{"id":25849,"date":"2020-09-20T22:00:00","date_gmt":"2020-09-20T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-09-20T22:00:00","modified_gmt":"2020-09-20T22:00:00","slug":"solo-una-copita","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/solo-una-copita\/","title":{"rendered":"S\u00f3lo una copita"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"25849\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Al final sucedi&oacute; lo que no pod&iacute;a evitarse. El deseo es una fuerza poderosa&#8230;<\/p>\n<p>Laura es una mujer hermosa, no se puede negar. Cuerpo de formas deseables, con caderas proporcionadas y pecho bien dispuesto. Ojos grandes y boca de labios voluptuosos, con una sonrisa de las que derriten, y cabello largo, de sirena. Le gusta cuidar su aspecto, con ropa y maquillaje que realzan su atractivo, contrastando el negro azabache de su melena con el rojo de los labios. Y las u&ntilde;as a juego, haciendo destacar sus manos, de gestos femeninos y sensuales.<\/p>\n<p>Aunque no es su trabajo ideal, entr&oacute; en una firma reconocida, como asistente personal de Ar&iacute;stides. Y quiz&aacute;s lo &uacute;nico destacable sea precisamente su jefe directo, ya de cierta edad, pero con un gran atractivo. Bien plantado, pelo corto, afeitado y siempre bien peinado, con ropa de corte excelente. Cada d&iacute;a, impecable en su aspecto y sus formas, pero lamentablemente casado y en apariencia muy enamorado. Nunca hubo un gesto que evidenciase lo contrario, y ni rondaba mujeres ni hac&iacute;a comentarios libidinosos o desagradables.<\/p>\n<p>Varonil, un hombre de los pies a la cabeza.<\/p>\n<p>Laura le observaba con frecuencia, y sin poder evitarlo, los ojos se le iban a sus pantalones. Tratando de disimular, se quedaba embobada con unas nalgas que le parec&iacute;an perfectas, e imaginaba formas y medidas en el bulto que se marcaba en la fina tela. Se sorprendi&oacute; mordisqueando en ocasiones su labio inferior, en un gesto lujurioso, y ciertamente, en alg&uacute;n momento lleg&oacute; a humedecerse. Probablemente, a cualquiera le pasar&iacute;a.<\/p>\n<p>Es m&aacute;s que probable que el se&ntilde;or Ar&iacute;stides se hubiese dado cuenta de las miradas y los gestos, y seguramente no estaba a disgusto. Desde el primer d&iacute;a, era evidente que se gustaban. Saludos mir&aacute;ndose fijamente a los ojos, roces involuntarios al salir de la oficina, besitos de despedida en la mejilla, pero cada vez m&aacute;s cerca de la comisura de los labios&#8230; provocaban cosquillas en ambos, reacciones que no eran m&aacute;s que el pre&aacute;mbulo de lo inevitable.<\/p>\n<p>Ayer fue un d&iacute;a realmente pesado, de mucho trabajo. Tras la dura jornada, los empleados fueron march&aacute;ndose a casa, y ya casi de noche, la oficina qued&oacute; vac&iacute;a. S&oacute;lo quedaban ellos dos, y tan s&oacute;lo hab&iacute;a que archivar algunos expedientes. La llam&oacute; a su lugar, y felicit&aacute;ndole por su fant&aacute;stica labor, le ofreci&oacute; un caballito de un muy buen mezcal, que nunca debe faltar en un despacho que se precie. S&oacute;lo una copita, para festejar y finalizar el arduo d&iacute;a, y ella la acept&oacute; mientras se sentaba en uno de los sillones cruzando las piernas. La falda, ya de por s&iacute; bastante corta, se subi&oacute; a&uacute;n m&aacute;s.