{"id":25842,"date":"2020-09-21T00:20:16","date_gmt":"2020-09-21T00:20:16","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-09-21T00:20:16","modified_gmt":"2020-09-21T00:20:16","slug":"las-hermanas-de-camilo-capitulo-10-la-joya-de-la-corona","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/las-hermanas-de-camilo-capitulo-10-la-joya-de-la-corona\/","title":{"rendered":"Las hermanas de Camilo (Cap\u00edtulo 10): La joya de la corona"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"25842\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">5<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>La noticia no cay&oacute; bien entre su familia ya que Katherine era una chica joven, que tendr&iacute;a que interrumpir sus estudios y que dar un giro de 180 grados a su vida. Yo estaba a punto de terminar mis estudios, pero eso no aseguraba que fuera a conseguir un gran trabajo. El que ten&iacute;a hasta entonces no me daba para mantener un hogar, por lo que tendr&iacute;a que empezar a buscar otro.<\/p>\n<p>Pero a pesar del malestar y el rechazo familiar, tanto sus padres como sus hermanos tuvieron que aceptar la situaci&oacute;n. El &uacute;nico apoyo con el que yo contaba, adem&aacute;s del de Katherine, era el de Camilo, que era mi amigo y confiaba en m&iacute;. Con el resto de su familia lo iba a tener un poco m&aacute;s dif&iacute;cil.<\/p>\n<p>Con la llegada del fin de a&ntilde;o llegaron los planes de compartir con la familia del uno y del otro. Pasar&iacute;amos navidad con mi familia mientras que el fin de a&ntilde;o lo pasar&iacute;amos con la suya.<\/p>\n<p>Para ese entonces Katherine ten&iacute;a unos cinco o seis meses de embarazo. Su esbelta figura se hab&iacute;a deformado ligeramente. A m&iacute; me segu&iacute;a pareciendo atractiva y sensual, pero lo que no soportaba en ese entonces era su forma de ser, que se hab&iacute;a tornado en la de una mujer autoritaria, dominante, irritable y mandona.<\/p>\n<p>Era evidente el desgaste como pareja, hab&iacute;a terminado el periodo que yo denomin&eacute; como el de los &ldquo;50 polvos bien echados&rdquo;. Ahora era m&aacute;s obligaci&oacute;n y compromiso que cualquier otra cosa.<\/p>\n<p>Las navidades las pasamos, como dije antes, con mi familia, ac&aacute; en Bogot&aacute;. Fue una noche bastante com&uacute;n a pesar de la nueva invitada a la cena familiar. Mis padres, en ese entonces no ve&iacute;an con buenos ojos el rumbo que hab&iacute;a dado a mi vida, pero nada pod&iacute;an hacer. As&iacute; que para esa noche omitieron cualquier molestia que les pudiera generar mi novia y toda la situaci&oacute;n que nos rodeaba.<\/p>\n<p>El fin de a&ntilde;o lo pasamos junto a su familia en el pueblo del que ellos son originarios, que entendiendo que es un detalle menor, as&iacute; que no veo para qu&eacute; contar de cual se trata.<\/p>\n<p>All&iacute; me present&eacute; con mi mejor sonrisa y actitud, pero de entrada tuve la hostilidad de Diana y de su padre. Los dem&aacute;s miembros de su familia parecieron ir acept&aacute;ndome poco a poco.<\/p>\n<p>Esa noche, la de fin de a&ntilde;o, hicimos una fogata en la parte trasera de la casa, que era una especie de huerta. All&iacute;, luego de la cena, bebimos y contamos an&eacute;cdotas alrededor del fuego.<\/p>\n<p>Katherine no pod&iacute;a consumir licor por su embarazo, as&iacute; que fue de las primeras en irse a dormir. Yo me la estaba pasando realmente bien, as&iacute; que le dije que m&aacute;s tarde la alcanzar&iacute;a en la cama.<\/p>\n<p>Hab&iacute;a pasado mucho tiempo desde la &uacute;ltima vez que hab&iacute;a tenido una conversaci&oacute;n tan relajada con Camilo.