{"id":25811,"date":"2020-09-18T01:53:57","date_gmt":"2020-09-18T01:53:57","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-09-18T01:53:57","modified_gmt":"2020-09-18T01:53:57","slug":"las-hermanas-de-camilo-cap-9-la-noche-de-los-lechazos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/las-hermanas-de-camilo-cap-9-la-noche-de-los-lechazos\/","title":{"rendered":"Las hermanas de Camilo (Cap. 9): La noche de los lechazos"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"25811\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 11<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>El amor que sent&iacute;a por Katherine crec&iacute;a inversamente proporcional a mi relaci&oacute;n de amistad con Camilo, que hab&iacute;a ido enfri&aacute;ndose. Antes sol&iacute;a contarme los detalles del sexo con la novia de turno, me mostraba las fotos que ellas le enviaban, y hasta se animaba a fantasear con tr&iacute;os e invitarme a alguno de ellos. Pero ahora, todo era diferente. Yo tampoco le daba mayores detalles de mi relaci&oacute;n, evidentemente porque iba a ser demasiado inc&oacute;modo contarle lo que hac&iacute;a con su hermana, especialmente el gusto que estaba desarrollando por correrme en ella.<\/p>\n<p>No era cuesti&oacute;n de infortunio o de falta de precauci&oacute;n, era una conducta premeditada, pues desde esa tarde del polvo en el auto de Pedro hab&iacute;a desarrollado un gran morbo por dejarle colgando mi esperma en sus paredes vaginales, me excitaba tanto como ech&aacute;rsela en la cara. Ella prefer&iacute;a m&aacute;s esta &uacute;ltima opci&oacute;n, pues le evitaba hacer uso de la p&iacute;ldora del d&iacute;a despu&eacute;s y los horribles malestares que estas le desataban.<\/p>\n<p>De todas formas Katherine y yo &iacute;bamos a aprender la lecci&oacute;n del uso abusivo de la p&iacute;ldora del d&iacute;a despu&eacute;s. Lo &iacute;bamos a aprender de la manera m&aacute;s tortuosa posible: una falla.<\/p>\n<p>Recuerdo que la noche de la debacle o &ldquo;noche de los lechazos&rdquo; fue en el &uacute;ltimo de los feriados de junio de ese a&ntilde;o. Katherine me invit&oacute; a un paseo con algunos de sus compa&ntilde;eros universitarios, plan al que no solo no le vi problema, sino que me caus&oacute; cierto entusiasmo, pues era una &eacute;poca de demasiado estr&eacute;s para m&iacute;, ya que al contar con menos d&iacute;as laborales en la semana (hay tres feriados en junio), la carga se acumulaba. Era la ocasi&oacute;n ideal para descansar, para dispersar un poco la mente, y para compartir con Katherine, quien para ese entonces me ten&iacute;a completamente cautivado.<\/p>\n<p>Esa vez viajamos la noche del viernes en el auto de Edwin, uno de los compa&ntilde;eros de clase de Katherine. &Iacute;bamos con &eacute;l, su novia. En otro auto iba un muchacho llamado Juan y otras dos chicas. Nuestro destino era Melgar, un peque&ntilde;o municipio a unas dos horas de Bogot&aacute;. All&iacute; llegar&iacute;amos a la finca de Juan.<\/p>\n<p>Fue nada m&aacute;s llegar para empezar a consumir licor en los alrededores de la piscina y en esta misma. Tanto la novia de Edwin como las otras dos chicas que iban con nosotros eran atractivas, por lo menos merec&iacute;an un buen recorrido con la vista de arriba abajo. Aunque no pod&iacute;a excederme en apreciaciones, pues Katherine estaba conmigo y de perderme contemplando a alguna de estas chicas, seguramente lo notar&iacute;a y vendr&iacute;a una discusi&oacute;n.<\/p>\n<p>Esa noche, la del viernes, Katherine se embriag&oacute; r&aacute;pidamente, y yo no tuve m&aacute;s opci&oacute;n que alzarla, y llevarla a dormir. Me qued&eacute; junto a ella, me sent&iacute;a agotado por el viaje y ciertamente porque tambi&eacute;n hab&iacute;a consumido una buena cantidad de licor, as&iacute; que decid&iacute; que era hora de dormir.