{"id":25953,"date":"2020-09-29T02:33:18","date_gmt":"2020-09-29T02:33:18","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-09-29T02:33:18","modified_gmt":"2020-09-29T02:33:18","slug":"diario-de-una-puritana-cap-2-confesiones-de-una-puritana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/diario-de-una-puritana-cap-2-confesiones-de-una-puritana\/","title":{"rendered":"Diario de una puritana (Cap. 2): Confesiones de una puritana"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"25953\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">6<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Para m&iacute; fortuna, esa actitud iba a verse recompensada, pues fue ese el inicio del gran prop&oacute;sito de follar con Mafe. La motivaci&oacute;n estaba creada, ya solo hac&iacute;a falta encontrar el momento y quiz&aacute; el escenario ideal para atacar.<\/p>\n<p>El momento iba a ser al d&iacute;a siguiente, no porque estuviera listo, o tuviese preparado un plan, o fuese el momento oportuno; lo hice porque me gan&oacute; la ansiedad y me dej&eacute; llevar.<\/p>\n<p>Fue durante la sesi&oacute;n de entrenamiento. Ese d&iacute;a correspond&iacute;a la rutina de piernas, que posiblemente es la que m&aacute;s interesa a las mujeres, pero es la de m&aacute;s sacrificio y quiz&aacute; la de m&aacute;s cuidado.<\/p>\n<p>Para mi desgracia, ese jueves Mafe no us&oacute; su atuendo de la falda negra, sino una de las licras que hab&iacute;a usado en d&iacute;as anteriores. De todas formas, para m&iacute;, cualquier prenda que usar&aacute; la iba a hacer ver deseable.<\/p>\n<p>Ese d&iacute;a arrancamos la rutina con sentadillas de peso libre, que para el que no las conozca, aclaro que son sentadillas comunes y corrientes pero con un peso adicional. Como yo ten&iacute;a una barra y discos, ese iba a ser el peso adicional. Para el caso de Mafe, que hasta ahora empezaba a entrenarse, el ejercicio fue &uacute;nicamente con la barra.<\/p>\n<p>A esa sesi&oacute;n de entrenamiento le saqu&eacute; todo el jugo posible, pues cada movimiento requer&iacute;a de mi gu&iacute;a o mi apoyo. De modo que cuando empezamos con las series de sentadillas de peso libre, me situ&eacute; atr&aacute;s de Mafe para orientar sus movimientos, indic&aacute;ndole hasta donde ten&iacute;a que bajar, el grado de apertura de las piernas, y apoy&aacute;ndola a sostener la barra por si llegaba a perder el equilibrio. Para orientarla en la forma correcta de respirar y la tensi&oacute;n que deb&iacute;a mantener en el abdomen, empec&eacute; a bajar con ella, aun estando parado a su respaldo, tomando suavemente su abdomen con una de mis manos para indicarle justamente los momentos en que deb&iacute;a tomar y soltar aire.<\/p>\n<p>El roce fue inevitable al igual que mi erecci&oacute;n, que ella evidentemente sinti&oacute; en sus nalgas, y la cual me llev&oacute; a apartarme de ella ciertamente avergonzado. Pero Mafe no me hizo reproche alguno, seguramente entendi&oacute; la situaci&oacute;n como algo involuntario o quiz&aacute; por estar completamente concentrada en el ejercicio, la verdad no lo s&eacute;.<\/p>\n<p>Yo, por el contrario, interpret&eacute; su ausente reproche como un visto bueno, como un gesto de complacencia. As&iacute; que pasados unos segundos volv&iacute; a acercarme a ella y continu&eacute; haciendo el ejercicio a la vez que trataba de orientarla.<\/p>\n<p>La erecci&oacute;n no hab&iacute;a desaparecido, de hecho era cada vez m&aacute;s latente. Para ese momento Mafe ya ten&iacute;a que tener descartada la hip&oacute;tesis de que hab&iacute;a sido algo involuntario, pues de ser as&iacute; no tendr&iacute;a por qu&eacute; seguir restreg&aacute;ndole mi pene erecto contra sus nalgas. Posiblemente ella quer&iacute;a evitar el momento inc&oacute;modo de hacerme el reproche, o como dije antes, quiz&aacute; su prioridad era completar el ejercicio.<\/p>\n<p>El caso es que yo entend&iacute; la situaci&oacute;n como un gesto complaciente, asumiendo a la vez que deb&iacute;a dar el siguiente paso. Acerqu&eacute; mi cara a su cuello y elogi&eacute; el buen olor que ten&iacute;a su pelo. Sin dejarla terminar de decir gracias, empec&eacute; a besarla por el cuello. Ella se detuvo, par&oacute; de hacer sentadillas y permaneci&oacute; all&iacute; de pie, todav&iacute;a con la barra sobre sus hombros. Inicialmente estir&oacute; su cuello, permiti&eacute;ndome besarla, pero luego me pidi&oacute; detenerme.<\/p>\n<p>-No puedo hacer esto, dijo ella<\/p>\n<p>-&iquest;A qu&eacute; te refieres? &iquest;Al ejercicio o a dejar que te bese?<\/p>\n<p>-A lo segundo, el ejercicio no est&aacute; tan dif&iacute;cil&hellip;<\/p>\n<p>-Bueno de todas formas deja la barra en el piso, descansa<\/p>\n<p>Ella dej&oacute; la barra en el piso y luego me pregunt&oacute; si pod&iacute;amos interrumpir el entrenamiento, sentarnos y hablar. Yo acced&iacute;, ciertamente temeroso porque entend&iacute;a que me iba a reprochar por haber excedido su confianza. Le alcanc&eacute; una toalla para secarse el sudor, le di una botella de agua y abandonamos el cuarto donde entren&aacute;bamos. Fuimos a la sala, nos sentamos y ah&iacute; empez&oacute; su inesperada confesi&oacute;n.