{"id":25981,"date":"2020-09-30T02:21:47","date_gmt":"2020-09-30T02:21:47","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-09-30T02:21:47","modified_gmt":"2020-09-30T02:21:47","slug":"diario-de-una-puritana-capitulo-3-el-redebut-de-mafe","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/diario-de-una-puritana-capitulo-3-el-redebut-de-mafe\/","title":{"rendered":"Diario de una puritana (Cap\u00edtulo 3): El redebut de Mafe"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"25981\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">4<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 10<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>El silencio permaneci&oacute; en el ambiente por unos cuantos segundos, luego ella accedi&oacute;, aunque en medio de titubeos y de una actitud bastante temerosa. Le ped&iacute; que se acostara boca abajo sobre el sof&aacute; en el que est&aacute;bamos.<\/p>\n<p>Sin tener experiencia alguna dando masajes, me aventur&eacute; a recorrer su cuerpo con mis manos. Empec&eacute; por sus hombros, ejerciendo algo de presi&oacute;n con mis dedos sobre ellos, a la vez que trataba de hacer que mis movimientos fueran circulares. Lentamente fui bajando por su espalda, ayud&aacute;ndome de las palmas de mis manos, a veces haciendo movimientos de presi&oacute;n, ocasionalmente rozando ligeramente y la mayor parte del tiempo amasando su piel y sus m&uacute;sculos entre mis manos.<\/p>\n<p>Me anim&eacute; a desabrochar su top, llev&aacute;ndome la grata sorpresa de que no llevaba nada bajo este. Rasqu&eacute; suavemente sobre la marquilla que dejaba en su piel el broche del top, a lo que recib&iacute; un agradecimiento de su parte por mi consideraci&oacute;n. Sinceramente no pens&eacute; que eso fuera a ser tan sustancial, pero as&iacute; fue.<\/p>\n<p>Su espalda desnuda y su suave piel emanaban sensualidad. Yo sab&iacute;a que no hab&iacute;a motivo para emocionarme por ver una espalda desnuda, pero la de Mafe ten&iacute;a cierto atractivo, cierta magia; era tan blanca como el resto de su cuerpo, supremamente suave, decorada por lunares y otro tipo de marcas de nacimiento. Dediqu&eacute; un buen rato a masajear y acariciar su espalda, pues creo que hasta yo lo estaba disfrutando. Ella exhalaba y suspiraba ocasionalmente, entregando se&ntilde;as del disfrute o por lo menos de relajaci&oacute;n gracias a mi masaje.<\/p>\n<p>Pero yo no me iba a quedar toda la noche masajeando su espalda. Estaba ante la oportunidad de cumplir una de mis m&aacute;s grandes fantas&iacute;as. Sab&iacute;a que ten&iacute;a que ser cauteloso, y sobre todo paciente. Aunque creo que a esa altura de la noche lo estaba logrando.<\/p>\n<p>Poco a poco me fui dando la libertad de ir bajando cada vez m&aacute;s por su espalda, hasta concentrarme en masajear la zona de sus lumbares, y aventurarme por primera vez a pasar el l&iacute;mite entre su espalda y sus nalgas. Ella segu&iacute;a sin oponer resistencia o sin hacer reproche alguno.<\/p>\n<p>Inicialmente, cuando me anim&eacute; a posar mis manos sobre su culo, lo hice por sobre su ropa, como bien dije antes, no quer&iacute;a precipitarme. Amas&eacute; sus nalgas entre mis manos por un buen rato, aunque sin llegar a apretarlas ni estrujarlas, ya que un gesto as&iacute; podr&iacute;a echar por la borda lo conseguido hasta el momento.