{"id":25607,"date":"2020-09-07T04:43:31","date_gmt":"2020-09-07T04:43:31","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-09-07T04:43:31","modified_gmt":"2020-09-07T04:43:31","slug":"mi-prima-se-viste-de-novia-capitulo-20","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/mi-prima-se-viste-de-novia-capitulo-20\/","title":{"rendered":"Mi prima se viste de novia (Cap\u00edtulo 20)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"25607\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">4<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 16<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Hab&iacute;a llegado, entonces, el momento de aprender.<\/p>\n<p>De todos los posibles pensamientos que podr&iacute;an estar recorriendo por mi mente en ese instante, el que en verdad se me cruz&oacute;, estoy seguro, no lo podr&iacute;a adivinar ni la persona m&aacute;s flashera que pueda estar leyendo esto.<\/p>\n<p>Mientras camin&aacute;bamos de la mano con la rubiecita hacia el cuarto, no pod&iacute;a dejar de pensar en si hab&iacute;a tirado los preservativos de la fiesta, o si estar&iacute;an todav&iacute;a sobre la cama. Con restos de semen que mi prima no hab&iacute;a comido. Con restos de semen del pap&aacute; de la piba.<\/p>\n<p>Me sumaba una cuota de morbo que los vea, pero tampoco quer&iacute;a espantarla al primer paso.<\/p>\n<p>Luego pens&eacute; seriamente en si los de mantenimiento del barco se escond&iacute;an todo el d&iacute;a detr&aacute;s de una columna, espiando cu&aacute;l criaturas mitol&oacute;gicas, agitando los dedos de sus manos, para no desaprovechar segundo alguno del camarote vac&iacute;o para meterse y limpiarlo r&aacute;pidamente. Como si sufrir&iacute;an una especie de abstinencia a la atenci&oacute;n al cliente. Porque, para mi fortuna, al entrar, el cuarto estaba impecable.<\/p>\n<p>Todo limpio, ordenado y el aroma a lavanda que ambientaba perfectamente a lo que ocurrir&iacute;a en unos instantes.<\/p>\n<p>Julia estaba acostada y cuando me vio entrar con su frutillita, se levant&oacute; de prisa y nos fue a saludar. Aunque le hab&iacute;a avisado por mensaje lo que hab&iacute;a charlado con Lihu&eacute;n, se hab&iacute;a quitado el vestido que tan lindo le quedaba, para ponerse un pijama. Quer&iacute;a aparentar m&aacute;s informal. Lo entend&iacute;a.<\/p>\n<p>Sab&iacute;amos ella y yo que hasta el pijama le quedaba hermoso. Salvo cuando lo usaba para que no le manosee la cola, claro est&aacute;. Pero esa etapa ya hab&iacute;a quedado muy atr&aacute;s.<\/p>\n<p>-Quiere aprender a chupar pija. &ndash; le dije a mi prima, luego de presentarlas. &ndash; Le dije que eras flor de petera y la ibas a ayudar. &ndash; continu&eacute; luego, gui&ntilde;&aacute;ndole un ojo a ambas. &ndash; La mejor maestra, para la mejor alumna. &ndash; tir&eacute; al final. Para ver si lograba que vayan entrando en confianza.<\/p>\n<p>Era dif&iacute;cil. Tambi&eacute;n l&oacute;gico. La rubiecita s&oacute;lo sonre&iacute;a nerviosa a mis comentarios. Y mi prima no ayudaba. Le recorr&iacute;a el cuerpo con la mirada, como si ir&iacute;a a devorarla. Con la yema de los dedos le tocaba la tela de la pollerita y le ol&iacute;a el pelo, sin decirle nada.<\/p>\n<p>La sonrisa de Lihu&eacute;n ahora me sonaba a miedo. Pero qui&eacute;n mierda me cre&iacute;a yo como para andar adivinando lo que expresa un rostro femenino, mientras otro rostro femenino amenaza con lamerla entera, como al m&aacute;s rico de los helados.<\/p>\n<p>-Y concha tambi&eacute;n. &ndash; agreg&oacute; la brasilera. &ndash; Si no es mucha molestia.-dijo luego, simulando una intenci&oacute;n de no faltarle el respeto a la profe.<\/p>\n<p>Julia le sonri&oacute; rompiendo el personaje. El comentario le hab&iacute;a resultado tan espontaneo que no pudo contener la risa. Pero aunque se estaba rompiendo el hielo de a poco, todav&iacute;a las segu&iacute;a notando un poco tensas, por lo que les dije que iba a buscar cervezas y que ya volv&iacute;a. Que charlen un poco y entren en confianza. Que no tardaba mucho, pero cuando regresara quer&iacute;a que la pendeja ya sepa, al menos, c&oacute;mo poner los labios alrededor del tronco.<\/p>\n<p>Era verdad que nunca antes hab&iacute;a estado en una situaci&oacute;n similar, y era normal sentir un poco de incomodidad, pero de eso se trata salir de la zona de confort. Y dar el salto, era magn&iacute;fico.<\/p>\n<p>&ldquo;Todo aquel que sea vencido por el terror de saltar, jam&aacute;s conocer&aacute;, siquiera, la magn&iacute;fica experiencia de una ca&iacute;da libre, ni el suave vuelo de un paraca&iacute;das&rdquo; record&eacute; de un viejo libro de Richard Bach, que en alg&uacute;n tiempo hab&iacute;a le&iacute;do.