{"id":26071,"date":"2020-10-07T06:53:54","date_gmt":"2020-10-07T06:53:54","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-10-07T06:53:54","modified_gmt":"2020-10-07T06:53:54","slug":"detras-de-un-teclado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/detras-de-un-teclado\/","title":{"rendered":"Detr\u00e1s de un teclado"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"26071\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Esta es la historia de dos chavales j&oacute;venes que gracias a internet pasaron d&iacute;as y noches juntos.<\/p>\n<p>Cae la noche y como otra m&aacute;s, en mi casa la familia estaba durmiendo y yo estaba ya harto de ver la televisi&oacute;n.<\/p>\n<p>Internet me salv&oacute; la vida. Es extra&ntilde;o, cuando desde fuera yo mismo consideraba un vicio permanecer tantas horas postrado frente a una pantalla de un ordenador. Pero en ese periodo de mi vida, las redes sociales se convirtieron en mi mejor refugio, en mi mejor oasis. Miraba todas las redes sociales que hab&iacute;a y que conoc&iacute;a. Desde las que me ofrec&iacute;an im&aacute;genes de j&oacute;venes princesas, hasta las secuencias expertas de estrellas de pel&iacute;culas para adultos. Y todo ello sin olvidar los relatos escritos por personas que, por ser como yo, me sum&iacute;an en la intimidad de sus vidas como si fuese la m&iacute;a propia.<\/p>\n<p>Es extra&ntilde;o, y s&oacute;lo las personas que hayan vivido una situaci&oacute;n como yo lograran entenderme: Yo nac&iacute; dos veces; La primera del vientre de mi madre y la segunda, de las entra&ntilde;as de internet.<\/p>\n<p>En mi nueva vida era uno m&aacute;s de esa comunidad. Diariamente conversaba con mujeres tan diversas y con tan diferentes opiniones como arboles hay en un bosque. Al principio, &uacute;nicamente buscaba sustituir el cari&ntilde;o con las frases de otra mujer. Finalmente, mi instinto inconformista me llev&oacute; a mostrarme mediante la c&aacute;mara del ordenador.<\/p>\n<p>Evit&eacute; desvelar mi rostro. Pero eso no evit&oacute; que compartiera mi cuerpo con otras mujeres. Entr&eacute; en un juego de deseo y seducci&oacute;n, cuyo m&aacute;ximo exponente del placer consist&iacute;a en masturbarme admirando los pechos y lo que me dejaran ver desconocidas. Recuerdo la primera vez que, a petici&oacute;n m&iacute;a, una mujer se despoj&oacute; de su tanga y me mostr&oacute; su cl&iacute;toris mientras se introduc&iacute;a un dedo en la vagina. La imagen me hipnotiz&oacute;. Me masturb&eacute; con furia mostrando el mejor plano posible de mi miembro. Y junto a m&iacute;, a cientos de kil&oacute;metros de distancia una mujer se corr&iacute;a admirando mi eyaculaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Muchas mujeres pasaron por mi pantalla. Me derret&iacute;an mostrando sus cuerpos de distintas posturas. A todas ellas las pose&iacute;a durante unos minutos, pero s&oacute;lo una consigui&oacute; enamorarme.<\/p>\n<p>Entr&oacute; de improviso en mi vida, su Nick: &ldquo;Legolas&rdquo;, y aunque fuera nombre como un famosos elfo del se&ntilde;or de los anillos, parec&iacute;a ser un anticipo de lo que pasar&iacute;a entre nosotros. Me sorprendi&oacute; que me atrajera tanto a pesar de que se negaba a mostrarme su cuerpo desnudo. Alegaba que se encontraba en sus padres y que no pod&iacute;a desnudarse. Al igual que yo ocultaba su cara, insist&iacute; en varias ocasiones para que me la mostrara, pero ella pon&iacute;a la condici&oacute;n de que yo tambi&eacute;n tendr&iacute;a que mostr&aacute;rsela. Y ah&iacute; fue cuando descubr&iacute; que me estaba enamorando. Deseaba con locura ver su rostro, pero me invad&iacute;a un miedo atroz a que el m&iacute;o no fuera de su agrado y en consecuencia la pudiese perder.<\/p>\n<p>Pasamos meses conectando cada d&iacute;a. Era una mujer inteligente y de car&aacute;cter muy sensual. Pronto nuestras conversaciones se tornaron monotem&aacute;ticas, anhelaba masturbarme con la imagen de sus pechos en mi pantalla ya que hasta entonces solo ve&iacute;a su cuello y parte de su pecho y armado de valent&iacute;a una ma&ntilde;ana se lo propuse. De nuevo vivir en familia se interpuso en mi fantas&iacute;a, aunque me propuso que yo me masturbase para ella. As&iacute; lo hice. Mi mano bailaba sobre mi miembro al ritmo de las frases que ella escrib&iacute;a. Sab&iacute;a c&oacute;mo excitarme, como sacar todo el partido a mi imaginaci&oacute;n. Cuando intuy&oacute; que yo estaba a punto de correrme, disimuladamente, se toc&oacute; los pechos por encima de la ropa, gesto m&aacute;s que suficiente para provocar que mi falo explotara ante su pantalla. Nunca olvidare esta frase que dijo: &ldquo;tienes una polla muy bonita&rdquo;.