{"id":25676,"date":"2020-09-10T00:30:55","date_gmt":"2020-09-10T00:30:55","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-09-10T00:30:55","modified_gmt":"2020-09-10T00:30:55","slug":"mi-prima-se-viste-de-novia-capitulo-22-final","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/mi-prima-se-viste-de-novia-capitulo-22-final\/","title":{"rendered":"Mi prima se viste de novia (Cap\u00edtulo 22): Final"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"25676\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">4<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 13<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Cerr&eacute; los ojos con fuerza cuando escuch&eacute;, de fondo, que un grupo de mujeres sosten&iacute;a una &ldquo;A&rdquo; en Sol mayor.<\/p>\n<p>El &uacute;ltimo d&iacute;a de nuestro viaje, hab&iacute;amos casi descubierto que en el balc&oacute;n de nuestro camarote hab&iacute;a dos reposeras. Una de ellas sobraba, estaba de m&aacute;s. La otra en cambio, nos vino al pelo.<\/p>\n<p>Julia me dijo que no importaba lo que pasase al llegar, que ahora le deb&iacute;a una fiesta y que se armaba flor de quilombo si no se la hac&iacute;a. Todav&iacute;a entre l&aacute;grimas me dijo que quer&iacute;a hacer la fiesta de la chupapija. S&iacute; o s&iacute;.<\/p>\n<p>Y si nunca me hab&iacute;a podido negar a los pedidos de mi prima, no iba a empezar justo all&iacute;.<\/p>\n<p>Todo el d&iacute;a estuvo chup&aacute;ndome la verga en esa reposera. Mirando el cielo, el mar del mismo color, y las estrellas luego. Todo el d&iacute;a para tragarse el &uacute;ltimo guascazo acumulado del viaje.<\/p>\n<p>A las 00 exactas le llen&eacute; la boca con semen y un minuto despu&eacute;s mi primita preferida dudaba todav&iacute;a si deglutirlo o seguir sabore&aacute;ndolo un poco m&aacute;s.<\/p>\n<p>Cuando finalmente se la trag&oacute;, se ech&oacute; a re&iacute;r. Todav&iacute;a entre l&aacute;grimas por la curiosidad inmensa que ten&iacute;a sobre mi decisi&oacute;n, pero dej&aacute;ndole un espacio a una sonrisa, me dijo que era la primera vez que se tragaba mi semen directo de la pija. Y pens&aacute;ndolo bien, ten&iacute;a raz&oacute;n.<\/p>\n<p>Luego me pidi&oacute; que le haga la cola. Luego la concha. Que se la chupe. Y que le rompa el culo, despu&eacute;s. Que ten&iacute;amos que aprovechar al m&aacute;ximo las horas que nos quedaban. Y que si no ten&iacute;a m&aacute;s leche, que la mee. Que algo m&iacute;o se iba a tragar a cada rato.<\/p>\n<p>Al final del viaje hab&iacute;amos llegado a tal punto en d&oacute;nde solo deb&iacute;a decirle una palabra para lo que quer&iacute;a. &ldquo;July: Cola&rdquo;, y la pon&iacute;a. &ldquo;July: Concha&rdquo; y se acomodaba. &ldquo;July: Boca&rdquo;, y peteaba sin siquiera responderme.<\/p>\n<p>Tuve tambi&eacute;n la precauci&oacute;n de no dejarle cent&iacute;metro alguno de su cuerpo, sin probar con la lengua. Ella hizo lo mismo. Chupamos cosas que nunca antes y como nunca antes, tuvimos nuestra piel cubierta de saliva.<\/p>\n<p>Tanto me costaba abrir los ojos, que esa &ldquo;A&rdquo; se volv&iacute;a insoportable. Las minas parec&iacute;an no soltarla m&aacute;s. Aunque sea una desafinaci&oacute;n m&iacute;nima me habr&iacute;an calmado la ansiedad. Pero no. Segu&iacute;an en Sol mayor, mientras yo hac&iacute;a m&aacute;s y m&aacute;s fuerza con los parpados, porque no las soportaba. Y ni siquiera hab&iacute;an pasado cuatro segundos y 14 mil&eacute;simas.<\/p>\n<p>Le cont&eacute; al paso sobre aquella regla que iba a poner si ella se ven&iacute;a a vivir a mi departamento. Aunque sea por un tiempo, hasta mudarnos de ciudad, de planeta de ser necesario. Pero sea en d&oacute;nde sea, en la casa s&oacute;lo se pod&iacute;a andar en bombachita. Cada vez que la puerta se cerraba, la ropa se iba. Y mientras yo disfrutaba de la sensaci&oacute;n de paz que me brindaba escuchar mis deseos expresados en palabras, Julia se entusiasmaba de esa forma que tanto me gustaba. Recib&iacute;a de su rostro otra cuota m&aacute;s de esa paz, que me garantizaba que todo iba a estar bien, si decid&iacute;a vivir en el pecado del incesto, eventualmente, todo estar&iacute;a bien.