{"id":25940,"date":"2020-09-28T04:22:40","date_gmt":"2020-09-28T04:22:40","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-09-28T04:22:40","modified_gmt":"2020-09-28T04:22:40","slug":"entrenada-por-los-muchachos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/entrenada-por-los-muchachos\/","title":{"rendered":"Entrenada por los muchachos"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"25940\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">3<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Daniela era una joven de 18 a&ntilde;os de edad, de casa, bien portada y de instrucci&oacute;n cat&oacute;lica. Toda la vida escolar la hab&iacute;a hecho en el mismo instituto de una ciudad provincial, hasta que sus padres se mudaron al ruidoso y mundanal puerto, justo antes de acabar el &uacute;ltimo a&ntilde;o escolar. Sin amigos, inocente y f&aacute;cil de manipular, Daniela pas&oacute; su primer d&iacute;a de clases haciendo lo posible por pasar desapercibida, pero su brillante mente la hizo sobresalir en clases, eso y su cuerpo.<\/p>\n<p>El uniforme era de una falda lisa de color celeste con dos cortes en cada pierna, como sus ojos, y la camisa era una polo blanca con cuello tambi&eacute;n del mismo tono azul, calcetas altas y zapatos negros de charol con un tac&oacute;n algo alto para ella. Por alg&uacute;n error su madre le compr&oacute; una blusa dos tallas m&aacute;s peque&ntilde;as, haciendo que le apretara las tetas tan grandes como naranjas maduras y como no usaba sost&eacute;n se le marcaban las aureolas de los pezones, la falda le quedaba tan corta que apenas le cubr&iacute;a el culazo, las calcetas ten&iacute;an m&aacute;s tela que la falda, le cubr&iacute;an hasta arriba de las rodillas.<\/p>\n<p>T&iacute;mida y silenciosa en su primer d&iacute;a de clases se ubic&oacute; en el rinc&oacute;n de la cafeter&iacute;a mientras todos los dem&aacute;s compart&iacute;an mesa, a ella la evitaban como si fuese una leprosa. Entonces llegaron &ldquo;ellas&rdquo;.<\/p>\n<p>Eran conocidas como las &ldquo;Zorritas del Centeno&rdquo;, al verlas Daniela no se sinti&oacute; tan mal por su uniforme que tantas miradas hab&iacute;a atra&iacute;do durante todo el d&iacute;a puesto que las cuatro chicas que se sentaron en su mesa con total confianza y libertad ten&iacute;an tan poca ropa como ella. En su antiguo instituto las faldas eran tan largas que les cubr&iacute;an las rodillas y las camisas eran largas hasta el cuello y las mu&ntilde;ecas, las reglas estrictas y las costumbres muy distintas, pero lo que m&aacute;s extra&ntilde;aba de todo era a los sacerdotes asignados a la instrucci&oacute;n de los alumnos y sus valiosas &ldquo;horas de confesi&oacute;n&rdquo;.<\/p>\n<p>&mdash;Pero mira qui&eacute;n est&aacute; tan solita: la rabanito &mdash;dijo una de ellas, la m&aacute;s voluptuosa de todas y al parecer la l&iacute;der. Sabrina era alta como ella, casi 1.70 m, con el cabello negro corto hasta sus hombros y labios rojos, llevaba la blusa tan peque&ntilde;a que se ve&iacute;a su ombligo y el piercing en &eacute;l, la falda le dejaba ver la braguita roja que tra&iacute;da debajo cada vez que se sentaba y sus calcetas ten&iacute;an dos bolitas pomposas del mismo color de la falda. Ten&iacute;a la fama de ser la &ldquo;motosierra&rdquo; y se dec&iacute;a por los pasillos que ten&iacute;a en sus bragas a medio personal docente incluido al Principal&mdash;. Supongo que podemos hacerte compa&ntilde;&iacute;a, Rabanito.