{"id":25929,"date":"2020-09-27T05:28:19","date_gmt":"2020-09-27T05:28:19","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-09-27T05:28:19","modified_gmt":"2020-09-27T05:28:19","slug":"la-enfermera-culona-y-el-viejo-negro-parte-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/la-enfermera-culona-y-el-viejo-negro-parte-2\/","title":{"rendered":"La enfermera culona y el viejo negro (Parte 2)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"25929\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">3<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Desde ese primer encuentro, la tensi&oacute;n sexual entre Vanesa y Samuel no hizo sino aumentar cada vez m&aacute;s durante las siguientes semanas. Ya las miradas, los besos y los toqueteos se hicieron parte rutinaria de sus vidas dentro del centro de retiro.<\/p>\n<p>Cada vez que Vanesa le llevaba la comida a su habitaci&oacute;n, Samuel la &ldquo;sorprend&iacute;a&rdquo; con un abrazo por atr&aacute;s. Servir la comida se convert&iacute;a en una tarea casi tit&aacute;nica con las grandes manos de Samuel recorriendo los senos y las caderas de Vanesa; pero a ella no le molestaba, pon&iacute;a su usual sonrisa y realizaba su trabajo con lentitud para alargar el momento. Mientras lo hac&iacute;a, presionaba su enorme culo contra la entrepierna de Samuel donde pod&iacute;a sentir como su verga se endurec&iacute;a lentamente.<\/p>\n<p>Lo mismo ocurr&iacute;a con las dem&aacute;s tareas, el desayuno, la cena, medirle la presi&oacute;n, entregarle sus medicinas, todo se hab&iacute;a vuelto un cruce de manos donde Samuel aprovechaba para recorrer las enormes curvas de Vanesa y de vez en cuando aventurarse a darle un beso corto el cuello o una nalgada con fuerza. En los lugares p&uacute;blicos del centro, la cosa tomaba otra forma. Ambos rara vez se acercaban, trataban de mantener su distancia de manera que nadie en el lugar podr&iacute;a haber sabido que ni siquiera se conoc&iacute;an. Claro, sus miradas se cruzaban de vez en cuando, en los pasillos, en la sala de recreaci&oacute;n o en el jard&iacute;n; miradas acompa&ntilde;adas con unas sonrisas de complicidad que exteriorizan el goce que ambos sent&iacute;an con sus encuentros.<\/p>\n<p>Estos encuentros fugaces hab&iacute;an incrementado tremendamente la l&iacute;vido de Vanesa. Conviv&iacute;a todo el d&iacute;a con sus deseos de masturbarse hasta el punto que interrump&iacute;a sus quehaceres cotidianos. Para lidiar con esto, decidi&oacute; masturbarse continuamente con el fin de reducir sus ganas de ser follada. En su casa, iniciaba el d&iacute;a con una ducha larga en la cual se colocaba mirando a la pared apoyada con una mano, mientras que con la otra se met&iacute;a los dedos en la panocha desde atr&aacute;s.<\/p>\n<p>En su mente, imaginaba que Samuel la cog&iacute;a contra la pared al mismo tiempo que le apretaba los senos. Antes de irse a dormir, nuevamente daba rienda suelta a su imaginaci&oacute;n y, echada en su cama, abr&iacute;a las piernas hacia arriba simulando tener encima de ella el cuerpo ancho y oscuro de Samuel que le insertaba su enorme verga; todo conclu&iacute;a con las s&aacute;banas mojadas y agotamiento que la llevaban al sue&ntilde;o r&aacute;pidamente.