<\/p>\n<p>Yo no pod&iacute;a dejar de pensar en por qu&eacute; carajos nos separ&aacute;bamos al ir a buscar las latitas por los bares. Si de todas formas, nos iban a dar una a cada uno. Esos minutos perdidos, por no pensar del todo bien, se volv&iacute;an oro a medida que cruz&aacute;bamos el oc&eacute;ano hacia nuestro hogar.<\/p>\n<p>Y, aunque les parezca una locura, tampoco pod&iacute;a quitar de mi mente aquellas figuritas de Boca. Aunque ya ni sab&iacute;a en d&oacute;nde estaban. Hasta sospechaba, incluso, que las hab&iacute;a tirado en alguna que otra mudanza. Pero significaban mucho m&aacute;s que su forma f&iacute;sica. Porque, como les dije, aquello que Julia hab&iacute;a hecho por m&iacute;, era felicidad.<\/p>\n<p>Me pidi&oacute; luego que le acabe en una bombacha, para lamerla en su casa, cada vez que quer&iacute;a. Por si decid&iacute;a que vivir juntos no era posible. Ingenuamente le ofrec&iacute; un b&oacute;xer con mucho olor a pito, pero se cag&oacute; de risa cuando le dije que le podr&iacute;a dejar un lechazo, o los que llegase a largar, ah&iacute;, en vez de su tanga.<\/p>\n<p>Se rio porque me explic&oacute; que una bombachita suya ser&iacute;a mil veces m&aacute;s f&aacute;cil de disimular entre su ropa. Que nunca nadie ir&iacute;a a sospechar de esa forma que ten&iacute;a guasca de su primo escondida, para lamer cuando quisiese.<\/p>\n<p>Aunque la idea era fant&aacute;stica y me hab&iacute;a dejado reflexionando sobre cu&aacute;ntos hombres habr&aacute; por el mundo ignorando que sus mujeres tienen semen ajeno escondido de esa manera, yo le ped&iacute; una bombacha de ella cuando se ofreci&oacute; a usar uno de mis b&oacute;xers para impregn&aacute;rmelo con sus jugos.<\/p>\n<p>Se puso aquella del coraz&oacute;n en la concha, y aunque ya estaba sucia, se pajeo conmigo para mojarla entera. Al d&aacute;rmela de recuerdo, no dude en sumarla a mi colecci&oacute;n. Oli&eacute;ndola desesperado le dej&eacute; un lechazo en la blanca que ya ten&iacute;a uno viejo, para que no me olvide.<\/p>\n<p>Y las minas, entonces, dejaron de sostener la &ldquo;A&rdquo; en Sol mayor. Y supe que era tiempo de abrir los ojos. Desde aquel rinc&oacute;n del fondo, vi como mi prima dio el primer paso en la iglesia. Ahora el &ldquo;Ave Mar&iacute;a&rdquo; de Schubert la acompa&ntilde;aba a ella, vestida de &aacute;ngel y de princesa, hacia el altar.<\/p>\n<p>Hab&iacute;an pasado dos meses desde la &uacute;ltima vez que nos vimos, en aquel puerto de Buenos Aires, al que pens&eacute; que nunca jam&aacute;s me atrever&iacute;a a pisar de nuevo.<\/p>\n<p>S&oacute;lo hab&iacute;amos hablado una vez, al otro d&iacute;a, y fue s&oacute;lo para pedirle su contrase&ntilde;a del mail. Porque entre tanta desolaci&oacute;n que sent&iacute;a aquel d&iacute;a, solamente me calm&oacute; un poco la angustia enviarle los quince mil d&oacute;lares en Bitcoins que el Usuario_PsyExA dec&iacute;a cobrar por esa informaci&oacute;n que me hab&iacute;a cambiado la vida para siempre. Le ped&iacute; tambi&eacute;n que, por favor, retire los videos de Fabi&aacute;n culeando a la pendeja, y para mi sorpresa accedi&oacute;. Me dijo que a cambio le cuente esta historia, que se la env&iacute;e al mail y &eacute;l mismo se encargar&iacute;a de subirla, semana a semana. Tambi&eacute;n me devolvi&oacute; el dinero y me pidi&oacute; que trabaje para &eacute;l. Pero en ese primer momento no quise saber nada. Ni sab&iacute;a qui&eacute;n era, ni que hac&iacute;a, ni cuanto pagaba. Ni tampoco me hac&iacute;a bien.<\/p>\n<p>Y cuando mi alma entera se desgarraba por la duda de saber si hab&iacute;a hecho bien en decirle a Julia que lo que deber&iacute;a hacer era pelear por el amor de su vida, ella s&oacute;lo sonri&oacute;, entre l&aacute;grimas, sobre la alfombra roja, para contestarme.