<\/p>\n<p>Todo el contexto, el despacho, la luz del anochecer, la situaci&oacute;n de intimidad, hac&iacute;an que la tensi&oacute;n sexual fuese palpable y ambos eran conscientes. &Eacute;l se par&oacute; frente a ella, el cierre de los pantalones casi en su cara, y justo a esa altura le entregaba la copita. Ella mir&oacute; por un segundo un bulto notable en la zona, y subiendo la mirada de forma provocadora, se moj&oacute; los labios antes de agarrar el mezcal. Se lo tomaron mientras hablaban del trabajo y trivialidades, y ocasionalmente ambos se humedec&iacute;an los labios y suspiraban de forma muy comedida.<\/p>\n<p>Laura pens&oacute; que no pasar&iacute;a de ah&iacute;, as&iacute; que se levant&oacute; a dejar la copa sobre la mesita. Y justo cuando lo estaba haciendo sinti&oacute; una mano que abrazaba su cintura. &Eacute;l se hab&iacute;a arrimado en un impulso irracional, y tanto se peg&oacute;, que ella pudo notar su miembro ya muy excitado contra sus nalgas, por encima de la ropa. Duro, grande, amenazante&#8230; El contacto y la respiraci&oacute;n muy cerca de su nuca hicieron que se le escapase un profundo suspiro.<\/p>\n<p>Se gir&oacute;, y sin necesidad de decir nada, ambos empezaron a besarse y a acariciarse con deseos contenidos&#8230; Las grandes manos de &eacute;l empezaron a recorrer esas formas femeninas que tanto ansiaba, de forma desesperada, con las palmas muy abiertas. Recorr&iacute;an cintura, piernas y nalgas, apret&aacute;ndolas con ganas. Mientras, los dedos de ella acariciaban su nuca, para ir bajando por sus hombros fuertes, por una espalda ancha, hasta alcanzar tambi&eacute;n esas nalgas que robaban su mirada diariamente&#8230; Como &eacute;l no se decid&iacute;a, Laura empez&oacute; a desnudarle, metiendo primero las manos dentro de los pantalones y rozando sus caderas con las u&ntilde;as. Despu&eacute;s fue desplazando las caricias hacia la parte delantera, con la intenci&oacute;n de abrir el cintur&oacute;n y bajar ya su cremallera. Pero antes opt&oacute; por subir hacia su pecho y quitarle la camisa muy despacio, entre besos y jadeos lentos y suaves. &Eacute;l ya se dejaba llevar, y empez&oacute; a su vez a tocar, a apretar sus tetas, mientras le sacaba la blusa. Lucha de besos, lenguas, y manos ocupadas en desnudarse mutuamente.<\/p>\n<p>Con el pecho de &eacute;l desnudo, ella en brassiere y la falda medio desabotonada, Laura empez&oacute; a besarle en el cuello, en el pecho, bajando poco a poco hasta desabrochar sus pantalones casi con la boca. Pod&iacute;a sentir el calor de su erecci&oacute;n brutal, la cual sent&iacute;a enorme, y se le antojaba much&iacute;simo.<\/p>\n<p>&Eacute;l no pudo m&aacute;s, y cuando empezaba a bajarle los pantalones le dijo directamente: &quot;Ch&uacute;pamela amor&quot;, con el mismo tono de un ni&ntilde;o al pedir un juguete. Le baj&oacute; los boxers y la tom&oacute; entre las dos manos&#8230; la acarici&oacute; unos segundos, recorriendo toda su longitud, y despu&eacute;s la acerc&oacute; hasta apoyar la punta sobre sus labios. Empez&oacute; a lamer despacio, como si fuese un helado, todo el glande hinchado&#8230; qu&eacute; cosa tan impresionante, m&aacute;s de 20 cm de verga erecta, gruesa y caliente, totalmente lista para ella. Se sent&iacute;a s&uacute;per excitada, y notaba c&oacute;mo se mojaba intensamente al agarrar aquella arma poderosa y lamer la cabeza cada vez con m&aacute;s intensidad, dibujando c&iacute;rculos alrededor.