{"id":25799,"date":"2020-09-18T06:03:18","date_gmt":"2020-09-18T06:03:18","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-09-18T06:03:18","modified_gmt":"2020-09-18T06:03:18","slug":"se-rentan-cuartos-para-estudiantes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/se-rentan-cuartos-para-estudiantes\/","title":{"rendered":"Se rentan cuartos para estudiantes"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"25799\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 20<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Mariana es mi nombre, las vergas j&oacute;venes mi debilidad.<\/p>\n<p>Yo creo que uno llega a este mundo con un retazo del destino tatuado en la sangre, y nuestras decisiones terminan de forjarlo o contradecirlo. En mi caso, en cuanto descubr&iacute; mi debilidad por los muchachos me abrac&eacute; a ella y me dej&eacute; arrastrar por mis deseos sin un &aacute;pice de remordimiento. Mientras todo sea consentido nada de malo habr&aacute; en ello, &iquest;cierto?<\/p>\n<p>A los veinticinco mi viejo se fue para los estados siguiendo a una gringa que cay&oacute; en sus tent&aacute;culos y le consigui&oacute; los papeles, traspas&oacute; a mi nombre sus propiedades para que las administrara mientras &eacute;l se daba la gran vida con la Lolys en Manhattan, las propiedades consist&iacute;an en una combi de los sesenta completamente restaurada, la misma que &eacute;l us&oacute; en a&ntilde;os mozos para hacer sus travesuras, incluy&eacute;ndome, y la pensi&oacute;n. La pensi&oacute;n era la casona del bisabuelo Marcus, el &quot;aventurero&quot; le dec&iacute;an al gallego, Marcus el &quot;ganadero&quot;, el padre de mi padre, la convirti&oacute; en una pensi&oacute;n y acondicion&oacute; las habitaciones para que sirvieran de peque&ntilde;os apartamentos con sus cocinetas, ba&ntilde;os y salitas, y rentarlas a los estudiantes ya que la facultad quedaba a no m&aacute;s de cuarenta minutos. Mi viejo la manej&oacute; y la mantuvo en perfectas condiciones, pero yo ya ve&iacute;a las cosas distintas y quer&iacute;a darle otros aires al lugar, remodelarlo, quiz&aacute; sacar un pr&eacute;stamo y comprar la propiedad contigua para anexarla.<\/p>\n<p>Nada m&aacute;s entrar en la casona lo recib&iacute;a a uno la sala com&uacute;n, un vest&iacute;bulo con divanes y mesas de estudio para los muchachos, aunque a veces se convert&iacute;a en la zona de festejos cuando acababan los parciales. Tras la sala com&uacute;n estaba el primer patio interno, un bonito espacio verde de unos cincuenta metros cuadrados con una fuente al centro y varias banquitas blancas rode&aacute;ndola, la luz entraba por las claraboyas en el techo que permit&iacute;an ver el cielo, all&iacute; se divid&iacute;a en dos los pasillos, rode&aacute;ndolo y estos pasillos llevaban a los ocho &quot;mini apartamentos&quot;, cuatro a cada extremo, dos arriba y dos en la planta baja ten&iacute;a ocho habitaciones. Al final del primer patio y de los dos pasillos que converg&iacute;an al final estada el segundo patio, pero &eacute;ste ya era parte del exterior y hab&iacute;a que exponerse al sereno para atravesarlo y llegar a mi anexo, donde yo viv&iacute;a en una casita de dos plantas.<\/p>\n<p>Cuatro de los mini apartamentos estaban ocupados, dos muchachos se hab&iacute;an graduado -&iexcl;enhorabuena!- y dos m&aacute;s hab&iacute;an desertado -no es de sorprenderse-, dos estaban vac&iacute;os y listos para ser habitados. Mi padre me ense&ntilde;&oacute; a dar mantenimiento a los apartamentos cada vez que cambiaran de inquilino, lo que supon&iacute;a un gasto en pintura, plomer&iacute;a y cerrajer&iacute;a pero bien lo val&iacute;a a largo plazo. Recib&iacute; la llamada el quince de agosto a las tres de la tarde, una madre buscaba un apartamento para su hijo reci&eacute;n graduado de preparatoria y alguien le hab&iacute;a dado mi n&uacute;mero, acordamos una visita y le mostrar&iacute;a los apartamentos disponibles para fijar precios finales.<\/p>\n<p>La se&ntilde;ora, Teresa, era una mujer guapa, en sus cuarentas tard&iacute;os, madre soltera por lo que supe, con un culazo que tendr&iacute;a a m&aacute;s de uno detr&aacute;s. El muchacho no quer&iacute;a bajar de la camioneta, imagin&eacute; que ser&iacute;a uno de esos rebeldes que se averg&uuml;enzan de salir con sus madres, la se&ntilde;ora le insisti&oacute; con ternura y el chico no se hizo de rogar. Cuando sali&oacute; detr&aacute;s de los vidrios polarizados me pareci&oacute; un muchacho muy t&iacute;mido, no engre&iacute;do ni rebelde, llevaba unas gafas negras que pronto se retir&oacute; para dejarme ver unos ojos azules preciosos que centellaban como luci&eacute;rnagas, ten&iacute;a un rostro muy atractivo de mand&iacute;bula cuadrada y una peque&ntilde;a sombra de lo que alg&uacute;n d&iacute;a ser&aacute; una tupida barba, de eso estaba segura. Med&iacute;a 1.80 metros de alto, de eso estoy casi segura, hombros anchos y brazos y piernas largos, algo delgado pero bien conservado y firme como los j&oacute;venes de su edad, m&aacute;s tarde me enterar&iacute;a que practicaba soccer y estaba en la liga universitaria, que as&iacute; hab&iacute;a conseguido una beca, Teresa estaba orgullo de presumir de ello, pero Eduardo se sonrojaba y evitaba mirarme mientras su madre me contaba toda su vida, avergonz&aacute;ndolo.<\/p>\n<p>&quot;Vale, Tere. &iquest;Te puedo decir Tere?&quot; Ella asinti&oacute;. &quot;&iquest;Por qu&eacute; no entramos y despu&eacute;s me sigues contando? Mira que estamos en medio de la banqueta y el sol no enfr&iacute;a&quot;.<\/p>\n<p>&quot;Claro, claro, perdona. Vamos, cielo&quot; dijo hacia Eduardo que ven&iacute;a detr&aacute;s de nosotras. &quot;Madre m&iacute;a, &iexcl;pero qu&eacute; bello esto!