<\/p>\n<p>Al concluir aquella semana, nos despedimos con frases de aut&eacute;nticos enamorados. Era viernes, ella me pidi&oacute; que no la fallara, y que me conectase el lunes a primera hora. Para m&iacute; ya era dif&iacute;cil pasar el fin de semana sin ella. Mis palabras debieron conmoverla, y en un ataque de valent&iacute;a desliz&oacute; la c&aacute;mara, bajo mostrando como met&iacute;a una mano por debajo de su camiseta acariciando sus enormes pechos.<\/p>\n<p>La imagen de sus pechos no hab&iacute;a sido muy n&iacute;tida, incluso carente de luz, pero bast&oacute; para pasar todo el fin de semana obsesionado con ella. Incluso por las noches, yo me masturbaba en la cama so&ntilde;ando con acariciar esos pechos. Con sentir su sabor, con inundarla de mi semen.<\/p>\n<p>Fue el fin de semana m&aacute;s largo de mi vida, pero al fin lleg&oacute; el lunes. Nos saludamos como dos quincea&ntilde;eros y disfrutamos comentando el p&aacute;nico que hab&iacute;a pasado durante su arrebato de pasi&oacute;n del viernes en el cual me mostr&oacute; sus pechos tapados con la camiseta. Era divertido pensar en la cara de si alg&uacute;n familiar que viv&iacute;a con ella la descubr&iacute;an con la c&aacute;mara encendida y acarici&aacute;ndose.<\/p>\n<p>Ese lunes no pod&iacute;a m&aacute;s e incluso me conecte minutos antes de la hora prevista, &ldquo;Legolas&rdquo; se conect&oacute; tambi&eacute;n y directamente cuando pincho en mi nick ense&ntilde;e la cara, me arrige pasara lo que pasara, pero ya ten&iacute;a que ir con un paso por delante. Ella no dijo nada, y su c&aacute;mara se movi&oacute; lo justo para ver su cara, aquellos ojos, esa mirada, unos labios gorditos&hellip; era fascinante y empezamos a hablar, me coment&oacute; que hab&iacute;a insistido en conectarnos el lunes por la ma&ntilde;ana por que estaba sola en casa y as&iacute; podr&iacute;a disfrutar m&aacute;s de nuestras conversaciones.<\/p>\n<p>Pr&aacute;cticamente fuimos al lio sin miramientos, a preguntas concretas, diciendo nuestras posturas favoritas, sitios donde lo hab&iacute;amos hecho, en fin, calentando motores en la distancia. La verdad es que el morbo nos iba atrapando m&aacute;s y m&aacute;s hasta el punto que yo ya escrib&iacute;a con una mano, cosa de la que se percat&oacute; y me dio que si ya estaba jugando con mis manos. Esa cara pregunt&aacute;ndome eso, mordi&eacute;ndose los labios y acariciando su pelo me puso a&uacute;n m&aacute;s caliente y le confes&eacute; que s&iacute;.<\/p>\n<p>Ella, desabrochado su sujetador, me dijo que si no estaban mejor mis manos en sus pechos. -Claro que s&iacute;, respond&iacute;, pero no los veo bien. As&iacute; que ella con un ligero movimiento de c&aacute;mara la bajo para enfocarlos bien y levantando un poco su camiseta aparecieron aquellos pechos, con unos pezones que se notaban duros, y empez&oacute; a jugar con sus dedos pellizc&aacute;ndolos, llev&aacute;ndose el dedo a la boca y llen&aacute;ndolos de saliva.<\/p>\n<p>Ya no aguant&eacute; m&aacute;s y tuve que quitarme los pantalones poni&eacute;ndome de pie para dejar mi miembro en libertad y masturbarme delante de ella. Note como bajaba una de sus manos para ella tambi&eacute;n masturbarse, no me quedo otra que preguntar que donde iba esa mano a lo que contesto que si no lo imaginaba no hab&iacute;a entendido nada. Yo segu&iacute;a con acariciando mi miembro mientras ella hacia lo mismo con sus hermosos y voluptuosos pechos. Yo no paraba de decirle que bajara un poco m&aacute;s la c&aacute;mara para ver donde estaba la otra mano, pero no era una opci&oacute;n, as&iacute; que segu&iacute; deleit&aacute;ndome con sus pechos y su cara que cada vez era m&aacute;s roja de excitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>No aguante mucho y me corr&iacute; manchando todo el teclado y salpicando la pantalla a lo que ella arrimo la c&aacute;mara a su boca como si quisiera que la salpicara a ella en la cara. Lo que hizo que mi masturbaci&oacute;n fuera ya a un ritmo m&aacute;s lento para que observara bien toda mi leche resbalando aun por la mano.<\/p>\n<p>Me volv&iacute; a sentar y m&aacute;s relajado ya la conversaci&oacute;n volvi&oacute; a ser m&aacute;s fluida porque escrib&iacute;amos con las dos manos, lo que me llevo a preguntarla que si ella tambi&eacute;n hab&iacute;a llego al cl&iacute;max a lo que mientras se met&iacute;a los dedos en la boca, sabore&aacute;ndose, me contesto que s&iacute;.<\/p>\n<p>Ese fue nuestro primero y no &uacute;ltimo contacto a trav&eacute;s de la red.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Esta es la historia de dos chavales j&oacute;venes que gracias a internet pasaron d&iacute;as y noches juntos. 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