<\/p>\n<p>Al siguiente d&iacute;a fue un poco m&aacute;s de lo mismo, conversaciones, an&eacute;cdotas, risas y licor en la piscina. Para m&iacute;, ver a toda hora a estas chicas en vestido de ba&ntilde;o fue motivo suficiente para estar deseoso a cada instante. Katherine iba a pagar por ello, pues mi calentura era total. Entrada la noche le propuse a Katherine fumar un porro, pero como no lo quer&iacute;a compartir con los dem&aacute;s, le dije que fu&eacute;ramos al respaldo de la casa.<\/p>\n<p>Nos fuimos a este sitio oscuro y abandonado mientras escuch&aacute;bamos las voces, las risas y los gritos de los compa&ntilde;eros de Katherine, que continuaban divirti&eacute;ndose en la piscina. Encendimos el porro y charlamos un poco mientras lo fumamos. Todo estaba tan oscuro que le propuse a Katherine que lo hici&eacute;ramos all&iacute;. No hab&iacute;a cama, ni colch&oacute;n, ni luz; solo el piso mugriento y el deseo de fornicar el uno con el otro. Como antes est&aacute;bamos en la piscina, &iacute;bamos ligeros de ropa: la pantaloneta en mi caso y el bikini en el caso de ella. Eso facilit&oacute; muchos las cosas, pues fue cuesti&oacute;n de correrlo hacia un costado para penetrarla. Lo hicimos all&iacute; de pie, recostados contra una pared, vi&eacute;ndonos a la cara.<\/p>\n<p>La luz era casi inexistente en esta zona, pero suficiente como para apreciar el lindo rostro de Katherine. Sus sensuales labios rosas que se apretaban en el uno con el otro para sofocar cualquier gemido o ruido y sus grandes ojos oscuros, que clavaban su mirada en los m&iacute;os en b&uacute;squeda de complicidad.<\/p>\n<p>Los dos busc&aacute;bamos ser silenciosos, pero no lo logr&aacute;bamos del todo cuando nuestros cuerpos chocaban. Pero poco a poco eso iba import&aacute;ndonos cada vez menos. Lleg&oacute; un momento en el que no tuvimos reparo en hacer el ruido que nos fuera necesario. Al fin y al cabo el sexo seguramente estaba entre los planes de todos los que fuimos a este paseo. Ser descubiertos no nos import&oacute; mucho, pues estaba lo suficientemente oscuro como para que alguien pudiese apreciar m&aacute;s de la cuenta.<\/p>\n<p>En esta ocasi&oacute;n no hubo chance para el sexo oral, tan apetecido por ese entonces por mi viciosa novia. El polvo fue relativamente largo, unos 15 minutos calculo yo, pero no nos dimos la oportunidad de variar de posici&oacute;n. Solo lo hicimos all&iacute;, recostados contra esa pared, siendo mis empellones cada vez m&aacute;s fuertes.<\/p>\n<p>Para hacerlos a&uacute;n m&aacute;s intensos, agarr&eacute; a Katherine de las caderas y empec&eacute; a sacudirla fuertemente contra m&iacute;, como si se tratara de hacerme una paja ayudado por una mujer. Tanto me entusiasm&eacute; que la descarga no tard&oacute; en llegar. Fue brutal dado que yo llevaba cerca de tres semanas sin sexo o masturbaci&oacute;n. Inicialmente ella se molest&oacute; por haberme corrido en ella, pero entendiendo que no hab&iacute;a opci&oacute;n diferente a recurrir a la tan bendita p&iacute;ldora del d&iacute;a despu&eacute;s, omiti&oacute; la molestia que le hab&iacute;a generado mi exceso de confianza. De hecho lo super&oacute; r&aacute;pidamente, pues con solo volver a la piscina con los dem&aacute;s, olvid&oacute; el malestar que ten&iacute;a conmigo.<\/p>\n<p>Pero para m&iacute; ese polvo fue solo un abrebocas, estaba desatado y ahora solo quer&iacute;a m&aacute;s. No hallaba el momento de echar otro polvo, claro que deb&iacute;a controlarme, pues hab&iacute;a que compartir con los dem&aacute;s, todav&iacute;a m&aacute;s cuando eres un invitado.