&quot; exclam&oacute; nada m&aacute;s entrar y encontrarse con la sala com&uacute;n y el primer patio de fondo. Gir&oacute; en sus talones y dedic&oacute; una mirada a todo en unos segundos, a m&iacute; me intrigaba m&aacute;s Eduardo, quer&iacute;a ver c&oacute;mo era el chico y si podr&iacute;a intentar algo con &eacute;l una vez haya convencido a la madre de dej&aacute;rmelo. El chico tambi&eacute;n mostraba sorpresa e inter&eacute;s, sonri&oacute; al ver el amplio patio.<\/p>\n<p>&quot;&Eacute;sta es la sala com&uacute;n de los inquilinos. Solo recibo estudiantes as&iacute; que &eacute;sta &aacute;rea es por lo general de estudios, ya depende de c&oacute;mo se organicen ellos si quieren hacer alguna peque&ntilde;a celebraci&oacute;n o fiesta&quot; expliqu&eacute; sacudiendo las llaves con las que abr&iacute;a los apartamentos. &quot;Este es el primer patio, por lo general un &aacute;rea de recreo, pueden fumar aqu&iacute; si quieren&quot; a&ntilde;ad&iacute;.<\/p>\n<p>&quot;No, no, no, mi Eduardo no fuma, tiene que mantenerse en forma para su deporte. Los pulmones y las piernas son sus tesoros&quot; se&ntilde;al&oacute; la madre, casi orgullosa como si hablara de s&iacute; misma. Yo me di un vistazo a las piernas de Eduardo debajo de los blue jeans, &iquest;c&oacute;mo no vi antes ese par de piernas? Si bien el chico era delgado, las piernas se le marcaban firmes y m&aacute;s carnosas debajo de la tela. Pero no dej&eacute; que mi morbo me distrajera demasiado o Teresa lo notar&iacute;a.<\/p>\n<p>Los llev&eacute; por el pasillo de la derecha, donde ten&iacute;a los dos apartamentos listos. El seis era el pen&uacute;ltimo pero el m&aacute;s cerca de mi habitaci&oacute;n de los que estaban libres, les abr&iacute; la puerta y les dej&eacute; entrar. Nada m&aacute;s abrir la puerta la cama con dosel se aparec&iacute;a elegante y como atrapada en el tiempo colonial, un ba&uacute;l a los pies de la cama y frente a &eacute;sta un televisor, al fondo hab&iacute;a un escritorio junto a la ventana rectangular que daba vista a la casa vecina. Junto al televisor estaba la puerta a la salita-comedor, con su cocineta, estufa y refrigerador de bar, un juego de comedor para dos y un sof&aacute; de cuero, la respectiva ventana y el cuarto de ba&ntilde;o con la ba&ntilde;era y ducha en uno solo.<\/p>\n<p>La madre abri&oacute; las llaves para corroborar el flujo de agua, encendi&oacute; cada luz y se asegur&oacute; que la calefacci&oacute;n junto a la cama funcionara, el chico en cambio se complaci&oacute; con ver que las ventanas se abrieran ,que la cama fuese firme y que la tele encendiera, con una mano en el bolsillo me pregunt&oacute; si hab&iacute;a Wifi y por primera vez escuch&eacute; su voz, que aunque dulce y t&iacute;mida, era profunda, muy varonil, el tipo de voz que cuando te dice &quot;zorra&quot; o &quot;puta&quot; te hace mojar las bragas. No hab&iacute;a duda, ese muchacho ten&iacute;a que ser m&iacute;o, as&iacute; que me dispuse a terminar de convencer a Teresa con el precio.<\/p>\n<p>&quot;Claro, tenemos la mejor velocidad por si te interesan los videojuegos en l&iacute;nea, est&aacute; incluido en el precio&quot; a&ntilde;ad&iacute; gui&ntilde;&aacute;ndole un ojo a la madre. &quot;Aunque estoy segura que estar&aacute;s m&aacute;s concentrado en tus estudios, pero no te preocupes, tienes buena cobertura en cualquiera de las salas del complejo&quot;.<\/p>\n<p>&quot;Me gusta, me gusta mucho&quot; dijo Teresa, complacida mientras abrazaba su cartera. Eduardo daba un par de vueltas m&aacute;s. &quot;&iquest;Qu&eacute; dices, Lalo?&quot;<\/p>\n<p>&quot;S&iacute;, me gusta&quot; dijo al fin, aunque su rostro no denotaba demasiado entusiasmo, m&aacute;s bien conformismo. Si algo era dif&iacute;cil de entender en los j&oacute;venes era su falta de expresividad, esa constante falta de inter&eacute;s en lo que ocurr&iacute;a al rededor, pero como con todos, con Lalo romper&iacute;a esa coraza y sacar&iacute;a del cascar&oacute;n al potrito para cabalgarlo.<\/p>\n<p>Discut&iacute; el precio con Teresa y firmamos el contrato en la sala com&uacute;n tras asegurarle que yo viv&iacute;a en el complejo, les mostr&eacute; el anexo y les asegur&eacute; que no permit&iacute;a el consumo de drogas en el complejo, que no hab&iacute;a habido nunca un disturbio y que las fiestas de fraternidad eran una quimera all&iacute;. Claro, las fiestas me las montaba yo en el anexo. Quedaron en mudarse la pr&oacute;xima semana as&iacute; que yo comenc&eacute; a trabajar en mi plan para comerme a Eduardo.<\/p>\n<p>Lo primero era poder darme gusto vi&eacute;ndolo y descubrir qu&eacute; le gustaba, as&iacute; que lo primero que hice fue instalar mis c&aacute;maras esp&iacute;a en su apartamento, localizando una en su ba&ntilde;o justo detr&aacute;s del grifo una y otra desde la parte superior frente al espejo, la siguiente fue en la cama con dosel detr&aacute;s de alguna de las figuras talladas para poder verlo cada vez que dorm&iacute;a, otra panor&aacute;mica de la rec&aacute;mara y otra de la salita, donde por lo general hab&iacute;a menos acci&oacute;n.<\/p>\n<p>Aqu&iacute; creo conveniente describirme, porque lo primero que hice cuando Teresa se fue y dej&oacute; a su hijo en su nuevo hogar, fue cambiarme de ropa. Mi culo qued&oacute; cubierto apenas por un short jean rasgado, las piernas y mi culo son mi mejor atributo, los pantalones siempre son un reto para m&iacute; porque terminan roz&aacute;ndome el espacio entre las piernas. Me puse un top blanco que dejaba ver mis pezones casi sali&eacute;ndose por la parte superior y marc&aacute;ndolos bajo la tela de lo excitante que me parec&iacute;a cazar a un nuevo chico. Tras atarme el cabello en una coleta alta me coloqu&eacute; algo de labial rojo y unas notas de loci&oacute;n en el cuello, me deslic&eacute; unas zapatillas deportivas y ya, estaba lista para ayudarle a mi nuevo inquilino a instalarse. La cortes&iacute;a es lo m&aacute;s importante.