<\/p>\n<p>Para disimular un poco, trat&eacute; de no dedicar tanto tiempo a su culo, por lo menos no tanto como le dediqu&eacute; a sus hombros y su espalda. As&iacute; que pr&aacute;cticamente pas&eacute; de largo hacia sus piernas, hacia la cara posterior de sus muslos.<\/p>\n<p>Ella se encontraba supremamente relajada. De no ser por sus suspiros ocasionales, habr&iacute;a pensado que se hab&iacute;a dormido.<\/p>\n<p>Sentir sus piernas entre mis manos fue todo un placer. Llevaba meses fantaseando con estas piernas, y ahora, por vueltas del destino, las ten&iacute;a entre mis manos. Eran macizas, tal y como se pod&iacute;an percibir a simple vista. Estaban algo fl&aacute;cidas, evidenciando la falta de tonificaci&oacute;n por la que hab&iacute;a buscado mi ayuda, aunque a m&iacute; me encantaban as&iacute;, tal y como las estaba sintiendo en mis manos.<\/p>\n<p>Le pregunt&eacute; si le dol&iacute;an, a lo que ella respondi&oacute; que no. Le advert&iacute; que al siguiente d&iacute;a le iban a doler, siendo esta una de las principales causas de abandono en el com&uacute;n de la gente cuando ingresa a un gimnasio. Le ofrec&iacute; un gel muscular, que no le iba a evitar el dolor, pero se lo iba a hacer m&aacute;s llevadero.<\/p>\n<p>-Antes de que te lo aplique, quer&iacute;a consultarte &iquest;C&oacute;mo te has sentido?<\/p>\n<p>-Bien, muy relajada y tranquila<\/p>\n<p>-S&uacute;per. Yo, por el contrario, estoy sorprendido<\/p>\n<p>-&iquest;Por qu&eacute;?<\/p>\n<p>-Porque no comprendo c&oacute;mo puedes tener complejos con tu cuerpo, eres hermosa, dir&iacute;a perfecta<\/p>\n<p>Ella guard&oacute; silencio ante mis cumplidos, apenas gir&oacute; levemente su rostro y me dej&oacute; ver su sonrisa. Yo entend&iacute;a que iba por buen camino, que a pesar de la lenta ejecuci&oacute;n de mi plan estaba dando pasos agigantados hacia el gran objetivo.<\/p>\n<p>Le saqu&eacute; la licra con cierto grado de dificultad, pues realmente se le ajustaba a su cuerpo. Estaba en medio del delirio, por fin contemplaba sus piernas tal y como eran, de arriba abajo; carnosas, delicadas, completamente depiladas, suaves, blancas. Pero lo que m&aacute;s me emocion&oacute; fue que no llevaba nada bajo la licra.<\/p>\n<p>Ese inmejorable panorama pudo haberme hecho perder el control. Era toda una tentaci&oacute;n meter mano, pero deb&iacute;a tener cabeza fr&iacute;a para no espantarla. &iexcl;Qu&eacute; desespero!<\/p>\n<p>El gel muscular era fr&iacute;o, as&iacute; que cuando empec&eacute; a frotarlo sobre sus piernas ella reaccion&oacute; con un ligero espasmo. Comenc&eacute; por sus gemelos, amas&aacute;ndolos entre mis manos, y deslizando mis dedos sobre ellos con la ayuda del gel. Inici&eacute; por ah&iacute; justamente por lo que ya he explicado una y otra vez, no quer&iacute;a mostrarme ansioso, ni invasivo, quer&iacute;a que ella confiar&aacute; totalmente en m&iacute;.<\/p>\n<p>Fui subiendo poco a poco, encarg&aacute;ndome de aplicar gel en todo el contorno de sus piernas, tanto su cara posterior como la parte anterior y los costados. Cuando iba por sus muslos, mi excitaci&oacute;n era total, sent&iacute;a la extrema necesidad de poseerla, pero ya habr&iacute;a tiempo para ello. Poco a poco fui masajeando y acariciando la cara interna de sus muslos, principalmente con mis pulgares, mientras mis palmas y mis otros dedos se posaban por encima de los mismos.