{"id":25646,"date":"2020-09-09T03:43:43","date_gmt":"2020-09-09T03:43:43","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-09-09T03:43:43","modified_gmt":"2020-09-09T03:43:43","slug":"mi-prima-se-viste-de-novia-capitulo-21","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/mi-prima-se-viste-de-novia-capitulo-21\/","title":{"rendered":"Mi prima se viste de novia (Cap\u00edtulo 21)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"25646\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">2<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 12<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>-&iexcl;Felicitaciones, pendeja! &ndash;Dijo mi prima, cuando los ceros terminaron de aparecer en su mente.- &iexcl;Ganaste! &ndash;Continu&oacute;.- &iexcl;Ya sos una experta identificando lenguas con la cajeta! &ndash;Tir&oacute; despu&eacute;s, mientras la rubiecita celebraba, todav&iacute;a entre gemidos.- &iexcl;La cola reci&eacute;n hecha, la concha toda chupada y la guasca digiri&eacute;ndose en la pancita ten&eacute;s ya!-agreg&oacute; al final. Mirando al pap&aacute; y sent&aacute;ndose al lado de la cara vendada de Lihu&eacute;n.<\/p>\n<p>La pibita volvi&oacute; a celebrar con un &ldquo;Bieeenn&rdquo; que me roz&oacute; el alma de la ternura. Su padre, en cambio, no pod&iacute;a soltar, ni por un segundo, el pito parado.<\/p>\n<p>Julia volvi&oacute; a arrodillarse en el piso, esta vez para dejar su boca pegada a la oreja de la nena.<\/p>\n<p>-Lleg&oacute; la hora de hacer otro juego.-le susurr&oacute; al o&iacute;do, siempre mirando al tipo.-Vamos a usar la imaginaci&oacute;n ahora. Consentrate bien, porque para que Rodri te rompa la conchita, vas a tener que ganar &eacute;ste. &ndash;le explic&oacute; luego.<\/p>\n<p>Aunque quer&iacute;a hacerla asustar un poco, la rubia s&oacute;lo se excit&oacute; m&aacute;s. Tantos leng&uuml;etazos que hab&iacute;a recibido en el cl&iacute;toris, sin duda alguna, la hab&iacute;an dejado, otra vez, a punto caramelo. Respondi&oacute; solamente con un &ldquo;s&iacute;&rdquo;, con el mismo tono de voz que hab&iacute;a usado cuando ten&iacute;a la pija en la cola.<\/p>\n<p>-Contame tu deseo m&aacute;s oscuro. -le exigi&oacute; al rato. Le regal&oacute; tambi&eacute;n un beso en la mejilla, tan sensual que Lihu&eacute;n volvi&oacute; a gemir.&ndash; &iquest;Te calienta alg&uacute;n profe de la universidad? &iquest;El director? &iquest;Te gustar&iacute;a chuparle la pija al profesor de matem&aacute;ticas, para aprobar el examen tan dif&iacute;cil? -le pregunt&oacute; ahora.<\/p>\n<p>La rubia s&oacute;lo respiraba con esfuerzo, tan excitada que contagiaba.<\/p>\n<p>-&iexcl;Contestame! &ndash;Grit&oacute; Julia, al ver que la piba s&oacute;lo suspiraba.&ndash; Yo le trago la leche a mi primo. Su puta personal del culo soy. El orto rojo tengo de tanta pija indebida. Podes contarme, sin verg&uuml;enza alguna. &ndash;le explic&oacute; luego, con m&aacute;s calma en la voz.&ndash; Que ac&aacute; nadie te va a juzgar.<\/p>\n<p>-S&iacute;. Me gustar&iacute;a. &ndash;respondi&oacute; al final, suspirando cada vez m&aacute;s fuerte.&ndash; Me gustar&iacute;a chuparle la pija al profesor de matem&aacute;ticas.<\/p>\n<p>-&iquest;Y en la facu? &iquest;Vas a mamarle el pito al profe nuevo? Aunque sea viejito, te pone buena nota, dice. &ndash;pregunt&oacute; ahora, simulando preguntarle a alguien que no estaba, como ya sab&iacute;a yo que tanto le gustaba.&ndash; Dice el profe que si le sacas la chele con la boca, te pone un cuatro. Pero lo ten&eacute;s que mirar como una putita mientras &eacute;l te toca las tetas. Sino no.