{"id":26122,"date":"2020-10-09T23:25:37","date_gmt":"2020-10-09T23:25:37","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-10-09T23:25:37","modified_gmt":"2020-10-09T23:25:37","slug":"el-presumir-perjudico-al-conquistador-y-a-la-conquistada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/el-presumir-perjudico-al-conquistador-y-a-la-conquistada\/","title":{"rendered":"El presumir perjudic\u00f3 al conquistador y a la conquistada"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"26122\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">4<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Somos cuatro treinta&ntilde;eros que nos juntamos a jugar al paddle dos veces por semana. Rafael, amigo desde la ni&ntilde;ez, Luis, casado con mi cu&ntilde;ada, Alberto, soltero por vocaci&oacute;n, y yo Joaqu&iacute;n, casado con Sara.<\/p>\n<p>Dado que ninguno tiene dependencia laboral nuestras reuniones son los martes y viernes a las once de la ma&ntilde;ana. Despu&eacute;s de una hora de juego nos sentamos a reponer l&iacute;quidos mientras charlamos. Generalmente el grueso de la conversaci&oacute;n es monopolio de Alberto, que relata, con buenos visos de veracidad, las m&uacute;ltiples conquistas que hace y que, l&oacute;gicamente, terminan en la cama.<\/p>\n<p>Har&aacute; un mes, en la consabida charla, el conquistador cont&oacute; sobre el nuevo trofeo obtenido.<\/p>\n<p>-&iexcl;Anoche me cog&iacute; una hembra!<\/p>\n<p>S&uacute;bitamente mi concu&ntilde;ado se atragant&oacute; con lo que estaba tomando, ante lo cual el relator fren&oacute; su narraci&oacute;n para darle golpes en la espalda. Como esos cuentos me resultan graciosos lo inst&eacute; a seguir.<\/p>\n<p>-No nos dej&eacute;s con la intriga, c&oacute;mo te la levantaste?<\/p>\n<p>-Despu&eacute;s de cenar, estaba aburrido en casa, cuando me llam&oacute; Luis diciendo que ten&iacute;a una mina para m&iacute;, y me esperaba en la discoteca a la que solemos ir. All&iacute; nos encontramos y conoc&iacute; a esta mujer muy linda, vestida sobriamente con ropa de calidad y un f&iacute;sico que se adivinaba deseable. Me cost&oacute; dorarle la p&iacute;ldora pero en una hora ya la ten&iacute;a con la pollera blanca floreada en la cintura y al borde del orgasmo acarici&aacute;ndole la conchita mientras me mamaba la pija. A las cuatro de la ma&ntilde;ana, despu&eacute;s de dos acabadas m&iacute;as y cuatro corridas de ella la dej&eacute; en una parada de taxis. No quiso que la acercara a su casa. Quedamos en hablarnos con la debida precauci&oacute;n porque es casada.<\/p>\n<p>En medio de la felicitaci&oacute;n por la nueva conquista, me llam&oacute; la atenci&oacute;n la cara de Luis que mostraba contrariedad y le dijo que terminara con esos delirios.<\/p>\n<p>Ya en casa, lo que otras veces hab&iacute;a sido una an&eacute;cdota m&aacute;s, me hizo ruido. No hace falta ser un gran matem&aacute;tico para obtener cuatro sumando dos m&aacute;s dos.<\/p>\n<p>La noche pasada, como yo ten&iacute;a cierta incomodidad estomacal, mi mujer fue a cenar sola a la casa de su hermana. Finalizada la comida me habl&oacute; diciendo que saldr&iacute;an a tomar algo y que llegar&iacute;a m&aacute;s tarde de lo habitual. Por el malestar, que no disminu&iacute;a, estuve recorriendo canales en el televisor hasta tarde, y as&iacute; pude ver regresar a Sara, a las cuatro y cuarto de la madrugada con su pollera blanca floreada, bastante arrugada por cierto. Confirmando estas conclusiones elementales estaba la actitud de mi concu&ntilde;ado, que era de franca incomodidad durante y despu&eacute;s del relato.