<\/p>\n<p>La victoria estaba asegurada, pues sin haber llegado a tocar su vagina, ya pod&iacute;a percibir, a escasos cent&iacute;metros, el calor que emanaba de ella. Ten&iacute;a el triunfo en el bolsillo, Mafe estaba tan caliente como yo, quiz&aacute; m&aacute;s.<\/p>\n<p>Asumiendo que contaba con su entera complacencia, y entendiendo que el calor y la humedad de una vagina no mienten, me aventur&eacute; a seguir subiendo hasta realmente palparla entre mis dedos. Era igualmente carnosa, estaba recubierta por una piel igualmente delicada, pero en su contra ten&iacute;a que estaba sin depilar, o por lo menos as&iacute; lo percib&iacute;, pues soy de los que las prefieren al ras. Aunque no me iba a poner de caprichoso y quejumbroso, estaba consiguiendo el mayor de los premios.<\/p>\n<p>Inicialmente acarici&eacute; su vulva con movimientos similares a los que ven&iacute;a ejerciendo durante el masaje, pero poco a poco fueron mutando en caricias superficiales con la palma de mi mano. Luego fueron mis dedos &iacute;ndice y anular los encargados del tocamiento, todav&iacute;a superficial, pues no quer&iacute;a precipitarme a introducirlos, adem&aacute;s, sab&iacute;a que la clave estaba en encontrar en primera instancia su cl&iacute;toris, y dado que todav&iacute;a no pensaba asomarme por all&iacute;, ten&iacute;a que hacerlo mediante el tacto.<\/p>\n<p>Su conchita ard&iacute;a, aunque ella no expresaba excitaci&oacute;n m&aacute;s all&aacute; de unos suspiros. Pero cuando por fin sent&iacute; su cl&iacute;toris, esto cambi&oacute;; sus suspiros pasaron a ser jadeos e incluso gemidos, aunque ella los reprim&iacute;a, seguramente por timidez o verg&uuml;enza, o por lo menos as&iacute; lo percib&iacute; yo.<\/p>\n<p>Su cl&iacute;toris era de aquellos que tienen una buena porci&oacute;n de piel recubri&eacute;ndole, por lo que me sent&iacute; con mayor libertad de jugar con &eacute;l entre mis dedos y posteriormente con mi lengua.<\/p>\n<p>Cuando introduje la punta de mis dedos, pos&eacute; mi otra mano sobre su cuello, para ejercer un masaje complementario. Ella sigui&oacute; sin hacer reproche alguno, es m&aacute;s, lo &uacute;nico que escuchaba de ella era su fuerte respiraci&oacute;n.<\/p>\n<p>No dediqu&eacute; mucho tiempo a explorar su vagina con mis dedos, no era mi prioridad; entend&iacute;a que deb&iacute;a pasar r&aacute;pidamente al sexo oral. No porque fuera mi gran obsesi&oacute;n, sino porque sab&iacute;a que con mi lengua podr&iacute;a lograr una estimulaci&oacute;n diferente y complementaria sobre su cl&iacute;toris.<\/p>\n<p>Mis dedos salieron recubiertos por sus fluidos, lo que me sirvi&oacute; como se&ntilde;al para entender que el plato estaba servido y sazonado. Era hora de saborearlo con mi lengua.<\/p>\n<p>Separ&eacute; sus piernas con mucha delicadeza, y aprovech&eacute; para arrastrar mis u&ntilde;as con suavidad por la cara interna de sus muslos, como rasc&aacute;ndola pero con mucha sutileza.<\/p>\n<p>Me sub&iacute; al sof&aacute;, me apoy&eacute; en mis rodillas y me inclin&eacute; para incrustar mi cara entre sus piernas. Ante el primer contacto de mi lengua con su vagina, Mafe volvi&oacute; a realizar una de esas contracciones involuntarias del cuerpo, evidenciando as&iacute; que todav&iacute;a sent&iacute;a algo de temor o de sorpresa por lo que estaba viviendo.