<\/p>\n<p>Repet&iacute; esa frase como un mantra y fui, entonces, a buscar las birras. Preocupado m&aacute;s por la incomodidad de las chicas, que la m&iacute;a.<\/p>\n<p>No recib&iacute; ni un &ldquo;pero&rdquo; cu&aacute;ndo ped&iacute; seis birras en una sola barra. Me las dieron como si oliesen mi necesidad. Al regresar al cuarto, en cambio, recib&iacute; como cien, a penas abr&iacute; la puerta. Pero por suerte, todos esos &ldquo;peros&rdquo; ven&iacute;an de mi mente y eran de los buenos: pero c&oacute;mo puede ser, pero qui&eacute;n carajos me cre&iacute;a que era, pero por qu&eacute; tanto miedo, pero por qu&eacute; no me esperaron.<\/p>\n<p>Percib&iacute;, tambi&eacute;n, que el olor a lavanda se hab&iacute;a esfumado. Ahora reinaba el olor a concha.<\/p>\n<p>Las ni&ntilde;as no s&oacute;lo hab&iacute;an entrado en confianza, sino que ya se chapaban y se met&iacute;an mano, acostadas una al lado de la otra. La que m&aacute;s manoteaba era Julia, sub&iacute;a y bajaba su mano por el muslo de la brasilera de una manera tan sensual, que hasta me erizaba los pelos de mi propia piel. La pendeja, a su vez, estaba m&aacute;s dedicada a lamerle el cuello a mi prima y a penas rozarle las tetas con los dedos, casi disimuladamente. Se dieron cuenta de mi presencia s&oacute;lo por el portazo.<\/p>\n<p>-&iexcl;Ah! &iquest;Volv&iacute;as, Rodri? &ndash; me pregunt&oacute; July, para molestarme.<\/p>\n<p>Le respond&iacute; tir&aacute;ndole una latita, pero esta vez no la agarr&oacute; al boleo, como siempre. Simplemente la sigui&oacute; con la mirada y ni se gast&oacute; en intentar agarrarla.<\/p>\n<p>-No sab&iacute;a que quer&iacute;as un pedacito de postre vos tambi&eacute;n. &ndash; me dijo, cuando la lata se estampo contra el piso. Ambas se echaron a re&iacute;r de una forma tan c&oacute;mplice que me relaj&oacute; por completo. &ndash; &iexcl;Presentanos el pito, entonces! -me indic&oacute; luego. Para dejarme bien en claro que, ac&aacute;, la profesora, era ella.<\/p>\n<p>Ni diez segundos tard&eacute; en quedar desnudo, con la chota parada como solo pod&iacute;a dejarla la voz de mi prima. Las chicas se pusieron de pie y luego se arrodillaron una a cada lado de mi pija. La rubiecita era la primera vez que ve&iacute;a un pene y no pod&iacute;a dejar de mirarlo. Pero Julia le cort&oacute; el mambo: me agarr&oacute; una mano y la otra se la dio a ella. Estir&oacute; mi dedo del medio y se lo puso en la boca.<\/p>\n<p>-Vamos a practicar con esto. &ndash; le dijo cuando lo retir&oacute;. &ndash; Ponelo en la boca, apret&aacute; los labios y succion&aacute; un poquito. Despu&eacute;s seguime a m&iacute;. Tranquila y sin miedo. Que bien chupapija vas a salir de ac&aacute;. &ndash; le anticip&oacute; al final.<\/p>\n<p>Lihu&eacute;n lo hizo de inmediato. Y aunque me chupaba el dedo de una manera un poco torpe, m&aacute;s por la excitaci&oacute;n que por la complejidad, me hac&iacute;a latir la poronga de una forma espectacular. Julia llev&oacute; el dedo medio de mi otra mano hacia sus labios e hizo lo mismo.<\/p>\n<p>All&iacute; me encontraba yo, con las manos abiertas y los brazos estirados, cu&aacute;l cristo hablando con sus ap&oacute;stoles. Pero en vez de escucharme, met&iacute;an y sacaban mis dedos de sus bocas. Una sensaci&oacute;n incre&iacute;blemente celestial.<\/p>\n<p>-Despu&eacute;s lamele los bordes. Aunque te tientes a met&eacute;rtelo de nuevo a la boca, pegale una buena lam&iacute;da. &ndash; le dijo -Y no te olvides la punta. Lengueteale un poco la punta tambi&eacute;n. Con respeto, que de ah&iacute; sale todo el gustito y el olor.<\/p>\n<p>Julia lo hizo y la rubia la sigui&oacute;. Le aconsej&oacute; que no use tanto las manos, y que me mire, que eso me volv&iacute;a loco. Que despu&eacute;s vuelva a succionarlo un poquito, pero que despu&eacute;s vuelva a lamer. Que me haga desear un poco el que me chupe el &ldquo;dedo&rdquo;. Y que disfrute del dedito con los labios y la lengua, que no use los dientes y que, de vez en cuando, trate de abrir la boca m&aacute;s grande, para que le llegue al fondo. Que lo haga despacio, que la garganta se iba a ir acostumbrando de a poco.<\/p>\n<p>-Al principio vas a tener que actuar, pero hablale tambi&eacute;n. Que le encanta. &ndash; le explic&oacute; al ratito. &ndash; Despu&eacute;s te va a salir naturalmente, porque no hay nada m&aacute;s lindo en la vida que chupar un pito. &iquest;Te gusta, Rodri? Como le ense&ntilde;a tu prima a petear a la piba. &iquest;Te gusta? &ndash; me pregunt&oacute; despu&eacute;s. Como para darle un ejemplo. &ndash; Maestra en chupapija, result&oacute; ser tu prima.