<\/p>\n<p>Daniela asinti&oacute; en silencio, sin comprender a&uacute;n que le dec&iacute;an &ldquo;Rabanito&rdquo; por el cabello pelirrojo y ondulado que le ca&iacute;a hasta la cintura en una cascada con olor a flores silvestres y sus mejillas sonrojadas todo el tiempo sin ninguna raz&oacute;n, adem&aacute;s de las peque&ntilde;as pecas sobre su nariz peque&ntilde;a y respingada. Sabrina rodeo sus hombros con una de sus manos, apoy&aacute;ndole los pechos en el brazo derecho, habl&aacute;ndole en voz suave.<\/p>\n<p>&mdash;El primer d&iacute;a es lo peor, Rabanito, pero ya te acostumbrar&aacute;s. Le has encantado a la mitad de los profesores, te lo aseguro. &mdash;A su izquierda, la chica gui&ntilde;&oacute; uno de sus ojos delineados y se inclin&oacute; sobre su o&iacute;do izquierdo&mdash;. Son unos sucios pervertidos, no te f&iacute;es.<\/p>\n<p>&Aacute;ngel era rubia de melena larga y de una piel m&aacute;s blanca que la suya incluso, con unos labios rosa p&aacute;lido y ojos verdes tan claros como esmeraldas. De ella se pod&iacute;a decir dos cosas: Pod&iacute;a hacer que un hombre se corriera en su boca en menos de cinco minutos y le encantaba. Cobraba por mamada, se dec&iacute;a que ten&iacute;a un est&aacute;ndar de precios por tiempo y que si durabas m&aacute;s de diez minutos, era ella la que te pagaba d&aacute;ndote el co&ntilde;o para que se lo comieras, y cualquiera lo har&iacute;a, nunca usaba bragas y sol&iacute;a sentarse con las piernas abiertas, hab&iacute;a una fila de chicos siempre sentados frente a ella solo para ver, muy pocos hab&iacute;an podido probar ese manjar rasurado de labios mayores gordos ocultando los inferiores.<\/p>\n<p>&mdash;Si te dicen que vayas despu&eacute;s de clases a sus oficinas, es porque te echaron el ojo, Rabanito. Si lo quieres hacer hazlo, pero un consejo: No lo des de gratis &mdash;continu&oacute; Sabrina, jugando con uno de sus rizos pelirrojos con una de sus manos, con la otra se acariciaba una de sus piernas expuestas enviando una descarga el&eacute;ctrica hacia sus pezones que al instante se pusieron duros&mdash;. Ah, zorrita, te pusiste cachonda.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Se puso cachonda? &mdash;Pregunt&oacute; la segunda a la derecha&mdash;. Yo creo que le va a gustar a &ldquo;los muchachos&rdquo;, &iquest;qu&eacute; dicen?<\/p>\n<p>&mdash;No inventes, Katan, t&uacute; a todas las quieres llevar con los &ldquo;muchachos&rdquo; &mdash;reproch&oacute; Sabrina.<\/p>\n<p>&mdash;Es que me encanta verlos disfrutar con una nueva, me pone cachonda &mdash;respondi&oacute; Katan.<\/p>\n<p>Katan era una chica alta de 1.75 m, magra y su mejor rasgo era un rostro bastante agraciado, no tan bonito como sus compa&ntilde;eras, pero algo ten&iacute;an sus ojos grises, no ten&iacute;a casi nada de tetas ni de culo, sus piernas eran flacas tambi&eacute;n. F&iacute;sicamente no encajaba con ellas: llevaba el uniforme corto, pero las mu&ntilde;ecas llenas de pulseras negras de cuero, en el cuello un collar de tambi&eacute;n de cuerina con una placa que dec&iacute;a &ldquo;perrita&rdquo;, usaba delineador negro en exceso y ten&iacute;a al menos cinco piercings visible. Dec&iacute;an que Katan era sado y su co&ntilde;o era tan apretado como cuando era virgen a pesar de que le encantaba el sexo