<\/p>\n<p>Claro que lleg&oacute; un momento en el que yo consider&eacute; suficiente el tiempo de esparcimiento y diversi&oacute;n con todo el grupo, entend&iacute;a que hab&iacute;a llegado el momento de la privacidad y la pasi&oacute;n con mi novia. Pero ella parec&iacute;a estar divirti&eacute;ndose con todos los dem&aacute;s, no quer&iacute;a presionarla, as&iacute; que empec&eacute; a insinuarme con el mayor disimulo que me fue posible.<\/p>\n<p>Est&aacute;bamos sentados en c&iacute;rculo al interior de la piscina, obviamente yo estaba junto a Katherine. Aprovech&eacute; para empezar a tocar sus piernas bajo el agua, asumiendo que nadie se daba cuenta de lo que hac&iacute;a, aunque era evidente que si lo hac&iacute;a, as&iacute; como seguramente tambi&eacute;n se hab&iacute;an dado cuenta de que minutos atr&aacute;s hab&iacute;amos follado en la parte trasera de la casa.<\/p>\n<p>Era delicado al hacerlo, mi objetivo era excitarle, y sab&iacute;a que deb&iacute;a ser muy paciente para hacerlo. Deslizaba mi mano por sus piernas lentamente. Ocasionalmente por su zona p&uacute;bica, aunque por encima de su bikini. Claro que a lo que m&aacute;s tiempo dediqu&eacute; fue a la entrepierna, no solo porque sab&iacute;a que iba a obtener el resultado deseado, sino porque a m&iacute; tambi&eacute;n me calentaba sobremanera acariciar la cara interna de sus muslos.<\/p>\n<p>No tard&eacute; mucho en lograr mi objetivo. Katherine explic&oacute; a sus amigos estar cansada, me tom&oacute; de la mano y me condujo a la habitaci&oacute;n. Era evidente que ninguno le hab&iacute;a cre&iacute;do, que seguramente todos sab&iacute;an que &iacute;bamos a follar &iquest;Pero qu&eacute; m&aacute;s da? Ni mi ni a ella nos importaba lo que ellos pensaran o creyeran, solo ten&iacute;amos en mente complacer nuestros instintos m&aacute;s b&aacute;sicos.<\/p>\n<p>&ldquo;Ahora si me vas a recompensar con el cunnilingus que me quedaste debiendo&rdquo;, dijo Katherine apenas cerr&oacute; la puerta de la habitaci&oacute;n. Yo la acost&eacute; sobre la cama, le saque la parte baja de su bikini y de nuevo me puse cara a cara con su vagina. Antes de empezar a meter mano, dedique un buen rato a besar y acariciar su entrepierna, al fin y al cabo entend&iacute;a que all&iacute; estaba la clave para empezar una buena sesi&oacute;n de sexo oral con Katherine.<\/p>\n<p>Para ese entonces el sexo oral era casi tan habitual como darle un beso. Conoc&iacute;a casi que a la perfecci&oacute;n lo que le gustaba y lo que no, el ritmo que deb&iacute;a llevar, cuando utilizar mis dedos, cuando acariciar superficialmente su vagina con la palma de mi mano, cu&aacute;ndo y c&oacute;mo utilizar mi lengua. Me sent&iacute;a todo un artista del sexo oral, por lo menos as&iacute; me hac&iacute;a sentir ella, pues lo disfrutaba m&aacute;s de la cuenta. Incluso llegu&eacute; a popularizar mi perspectiva sobre el sexo oral entre mis conocidos: &ldquo;Si no bajas al pozo, otro viene y se te toma el agua&rdquo;, les dec&iacute;a a mis amigos para hacerles notar mi fascinaci&oacute;n sobre el sexo oral.<\/p>\n<p>Supongo que la ingesta de alcohol hizo que Katherine estuviera un poco m&aacute;s desinhibida. Generalmente era una chica de poco ruido durante el sexo, pero esa vez, solo con el sexo oral levant&oacute; la casa a punta de gemidos. Su co&ntilde;o se humedeci&oacute; r&aacute;pidamente, como era habitual en ella; sus fluidos empezaron a correr por la cara interna de sus muslos, con los que a su vez apretaba mi cabeza ocasionalmente.<\/p>\n<p>Fue una extensa sesi&oacute;n de sexo oral, pues me sent&iacute;a en deuda con ella porque en el primer polvo de la noche no se hab&iacute;a dado la oportunidad para complacerla como se debe. De todas formas no me incomodaba hacerlo ya que era una chica bastante aseada en su zona &iacute;ntima, generalmente depilada e incluso perfumada; adem&aacute;s del placer delirante que ya he mencionado le ocasionaba el sexo oral.