<\/p>\n<p>No dediqu&eacute; mucho tiempo al sexo oral en esa posici&oacute;n, pues solo un par de minutos despu&eacute;s le ped&iacute; darse la vuelta. Primero porque me estaba perdiendo lo mejor de Mafe, la posibilidad de ver su rostro mientras le brindaba placer. Tambi&eacute;n porque me era m&aacute;s f&aacute;cil hallar su cl&iacute;toris teni&eacute;ndola de frente.<\/p>\n<p>Puse de nuevo mi cara frente a frente con su vagina y proced&iacute; a consentirla con mi lengua, ayudado por los dedos de una mano, mientras que mi otra mano sujetaba una de las de Mafe. Ella, por ratos, la apretaba, por ratos aflojaba y por ratos llegaba incluso a clavarme sus u&ntilde;as.<\/p>\n<p>Sus gemidos se hicieron cada vez m&aacute;s presentes y m&aacute;s dicientes, pues su tonalidad fue en incremento. Su vagina tambi&eacute;n pon&iacute;a en evidencia lo bien que la estaba pasando, pues cada vez emanaba m&aacute;s fluidos. Yo estaba concentrando en brindarle un buen sexo oral, aunque a veces miraba de reojo a su rostro, tratando de apreciar sus gestos, y especialmente buscando coincidir con su mirada, lo cual no ocurri&oacute; porque ella ten&iacute;a sus ojos cerrados y su rostro de cara al techo.<\/p>\n<p>El objetivo estaba cumplido, ya no se me pod&iacute;a escapar la gran oportunidad de cumplir la fantas&iacute;a. Los fluidos que hab&iacute;an recubierto mi barbilla eran se&ntilde;al de eso.<\/p>\n<p>Ella suspendi&oacute; sus gemidos para reemplazarlos con un constante pedido para que la follara. Era tan puritana que concretamente no me ped&iacute;a follarla o culearla, sino que me dec&iacute;a &ldquo;hazme el amor, h&aacute;zmelo&hellip;&rdquo;.<\/p>\n<p>Yo estaba ansioso por cumplir su pedido, pero entend&iacute;a que hab&iacute;a cumplido tan bien mi labor con el sexo oral, que decid&iacute; extenderlo por un rato m&aacute;s, al fin y al cabo ya hab&iacute;a esperado lo m&aacute;s, no hab&iacute;a raz&oacute;n para no esperar lo menos.<\/p>\n<p>Mafe se retorc&iacute;a del gusto y no dejaba de insistir en el pedido aquel para que la follara.<\/p>\n<p>Me puse de pie y mientras me quitaba la ropa volv&iacute; a repetirle lo hermosa que era. En cierta medida porque me nac&iacute;a hacerlo, pero tambi&eacute;n porque entend&iacute;a su insaciable apetito de ser elogiada.<\/p>\n<p>Ella no contestaba nada, apenas sonre&iacute;a y me miraba con picard&iacute;a, directamente a los ojos.<\/p>\n<p>Una vez desnudo y con un cond&oacute;n recubriendo mi pene, volv&iacute; a subir al sof&aacute;, tom&eacute; mi pene entre una de mis manos y lo orient&eacute; para penetrar a Mafe. Fue un desahogo total, pues llevaba mucho tiempo anhelando poseer ese cuerpo. Ella acompa&ntilde;&oacute; ese instante dejando escapar un corto suspiro.<\/p>\n<p>Ese primer instante de penetraci&oacute;n fue muy lento, acorde a como ven&iacute;a desarroll&aacute;ndose toda la situaci&oacute;n. La humedad de su vagina facilit&oacute; las cosas. A pesar del cond&oacute;n, era muy notorio el ardor de su co&ntilde;o, que segundo a segundo ve&iacute;a enterrado un poco m&aacute;s de mi humanidad en &eacute;l.<\/p>\n<p>La mir&eacute; directamente al rostro mientras esto ocurr&iacute;a, quer&iacute;a ver sus reacciones, entender c&oacute;mo deb&iacute;a comportarme con una chica con tanto recelo hacia las relaciones carnales.