<\/p>\n<p>Por las c&aacute;maras lo vi desempacando una vajilla de trastos en la cocina, andaba en una calzoneta deportiva y una camiseta negra sencilla, descalzo. Me mord&iacute; el labio solo de imaginarme a ese chico diez a&ntilde;os menor comi&eacute;ndome el co&ntilde;o, me masajee los pezones para que se me resaltaran a&uacute;n m&aacute;s y busqu&eacute; el martillo y unos clavos, me dirig&iacute; al n&uacute;mero seis, en el pasillo me encontr&eacute; al inquilino del cuatro, Rodrigo, un estudiante de medicina de segundo a&ntilde;o que, tras conseguirse una noviecita decidi&oacute; alejarse de m&iacute;, pero vamos que mis visitas nocturnas no las niega. Al verme vestida como una zorra dej&oacute; las llaves caer al suelo y junto a su quijada, no sabr&iacute;a decir si iba de salida o de entrada.<\/p>\n<p>&quot;&iquest;Est&aacute;s bien, Rodri?&quot; pregunt&eacute; acerc&aacute;ndome y agach&aacute;ndome a recoger las llaves sin doblar las rodillas, sus ojos se desviaron a mi culo empinado y cuando me ergu&iacute; de nuevo deslic&eacute; mi mano por su bragueta sintiendo la inminente erecci&oacute;n. Rodri pas&oacute; saliva por la garganta y balbuce&oacute;, era un poquito regordete, no ten&iacute;a barba ni ning&uacute;n rasgo que destacara del resto, ser&iacute;a uno m&aacute;s del mont&oacute;n, pero me gustaba jugar con &eacute;l y ponerlo caliente, hacerlo correrse en mi mano y pedirme que pare, era joven nada m&aacute;s. Me acerqu&eacute; a su o&iacute;do mientras segu&iacute;a jugando con su bragueta, atenta al pasillo por si mi nuevo inquilino se asomaba. &quot;&iquest;Te la chupo m&aacute;s noche? &iquest;O le dar&aacute;s la lechita a esa noviecita tuya?&quot; pregunt&eacute; con un risa fugaz.<\/p>\n<p>&quot;Ma-Mariana&quot; balbuceo, aferr&aacute;ndose a los libros como si se le fuese la vida en ello. &quot;No, yo le-le s-soy fiel a mi n-novia&quot;.<\/p>\n<p>&quot;Ya lo veremos m&aacute;s tarde, coraz&oacute;n&quot; respond&iacute;, d&aacute;ndole un apret&oacute;n a su peque&ntilde;a verga regordeta, haci&eacute;ndole gemir y estremecerse. Lo dej&eacute; por la paz y retom&eacute; mi camino hacia el seis. Di dos toques frente a su puerta y sonre&iacute; autom&aacute;ticamente. &quot;&iexcl;Hey, Eduardo!&quot; salud&eacute; con las manos en la espalda. Como era de esperarse sus ojos se desviaron de inmediato a mis tetas casi descubiertas y de all&iacute; no se despegaron. &quot;Te traje unas cosas que pens&eacute; que podr&iacute;as necesitar para instalarte&quot;.<\/p>\n<p>El chico estaba boquiabierta, esos ojazos azules clavados en mis pezones erectos que m&aacute;s duros se pon&iacute;an al saberse observados. Me mov&iacute; de lado a lado con una fingida inocencia, su cabeza sigui&oacute; la direcci&oacute;n de mis tetas como una serpiente encantada.<\/p>\n<p>&quot;&iquest;Eduardo? &iexcl;Hola!&quot; insist&iacute; ante su estupefacci&oacute;n. Lalo sacudi&oacute; su cabeza y volvi&oacute; a mirarme con esos ojitos azules. &quot;&iquest;Estas bien?&quot;<\/p>\n<p>&quot;E-Esto&#8230; S&iacute;, s&iacute;, &iquest;qu&eacute; me dec&iacute;as?&quot; pregunt&oacute; relami&eacute;ndose su labio y &eacute;sta vez fui yo la que qued&oacute; prendida del gesto, imagin&aacute;ndome esos labios comi&eacute;ndome el co&ntilde;o.<\/p>\n<p>&quot;Que te traje un par de cosas, &iquest;quieres adivinar qu&eacute; eso?&quot;<\/p>\n<p>&quot;No tengo idea qu&eacute; puede ser&quot;<\/p>\n<p>&quot;Es para clavar duro&quot; sonre&iacute; &eacute;sta vez mordiendo mi labio, el color subi&oacute; a sus mejillas de inmediato. Saqu&eacute; el martillo y los clavos de detr&aacute;s de m&iacute; y se los extend&iacute;. &quot;En mi experiencia es la herramienta n&uacute;mero uno que los nuevos inquilinos terminan pidi&eacute;ndome prestada, as&iacute; que esta vez me adelant&eacute; y te la traje. &iquest;Y la otra cosa? &iquest;Adivinas?&quot;<\/p>\n<p>De manera autom&aacute;tica tom&oacute; el martillo y los clavos, sin despegar sus ojos de mis tetas de nuevo. Neg&oacute;, pero sin mirarme el rostro, y yo comenzaba a mojarme solo con saber que ese chico se pondr&iacute;a duro en cualquier momento.<\/p>\n<p>&quot;&iexcl;Mi ayuda, tontito! &iexcl;Te ayudar&eacute; a desempacar!&quot; respond&iacute; dando un peque&ntilde;o salto en mi sitio, con ello mis tetas se balancearon y &eacute;l sigui&oacute; el movimiento con su cabeza.<\/p>\n<p>Me adentr&eacute; en el apartamento sin esperar que me invitara, Lalo estaba lo suficientemente idiotizado como para hacer algo para impedirme cerrar la puerta detr&aacute;s de m&iacute;. Vi las cajas a&uacute;n a medias en la cocineta y comenc&eacute; a sacar las tazas y cristales de sus envolturas para depositarlos en las alacenas, &eacute;l dej&oacute; el martillo sobre el comedor y se qued&oacute; vi&eacute;ndome inclinarme sobre la caja que estaba en el suelo, sin doblar las rodillas, con el diminuto short metido entremedio del culo deb&iacute;a tener una vista espectacular.<\/p>\n<p>&quot;N-No es necesario que me ayudes con esto, Mariana, de verdad&quot; dijo con voz suave, a&uacute;n est&aacute;tico junto a la entrada a la rec&aacute;mara. Yo agit&eacute; mi cabeza con una negativa.<\/p>\n<p>&quot;Ni hablar, tu madre me pidi&oacute; como favor especial que te ayudara en todo lo posible. Anda, mu&eacute;vete y ay&uacute;dame a desempacar, cuando acabemos pediremos una pizza, &iquest;vale?&quot;<\/p>\n<p>&quot;P-Pero en serio&quot; dijo con su voz temerosa, sonroj&aacute;ndose y rasc&aacute;ndose la nuca, &quot;no tienes que hacer esto. Mi madre es&#8230; exagerada&quot;.<\/p>\n<p>Dej&eacute; los pl&aacute;sticos de burbujas y la taza a la que envolv&iacute;a, me acerqu&eacute; a &eacute;l y le abr&iacute; la silla del comedor, hice un gesto para que se sentara. Eduardo estaba sonrojado y algo acongojado, imagin&eacute; que ser&iacute;a la t&iacute;pica nostalgia tras dejar el hogar, as&iacute; que, adem&aacute;s de buscar mi propio morbo, decid&iacute; que el chico tambi&eacute;n merec&iacute;a recibir algo a cambio, y quiz&aacute; era la mejor forma de aproximarse a Lalo: por el lado sentimental y no instintivo.<\/p>\n<p>&quot;A ver, Lalo&#8230; &iquest;te puedo llamar as&iacute;?