<\/p>\n<p>&ldquo;H&aacute;zmelo, f&oacute;llame ya&rdquo;, dijo ella al interrumpir la sesi&oacute;n de sexo oral tom&aacute;ndome del pelo y levantando mi cabeza. Yo, ni corto ni perezoso, introduje mi pene en ella. Siempre, despu&eacute;s de estas sesiones de caricias, besos y leng&uuml;etazos en su zona &iacute;ntima, era todo un placer follarla, pues se humedec&iacute;a tanto que mi pene se deslizaba en ella con especial facilidad.<\/p>\n<p>Empec&eacute; con un movimiento de cadera lento pero profundo, mir&aacute;ndola constantemente a los ojos y comi&eacute;ndole la boca ocasionalmente. A esa altura de la noche Katherine conservaba la parte alta de su bikini. Tanta era mi excitaci&oacute;n que no me dio tiempo para quit&aacute;rselo, me limit&eacute; a bajarlo, dejando al descubierto sus peque&ntilde;os pero hermosos senos. Para ese momento est&aacute;bamos follando en la cl&aacute;sica posici&oacute;n del misionero, pero eso iba a terminar r&aacute;pidamente., ya que ella pidi&oacute; parar para hacerme una mamada.<\/p>\n<p>Yo disfrutaba totalmente de ver su carita mientras met&iacute;a mi pene entre su boca, pero en ese momento solo quer&iacute;a follarla, as&iacute; que no dur&oacute; mucho su mamada.<\/p>\n<p>La puse de rodillas sobre la cama y empec&eacute; a penetrarla en cuatro, tom&aacute;ndola fuertemente de las caderas y embisti&eacute;ndola con fuerza. Ocasionalmente la tomaba de los hombros para jalarla contra m&iacute; y hacer m&aacute;s profunda y contundente la penetraci&oacute;n.<\/p>\n<p>&ldquo;Ag&aacute;rrame de las caderas, como ahorita&rdquo;, me pidi&oacute; ella en momentos en los que la tomaba por los hombros. As&iacute; que deslic&eacute; mis manos hasta llegar a sus caderas no sin antes dejar marcas de mis u&ntilde;as en su espalda. Claro que se trat&oacute; de algo muy leve, adem&aacute;s de que su piel era sensible y seguramente estaba un poco m&aacute;s vulnerable luego de tantas horas en la piscina.<\/p>\n<p>La agarr&eacute; nuevamente de las caderas, con firmeza y buscando guiar sus movimientos para que la penetraci&oacute;n fuera cada vez m&aacute;s fuerte. Tambi&eacute;n aprovechaba la posici&oacute;n de mis pulgares para separar levemente sus nalgas, de modo que hac&iacute;a m&aacute;s notorio, m&aacute;s visible su peque&ntilde;o ojete, ese que alguna vez penetr&eacute; pero que no fue de su agrado.<\/p>\n<p>Nunca hab&iacute;a sido agresivo con Katherine, pues ella, por su apariencia d&eacute;bil, delicada y todav&iacute;a con rasgos de ni&ntilde;a; me produc&iacute;a ternura m&aacute;s que cualquier otra cosa. Pero esa noche no s&eacute; qu&eacute; pas&oacute;, pero en medio del furor, empec&eacute; a cachetear sus nalgas. Ella no dijo nada, evidentemente lo disfrut&oacute;, pues una vez que yo par&eacute; de azotar sus nalgas, ella misma las golpe&oacute;, como invit&aacute;ndome a seguir.<\/p>\n<p>No pas&oacute; mucho tiempo para que sus blancas y tiernas nalguitas se pusieran coloradas. Al verlas tan rojas, detuve los cachetazos.<\/p>\n<p>A esa altura de la noche ella ya no ten&iacute;a reparo alguno en gemir, ya no le importaba que sus amigos pudiesen escucharnos, solo le interesaba disfrutar del momento.<\/p>\n<p>Katherine sinti&oacute; el agotamiento de estar en esa posici&oacute;n y me pidi&oacute; retomar la posici&oacute;n del misionero, que para ella era la de menor esfuerzo. Yo acced&iacute;, pues al estar en cuatro me perd&iacute;a de la oportunidad de disfrutar de sus gestos. As&iacute; que sin perder tiempo le di vuelta, la acost&eacute; y la volv&iacute;a penetrar.