{"id":26118,"date":"2020-10-09T22:00:00","date_gmt":"2020-10-09T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-10-09T22:00:00","modified_gmt":"2020-10-09T22:00:00","slug":"mi-habitacion-llena-de-chicos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/mi-habitacion-llena-de-chicos\/","title":{"rendered":"Mi habitaci\u00f3n llena de chicos"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"26118\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Una de mis fantas&iacute;as m&aacute;s recurrentes es imaginarme en la cama, sentada contra el cabecero, con vestido veraniego corto y abotonado al centro de arriba a abajo, sandalias de tac&oacute;n alto y bien maquillada. El pelo algo desvencijado, como de reci&eacute;n levantada. Las piernas algo abiertas y unas bragas transparentes color carne. Un mont&oacute;n de t&iacute;os en b&oacute;xer, sentados en el suelo alrededor de mi cama, todos los que puedan caber dentro de mi modesta habitaci&oacute;n de mileurista. Todos mir&aacute;ndome con lujuria, empezado a tocarse por encima de su prenda &iacute;ntima y esperando impacientes que empiece el show.<\/p>\n<p>Empezar&iacute;a por desabrocharme los botones uno a uno de arriba hacia abajo. Despacio, que fueran adivinando la textura y el color de mi sujetador, mi piel blanca sin sol, el pelito del pubis que esconden mis bragas a&uacute;n por bajar, mis muslos tersos que acarician la tela del vestido abierto, mis t&iacute;midas rodillas que irremediablemente te llevaran hacia los dedos de mis pies, tan sugerentes tras el calzado abierto. Algunos penes han empezado ya a aumentar de tama&ntilde;o, puedo notar como piden paso detr&aacute;s de la tela de sus calzoncillos, como se adivina de repente el relieve duro y cil&iacute;ndrico que hac&iacute;a unos segundos no estaba.<\/p>\n<p>Abrir&iacute;a el vestido a un lado a otro y me recostar&iacute;a un poco, curvando un poco mi pierna izquierda tan desnuda y tan depilada, para que disfrutaran de la belleza de mi cuerpo en ropa interior y tacones, de mi cuerpo que ligeramente se va abriendo para tensar la piel y las venas de sus miembros, de sus pupilas tan atentas y &aacute;vidas al espect&aacute;culo carnal que reci&eacute;n comienza. Mis manos entonces empezar&iacute;an a jugar un papel m&aacute;s lujurioso, acariciando el contorno de la copa de mi sujetador, recorriendo sutilmente sus tiras el&aacute;sticas, el encaje delicado que por dentro sienten mis pezones duros. S&iacute;, yo tambi&eacute;n estoy caliente. Puede que antes que ellos incluso, s&oacute;lo de imaginarme tanta polla tiesa queriendo follarme duro. Y ellos lo saben. Notan esos dos bultitos debajo del sujetador y fantasean el color y la forma de la aureola, si ser&aacute; marr&oacute;n oscuro o claro, grande o peque&ntilde;a. Y sobre todo su sabor. &iquest;A qu&eacute; sabr&aacute;n mis pezones una vez dentro de su boca, c&oacute;mo ser&aacute; el tacto en sus labios, el mordisquito en sus dientes&hellip;?<\/p>\n<p>Me incorporo un poco para desabrocharme el sujetador, mir&aacute;ndolos con ese aire de lascivia, de poder, de superioridad, sabiendo que les tengo literalmente cogidos por los g&uuml;evos y que har&aacute;n todo lo que les pida. No las tengo peque&ntilde;as ni grandes, pero si bonitas, muy bien contorneadas. As&iacute; que cuando destapo mis pechos tres de ellos no aguantan m&aacute;s y se sacan la polla de debajo del calzoncillo. Uno de ellos est&aacute; adem&aacute;s visiblemente excitado, le falta autocontrol de la situaci&oacute;n y se le nota un poco fuera de s&iacute;. As&iacute; que aprovecho el momento para pedirle que venga, sin palabras, con un gesto insinuador. Quiere tocarme pero est&aacute; prohibido. Todos lo saben, es la norma. Mirar s&iacute;, pero no tocar. Me acerco a su cara como si fuera a besarlo y le pido al o&iacute;do que me eche toda su leche en las tetas. No tarda ni diez segundos en descargarme una buena corrida que aprovecho en seguida para lubricarme desde los pezones hacia fuera, bien zorra, bien perra. No pueden tocarme, pero si mancharme.