<\/p>\n<p>Sus pasos lentos, entre el resto de la gente que la miraba desfilar con tanta emoci&oacute;n, me permitieron verla m&aacute;s cerca cuando pas&oacute; a mi altura. Ese rostro era el que tanto, pero tanto me volv&iacute;a loco. Esa era, realmente, mi prima vestida de novia. Y yo simplemente suspir&eacute; relajado, todav&iacute;a un poco escondido, ante su cara de felicidad.<\/p>\n<p>Finalmente la misa termin&oacute;. Julia volvi&oacute; a pasar sobre la alfombra, pero esta vez tomada del brazo de Fabi&aacute;n.<\/p>\n<p>En la entrada de la Iglesia parec&iacute;an haber hecho una pausa para saludar a los invitados, quienes coordinadamente hac&iacute;an una fila para desearles felicidad o simplemente darles un beso, mientras un fot&oacute;grafo medio pelotudo le ordenaba a mi prima y su esposo c&oacute;mo pararse, en d&oacute;nde, cu&aacute;nto tiempo estar con cada uno para lograr una buena foto.<\/p>\n<p>Junt&eacute; valor y me form&eacute; en la fila, para volver a verla m&aacute;s cerca. Porque bajo ning&uacute;n punto de vista podr&iacute;a perderme de desearle todo lo que en verdad quer&iacute;a para ella y su nueva vida. Y porque mi prima estaba hermosa. Aunque careteaba para la gente y cumpl&iacute;a las &oacute;rdenes del tipo con la c&aacute;mara, no pod&iacute;a opacar la belleza que ten&iacute;a en su interior. Y mucho menos conmigo que, bien sab&iacute;amos los dos, era su alma gemela. Como ella era la m&iacute;a.<\/p>\n<p>El fot&oacute;grafo grit&oacute; desolado y mi prima rompi&oacute; el protocolo, al verme. Y digo lo rompi&oacute;, para mantener la literatura en cierto nivel. Porque en verdad lo hizo mierda. Empuj&oacute; a vaya a saber a qu&eacute; t&iacute;o de Fabi&aacute;n, hasta casi tirarlo al suelo. Pate&oacute;, como pudo, con el vestido ajustado, a un pendejo que lloraba, vaya uno a saber por qu&eacute;. Todo por acercarse a m&iacute;. Presa del cari&ntilde;o, me abraz&oacute; y se colg&oacute; a mi cuello. Ahora lloraba m&aacute;s fuerte, con otro tipo de emoci&oacute;n.<\/p>\n<p>-Primo. &iexcl;Viniste! &ndash; me dijo, cuando pudo hablar.<\/p>\n<p>Y llorando yo tambi&eacute;n, como aquella tarde donde Palermo la tocaba adelantado en el monumental para vencer a Per&uacute; sobre la hora, bajo una lluvia torrencial, le dije que s&iacute;. Que c&oacute;mo no iba a ir. Y que estaba preciosa.<\/p>\n<p>Un poco menos espont&aacute;neo, Fabi&aacute;n tambi&eacute;n ignor&oacute; al protocolo, la fila y al pelotudo que sacaba fotos, y me vino a saludar.<\/p>\n<p>-Gracias, Rodrigo. &ndash; me dijo, tambi&eacute;n emocionado. Luego, por primera vez en su vida, me peg&oacute; un abrazo. Yo no le respond&iacute;. No pod&iacute;a decirle que &ldquo;de nada&rdquo;, cuando en verdad lo hab&iacute;a ayudado a recuperar &ldquo;todo&rdquo;.<\/p>\n<p>Ya m&aacute;s tranquilo, los dej&eacute; seguir con sus cosas. Al rato comenzaba la fiesta, y estaba desesperado por un buen trago con alcohol. El que sea. Pero encontr&eacute; mucho m&aacute;s.<\/p>\n<p>Mi prima que, como ya saben, estaba atenta a todo, hab&iacute;a logrado acomodar las mesas para que los primos compartamos una, todos juntos. Y como si fuese otro sobre de figuritas, me sent&oacute; al lado de la pibita de culo lindo, que tambi&eacute;n era prima de Fabi&aacute;n. Me la sirvi&oacute; en bandeja, porque el resto de nuestros primos sab&iacute;a que no iban a ir.<\/p>\n<p>Su sonrisa me acompa&ntilde;&oacute; durante todo el movimiento que hice para sentarme a su lado. Luego me dio un beso para saludarme y me agarr&oacute; una mano.<\/p>\n<p>-&iquest;Me vas a coger ahora? &iquest;O prefer&iacute;s esperar a que al menos entren los novios? &ndash; me pregunt&oacute;. Como si fuese casi una obligaci&oacute;n que los padrinos cojan entre s&iacute; en un casamiento.