<\/p>\n<p>Mientras volv&iacute;a a introducir mi pene en ella, la besaba y acariciaba la cara externa de sus piernas. Por ratos me alejaba un poco, sin dejar de penetrarla, con el &aacute;nimo de contemplar su cuerpo y no solo su cara; con la intenci&oacute;n de ver como pene se deslizaba entre su delgado y fr&aacute;gil cuerpo. Tambi&eacute;n para tener la oportunidad de ver, tocar y acariciar su abdomen; que estaba muy bien concebido: plano, lo suficientemente tonificado para lucir sexy, sin llegar a la exagerada su tonificaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Empec&eacute; a ara&ntilde;ar suavemente su abdomen mientras mis manos sub&iacute;an hacia sus senos, los cuales se sacud&iacute;an bruscamente con cada empell&oacute;n que le daba. Los tom&eacute; entre mis manos y jugu&eacute; por un rato con sus peque&ntilde;os pezones, que en ese instante estaban duros y deseosos de ser acariciados. Luego apret&eacute; sus peque&ntilde;os senos, creo que como nunca antes lo hab&iacute;a hecho, pues no era mi gran pasi&oacute;n hacerlo, sin embargo, esa noche sent&iacute; un fuerte deseo por tomarlos y estrujarlos entre mis manos. La mirada c&oacute;mplice de Katherine tambi&eacute;n contribuy&oacute; a que lo hiciera.<\/p>\n<p>Estuvimos follando en esa posici&oacute;n por largo rato. No puedo decir cu&aacute;nto pues no lo s&eacute;, no lo contabilic&eacute;. Solo s&eacute; que lleg&oacute; un momento en que mis brazos estaban completamente agotados, por lo que dej&eacute; caer mi cuerpo sobre el de Katherine. De todas formas continu&eacute; foll&aacute;ndola, aunque sin el exquisito placer de ver su rostro mientras lo hac&iacute;a. Pero eso se equipar&oacute; al dejar mi cara al lado de la suya, pues escuch&eacute; con mayor intensidad su agitada respiraci&oacute;n, sus ricos gemidos, que esa noche estuvieron m&aacute;s presentes que nunca; a la vez que me permit&iacute;a sentir mucho m&aacute;s su cuerpo sudando, as&iacute; como los acelerados latidos de su coraz&oacute;n.<\/p>\n<p>Ella me abraz&oacute;, tanto con brazos y piernas. Los movimientos quiz&aacute; se dificultaron, pero su humedad sigui&oacute; en aumento. El saber de su excitaci&oacute;n y el entender que ella estaba viviendo un nuevo orgasmo, hizo que yo llegara al m&iacute;o. Y como previamente me hab&iacute;a corrido en ella, esta vez tampoco tendr&iacute;a reparo o remordimiento alguno en hacerlo. La bes&eacute; mientras alcanzaba el &eacute;xtasis, y a&uacute;n despu&eacute;s de haber alcanzado el orgasmo, continu&eacute; bes&aacute;ndola.<\/p>\n<p>Su orgasmo no termin&oacute; con el m&iacute;o, sino que se prolong&oacute; durante unos segundos m&aacute;s, tanto as&iacute; que una vez que se la saqu&eacute;, ella sigui&oacute; suspirando levemente, y su cuerpo fue v&iacute;ctima de unos peque&ntilde;os pero incontrolables espasmos. Las s&aacute;banas de la cama tambi&eacute;n estaban mojadas, en cierta medida por el sudor, pero mayoritariamente por los fluidos que Katherine dej&oacute; escapar durante el coito.<\/p>\n<p>Mientras recuperaba el aliento me qued&eacute; arrodillado all&iacute; en la cama, viendo a Katherine a&uacute;n acostada, que miraba hacia el techo mientras el semen escurr&iacute;a de su vagina.<\/p>\n<p>Una vez que se recompuso, me pidi&oacute; no vestirme, pues su deseo era que durmi&eacute;ramos abrazados y desnudos. Yo acced&iacute;, pues tambi&eacute;n me apetec&iacute;a que fuese as&iacute;.<\/p>\n<p>Sin embargo, eso me iba a jugar en contra. Pasaron unas horas, yo despert&eacute; en la madrugada, concretamente a las tres de la ma&ntilde;ana. Y yo al encontrarme desnudo, abrazado a Katherine, en medio de la oscuridad, no pude evitar excitarme. Empec&eacute; a besarla suavemente por el cuello, pero no iban a ser mis besos los encargados de despertarla sino me erecci&oacute;n contra sus nalgas.