<\/p>\n<p>Sus padres fueron los siguientes en irse a dormir, as&iacute; que solo quedamos Camilo, Diana, Alexandra y su novio, y yo. Licor hab&iacute;a de sobra, por lo que se avizoraba que la charla pod&iacute;a extender por un largo rato.<\/p>\n<p>Esa noche tuve la fortuna de tener una gran resistencia al alcohol. No s&eacute; si era el calor o lo que hab&iacute;a comido antes de empezar a beber, lo cierto es que cont&eacute; con la fortuna de no verme perdido en una borrachera. Y digo fortuna porque al final saqu&eacute; provecho de esta situaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Debo advertir que desde un comienzo fui calculador, y no se trat&oacute; solo de resistencia al alcohol, sino de encontrar los momentos justos para hacer como que tomaba a la par de los dem&aacute;s, pero sin hacerlo realmente. Mi idea era mantenerme m&aacute;s sobrio que ellos, pues de sucumbir a los efectos del alcohol, mis planes no iban a fructificar.<\/p>\n<p>Mi plan era en cierta medida descabellado. Se me hab&iacute;a ocurrido con tan solo sentarme a compartir con la familia de mi novia. Quer&iacute;a follarme a Diana. Esa noche luc&iacute;a un vestido negro, muy cortito y extremadamente ajustado al cuerpo. La escasa tela de su vestido me permiti&oacute; contemplar sus piernas en todo su esplendor. Eran gruesas, macizas, bien torneadas; su piel luc&iacute;a tersa, limpia, delicada y muy blanca. A la vez, el ce&ntilde;ido vestido permit&iacute;a contemplar su exquisita y esbelta figura, el ancho de sus caderas, su definida y muy curvada cintura, sus prominentes pechos, que adem&aacute;s estaban cubiertos exclusivamente por la tela del vestido.<\/p>\n<p>Y digo que era descabellado pensar en follarla porque no sab&iacute;a c&oacute;mo iba a hacerlo, entendiendo que estaba en medio de toda su familia, que a la vez era la de mi novia; contemplando que yo no era del agrado de Diana, y adem&aacute;s del enorme riesgo de lograrlo pero ser sorprendido.<\/p>\n<p>De todas formas fue algo que me propuse y que me obsesion&oacute;, no contemplaba dejar pasar la oportunidad de poseerla luego de esas horas vi&eacute;ndola en ese vestido que exaltaba su sensualidad. A esto debo sumarle que durante el tiempo que estuvimos all&iacute;, sentados alrededor del fuego, fueron varias las ocasiones en las que ella se cruz&oacute; de piernas, permiti&eacute;ndome fantasear una y otra vez con el tesoro que guardaba entre estas.<\/p>\n<p>Como dije antes, Katherine fue la primera en irse a dormir. Luego se fueron sus padres. El siguiente fue Camilo, que hab&iacute;a bebido en grandes proporciones y los efectos eran notorios. Yo lo llev&eacute; a su cuarto, lo acost&eacute; y regres&eacute; al sitio de la fogata.<\/p>\n<p>Luego fueron Alexandra y su novio los que hicieron el anuncio de que se ir&iacute;an a dormir, con esto llegaba el fin de la velada, pues ni Diana ni yo nos ve&iacute;amos all&iacute; bebiendo los dos.<\/p>\n<p>Sin embargo, cuando Diana se fue a poner en pie para partir rumbo a su habitaci&oacute;n, el alcohol hizo su efecto y ella termin&oacute; cayendo estrepitosamente. Alexandra me pidi&oacute; el favor de que la llevara a su cuarto, pues ella estaba muy ebria y necesitaba ayuda.<\/p>\n<p>Yo vi mi oportunidad servida en bandeja de plata y acced&iacute; gustosamente a acompa&ntilde;ar a la muy alicorada se&ntilde;orita a sus aposentos.<\/p>\n<p>Pos&eacute; uno de sus brazos por sobre mis hombros, en la habitual posici&oacute;n de cargar borrachos, mientras que yo la rodeaba con uno de mis brazos por su cintura. El solo sentir sus carnes, dimensionar su cintura y sentir su abdomen, me caus&oacute; una inevitable erecci&oacute;n. De todas formas no hab&iacute;a problema, pues no hab&iacute;a nadie m&aacute;s all&iacute; y ella estaba muy ebria como para notarlo.