<\/p>\n<p>No pude evitar pensar que, objetivamente, yo no era nada. La &uacute;nica madrina era ella. Yo solo era un invitado m&aacute;s para el resto de la gente. Al padrino lo hab&iacute;a elegido Fabi&aacute;n y a ella la hab&iacute;a elegido Julia. Pero no me import&oacute;.<\/p>\n<p>Sin m&aacute;s dudas, me la llev&eacute; al ba&ntilde;o de hombres. Ten&iacute;a un vestidito tan f&aacute;cil para meter las manos adentro, que me calent&oacute; a m&aacute;s no poder. Parec&iacute;a hecho a prop&oacute;sito para garchar f&aacute;cil y r&aacute;pido.<\/p>\n<p>Le sub&iacute; las piernas a mi cintura, en un cub&iacute;culo de cuarta, y &aacute;gilmente le saqu&eacute; la bombachita de un tir&oacute;n. Esta vez usaba tanga y le quedaba perfecta. Creo. Porque en verdad ni me detuve a mir&aacute;rsela.<\/p>\n<p>Los aplausos que se escuchaban desde afuera nos anunciaban que la fiesta ya ten&iacute;a a los protagonistas adentro. Justo cuando adentro suyo, la pibita recibi&oacute; el primer chotazo abrirle la concha. Afuera aplaud&iacute;an, pero adentro nosotros gem&iacute;amos desesperados en cada bombeada que le daba a la piba mientras le manoseaba todo el orto bajo el vestido.<\/p>\n<p>La abstinencia se desvanec&iacute;a en medio del calor de la empanadita hermosa que ten&iacute;a en la pija. Y la pibita del culo lindo no tard&oacute; en acabar. Luego puso sus manos en mi mejilla y me dijo que le acabe adentro. Que tomaba pastillas. Y que quer&iacute;a chorrear leche mientras bailaba. Y sin m&aacute;s, cumpl&iacute; hasta llenarle la cajeta de semen.<\/p>\n<p>Salimos con cuidado de que no nos vean. No porque nos importaba, sino porque a los dos nos gustaba sentir que hac&iacute;amos una travesura al cojer escondidos. Y apenas nos sentamos, volvimos a tener que pararnos, porque ahora iban a bailar el vals.<\/p>\n<p>Al rato volv&iacute; a sentir la cinturita hermosa de mi prima en las manos. Y la verga volvi&oacute; a extra&ntilde;arla un poco.<\/p>\n<p>-&iquest;Sabes que te quiero con todo, Rodri? &iquest;Lo sabes, no? &ndash; me pregunt&oacute; mientras daba una vueltita. &ndash; No hay nadie en el mundo a quien quiera m&aacute;s que a vos. &ndash; me dijo despu&eacute;s.<\/p>\n<p>Le dije que s&iacute;. Que lo sab&iacute;a y que ella tambi&eacute;n era la persona favorita que ten&iacute;a en este mundo. Y que ser&iacute;a as&iacute; por siempre.<\/p>\n<p>Julia espant&oacute; con la mano al amigo de Fabi&aacute;n que quiso separarnos para bailar &eacute;l.<\/p>\n<p>-Te dej&eacute; un regalito en la mesa. Veo que ya lo encontraste, por el olor a concha que ten&eacute;s. &ndash; me dijo sonriendo, al ver que pronto no podr&iacute;a espantar m&aacute;s a nadie. &ndash; Tengo puesta la bombacha de la fiesta del culo.-me dijo despu&eacute;s.-Pero qu&eacute;date tranquilo, que s&oacute;lo va a poder mirarla. &ndash; me aclar&oacute; al final. Para dejarme bien en claro que no se hab&iacute;a olvidado de nada. Y tambi&eacute;n que ella era una chica fiel a sus promesas.<\/p>\n<p>Y el gordito que no sab&iacute;a ni meter una llave en la cerradura, nos separ&oacute;.<\/p>\n<p>Volv&iacute; a la mesa muerto de verg&uuml;enza al sentir que otra vez mi prima me hab&iacute;a dejado la pija al palo con sus palabras. Aunque esta vez no ten&iacute;an esa intenci&oacute;n. Como la prima de Fabi&aacute;n todav&iacute;a esperaba su turno para bailar, aprovech&eacute; para escabiar y escabiar y escabiar. Y escabiar. Y escabiar m&aacute;s. Y, perd&oacute;n si se aburren, escabiar todav&iacute;a m&aacute;s.<\/p>\n<p>No habr&aacute;n pasado ni cinco minutos que ya ten&iacute;a al menos 8 o 9 shots de tequila recorri&eacute;ndome la sangre. Y el mareo se present&oacute; cuando la pibita regres&oacute; y me par&eacute; de golpe, para llev&aacute;rmela al ba&ntilde;o de nuevo.