<\/p>\n<p>-S&iacute;. &ndash;Volvi&oacute; a decir.&ndash; Por un cuatro entrego hasta el culo, profe. &ndash;Contest&oacute;, ahora hasta imagin&aacute;ndolo.&ndash; Pongo el culo y le chupo el pito, pero no me desapruebe, por favor.<\/p>\n<p>El padre estaba que se mor&iacute;a. Se soltaba la pija solamente para no acabar. No pod&iacute;a creer lo que escuchaba de la boca de su propia hija. La nena era flor de trola. Flor de puta le hab&iacute;a salido la pendeja. Petera, culoroto y tragaleche. Y todav&iacute;a, encima, era virgen. Y en vez de ofenderse, &eacute;l estaba caliente a m&aacute;s no poder.<\/p>\n<p>-&iquest;Me quiere tocar la cola o solo las tetas, profe? &ndash;pregunt&oacute; luego la piba.&ndash; O le muestro un poco la bombacha si prefiere. Pero no me desapruebe, que estudie mucho. Por favor.<\/p>\n<p>Y yo tambi&eacute;n explotaba de la calentura, no puedo negarlo. Pero m&aacute;s por Julia que por la rubiecita. Era verdad que ya hab&iacute;a visto a mi prima trabajando. La hab&iacute;a visto laburar de puta cara. Pero nunca en su verdadera profesi&oacute;n, y all&iacute;, Julia, parec&iacute;a tenerla atada. Manejaba la psicolog&iacute;a a su antojo, parec&iacute;a que sus t&eacute;cnicas de psicoan&aacute;lisis le har&iacute;an parar el pito hasta al propio Freud.<\/p>\n<p>Verla ejercer, era como ver correr a Bolt, o un tiro libre de Riquelme, o ver pintar a Da Vinci. Era un verdadero espect&aacute;culo. Tanto, que los dos hombres reales de la habitaci&oacute;n, sent&iacute;amos un poco de envidia del profesor imaginario.<\/p>\n<p>-&iquest;Y la concha? &iquest;Qui&eacute;n quer&eacute;s que te toque la concha? &ndash;Pregunt&oacute; Julia despu&eacute;s, al notar que la pendeja se mor&iacute;a por masturbarse y acabar.-&iquest;Qui&eacute;n se merece m&aacute;s que nadie manosearte un poquito la concha?<\/p>\n<p>-Por un siete, profe. &ndash;dijo al rato. Fascinada por el juego.&ndash; Por un siete le dejo que me meta un dedito &ndash;aclar&oacute;.<\/p>\n<p>Lihu&eacute;n hab&iacute;a logrado frotarse, aunque sea a penas, el cl&iacute;toris con sus propios muslos. Cerraba las piernas para apretarse la conchita que ya hab&iacute;a enchastrado el colch&oacute;n. El padre s&oacute;lo escuchaba y se pajeaba con cuidado.<\/p>\n<p>-La concha es importante, pendeja. Quiero otro deseo peor. &ndash;la ret&oacute;.&ndash; Quiero un deseo m&aacute;s oscuro. De alguien que valga la pena el morbo para toquetearte la concha. &ndash;insisti&oacute; ahora para manipularla sin escr&uacute;pulos.&ndash; &iquest;Ten&eacute;s un primo, como yo, que te quiera tocar la conchita? &iquest;Un hermano pajero? &iquest;O el t&iacute;o borracho?<\/p>\n<p>Las dos o tres respiraciones profundas que Lihu&eacute;n hab&iacute;a dado para dejarse llevar un poco m&aacute;s, s&oacute;lo desparramaban kerosene a nuestras mentes. El infierno volv&iacute;a a abrirnos las puertas, mientras el olor a jugo de almeja ahora era due&ntilde;o del cuarto entero.<\/p>\n<p>-Mi pap&aacute;. &ndash;dijo al fin, un poco en transe y casi llorando, sin pensar demasiado.- Mi pap&aacute; es un pajero. Siempre me mira la concha. &ndash;Volvi&oacute; a repetir.- La cola es del profe, pero la conchita es de pap&aacute;.<\/p>\n<p>Julia la tom&oacute; de las mejillas y le ofreci&oacute; un beso en la boca, como recompensa. Verlas apret&aacute;ndose, buscarse y chuparse las lenguas entre las carnes aplastadas de sus labios rosados, parec&iacute;an fuegos artificiales en mis test&iacute;culos. Pero, para serles honestos, el simple hecho de o&iacute;r su juego empa&ntilde;aba la importancia de la visi&oacute;n.