&quot;<\/p>\n<p>&quot;Claro&quot; asinti&oacute;, jugueteando con las pulseras de tejidos en sus mu&ntilde;ecas, ten&iacute;a al menos cinco en cada mano.<\/p>\n<p>&quot;A ver, Lalo, si bien tu madre puede ser un poco sobreprotectora est&aacute; permitiendo que vivas &eacute;sta nueva etapa de tu vida d&aacute;ndote m&aacute;s libertades de la que muchos chicos que he visto han tenido. Y no te creas, no ir&eacute; corriendo a contarle todo lo que vea que haces o dices, eres un adulto responsable ahora y puedes hacer lo que quieras mientras no sea il&iacute;cito o mientras no sea en &eacute;ste recinto&#8230; O en &uacute;ltima instancia que no me entere&quot; susurr&eacute; con complicidad, aunque sab&iacute;a que con las c&aacute;maras instaladas, poco ocurrir&iacute;a sin que yo me enterase, pero esto sirvi&oacute; para que Lalo me sonriera por primera vez y se desinhibiera un poco.<\/p>\n<p>Mientras le ayudaba a organizar el apartamento como &eacute;l quer&iacute;a y le instru&iacute;a en la distribuci&oacute;n de sus muebles le saqu&eacute; pl&aacute;tica, as&iacute; supe que no ten&iacute;a novia pero que hab&iacute;a tenido un par en el instituto, nada serio. &Eacute;l, claro, se enter&oacute; que estaba soltera y que aunque estaba prohibido para los estudiantes, yo ten&iacute;a una peque&ntilde;a dotaci&oacute;n de marihuana en el anexo, misma que consum&iacute;a s&oacute;lo en ocasiones especiales, &eacute;l me dijo que nunca hab&iacute;a probado drogas, que no se &quot;alcoholizaba&quot; desde hac&iacute;a m&aacute;s de dos a&ntilde;os desde que el soccer hab&iacute;a sido el centro de su vida, que poco sal&iacute;a de noche porque su madre insist&iacute;a en que sus estudios y rendimiento eran m&aacute;s importante, y no le permit&iacute;a dejar la casa. En fin, Lalo era un chico muy guapo, muy tierno y respetuoso que sufr&iacute;a los estragos de una madre sobreprotectora.<\/p>\n<p>&quot;Bueno&quot; dije sent&aacute;ndome en el comedor de nueva cuenta, s&oacute;lo que la noche del s&aacute;bado ya iba cayendo y el suelo estaba cubierto con papel de burbujas, peri&oacute;dicos y cajas, pero el apartamento estaba casi terminado, &quot;tu madre ya no est&aacute; aqu&iacute;, as&iacute; que si quieres experimentar esas cosas&#8230;&quot;<\/p>\n<p>&quot;Oh, no. No, no&quot; sonri&oacute; siempre con cautela, sus colmillos eran tan perfectos y blancos, como el resto de su reputaci&oacute;n, &quot;tenemos antidoping dos veces al mes. Es requerimiento del equipo&quot;.<\/p>\n<p>&quot;Qu&eacute; lata! Ya qu&eacute;, quiz&aacute; en vacaciones&quot; a&ntilde;ad&iacute;, gui&ntilde;&aacute;ndole un ojo. Tom&eacute; el martillo. &quot;&iquest;Algo que quieras clavar?&quot; pregunt&eacute; y &eacute;l asinti&oacute;. Fue a su equipaje y sac&oacute; un rect&aacute;ngulo empapelado en peri&oacute;dico, rompi&oacute; el envoltorio y me mostr&oacute; una pintura abstracta de salpicaduras y sobre un fondo azul &iacute;ndigo, unas burbujas rojas con destellos blancos estaban en primer plano y la intensidad y combinaci&oacute;n de los colores les daba el aspecto de estar flotando. &quot;&iexcl;Wow! Eso es genial&quot;.<\/p>\n<p>&quot;Gracias, lo hizo mi mejor amigo para m&iacute; antes de separarnos. &Eacute;l est&aacute; en otra universidad estudiando artes&quot; explic&oacute; con orgullo.<\/p>\n<p>Tom&eacute; el martillo y fui a la rec&aacute;mara, el espacio de la pared junto a la puerta de salida era el lugar perfecto para colocarlo y le permitir&iacute;a a &eacute;l contemplar su obra as&iacute; que me inclin&eacute; mientras &eacute;l se sentaba en la cama, d&aacute;ndole una vista completa de mis piernas y culo, entre abr&iacute; las piernas para lucir m&aacute;s er&oacute;tica y comenc&eacute; a clavar, tard&aacute;ndome un poco m&aacute;s de lo necesario. Cuando gir&eacute; para pedirle la pintura &eacute;l estaba boquiabierto hab&iacute;a una buena tienda de campa&ntilde;a en su calzoneta, misma que intent&oacute; disimular cubri&eacute;ndola con el codo cuando le quit&eacute; la pintura de las manos, pero el tama&ntilde;o del bulto me dej&oacute; curiosa y caliente; la mayor&iacute;a de los chicos de su edad y complexi&oacute;n a&uacute;n no tienen el tama&ntilde;o que tendr&iacute;a el de un hombre maduro, pero &eacute;l&#8230; No me lo esperaba, y la curiosidad se dispar&oacute; en m&iacute;. Le habr&iacute;a saltado all&iacute; mismo y lo hubiera violado, pero quer&iacute;a que &eacute;l se entregara por su propia voluntad, que me permitiera jugar con &eacute;l como yo quisiera y usarlo cuando quisiera, as&iacute; que esa tarde s&oacute;lo colgu&eacute; el cuadro, le promet&iacute; que pod&iacute;a confiar en mi como una amiga y le di un beso en la mejilla inclin&aacute;ndome y apoyando mis manos en su pecho, mi abdomen tuvo un roce de su erecci&oacute;n al hacerlo y &eacute;l se puso a&uacute;n m&aacute;s nervioso.<\/p>\n<p>Corr&iacute; al anexo y sub&iacute; las escaleras a la rec&aacute;mara, abr&iacute; la computadora y puse las c&aacute;maras. Lalo levant&oacute; la basura del suelo, dobl&oacute; las cajas y tom&oacute; asiento en el comedor restreg&aacute;ndose la cabeza con las manos como si estuviese preocupado. Se desnud&oacute; y se meti&oacute; al cuarto de ba&ntilde;o. Cambi&eacute; de c&aacute;mara y lo vi&#8230;! El muchacho estaba bien dotado! Se meti&oacute; a la ducha con la verga bien parada y tom&oacute; el jab&oacute;n l&iacute;quido del estante donde lo hab&iacute;amos dejado, con sus manos largas agarr&oacute; su m&aacute;stil y estir&oacute; la piel del prepucio para comenzar a pajearse r&aacute;pidamente con el chorro de agua cay&eacute;ndole en la nuca.