<\/p>\n<p>-Hag&aacute;moslo otra vez, le susurr&eacute; al o&iacute;do<\/p>\n<p>-Dale<\/p>\n<p>-Pero vamos a hacerlo en la piscina<\/p>\n<p>-No, en la piscina no, que me puede dar una infecci&oacute;n<\/p>\n<p>-Bueno, entonces al borde de la piscina<\/p>\n<p>-&iquest;Y si nos ven?<\/p>\n<p>-Esa es la idea, tentar al peligro. No nos van a ver&hellip;<\/p>\n<p>Nos vestimos como si realmente fu&eacute;ramos a entrar a la piscina, por si alguien llegaba, le dir&iacute;amos que hab&iacute;amos ido a echar un chapuz&oacute;n de madrugada. Salimos de la habitaci&oacute;n tratando de ser lo m&aacute;s sigilosos que pudimos, nos movimos en medio de la oscuridad hasta que por fin llegamos a la zona de la piscina.<\/p>\n<p>Empezamos a besarnos y luego yo me tumb&eacute; en el suelo. Ella corri&oacute; su bikini hacia un costado y guio mi pene hacia su interior. Empez&oacute; a moverse lentamente sobre m&iacute;. Yo la dejaba llevar toda la iniciativa, quer&iacute;a disfrutar de verla imponer el ritmo.<\/p>\n<p>Pero la tentaci&oacute;n me venci&oacute; m&aacute;s temprano que tarde y fue ah&iacute; cuando lanc&eacute; mis manos hacia sus tetitas. Las acarici&eacute; inicialmente por sobre su bikini, y luego met&iacute; mis manos bajo este. Ella me miraba fijamente a la cara a medida que incrementaba el ritmo de sus movimientos.<\/p>\n<p>La agarr&eacute; de las caderas para sacudirla con m&aacute;s fuerza sobre m&iacute;, pero ella me dio una cachetada e inmediatamente me tom&oacute; de las manos, las dirigi&oacute; por sobre mi cabeza y all&iacute; las mantuvo. Katherine deseaba tener completo dominio de la situaci&oacute;n y yo se lo permit&iacute;. Al fin y al cabo que lo estaba haciendo a la perfecci&oacute;n. Sus movimientos su fueron tornando cada vez m&aacute;s contundentes, cada vez m&aacute;s fren&eacute;ticos.<\/p>\n<p>Poco a poco fue dejando escapar uno que otro gemido, aunque trataba de reprimirse para que nadie nos fuera a encontrar follando ah&iacute;. Su vagina r&aacute;pidamente se humedeci&oacute;, lo que facilit&oacute; sus bruscos movimientos sobre m&iacute;.<\/p>\n<p>Pero r&aacute;pidamente su condici&oacute;n f&iacute;sica le iba a vencer, cedi&eacute;ndome la oportunidad de tener la iniciativa. Yo me puse en pie, la tom&eacute; de una mano y la llev&eacute; hacia una zona de &aacute;rboles que hab&iacute;a en inmediaciones de la piscina. La apoy&eacute; contra uno de estos, y la penetr&eacute; por detr&aacute;s, por su vagina, pero por detr&aacute;s.<\/p>\n<p>El tronco del &aacute;rbol era grueso y parec&iacute;a s&oacute;lido, as&iacute; que no dud&eacute; al momento de incrementar la intensidad de los movimientos. La tomaba por el abdomen, como con una especie de abrazo bajo; lo acariciaba y poco a poco deslizaba una de mis manos hacia su vagina, para estimularla a la vez que la penetraba.<\/p>\n<p>Eso tuvo un alto costo, pues Katherine empez&oacute; a dejar escapar unos gemidos cada vez m&aacute;s fuertes. Pero a m&iacute; no me import&oacute;, pues disfrutaba con su excitaci&oacute;n, con su placer y con sus ganas de gozar. Ocasionalmente daba vuelta a su cara para besarla, aunque la mayor parte del tiempo lo que vi fueron sus redonditas nalgas rebotando contra mi humanidad.<\/p>\n<p>A esa altura de la noche el cansancio me estaba pasando factura, las piernas me temblaban del agotamiento e incluso lleg&oacute; un momento en que sent&iacute; un calambrazo en el posterior de uno de mis muslos. Eso me llev&oacute; a concentrarme en terminar lo antes posible, pues ya estaba en las &uacute;ltimas. No dud&eacute; en ning&uacute;n momento en volver a dejarle el co&ntilde;o lleno de semen a mi tierna novia, que esa noche hab&iacute;a recibido m&aacute;s esperma que en cualquier otro momento de su vida.