<\/p>\n<p>-&iquest;Pap&aacute; te mira la concha? &ndash;pregunt&oacute; luego mi prima, para volver al tema.- &iquest;Y vos? &iquest;Le miras el pito a tu pap&aacute;?<\/p>\n<p>-S&iacute;. &ndash;respondi&oacute;, tras dos o tres segundos de agitaci&oacute;n.&ndash; Le miro el pito cuando pienso que se hizo una paja pensando en m&iacute;. O en mis bombachas. &ndash;Agreg&oacute; luego.- Siempre busco semen en las bombachas, para sacarme la duda.<\/p>\n<p>-&iexcl;Pero que pajero es tu pap&aacute;! &ndash;exclam&oacute; al instante. Siempre, pero siempre, mirando al tipo.&ndash; Le deber&iacute;as chupar la pija alg&uacute;n d&iacute;a, as&iacute; se deja de joder.<\/p>\n<p>-S&iacute;. &ndash;Volvi&oacute; a responder.- Total ya aprend&iacute;. &ndash;dijo luego, sin siquiera esforzarse por disimular un poco de orgullo.- Y tragar la leche tambi&eacute;n s&eacute;. -agreg&oacute; al final, con todav&iacute;a m&aacute;s orgullo que antes.<\/p>\n<p>El hombre ahora fue tornando, de a poco, el color rojizo de su rostro por uno m&aacute;s p&aacute;lido. Pero incluso con esa sensaci&oacute;n de haber sido descubierto haciendo cosas inmorales, no se le iba la calentura que le provocaba las palabras de su hija. Porque incluso sabiendo que su hija ten&iacute;a una leve idea de cu&aacute;les eran sus secretos y perversiones, parec&iacute;a haber encontrado algo de aceptaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Mi prima jugaba tan bien a este nuevo juego, que el viejo hasta se olvidaba que era solo eso: un juego. En todo el torbellino de sensaciones que pod&iacute;a yo imaginarme que le recorr&iacute;an el pito y el cerebro, hasta tuve miedo de que le d&eacute; un infarto.<\/p>\n<p>-Mira c&oacute;mo ten&eacute;s la almeja, bonita. -le dijo despu&eacute;s.<\/p>\n<p>Ahora no pudo contenerse de ofrecerse una recompensa a ella misma. Acomod&oacute; su cabeza en la entrepierna de la rubia y le leng&uuml;ete&oacute; la empanada un par de veces. La piba ten&iacute;a todas las piernas mojadas y el simple roce de su cl&iacute;toris con la lengua de Julia, la hizo retorcer del placer.<\/p>\n<p>-Toda jugosa ten&eacute;s la concha. Tom&aacute;, prob&aacute;. &ndash;le dijo ahora, d&aacute;ndole otro beso para que la pendeja le sienta el sabor salado que le hab&iacute;a dejado en los labios.&ndash; Si tu pap&aacute; te ve as&iacute;, te la va a querer romper &eacute;l. Dice que te compra un auto si te bancas el pito en la conchita un rato.<\/p>\n<p>El estado mental de Lihu&eacute;n s&oacute;lo parec&iacute;a empeorar y empeorar. Julia la hab&iacute;a llevado a un nivel de morbosidad que la volv&iacute;a loca. Gem&iacute;a como si le estar&iacute;a haciendo el culo de nuevo y apretaba los muslos cada vez m&aacute;s exageradamente.<\/p>\n<p>-S&iacute;. S&iacute;. &ndash;pudo decir a penas.-Que me la rompa pap&aacute;. Papi, haceme la concha.&ndash; grit&oacute; luego.<\/p>\n<p>El viejo casi pega un salto. Con la torpeza que s&oacute;lo hab&iacute;a visto en los programas de &ldquo;El Chavo del 8&rdquo;, sac&oacute; un forro del bolsillo del pantal&oacute;n que ten&iacute;a en los tobillos, casi cay&eacute;ndose y haciendo malabares con el celular que ten&iacute;a en las manos, para que no se le vaya al piso. Y nos hizo sonre&iacute;r a ambos casi al mismo tiempo. Como si lo habr&iacute;amos ensayado por horas con Julia, nuestros labios se estiraron en nuestras caras casi coreogr&aacute;ficamente.