<\/p>\n<p>Finalizada esta lamentable reflexi&oacute;n mi &aacute;nimo fue transitando, de la sorpresa y asombro, al dolor y tristeza, de la ira ciega al rencor profundo, terminando, gracias a alg&uacute;n milagro del cielo, en una serena aceptaci&oacute;n del suceso junto a la firme decisi&oacute;n de vengarme. Tres cosas deb&iacute;a lograr. Primero, que la convivencia no se alterara demasiado evitando que mi esposa tomara m&aacute;s precauciones. En segundo lugar ten&iacute;a que planear algo sencillo y de mucha efectividad, por m&aacute;s que me insumiera m&aacute;s tiempo de lo deseable. Lo tercero y &uacute;ltimo era tratar de desquiciarla provoc&aacute;ndole situaciones de permanente sobresalto ante la posibilidad de ser descubierta. Por supuesto que la intimidad matrimonial desapareci&oacute;.<\/p>\n<p>Para alterar su tranquilidad lo primero que hice fue contarle lo narrado por Alberto, pero dando a entender que lo consideraba una fantas&iacute;a de presuntuoso. Segu&iacute; luego con aparecer en los momentos menos pensados, en los lugares menos frecuentes y con llamadas peri&oacute;dicas para preguntar algo sin mayor importancia.<\/p>\n<p>Una tarde la escuch&eacute; hablar por tel&eacute;fono diciendo que podr&iacute;an encontrarse a las once de la ma&ntilde;ana en la vereda del edificio donde trabaja. Por supuesto que ah&iacute; estuve esperando.<\/p>\n<p>Cuando la vi salir fui a su encuentro. Su cara mostr&oacute; a las claras sorpresa y desagrado.<\/p>\n<p>-Justo ven&iacute;a a buscarte para tomar un caf&eacute; juntos. Ya est&aacute;s saliendo?<\/p>\n<p>-Ped&iacute; permiso porque quer&iacute;a hacer una compra y como falta una hora para terminar me la dieron. Pero aprovechemos la oportunidad, que no es frecuente. Ah&iacute; tenemos un lugar apropiado.<\/p>\n<p>Pocos pasos hab&iacute;amos dado y vi que ven&iacute;a en nuestra direcci&oacute;n mi corneador y compa&ntilde;ero de juego. A &eacute;l me dirig&iacute; levantando el brazo para llamarle la atenci&oacute;n.<\/p>\n<p>-Alberto, qu&eacute; coincidencia, ven&iacute;, sentate con nosotros a tomar algo. Te presento a mi esposa. Silvia, este caballero es uno de los participantes en la reuni&oacute;n de paddle de los mi&eacute;rcoles.<\/p>\n<p>Por supuesto que ambos se saludaron como si reci&eacute;n se conocieran. &Eacute;l, m&aacute;s aplomado que mi mujer, quien mostraba una cierta palidez, temblor en las manos cuando se llevaba el pocillo de caf&eacute; a la boca, casi sin participar en la conversaci&oacute;n y evitando mirar a los ojos, tanto a m&iacute; como a su amante. Despu&eacute;s de tocar los habituales temas insustanciales inici&eacute; la aproximaci&oacute;n hacia lo que me interesaba.<\/p>\n<p>-Tu trabajo queda por ac&aacute; cerca?<\/p>\n<p>-No, simplemente ten&iacute;a que hacer un tr&aacute;mite en este edificio<\/p>\n<p>-Justo ah&iacute; tiene su empleo ella, quiz&aacute; te pueda orientar.<\/p>\n<p>-No hace falta porque quien me atiende es amigo.<\/p>\n<p>-Se me ocurri&oacute; pensar que ibas a decir amiga, sabiendo de tus dotes de conquistador. A todo esto, c&oacute;mo anda esa relaci&oacute;n sentimental clandestina. Pod&eacute;s hablar tranquilo que mi se&ntilde;ora es reservada y adem&aacute;s no se va a escandalizar.<\/p>\n<p>-Casualmente hoy ten&iacute;amos pensado ir a un hotel pero a &uacute;ltima hora apareci&oacute; el marido, as&iacute; que tuvimos que postergarla. Quiz&aacute; esta tarde, cuando el tipo se vaya a trabajar, ella pueda escaparse. De todos modos no me preocupa mucho porque este fin de semana nos vamos a sacar las ganas a lo grande, pues el inconsciente la va a dejar sola.<\/p>\n<p>El temor a ser descubierto, que &eacute;l no ten&iacute;a, parece que s&iacute; repercut&iacute;a en Silvia, que m&aacute;s p&aacute;lida aun, se levant&oacute;.