<\/p>\n<p>El flaquito estaba hecho una delicia, quer&iacute;a com&eacute;rmelo. Me deshice de los shorts que estaban ya hechos un charco y me met&iacute; dos dedos paje&aacute;ndome al rimo de su mano, Lalo iba de prisa como si estuviera desesperado, en menos de dos minutos supe que se estaba corriendo porque se agit&oacute; y apoy&oacute; por completo en las baldosas de la pared, entonces vi los chorros de leche escurri&eacute;ndose en alto contraste con el celeste de las baldosas del ba&ntilde;o. Quise poder entrar y lamer la leche de la pared y chuparle esa verga gruesa y venosa a mi chico, pero me tuve que conformar con meterme tres dedos y correrme pensando en &eacute;l.<\/p>\n<p>Eso solo fue el comienzo de esa noche, porque tras ducharse Lalo estaba de nuevo como un m&aacute;stil y se tendi&oacute; en la cama con la port&aacute;til abierta y a un costado y los cascos en sus o&iacute;dos, &eacute;sta vez se puso c&oacute;modo con unos Kleenex a un lado y un aceite, esta vez comenz&oacute; a pajearse con calma al ritmo de alguna porno y yo&#8230; Yo tambi&eacute;n aprovech&eacute;, tomando mi consolador y paje&aacute;ndome a su ritmo, vi&eacute;ndolo retorcerse y halarse esa verga con las dos manos, y aun as&iacute; no lograba cubr&iacute;rsela por completo porque la punta morada e hinchada sobresal&iacute;a. Lalito, Lalito, Lalito&#8230;<\/p>\n<p>Comenz&oacute; sus clases y poco a poco aprend&iacute; sus rutinas de estudio y de pajas, claro, sab&iacute;a las porno que le gustaban eran de culonas y tetas grandes, como casi cualquier adolescente, pod&iacute;a correrse hasta tres veces por sesi&oacute;n y las noches previas a las que ten&iacute;a partidos de soccer eran las que ten&iacute;a m&aacute;s alargaba buscando desestresarse, instal&eacute; audio tambi&eacute;n en las c&aacute;maras luego de la primera noche, para escucharlo gemir y correrse, su voz de chico t&iacute;mido se transformaba en un aut&eacute;ntico macho aunque apenas y susurraba, seguro temeroso de que lo escuchasen en los otros apartamentos, pero yo m&aacute;s que nadie sab&iacute;a que el sonido no viajaba.<\/p>\n<p>Buscaba liberarse de la pesada de su madre que ven&iacute;a cada semana durante los primeros tres meses, hasta que luego pas&oacute; a ser cada dos semanas gracias a mis reportes continuos. Le confes&eacute; a Lalo lo que hac&iacute;a y &eacute;l me agradeci&oacute; una noche en que compartimos una pizza en su apartamento, hab&iacute;a llevado yo una botella de vino y, claro, un faldita peque&ntilde;a de jean con una tanguita negra debajo, unas sandalias de deslizar el pie dentro y la parte superior sin brassier, usando s&oacute;lo una camisa holgada que al inclinarme demasiado mostraba mis tetas de m&aacute;s. Lalo me confes&oacute; que hab&iacute;a una chica que le gustaba pero que no cre&iacute;a que ella pudiera fijarse en &eacute;l, entonces me prens&eacute; de eso para tratar de sexo.<\/p>\n<p>&quot;Tonter&iacute;as, &iquest;por qu&eacute; lo dices?&quot; pregunt&eacute;, sirviendo un poco m&aacute;s de vino en las tazas de ambos, &eacute;l no ten&iacute;a copas.<\/p>\n<p>&quot;Porque ella es incre&iacute;ble, hermosa, lista y graciosa. Yo solo soy un cr&iacute;o.&quot; Hab&iacute;a mucha tristeza en su voz, pero tambi&eacute;n una serenidad muy adulta, como quien se resigna a no tener algo. &quot;Pero no me molesta, &iquest;sabes? Creo que con tener su amistad es suficiente&quot;.<\/p>\n<p>&quot;&iexcl;Vamos! Campe&oacute;n, que t&uacute; puedes conquistarla, &iquest;ya has intentado acercarte y ver si ella se siente ver contigo? Quiero decir, ya sabes, si le gusta estar a tu alrededor&quot;:<\/p>\n<p>&quot;Eso creo&quot; asinti&oacute;, sus ojos azules ahora ya ten&iacute;an m&aacute;s facilidad para concentrarse en m&iacute; y no en mis tetas, pero yo deseaba m&aacute;s, quer&iacute;a tener por lo menos sus manos magre&aacute;ndome las tetas y comerle la polla all&iacute; mismo. El vino me estaba poniendo m&aacute;s lanzada, y deb&iacute;a seguir procediendo con cuidado. Si Lalito estaba confiando en m&iacute; no pod&iacute;a perder ese trabajo por la calentura. El trabajo tendr&iacute;a su recompensa.<\/p>\n<p>&quot;Entonces ya lo tienes, an&iacute;mate a invitarla a salir&quot;.<\/p>\n<p>&quot;Podr&iacute;a arruinar la amistad&quot; se lament&oacute;, mordisqueando su labio y de nuevo pens&eacute; en esa boca y esos dientes mordi&eacute;ndome los pezones. &quot;No quiero hacerla sentir inc&oacute;moda&quot;.<\/p>\n<p>&quot;Lalo, si no arriesgas no ganas, &iexcl;eh! &iexcl;L&aacute;nzate!&quot; insist&iacute;, inclin&aacute;ndome hacia delante en el comedor para tomar su rodilla, &eacute;l se estremeci&oacute; pero yo no apart&eacute; mi mano, continu&eacute; pretendiendo que todo estaba en calma. &quot;Inv&iacute;tala a salir, o r&oacute;bale un beso. Es mejor pedir perd&oacute;n que pedir permiso, adem&aacute;s, estoy segura que besas bien&quot;.<\/p>\n<p>&quot;&iquest;C&oacute;mo puedes saberlo?&quot; pregunt&oacute;, llev&aacute;ndose la copa a sus labios con mucho nerviosismo, ten&iacute;a las mejillas rojas la pierna bajo mi mano se tensaba.<\/p>\n<p>&quot;&iquest;Me equivoco?&quot;<\/p>\n<p>&quot;N-No lo s&eacute;&#8230;&quot; balbuce&oacute;.<\/p>\n<p>&quot;&iquest;C&oacute;mo no vas a saberlo? T&uacute; tienes que saber si sabes besar o no&quot; expliqu&eacute;. &quot;Dime, &iquest;besas bien?&quot; contin&uacute;e, inclin&aacute;ndome hacia su extremo de la mesa, la camisa se desliz&oacute; descubriendo la mitad de mis senos y el nacimiento de mis pezones, los ojos de Lalo estaban perdidos en el escote. Baj&eacute; la vos, susurrando casi sobre sus mejillas, lo ten&iacute;a casi a mi merced. &quot;&iquest;Me dejas comprobarlo? &iquest;C&oacute;mo amigos? As&iacute; yo te digo si esa chica caer&aacute; definitivamente por ti si le robas un beso, &iquest;mmm? &iquest;Qu&eacute; dices? &iquest;Me das un beso, Lalo?&quot; insist&iacute; con mi mano en su pierna, lentamente dej&eacute; la copa que sosten&iacute;a con la mano izquierda y rodee su mejilla, Lalito estaba como hipnotizado con mis tetas, no se percataba de nada y cuando dej&eacute; la camisa caer descubri&eacute;ndolos por completo supe que ya lo ten&iacute;a, me inclin&eacute; sobre &eacute;l y deslic&eacute; mis labios despacio hasta su boca, sintiendo c&oacute;mo dejaba de oponer resistencia y encajaba sus tiernos labios con los m&iacute;os en un beso superficial.