{"id":26144,"date":"2020-10-12T06:58:16","date_gmt":"2020-10-12T06:58:16","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-10-12T06:58:16","modified_gmt":"2020-10-12T06:58:16","slug":"aquel-tanga-azul-oscuro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/aquel-tanga-azul-oscuro\/","title":{"rendered":"Aquel tanga azul oscuro"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"26144\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Aquella noche era distinta a otras noches porque hab&iacute;a luna llena. Est&aacute;bamos en el campo, en una casa rural. El aire que ol&iacute;a a bosque h&uacute;medo, animaba a los dos cuerpos tendidos en un colch&oacute;n, en el suelo, mirando distra&iacute;damente a la televisi&oacute;n, a quitarse la ropa.<\/p>\n<p>Otra vez la misma pel&iacute;cula, los mismos anuncios&#8230; Ella, muy despacio, se levant&oacute; a por otras cervezas. Yo le dediqu&eacute; un amago de sonrisa y me sorprend&iacute; imagin&aacute;ndomela sin m&aacute;s ropa que un tanga azul oscuro y aquel culito redondo que tanto deseo provoca en m&iacute;. Una camisa larga semitransparente dejaba asomar unas piernas &aacute;giles, que ahora se mov&iacute;an perezosas esforz&aacute;ndose por alcanzar el firme suelo y avanzar hasta la cocina. Daba v&eacute;rtigo verla moverse as&iacute;.<\/p>\n<p>Ella entr&oacute; a la cocina. Yo, casi sin querer, comenc&eacute; a desabrocharme los vaqueros. Era la &uacute;nica ropa, adem&aacute;s de la interior, que llevaba puesta. Not&eacute; c&oacute;mo mis manos iban separando cada bot&oacute;n de su ojal, y deseaba que fueran las manos de ella. Sent&iacute; una erecci&oacute;n repentina que incluso dol&iacute;a. Parte de mi dec&iacute;a que &quot;No podr&iacute;a hacerle esto&quot;, me repet&iacute;a mientras me acariciaba cada vez m&aacute;s desesperado y m&aacute;s loco de deseo por ella.<\/p>\n<p>La hab&iacute;a invitado a mi casa con la excusa de ense&ntilde;arle los &uacute;ltimos trabajos que hab&iacute;a terminado. Ni yo mismo comprend&iacute;a porqu&eacute; lo hab&iacute;a hecho. Ahora no ten&iacute;a remedio. La sangre me palpitaba por las venas de mi miembro, por todo mi cuerpo, y s&oacute;lo la piel de ella me tranquilizar&iacute;a, o me har&iacute;a perder la raz&oacute;n.<\/p>\n<p>Ella volvi&oacute; con otras dos cervezas m&aacute;s, quiz&aacute;s lo que yo necesitaba para reaccionar. Me ofreci&oacute; la cerveza y yo beb&iacute; con ansiedad. Ella, sin darle importancia a los ojos crispados por ver m&aacute;s all&aacute; de su breve ropa, se sent&oacute; a mi lado. Yo la observaba, silencioso, ardiente&#8230; Mi respiraci&oacute;n se cort&oacute; cuando ella, con m&aacute;s erotismo del que yo pod&iacute;a soportar, desliz&oacute; su boca hasta el principio de la botella y con esa dulzura que la caracteriza bebi&oacute; unos tragos.<\/p>\n<p>Entonces repar&oacute; en mis pantalones, entreabiertos, sugerentes, con el bulto de mi miembro hinchado de deseo, luchando por salir. Instintivamente sonroj&oacute;. Levant&oacute; la vista y se encontr&oacute; con mis ojos, mirando, goloso, sus piernas, tumbado de lado. Ella se tumb&oacute; tambi&eacute;n y como ofreci&eacute;ndome los pechos que parec&iacute;an pedirle a gritos mordiscos y besos. No sab&iacute;a muy bien porqu&eacute; la hab&iacute;a invitado, y ahora estaba all&iacute;, tumbada a mi lado, mordi&eacute;ndose con lascivia el labio inferior mientras su mirada recorr&iacute;a la abertura de mis vaqueros.