<\/p>\n<p>-Disculpen, algo me debe haber hecho mal, estoy descompuesta, voy al ba&ntilde;o.<\/p>\n<p>Nosotros seguimos charlando de cosas sin importancia hasta que ella regres&oacute;. No denotaba mejor&iacute;a, por lo cual, disculp&aacute;ndonos, nos fuimos a casa.<\/p>\n<p>Al rato de haber llegado, sentados frente al televisor, son&oacute; su tel&eacute;fono. Cuando vio quien llamaba, e hizo adem&aacute;n de retirarse para atender, yo me levant&eacute; diciendo que iba al ba&ntilde;o. Por supuesto que fui, hice el ruido de cerrar la puerta y regres&eacute; para escuchar.<\/p>\n<p>-Hola<\/p>\n<p>-?<\/p>\n<p>-Sos un hijo de puta. C&oacute;mo vas a hablar as&iacute; delante de &eacute;l.<\/p>\n<p>-?<\/p>\n<p>-En este momento estoy con el est&oacute;mago vac&iacute;o, vomit&eacute; todo en la confiter&iacute;a. No s&eacute; c&oacute;mo voy a estar esta tarde. Llamame despu&eacute;s de las cuatro y ah&iacute; vemos.<\/p>\n<p>Silvia no quiso almorzar. Yo com&iacute; lo que el est&oacute;mago pudo aguantar pues la bronca y el asco pr&aacute;cticamente me lo hab&iacute;an cerrado. Me qued&eacute; frente al aparato sin prestar atenci&oacute;n a lo que mostraba tratando de cerrar los detalles de la venganza. Sobre todo haciendo un esfuerzo importante para que el odio no cegara mi razonamiento. En este momento lo primordial era dificultar todo encuentro, para que el ansia por llegar al fin de semana tan deseado les hiciera disminuir las precauciones y quedaran inermes.<\/p>\n<p>A la hora habitual de salida hacia el trabajo segu&iacute; mi rutina, dejando intencionalmente las llaves del negocio en la mesa de la entrada, y tomando el auto lo estacion&eacute; media cuadra m&aacute;s all&aacute;, disimulado entre otros. La espera fue corta, nada m&aacute;s que media hora. Vi a Alberto llegar a pie. Se ve que lo estaban esperando pues apenas enfrent&oacute; la puerta, esta se abri&oacute;. Les di algo de tiempo para que la acci&oacute;n los aislara del entorno y regres&eacute;. Al abrir la puerta pude escuchar al fondo.<\/p>\n<p>-&iexcl;Ay, c&oacute;mo me la metiste.<\/p>\n<p>No s&eacute; qu&eacute; hice, pero super&eacute; la tentaci&oacute;n de avanzar sin hacer ruido y matarlos a los dos con mis propias manos, algo perfectamente factible dadas la diferencias f&iacute;sicas. En lugar de eso llam&eacute;.<\/p>\n<p>-&iexcl;Querida!<\/p>\n<p>El silencio por m&aacute;s que fue corto result&oacute; elocuente. La sorpresa fue total. Iba cumpliendo bien el proceso de venganza. Cuando el enemigo tiene el &aacute;nimo por el suelo vencerlo f&iacute;scamente es sencillo.<\/p>\n<p>-Ya voy, estoy en el lavadero.&rdquo;<\/p>\n<p>Al llegar a mi lado con el pelo revuelto, la blusa una parte dentro de la falda y otra fuera, le dije.<\/p>\n<p>-&iexcl;Qu&eacute; te pasa!, est&aacute;s desarreglada y con cara de haber visto un muerto.<\/p>\n<p>-Estaba acomodando las cosas que est&aacute;n bajo la pileta y adem&aacute;s sigo algo descompuesta. Qu&eacute; pas&oacute; para que regresaras.<\/p>\n<p>-Me olvid&eacute; las llaves del negocio. Parece que tu desarreglo es contagioso, voy al ba&ntilde;o.<\/p>\n<p>Al estar atento pude o&iacute;r los pasos y la apertura y cierre de la puerta de calle. Volviendo al comedor para tomar un t&eacute;, puse una excusa y no fui a trabajar.<\/p>\n<p>El d&iacute;a siguiente, viernes, a las once era la reuni&oacute;n deportiva de los cuatro habituales. Ya sentados tomando algo para hidratarnos saqu&eacute; el tema de la reuni&oacute;n frustrada de ayer.<\/p>\n<p>-Y, qu&eacute; pas&oacute; a la tarde, pudiste darte el gusto?<\/p>\n<p>-No, y encima casi nos sorprenden.<\/p>\n<p>-Ten&eacute; cuidado, no sea que se te arruine todo y encima ella pierda al marido.