<\/p>\n<p>Inicialmente ella no gesticul&oacute; mucho, ni dio mayores se&ntilde;as de incomodidad o satisfacci&oacute;n. Lo &uacute;nico evidente en ella era su agitada respiraci&oacute;n.<\/p>\n<p>No s&eacute; si hasta ac&aacute; ha quedado claro, pero est&aacute;bamos follando en la cl&aacute;sica posici&oacute;n del misionero, tan criticada por las mayor&iacute;as, pero tan eficiente para lograr una profunda penetraci&oacute;n y tan propicia para apreciar los gestos de tu pareja.<\/p>\n<p>Busqu&eacute; no incrementar el ritmo de mis movimientos durante los primeros minutos, aunque internamente ten&iacute;a ganas de llevarlos al extremo, de penetrar con vehemencia a Mafe. Sab&iacute;a que era indispensable hacerla tener una buena concepci&oacute;n del sexo si quer&iacute;a que se repitiera, y entend&iacute;a que la agresividad pod&iacute;a jugar en contra de ese prop&oacute;sito, por lo menos en esta primera ocasi&oacute;n.<\/p>\n<p>No quise preguntarle nada, a pesar de que esto habr&iacute;a facilitado un poco las cosas; ten&iacute;a el deseo de fijarme en su rostro y leerla, entender que sent&iacute;a, qu&eacute; le gustaba y qu&eacute; le desagradaba, pero solo a partir de sus gestos y expresiones.<\/p>\n<p>Ella me puso las cosas muy complicadas al comienzo, pues no expresaba mayor cosa a trav&eacute;s de su rostro, pero con el paso de los minutos, el calor de nuestros cuerpos y la adrenalina del momento, esas expresiones empezaron a aparecer. La vi apretando sus dientes en un momento, ocasionalmente abriendo levemente su boca, mirarme fijamente a los ojos, y mayoritariamente sonre&iacute;r.<\/p>\n<p>Sus manos tambi&eacute;n fueron despoj&aacute;ndose de cualquier rasgo de timidez y desconfianza, pues poco a poco empez&oacute; a utilizarlas, ya fuera para acariciar mi espalda, o para enterrarme sus u&ntilde;as, o simplemente para ayudar a que la penetraci&oacute;n fuese m&aacute;s profunda empujando de mi culo.<\/p>\n<p>Yo no quitaba mis ojos de su rostro, era un espect&aacute;culo verdaderamente; fijarme en sus labios lujuriosos, ocasionalmente aprisionados por sus dientes; o en sus ojos entrecerrados al momento de dejar escapar un gemido, o sencillamente mirarla a los ojos.<\/p>\n<p>Incre&iacute;blemente hasta ese momento no la hab&iacute;a besado, no hab&iacute;a tenido el honor de sentir sus labios junt&aacute;ndose con los m&iacute;os, o de jugar con mi lengua entre su boca, as&iacute; que decid&iacute; hacerlo de una vez por todas; besarla lentamente, dejarla expresar su emoci&oacute;n por medio de un apasionado beso.<\/p>\n<p>Para mi sorpresa fue ella la que habl&oacute; durante la relaci&oacute;n, fue ella quien se anim&oacute; a preguntar &ldquo;&iquest;Te gusta?&rdquo;. Obviamente le dije que s&iacute;, que estaba encantado, pero debo sincerarme y decir que hasta el momento estaba muy lejos de lo esperado, m&aacute;s que todo porque Mafe me hab&iacute;a entregado toda la iniciativa, era yo quien hac&iacute;a todo, mientras que ella se dejaba.<\/p>\n<p>No era el mejor polvo de mi vida, pero deb&iacute;a disfrutarlo, deb&iacute;a sacarme las ganas que le ten&iacute;a a esta chica.