<\/p>\n<p>Obediente como siempre, me acompa&ntilde;&oacute;. Pero esta vez la acomod&eacute; para cogerla de espaldas. Le sub&iacute; el vestido y le estir&eacute; la tanga al costado. En esa posici&oacute;n, la conchita apretada que ten&iacute;a me generaba m&aacute;s presi&oacute;n, y al ratito sent&iacute; que estaba por eyacular de nuevo. Esta vez sin siquiera esperar a que acabe primero ella. Pero me fren&eacute;. Porque hac&iacute;a dos meses que no me cogia un culito y lo ten&iacute;a ah&iacute; nom&aacute;s.<\/p>\n<p>-Ni en pedo, flaco. &ndash; me dijo a penas le intent&eacute; meter un dedo. &ndash; Nunca cog&iacute; por el culo y no tengo intenciones de arrancar ahora.-me explic&oacute; despu&eacute;s.<\/p>\n<p>Pero como si ni la hubiese escuchado, juguetee y presion&eacute; apenas la entrada de su ano con el dedo &iacute;ndice, para ver si lograba convencerla un poco.<\/p>\n<p>-Ahh. Ayy. &ndash; dijo sin poder ocultar el gemido. &ndash; &iquest;Tantas ganas ten&eacute;s de hacerme el orto?<\/p>\n<p>Le respond&iacute; que s&iacute;. Que me mor&iacute;a de ganas de culearla un poquito en ese ba&ntilde;o de morondanga. Como si ella fuese una putita que hab&iacute;a contratado para no aburrirme en la fiesta. Y que ese agujerito tan cerrado se hab&iacute;a adue&ntilde;ado, por completo, de mi deseo.<\/p>\n<p>-No se&hellip; -dijo, todav&iacute;a entre suspiros. Sin saber que con eso me alcanzaba.<\/p>\n<p>Le volv&iacute; a clavar la pija en la concha. Y meterla y sac&aacute;rsela con fuerza.<\/p>\n<p>A la vez agarr&eacute; mi celular y puse el cron&oacute;metro. A los cuatro minutos exactos, me pidi&oacute; por favor que le rompa el ojete.<\/p>\n<p>En realidad no. Pero hubiese estado b&aacute;rbaro.<\/p>\n<p>Simplemente le volv&iacute; a llenar el &uacute;tero de leche y la pibita se empez&oacute; a desesperar cuando escuch&oacute; que, de afuera, anunciaban que empezaban los discursos de los padrinos y la estaban llamando. Se arregl&oacute; la bombacha, el vestido y el peinado, muri&eacute;ndose de risa porque se le iba a caer la chele de la concha en medio de la gente mir&aacute;ndola. Y a las apuradas, sali&oacute; del ba&ntilde;o. Un segundo despu&eacute;s la segu&iacute; yo.<\/p>\n<p>La pibita era la &uacute;nica que estaba de pie en todo el sal&oacute;n. Le hablaba a mi prima y su primo desde la mesa vac&iacute;a, con una copa de vino en la mano. Pero aunque sus palabras ten&iacute;an pinta de ser importantes, yo s&oacute;lo pude prestarle atenci&oacute;n al movimiento que hac&iacute;a con sus piernas, como para acomodarse mejor la bombacha, o no gotear semen. Ya estaba empezando a disfrutar de tener la pija parada con los test&iacute;culos vac&iacute;os.<\/p>\n<p>Habr&aacute; estado como diez minutos. Que yo aprovech&eacute; para, s&iacute;, ya saben: escabiar.<\/p>\n<p>Cuando termin&oacute;, mi prima le envi&oacute; un beso desde la silla. Y la gente aplaud&iacute;a, y aplaud&iacute;a. Seguramente hab&iacute;a contado an&eacute;cdotas, expresado su amor por ellos, sus deseos de felicidad y esas porquer&iacute;as de minita que emocionaban hasta al pelotudo que mi prima ten&iacute;a sentado al costado.<\/p>\n<p>Cuando la pendeja se sent&oacute;, otro pibe, de la mesa de al lado, se puso de pie. Pero yo le gan&eacute; y me par&eacute; justo detr&aacute;s. El flaco abri&oacute; las manos sorprendido, cuando me escuch&oacute; decir que ahora iba a hablar yo. Mir&oacute; a su amigo en la mesa principal, como para reclamar que el padrino era &eacute;l. Pero encontr&oacute; una mirada fulminante de mi prima y un gesto de &ldquo;no&rdquo; en la cabeza, que lo hizo sentar de inmediato.<\/p>\n<p>-Por mi prima, que se viste de novia.-dije al fin, tras dos intentos fallidos.<\/p>\n<p>La gente ni amag&oacute; con aplaudir. Supe entonces que no deb&iacute;a tomar m&aacute;s. El silencio inc&oacute;modo del sal&oacute;n completo iba a tono con las palabras sin sentido que hab&iacute;an o&iacute;do del primo borracho. Pero mi prima, en cambio, sali&oacute; nuevamente a defenderme.