<\/p>\n<p>Dos millones de d&oacute;lares nos eran m&aacute;s que suficientes para largar todo. Dejar nuestras vidas para vivir plenamente en el incesto que tan locos nos hab&iacute;a vuelto. Dejar el trabajo pasaba de ser un problema a ser una obligaci&oacute;n, con dos palos verdes en nuestras cuentas bancarias. Para elegir el lugar, s&oacute;lo deber&iacute;amos girar un globo terr&aacute;queo y comprarnos la mejor casa en donde caiga nuestro dedo. Y el resto de nuestra familia y amigos, que decirles. Nos ir&iacute;an a visitar, si ten&iacute;an ganas. Y sino, a qui&eacute;n le importaba.<\/p>\n<p>-Papi, quiero pija.-repet&iacute;a Lihu&eacute;n. &ndash;Pone la pija r&aacute;pido, que no doy m&aacute;s.<\/p>\n<p>Pero ten&iacute;amos dos grandes problemas a&uacute;n. Por un lado Julia estaba enamorada de otro. Y aunque Fabi&aacute;n se hab&iacute;a mandado flor de cagada, el coraz&oacute;n de mi prima no sab&iacute;a aplicar muy bien la ciencia de su cabeza. Y al verlo bien vestido, bailando con otras mujeres, casi super&aacute;ndola por completo, Julia comenzaba a perdonarlo. Porque ella tambi&eacute;n se hab&iacute;a divertido mientras tanto, hasta el culo le hab&iacute;a costado, al pelotudo, su travesura. Pero perderlo definitivamente le mostraba en la cara el amor, que ya ni se atrev&iacute;a a negar que sent&iacute;a.<\/p>\n<p>No le molestaba tanto el pensar su vida sin &eacute;l. Pero le apu&ntilde;alaba la autoestima cuando imaginaba la vida de &eacute;l sin ella.<\/p>\n<p>Y por otro lado estaba el problema de la conciencia. Los dos sab&iacute;amos que lo que hab&iacute;amos hecho con Lihu&eacute;n, era un abuso. Si bien hab&iacute;a aceptado a sacarse fotos, nunca consinti&oacute; que se las envi&aacute;semos a su padre. Y mucho menos a que la vea en esa situaci&oacute;n. Sab&iacute;amos tambi&eacute;n que ya hab&iacute;amos cruzado la l&iacute;nea de lo moral, pero esto iba mucho m&aacute;s all&aacute;.<\/p>\n<p>La rubia gem&iacute;a, ahora, como si estuviese por llegar al orgasmo, s&oacute;lo por lo que Julia hab&iacute;a hecho con su mente. El padre en cambio, se puso el forro y amag&oacute; con acercarse a la cama para desvirgar a su hija. Pero mi prima lo fren&oacute; de la &uacute;nica forma posible que pod&iacute;a existir.<\/p>\n<p>Tom&oacute; los pa&ntilde;uelos que la piba ten&iacute;a en los ojos y amenaz&oacute; con quit&aacute;rselos. El pito del viejo pareci&oacute; recibir un hachazo, porque se le achic&oacute; de golpe. A m&iacute; s&oacute;lo se me ocurri&oacute; pensar a d&oacute;nde carajos hab&iacute;a ido toda esa sangre acumulada, porque su cara tambi&eacute;n estaba blanca.<\/p>\n<p>Julia movi&oacute; la cabeza de un lado a otro, tan lento que no completaba m&aacute;s el recorrido. Y por primera vez quit&oacute; la mirada del viejo para mirarme a m&iacute;.<\/p>\n<p>-Lleg&oacute; la hora de probar la pija por la concha. &ndash;le dijo a la piba.&ndash; Esta pija te va a hacer olvidar para siempre la de tu pap&aacute;. -agreg&oacute; luego, como d&aacute;ndole el alta a un paciente. Y para dejarle bien en claro, al tipo, la diferencia entre una fantas&iacute;a y la realidad.<\/p>\n<p>Cuando tom&eacute; su lugar, el viejo comenz&oacute; a llorar. Y a pedir por favor que no, moviendo los labios. Si hab&iacute;a algo que me faltaba para estallar de calentura, era saber que me iba a desvirgar a una chica enfrente de su pap&aacute;.<\/p>\n<p>Me agach&eacute; a darle un beso por &uacute;ltima vez a la vagina completa y me empap&eacute; la cara con el jugo que sal&iacute;a sin parar.<\/p>\n<p>-Te va a doler un poquito. &ndash;le dije cuando apoy&eacute; la punta entre sus labios vaginales. La tom&eacute; de las rodillas y le abr&iacute; las piernas para disfrutar mejor de la vista- La ten&eacute;s muy cerradita. &ndash;agregu&eacute; luego, para hacer sufrir un poco m&aacute;s al pap&aacute; que segu&iacute;a pidiendo desesperado por favor que no. Que no rompa su tesoro.