<\/p>\n<p>-&iquest;Quieres probar otra posici&oacute;n?, le pregunt&eacute; ya con los brazos un poco temblorosos de tanto tiempo apoyado en ellos.<\/p>\n<p>-Dale. H&aacute;zmelo en cuatro, se me hace muy morboso<\/p>\n<p>No quise preguntar en ese momento por qu&eacute; se le hac&iacute;a morboso follar en cuatro, solo quer&iacute;a encarnizarme foll&aacute;ndola en esa posici&oacute;n. Ella se apoy&oacute; en sus rodillas y en sus manos, y pos&oacute; para ser penetrada nuevamente.<\/p>\n<p>De nuevo inici&eacute; penetr&aacute;ndola lentamente. De hecho me qued&eacute; quieto en un comienzo, buscando que ella tomar&aacute; la iniciativa, pero esto no ocurri&oacute;, as&iacute; que tuve que empezar a moverme. La desventaja de follarla en cuatro es que no pod&iacute;a ver sus gestos con plenitud, pero la gran ventaja es que me sentir&iacute;a menos culpable si me exced&iacute;a en la vehemencia de mis movimientos, as&iacute; ocurri&oacute;. La agarr&eacute; fuerte de las caderas y poco a poco fui incrementando el ritmo de mis movimientos, a tal punto que lleg&oacute; un momento en que se escuchaba el cl&aacute;sico sonido de los cuerpos al chocar.<\/p>\n<p>Ella clavaba fuertemente sus dedos en uno de los cojines del sof&aacute; mientras que dejaba escapar uno que otro gemido. Yo ten&iacute;a ganas de azotarle esas blancas y generosas nalgas, pero me contuve, pues eso seguramente revivir&iacute;a sus temores y su percepci&oacute;n negativa del sexo.<\/p>\n<p>La tom&eacute; por los hombros mientras que el ritmo de mis movimientos fue en aumento, aunque lleg&oacute; un momento en que ella me pidi&oacute; parar. No porque no le gustar&aacute;, sino porque le hab&iacute;an dado ganas de orinar.<\/p>\n<p>Fui comprensivo y le dije que fuera al ba&ntilde;o, que no hab&iacute;a problema. Ella fue, pero al volver me dijo que no hab&iacute;a podido orinar, que solo hab&iacute;a tenido la sensaci&oacute;n de tener ganas. La penetr&eacute; de nuevo en cuatro y una vez m&aacute;s sinti&oacute; ganas de ir a orinar, por lo que comprend&iacute; que era la penetraci&oacute;n en esa posici&oacute;n la que le causaba dicha sensaci&oacute;n. Se lo coment&eacute; y decidimos volver al infravalorado misionero.<\/p>\n<p>Esta vez no hubo tanta delicadeza como la primera vez. Si bien la penetraci&oacute;n comenz&oacute; siendo lenta, paulatinamente fui aumentando el ritmo. Sus gemidos se hicieron cada vez m&aacute;s presentes, cada vez m&aacute;s constantes.<\/p>\n<p>Mafe ya no me miraba tanto a la cara, sino que cerraba sus ojitos y me agarraba fuertemente de la espalda. Mafe no ten&iacute;a mucha experiencia follando, pero a su favor he de decir que besaba muy bien.<\/p>\n<p>En esa ocasi&oacute;n fui yo quien tom&oacute; la iniciativa de besarla cada vez que quise, y entend&iacute; que iba a llegar al orgasmo mezclando sensaciones de placer al sentir su vagina aprisionando mi pene, a la vez que sent&iacute;a su boca juntarse con la m&iacute;a.<\/p>\n<p>Claro que antes de terminar tuve la intenci&oacute;n de mostrarle que el sexo pod&iacute;a y, para ser espectacular, ten&iacute;a que ser sucio, as&iacute; que la tom&eacute; de la cara con ambas manos, evitando que fuera a mirar hacia los costados, oblig&aacute;ndola a apuntar con su mirada hacia mi rostro. Quer&iacute;a hacerle notar en mis gestos esa dosis de lujuria que deb&iacute;a tener un coito. Lastimosamente para m&iacute;, ella permaneci&oacute; con sus ojos cerrados, no porque quisiera esquivarme, sino porque fue esa su aut&eacute;ntica expresi&oacute;n.