<\/p>\n<p>Sin saber c&oacute;mo lo hice, empec&eacute; a acariciarla el muslo, subiendo poco a poco, muy poco a poco, su camiseta larga y ancha. Tropec&eacute; con su tanga. Ella se tumb&oacute; bocarriba, suavemente, y abri&oacute; las piernas. Deslic&eacute; mi dedo &iacute;ndice dentro de ella, y sent&iacute; c&oacute;mo temblaba. Ella suspir&oacute; de placer y relaj&oacute; todo su cuerpo, dej&aacute;ndose invadir por los estremecimientos que la estaba produciendo. Con la otra mano, arranque su tanga, que era tal y como hab&iacute;a imaginado, y la acaricie desde los pies a los muslos con la yema de mis dedos.<\/p>\n<p>Hund&iacute; mi cabeza entre sus piernas y empec&eacute; a mover la lengua hasta hacerla gritar. Al principio despacio, de abajo a arriba, disfrutando de todos sus jugos. Contin&uacute;e haciendo especial &eacute;nfasis en su cl&iacute;toris, que se endurec&iacute;a por segundos. Mi lengua jugaba traviesa, dej&aacute;ndome guiar por los temblores de unas piernas que a duras penas lograba sujetar. De su boca sal&iacute;an gemidos y algunos adjetivos que m&aacute;s que ofenderme me animaban a seguir lamiendo aquel pecado tan sabroso.<\/p>\n<p>Cuando sent&iacute; que ella iba a desfallecer, la penetr&eacute; con delicadeza, como si fuera su primera vez. Ella not&oacute; mi miembro contra sus paredes, grit&oacute; y me ara&ntilde;&oacute;, me bes&oacute; y me apret&oacute; contra su cuerpo, rode&aacute;ndome con sus brazos y piernas, con toda la fuerza que le quedaba. Me excitaba cada vez m&aacute;s. Volv&iacute; a sentir que el orgasmo de ella se acercaba y cambi&eacute; de postura y se puso a 4 patas. Ambos est&aacute;bamos perdiendo la raz&oacute;n. Entonces fui yo quien estuvo a punto del orgasmo.<\/p>\n<p>En la misma postura busque su entrepierna, queriendo terminar de hacerle el amor y tocar el cielo juntos. Ella sudaba. Yo sudaba. El olor a bosque se hab&iacute;a perdido entre el olor a sexo y los vapores de alcohol, un grito de los dos compartido se adue&ntilde;&oacute; de la habitaci&oacute;n. Me desplome sobre ella, sintiendo los latidos de su sexo abrazando mi miembro exhausto. Y nos sentimos felices. Sexo sin palabras.<\/p>\n<p>Entonces ella volvi&oacute; a levantarse para ir al ba&ntilde;o retocarse. Cuando volvi&oacute; me encontr&oacute; tumbado bocarriba, con restos del l&iacute;quido blanco en el pecho que delataba que no me hab&iacute;a limpiado, de la extenuaci&oacute;n, en su ausencia. Ten&iacute;a los ojos cerrados y una sonrisa de placer infinito en mis labios.<\/p>\n<p>Ella se quit&oacute; el camis&oacute;n y se sent&oacute; encima de m&iacute;, lamiendo despacio mi pecho manchado, mi cuello palpitante, cubriendo con sus manos cada cent&iacute;metro de mi piel. Pase&oacute; su lengua por mis piernas, deteni&eacute;ndose en la parte interna de mis muslos. Continu&oacute; subiendo. Llen&oacute; su boca con mis genitales, y luego con mi pene, aun h&uacute;medo y erguido. Como si de un helado se tratase, su lengua lo lami&oacute; y su boca lo rode&oacute;. Estaba a punto de desmayarme, cuando ella empez&oacute; a met&eacute;rselo y sacarlo de su boca&#8230;<\/p>\n<p>Lo que sucedi&oacute; al final est&aacute; en vuestra mente&#8230; os invito a que escrib&aacute;is en los comentarios un final contando como acab&oacute;.<\/p>\n<p>Muchas gracias por leerme y espero que os guste.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 Aquella noche era distinta a otras noches porque hab&iacute;a luna llena. Est&aacute;bamos en el campo, en una casa rural. El aire que ol&iacute;a a bosque h&uacute;medo, animaba a los dos cuerpos tendidos en un colch&oacute;n, en el suelo, mirando distra&iacute;damente a la televisi&oacute;n, a quitarse la ropa. 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