<\/p>\n<p>-&iquest;Y yo c&oacute;mo voy? &iquest;Chupo bien o chupo mal? &ndash; dijo Lihu&eacute;n al un&iacute;sono, como para practicar.<\/p>\n<p>Le dije que ven&iacute;a b&aacute;rbaro. Y cuando me estaba empezando a acostumbrar al placer de tener dos lenguas de putitas casi en la palma de las manos, mi prima le dijo que era hora de probar con la pija.<\/p>\n<p>Julia sac&oacute; un preservativo de las tetas y comenz&oacute; a pon&eacute;rmelo con la boca. Con esa mirada de puta barata que me devoraba la cabeza.<\/p>\n<p>-Toda tuya. &ndash; le dijo luego.-Que donde come una, comen dos.<\/p>\n<p>La rubia acerc&oacute; su cara y pudo al fin inspeccionarla bien. Prestarle atenci&oacute;n a todos los detalles de una verga, que por primera vez ten&iacute;a enfrente. Las arrugas, las venas marcadas y hasta la piel del glande. La oli&oacute; dos o tres veces y con un poco de duda y con carita de asco, se la meti&oacute;, lentamente, en la boca. A los pocos segundos cerr&oacute; los ojos, se rindi&oacute; al placer y comenz&oacute; a chuparla, siguiendo los consejos que reci&eacute;n hab&iacute;a recibido.<\/p>\n<p>Mi mente estaba volando de calentura. La pendeja aprend&iacute;a r&aacute;pido. Mi prima se qued&oacute; mirando bien cerquita c&oacute;mo otra mujer me com&iacute;a la pija y la perversi&oacute;n se iba adue&ntilde;ando de ella tambi&eacute;n. Unos minutos despu&eacute;s tom&oacute; a la rubiecita de la mand&iacute;bula, la piba abri&oacute; los ojos y entendi&oacute;, al toque, que ahora quer&iacute;a chuparla un poquito ella.<\/p>\n<p>Y as&iacute; estuve un buen tiempo m&aacute;s. Me mamaban la verga, un rato cada una. Y era sensacional.<\/p>\n<p>La piba me apretaba la pija con los labios, cada vez mejor. Y cada vez se la intentaba meter m&aacute;s adentro. Sentir c&oacute;mo una beb&iacute;a la saliva de la otra cuando intercambiaban y me la dejaban chorreando, era un disparo que daba justo en el blanco del deseo.<\/p>\n<p>Luego, al ver que Lihu&eacute;n ya hab&iacute;a aprendido bastante, le dej&oacute; la chota para ella sola y me comenz&oacute; a lamer las bolas. Al menos por un momento, porque luego se fue a mis nalgas.<\/p>\n<p>Tener una lengua en la pija y otra en el ano, era, sin lugar a dudas, otra experiencia celestial. Y como sus respectivas calenturas tambi&eacute;n iban en aumento, cada vez me lam&iacute;an mejor.<\/p>\n<p>La pendeja ahora jugaba con mi glande. Parec&iacute;a que su lengua quisiese penetrarme la uretra, mientras la de mi prima quisiese penetrarme el orto. Yo estaba que explotaba. El calor de la baba se me escurr&iacute;a por las piernas, ven&iacute;an de todos lados de mi cuerpo y parec&iacute;a que me estaban ba&ntilde;ando con su saliva. Mientras ellas parec&iacute;an pose&iacute;das por comer un pedazo m&aacute;s de m&iacute;.<\/p>\n<p>Disfrut&eacute; de sus boquitas todo lo que m&aacute;s pude, pero al rato tuve que interrumpirlas porque no quer&iacute;a acabar. Aunque estaba sintiendo el placer de mi vida, todav&iacute;a faltaba m&aacute;s. Mucho m&aacute;s.<\/p>\n<p>-&iquest;Aprob&eacute;, profe? &ndash; me pregunt&oacute; la piba, cuando sutilmente le saqu&eacute; el pito de la boca.<\/p>\n<p>-El examen oral estuvo para un diez &ndash; le contest&oacute; Julia, todav&iacute;a lami&eacute;ndome el culo, casi ofendida porque me hab&iacute;a preguntado a m&iacute;. Y, ac&aacute;, la maestra, era ella.<\/p>\n<p>Lihu&eacute;n aplaudi&oacute; y celebr&oacute; con felicidad, como si realmente estar&iacute;a esperando una nota.<\/p>\n<p>-Ahora te toca a vos, Rodri. &ndash; me indic&oacute; mi prima. &ndash; Ahora te toca a vos ense&ntilde;arme a comer una concha.<\/p>\n<p>Le dije a la rubia que se ponga de pie y empec&eacute; a desvestirla. Me encantaba desnudar poco a poco a una piba que me iba a coger por primera vez. Descubrir de a poco su cuerpo, s&oacute;lo me hac&iacute;a aumentar el deseo de hacerle cosas sucias. Pero cuando le quit&eacute; la pollera y le vi la bombacha de Hello Kiity que pronto ir&iacute;a a mi colecci&oacute;n, me volv&iacute; loco. De un rosa tan inocente, decorada con puntitos blancos y una estampa de la gatita en la concha, que sin dudas iba a juego con su almejita virgen. Estaba mojada de una forma tan sensual, tan art&iacute;stica, que no dude en pedirle permiso y tomarle una foto con el celular.<\/p>\n<p>&ldquo;La vagina de su hija ya est&aacute; lista para iniciar la vida sexual&rdquo; le agregu&eacute; al mensaje que le envi&eacute; al papa, junto a la foto. &ldquo;La boca ya no la tiene virgen&rdquo; le agregu&eacute; en otro, s&oacute;lo para aumentar el morbo en mi cabeza.