<\/p>\n<p>Mientras, sus manos le acariciaban a la vez. Una de ellas sub&iacute;a y bajaba por el tronco de aquella maravilla, y la otra sosten&iacute;a y masajeaba los test&iacute;culos. Y &eacute;l gem&iacute;a y ped&iacute;a a&uacute;n m&aacute;s&#8230; &quot;M&eacute;tetela en la boca, mamita&quot;, con voz desesperada, dominada por el placer. Ella se excitaba con esas palabras mucho m&aacute;s, y la introduc&iacute;a poco a poco, en cada ocasi&oacute;n un poco m&aacute;s profunda, m&aacute;s h&uacute;meda, y la volv&iacute;a a sacar&#8230; al meterla jugaba con la lengua y pod&iacute;a sentir las venas a punto de reventar en su boca&#8230; &quot;M&aacute;mamela&#8230; m&aacute;mamela&#8230; c&oacute;metela entera&quot;, dec&iacute;a entre gemidos, ya muy encendido.<\/p>\n<p>Para entonces hab&iacute;a conseguido con dificultad quitarle la falda y las braguitas, totalmente empapadas, y ella pod&iacute;a sentir gotas bajar por sus piernas, producto de su estado de excitaci&oacute;n extrema. &quot;C&oacute;metela&#8230; c&oacute;metela mami, es tuya&#8230;&quot; ped&iacute;a ya sin parar, y en ese momento ella se volc&oacute; y la meti&oacute; entera en la boca, toda, hasta el fondo&#8230; empez&oacute; a chupar como nunca, desenfrenada, con desesperaci&oacute;n, mientras se agarraba fuerte a sus nalgas y trataba de meterle un dedo por el ano. El se&ntilde;or Ar&iacute;stides, el hombre, estaba entregado.<\/p>\n<p>De repente, la levant&oacute; y poni&eacute;ndole en pie comenz&oacute; a besarle como loco, absorbiendo sus jadeos. Su mano se fue r&aacute;pidamente a su sexo caliente y palpitante, para acariciar de forma magistral su cl&iacute;toris. Estuvo un rato dibujando c&iacute;rculos de placer, mientras abr&iacute;a a la vez sus labios y rodeaba su vagina con sus grandes dedos, haciendo poco a poco que sus gemidos subiesen en intensidad.<\/p>\n<p>La sent&oacute; de nuevo en el sill&oacute;n, abri&eacute;ndole las piernas, y se hinc&oacute; de rodillas. Frente a ella, le mir&oacute; un instante a los ojos con expresi&oacute;n decidida, y empez&oacute; a besarle desde los pezones, bajando lentamente por el vientre, hasta llegar a su vagina. Y entonces y de un movimiento, se clav&oacute;, con la nariz y la boca, besando, mordiendo, revolcando su cara en su sexo. Hasta que finalmente sac&oacute; la lengua y le recorri&oacute; todo el interior de los labios de abajo hacia arriba, desde la vagina hasta el cl&iacute;toris, movi&eacute;ndola con un r&aacute;pido vaiv&eacute;n de izquierda a derecha, para terminar penetr&aacute;ndole con la lengua hasta donde pudo alcanzar.<\/p>\n<p>Esto hizo que a ella se le escapasen dos palabras entre gemidos entrecortados&#8230; &quot;&iexcl;S&iacute;, papi!&quot;. Era tal la sensaci&oacute;n que se olvidaba de la persona, del lugar y de todo, para pedirle que quer&iacute;a m&aacute;s, que lo quer&iacute;a todo. Finalmente, &eacute;l la tir&oacute; a la alfombra y se puso frente a ella&#8230; la vista de su miembro hizo que Laura se estremeciese&#8230; grande, gruesa, hinchada.<\/p>\n<p>Se tumb&oacute; sobre ella, movi&eacute;ndose en c&iacute;rculos juguetones, haciendo que su verga sin control se desplazase por encima, acerc&aacute;ndola, alej&aacute;ndola, toc&aacute;ndole, roz&aacute;ndole la piel,&#8230; &quot;&iexcl;C&oacute;geme&#8230;. c&oacute;geme ya!&quot; le dijo sin pudor alguno. Le sonri&oacute; malicioso, con un punto de lujuria, y le dijo &quot;Calma. Que no te la vas a acabar&#8230;&quot;. Ella ten&iacute;a las piernas muy abiertas, invit&aacute;ndole, y el finalmente acept&oacute;, dej&aacute;ndose llevar y acerc&aacute;ndose lentamente para apoyar su virilidad exactamente donde ella deseaba. Ella suspir&oacute;&#8230; &quot;Ya&quot;, y el introdujo s&oacute;lo la punta, muy muy poquito.