{"id":25893,"date":"2020-09-24T02:08:14","date_gmt":"2020-09-24T02:08:14","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-09-24T02:08:14","modified_gmt":"2020-09-24T02:08:14","slug":"diario-de-una-puritana-capitulo-1-espiando-a-mafe","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/diario-de-una-puritana-capitulo-1-espiando-a-mafe\/","title":{"rendered":"Diario de una puritana (Cap\u00edtulo 1): Espiando a Mafe"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"25893\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">3<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Ese d&iacute;a que pude ver en alta definici&oacute;n el agua bajando por su espalda hacia su ancho culo, que pude apreciar sus casi inexistentes senos cubiertos por la espuma que hace el jab&oacute;n, que pude observar sus blancas piernas en su verdadera dimensi&oacute;n; ese d&iacute;a fui realmente feliz.<\/p>\n<p>No s&eacute; c&oacute;mo me atrev&iacute; a espiar y a grabar a Mafe, pero fue tal la obsesi&oacute;n que me gener&oacute;, que me fue inevitable. A&uacute;n conservo ese video como un tesoro invaluable, como una pieza maestra de mi admiraci&oacute;n por la belleza de Mafe.<\/p>\n<p>Y esa fue solo la primera vez que pod&iacute;a apreciar su humanidad en casi todo su esplendor, luego logr&eacute; hacerlo en primera fila, y cada vez fue sencillamente maravilloso, pero antes de dar esos detalles, me siento en la obligaci&oacute;n de contar qui&eacute;n es Mafe y por qu&eacute; es tan especial.<\/p>\n<p>Mafe y yo nos conocimos en nuestro lugar de trabajo, que en ese entonces era una multinacional dedicada al procesamiento de alimentos; producci&oacute;n, distribuci&oacute;n y venta de galletas, embutidos, caf&eacute;, chocolate, etc&eacute;tera.<\/p>\n<p>Ambos nos desempe&ntilde;&aacute;bamos como asesores comerciales, es decir como vendedores. Para ese momento, para el de conocernos, yo ten&iacute;a unos 25 a&ntilde;os y Mafe 24. En un comienzo no nos &iacute;bamos a llevar bien, la verdad no s&eacute; por qu&eacute;, pues yo puse mi empe&ntilde;o para tener una buena relaci&oacute;n, ya que por motivos de trabajo era m&aacute;s que necesaria una buena relaci&oacute;n, pero no fue as&iacute;. Sencillamente no fui del agrado de Mafe, y un par de choques tuvimos en esos primeros d&iacute;as de convivencia laboral.<\/p>\n<p>Pero ese clima de tensi&oacute;n entre nosotros cambi&oacute; radicalmente con una salida en grupo con los dem&aacute;s compa&ntilde;eros de trabajo, en la que obviamente el licor iba a jugar un papel determinante para cambiar la apreciaci&oacute;n que ten&iacute;a el uno sobre el otro.<\/p>\n<p>El cambio fue total, pues Mafe y yo nos convertimos en grandes amigos, ella empez&oacute; a confiarme sus pensamientos, sus dramas, sus vivencias, y su diario acontecer.<\/p>\n<p>Ganarme su confianza y su amistad me permiti&oacute; adem&aacute;s conocer sus debilidades y sus complejos. Uno de ellos era su peso, o m&aacute;s propiamente dicho su figura, pues ella se percib&iacute;a a s&iacute; misma como una mujer obesa. Y si bien ten&iacute;a uno que otro kilo de m&aacute;s, la realidad es que estaba muy lejos de ser eso, una gorda sobredimensionada. Pero muchas veces los problemas de autoestima y percepci&oacute;n propia nos juegan malas pasadas.<\/p>\n<p>Es verdad que era una chica gruesa, pero en mi parecer, no cruzaba ese delgado l&iacute;mite entre una chicha maciza, generosa de carnes, y una obesa matoneada por las mayor&iacute;as.