interracial, adem&aacute;s de sado, lo suyo era lo anal as&iacute; que en sus cumplea&ntilde;os sus amigas le regalaban plugs de distintos colores, formas, con lucecitas, con adornos, con cola&hellip; de todo. Katan era la m&aacute;s puta de todas, y la m&aacute;s fea tambi&eacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, quiz&aacute; les gustes, a ver ese co&ntilde;o &mdash;dijo Sabrina, deslizando la mano que ten&iacute;a sobre su pierna hasta debajo de la falda, sobre el co&ntilde;o, masaje&aacute;ndolo en c&iacute;rculos sobre la braga de algod&oacute;n blanco. Daniela se estremeci&oacute; con un escalofr&iacute;o al sentir que le tocaban &ldquo;all&iacute;&rdquo;, su &ldquo;ofrenda&rdquo; como le llamaba el padre Bartolomeo, el primer p&aacute;rroco de la iglesia del instituto. Le hab&iacute;an ense&ntilde;ado a aceptar las caricias desde siempre, a &ldquo;servir&rdquo;, pero all&iacute; no sab&iacute;a qu&eacute; hacer, ni c&oacute;mo decir que no, as&iacute; que simplemente mir&oacute; alrededor a ver si alguien la reprend&iacute;a por ello, y aunque varios se percataron de lo que la pelinegra le hac&iacute;a bajo la mesa, nadie dec&iacute;a ni hac&iacute;a nada, as&iacute; que supuso que estaba bien.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Oh! &Eacute;sta va para los muchachos, definitivamente. M&iacute;renla poni&eacute;ndose mojada y dej&aacute;ndose manosear bajo la mesa del instituto. &iexcl;&Eacute;sta es de las nuestras, chicas!<\/p>\n<p>&mdash;Yo quiero probar &mdash;dijo la segunda a la izquierda, Mar&iacute;a, levant&aacute;ndose de su asiento y cambiando con &Aacute;ngel, al hacerlo los de la mesa detr&aacute;s de ella se giraron a verla y se quedaron embobados viendo el mejor culo del instituto, como se hab&iacute;a declarado en el &ldquo;libro negro&rdquo;, un cuaderno con secretos y suciedades sobre los alumnos y profesores que estuvo dando vueltas hasta que el Principal lo obtuvo y lo hizo desaparecido.<\/p>\n<p>Mar&iacute;a era latina, con un culo de mula que se tragaba cualquier braga que se le atravesara, duro y brillante de piel canela. Era casta&ntilde;a con ondas descontroladas que ca&iacute;an hasta debajo de sus hombros, ojos obscuros y grandes como almendras y labios gruesos y delineados. Para pagar por el instituto ten&iacute;a que trabajar medio tiempo en una sex-shop, as&iacute; que era la proveedora de todo tipo de juguetes para sus amigas, sus mejores clientes, adem&aacute;s sol&iacute;a hacer dinero extra en los &ldquo;cuartos privados&rdquo; de la tienda siendo usada como una &ldquo;gloryhole&rdquo;, no pasaba d&iacute;a sin tener una verga en la boca, en el co&ntilde;o y en el culo, pero lo suyo eran los co&ntilde;os, era bisexual.<\/p>\n<p>&mdash;Es que tengo calor &mdash;se excus&oacute; Daniela por su humedad, mientras se cambiaban asientos. Sabrina se rio en su cara, sacando la mano para que Mar&iacute;a la pusiera en su ligar.<\/p>\n<p>&mdash;Mmm&hellip; No te averg&uuml;ences, Rabanito, est&aacute; bien que te guste esta zorra &mdash;refiri&eacute;ndose a Sabrina&mdash;, y es mejor que est&eacute;s mojadita y lista, as&iacute; podr&aacute;s conocer bien a los muchachos. &iquest;Te parece?<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Q-Quienes son los &ldquo;muchachos&rdquo;? &mdash;pregunt&oacute; Daniela entre balbuceos, confundida por el toqueteo en su sexo que cada vez era m&aacute;s delicioso y su braga de algod&oacute;n se empapaba bajo los dedos de la guapa latina adolescente.