<\/p>\n<p>En el trabajo, las ganas volv&iacute;an nuevamente y los encuentros con mencionado paciente no hac&iacute;an m&aacute;s que incrementar ese deseo por tocarse. Para poder quitarse esas sensaciones, decidi&oacute; masturbarse r&aacute;pidamente en uno de los ba&ntilde;os del centro. Nunca antes se le hab&iacute;a ocurrido hacer eso, pero la situaci&oacute;n lo ameritaba, deb&iacute;a hacer lo posible quitarse esos deseos y recuperar la concentraci&oacute;n que necesitaba en su trabajo.<\/p>\n<p>Aprovechaba los momentos de menor carga laboral para escaparse a uno de los ba&ntilde;os para el personal de trabajo donde satisfac&iacute;a sus deseos. Lo inc&oacute;modo de lugar y la premura de tiempo la obligaron a requerir de un est&iacute;mulo adicional para poder acabar con prisa. Utiliz&oacute; su Smartphone para buscar im&aacute;genes de hombres desnudos, maduros y morenos que tengan alguna similitud con Samuel y cuando no encontraba se contentaba con las fotos de vergas negras enormes que se introduc&iacute;an en la panocha de alguna joven blanca y culona como ella.<\/p>\n<p>Pese a todo esto y a su evidente deseo de ver esa verga que ya de por s&iacute; present&iacute;a enorme, todav&iacute;a no estaba segura de dar el siguiente paso, despu&eacute;s de todo estaban en su lugar de trabajo. Cualquier persona los podr&iacute;a sorprender y obviamente perder&iacute;a su trabajo. Calentura o no, Vanesa necesitaba ese empleo, la situaci&oacute;n estaba dif&iacute;cil y encontrar uno nuevo no iba a ser f&aacute;cil. Pero al mismo tiempo le gustaba ese juego con Samuel. Eran solo unos toques, pensaba para s&iacute; misma, no le hac&iacute;an da&ntilde;o a nadie, mientras se mantenga dentro de eso no iba a suceder nada malo y por lo menos tendr&iacute;a algo de diversi&oacute;n. Sin embargo, las cosas iban a complicarse un poco. Samuel se aventuraba cada m&aacute;s en sus toqueteos con Vanesa al punto que un tarde intent&oacute; meter su mano por debajo de sus panties hacia su sexo de manera repentina.<\/p>\n<p>-&iexcl;Nooo! -alz&oacute; la voz Vanesa mientras retiraba la mano Samuel de su entrepierna- &iquest;qu&eacute; te sucede?<\/p>\n<p>Samuel retrocedi&oacute; y voz cauta respondi&oacute; &ldquo;Lo siento, pero pens&eacute; que te iba a gustar&rdquo;<\/p>\n<p>-&iquest;Qu&eacute; te hace pensar eso? -replic&oacute; Vanesa.<\/p>\n<p>Samuel cambi&oacute; la expresi&oacute;n de su cara a una de molestia.<\/p>\n<p>-Vamos -contest&oacute;- estamos as&iacute; desde hace semanas, &iquest;me vas a decir que no lo quieres?<\/p>\n<p>-&iquest;C&oacute;mo podr&iacute;as saber eso? lo &uacute;nico que haces es tocarme apenas llego -respondi&oacute; Vanesa con voz cortante intentando acabar con la impresi&oacute;n de ser una chica f&aacute;cil.<\/p>\n<p>-C&oacute;mo voy a poder hacer m&aacute;s si apenas terminar con tus recados te vas y ni siquiera me hablas, y all&aacute; afuera peor, ni te me acercas -reclam&oacute; Samuel.<\/p>\n<p>-Pero obvio, &iquest;crees que me voy a dejar tocar de esa manera en p&uacute;blico? &iquest;Qu&eacute; crees que van a pensar los dem&aacute;s si nos ven de esa forma? Perder&iacute;a mi trabajo -dijo Vanesa- c&oacute;mo s&eacute; si te vas a controlar?<\/p>\n<p>-Yo me puedo controlar, pero t&uacute; eres la que aparentemente quiere m&aacute;s -contest&oacute; Manuel efusivo.<\/p>\n<p>-&iexcl;&iquest;Quiere m&aacute;s?! -replic&oacute; Vanesa casi gritando- &iexcl;&iquest;qu&eacute; crees que soy?!