<\/p>\n<p>Luego se la quit&eacute;, la acost&eacute; sobre la cama y le abr&iacute; las piernas. No pude evitar pensar en que la conchita que ten&iacute;a enfrente, val&iacute;a 20 lucas verdes. S&oacute;lo por la vista. Ni que el cuerpo de mi prima val&iacute;a casi otras veinte m&aacute;s. Pero ese dinero inclu&iacute;a hasta romperle el culo.<\/p>\n<p>Loco por la almeja que chorreaba jugo virginal de la piba que estaba despatarrada, acostada en la cama, me tir&eacute; sin permiso a chup&aacute;rsela. Le lam&iacute; los labios mayores, luego los menores, intent&eacute; penetrarla con la lengua, pero no pude. Pero mucho, a decir verdad, no intent&eacute;. Tampoco le quer&iacute;a quitar el honor a mi pija de penetrarla por primera vez. Entonces me dediqu&eacute; a leng&uuml;etearle el cl&iacute;toris, mientras la pendeja parec&iacute;a entrar en convulsiones cada vez que se lo rozaba, siquiera. Gem&iacute;a de una forma tan insegura, que me excitaba todav&iacute;a m&aacute;s. Y segu&iacute;a largando fluidos que me llenaban la boca. Ten&iacute;an un sabor a inocencia y dulzura como jam&aacute;s le hab&iacute;a sentido a una concha. Era simplemente hermoso. Un platillo al dente, preparado por el mejor chef del universo, que se ten&iacute;a que comer de a bocados peque&ntilde;os.<\/p>\n<p>Lihu&eacute;n tom&oacute; mi cabeza con sus manos y estir&oacute; su espalda a m&aacute;s no poder, unos segundos despu&eacute;s. Casi llorando por haber tenido el primer orgasmo que le hab&iacute;a dado un hombre de verdad. Al quitar la cara de su entrepierna, vi que mi prima tambi&eacute;n hab&iacute;a tenido uno masturb&aacute;ndose a mi lado, esclavizada por la escena que hab&iacute;a visto en primer plano.<\/p>\n<p>-No me explicaste nada. &ndash; me reproch&oacute; &ndash; Igual creo que aprend&iacute;. &ndash; aclar&oacute; luego. Y se dispuso a comerle la concha a la piba. Ahora le tocaba, a ella, hacer algo por primera vez.<\/p>\n<p>Sigo hasta el d&iacute;a de hoy intentando encontrar las palabras correctas para poder describirles lo que sent&iacute;a en ese momento. Ver a mi prima besarle los muslos, dej&aacute;rselos ensalivados por alg&uacute;n que otro leng&uuml;etazo que se le escapaba, formando un camino hacia la empanadita que se iba a comer, era sublime. La pendeja que hab&iacute;a acabado hac&iacute;a un ratito nom&aacute;s, ya ped&iacute;a lengua otra vez. Desesperada por la aventura. Por la sensaci&oacute;n de poder, al tener la concha chupada. Por la idea de que, esta vez, se la iba a chupar otra mina. Y la cara de mi prima, a la vez, mezclando la curiosidad y el deseo desesperado por chuparse una vagina, me taladraban el cerebro, en silencio. S&oacute;lo acompa&ntilde;ado con sonidos de besos y chupones, que sonaban como una &oacute;pera perfectamente compuesta para coger un rato, en secreto, con alguien indebido. Con alguien tan prohibido, que asustaba un poco.<\/p>\n<p>No pude evitar tomar otra foto. Esta ten&iacute;a la cabeza de mi prima tap&aacute;ndole la concha virgen, la pendeja en tetas, arqueando su cintura para recibir m&aacute;s y m&aacute;s placer. Logr&eacute; tomarla justo cuando su rostro disfrutaba de un nuevo orgasmo. Como era ideal para aumentar el morbo sin mostrar nada, tambi&eacute;n se la mande al pap&aacute;.<\/p>\n<p>&ldquo;La etapa de lubricaci&oacute;n ha sido exitosa&rdquo;, le puse para acompa&ntilde;ar la imagen. &ldquo;Y su nena se nota contenta&rdquo;, agregu&eacute;. Para que no se detenga solamente en mirarle la concha tapada y le dedique atenci&oacute;n a la carita de perrita en celo que ten&iacute;a su hija, mientras le chupaban la almejita.<\/p>\n<p>Incluso con la conchita reci&eacute;n acabada, mi prima no pod&iacute;a dejar de chupar y tragarse todo el jugo que segu&iacute;a largando la pendeja. La &oacute;pera, ahora recib&iacute;a un coro de gemidos que hasta ni desafinaban y parec&iacute;an ir a ritmo. Cuando finalmente la solt&oacute;, recib&iacute; otra postal para mi recuerdo: la cara de Julia, brillante y con gusto a concha, qued&oacute; para siempre en mi retina.<\/p>\n<p>Sin decir ni una palabra, se acost&oacute; boca arriba, se quit&oacute; el pijama y la bombacha de un tir&oacute;n, quedando desnuda al lado de Lihu&eacute;n, para pajearse y dejar de aguantar la calentura que todos sab&iacute;amos que le llegaba hasta la punta de sus pies.<\/p>\n<p>-Quiero probar yo tambi&eacute;n. &ndash; dijo la rubia cuando volvi&oacute; a s&iacute; misma. Y tambi&eacute;n, sin decir nada m&aacute;s, puso su cabeza en la conchita de mi prima y se la empez&oacute; a mamar.