<\/p>\n<p>Mafe ten&iacute;a unas piernas carnosas, muy bien contorneadas, quiz&aacute; su mayor defecto era su extrema palidez, para los que consideran que eso puede ser un defecto; para mi eran sencillamente perfectas. Consideraba un lujo de primer nivel verlas cuando Mafe decid&iacute;a usar faldas. Me resultaba hasta da&ntilde;ino, pues m&aacute;s de una vez tuve que buscar la forma de disimular la erecci&oacute;n que me provocaba ver esas monumentales piernas. Quiz&aacute; eran su mejor atributo, aunque su culo no era para nada despreciable, pues igualmente era ancho, macizo, pero no alcanzaba la perfecci&oacute;n por su forma, pues no ten&iacute;a esa curvatura que caracteriza a un culo perfecto. Sus caderas, en concordancia con su cuerpo, eran anchas, carnosas; era toda una fantas&iacute;a so&ntilde;ar tenerlas entre las manos, y todo un lujo verlas moverse cuando Mafe caminaba.<\/p>\n<p>Su abdomen estaba lejos de estar tonificado, era realmente fl&aacute;cido, pero a la vez estaba lejos de ser una horrorosa panza, que m&aacute;s o menos as&iacute; era como lo percib&iacute;a ella. Es innegable que alg&uacute;n exceso de carne tendr&iacute;a, pero nada fuera de lo normal, de hecho podr&iacute;a decirse que ten&iacute;a una sensual pancita. Sus senos eran pr&aacute;cticamente inexistentes, resaltaban lo suficiente como para diferenciarlos del pecho de un hombre, pero evidentemente no eran su mayor atributo.<\/p>\n<p>Y si bien sus piernas eran un espect&aacute;culo a la vista, lo mejor de Mafe era su rostro. Igual de p&aacute;lido que sus piernas y el resto de su cuerpo, pero tallado por los mismos dioses; con unas facciones supremamente finas; un labio inferior carnoso y un superior de tama&ntilde;o medio, que adem&aacute;s luc&iacute;an habitualmente muy sensuales por la forma como Mafe se maquillaba, teniendo casi siempre un encendido color rosa. Su nariz igualmente era finita, sin irregularidades o curvaturas indeseadas. Sus ojos, de un caf&eacute; claro, eran de un tama&ntilde;o medio, aunque ciertamente alargados. Lo que seguramente los hac&iacute;a parecer m&aacute;s bellos era el largo de sus pesta&ntilde;as, que le daban un cierto toque de misticismo y sensualidad a su mirada. El rostro de Mafe en su conjunto era simplemente elegante, y si a eso se le suma su blanca y casi perfecta sonrisa, estamos hablando de un arma de seducci&oacute;n en todo el sentido de la palabra.<\/p>\n<p>Su cabello era largo, liso y rubio oscuro, si es que esa tonalidad existe, dir&iacute;a m&aacute;s bien que era de un hermoso color dorado, que cortaba a la perfecci&oacute;n con su blanco y delicado rostro. En ocasiones adornado por una diadema, pero generalmente suelto, limpio y bien cuidado.<\/p>\n<p>A toda esta halag&uuml;e&ntilde;a descripci&oacute;n he de sumar su forma de vestir, que era recatada y elegante, sin dejar de lado la sensualidad, pero priorizando lucir como una mujer sofisticada, lo que en mi generaba un mayor morbo a la hora de fantasear con ella.<\/p>\n<p>Ganarme su confianza fue mi primer gran triunfo, pues como dije antes esto me permiti&oacute; conocer sus anhelos, sus temores, sus deseos, sus debilidades, en general su forma de ser.<\/p>\n<p>Entend&iacute; que por ese entonces ella ten&iacute;a un gran complejo con su peso, y a mi favor jugaba que yo estaba en una estupenda forma f&iacute;sica. Llevaba a&ntilde;os entrenando y los resultados saltaban a la vista. Hab&iacute;a llenado mi casa de equipos e indumentaria de gimnasio: barras, discos, banca (para press de banca, entre otros), mancuernas, m&aacute;quinas (caminadora, el&iacute;ptica). Y llevaba a&ntilde;os cumpliendo con un disciplinado entrenamiento, que quiz&aacute; fui reduciendo con el paso de los a&ntilde;os, pero sin llegar a abandonarlo.