<\/p>\n<p>Cuando el glande comenz&oacute; a presionar sobre el himen de la nena, sent&iacute; el primer hilo de sangre. Lihu&eacute;n dio un grito de dolor al sentir que la verga ahora quer&iacute;a romperle la telita del todo.<\/p>\n<p>El padre amag&oacute; con retirarse, porque no pod&iacute;a ver ni un segundo m&aacute;s. De tanto sufrimiento que le provocaba su propio morbo, el pene parec&iacute;a haber desaparecido de su cuerpo, incluso el forro que ten&iacute;a puesto termin&oacute; en el suelo, sin necesidad de tocarlo. Pero mi prima volvi&oacute; a amenazar con quitarle la venda a la hija. &Eacute;l tambi&eacute;n necesitaba ver c&oacute;mo le hac&iacute;an la concha. Y si le dol&iacute;a, se la ten&iacute;a que bancar, porque eso hab&iacute;a deseado.<\/p>\n<p>-Ay. Ayy. Ayyy. &ndash;Gritaba.&ndash; Me duele. Despacio. Por favor. Despacio, que me duele. Ay. Ayy. &ndash;suplicaba.&ndash; Pero no pares. -exig&iacute;a despu&eacute;s.<\/p>\n<p>Las paredes de su vagina finalmente abrazaron la pija entera y el calor virginal comenz&oacute;, de a poco, a diluirse. Entre los espasmos y la sangre de la conchita hermosa que estaba estrenando, los gemidos y quejidos de la rubiecita, mezclado con alg&uacute;n que otro grito de dolor, y encima el llanto que forzosamente intentaba tapar su padre a mis espaldas, me volvieron loco por completo. Pero no acab&eacute;.<\/p>\n<p>Simplemente, segu&iacute; cogi&eacute;ndome a la pendeja con m&aacute;s y m&aacute;s fuerza. El recorrido de mi verga en su interior era un resbaladizo ir y venir, sobre un camino cada vez m&aacute;s limpio, acompa&ntilde;ado por un tambaleo de las tetas de la piba que me hac&iacute;a delirar. Le met&iacute;a y le sacaba la pija cada vez m&aacute;s f&aacute;cil, al mismo tiempo que la rubia dejaba sus temores atr&aacute;s. Y disfrutaba cada vez m&aacute;s de la putita que ten&iacute;a por delante.<\/p>\n<p>Mi cuerpo entero estaba experimentando una sensaci&oacute;n extremadamente placentera. Eso que estaba viviendo y respirando, tambi&eacute;n era incesto. Era la fantas&iacute;a incestuosa de alguien m&aacute;s. Pero tambi&eacute;n era incesto. Esa norma social que se hab&iacute;a vuelto mi peor enemiga y que ya hab&iacute;a vencido mil veces, cuando super&oacute; la barrera del consentimiento.<\/p>\n<p>Como d&aacute;ndome la raz&oacute;n, mi prima se masturbaba al lado. Todav&iacute;a con una mano en los pa&ntilde;uelos que vendaban los ojos de Lihu&eacute;n y la otra en la concha. Siempre mirando al padre, a qui&eacute;n no dejaba ni apartar la mirada un solo cent&iacute;metro de la vagina chorreante de su hija, que cada vez recib&iacute;a pija con m&aacute;s y m&aacute;s experiencia.<\/p>\n<p>Esper&eacute; a que Lihu&eacute;n tenga su orgasmo, a que lo deje salir de su alma con toda libertad, como a un fantasma representando a su inocencia que se iba para siempre. Y cuando lo hizo, se la clav&eacute; m&aacute;s al fondo. M&aacute;s y m&aacute;s al fondo, para no dejarle ni un mil&iacute;metro de su sexo sin pija. Y luego se la dej&eacute; quieta, para que el nuevo agujero que ten&iacute;a su cuerpo se acomode y se amolde, todav&iacute;a m&aacute;s, a mis contornos y ella me sienta bien adentro suyo. As&iacute; inm&oacute;vil y sin respirar del todo bien, le acabe en la concha. Era tanta la excitaci&oacute;n, que en cada eyaculaci&oacute;n parec&iacute;a tener un orgasmo m&aacute;s intenso.