<\/p>\n<p>Exactamente al segundo leng&uuml;etazo que dio la rubia sobre su cl&iacute;toris, mi prima grit&oacute; como nunca para dejar salir a su orgasmo en plenitud. La piba, en cambio, se la sigui&oacute; mamando. De una forma tan sexy que no pod&iacute;a creer que lo haya aprendido en unos minutos y esta vez, sin clase, ni consejo alguno. Ahora las dos ten&iacute;an la cara brillante de tanto jugo de concha que hab&iacute;an comido.<\/p>\n<p>Por mi parte, yo no daba m&aacute;s. No pod&iacute;a ni siquiera amagar a tocarme la pija, por miedo a acabar. El simple apret&oacute;n que me daba el forro amenazaba con ser un est&iacute;mulo suficiente como para sacarme la leche. Pero no pod&iacute;a. Porque ahora me tocaba a m&iacute; cumplir el objetivo.<\/p>\n<p>La primer palabra que quise emitir, no sali&oacute;. La segunda tampoco. Reci&eacute;n la tercera se entendi&oacute;, a medias.<\/p>\n<p>-Es mi turno, ahora, de cumplir mi fantas&iacute;a &ndash; dije al rato, todav&iacute;a haciendo esfuerzo.<\/p>\n<p>Ellas, en cambio, hac&iacute;an esfuerzo para respirar. Y se re&iacute;an por lo caliente que me hab&iacute;an dejado. Se acariciaban sus rostros tan sutilmente, que parec&iacute;an amarse desde hac&iacute;a a&ntilde;os. Se ensuciaban los dedos con sus propios flujos, que se resist&iacute;an a secarse del todo en las mejillas de la otra. Y yo sab&iacute;a, encima, que me tocaba desvirgarle el orto.<\/p>\n<p>La piba puso una cara de duda y me hizo acordar al gesto de mi prima, cuando supo, tambi&eacute;n, que le tocaba entregar el ojete. Pero la pendeja se resign&oacute; m&aacute;s f&aacute;cil y se puso en cuatro, sin decir nada. Julia entendi&oacute; lo que ven&iacute;a y tambi&eacute;n entendi&oacute; el rostro de preocupaci&oacute;n de Lihu&eacute;n.<\/p>\n<p>-Quedate tranquila. Es un genio haciendo la cola. &ndash; le dijo, para calmarle los nervios. &ndash; Yo tambi&eacute;n ten&iacute;a miedo, al principio. &ndash; agreg&oacute; para terminar de convencerla. Se mor&iacute;a de ganas de verme culeando esa colita hermosa que ten&iacute;a la rubia. -A m&iacute; me la desvirg&oacute; &eacute;l y ahora soy yo la que le pido. Te va a hacer el culo re bien. Es un genio haciendo el culo. &ndash; le repiti&oacute; -Vas a ver. &ndash; la desafi&oacute; al final.<\/p>\n<p>La pendeja puso sus tetas sobre el colch&oacute;n y levant&oacute; m&aacute;s la cola. Para que entienda que ten&iacute;a v&iacute;a libre. Julia, en cambio, se par&oacute; detr&aacute;s de m&iacute; cuando me acerqu&eacute; a la cama, para puntearle el ano a la pibita. No se quer&iacute;a perder nada y desde atr&aacute;s pod&iacute;a ver todo, bien de cerquita y desde mi punto de vista.<\/p>\n<p>Lo recorr&iacute; con mis manos por toda la raya, le presion&eacute; un dedo en la entrada del ano, pero me contuve de met&eacute;rselo. Al notarlo tan rosado y tan cerradito, tan apretado entre las nalgas pomposas, redondas y firmes de la pibita, le tom&eacute; otra foto antes de puntearlo otra vez. Cuidando siempre que no se le vea la empanadita. Para agregarle m&aacute;s morbosidad, le ped&iacute; que se abra, ella misma, los cachetes del culo.<\/p>\n<p>&ldquo;Sin costo alguno le env&iacute;o la &uacute;ltima foto del ano virgen de su hija. La virginidad de la vagina la perder&aacute; luego de perder la de su cola&rdquo;, le agregu&eacute; esta vez. Mi prima ley&oacute; el mensaje junto al culito totalmente entregado de la imagen y volvi&oacute; a tocarse la concha. Su excitaci&oacute;n sigui&oacute; aumentando cuando me pidi&oacute; el celular y ley&oacute; el resto de los mensajes.<\/p>\n<p>&ldquo;Si la nena ma&ntilde;ana no puede caminar bien, no debe preocuparse&rdquo;, le escribi&oacute;, esta vez, mi prima.<\/p>\n<p>Cuando le apret&eacute; un poco el esf&iacute;nter con la punta de la pija, volv&iacute; a frenarme. Hab&iacute;a recordado mi colecci&oacute;n de bombachas y le dije que vaya a ponerse la suya. Que le iba a hacer la cola con la bombachita puesta, porque despu&eacute;s me la iba a quedar de recuerdo.<\/p>\n<p>Lo hizo al instante y a los dos minutos la piba ya estaba en la misma posici&oacute;n. Esta vez le dilat&eacute; el esf&iacute;nter un poco m&aacute;s. Ahora con la bombacha estirada a un costado y con m&aacute;s fuerza.<\/p>\n<p>-Ay. Ay. &ndash; repiti&oacute; la rubia. &ndash; Segu&iacute;. Segu&iacute;. &ndash; repiti&oacute; despu&eacute;s. Cuando la cabeza ya le hab&iacute;a entrado perfectamente.