<\/p>\n<p>Ella sab&iacute;a de mi constancia y necesidad por mantenerme en forma, no solo por lo que pod&iacute;a apreciar con sus ojos, sino porque ocasionalmente charl&aacute;bamos sobre ello, a tal punto que le ofrec&iacute; mi ayuda, asesoramiento y entrenamiento para superar sus complejos. Ella rechaz&oacute; mi ofrecimiento en un par de ocasiones, pero lleg&oacute; a un punto su obsesi&oacute;n que no le qued&oacute; m&aacute;s opci&oacute;n que aceptar, pues el entrenamiento cl&aacute;sico en un gimnasio siempre la hab&iacute;a superado, siempre hab&iacute;a terminado abandonando.<\/p>\n<p>Yo le di la cl&aacute;sica charla sobre la importancia de la alimentaci&oacute;n, advirti&eacute;ndole que el 80% del &eacute;xito estaba en este aspecto mientras que el 20% restante en el entrenamiento f&iacute;sico. Tambi&eacute;n le insist&iacute; una y otra vez que lo complejo era resistir por los menos tres entrenamientos de un grupo muscular, luego el cuerpo se ir&iacute;a adaptando. Pero en lo que m&aacute;s hice &eacute;nfasis fue en motivarla, pues realmente la consideraba mi amiga, verdaderamente quer&iacute;a entrenarla.<\/p>\n<p>Y la recompensa fue mucho mayor cuando empezaron los entrenamientos y la vi por primera vez en su ropa de hacer ejercicio. Ver esas piernas forradas en esa licra (mallas, calzas, leggings) fue un verdadero premio. Verla en ese atuendo me dio la oportunidad de dimensionar sus piernas, sus nalgas, sus caderas, su vulva, en fin, todo su cuerpo, de una forma en que no hab&iacute;a podido hacerlo nunca antes. La otra parte de su atuendo era un top, relativamente grande, pues para ser un top cubr&iacute;a una gran parte de su pecho, pero dejando al descubierto en gran medida su abdomen, su cintura, su espalda y parte de sus hombros.<\/p>\n<p>Ella viv&iacute;a relativamente cerca a mi casa, as&iacute; que el plan era salir del trabajo e ir de inmediato a mi casa para entrenar.<\/p>\n<p>Esa primera tarde-noche de entrenamiento me gener&oacute; mucha dificultad para realizar la rutina, pues verla as&iacute; vestida me alter&oacute;; la erecci&oacute;n fue inevitable e incontenible, por lo que antes de empezar el entrenamiento tuve que encerrarme en el ba&ntilde;o y echarme un poco de agua fr&iacute;a para calmarme.<\/p>\n<p>Era una necesidad aquello de calmarme, pues estaba seguro que de quedar en evidencia con Mafe, iban a terminar antes de empezar los entrenamientos y seguramente me ganar&iacute;a una fama de depravado al interior de la empresa. Adem&aacute;s debo advertir que Mafe era una chica muy devota y muy beata, por lo que muy probablemente ver&iacute;a con malos ojos una situaci&oacute;n as&iacute;. Aunque el paso de los d&iacute;as me iba a hacer saber lo equivocado que estaba.<\/p>\n<p>Siempre he repartido mis entrenamientos en cuatro d&iacute;as principales, dedicando cada uno de ellos a trabajar determinados grupos musculares. En esa &eacute;poca consideraba indispensable dedicar los lunes al entrenamiento de piernas, en primera medida porque es el entrenamiento m&aacute;s complejo, y terminarlo de primeras te llena de confianza para hacer las dem&aacute;s rutinas con cierta holgura. Tambi&eacute;n porque consideraba pertinente que el entrenamiento de las piernas estuviera lejano al fin de semana, ya que en el fin de semana puedes ir a bailar, ir a jugar f&uacute;tbol con amigos o echar un polvo ocasional, y para ninguna de esas actividades era conveniente estar con dolor en las piernas. Pero empezar a entrenar a Majo con una rutina de piernas seguramente la iba a espantar, por lo que decid&iacute; cambiar el orden que daba a mis entrenamientos.<\/p>\n<p>Opt&eacute; entonces por organizar un esquema de entrenamientos en el que los lunes trabajaba b&iacute;ceps y tr&iacute;ceps, los martes hombros y espalda, los mi&eacute;rcoles pecho, y los jueves piernas. El abdomen lo entrenaba todos los d&iacute;as, y el ejercicio cardiovascular, a pesar de que siempre me ha dado mucha pereza, tambi&eacute;n tiene asignada media hora al d&iacute;a.