<\/p>\n<p>Camino a su habitaci&oacute;n, Diana balbuce&oacute; lo mal que yo le ca&iacute;a, aunque dec&iacute;a estar agradecida por lo que estaba haciendo: llevarla a su cuarto. Yo permanec&iacute;a en silencio, escuchando sus delirios de ebriedad y pensando en el culead&oacute;n que le iba a pegar.<\/p>\n<p>Al entrar en su habitaci&oacute;n, la dej&eacute; caer sobre la cama, y luego di un par de pasos atr&aacute;s para cerrar la puerta.<\/p>\n<p>Su cuerpo qued&oacute; ah&iacute; tendido sobre el colch&oacute;n. Ella call&oacute; all&iacute; casi que inconsciente, inicialmente solo abri&oacute; la boca para expresar lo mareada que se sent&iacute;a, pero un par de minutos despu&eacute;s entr&oacute; en un profundo sue&ntilde;o.<\/p>\n<p>Yo sub&iacute; ligeramente su vestido. Lo suficiente como para dejar expuesta toda la zona de su pubis. Empec&eacute; a palparla por sobre sus bragas, a la vez que miraba constantemente su cara. Quer&iacute;a saber si estaba dormida y, en caso de no estarlo, saber que reacci&oacute;n tendr&iacute;a al percibir que la estaba tocando.<\/p>\n<p>Continu&eacute; acariciando sus gruesos muslos, ara&ntilde;ando ligeramente la cara interna de estos. Luego volv&iacute; a palpar su vagina por sobre su ropa interior, pero esta vez me apasion&eacute; tanto con ello, que termin&eacute; introduciendo uno de mis dedos, a&uacute;n sin quitarle las bragas; es decir, le estaba hundiendo parte de sus bragas entre su concha.<\/p>\n<p>Ella segu&iacute;a dormida, pero su vagina parec&iacute;a conocer todo lo que estaba ocurriendo. R&aacute;pidamente se calent&oacute; y humedeci&oacute;, aunque debo decir que en esta materia estaba por debajo de Katherine, pues su vagina estaba lejos de tener la misma capacidad de lubricaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Muy delicadamente y con bastante paciencia y detenimiento fui bajando sus braguitas. Las dej&eacute; a la altura de sus rodillas para por fin ponerme cara a cara con su vagina. Era espectacular, pues no llevaba un matojo de pelo tap&aacute;ndola, pero tampoco la ten&iacute;a depilada al ras; estaba apenas cubierta por unos peque&ntilde;os bellos, que estaban tan cortos como para dejar apreciar la forma y el intenso rosa de su precioso co&ntilde;o.<\/p>\n<p>Empec&eacute; a tocarla suavemente, vigilando siempre si segu&iacute;a dormida o no. Ella reaccion&oacute; retorci&eacute;ndose ligeramente, tambi&eacute;n con unos peque&ntilde;os jadeos, pero sus ojos segu&iacute;an cerrados. Era como si se tratara de un sue&ntilde;o h&uacute;medo.<\/p>\n<p>Poco a poco me fui tomando confianza, lo que llev&oacute; a que mis manos y mis dedos se movieran cada vez con m&aacute;s rapidez y furor. Ella segu&iacute;a sin expresar una reacci&oacute;n consciente.<\/p>\n<p>Ya no era uno, sino dos los dedos que exploraban al interior de su vagina. Trataba de hacerlo con cierta delicadeza a pesar de mi alto estado de excitaci&oacute;n. Cuando los saqu&eacute; de all&iacute;, salieron empapados, recubiertos de una buena cantidad de sus fluidos.<\/p>\n<p>Luego proced&iacute; a darle la merecida sesi&oacute;n de leng&uuml;etazos. Sab&iacute;a que esto implicaba no poder vigilar m&aacute;s sus reacciones, pero a esta altura ya no me importaba nada, as&iacute; que me agach&eacute; y hund&iacute; mi cara entre sus piernas. Pas&eacute; mis labios y mi lengua por su vagina a la vez que me ayudaba con las manos para separar sus piernas, tambi&eacute;n para acariciarlas.