<\/p>\n<p>Cuando se la saque, ella se qued&oacute; recostada un par de segundos contra el tronco del &aacute;rbol, d&aacute;ndome la oportunidad de ver mi semen correr pierna abajo por su humanidad.<\/p>\n<p>R&aacute;pidamente y ya sin temor alguno, nos dirigimos de nuevo a la habitaci&oacute;n para por fin descansar. Al otro d&iacute;a ten&iacute;amos que ir a la zona urbana del municipio para comprar una p&iacute;ldora del d&iacute;a despu&eacute;s. Claro que al d&iacute;a siguiente lo postergamos, pues estas pastillas tienen efecto durante las 72 horas siguientes, y entendimos que consumirla en medio del paseo solo lo arruinar&iacute;a. As&iacute; que esperamos a volver a Bogot&aacute; para comprarla y para que Katherine la tomara. Desafortunadamente para nosotros, la p&iacute;ldora iba a fallar, y de ese modo nuestras vidas iban a cambiar dr&aacute;sticamente.<\/p>\n<p>Fue una noticia que tard&oacute; en llegar, especialmente para m&iacute;. La pastilla entre sus diversos efectos tiene el desajuste de los periodos menstruales, por lo que un retraso no tiene que ser necesariamente un motivo de preocupaci&oacute;n. Claro que no deber&iacute;a ser as&iacute;, un retraso ha de ser motivo de alarma siempre, bajo cualquier contexto.<\/p>\n<p>Tras el primer mes de retraso Katherine lo tom&oacute; como una situaci&oacute;n normal, pero los d&iacute;as fueron pasando y su preocupaci&oacute;n creciendo. Al final decidi&oacute; hacerse una prueba de embarazo casera, consiguiendo un resultado positivo. Durante todo ese tiempo yo desconoc&iacute; la situaci&oacute;n, y fue ese d&iacute;a, el de la prueba casera, cuando por primera vez me enter&eacute; de lo que ocurr&iacute;a.<\/p>\n<p>Luego recurrimos a un examen m&aacute;s fiable, confirmando lo que tanto tem&iacute;amos. De todas formas, no hab&iacute;a marcha atr&aacute;s. Katherine nunca contempl&oacute; el aborto como alternativa, por lo que las cartas estaban echadas. El siguiente paso era cont&aacute;rselo a su familia.<\/p>\n<p style=\"text-align:center\">**************<\/p>\n<p><em><u>Cap&iacute;tulo 10<\/u>: La joya de la corona<\/em><\/p>\n<p><em>La noticia no cay&oacute; bien entre su familia ya que Katherine era una chica joven, que tendr&iacute;a que interrumpir sus estudios y que dar un giro de 180 grados a su vida. Yo estaba a punto de terminar mis estudios, pero eso no aseguraba que fuera a conseguir un gran trabajo. El que ten&iacute;a hasta entonces no me daba para mantener un hogar, por lo que tendr&iacute;a que empezar a buscar otro&#8230;<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 11<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 El amor que sent&iacute;a por Katherine crec&iacute;a inversamente proporcional a mi relaci&oacute;n de amistad con Camilo, que hab&iacute;a ido enfri&aacute;ndose. Antes sol&iacute;a contarme los detalles del sexo con la novia de turno, me mostraba las fotos que ellas le enviaban, y hasta se animaba a fantasear con tr&iacute;os e invitarme a alguno de ellos. [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":5643,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[11],"tags":[],"class_list":{"0":"post-25811","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-grandes-relatos"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25811","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5643"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=25811"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25811\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=25811"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=25811"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=25811"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}