<\/p>\n<p>Deslic&eacute; mi lengua dentro de su boca y &eacute;l cedi&oacute; permiti&eacute;ndome ultrajar su garganta con mi lengua con un vaiv&eacute;n lento y controlado, el vino combinado con el sabor de nuestra saliva. Deslic&eacute; mi mano hasta su muslo y all&iacute; la dej&eacute; ejerciendo presi&oacute;n, sab&iacute;a que su bragueta estaba muy cerca, pero no quer&iacute;a asustarlo ni ahuyentarlo mientras disfrutaba del sublime momento de probar su boca por primera vez, segura ahora de que el chico har&iacute;a un buen cunnilingus. Apart&eacute; mi mano del muslo para reacomodarme la camisa y lentamente volv&iacute; a bajar la intensidad del beso, hasta que volvimos a encajar la boca con apenas un toque. Lalo abri&oacute; los ojos, esos preciosos ojos azules, mientras me reacomodaba en la silla.<\/p>\n<p>&quot;Besas bien, Lalo, no tienes que avergonzarte de nada&quot; dije con fingida calma, bebiendo de mi copa para intentar disimular las ganas de hacerle una mamada y meterme su verga en el co&ntilde;o de una estocada. &Eacute;l estaba como un tomate, sin pod&eacute;rselo creer a&uacute;n. &quot;Creo que me voy, es tarde. Guarda la botella de vino, col&oacute;cale el corcho para que no se eche a perder. Buenas noches, Lalo&quot; a&ntilde;ad&iacute; besando su mejilla.<\/p>\n<p>Cuando llegu&eacute; al anexo estaba hecha una fiera, necesitaba tener algo dentro del co&ntilde;o. Cuando encend&iacute; la computadora vi a Lalo denudarse y colocarse boca abajo, acomod&oacute; sus almohadas y sent&iacute; una punzada de excitaci&oacute;n en el cl&iacute;toris cuando lo vi cabalgar sus almohadas y frotarse con ellas como un macho necesitado. Sent&iacute; una incre&iacute;ble l&aacute;stima de haberlo dejado as&iacute;, y casi casi me regreso para ayudarle, pero en lugar de eso me complac&iacute; con las velocidades de mi dildo mientras lo escuchaba gemir y decir quedito mi nombre, mordiendo las almohadas y corri&eacute;ndose sin remordimientos en ellas. Su cuerpo atleta y definido se ve&iacute;a espl&eacute;ndido en esa posici&oacute;n, su culo blanco se notaba durito y firme con cada contracci&oacute;n que ejerc&iacute;a fingiendo la penetraci&oacute;n, la espalda se le marcaba a pesar de ser delgado y estilizado, era un muchacho delicioso y ejemplar.<\/p>\n<p>Lalo me evit&oacute; un par de semanas despu&eacute;s de eso, no atend&iacute;a cuando llamaba a su puerta y tambi&eacute;n lo ve&iacute;a algo deca&iacute;do por las c&aacute;maras, sus pajas eran m&aacute;s r&aacute;pidas y menos apasionadas, m&aacute;s desesperadas, como si quisiera simplemente terminar con eso y ya. Teresa tambi&eacute;n me llam&oacute; pregunt&aacute;ndome por &eacute;l, me dijo que lo notaba raro en el tel&eacute;fono, y yo tambi&eacute;n me preocup&eacute; por &eacute;l, as&iacute; que decid&iacute; tomar cartas en el asunto de una vez tras tranquilizar a Tere prometi&eacute;ndole que me har&iacute;a cargo.<\/p>\n<p>Decidida la noche de un s&aacute;bado de diciembre llam&eacute; a su puerta. Vest&iacute;a yo su&eacute;ter blanco de esos de cuello de tortuga tan largos como vestidos, no llevaba brassier, como siempre que visitaba a mi chico, y la braguita que usaba era de encaje y tan chiquita que los labios del co&ntilde;o se me sal&iacute;an por los lados, me hab&iacute;a rasurado para &eacute;l, completita y hab&iacute;a comprado un nuevo perfume, me maquill&eacute; y me puse las pesta&ntilde;as postizas para que mis ojos lucieran m&aacute;s grandes, me fui descalza hasta su apartamento.<\/p>\n<p>&quot;Lalo, s&eacute; que est&aacute;s all&iacute;, &aacute;breme, por favor!&quot; llam&eacute;. Volv&iacute; a tocar el n&uacute;mero seis, y como vi que no respond&iacute;a por las buenas supe que era hora de usar las malas. &quot;Lalo, tu madre est&aacute; preocupada, si no hablas conmigo se preocupar&aacute; y vendr&aacute;, lo sabes&quot;. La amenaza de tener a su madre de nuevo como buitre sin dejarle salir con sus amigos surti&oacute; efecto y en un minuto estaba abriendo la puerta, llevaba sus pantalonetas deportivas nada m&aacute;s, el torso desnudo y las gafas de descanso visual puestas, quiz&aacute; estaba estudiando.<\/p>\n<p>&quot;&iquest;Me dejas pasar?&quot; Se apart&oacute; y fui directamente hacia su rec&aacute;mara, me sent&eacute; en el borde mientras &eacute;l ven&iacute;a detr&aacute;s con las manos en los bolsillos. &quot;&iquest;Qu&eacute; te est&aacute; pasando, Lalo? Estoy preocupada por ti, cre&iacute; que &eacute;ramos amigos y confiabas en m&iacute;, &iquest;es por el beso?&quot; Se sonroj&oacute;, no, cambi&oacute; de colores y esta vez los ojos se le cuajaron, se cubri&oacute; el rostro con una mano. No pod&iacute;a creerlo, el chico estaba llorando. Me sent&iacute; culpable. &iexcl;Vamos!, no quer&iacute;a hacerlo llorar y ninguno hab&iacute;a llorado antes, pero Lalo era tan sensible, me acerqu&eacute; a &eacute;l y lo ayud&eacute; a sentarse, recost&aacute;ndolo en mis piernas sobre la cama. &quot;Mi amor, &iquest;qu&eacute; tienes?&quot;<\/p>\n<p>&quot;P-Perd&oacute;n&quot; balbuce&oacute;, irgui&eacute;ndose y tomando aire de nueva cuenta, tall&aacute;ndose el rostro con las palmas abiertas. No pod&iacute;a verme, no me miraba as&iacute; que me hinqu&eacute; en la cama y me coloqu&eacute; detr&aacute;s de &eacute;l, abrazando su torso desde atr&aacute;s y apoy&aacute;ndole las tetas en la espalda.<\/p>\n<p>&quot;No tienes que pedir perd&oacute;n por nada, est&aacute; bien, s&oacute;lo pide ayuda si algo te pasa, &iquest;s&iacute;? Dime qu&eacute; te tiene as&iacute;, anda. &iquest;Es el estudio? &iquest;Es esa chica? &iquest;O el beso?! &iquest;La besaste?!&quot; deduje con asombro, quiz&aacute; &eacute;l, como mi Rodriguito estaba enamorisqueado.<\/p>\n<p>&quot;&iquest;De verdad no te das cuenta?