<\/p>\n<p>&mdash;Unos amigos nuestros&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Quiero comerte el co&ntilde;o, Rabanito &mdash;susurr&oacute; Mar&iacute;a en su o&iacute;do, a lo que Sabrina la reprendi&oacute; sac&aacute;ndole la mano de entre las piernas.<\/p>\n<p>&mdash;D&eacute;jame hablar, perra &mdash;sise&oacute;, luego volvi&oacute; a centrarse en Daniela y ella por fin pudo pensar con m&aacute;s claridad tambi&eacute;n&mdash;. Los muchachos son unos amigos, buenos amigos, nunca te har&iacute;an da&ntilde;o, no te preocupes.<\/p>\n<p>&mdash;P-Pero yo no conozco a nadie aqu&iacute; y&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Mejor raz&oacute;n para ir! &mdash;&Aacute;ngel dijo&mdash;. Si conoces a gente nueva haces amigos nuevos. Nosotras te cuidaremos, solo hay que tomar un bus y caminar un par de metros y llegamos con &ldquo;los muchachos&rdquo;, &iquest;qu&eacute; dices, Rabanito?<\/p>\n<p>Daniela se mordi&oacute; su labio inferior, indecisa, pero tras unos segundos de reflexi&oacute;n se dijo a s&iacute; misma que las chicas ten&iacute;an raz&oacute;n y que deb&iacute;a conocer gente nueva, hacer nuevos amigos ahora en su nuevo hogar, as&iacute; que acept&oacute;.<\/p>\n<p>M&aacute;s tarde, junto a sus nuevas amigas, Daniela carg&oacute; su mochila a la espalda y las sigui&oacute; fuera del instituto hacia la parada de buses. Aunque no eran m&aacute;s que unos pasos hubo al menos una docena de chicos intentando detenerlas a hablar para pedirle una cita o &ldquo;un trabajo&rdquo;, pero ellas con total prepotencia y orgullo los pasaban de largo tras lanzarles un comentario venenoso y cruel. Eran unas bombas sensuales y lo sab&iacute;an. Daniela era la &uacute;nica con suficiente timidez y decencia como para decir, &ldquo;no, gracias&rdquo; con su vocecilla dulce y tierna.<\/p>\n<p>Mientras esperaban el bus record&oacute; las lecciones del padre Bartolomeo dici&eacute;ndole que deb&iacute;a leer la lecci&oacute;n del d&iacute;a con voz suave y dulce, como si le hablara a los &aacute;ngeles, la sentaba en su escritorio y &eacute;l se arrodillaba frente a ella que, con el libro de ense&ntilde;anzas diarias extendido frente al rostro, no lo ve&iacute;a pero sent&iacute;a cuando le sub&iacute;a la falda e introduc&iacute;a su rostro gordo y barbudo en su entrepierna, olfate&aacute;ndole el co&ntilde;o y apart&aacute;ndole las bragas. Era dif&iacute;cil concentrarse y leer mientras la lengua de Bartolomeo le repasaba la raja mojada y caliente de arriba abajo, pero hac&iacute;a el esfuerzo y continuaba leyendo hasta que el padre hacia &ldquo;eso&rdquo; con su lengua en su co&ntilde;o y la hac&iacute;a temblar y gemir como una gata. &ldquo;Buena chica&rdquo; le dec&iacute;a la acomodarle la braga y la falda, la bajaba de la mesa y la despachaba con un cachete en el culo.<\/p>\n<p>Cuando Bartolomeo fue transferido Daniela crey&oacute; que ya no tendr&iacute;a esos buenos momentos, pero se equivoc&oacute; porque lleg&oacute; el padre Felipe&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Eh!, despierta, Rabanito, que este es el nuestro. Vamos &mdash;apremi&oacute; Sabrina, sacudi&eacute;ndole del brazo y empuj&aacute;ndola para que suba en el bus escolar.