{"id":25812,"date":"2020-09-18T04:06:03","date_gmt":"2020-09-18T04:06:03","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-09-18T04:06:03","modified_gmt":"2020-09-18T04:06:03","slug":"la-enfermera-culona-y-el-viejo-negro-parte-i","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/la-enfermera-culona-y-el-viejo-negro-parte-i\/","title":{"rendered":"La enfermera culona y el viejo negro (Parte I)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"25812\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">6<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Vanesa era una joven enfermera que laboraba en un centro de para los adultos mayores. Su vida giraba alrededor de atender las necesidades de los ancianos del lugar, desde vestirlos y limpiarlos hasta hacerles compa&ntilde;&iacute;a en sus ratos libres. La rutina de realizar el mismo trabajo todos los d&iacute;as hab&iacute;a terminado por matar el gusto por su profesi&oacute;n. Si bien en un inicio sinti&oacute; atracci&oacute;n por la vida de las personas ancianas, mezcla de ternura y admiraci&oacute;n, ahora le parec&iacute;an totalmente aburridos. Todos le parec&iacute;an iguales y sin los rasgos que le hab&iacute;a interesado en un primer momento.<\/p>\n<p>En su trabajo con los ancianos hab&iacute;a experimentado otro lado que no esperaba de ellos cuando tom&oacute; la decisi&oacute;n de trabajar en dicho centro. Los ancianos sent&iacute;an una gran atracci&oacute;n por ella, especialmente por sus grandes caderas y su enorme culazo. Pese a su edad y en muchos casos, la casi nula capacidad para una erecci&oacute;n, sus &ldquo;reflejos&rdquo; sexuales todav&iacute;a se manten&iacute;an. Vanesa era constantemente toqueteada por las manos de los ancianos, las cuales buscaban los momentos m&aacute;s vulnerables para apretarle las nalgas o rozarle las caderas. Al inicio, como toda joven que se hace respetar e zafarse de esos indebidos movimientos, pero la recurrencia la terminaron por cansar.<\/p>\n<p>Adem&aacute;s, con el tiempo se dio cuenta que pod&iacute;a utilizar su culazo para hacer m&aacute;s llevadero y f&aacute;cil su trabajo. Los ancianos acced&iacute;an totalmente a todos sus mandados con la promesa de un roce de sus nalgas, una sentada ligera en sus regazos y ocasionalmente uno que otro beso corto. Todo a las espaldas de sus supervisores y con la complicidad de sus pacientes. Pero, aunque se lo negaba constantemente a s&iacute; misma, Vanesa tambi&eacute;n disfrutaba de los toques sobre su cuerpo. Sexualmente era una persona muy liberada; no ve&iacute;a en su cuerpo algo sacralizado y siempre fue consciente del deseo que despertaba en hombres y algunas mujeres. Por eso es que este tipo de acoso no le escandalizaba mucho, lo ve&iacute;a como algo utilitario, sus labores diarias terminaban r&aacute;pido y sin problemas, todos felices.<\/p>\n<p>Un lunes, Vanesa se preparaba para la llegada de algunos miembros del centro. Su jefe le comunic&oacute; que se le hab&iacute;a asignado un paciente llamado Samuel de apenas 57 a&ntilde;os, pero por decisi&oacute;n de su familia se hab&iacute;a optado por internarlo en el centro. Tan aburrida le parec&iacute;a su trabajo que ya ni curiosidad sent&iacute;a por el nuevo hu&eacute;sped y de manera mec&aacute;nica empez&oacute; a realizar todos los procedimientos.<\/p>\n<p>Se dirigi&oacute; hacia el cuarto asignado con un par de s&aacute;banas y utensilios de limpieza. En su apuro por entrar, olvid&oacute; tocar la puerta y solo la abri&oacute; de manera intempestiva. Al entrar, divis&oacute; el torso desnudo de un hombre negro, una espalda esbelta, formada por a&ntilde;os de ejercicios f&iacute;sicos, hombros anchos y brazos enormes, un cuerpo radicalmente distinto al de los dem&aacute;s ancianos del centro. El sonido de la puerta hizo que el hombre se diese la vuelta y mostrase pectorales muy bien formados y una barriga un tanto prominente pero acorde con su edad. A nivel de cara, tambi&eacute;n era atractivo, un rostro masculino, ojos penetrantes y seguros, labios gruesos y en la boca una barba color blanco que para nada le restaba belleza.<\/p>\n<p>Vanesa reaccion&oacute; r&aacute;pidamente, pero no lo suficiente como para que Samuel no pueda ver su reacci&oacute;n ante su escultural cuerpo.<\/p>\n<p>-Hola, buenos d&iacute;as. Soy Vanesa y ser&eacute; su enfermera asignada -atin&oacute; a decir de forma nerviosa.<\/p>\n<p>Samuel por su parte tambi&eacute;n estaba sorprendido por el cuerpo, pero &eacute;l supo manejar mejor su reacci&oacute;n.