<\/p>\n<p>De tanta calentura que ten&iacute;a recorriendo mis venas, no pude aguantar m&aacute;s las ganas de sentirle el culo abrazarme la pija entera. Cuidando de lastimarla lo menos posible, se la clav&eacute; de una. Y para no eyacular, se la dej&eacute; quieta. Lihu&eacute;n lloraba apenas, gritaba y gem&iacute;a mientras me segu&iacute;a pidiendo que no pare. Que le dol&iacute;a, pero que le estaba gustando.<\/p>\n<p>El calorcito de otro culito virgen parec&iacute;a ir deshilachando las neuronas de mi cerebro una a una. Sentir ese ano tan nuevito apretarme la totalidad de mi verga, ese roce tan particular que me ofrec&iacute;a el intestino mientras la chota se deslizaba, cent&iacute;metro a cent&iacute;metro, hacia el fondo de su interior, me quitaba el aliento. Y cuando comenc&eacute; a meterla y sacarla, primero despacio y luego con m&aacute;s fuerza y rapidez, acab&eacute; tanta leche que pens&eacute; que me deshidrataba.<\/p>\n<p>-Ayy. Ayy. Si. Si. Si. &ndash; exclam&oacute; la rubia al sentir los espasmos de la pija adentro del culo.<\/p>\n<p>Esta vez me toc&oacute; a m&iacute; pegar un grito de placer. El detalle final lo dio el hecho de ver desaparecer del todo las arrugas de su ano. Pero a&uacute;n sin leche en las pelotas segu&iacute; movi&eacute;ndome dentro del orto de la rubiecita, casi por instinto. Como un reflejo inconsciente que no me dejaba parar de culearle la colita reci&eacute;n hecha.<\/p>\n<p>El placer puro me invadi&oacute; por completo y al segundo ca&iacute; rendido sobre la cama. Realmente me temblaban las piernas del orgasmo que las chicas me hab&iacute;an dado. Y todav&iacute;a faltaba. Mierda que faltaba.<\/p>\n<p>Casi a los empujones, bien a lo bruto, mi prima me dio vuelta para que quede boca arriba. Como si no pudiese contenerse, se mand&oacute; la pija reci&eacute;n acabada a la boca, con el forro repleto de sabor del culito reci&eacute;n desvirgado, todav&iacute;a puesto. Reci&eacute;n al ver que el preservativo estaba transparente, como nuevo, lo retir&oacute; cuidadosamente de la chota, lo estir&oacute; y abri&oacute; la boca para que el semen le caiga en la lengua.<\/p>\n<p>-&iquest;Quer&eacute;s probar la leche? &ndash; le pregunt&oacute; a la piba, antes de soltar los dedos que apretaban la entrada del forro. Deseando que le diga que no. Mi prima era muy buena persona, pero, de ser posible, prefer&iacute;a comerse siempre la chele ella solita.<\/p>\n<p>Lihu&eacute;n puso cara de asco. Otra vez. No s&eacute; si estaba todav&iacute;a preparada para eso. Por supuesto que estaba m&aacute;s que lista para comerse una corrida, pero directamente del forro reci&eacute;n salido del culo, me hac&iacute;a dudar un poco.<\/p>\n<p>Julia sinti&oacute; lo mismo y no volvi&oacute; a preguntarle. Simplemente dejo escurrir el chorro de leche pegajosa, poco a poco, sobre su lengua. Cuando supo que estaba vac&iacute;o, cerr&oacute; la boca y comenz&oacute; a hacer peque&ntilde;os buches, para saborearla bien, con los ojos cerrados y una cara de placer que volvi&oacute; a calentar hasta a la pendeja.<\/p>\n<p>Bien al fondo de mi mente, en el lugar m&aacute;s oscuro y lejano, permanec&iacute;a un deseo aparte. Esta vez, la conexi&oacute;n con Julia lleg&oacute; hasta all&iacute;.<\/p>\n<p>Se acomod&oacute; de golpe sobre la boca de la pibita, qui&eacute;n por instinto la abri&oacute;, dej&aacute;ndome en primer plano el bolo entero de leche y saliva que le comparti&oacute;.<\/p>\n<p>-Sabore&aacute;la un poquito y trag&aacute;la entera. &ndash; dijo Julia, cuando su boca se vaci&oacute;.-No hay nada m&aacute;s rico que comerse un guascaso fresco. &ndash; agreg&oacute; al final.<\/p>\n<p>Lihu&eacute;n mantuvo el gesto de asco por un momento m&aacute;s, luego cerr&oacute; los ojos y comenz&oacute; a dejar recorrer la bebida por todo el paladar, antes de tragarla. Hac&iacute;a buches y m&aacute;s buches. Pero cuando se dispuso a deglutirla, mi prima la fren&oacute;, arrepentida de su propia orden.<\/p>\n<p>-Esper&aacute;. Abr&iacute;a la boca y mostramela, que te saco una foto. &ndash; le dijo.<\/p>\n<p>La pendeja lo hizo. Y cuidando que no se chorre&eacute; nada, la abri&oacute; bien grande, para mostrar la leche taparle hasta la lengua. Luego, al notar que mi prima ya hab&iacute;a tomado la foto, cerr&oacute; los ojos y la boca nuevamente, y la trag&oacute; toda, apretando los labios.<\/p>\n<p>No s&eacute; si le habr&aacute; gustado, pero a toda costa quer&iacute;a aprender. En ese instante era imposible no pensar que en realidad no le preocupaba llegar virgen a la universidad. Que lo que en verdad quer&iacute;a, era llegar siendo la m&aacute;s putita de todas. Al menos iba por ese camino.