<\/p>\n<p>Las chicas iban ocupando dos asientos y charlando las unas con las otras como las amigas que eran, mientras ella iba viendo por la ventana el extra&ntilde;o paisaje que la ciudad portuaria le obsequiaba con sus calles de tr&aacute;fico ruidoso, los truckfood y vendedores ambulantes, vagabundos y tiendas de escaparates finos con todo tipo de ropa y zapatos lindos. Daniela estaba fascinada de que el viaje en el bus le permitiera ver tantas cosas bonitas y brillantes, se sent&iacute;a como viviendo en un sue&ntilde;o. Hasta que el bus cada vez se fue quedando m&aacute;s vac&iacute;o y las chicas no se mostraban prontas a bajar, el paisaje fue cambiando a los condominios m&aacute;s pobres y las calles m&aacute;s sucias, con el olor de las cloacas nauseabundas brotando de las esquinas y el n&uacute;mero de vagos y m&eacute;ndigos se multiplicaba.<\/p>\n<p>&mdash;Aqu&iacute; es &mdash;dijo Sabrina, poni&eacute;ndose en pie.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Est&aacute;s segura? &mdash;pregunt&oacute; Daniela, tomando su bolso y colg&aacute;ndoselo en la espalda de nueva cuenta, mirando insegura hacia la ventana. Justo en los asientos de la parada de autob&uacute;s hab&iacute;a un borracho dormido abrazado a una botella.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, Rabanito, vamos &mdash;apremi&oacute;, tomando su mano y gui&aacute;ndola fuera.<\/p>\n<p>El f&eacute;tido del borracho la golpe&oacute; primero en la nariz, haciendo que la arrugue con disgusto, luego el desag&uuml;e que hab&iacute;a aun lado, y luego la pared con tufo a orines del edifico m&aacute;s cercano&hellip; Daniela dej&oacute; de enumerar las cosas que ol&iacute;an mal y sigui&oacute; a las chicas calle abajo.<\/p>\n<p>Ni bien hab&iacute;an dado cuatro pasos cuando comenzaron la sarta de silbidos y sandeces de parte de quien estuviera al otro lado de la calle o de los que pasaban a un lado del quinteto at&oacute;mico. &ldquo;Qu&eacute; ricas tetas, mamacitas&rdquo;, &ldquo;qu&eacute; culos&rdquo;, &ldquo;&iquest;cu&aacute;nto cobran, putas?&rdquo;, &ldquo;&iquest;quieren verga?&rdquo;, dec&iacute;an entre otras cosas, incluso hubo alguien que pas&oacute; por su lado y se sac&oacute; una verga obscura y poblada de vellos negros y rizados y la sacudi&oacute; frente a ellas, pero las chicas siguieron caminando y se rieron de &eacute;l, haciendo que otros hombres a su vez se burlaran del exhibicionista. Ellas eran como diosas en ese barrio, todos las deseaban y quer&iacute;an entrar en sus co&ntilde;os adolescentes pero ninguno ten&iacute;a el privilegio, s&oacute;lo pod&iacute;an verlas contonear sus culos y sus tetas con exageraci&oacute;n mientras andaban e intentar ver sus bragas debajo de sus faldas, y el co&ntilde;o de &Aacute;ngel, la que nunca usaba bragas.<\/p>\n<p>Llegaron a un callej&oacute;n entre un hotel y una librer&iacute;a, hab&iacute;a dos cajones para la basura y un vagabundo al lado que al verlas llegar se sac&oacute; el sombrero ro&iacute;do y las salud&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Buenas tardes, mujercitas, que la pasen bien hoy &mdash;dijo el vagabundo.<\/p>\n<p>&mdash;Buenas tardes, Ra&uacute;l, gracias &mdash;dijo Sabrina, las dem&aacute;s la siguieron.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Habr&aacute; suerte para este viejo hoy?