<\/p>\n<p>-Hola, mucho gusto. Mi nombre es Samuel -respondi&oacute;, sin realizar ning&uacute;n esfuerzo por ponerse de nuevo la camisa.<\/p>\n<p>Mientras hablaba, Samuel observaba el cuerpo de Vanesa con sorpresa y repentino deseo. Su mirada se fij&oacute; en sus sorprendentes curvas, rara para una chica blanca. Pese a lo holgado del traje de enfermera, era posible ver que debajo de esta se escond&iacute;a un culo enorme, unas caderas anchas, y unos muslos gruesos y bien formados. Todo esto dibuj&oacute; una sonrisa en su cara que Vanesa pudo identificar pero intento evitar prestar atenci&oacute;n.<\/p>\n<p>-Mucho gusto, igualmente -respondi&oacute; Vanesa, intentado acabar con la tensi&oacute;n casi sexual que hab&iacute;a marcado el momento inicial de su encuentro- Bueno, si me presta atenci&oacute;n por unos segundos pasar&eacute; a explicarle las reglas del centro.<\/p>\n<p>Vanesa procedi&oacute; con su explicaci&oacute;n con la atenta mirada de Samuel quien no hac&iacute;a esfuerzos por disimular las miradas sobre su cuerpo. La explicaci&oacute;n pas&oacute; casi inadvertida por Samuel quien apenas concluy&oacute; la explicaci&oacute;n puso su mano izquierda sobre la cintura de Vanesa y pregunt&oacute;:<\/p>\n<p>-Solo tengo una duda. &iquest;Eres soltera? -mientras miraba lujuriosamente a los ojos de Vanesa.<\/p>\n<p>Vanesa solt&oacute; una sonrisa y mir&oacute; para un costado.<\/p>\n<p>-No, para nada -respondi&oacute; mientras intentaba zafarse del control que Samuel ten&iacute;a sobre su cuerpo.<\/p>\n<p>-Qu&eacute; raro, una chica tan atractiva como t&uacute;. Inf&oacute;rmame, &iquest;qu&eacute; puede hacer este viejo para divertirse en un lugar como este? -pregunt&oacute; Samuel intentado acercar a Vanesa cada vez m&aacute;s hacia &eacute;l.<\/p>\n<p>-Bueno, puedes usar el &aacute;rea de recreaci&oacute;n y socializar con las dem&aacute;s personas. Estoy seguro hay un par de se&ntilde;oras por ah&iacute; que les gustar&iacute;a tener tu compa&ntilde;&iacute;a -Contest&oacute; Vanesa<\/p>\n<p>-&iquest;Y si quiero tu compa&ntilde;&iacute;a? -asever&oacute; Samuel con firmeza.<\/p>\n<p>Vanesa no pod&iacute;a contenerse. Quer&iacute;a proyectar incomodidad para parecer una se&ntilde;orita decente, pero la cercan&iacute;a a Samuel, sus m&uacute;sculos enormes, su voz profunda y sobre todo su actitud dominante la estaban excitando. Una calentura en su entrepierna le provocaba un ligero movimiento en sus caderas que luchaba por controlar. Para su respuesta no necesit&oacute; mucha meditaci&oacute;n, con una mirada de perra en celo mir&oacute; los ojos de Samuel y le dijo &ldquo;Me llamas no m&aacute;s, que estoy a tu disposici&oacute;n&rdquo;.<\/p>\n<p>La escena fue interrumpida por la voz del altoparlante llamando a Vanesa hacia otra &aacute;rea. Solt&oacute; un r&aacute;pido y esquivo &ldquo;me tengo que ir&rdquo;, dio media vuelta y sali&oacute; cuarto lentamente para dejar a Samuel una &uacute;ltima vista de sus terrible culazo. Cerr&oacute; la puerta y se dirigi&oacute; nerviosamente hacia un cuarto vac&iacute;o sin poder entender todav&iacute;a lo que acababa de pasar.<\/p>\n<p>Entr&oacute;, cerr&oacute; la puerta, se apoy&oacute; de espaldas contra la pared e intent&oacute; respirar hondo y pausado. La sensaci&oacute;n de calor en su entrepierna todav&iacute;a se manten&iacute;a, por lo que sola y sin nadie que la viera, meti&oacute; su mano desesperadamente dentro de sus panties y comenz&oacute; a frotar su panocha mojada con los dedos. Su encuentro con Samuel ya la ten&iacute;a a mitad de venirse, as&iacute; que no pas&oacute; mucho para que sienta todo su cuerpo retorcerse. Mordi&oacute; las mantas que ten&iacute;a para evitar gritar y progresivamente fue cayendo sobre el suelo. Sus dedos presionaron y se movieron con m&aacute;s rapidez hasta que sinti&oacute; el cl&iacute;max apoderarse de ella.<\/p>\n<p>Unos segundos despu&eacute;s, casi echada en el suelo, Vanesa recuper&oacute; su control sobre s&iacute; misma y record&oacute; que se encontraba en el trabajo y la estaban llamando. No medit&oacute; mucho sobre lo que hab&iacute;a pasado. R&aacute;pidamente, se par&oacute;, se arregl&oacute; el pelo y la ropa, e intent&oacute; limpiarse los dedos h&uacute;medos. Dio un respiro profundo y sali&oacute; nuevamente al &aacute;rea p&uacute;blica para continuar con su trabajo. En su mente sab&iacute;a que no iba a ser su &uacute;ltimo encuentro con Samuel.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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