<\/p>\n<p>&ldquo;No se preocupe si la nena ma&ntilde;ana tampoco tiene hambre. Hoy comi&oacute; bien.&rdquo; Le escribi&oacute; al viejo, al pie de la foto nueva que le envi&oacute;.<\/p>\n<p>-Vamos a cumplirle la fantas&iacute;a a la piba, ahora. &ndash; dije otra vez al palo. La escena no le hab&iacute;a dado ni un segundo de descanso a la sangre acumulada en la poronga. &ndash; Vamos a romper esa conchita de una buena vez.-aclar&eacute; despu&eacute;s.<\/p>\n<p>Lihu&eacute;n me escuch&oacute; y me hizo un gesto para que me calle. Me dijo luego que no hable al pedo. Casi copiando los latiguillos de mi prima, me explic&oacute; que eso era su objetivo, no su fantas&iacute;a. Que la rotura de himen podr&iacute;a esperar, pero que ahora quer&iacute;a que le cumplamos sus deseos. Que era lo m&iacute;nimo que pod&iacute;amos hacer por ella, que todav&iacute;a le ard&iacute;a el culo por nuestra culpa. Que todav&iacute;a sent&iacute;a el reflujo de leche en su es&oacute;fago.<\/p>\n<p>-Quiero que me aten. Y me chupen la concha, con los ojos vendados. A ver si adivino quien de los dos me la est&aacute; chupando. &ndash; dijo t&iacute;midamente. Para que veamos que algo de sexo sab&iacute;a. Que leer relatos por internet era, sin dudas, una muy buena fuente de ideas.<\/p>\n<p>Sin tiempo que perder, tom&eacute; uno de mis cinturones. Le inmovilic&eacute; las manos, junt&aacute;ndolas por encima de su cabeza y con otro cinto las at&eacute; en el respaldo de la cama. Mi prima tom&oacute; uno de sus pa&ntilde;uelos y le vend&oacute; los ojos.<\/p>\n<p>-Todav&iacute;a veo. -dijo riendo, mostrando la honestidad de que no quer&iacute;a hacer trampas.<\/p>\n<p>Julia le puso dos m&aacute;s y los apret&oacute; con un buen nudo, para que no se soltasen. Le dijo que cuando quer&iacute;a frenar, que simplemente diga la palabra &ldquo;Rojo&rdquo;. Y me hizo se&ntilde;as, en silencio, para que me acomode y sea yo el primero en chuparle la concha nunca garchada.<\/p>\n<p>-Rodrigo. &ndash; dijo al sentir mi lengua en la empanada. Mi prima la felicit&oacute; y la pendeja se alegr&oacute; porque hab&iacute;a ganado. -Rodrigo. &ndash; repiti&oacute; al rato. Otra vez hab&iacute;a acertado.<\/p>\n<p>Julia aprovech&oacute; el intervalo que hicimos para que Lihu&eacute;n no sospeche qui&eacute;n seguir&iacute;a, y apuntando con el celular hacia la entrepierna de la rubia, tom&oacute; la foto de las 20 lucas. Que en realidad fueron dos. Una de la concha en primer plano y otra m&aacute;s alejada, mostrando a la rubia con las patas abiertas, atada y vendada, como una sumisa secuestrada. Sonriendo, porque se sent&iacute;a c&oacute;moda siendo flor de puta.<\/p>\n<p>&ldquo;Por diez mil d&oacute;lares m&aacute;s, puede verla en directo, si se apura.&rdquo;, le escribi&oacute; ahora. Las envi&oacute; y se fue a chuparle la conchita ella. El mensaje me hizo saltar la pija por lo menos dos veces. No puedo imaginarme las veces que se la habr&aacute; hecho saltar al viejo.<\/p>\n<p>-Julia. &ndash; dijo Lihu&eacute;n. Y volvi&oacute; a festejar cuando mi prima se rio entre sus piernas. Luego fui yo. &ndash; Julia. &ndash; repiti&oacute;. Y esta vez nos re&iacute;mos los tres, porque le hab&iacute;a pifiado.<\/p>\n<p>Como se hab&iacute;a equivocado le dije que, como castigo, me ten&iacute;a que dejar comer un ratito m&aacute;s. El sabor de esa almejita, era adictivo. Ese caldo saladito me desesperaba. No fue el castigo m&aacute;s original, pero cualquier excusa me ven&iacute;a bien para seguir comi&eacute;ndole los jugos que largaba sin parar.<\/p>\n<p>Al dejar de lamerla me sorprend&iacute; lo mojadita que estaba. Lihu&eacute;n gem&iacute;a incluso cuando mi lengua dej&oacute; de acariciarla.<\/p>\n<p>Luego me sorprend&iacute; porque al lado de mi prima, estaba el pap&aacute;. Con los ojos abiertos como dos huevos fritos y la frente traspirando a m&aacute;s no poder. Apoyado sobre el mueble al pie de la cama, todav&iacute;a incr&eacute;dulo por el espect&aacute;culo que ten&iacute;a enfrente.<\/p>\n<p>Cuando quit&eacute; mi cabeza del medio, el tipo se encontr&oacute; con su tesoro m&aacute;s preciado. La conchita virgen de su hija, a s&oacute;lo unos pocos cent&iacute;metros de su vista.<\/p>\n<p>Tampoco al d&iacute;a de hoy podr&iacute;a encontrar las palabras para describirles el gesto de perversi&oacute;n que el viejo ten&iacute;a en la cara.<\/p>\n<p>Julia se hab&iacute;a vuelto a poner el pijama y luego de dejarle tiempo al tipo para que siga admirando esa empanadita rosadita que tan loco lo volv&iacute;a, se agach&oacute; a chuparle la concha ahora ella. Para que no sospeche. Al hacerlo, levant&oacute; exageradamente la cola, para que el hombre admire, tambi&eacute;n, el culito que se hab&iacute;a cogido unas horas atr&aacute;s. Incluso sobre el pijama, se notaban las manchas de flujo que ten&iacute;a en la parte de la concha.