<\/p>\n<p>Samuel observ&oacute; la desesperaci&oacute;n de Vanesa y alz&oacute; las manos para intentar calmarla. Con tu tono de voz de nuevo bajo y calmado respondi&oacute;<\/p>\n<p>-Creo que hemos empezado mal, no hay raz&oacute;n para que te exaltes. Si me sobrepas&eacute; disc&uacute;lpame, lo siento mucho. Pens&eacute;, con todo lo que estamos haciendo entre los dos, que pod&iacute;a hacer eso y te iba a gustar.<\/p>\n<p>Vanesa escuch&oacute; las palabras de Samuel y sinti&oacute; algo de culpa interior, despu&eacute;s de todo ella tambi&eacute;n lo hab&iacute;a provocado un par de veces.<\/p>\n<p>-No hay problema dijo -con la voz ya calmada- solo ten m&aacute;s cuidado.<\/p>\n<p>-Bueno Vanesa, espero que no te lleves una mala idea de m&iacute;. En general suelo ser una persona bien educada.<\/p>\n<p>-O sea no andas metiendo las manos a todas las chicas que conoces por ah&iacute; -respondi&oacute; Vanesa, ya mucho m&aacute;s calmada y con &aacute;nimo de socializar con Samuel.<\/p>\n<p>-Bueno&hellip; solo a las que tienen un trasero tan prominente como el tuyo. M&aacute;s bien me da curiosidad saber c&oacute;mo haces entrar en esos pantalones -replic&oacute; Samuel con una sonrisa.<\/p>\n<p>Vanesa no pudo contenerse y solt&oacute; una carcajada, esa misma ma&ntilde;ana hab&iacute;a sufrido para ponerse esos apretados pantalones que le daban en el trabajo.<\/p>\n<p>-No tienes idea como sufro, encima aqu&iacute; solo los hacen en tallas chicas -contest&oacute;- as&iacute; que no tengo m&aacute;s opci&oacute;n que lidiar con esta maldici&oacute;n.<\/p>\n<p>-&iquest;Maldici&oacute;n? -respondi&oacute; sorprendido Samuel- &iquest;c&oacute;mo eso va a ser una maldici&oacute;n? pero si mira la belleza que es, &iquest;por qu&eacute; crees que no he podido evitar sacar mis manos de tremendo culote?<\/p>\n<p>Vanesa rio otra vez y mir&oacute; a Samuel con un poco de picard&iacute;a.<\/p>\n<p>-S&iacute; me he dado cuenta que no puedes -dijo- hay que estar poni&eacute;ndote en tu lugar sino te pasas.<\/p>\n<p>Samuel solo atin&oacute; a re&iacute;r con ese &ldquo;reproche&rdquo; de Vanesa y, con firmeza y cautela, se acerc&oacute; a ella y le dijo al o&iacute;do:<\/p>\n<p>-&iquest;Qu&eacute; puedo decir pues? me gustas.<\/p>\n<p>Al escuchar esas palabras, un espasmo de placer invadi&oacute; el cuerpo de Vanesa, quien intent&oacute; controlarse con todas sus fuerzas. Ahora le gustaba como Samuel la estaba tratando. Le encantaba el morbo de tener un hombre mayor, fornido y negro seduci&eacute;ndola de esa manera, as&iacute; que decidi&oacute; seguirle el juego.<\/p>\n<p>-Bueno pues, inv&iacute;tame a salir por lo menos -le asever&oacute;- para conocernos mejor.<\/p>\n<p>-Si pudiera lo har&iacute;a, pero, como puedes ver, estoy atrapado en este lugar -respondi&oacute; Samuel cada vez m&aacute;s excitado- de lo contrario cr&eacute;eme que ya te hubiese llevado a tomar algo o a bailar un poco.<\/p>\n<p>-Bueno, pero podemos bailar ac&aacute; mismo, por un momento por lo menos antes de que regrese a mis deberes. &iquest;Qu&eacute; bailas? &iquest;Salsa? &iquest;Merengue? -replic&oacute; Vanesa entusiasmada.<\/p>\n<p>Pensativo, Samuel decidi&oacute; optar por un ritmo m&aacute;s atrevido y dijo:<\/p>\n<p>-Mmmm&hellip; &iquest;te gusta el reggaet&oacute;n?<\/p>\n<p>Vanesa solt&oacute; una carcajada un tanto alta que la oblig&oacute; a taparse la boca para evitar hacer ruido.