&quot; pregunt&oacute;, volviendo a girarse de medio torso, sus ojos azules, esas joyas preciosas por fin volvieron a dedicarme una de esas miradas tiernas. &quot;Estoy loco por ti, Mariana, me gustas&#8230; No, m&aacute;s que eso: te quiero, pero s&eacute; que solo soy joven &nbsp;para ti y el beso&#8230; Para mi fue lo m&aacute;s maravilloso, la mejor experiencia de mi vida pero tu&#8230; T&uacute; no me quieres&quot;.<\/p>\n<p>&quot;Lalo, mi vida&#8230;&quot; No pod&iacute;a cre&eacute;rmelo, mi muchacho estaba all&iacute; declar&aacute;ndoseme y ofreci&eacute;ndome sus angustias y la posibilidad de calmarlas, supe que aquello era de verdad distinto, que pod&iacute;a acabar m&aacute;s si no ten&iacute;a cuidado. El coraz&oacute;n me dec&iacute;a que deb&iacute;a cuidarlo como a un hermano menor, pero el co&ntilde;o me palpitaba por ese chico que llevaba mucho tiempo moj&aacute;ndome las bragas y dedic&aacute;ndome sus pajas. Me inclin&eacute; para besar sus mejillas h&uacute;medas por las l&aacute;grimas, a&uacute;n arrodillada sobre la mullida cama, luego llegu&eacute; a sus labios y volv&iacute; a besarlo como la primera vez, primero despacio para tranquilizar al semental y luego con intensidad para hacerlo correr a mi ritmo, me deslic&eacute; sobre sus piernas y me sent&eacute; a horcajadas sobre sus caderas, gui&aacute;ndolo hacia el colch&oacute;n con lentitud hasta que lo tuve de espaldas en la cama con sus manos en mis caderas. &quot;Mi vida, tambi&eacute;n me gustas&quot; murmur&eacute; en su o&iacute;do para volver a alejarme lo suficiente y &eacute;sta vez enfocar sus preciosos ojos azules, Lalo sonre&iacute;a de nuevo. &quot;No te quiero ver triste pero tampoco quiero que te confundas as&iacute; que vamos a aclarar esto&quot; contin&uacute;e sentada sobre su bulto que ya comenzaba a cobrar firmeza bajo mi co&ntilde;o. &quot;Me gustas, y quiero follar contigo, pero esto no es una relaci&oacute;n, &iquest;vale? Dijiste que quer&iacute;as mi amistad sobre todo, as&iacute; que la tienes, eso y mi co&ntilde;o para que me llenes de tu lechita, mi amor, pero lo dem&aacute;s&#8230; Eso estar&aacute; por verse, &iquest;estamos?&quot;<\/p>\n<p>&quot;S-S&iacute;&quot; asinti&oacute;, afianz&aacute;ndose de mis caderas con sus manos. Me apart&eacute; y lo hice volver a sentarse en la orilla de la cama, de pie frente a &eacute;l llev&eacute; las manos al borde del su&eacute;ter y lo alc&eacute; dej&aacute;ndole ver por primera vez mis tetas y mi cuerpo casi desnudo, luego llev&eacute; las manos a la braga y la baj&eacute; hasta mis tobillos, la tom&eacute; y me acerqu&eacute; a mi chico que, estupefacto y boquiabierta me observaba, arrugu&eacute; la braga en un pu&ntilde;o se la puse en la nariz, &eacute;l, sin que tenga que decirle nada, cerr&oacute; los ojos y aspir&oacute; con devoci&oacute;n, olfate&aacute;ndome.<\/p>\n<p>&quot;Quiero que me comas el co&ntilde;o, &iquest;lo has hecho?&quot; pregunt&eacute; part&aacute;ndole de nuevo. Lalo neg&oacute; con la vista clavada en mi co&ntilde;o rasurado. Me sub&iacute; a la cama y gatee hasta la cabecera, segura de que era el &aacute;ngulo perfecto para que todo quedara grabado en la c&aacute;mara, me abr&iacute; de piernas y mi co&ntilde;o estaba baboso y brillante, Lalo se recost&oacute; boca abajo y acerc&oacute; su rostro a mis piernas, por instinto quiz&aacute; o porque ha visto muchas porno, comenz&oacute; con lentitud a ascender con besos por mis pantorrillas, lami&oacute; y mordi&oacute; la cara interna de mis muslos y lleg&oacute; hasta mi co&ntilde;o supurante de humedad lo olfateo con los ojos cerrados. &quot;&iquest;Te gusta?&quot;<\/p>\n<p>&quot;Huele riqu&iacute;simo&quot; dijo antes de estirar la lengua y&#8230; &iexcl;Dioses!, el chico era un arte con esa lengua, haciendo una esfuerzo por lamer cada gota de lubricaci&oacute;n y concentrarse en el cl&iacute;toris con devoci&oacute;n, se dio a la tarea de jugar con mi co&ntilde;o, pellizc&aacute;ndolo con curiosidad, estir&aacute;ndolo, meti&eacute;ndome un dedito cauteloso y cuando vio que hab&iacute;a espacio meti&oacute; otro. Ten&iacute;a manos divinas y no s&eacute; a&uacute;n c&oacute;mo supo ni c&oacute;mo lo hizo pero comenz&oacute; a poner sus dedos en una forma de gancho y me follaba con ellos mientras lam&iacute;a mi cl&iacute;toris y lo chupaba hasta que me hizo correrme en su boca y un peque&ntilde;o chorrito de humedad cay&oacute; entro de sus labios, &eacute;l se sorprendi&oacute; pero no se separ&oacute; de su tarea y contin&uacute;o bebiendo a pesar de mis espasmos y de que imped&iacute;a su movilidad apres&aacute;ndole con las piernas.<\/p>\n<p>&quot;Quiero comerte el culo&quot; dijo, levant&aacute;ndome las piernas y exponiendo mi ano, no me dio tiempo de hablar porque ya estaba invadiendo mi sagrado culito con su lengua, sent&iacute;a c&oacute;mo jugaba con el perineo con sus dedos, cuando m&aacute;s intenso se puso fue cuando me hizo abrazar mis piernas y comenz&oacute; a lamer desde el ano hasta mi pubis con rapidez, no s&eacute; qu&eacute; quer&iacute;a lograr, no s&eacute; si se hab&iacute;a propuesto alguna meta, pero mi chico se hab&iacute;a transformado y se hab&iacute;a desinhibido de su timidez para explorar mi cuerpo con la misma tenacidad de un conquistador en un nuevo continente.<\/p>\n<p>&quot;Ven, c&oacute;meme las tetas, amor, term&iacute;nate de criar&quot; le dije, recibi&eacute;ndolo en un abrazo con mis tetas, &eacute;l se acomod&oacute; en un costado y por fin tuve a mi merced su rica verga adolescente. Se la saqu&eacute; de la pantaloneta mientras &eacute;l se hac&iacute;a a dos manos con mis tetas y tironeaba de los pezones, estaba como una barra dura y caliente, en persona era a&uacute;n m&aacute;s sorprendente que en v&iacute;deo, las venas se le resaltaban con descaro y el l&iacute;quido preseminal ya lo cubr&iacute;a, comenc&eacute; a hacerle una paja mientras &eacute;l mord&iacute;a mis ubres y las agitaba, hund&iacute;a su cara en ellas y las lam&iacute;a con devoci&oacute;n, estaba emocionado, como un ni&ntilde;o con juguete nuevo. &quot;&iquest;Te gustar&iacute;a que te haga una mamada, mi ni&ntilde;o?