<\/p>\n<p>-Mira, tengo que advertirte que no debes hacerte ilusiones conmigo<\/p>\n<p>-&iquest;Por qu&eacute;?<\/p>\n<p>-No quiero tener relaciones con nadie<\/p>\n<p>-&iquest;Puedo saber por qu&eacute;?<\/p>\n<p>-S&iacute;. Te lo voy a contar, pero quiero que no salga de ac&aacute;&hellip; No te puedo mentir, no soy virgen, pero mi primera experiencia fue tan traum&aacute;tica que me hice la promesa de no tener relaciones hasta que tenga la bendici&oacute;n de Dios, como debe ser&hellip; Mi primera vez fue con el novio que tuve en esa &eacute;poca, lastimosamente para m&iacute; no fue algo placentero ni memorable, fue algo m&aacute;s bien doloroso y como dije antes, traum&aacute;tico. A esa edad una cree en promesas de amor eterno y puede pecar de ingenua. Yo a este chico le cre&iacute;, me entregu&eacute; a &eacute;l pero no lo disfrut&eacute;. Fue un coito corto, no s&eacute;, uno o dos minutos, en los cuales jam&aacute;s sent&iacute; placer, solo dolor y quiz&aacute; algo de asco. Pues una vez que &eacute;l termin&oacute;, me sent&iacute;a sucia, utilizada, como una vasija para descargar sus tensiones. Eso precipit&oacute; el fin de mi relaci&oacute;n con ese chico. Lo que sigui&oacute; fue un largo periodo de rechazo a los hombres, incluso llegando a sentir odio por la mayor&iacute;a de ellos. Tanto as&iacute; que en mis primeros a&ntilde;os de universidad tuve una compa&ntilde;era que me propuso experimentar con ella. En esa &eacute;poca me sent&iacute;a desorientada y acced&iacute;. Fue completamente diferente a mi primera vez, no hubo apuros, hubo complacencia y amabilidad todo el tiempo por parte de esta chica. Se tom&oacute; el tiempo suficiente para hacerme disfrutar y se preocup&oacute; porque yo disfrutar&aacute; del momento. Fue muy cari&ntilde;osa, muy dulce y muy tierna. Debo confesarte que me gust&oacute;, pero fue solo cuesti&oacute;n de horas para que me invadiera el arrepentimiento. Empec&eacute; a cuestionarme si era homosexual, si eso est&aacute; bien visto ante los ojos de Dios. Y fue entonces que decid&iacute; no volver a experimentar con ella tampoco. Me propuse no volver a tener relaciones con nadie antes de contar con la bendici&oacute;n de Dios, promesa que he cumplido hasta ahora y que me ha brindado tranquilidad.<\/p>\n<p>-Bueno Mafe, yo no soy quien para juzgarte, ni para decirte lo que debes hacer, o lo que est&aacute; bien y lo que est&aacute; mal. Lamento mucho lo traum&aacute;tico de tu primera vez, entiendo que hayas so&ntilde;ado con que fuese un momento perfecto, id&iacute;lico, pero s&eacute; que dif&iacute;cilmente eso se cumple. Es algo sencillamente consecuente con el actuar de esa edad. Estoy seguro de que hay millones de mujeres a las que les ha pasado lo mismo. Luego, sobre tu experiencia l&eacute;sbica, no tengo mucho por decir, solo que no deber&iacute;as reprocharte ni condenarte con tanta dureza, experimentar est&aacute; bien, no te cierres puertas&hellip; Mira Mafe, yo no soy creyente, aunque respeto tus creencias, pero si te aconsejo que no las lleves al extremo, no las radicalices, porque eso te va hacer vivir con temor e incertidumbre &iquest;Qui&eacute;n te asegura que el sexo en el matrimonio va a ser placentero? &iquest;Qu&eacute; tal termine siendo tan horroroso como esa primera vez? Deber&iacute;as abrirte puertas y probar una y otra cosa. No te estoy diciendo que te vuelvas la m&aacute;s promiscua de la ciudad, solo te digo que te des la oportunidad de experimentar.<\/p>\n<p>-Y supongo que t&uacute; quieres que experimente contigo<\/p>\n<p>-Jejeje&hellip; bueno Mafe, yo no te puedo obligar, pero si not&eacute; que estabas disfrutando la situaci&oacute;n mientras hac&iacute;amos sentadillas. Y para m&iacute; ser&iacute;a todo un honor ser el elegido para cambiar tu percepci&oacute;n sobre el sexo y sobre los hombres.<\/p>\n<p>-No te voy a negar que lo estaba disfrutando, pero es que me da un poco de nervios&hellip;<\/p>\n<p>-Te propongo que te dejes dar un masaje, que adem&aacute;s puede que te alivie del cansancio muscular acumulado de estos d&iacute;as, y durante este decides si te dejas llevar o no. De todas formas, si hago algo que te moleste, solo es cuesti&oacute;n que me lo digas para que me detenga o no lo vuelva a hacer.<\/p>\n<p>Cap&iacute;tulo 3: El redebut de Mafe<\/p>\n<p>El silencio permaneci&oacute; en el ambiente por unos cuantos segundos, luego ella accedi&oacute;, aunque en medio de titubeos y de una actitud bastante temerosa. Le ped&iacute; que se acostara boca abajo sobre el sof&aacute; en el que est&aacute;bamos&#8230;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>6 Para m&iacute; fortuna, esa actitud iba a verse recompensada, pues fue ese el inicio del gran prop&oacute;sito de follar con Mafe. La motivaci&oacute;n estaba creada, ya solo hac&iacute;a falta encontrar el momento y quiz&aacute; el escenario ideal para atacar. 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