<\/p>\n<p>-&iquest;Tan mayor y bailando reggaet&oacute;n? -le pregunt&oacute; sorprendida, pero casi inmediatamente y antes de darle chance de responder respondi&oacute;.- Claro que me gusta el reggaet&oacute;n y lo bailo muy bien, pero dame un segundo.<\/p>\n<p>Vanesa se acerc&oacute; a la puerta y le coloc&oacute; el seguro, regres&oacute; donde Samuel y le dijo &ldquo;bailemos pues&rdquo; d&aacute;ndose al mismo tiempo media vuelta. Samuel, al ver ese enorme culo apuntando hacia &eacute;l, se acerc&oacute; r&aacute;pidamente, puso sus manos sobre la cintura de Vanesa y peg&oacute; su ingle hacia su culo. De manera pausada, Vanesa empez&oacute; a mover su culazo contra el cuerpo de Samuel, mientras este intentaba seguirle el ritmo.<\/p>\n<p>No pas&oacute; mucho tiempo, para que Samuel empiece a bajar las manos lentamente hacia los muslos y las caderas de Vanessa cuidado de no sobrepasarse mucho o realizar alg&uacute;n movimiento brusco. Seguidamente, Vanesa empez&oacute; a estrellar sus grandes nalgas contra la ingle de Samuel, a lo que este respondi&oacute; con una peque&ntilde;a risa y a contrarrestar los choques de Vanesa con los suyos propios.<\/p>\n<p>Lentamente, Vanesa regres&oacute; a sus movimientos iniciales, pero esta vez tom&oacute; las manos de Samuel y las llev&oacute; hacia su abdomen, jal&aacute;ndolo a&uacute;n m&aacute;s pegado hacia ella. Samuel acerc&oacute; su cara al cuello de Vanesa y empez&oacute; a dar besos cortos y espor&aacute;dicos en toda la parte entre la cara y el hombre de su acompa&ntilde;ante.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de casi unos segundos en esta danza, Vanesa dio media vuelta, puso sus manos en el cuello de Samuel y con un impulso debido a su corta estatura en relaci&oacute;n a &eacute;l, lo bes&oacute;. El beso se prolong&oacute; durante varios segundos, donde Vanesa no se pudo contener en saborear los enormes labios de Samuel.<\/p>\n<p>Repentinamente, record&oacute; que deb&iacute;a regresar a trabajar y rompi&oacute; el contacto con Samuel.<\/p>\n<p>-Debo regresar -dijo- mejor lo que dejamos ac&aacute;.<\/p>\n<p>-Est&aacute; bien, entiendo -respondi&oacute; Samuel quien inmediatamente opt&oacute; por alejarse- pero &iquest;cu&aacute;ndo volveremos a charlar?<\/p>\n<p>-No lo s&eacute;, cuando encuentre tiempo libre entre mis quehaceres -contest&oacute; Vanesa.<\/p>\n<p>-Mmmm&hellip; mira dame t&uacute; n&uacute;mero y as&iacute; podemos hablarnos m&aacute;s seguido -pregunt&oacute; Samuel.<\/p>\n<p>-Claro -dijo Vanesa con una enorme sonrisa en su cara- s&iacute; me gustar&iacute;a que conversemos m&aacute;s seguido. Ap&uacute;ntalo es 9372&hellip;<\/p>\n<p>Samuel sac&oacute; su celular y anot&oacute; el n&uacute;mero.<\/p>\n<p>-Cierto no s&eacute; tu nombre completo -mencion&oacute; al final- te anotar&eacute; como &ldquo;enfermera culona&rdquo;.<\/p>\n<p>Vanesa solt&oacute; una nueva carcajada y dijo:<\/p>\n<p>-&iquest;la enfermera culona? mmm&hellip; me gusta. Esperar&eacute; tus mensajes -y sin decir m&aacute;s sali&oacute; del cuarto.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>3 Desde ese primer encuentro, la tensi&oacute;n sexual entre Vanesa y Samuel no hizo sino aumentar cada vez m&aacute;s durante las siguientes semanas. Ya las miradas, los besos y los toqueteos se hicieron parte rutinaria de sus vidas dentro del centro de retiro. 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