<\/p>\n<p>-Mir&aacute;, te voy a ser sincero, creo que al marido le conviene perderla. Es una puta si remedio. Incre&iacute;ble lo que le gusta la pija.<\/p>\n<p>-De todos modos cu&iacute;date, son situaciones peligrosas.<\/p>\n<p>-Te voy a hacer caso, este fin de semana le doy con todo, en su casa y en su cama, a partir de esta noche viviendo con ella. Despu&eacute;s tratar&eacute; de espaciar un poco el asunto, aunque no s&eacute; si podr&eacute; porque es insaciable.<\/p>\n<p>Como lo hab&iacute;a planeado, al atardecer simul&eacute; un viaje a la casa de mi hermana a unos cuarenta kil&oacute;metros. En realidad el que viaj&oacute; fue mi hermano Jes&uacute;s llevando mi autom&oacute;vil y los dos celulares, el particular y el de la empresa. Yo me qued&eacute; en su casa y con sus tel&eacute;fonos. Cualquier llamada que recibieran, uno de ellos deb&iacute;a atender y dar una excusa de por qu&eacute; no lo hac&iacute;a yo. Las antenas que registran el movimiento de esos aparatos nada iban a notar. A eso de las nueve de la noche mand&eacute; desde el celular de Jes&uacute;s un mensaje de texto al m&iacute;o diciendo que cenaran sin esperar, porque un inconveniente me obligaba a llegar m&aacute;s tarde.<\/p>\n<p>Rafael, amigo de toda la vida me iba a llevar hasta casa y una vez terminada la venganza ir&iacute;amos hasta el lugar que, te&oacute;ricamente, nunca hab&iacute;a abandonado.<\/p>\n<p>Entr&eacute; a casa por la cochera y en silencio ubiqu&eacute; d&oacute;nde estaban. Me puse al costado de la puerta e hice ruido para llamar la atenci&oacute;n y esper&eacute;. Ella fue quien vino tratando de saber qu&eacute; suced&iacute;a cuando la tom&eacute; de atr&aacute;s oprimiendo el t&oacute;rax hasta que se desvaneci&oacute;. Con vendas le at&eacute; mu&ntilde;ecas y tobillos, poni&eacute;ndole una cinta cerrando la boca.<\/p>\n<p>Alberto al no obtener respuesta a sus llamados vino hacia donde segu&iacute;a oculto y esperando. El procedimiento con &eacute;l fue id&eacute;ntico aunque con menor esfuerzo al ser tan delgado.<\/p>\n<p>Aunque me hubiera encantado echarles en cara el placer de verlos desnudos, e inermes para lo que se me ocurriera, prefer&iacute; seguir con el pasamonta&ntilde;a que solo mostraba mis ojos detr&aacute;s gafas oscuras.<\/p>\n<p>Todav&iacute;a estaban medio inconscientes cuando, primero a &eacute;l y luego a ella, les hice el tratamiento previsto. Prepare un gotero cargado con &aacute;cido de bater&iacute;a y se lo esparc&iacute; por el glande previo correr el prepucio, volvi&eacute;ndolo a cubrir. Despu&eacute;s le toc&oacute; recibir el mismo l&iacute;quido al recto. Similar visita recibieron la vagina y el recto de Silvia. Si la piel de las manos no es sensible al picante y el intestino s&iacute;, estimo que el &aacute;cido, que es capaz de quemar las manos, producir&iacute;a mayor da&ntilde;o en esas mucosas delicadas. Por lo menos durante un tiempo el acoplamiento o caricia de los sexos ser&iacute;a s&oacute;lo mental. Estaba por dejarlos cuando me pareci&oacute; que la estaban sacando liviana. As&iacute; que tom&eacute; la tonfa que suele estar colgada en la percha y les di un buen golpe en espalda a la altura de los ri&ntilde;ones.<\/p>\n<p>Para terminar desat&eacute; el primer nudo de las mu&ntilde;ecas de ella y sal&iacute;. Cuarenta minutos despu&eacute;s estaba con mis hermanos y mi amigo, acompa&ntilde;ado del sincero afecto que me profesaban.<\/p>\n<p>El lunes estaba previsto presentar mi pedido de divorcio.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>4 Somos cuatro treinta&ntilde;eros que nos juntamos a jugar al paddle dos veces por semana. 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