<\/p>\n<p>-Por tu prima, que se viste de novia para qu&eacute;. &ndash; dijo poni&eacute;ndose de pie de golpe. Frenando la frase de repente, para que sepa que no importaba en lo m&aacute;s m&iacute;nimo lo que entend&iacute;a, o no, el resto de la gente. Ten&iacute;a en su mano una copa de vino que me ofreci&oacute; a la distancia para que brinde con ella. Y en su mejilla una nueva l&aacute;grima que trataba de ocultar con una sonrisa.<\/p>\n<p>Reci&eacute;n ah&iacute; la gente aplaudi&oacute;. La pibita que ten&iacute;a al lado me tom&oacute; de las manos y me dijo que s&iacute;. Que estaba bien. Que cuando arranque el bailongo, me entregaba el rosquete. Me mir&oacute; con una sonrisa tan linda y una excitaci&oacute;n tan grande, que le hab&iacute;a provocado mi estupidez, que me explica, ahora, las cosas m&aacute;s claramente.<\/p>\n<p>Aqu&iacute; sentado, escribiendo esto varios meses despu&eacute;s, puedo entender, al recordar aquella sonrisa, por qu&eacute; nos pusimos de novios a los pocos d&iacute;as de aquella fiesta. Y c&oacute;mo hasta el d&iacute;a de hoy me encuentro perdidamente enamorado de ella. Con ese amor tan raro que a veces me hace preguntar por qu&eacute; carajos una mina con su inteligencia, su sencillez y su belleza, est&aacute; conmigo.<\/p>\n<p>Creo que es momento, ahora, para contarles que su nombre es Guillermina. Y no tengo tapujo alguno para reconocerla como la mujer de mi vida. Para contarles que por ella dej&eacute; finalmente todo eso que no dej&eacute; por Julia. Dej&eacute; mi trabajo, mi carrera, mi departamento y hasta muchas relaciones personales que ten&iacute;a en aquel entonces, para simplemente seguirla. Y aunque pueda marearlos un poco m&aacute;s, puedo decirles esto tambi&eacute;n: mi prima, eventualmente, tambi&eacute;n dej&oacute; todo aquello para seguir a su amiga. Menos a Fabi&aacute;n.<\/p>\n<p>Pero eso es otra historia. Y la fiesta todav&iacute;a no hab&iacute;a terminado.<\/p>\n<p>Aunque estaban nuestros padres, t&iacute;os y abuelos, poco nos import&oacute;. Cada vez entrabamos y sal&iacute;amos del ba&ntilde;o con menos disimulo. Y si estaba ocupado, Guillermina los rajaba si eran sus parientes. Si eran de los m&iacute;os, los echaba yo. Si alguien entraba, en cambio, mientras est&aacute;bamos garchando, generalmente se iban solos espantados por los gritos de placer.<\/p>\n<p>Fueron pasando las horas, los bailes y las comidas. Y aunque se sent&iacute;a en el aire que la felicidad de los novios ir&iacute;a a durar para siempre, la fiesta no.<\/p>\n<p>Ya s&oacute;lo quedaba despedirnos de los reci&eacute;n casados. Dejarles un &uacute;ltimo saludo antes de irnos a dormir. Y esta vez, para la fortuna del fot&oacute;grafo, esper&eacute; a que se vayan todos y reci&eacute;n me acerqu&eacute; a los novios cuando la fila termin&oacute;. S&oacute;lo los m&aacute;s &iacute;ntimos quedaban rode&aacute;ndolos a penas.<\/p>\n<p>Fabi&aacute;n me dio un nuevo abrazo. El segundo de la historia, y lo sent&iacute; mucho m&aacute;s sincero que el anterior. Porque el &ldquo;gracias&rdquo; que dijo ahora, se le notaba hasta en los ojos que lo sent&iacute;a profundamente.<\/p>\n<p>Yo simplemente le sonre&iacute; y esta vez le devolv&iacute; el abrazo.<\/p>\n<p>-La veo llorar y te como el h&iacute;gado. &ndash; le dije despu&eacute;s. Y lo desped&iacute; con una cacheteadita. A diferencia de aquella primera vez, esta vez nadie se rio.<\/p>\n<p>Julia, en cambio, me esperaba parada a su lado, con sus manos tap&aacute;ndose la boca, como si estar&iacute;a rezando un poco para calmar su emoci&oacute;n. Le ofrec&iacute; las manos para que me de las suyas y as&iacute; lo hizo. No quer&iacute;a nunca, pero nunca m&aacute;s, verla tap&aacute;ndose la cara.<\/p>\n<p>En ese instante se cort&oacute; la m&uacute;sica y hasta de reojo vi c&oacute;mo unos pibes comenzaban a barrer el piso del sal&oacute;n.