;n de cuclillas, intentaba que su penetraci&oacute;n fuera a&uacute;n m&aacute;s profunda dentro del sexo de mi excitada esposa. Tal vez quedaron rondando en su cabeza las palabras de mi mujer; lo sent&iacute; muy profundo. Y ella, en demostraci&oacute;n de total entrega al momento, e intenso cl&iacute;max, extend&iacute;a sus brazos por encima de su cabeza y se manten&iacute;a concentrada en sus sensaciones. Y no obstante, que la habitaci&oacute;n ten&iacute;a aire acondicionado, ambos estaban sudando profusamente.<\/p>\n<p>H&eacute;ctor, despu&eacute;s de hacer malabares, pareci&oacute; agotar sus energ&iacute;as y detenerse para recuperarse un poco, de manera que ella, tomando la iniciativa, le indic&oacute; que se acostara, se quit&oacute; el camis&oacute;n que llevaba puesto, quedando totalmente desnuda, y lo mont&oacute; para controlar sus movimientos sobre aquel pene que ten&iacute;a dentro de su cuerpo. Mov&iacute;a sus caderas con intensidad, adelante y atr&aacute;s, a un lado y al otro, sintiendo el roce de aquel enorme miembro dentro de su sexo. Empez&oacute; a gemir, a jadear, mientras se mov&iacute;a sobre &eacute;l, hasta que parecieron llegar ambos al cl&iacute;max, porque aquel agarr&oacute; las nalgas de ella y la atrajo hacia si mientras empujaba con mucha fuerza y velocidad. Pronto, ambos se detuvieron, qued&aacute;ndose los cuerpos uno sobre el otro durante varios minutos, recuper&aacute;ndose del esfuerzo. Despu&eacute;s ella se levant&oacute; y se dirigi&oacute; al ba&ntilde;o.<\/p>\n<p>Bueno, dije yo, creo que hasta aqu&iacute; fue la cosa, o &iquest;quiere pegarle otra culeadita a mi mujer?, pregunt&eacute;. Ya es tarde, dijo &eacute;l, y creo que me tengo que ir. Yo la pas&eacute; muy bien y espero que ella tambi&eacute;n. &iquest;Usted qu&eacute; cree? Pienso que s&iacute;, que al final estuvo bien. Si, al final, dije yo, porque al principio la cosa se estaba embolatando. Y ambos nos re&iacute;mos.<\/p>\n<p>Escuchamos que ella se estaba ba&ntilde;ando, as&iacute; que &eacute;l termin&oacute; de vestirse, se despidi&oacute; de m&iacute; y me pidi&oacute; que lo despidiera de ella, dici&eacute;ndome que m&aacute;s tarde la llamaba para despedirse. Le dije que esperara unos instantes, que ella ya sal&iacute;a, y as&iacute; fue. Sali&oacute; desnuda, sec&aacute;ndose su cuerpo, y dijo, qu&eacute; pena, pens&eacute; que ya te hab&iacute;as ido. Su esposo me dijo que la esper&aacute;ramos, contest&oacute; &eacute;l. Bueno, se&ntilde;ora, espero que todo haya estado bien y de pronto, m&aacute;s adelante, podemos encontrarnos de nuevo. Si, dijo ella, yo la pas&eacute; superbi&eacute;n. Quiz&aacute; nos veamos de nuevo. Que pases buen d&iacute;a. Lo cierto es que nunca m&aacute;s nos volvimos a ver.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 10<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 Hab&iacute;a pasado bastante tiempo desde la &uacute;ltima vez que mi esposa tuvo la oportunidad de compartir sexualmente con el tipo de hombre de su predilecci&oacute;n, de manera que, en un momento dado y tal vez para romper la monoton&iacute;a, volvi&oacute; a surgir en nuestras conversaciones el tema de los encuentros sexuales con extra&ntilde;os. 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