<\/p>\n<p>De repente ella empez&oacute; a empujar mi cabeza hacia abajo. Yo no pod&iacute;a ver si hab&iacute;a despertado o era otra de sus reacciones en medio de un sue&ntilde;o h&uacute;medo, pero en &uacute;ltimas no me import&oacute;, pues m&aacute;s all&aacute; de cualquiera de los dos escenarios, era evidente que ella estaba disfrutando.<\/p>\n<p>Cuando levant&eacute; mi cabeza, mi barbilla estaba empapada por sus fluidos. Ella segu&iacute;a retorci&eacute;ndose a pesar de que ya no le tocaba.<\/p>\n<p>Me baj&eacute; el pantal&oacute;n r&aacute;pidamente y sin dudarlo la penetr&eacute;. De nuevo buscando ser suave y despacioso, pues no quer&iacute;a despertarla, ni tampoco quer&iacute;a hacer ruidos que pudieran despertar a alguien m&aacute;s en la casa.<\/p>\n<p>Claro que el deseo de ser cauteloso me dur&oacute; unos escasos minutos, pues me fue inevitable incurrir en una fuerte penetraci&oacute;n, en un movimiento m&aacute;s contundente y rabioso.<\/p>\n<p>Ella despert&oacute;, ahora era un hecho, pues sus ojos estaban abiertos. Pero no hubo reproche alguno a lo que hac&iacute;a, solo una mirada c&oacute;mplice que me ped&iacute;a no detenerme, que me rogaba penetrarla cada vez m&aacute;s fuerte.<\/p>\n<p>As&iacute; lo hice. La agarr&eacute; fuerte de sus piernas, yo me par&eacute; estable en el suelo, y empec&eacute; a jalonarla y a empujarla a mi antojo.<\/p>\n<p>Sus jadeos fueron convirti&eacute;ndose en gemidos, que yo solo pude silenciar con besos y posando mi mano sobre su boca. Ella quer&iacute;a ser ruidosa, y lam&iacute;a la palma de mi mano, buscando hacerme cosquillas para as&iacute; lograr que yo quitara mi mano.<\/p>\n<p>Contando a estas alturas con su benepl&aacute;cito, baj&eacute; la parte de arriba de su vestido, dejando sus tetas expuestas. Por fin, luego de tantos a&ntilde;os fantaseando con ellas, de tanto tiempo de haberlas imaginado, al fin las pod&iacute;a ver. Eran de buen tama&ntilde;o, naturales y decoradas por un hermoso y delicado pez&oacute;n rosa. Pez&oacute;n que una vez estuvo expuesto, dif&iacute;cilmente sali&oacute; de mi boca.<\/p>\n<p>Las apret&eacute;, las estruje, incluso las cachetee, y al final sirvieron para recibir la descarga de semen que ten&iacute;a reservada para esta chica.<\/p>\n<p>Ella cay&oacute; dormida de inmediato. No hubo tiempo para charlas, reflexiones ni nada que se le parezca, solo fue derrotada una vez m&aacute;s por su alto estado de alicoramiento. Yo aprovech&eacute; para terminar de sacarle la tanga, ese iba a ser mi premio para recordarla por la eternidad.<\/p>\n<p>Sal&iacute; silenciosamente de su cuarto y me dirig&iacute; al m&iacute;o, en el que me esperaba Katherine en medio de un profundo sue&ntilde;o. Antes de acostarme fui al ba&ntilde;o a lavarme la cara, pues el fuerte olor a co&ntilde;o podr&iacute;a delatarme.<\/p>\n<p>Al d&iacute;a siguiente sent&iacute; miedo de que alguien nos hubiese escuchado, o de que Diana abriera la boca. Afortunadamente para m&iacute; eso no pas&oacute;. Nadie nos oy&oacute;, y Diana no dijo nada, es m&aacute;s, creo que ni se acordaba, pues su trato hacia m&iacute; volvi&oacute; a ser como el de siempre; no hubo comentario alguno, un llamado a la confidencialidad, ni amenazas, ni nada.<\/p>\n<p>De todas formas, el fin de mi relaci&oacute;n con Katherine iba a llegar pronto. No porque se hubiera enterado de lo de la noche de fin de a&ntilde;o con Diana, sino porque yo me enter&eacute; de que ella tambi&eacute;n me hab&iacute;a sido infiel. Es m&aacute;s, lo hizo estando ya embarazada y con uno de mis amigos, pero eso es una historia que amerita ser contada en otro relato.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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