<\/p>\n<p>Dej&eacute; caer mi cuerpo una vez m&aacute;s sobre el suyo y junt&eacute; una vez m&aacute;s mi rostro con el suyo para besarla y por fin estallar, por fin terminar con esta sesi&oacute;n de sexo que hab&iacute;a resultado mucho m&aacute;s agotadora de lo que yo me hab&iacute;a imaginado.<\/p>\n<p>Me levant&eacute; con cierto cuidado, tratando de evitar que el cond&oacute;n se fuera a quedar atrapado en su vagina, y luego me lo quit&eacute; y me limpi&eacute; un poco. Ella segu&iacute;a all&iacute; recostada en el sof&aacute;, a&uacute;n con la respiraci&oacute;n agitada, su cuerpo muy sudado y su rostro colorado.<\/p>\n<p>-&iquest;Quieres agua? -le pregunt&eacute; antes de ir a tirar el cond&oacute;n usado<\/p>\n<p>-No, tranqui<\/p>\n<p>-&iquest;Quieres algo de tomar?<\/p>\n<p>-No. Quiero que me beses otra vez<\/p>\n<p>Correspond&iacute; a su pedido, la bes&eacute; aunque fue algo muy corto. Luego fui al ba&ntilde;o y busqu&eacute; unos pa&ntilde;itos h&uacute;medos para brindarle y que se pudiese limpiar.<\/p>\n<p>-&iquest;Me puedo ba&ntilde;ar? -pregunt&oacute; Mafe habiendo recuperado el ritmo normal de su respiraci&oacute;n.<\/p>\n<p>-Claro que s&iacute;<\/p>\n<p>-&iquest;Y me puedo quedar a dormir?<\/p>\n<p>-Bueno, eso s&iacute; es una novedad, pero no veo por qu&eacute; no<\/p>\n<p>-Has sido muy dulce conmigo, ahora quiero ser yo quien te muestre mi faceta m&aacute;s tierna<\/p>\n<p>Guard&eacute; silencio. No supe que decir. Entend&iacute;a que esta chica se estaba enamorando, mientras que para m&iacute; solo hab&iacute;a sido sexo. Pero me parec&iacute;a que era tan inocente que no pod&iacute;a destruir su ilusi&oacute;n de tal manera. Adem&aacute;s entend&iacute; que de ser correcta mi apreciaci&oacute;n, habr&iacute;a nuevas oportunidades para follar con ella, y ser&iacute;a yo el encargado de ense&ntilde;arle a echar un polvo como se debe.<\/p>\n<p>Esa noche no ocurrir&iacute;a nada m&aacute;s. Al acostarnos Mafe me abraz&oacute; y esa fue su forma de retribuirme lo bien que me hab&iacute;a portado con ella. Yo no esperaba algo diferente, pues consideraba dif&iacute;cil que ella fuera a tomar la iniciativa para algo m&aacute;s comprometedor.<\/p>\n<p>Cap&iacute;tulo 4: El que es caballero repite<\/p>\n<p>Al otro d&iacute;a ella madrug&oacute; para ir a su casa y cambiar su ropa, pues no quer&iacute;a que en el trabajo la vieran con la misma del d&iacute;a anterior. All&iacute;, en la oficina nos encontrar&iacute;amos horas m&aacute;s tarde. Tras un par de coqueteos entend&iacute; que nuestros encuentros sexuales se repetir&iacute;an m&aacute;s pronto de lo que yo pod&iacute;a imaginar&#8230;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 10<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>4 El silencio permaneci&oacute; en el ambiente por unos cuantos segundos, luego ella accedi&oacute;, aunque en medio de titubeos y de una actitud bastante temerosa. Le ped&iacute; que se acostara boca abajo sobre el sof&aacute; en el que est&aacute;bamos. Sin tener experiencia alguna dando masajes, me aventur&eacute; a recorrer su cuerpo con mis manos. 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