<\/p>\n<p>Luego puso su cabeza en mi pecho y en medio de un llanto que trataba de ocultar, hizo puchero. Casi por instinto, le bes&eacute; la frente y permanecimos as&iacute;, en silencio, abrazados, unos segundos.<\/p>\n<p>Mi prima moqueaba como cuando &eacute;ramos chicos y al ratito quiso hablar, aunque no pudo. Pero mi prima no era de las que se rend&iacute;an f&aacute;cilmente, y lo volvi&oacute; a intentar. Una vez tras otra. Hasta que lo logr&oacute;.<\/p>\n<p>-Blanco. &ndash; dijo al fin.<\/p>\n<p>*-*-*-*-*<\/p>\n<p>Ep&iacute;logo final, m&aacute;s abajo.<\/p>\n<p>*-*-*-*-*<\/p>\n<p>Muchas gracias a todos los que leyeron y valoraron esta historia. Espero que hayan disfrutado del viaje tanto como Rodrigo y Julia. Les mando un fuerte abrazo a todos.<\/p>\n<p>Para los que quieran saber m&aacute;s sobre esta saga, pueden seguirme en mi Instagram &quot;@psyexa&quot;<\/p>\n<p>-*-*-*-*-<\/p>\n<p>Ep&iacute;logo<\/p>\n<p>Toda la tarde acostada en su cama, tantas horas llorando sin consuelo, le hab&iacute;an resultado suficientes. Era demasiado ya el tiempo que le hab&iacute;a dedicado a los pensamientos de soledad, que le cargaban la mente de pesados miedos al haber cortado con su novio. Pero esa relaci&oacute;n, no ten&iacute;a salida alguna. De qu&eacute; sirve una relaci&oacute;n en donde ninguno avance, pensaba a&uacute;n, como para confortarse un poco.<\/p>\n<p>Guillermina se puso de pie y se fue a duchar. Se visti&oacute; lo m&aacute;s linda que pudo y parti&oacute; camino hacia a la despedida de soltera de su mejor amiga.<\/p>\n<p>El largo viaje en colectivo que ten&iacute;a enfrente la hizo reflexionar mejor, ahora con aire fresco y una lluvia tras la ventana que le resultaba hermosa. Necesitaba que el recorrido que hac&iacute;a desde Mataderos a Caballito, le cambie la energ&iacute;a. Y un poco lo logr&oacute;.<\/p>\n<p>La fiesta iba bien, pero dio un salto en su coraz&oacute;n cuando lleg&oacute; Rodrigo. Aunque ya lo conoc&iacute;a de vista, nunca le hab&iacute;a siquiera ido a hablar. No se hab&iacute;a animado nunca, a pesar que lo consideraba un pibe fachero pero, sobre todas las cosas, bueno y capaz. Encima era el primo de su amiga, qui&eacute;n no hablaba de &eacute;l sin los ojos rebals&aacute;ndole de orgullo y cari&ntilde;o. El flechazo que recibi&oacute; en ese momento al ver al chico de remera verde, nunca antes lo hab&iacute;a sentido.<\/p>\n<p>Pasaron los minutos y al final se anim&oacute;. Fue con nervios a invitarlo a jugar a un par de juegos que sus otras amigas le hab&iacute;an preparado a la homenajeada pero, para su desagrado, el chico la rechaz&oacute;.<\/p>\n<p>Pudo comenzar a divertirse solo un rato m&aacute;s tarde. Cuando pudo volver a neutralizar los sentimientos de soledad que ten&iacute;a en la cabeza. Y al final de la fiesta, se sinti&oacute; mejor a&uacute;n, cuando el pibe se la fue a encarar torpemente a ella. Pero de todas formas no pudo concretar ni un beso.<\/p>\n<p>Al despedirse de la futura novia, no logr&oacute; ignorar la excitaci&oacute;n que ten&iacute;a encima. Y si se sumaba el alcohol que hab&iacute;a consumido, le fue casi imposible no realizar una estupidez.<\/p>\n<p>Sabiendo que era una de las tonter&iacute;as m&aacute;s cl&aacute;sicas de la historia de la humanidad, tom&oacute; un colectivo hac&iacute;a la casa de su ex novio. Entr&oacute; al rato gracias a que todav&iacute;a conservaba las llaves y su disgusto fue mayor cuando lo encontr&oacute; completamente borracho. &Eacute;l tambi&eacute;n hab&iacute;a ido a una fiesta. Espec&iacute;ficamente a la despedida de soltero del hombre que se casaba con su amiga. Qui&eacute;n era a su vez, su primo.<\/p>\n<p>Intent&oacute; llamarlo, moverlo y hasta quiso masturbarlo. Pero nada. El muchacho estaba completamente desmayado de tanto alcohol que tambi&eacute;n hab&iacute;a consumido.<\/p>\n<p>Resignada por un fracaso tras otro, pens&oacute; en irse a su casa de una buena vez. Pero el celular del chico son&oacute; y los mensajes que ley&oacute; desde la pantalla que ten&iacute;a a su lado le dieron un poco de curiosidad.