<\/p>\n<p>As&iacute; que en esa ocasi&oacute;n empezamos con un entrenamiento de b&iacute;ceps, tr&iacute;ceps y abdomen. Sab&iacute;a que no iba a costarle mucho trabajo, y de paso la llenar&iacute;a de confianza.<\/p>\n<p>Para el que fue muy dif&iacute;cil fue para m&iacute;, que encontr&eacute; gran dificultad para concentrarme en evitar excitarme al ver las carnes de Mafe sacudi&eacute;ndose con el entrenamiento. No s&eacute; por qu&eacute; el hecho de verla sudar tambi&eacute;n me calentaba, pero as&iacute; era, as&iacute; que pas&eacute; m&aacute;s de una angustia ese d&iacute;a para disimular lo mucho que me pon&iacute;a esa situaci&oacute;n. Sin embargo siento que sorte&eacute; muy bien las dificultades, pues Mafe jam&aacute;s not&oacute; lo que estaba provocando en m&iacute;.<\/p>\n<p>Cuando terminamos la rutina, Mafe estaba empapada en sudor, por lo que le ofrec&iacute; gentilmente darse una ducha antes de irse a su casa. Ella accedi&oacute; porque se sent&iacute;a inc&oacute;moda por el sudor que hab&iacute;a cubierto su cuerpo. As&iacute; que busqu&eacute; una toalla, se la entregu&eacute; y la vi entrar y cerrar el ba&ntilde;o.<\/p>\n<p>R&aacute;pidamente corr&iacute; a buscar un peque&ntilde;o espejo, ten&iacute;a como plan meter la mitad de este por debajo de la puerta, de modo que pudiera observar al interior del ba&ntilde;o. El espejo lo encontr&eacute; incre&iacute;blemente r&aacute;pido, pues pens&eacute; que no ten&iacute;a ninguno en mi casa. Lastimosamente para m&iacute;, el vapor cubri&oacute; el cristal de la puerta de la ducha, por lo que no pude ver con mucha claridad. Apenas observ&eacute; la delicada y blanca silueta de Mafe, pero poco y nada de los detalles que aspiraba a ver.<\/p>\n<p>Me decepcion&eacute; un poco al ver fallido mi plan, pero sab&iacute;a que tendr&iacute;a revancha, pues Mafe iba a seguir viniendo por lo menos esa semana. Sab&iacute;a que deb&iacute;a motivarla para que ese periodo se extendiera, para tenerla entrenando en m&iacute; casa por m&aacute;s tiempo. Tambi&eacute;n sab&iacute;a que el plan del espejo hab&iacute;a fallado, por lo que deb&iacute;a encontrar una mejor herramienta.<\/p>\n<p>Majo sali&oacute; del ba&ntilde;o, vistiendo ya su atuendo habitual, con su cabello completamente mojado y sobre uno de sus hombros, su cara sin gota de maquillaje, y su sonrisa reluciente por sentirse renovada luego de un refrescante ba&ntilde;o. Se despidi&oacute; entusiasmada por haber soportado el primer entrenamiento y parti&oacute; a su casa.<\/p>\n<p>Una vez que se despidi&oacute; y cerr&oacute; la puerta, corr&iacute; a la PC para buscar una c&aacute;mara esp&iacute;a en cuanta plataforma de ventas en l&iacute;nea existe. Me sorprend&iacute; al ver la gran variedad de dise&ntilde;os y alternativas que hay: bombillos, relojes, esferos, botellas, llaveros, botones, gafas, tornillos; en fin, existe un largo listado de objetos a la venta cuya finalidad es el espionaje. Me inclin&eacute; por el bombillo, ya que me parec&iacute;a disimulado e incuestionable, al fin y al cabo, &iquest;Qui&eacute;n se detiene a detallar un bombillo? &iquest;Qui&eacute;n puede sospechar que un bombillo graba videos?<\/p>\n<p>Ahora mi gran lucha era contra la ansiedad, pues deb&iacute;a esperar un d&iacute;a o dos para que llegara mi nuevo juguete. Me mentalic&eacute;, supe que era muy probable que el martes no lo tuviera conmigo, probablemente el mi&eacute;rcoles s&iacute;, y casi de seguro lo tendr&iacute;a el jueves; pero solo me quedaba esperar, darle tiempo al tiempo.<\/p>\n<p>El martes transcurri&oacute; sin mayor novedad. El trabajo fue tan rutinario como siempre, y la recompensa al final del d&iacute;a fue generosa al ver a Mafe con otro atuendo de entrenamiento, no muy diferente al del d&iacute;a anterior, pues apenas variaba en sus colores. La c&aacute;mara no lleg&oacute; ese d&iacute;a, por lo que mi resignaci&oacute;n fue total.