<\/p>\n<p>A esta altura, mi prima s&oacute;lo ten&iacute;a que hacer un m&iacute;nimo gesto para que le entienda un manual entero de instrucciones. Nuestras mentes parec&iacute;an hacer, literalmente, un acto de magia. Creo que esta vez s&oacute;lo levant&oacute; a penas el dedo me&ntilde;ique, para que sepa que quer&iacute;a intercambiar lugares. Y con s&oacute;lo pesta&ntilde;ar supe que quer&iacute;a que le d&eacute; la leche del forro a la pendeja, para que el pap&aacute; viera como saboreaba la guasca. Para que sepa que en alta tragaleche le hab&iacute;amos convertido a la nena.<\/p>\n<p>Antes de moverse, le sac&oacute; una foto al tipo mirando a la pibita, con el pantal&oacute;n y los calzoncillos en el suelo y el pene fl&aacute;ccido. La sac&oacute; para tenerla como una garant&iacute;a, s&oacute;lo por las dudas. Y tambi&eacute;n para humillarlo un poco m&aacute;s.<\/p>\n<p>-Abr&iacute; la boquita, que te suelto la leche para que la comas. &ndash;le dije ya con el forro preparado y los pa&ntilde;uelos en la otra mano. Para que al padre ni se le ocurra cerrar los ojos o apartar la vista de la cara de su hija.<\/p>\n<p>Lihu&eacute;n lo hizo al instante. Abri&oacute; la boca bien grande y sac&oacute; la lengua. Y volvi&oacute; a gemir desesperada cuando la sinti&oacute; caer, hasta percibir su paladar lleno de semen. Luego la cerr&oacute; y sabore&oacute; del n&eacute;ctar tibio de mis test&iacute;culos, como Julia le hab&iacute;a ense&ntilde;ado. Finalmente la trago y pudo hablar.<\/p>\n<p>-Me gusta la leche. &ndash;dijo simplemente. Y lo volvi&oacute; a repetir, porque hasta a ella le sorprend&iacute;a que apenas un tiempito atr&aacute;s, le daba asco.<\/p>\n<p>Cuando mi prima la escuch&oacute;, volvi&oacute; a excitarse. Esta vez ten&iacute;a el oasis para saciar su sed, ah&iacute; nom&aacute;s. Y no dud&oacute; en mandarse a chuparle la almejita, otra vez. A llenarse la boca, nuevamente, del flujo de la piba, esta vez mezclado con los restos de la sangre virginal que no se hab&iacute;a secado y permanec&iacute;a ensuci&aacute;ndole hasta los pelos de la concha. Mam&oacute; y mam&oacute;, hasta que la pendeja volvi&oacute; a acabar. Y cuando lo hizo, le meti&oacute; dos dedos y al ratito los saco sucios y empapados. Al ponerse de pie, se los ofreci&oacute; al pap&aacute;.<\/p>\n<p>Como una ofrenda de paz, o una tortura extra. Hasta el d&iacute;a de hoy me resulta complicado decidir cu&aacute;l de las dos sensaciones recorrieron la psiquis del tipo. Pero sea como fuere, el viejo abri&oacute; la boca y sin dudar le chup&oacute; los dedos a mi prima para, aunque sea, sentir, a penas, el sabor tan prohibido de su hija. Se mantuvo lamiendo y llorando por un ratito. Hasta que mi prima vio que el pene le empezaba a crecer y le hizo se&ntilde;as de que se vista y se vaya.<\/p>\n<p>Bastante hab&iacute;a aguantado ya la piba con los ojos vendados, y ya era hora de dejarla ver de nuevo. El hombre lo hizo velozmente. Y se fue agradeci&eacute;ndonos con las manos, como si adem&aacute;s de ser brasilero y hablar espa&ntilde;ol, tambi&eacute;n tuviese cultura japonesa. Tampoco pude saber con seguridad qu&eacute; nos agradeci&oacute; en concreto, pero poco importaba ya.<\/p>\n<p>&ldquo;El trabajo queda concluido. Sepa, sin embargo, que seguiremos en contacto con Lihu&eacute;n. Si vuelve a ponerle las manos encima sin su consentimiento, volver&aacute; a saber de nosotros.&rdquo; le escribi&oacute; bajo la foto que mando esta vez, luego de cerrar la puerta que lo dejaba definitivamente afuera.