<\/p>\n<p>&mdash;Hoy no, Ra&uacute;l, quiz&aacute; otro d&iacute;a. &mdash;&Eacute;sta vez fue &Aacute;ngel la que respondi&oacute;&mdash;. Jugamos con Ra&uacute;l a veces, pero s&oacute;lo cuando queremos salir de la rutina. Nos da morbo porque es viejo y huele mal, pero no te enga&ntilde;es, est&aacute; bien dotado, quiz&aacute; un d&iacute;a lo descubras t&uacute; misma.<\/p>\n<p>Daniela se estremeci&oacute; al pensar en estar con un hombre tan sucio y de mal aspecto como Ra&uacute;l el vagabundo, el padre Felipe era siempre aseado y de buen ver. Ten&iacute;a cuarenta a&ntilde;os, lleg&oacute; a la parroquia dos meses antes de que ella se fuera pero Felipe hab&iacute;a continuado con su instrucci&oacute;n, esta vez usando las horas del confesionario para ense&ntilde;arle a complacerlo. La pon&iacute;a de rodillas y mientras &eacute;l se sentaba en el peque&ntilde;o espacio le ped&iacute;a que se abriera la camisa y le mostrara los pechos, &eacute;l hac&iacute;a lo mismo abri&eacute;ndose la sotana y mostr&aacute;ndole un miembro rojo y largo con las venas marcadas.<\/p>\n<p>Era una imagen morbosa ver a Daniela con las tetas al aire y al sacerdote en su h&aacute;bito paje&aacute;ndose frente a la joven, d&aacute;ndole &oacute;rdenes de besarle la verga como parte de su acto de contrici&oacute;n y luego mamarle hasta que se corriese en su cara, felicit&aacute;ndola despu&eacute;s por sus buenas acciones, la recompensaba dej&aacute;ndola sentarse en su verga y frotarse con ella mientras &eacute;l le com&iacute;a las tetas hasta hacerla gemir de gusto y ponerse colorada como un r&aacute;bano.<\/p>\n<p>Las chicas la volvieron a traer de su distracci&oacute;n cuando la detuvieron en la entrada en un bar, aunque a simple vista s&oacute;lo ten&iacute;a el letrero con luces ne&oacute;n para diferenciarlo en esa pocilga. Le desabrocharon los botones de la polo, le revolvieron el cabello un poco solt&aacute;ndole los broches con que los sujetaba y le subieron a&uacute;n m&aacute;s la falda.<\/p>\n<p>&mdash;Ahora est&aacute;s presentable &mdash;dijo Sabrina.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Eres virgen, Rabanito? &mdash;pregunt&oacute; Katan, obteniendo miradas desaprobatorias de parte de las dem&aacute;s&mdash;. &iquest;Qu&eacute;? Yo s&eacute; que tiene pinta de zorra, pero hay que estar seguras. &mdash;Luego volvi&oacute; a dirigirse hacia ella&mdash;. All&iacute; adentro va a pasar de todo, y tienes que estar segura de que quieres entrar y estar dispuesta a jugar con &ldquo;todos&rdquo;, &iquest;entiendes, Rabanito?<\/p>\n<p>Daniela medit&oacute; un segundo, mordisqueando su labio inferior. Entre tanto y tanto recordar a Bartolomeo y Felipe que solo esperaron su mayor&iacute;a de edad para meterle mano y usarla, y entre los magreos de las chicas y las obscenidades que le gritaron en la calle Daniela se dio cuenta que se hab&iacute;a puesto muy cachonda. Lejos de casa, lejos de quien pudiera consolarla en ese estado y sabiendo que su virginidad la hab&iacute;a dejado atr&aacute;s hac&iacute;a tiempo, asinti&oacute; y entr&oacute; a conocer a los &ldquo;muchachos&rdquo;.<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>&Eacute;sta es una nueva serie de relatos en las que espero poder permitirles conocer a estas cinco chicas y sus historias. Vamos a empezar con nuestro &quot;Rabanito&quot;.<\/p>\n<p>Espero les guste.<\/p>\n<p>Un beso donde quieran,<\/p>\n<p>Emma.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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