&quot;<\/p>\n<p>&quot;S&iacute;, por favor&quot; respondi&oacute; con uno de mis pezones entre los dientes, como si le hubiese preguntado si quer&iacute;a m&aacute;s comida.<\/p>\n<p>Lo recost&eacute; en mi lugar entre las almohadas y me coloqu&eacute; entre sus piernas, tom&eacute; su verga con ambas manos y la coloqu&eacute; frente a mi cara para que viera la comparaci&oacute;n &iexcl;y es que cubr&iacute;a casi toda mi cara! Mantuve mi mirada clavada en sus preciosos ojos azules mientras llevaba su glande a mi boca y lo chupaba y escup&iacute;a, paje&aacute;ndole el resto del falo con las manos.<\/p>\n<p>&quot;&iquest;Ya te hab&iacute;an hecho una mamada antes, amor?&quot; pregunt&eacute; justo antes de meterme su verga a la boca y sentir la textura de su piel y sus venas recorrer mis labios y las paredes de mi boca, como un rico consolador de carne y hueso estimul&aacute;ndome. Lalo gimi&oacute; una afirmaci&oacute;n y sus manos viajaron hasta mi nuca oblig&aacute;ndome a dejarme la mitad de su verga dentro de mi boca y continuar hundi&eacute;ndome, hasta que casi llegaba a su base, pero era demasiado grande y grueso para recibirla toda en la boca, pero &eacute;l lo disfrutaba y gem&iacute;a mi nombre, mov&iacute;a sus caderas y cog&iacute;a mi boca de una manera tan deliciosa que me hizo desear su lechita en mi boca. &quot;Dame la leche, mi ni&ntilde;o, dame tu lechita&quot; ped&iacute; sacudiendo su verga y volvi&eacute;ndome a dejar coger por &eacute;l. Como lo esperaba, esa voz t&iacute;mida se convirti&oacute; en un gutural ronquido casi cavern&iacute;cola, proclamando su hombr&iacute;a de una vez por todas.<\/p>\n<p>&quot;S&iacute;, s&iacute;, toma mi leche, puta&quot; gimi&oacute; con sus embestidas y jadeos lobeznos, tens&aacute;ndose en mi interior y derramando r&iacute;os de semen caliente en mi boca, hice el esfuerzo de tragar todo cuando pude pero &eacute;l estaba cargado y continuaba largando chorros de leche que se desbordaron de mis mejillas pero que recolect&eacute; con los dedos y llev&eacute; a mis tetas y mis labios, trag&aacute;ndome todo lo dem&aacute;s. Continu&eacute; lamiendo su falo cuando &eacute;l recobraba el sentido, pero la dureza de su pene no mermaba. &iexcl;Bendita juventud!<\/p>\n<p>&quot;&iquest;Tienes alg&uacute;n cond&oacute;n por aqu&iacute;, mi ni&ntilde;o?&quot; pregunt&eacute; jugando con mis pezones llenos de semen, &eacute;l asinti&oacute;, se inclin&oacute; hacia la mesita de noche y extrajo un paquete de condones, tom&eacute; uno y lo abr&iacute;, lo coloqu&eacute; en su verga y lo deslic&eacute; hacia abajo. &quot;&iquest;Listo, mi vida?&quot; Lalo asinti&oacute; y como un espectador simplemente vio como mi co&ntilde;o se deslizaba su verga en el interior con lentitud, perdi&eacute;ndose poco a poco, peor a&uacute;n a medio camino tuve que detenerme y esperar a que me acostumbrase a &eacute;l, bajando un poco m&aacute;s hasta que &eacute;l tom&oacute; el mando y con sus manos en mi cintura me la clav&oacute; con fuerza hasta el fondo, tocando mis paredes. Grit&eacute;, o gem&iacute;, no lo s&eacute;, pero estaba llena y mi ni&ntilde;o vuelto hombre se apropi&oacute; de lo que cre&iacute; ser&iacute;a mi momento de liderazgo, y comenz&oacute; a cogerme como un Ferrari sin darme tregua.<\/p>\n<p>En un momento estaba boca abajo y sent&iacute;a su falo a&uacute;n en el interior, sus huevos pesados chocaban contra mi co&ntilde;o y sent&iacute;a como me humedec&iacute;a cada vez m&aacute;s y m&aacute;s, no s&eacute; si Lalo lo hac&iacute;a conscientemente o era algo natural para &eacute;l coger con brutalidad y fuerza, su verga encajaba en los lugares precisos y sus manos en mis tetas y en mi culo me hac&iacute;an sentir rodeada por completo, como la parte de un todo. En mi o&iacute;do escuchaba sus gemidos bestiales, como un motor en perfecto estado, gimiendo mi nombre junto a su palabra favorita: &quot;puta&quot;. &quot;Eres mi puta, Mariana&quot;, &quot;comete mi verga toda, puta&quot;, &quot;te llenar&eacute; el co&ntilde;o de mi leche, te voy a pre&ntilde;ar por puta y f&aacute;cil&quot;. Sent&iacute; que me desprend&iacute;a de mi cuerpo, dej&eacute; de sentir lo que ocurr&iacute;a a mi alrededor y comenc&eacute; a ver luces de colores en el cielo del techo. No s&eacute; cu&aacute;nto tiempo pas&eacute; as&iacute;, pero cuando volv&iacute; a m&iacute; estaba a&uacute;n boca abajo pero me sent&iacute;a vac&iacute;a y agotada, ten&iacute;a el culo levantado, nada m&aacute;s. Era el orgasmo m&aacute;s incre&iacute;ble que hab&iacute;a tenido en mi vida, tanto que hab&iacute;a perdido el conocimiento y Lalo&#8230; Lo busqu&eacute; con la mirada y lo vi regresar del ba&ntilde;o sin cond&oacute;n, hab&iacute;a un charco bajo mi co&ntilde;o y a &eacute;l pareci&oacute; no importarle, se desliz&oacute; a mi lado en la cama y me bes&oacute; con la misma ternura de siempre, sus ojitos azules me miraban de nuevo con la timidez de su edad, supe que eso no ser&iacute;a lo de siempre, que con Lalo las cosas ser&iacute;an distintas. &Eacute;l ser&iacute;a m&iacute;o y s&oacute;lo m&iacute;o, mi muchacho.<\/p>\n<p>Fin.<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>Un relato muy largo y distinto a lo que he publicado. &iquest;Qu&eacute; les ha parecido? Por favor, me gustar&iacute;a saber si &eacute;sta fantas&iacute;a te parece interesante.<\/p>\n<p>Un beso h&uacute;medo,<\/p>\n<p>Emma.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 20<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 Mariana es mi nombre, las vergas j&oacute;venes mi debilidad. Yo creo que uno llega a este mundo con un retazo del destino tatuado en la sangre, y nuestras decisiones terminan de forjarlo o contradecirlo. 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