<\/p>\n<p>El resto de machos no da cr&eacute;dito. No esperaban un espect&aacute;culo tan caliente desde el principio. No esperaban que me fuera a dejar manchar tan pronto. Soy as&iacute;, me gusta sorprender y romper el ritmo supuesto. Un golpe de efecto de lo m&aacute;s cin&eacute;filo. Como si de un conjuro m&aacute;gico se tratara todos tienen ya sus rabos fuera, con los b&oacute;xer a&uacute;n puestos: es otra de mis normas. Me gustar verles con el b&oacute;xer a medio bajar, el pene duro agarrado por una de sus manos y la mirada ligeramente hipn&oacute;tica. Todas las miradas en m&iacute;, todas disfrutando del semen mojando y brillando sobre mi cuerpo resbaladizo. El reci&eacute;n orgasmado vuelve a su posici&oacute;n con el pene fl&aacute;cido. No pierde el tiempo, es joven y sabe que podr&aacute; conseguir una nueva erecci&oacute;n y otra eyaculaci&oacute;n quien sabe sobre qu&eacute; otra parte de mi cuerpo, quien sabe si a&uacute;n m&aacute;s intensa y placentera.<\/p>\n<p>Empiezo a bajar hacia abajo, salt&aacute;ndome el pubis, hacia mis muslos, acero p&aacute; los barcos que dec&iacute;a uno de mis follamigos. Quiero que se imaginen lo que disfrutar&iacute;an agarr&aacute;ndolos fuerte, lami&eacute;ndolos, acarici&aacute;ndolos. Me volteo despacio y me pongo a cuatro patas para que puedan disfrutar de mi culo. Al poco otro se levanta para darme su corrida, sobre mis bragas, pero r&aacute;pidamente me las bajo un poco para que se corra en mis nalgas tras un gemido descontrolado. Me las vuelvo a subir, me mancho mis braguitas con su lefa.<\/p>\n<p>Ellos se excitan y yo tambi&eacute;n y sin poder remediarlo vuelvo a ponerme boca arriba para, esta vez s&iacute;, tocarme el cl&iacute;toris por debajo de las bragas. Enseguida se levanta otro, y otro m&aacute;s y les digo que apunten dentro, que a&uacute;n no me las pienso quitar y que me empapen el pelito de ah&iacute; abajo. Buen disparo. Buena punter&iacute;a. Entre unos y otros tengo las bragas empapadas en semen y decido quit&aacute;rmelas para restregarme bien su l&iacute;quido por toda mi entrepierna. El pelo sedoso de mi co&ntilde;o empapado, metiendo ya los dedos dentro de mi vagina mojada tambi&eacute;n por mis propios fluidos.<\/p>\n<p>Pierdo la compostura, me dejo caer sobre la cama para disfrutar mejor de mi excitaci&oacute;n, de mis tocamientos, de mi cuerpo pegajoso. No consigo que nadie se levante y vuelva a mancharme, qu&eacute; raro. Tendr&eacute; que probar a dejar caer la cabeza hacia fuera de la cama, con la boca abierta mirando hacia ellos como implorando leche. Y ah&iacute; s&iacute;, primero uno y enseguida otro, y otro m&aacute;s. Tres bueno disparos, r&aacute;pidos e intensos que me manchan las mejillas, el pelo, la frente y hasta la garganta.<\/p>\n<p>Quedan unos cuantos a&uacute;n por acabar, pero no creo que pueda contenerles muchos m&aacute;s por el grosor de sus pollas y la fuerza de sus miradas. As&iacute; que separo mis piernas y les muestro la entrada de mi co&ntilde;o, separando bien los labios para que me empapen todo mi conducto de semen. Dos a la vez, luego el tercero y un cuarto que tarda en orgasmar. Y los cuatro gimiendo de placer como peleles a mi merced. Tanto t&iacute;o que se queda en nada en unos minutos. Tanta fuerza doblegada por la fuerza de mi sexo, de mi piel, de mis ojos clavados en los suyos. El jovencito que primero se corri&oacute; viene ahora y me suelta su segunda entrega sobre mis pies y mis sandalias. Siempre hay alguno de esos. Alg&uacute;n fetichista que no puede aguantar no manchar de lefa mi calzado.<\/p>\n<p>En mis fantas&iacute;as, vuelven a ce&ntilde;irse el b&oacute;xer y antes de irse ordenadamente, como aut&oacute;matas, se me quedan mirando, esperando ver como soy yo ahora la que me meto dos dedos de mi mano izquierda y con la derecha me acaricio el cl&iacute;toris con su semen de lubricante. Me miran y yo les miro. Me toco intensamente y me siguen mirando. No voy a dejar que salgan por esa puerta hasta que me vean correrme, convulsionar, estallar. Un poco m&aacute;s, no falta mucho. Estoy ya gimiendo ligeramente y poni&eacute;ndome a&uacute;n m&aacute;s cachonda al ver que dos de ellos intentan recuperar el vigor de sus pollas. Pero antes de que consigan una erecci&oacute;n decente me voy. Me corro. Me vierto. Doy peque&ntilde;os giros de placer sobre la cama mientras los dedos de mis pies se retuercen y mis pezones se endurecen. Mis ojos desorbitados. Mi culo temblando. Disfruto cada segundo, cada poro de piel, cada vello erizado y empapado.<\/p>\n<p>Entonces se van. Ah&iacute; se diluyen todos y todo. Como un bendito sue&ntilde;o. Fundido en negro. Fin.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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