<\/p>\n<p>La sac&oacute; de nuevo, y as&iacute; sucesivamente varias veces. Tanteando, mojaba su glande en lo que era ya una fuente, y ella se desesperaba de ganas. &quot;Ya!, Ya! Papi&#8230; por favor&quot;. Y entonces se la meti&oacute; hasta el fondo, una penetraci&oacute;n profunda, de un &uacute;nico movimiento. Y ella no pudo evitar un tremendo gemido de placer. Largo, con voz grave, llegando desde dentro y acompa&ntilde;ado de un peque&ntilde;o grito, al abrirse al pene m&aacute;s grande que hab&iacute;a sentido antes.<\/p>\n<p>&Eacute;l empez&oacute; a penetrarla de una manera brutal, como no le hab&iacute;an cogido antes. Nadie. Entraba y sal&iacute;a, se mov&iacute;a con un ritmo, una fuerza maravillosa, agarr&aacute;ndola fuerte de las nalgas y la cintura, levant&aacute;ndola. Ella le ara&ntilde;aba la espalda, sujet&aacute;ndose a los hombros, mientras enlazaba sus piernas alrededor de su cintura acerc&aacute;ndole para que entrara m&aacute;s y m&aacute;s. Se sent&iacute;a pose&iacute;da, y sus expresiones aumentaban&#8230; &quot;&iexcl;Dame, c&oacute;geme, r&oacute;mpeme! &iexcl;S&iacute;, as&iacute;!&quot; le gritaba, mientras &eacute;l dec&iacute;a &quot;Si&eacute;ntela toda, si&eacute;ntela, es tuya. &iexcl;G&oacute;zala, mamita!&quot;. Rodaron hasta que ella qued&oacute; sobre &eacute;l, todav&iacute;a dentro. Y lo mont&oacute; fren&eacute;tica, las manos apoyadas sobre su pecho y la cabeza hacia atr&aacute;s, con los ojos cerrados y la boca abierta. Bajando y subiendo, moviendo las caderas, atr&aacute;s, delante, girando&#8230; acompasando los ritmos. Sent&iacute;a que la llenaba de verdad, notando su grosor y su longitud, muy dentro.<\/p>\n<p>&Eacute;l le agarraba fuerte las nalgas, apret&aacute;ndolas, y le excitaba ver como sus tetas botaban con el movimiento. &quot;Te brincan pidiendo que me las coma&quot;, dec&iacute;a, tratando de alcanzarlas con la boca. Y de repente cambi&oacute; de idea: &quot;La quiero entre las tetas, mami&quot;. La puso sobre la alfombra, y ella junt&oacute; sus pechos con las manos mientras &eacute;l se situaba encima para introducir su pene enrojecido entre ellos. Empez&oacute; a moverse como cogi&eacute;ndola, y ella los apretaba sinti&eacute;ndole muy duro entre ellos. Ve&iacute;a la cabeza hinchada salir a la altura de su cara y se acercaba sacando la lengua, tratando de lamerla&#8230; La escena era maravillosamente excitante, y a&uacute;n se moja much&iacute;simo s&oacute;lo con el recuerdo. En ese momento Laura se sinti&oacute; una puta, controlando el placer de ese hombre, haci&eacute;ndolo suyo. Y la idea no le disgust&oacute;, se sent&iacute;a realmente bien.<\/p>\n<p>Cambiando de postura, la volvi&oacute; a penetrar de una forma m&aacute;s salvaje a&uacute;n. Al moverse le apretaba las tetas, pellizcando los pezones, y pareciera que quisiera arranc&aacute;rselos con los dedos. Rudo, casi violento, empujando con fuerza y movi&eacute;ndose cada vez m&aacute;s y m&aacute;s r&aacute;pido. Qu&eacute; forma de coger, pasional, viril, lo m&aacute;s rico que le hab&iacute;an hecho en su vida. Laura se sent&iacute;a realmente pose&iacute;da, sexo animal, tal y como lo so&ntilde;aba. Y as&iacute; exclam&oacute; entre gemidos, &quot;Quiero que termines en m&iacute;&#8230; quiero sentir tu leche dentro, papi&quot;. Tambi&eacute;n entregado, &eacute;l contest&oacute; con respiraci&oacute;n entrecortada: &quot;Aprieta mami, ord&eacute;&ntilde;ala para ti. Termina&#8230; termina conmigo&quot;. Y sigui&oacute; movi&eacute;ndose con el mismo ritmo, con la misma intensidad, sudando ya ambos.