<\/p>\n<p>-Julia. -dijo Lihu&eacute;n. Y volvi&oacute; a festejar ante una nueva sonrisa de mi prima entre las piernas.<\/p>\n<p>El pap&aacute; estaba en trance. Ten&iacute;a la pija tan dura que parec&iacute;a que iba a romperle la bragueta en cualquier momento. Cuando mi prima dej&oacute; la concha de la nena libre, el viejo tom&oacute; el celular y comenz&oacute; a sacar foto tras foto. Luego fui a chuparle la conchita yo.<\/p>\n<p>-Rodrigo. -dijo sonriendo. Sin esperar confirmaci&oacute;n, porque estaba segura que otra vez hab&iacute;a adivinado.<\/p>\n<p>El padre sac&oacute; tres fichas de diez mil d&oacute;lares de uno de sus bolsillos. Las dej&oacute; en el mueble, mostr&aacute;ndonos que ya hab&iacute;a pagado. Y por primera vez contest&oacute; uno de nuestros mensajes.<\/p>\n<p>&ldquo;Cien mil d&oacute;lares, si me dejan chuparle la concha a m&iacute;.&rdquo;, escribi&oacute;.<\/p>\n<p>Le&iacute; el mensaje y se lo mostr&eacute; a Julia, qui&eacute;n lo ignor&oacute; y se arrodill&oacute;, para comerse la vagina ella. Esta vez puso una mano dentro del pijama y se empez&oacute; a pajear, para mostrarle al hombre cu&aacute;nto le gustaba chuparle la concha a su hija.<\/p>\n<p>El viejo en cambio, sac&oacute; diez fichas m&aacute;s, igual a las anteriores, de diez mil d&oacute;lares cada una, y las apil&oacute; al lado de las tres restantes. Como para provocarnos. O tentarnos con semejante cantidad de dinero. Luego se baj&oacute; los pantalones y comenz&oacute; a pajearse.<\/p>\n<p>Su hija acert&oacute; nuevamente, Julia la volvi&oacute; a felicitar y de reojo vio el pene arrugado que el tipo ten&iacute;a en una de sus manos. Ahora fue ella quien puso carita de asco, y volvi&oacute; a chuparle la concha a la pibita, como si nada.<\/p>\n<p>El tipo, al ver que no est&aacute;bamos interesados, comenz&oacute; a desesperarse. Todav&iacute;a paje&aacute;ndose con una mano, con la otra, torpemente, volvi&oacute; a escribir en su celular.<\/p>\n<p>Lihu&eacute;n volvi&oacute; a acertar. Parec&iacute;a que ya era toda una experta catando diferentes lenguas con la concha. Me llenaba de ternura escucharla festejar, cada vez que acertaba.<\/p>\n<p>Pero de repente en el cuarto se sinti&oacute; un silencio sepulcral. De esos que aparecen cuando todo alrededor pierde importancia, o se frena absolutamente todo de golpe. C&oacute;mo los que anticipan la aparici&oacute;n repentina de un asesino enmascarado en las pel&iacute;culas m&aacute;s pedorras de terror.<\/p>\n<p>Pero este silenci&oacute; que rondaba a nuestro alrededor, no lo hab&iacute;a provocado el miedo, sino la perversi&oacute;n. Era como estar escuchando al morbo hablarnos, parad&oacute;jicamente, en silencio, directamente a nuestra mente. Y a la excitaci&oacute;n del incesto, subir como una espuma negra, hasta cubrirnos el cerebro entero.<\/p>\n<p>&ldquo;Un mill&oacute;n de d&oacute;lares. Un mill&oacute;n de d&oacute;lares, si me dejan desvirgar a mi hija.&rdquo;, dec&iacute;a el nuevo mensaje.<\/p>\n<p>Al mostr&aacute;rselo a mi prima, se qued&oacute; petrificada. El pijama ahora lo ten&iacute;a empapado por sus propios jugos vaginales. Pero la situaci&oacute;n le hab&iacute;a paralizado hasta las manos. No parec&iacute;a encontrar fuerza ni siquiera para seguir masaje&aacute;ndose la concha. Bien a tono con el silencio escalofriante que nos acompa&ntilde;aba.<\/p>\n<p>Luego, recibi&oacute; ella misma otro mensaje. Pero esta vez pudo moverse. Aunque sea un poco, ya no se sinti&oacute; solamente una estatua de cemento, arrodillada con la conchita mojada, entre las piernas de una pendeja.<\/p>\n<p>&ldquo;Dos millones. Un mill&oacute;n de d&oacute;lares para cada uno&rdquo;, insisti&oacute; el viejo.<\/p>\n<p>Justo en el momento en donde mi prima lograba levantar una de sus cejas.<\/p>\n<p>Continuar&aacute;&#8230;<\/p>\n<p>Quedan los &uacute;ltimos dos cap&iacute;tulos y el ep&iacute;logo, que los publicar&eacute; en los pr&oacute;ximos d&iacute;as. Muchas gracias, de antemano, a todos los que leyeron y valoraron esta historia.<\/p>\n<p>Para los que quieran saber m&aacute;s de esta serie, pueden seguirme en mi cuenta de Instagram &quot;@psyexa&quot;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 16<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>4 Hab&iacute;a llegado, entonces, el momento de aprender. 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