<\/p>\n<p>Cuando Julia le quit&oacute; los pa&ntilde;uelos de los ojos, Lihu&eacute;n volvi&oacute; a suspirar. Todav&iacute;a sin creer del todo la experiencia que hab&iacute;a tenido. Al igual que nosotros. Pero, claro est&aacute;, no s&oacute;lo la de aquella noche.<\/p>\n<p>Nos acomodamos los tres en la cama y nos metimos mano un rato m&aacute;s. Manosearnos y besarnos, era para lo &uacute;nico que nos hab&iacute;a dejado fuerzas semejante garchada. Hasta que finalmente nos dormimos. Cada uno con sus excusas, motivo y justificaciones, sab&iacute;a que al otro d&iacute;a ya no ser&iacute;amos del todo los mismos. Y nos llenaba de placer.<\/p>\n<p>Cuando volv&iacute; a despertarme, ya era de d&iacute;a. La pibita ya estaba despierta y hablaba con Julia, qui&eacute;n trataba de tranquilizarla porque se le hab&iacute;a pasado el tiempo como un chasquido de dedos y no sab&iacute;a qu&eacute; le iba a decir a su padre, si le preguntaba. Esta vez, el m&aacute;s pr&aacute;ctico de todos fui yo.<\/p>\n<p>-Decile que estuviste en el casino. -le aconsej&eacute;.- Y que ganaste todo esto, que te va a servir para arrancar la facultad. &ndash;agregu&eacute; luego, d&aacute;ndole las diez fichas de diez mil d&oacute;lares que se hab&iacute;a olvidado su padre.<\/p>\n<p>La rubiecita se neg&oacute; a aceptarlas, diciendo que era mucho dinero. Yo le insist&iacute;, en cambio, que lo tomase. Le dije que ella lo iba a necesitar m&aacute;s que nosotros. Que no importaba si su padre ten&iacute;a dinero o no, que le iban a venir bien para empezar a hacer su propia vida. Y que lo tome como un regalo de los amigos nuevos que se hab&iacute;a hecho en el barco. Y con un fuerte abrazo la despedimos. Deseando, los tres, realmente volver a vernos alg&uacute;n d&iacute;a. Aunque sea para tomar un caf&eacute;. Con o sin leche.<\/p>\n<p>Julia se fue a ba&ntilde;ar, y como aquella noche en mi departamento, donde no ten&iacute;a bombacha limpia para ponerse, sali&oacute; de golpe apenas escuch&eacute; el sonido de la ducha. Se apoy&oacute; en mi pecho e hizo puchero, cuando le bes&eacute; la frente.<\/p>\n<p>-&iquest;Qu&eacute; vamos a hacer, Rodri? &ndash;Me pregunt&oacute; con una melancol&iacute;a en la voz que me erizaba la piel.&ndash; Ma&ntilde;ana llegamos a Argentina. &iquest;Qu&eacute; mierda vamos a hacer, Ro? &ndash;me pregunt&oacute; despu&eacute;s, haciendo fuerza para no llorar.<\/p>\n<p>&iexcl;Y qu&eacute; mierda iba yo a saber! Si ni siquiera lo hab&iacute;a aceptado del todo.<\/p>\n<p>Sus palabras me hab&iacute;an golpeado el pecho hasta dejarme sin aliento. Tuve en ese momento un escalofr&iacute;o que se adue&ntilde;&oacute; enteramente de m&iacute;.<\/p>\n<p>Eso que sent&iacute;, queridos amigos y queridas amigas, era tristeza.<\/p>\n<p>La tristeza m&aacute;s cruda que pude sentir en mi ser. Sent&iacute;a, incluso, que ni llorar servir&iacute;a de algo. Porque bien en el fondo sab&iacute;a que apenas lleg&aacute;semos a Buenos Aires, Julia volver&iacute;a a ser solamente mi prima. Y aunque me desesperaba encontrar una soluci&oacute;n, de tanta ansiedad, no lo lograba.<\/p>\n<p>Sab&iacute;a a ciencia cierta que una vez que le plantease claramente las opciones que hab&iacute;a, ella terminar&iacute;a por elegir a Fabi&aacute;n. No importaba cu&aacute;nto lo pensemos, ni de cuantas formas quisi&eacute;semos plantear el dilema. Siempre llegar&iacute;amos a tener que tomar una sencilla decisi&oacute;n: era Fabi&aacute;n o yo. Y la encargada de elegir ser&iacute;a ella. Y no iba a ser capaz de ignorar al amor de su vida.