<\/p>\n<p>Ella notaba c&oacute;mo se acercaba su cl&iacute;max, imparable ya, con la boca abierta y los ojos cerrados. A&uacute;n concentrada en la sensaci&oacute;n y anticipando lo que iba a llegar, se dej&oacute; ir y empez&oacute; a derretirse, mientras se liberaba un inmenso torrente de tensi&oacute;n. &quot;Yaaaa&quot;, gritaba, llevada por un terremoto de placer que hizo que se retorciera, arqueando la espalda, mientras sus piernas temblaban. &Eacute;l aguant&oacute; hasta que sinti&oacute; las contracciones femeninas, y entonces estall&oacute; a la vez, con un gemido enorme que se uni&oacute; a los gritos de ella. &quot;Tuyaaa, maaami&quot;. Ella not&oacute; perfectamente sus impulsos, los chorros y el calor de una cantidad incre&iacute;ble de leche que sent&iacute;a como una inundaci&oacute;n, hasta tal punto que empez&oacute; a sentir c&oacute;mo el exceso sal&iacute;a de su vagina.<\/p>\n<p>Tras el maravilloso orgasmo simult&aacute;neo, compenetrados en las contracciones, en el placer, en los sonidos del sexo, &eacute;l se tumb&oacute; a&uacute;n abrazado sobre ella. &quot;No la saques a&uacute;n, yo me encargo&quot;. &Eacute;l se qued&oacute; quieto, expectante, mientras ella comenz&oacute; a mover sus caderas en c&iacute;rculos, dejando que aquella maravillosa verga fuese resbalando, de tal modo que el propio movimiento la sac&oacute; despacio. Dej&aacute;ndola abierta, palpitando, con una sensaci&oacute;n de plenitud. Tambi&eacute;n aquello fue maravilloso.<\/p>\n<p>Tras el gran &eacute;xtasis, se quedaron adormilados un rato, abrazados en el piso del despacho. Al despertar, casi de madrugada, se vistieron r&aacute;pidamente y se despidieron en el estacionamiento con un largo beso. Lo m&aacute;s morboso fue llegar al d&iacute;a siguiente y saludarse como siempre, con educaci&oacute;n y cierta distancia, disimulando delante del resto de los empleados. Como si no hubiera pasado nada, aunque ambos esbozaban una ligera sonrisa.<\/p>\n<p>Ella no dejaba de pensar que era una gran zorra. El se&ntilde;or Ar&iacute;stides es un hombre casado, y no debiera haberlo hecho. Pero no se arrepent&iacute;a en absoluto. Su cuerpo dec&iacute;a lo contrario, agradecido y dispuesto para volver a sentir aquello. De hecho, simplemente levantar la vista para comprobar que &eacute;l le estaba mirando con un brillo especial en los ojos, ya hac&iacute;a que sintiese humedad entre las piernas.<\/p>\n<p>Seguramente repetir&aacute;n, ambos lo est&aacute;n deseando ya. Y seguramente ser&aacute; igual de maravilloso, sus cuerpos se entienden muy bien.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Al final sucedi&oacute; lo que no pod&iacute;a evitarse. El deseo es una fuerza poderosa&#8230; Laura es una mujer hermosa, no se puede negar. Cuerpo de formas deseables, con caderas proporcionadas y pecho bien dispuesto. Ojos grandes y boca de labios voluptuosos, con una sonrisa de las que derriten, y cabello largo, de sirena. Le gusta [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":15904,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[],"class_list":{"0":"post-25849","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-fantasias-eroticas"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25849","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/15904"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=25849"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25849\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=25849"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=25849"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=25849"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}