<\/p>\n<p>&ldquo;&iexcl;Alta fiesta, guach&iacute;n!&rdquo;, dec&iacute;a el primero.<\/p>\n<p>&ldquo;La puta se gan&oacute; cada centavo. No se olvida nunca m&aacute;s de la garchada que le pegamos&rdquo;, ley&oacute; en el segundo.<\/p>\n<p>Y al instante recibi&oacute; dos videos que mostraban como su primo recib&iacute;a una mamada y c&oacute;mo, luego, le hac&iacute;a sexo anal a una joven desconocida.<\/p>\n<p>Guillermina se qued&oacute; inm&oacute;vil. No lo pod&iacute;a creer. No quer&iacute;a creerlo. Y supo, en ese instante, que su amiga deb&iacute;a enterarse, si o si, de lo ocurrido.<\/p>\n<p>Se envi&oacute; los videos a su celular, borr&oacute; los mensajes y se fue, aprovechando que nadie la hab&iacute;a visto siquiera entrar a la casa de su ex pareja.<\/p>\n<p>El nuevo viaje en colectivo le result&oacute; interminable. Pasaron horas enteras, entre la espera y el recorrido, hasta que por fin lleg&oacute; a su casa. Abri&oacute; la notebook y no dud&oacute; un segundo en subir los videos a un portal de internet, para poder enviarle el link, por mail, a su amiga.<\/p>\n<p>Ni tampoco dud&oacute; en utilizar su cuenta de blog para hacerlo. Hac&iacute;a ya un tiempo que hab&iacute;a dejado su carrera para dedicarse a resolver problemas sexuales de la gente en forma an&oacute;nima.<\/p>\n<p>&ldquo;Usuario PsyExA&rdquo;, se hac&iacute;a llamar. Y cobraba en Bitcoins.<\/p>\n<p>Se hab&iacute;a puesto un apodo en masculino porque sent&iacute;a que de esa forma reservaba mejor su identidad. Con el tiempo se dar&iacute;a cuenta que no s&oacute;lo el g&eacute;nero la ayudaba a eso, sino tambi&eacute;n el singular. Porque, aunque no lo sab&iacute;a a&uacute;n, lo que en verdad estaba creando Guillermina, era un grupo de especialistas.<\/p>\n<p>Hab&iacute;a ayudado ya a mucha gente, y comenzaba a irle realmente bien utilizando sus t&eacute;cnicas basadas en la creatividad y la psicolog&iacute;a. Record&oacute; de un pantallazo a una pareja a quienes ayudo a reavivar la pasi&oacute;n de su matrimonio, a una muchacha a aceptar su cuerpo, a un joven a conquistar a una chica que le gustaba y hasta a varios pibes que quer&iacute;an saber c&oacute;mo animarse a encarar mujeres. Ten&iacute;a muchos m&aacute;s, pero volvi&oacute; a enfocarse en los videos y lo sucedido.<\/p>\n<p>Y sin pensar de m&aacute;s, los envi&oacute;.<\/p>\n<p>El resto de la historia creo que es, por todos ustedes, ya conocida. Al menos en una buena primera parte.<\/p>\n<p>Lo que queda, espero ansioso poder cont&aacute;rselas. O ansiosa. Porque nuestra agrupaci&oacute;n no ha hecho otra cosa m&aacute;s que mejorar. Y vale la pena saber c&oacute;mo.<\/p>\n<p style=\"text-align:center\">FIN<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 13<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>4 Cerr&eacute; los ojos con fuerza cuando escuch&eacute;, de fondo, que un grupo de mujeres sosten&iacute;a una &ldquo;A&rdquo; en Sol mayor. El &uacute;ltimo d&iacute;a de nuestro viaje, hab&iacute;amos casi descubierto que en el balc&oacute;n de nuestro camarote hab&iacute;a dos reposeras. Una de ellas sobraba, estaba de m&aacute;s. La otra en cambio, nos vino al pelo. [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":15848,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":{"0":"post-25676","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-amor-filial"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25676","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/15848"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=25676"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25676\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=25676"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=25676"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=25676"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}