<\/p>\n<p>Sin embargo, el mi&eacute;rcoles iba a llegar con doble premio. El primero de ellos fue la llegada de la c&aacute;mara, hecho que ocurri&oacute; al mediod&iacute;a y que me tuvo tomando m&aacute;s de un ba&ntilde;o a esa hora con el &aacute;nimo de probar mi nueva adquisici&oacute;n: &aacute;ngulo, luz, calidad del video, puntos ciegos, en fin, todo lo que deb&iacute;a tener en cuenta para ejecutar mi magistral plan.<\/p>\n<p>El otro premio iba a llegar a la hora del entrenamiento, se trataba de un nuevo atuendo de Mafe. Esta vez llevaba puesta una faldita negra, lo suficientemente corta para asegurarle comodidad a la hora de ejercitarse y para proporcionarme una vista casi que inmejorable. La parte de arriba del atuendo era un top, igualmente negro y no muy diferente al de los d&iacute;as anteriores.<\/p>\n<p>Esa tarde-noche s&iacute; que sufr&iacute; conteniendo mis instintos, pues era casi que inevitable observar, as&iacute; fuera de reojo, sus hermosas piernas. De todas formas deb&iacute;a lograrlo, no pod&iacute;a echar mis esfuerzos por la borda, ten&iacute;a que seguir gan&aacute;ndome su confianza.<\/p>\n<p>El entrenamiento fue lo suficientemente fuerte como para obligarla por tercer d&iacute;a consecutivo a tomar una ducha en mi casa. Ella dec&iacute;a sentirse apenada, incluso llegando a ofrecerme dinero para cubrir el gasto adicional en mi recibo del agua, pero yo siempre busqu&eacute; tranquilizarla pidi&eacute;ndole obviar cosas como esa.<\/p>\n<p>Fue ese d&iacute;a cuando al fin pude ver en alta definici&oacute;n el agua bajando por su espalda hacia su ancho culo, que pude apreciar sus casi inexistentes senos cubiertos por la espuma que hace el jab&oacute;n, que pude observar sus blancas piernas en su verdadera dimensi&oacute;n; ese d&iacute;a fui realmente feliz.<\/p>\n<p>No s&eacute; c&oacute;mo me atrev&iacute; a espiar y a grabar a Mafe, pero fue tal la obsesi&oacute;n que me gener&oacute;, que me fue inevitable. A&uacute;n conservo ese video como un tesoro invaluable, como una pieza maestra de mi admiraci&oacute;n por su belleza. He de reconocer que en m&aacute;s de una ocasi&oacute;n ha sido motivo de inspiraci&oacute;n para una paja, pero no esa noche, pues desde que hago ejercicio, he tenido como regla evitar la masturbaci&oacute;n en los d&iacute;as de entrenamiento con peso, sencillamente porque el orgasmo consume una gran dosis de energ&iacute;a, y al d&iacute;a siguiente va a ser m&aacute;s dif&iacute;cil completar la rutina de ejercicios.<\/p>\n<p>Lo que si hice esa noche fue revisar el material, soportando la gran tentaci&oacute;n que me gener&oacute;. No voy a negar que me fue muy dif&iacute;cil pasar las horas y conciliar el sue&ntilde;o teniendo ese video en mi poder, pero como dije antes, no me permit&iacute;a orgasmos en d&iacute;as de entrenamiento.<\/p>\n<p><strong>Cap&iacute;tulo 2: Confesiones de una puritana<\/strong><\/p>\n<p>Para m&iacute; fortuna, esa actitud iba a verse recompensada, pues fue ese el inicio del gran prop&oacute;sito de follar con Mafe. La motivaci&oacute;n estaba creada, ya solo hac&iacute;a falta encontrar el momento y quiz&aacute; el escenario ideal para atacar&#8230;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>3 Ese d&iacute;a que pude ver en alta definici&oacute;n el agua bajando por su espalda hacia su ancho culo, que pude apreciar sus casi inexistentes senos cubiertos por la espuma que hace el jab&oacute;n, que pude observar sus blancas piernas en su verdadera dimensi&oacute;n; ese d&iacute;a fui realmente feliz. 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