<\/p>\n<p>En ese momento fue tanto mi miedo, que me arrepent&iacute; profundamente de todo lo que hab&iacute;a pensado antes. En creerme noble, o un h&eacute;roe de cuarta, por priorizar al amor. Me sent&iacute; un est&uacute;pido, por no haberme dejado la decisi&oacute;n a m&iacute;. Haberle cedido, pr&aacute;cticamente, ese poder a ella, me hab&iacute;a destrozado. Y era mi culpa. Era tristeza absoluta.<\/p>\n<p>Una a una enumer&eacute; en mi mente las oportunidades que hab&iacute;a dejado pasar para vivir, por siempre, envuelto en ese incesto tan seductor. Que tanto me hab&iacute;a llenado la vida. Y tambi&eacute;n la de ella.<\/p>\n<p>&iquest;Por qu&eacute; mierda di por sentado que nunca podr&iacute;a olvidarse de su novio, su casi futuro esposo, que la hab&iacute;a enga&ntilde;ado tan torpemente? Del pelotudo que s&oacute;lo deber&iacute;a haberme invitado a su fiesta de despedida de soltero para evitar un libro entero sobre c&oacute;mo se culearon a su prometida.<\/p>\n<p>&iquest;Por qu&eacute; mierda puse entre nosotros a nuestros trabajos, nuestros amigos y familiares? Si no me importaban en lo m&aacute;s m&iacute;nimo. Si s&oacute;lo ella era lo importante.<\/p>\n<p>Y la peor de todas: &iquest;Por qu&eacute; carajos nunca me cre&iacute; capaz de hacerla feliz? Si la excusa era su felicidad, que realmente tanto deseaba: &iquest;por qu&eacute; nunca me cre&iacute; capaz de hacerla feliz yo mismo?<\/p>\n<p>-Es tu decisi&oacute;n, July. &ndash;Dije al fin.&ndash; Podemos darle mil vueltas m&aacute;s, pero es Fabi&aacute;n o yo. &ndash;aclar&eacute; al rato.<\/p>\n<p>Julia se ech&oacute; a llorar m&aacute;s fuerte. Siempre o&iacute;r las cosas que lastiman van a sorprendernos, por m&aacute;s que tan bien creamos que las sab&iacute;amos.<\/p>\n<p>-Ya lo s&eacute;. &ndash;respondi&oacute; todav&iacute;a con su cara en mi pecho.<\/p>\n<p>Y esta vez, el silencio s&oacute;lo se interrump&iacute;a por el ruido lejano del mar chocando contra las paredes de metal de un barco que nos devolv&iacute;a. Parec&iacute;a que pod&iacute;a hasta escuchar las l&aacute;grimas de Julia chocar contra el piso, cada vez que una gota se perd&iacute;a en la alfombra del cuarto. Incluso las risas, las bromas y los festejos del resto de los pasajeros me molestaban un poco, imagin&aacute;ndolos de fondo.<\/p>\n<p>-Ya lo s&eacute;. &ndash;repiti&oacute; al ratito, con una respiraci&oacute;n profunda entre cada palabra. Llorando como tanto me disgustaba.- Ya lo s&eacute;. Pero no puedo. -dijo un minuto despu&eacute;s.&ndash; Decid&iacute; vos, Rodri. Que yo no puedo. &iexcl;Por favor, decid&iacute; vos, que yo no puedo! &ndash;me grit&oacute; al final, como si yo s&iacute; pudiese. Como si yo s&iacute; quisiese.<\/p>\n<p>Continuar&aacute;&#8230;<\/p>\n<p>Ya s&oacute;lo queda el cap&iacute;tulo final y el ep&iacute;logo de esta larga historia, que se publicar&aacute; en estos d&iacute;as. Muchas gracias a todos los que leyeron y valoraron esta novela. Y pido disculpas si a alguno le molest&oacute; que haya publicado un relato tan largo.<\/p>\n<p>Para los que quieran saber m&aacute;s de esta serie, pueden seguirme en mi cuenta de Instagram @psyexa.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 12<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>2 -&iexcl;Felicitaciones, pendeja! &ndash;Dijo mi prima, cuando los ceros terminaron de aparecer en su mente.- &iexcl;Ganaste! &ndash;Continu&oacute;.- &iexcl;Ya sos una experta identificando lenguas con la cajeta! &ndash;Tir&oacute; despu&eacute;s, mientras la rubiecita celebraba, todav&iacute;a entre gemidos.- &iexcl;La cola reci&eacute;n hecha, la concha toda chupada y la guasca digiri&eacute;ndose en la pancita ten&eacute;s ya!-agreg&oacute; al final. 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