{"id":26207,"date":"2020-10-16T22:00:00","date_gmt":"2020-10-16T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-10-16T22:00:00","modified_gmt":"2020-10-16T22:00:00","slug":"tringulo-prohibido","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/tringulo-prohibido\/","title":{"rendered":"Tri\u00e1ngulo prohibido"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"26207\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>A nadie le hace especial ilusi&oacute;n que el mejor amigo de su novia sea su ex, pues como bien suele decirse: &ldquo;donde fuego hubo, cenizas quedan&rdquo;. Sin embargo, a m&iacute; nunca me ha importado que mi chica, Marina, se vea con el que fuera su primer amor, en parte porque aquel romance ocurri&oacute; hace ya tanto tiempo que mucho me extra&ntilde;ar&iacute;a que quedara alguna ceniza, pero sobre todo porque el chico en cuesti&oacute;n, V&iacute;ctor, hace ya un buen pu&ntilde;ado de a&ntilde;os que sali&oacute; del armario.<\/p>\n<p>Por alguna raz&oacute;n, V&iacute;ctor siempre me ha considerado un buen novio para Marina, y aunque nunca hemos hablado abiertamente sobre ello, estoy bastante seguro de que &eacute;l jugo un papel importante a la hora de que ella me diera una oportunidad. Creo que fue una apuesta acertada, pues las cosas entre Marina y yo van bastante bien, en parte porque confiamos bastante el uno en el otro, pero tambi&eacute;n, para qu&eacute; mentir, porque ella es una chica muy apasionada, de tal modo que el sexo resulta incre&iacute;ble. Bajo el influjo de sus besos y sus caricias me dejo llevar totalmente, mostrando una pasi&oacute;n y una falta de tab&uacute;es que nunca hab&iacute;a tenido con ninguna otra mujer. &iquest;Y qui&eacute;n va a arriesgarse a perder a una mujer que le hace sentir as&iacute;?<\/p>\n<p>Sin embargo, hace poco sucedi&oacute; algo que me dej&oacute; bastante descolocado. Todo hab&iacute;a empezado unos meses atr&aacute;s, cuando Marina y yo est&aacute;bamos hablando de cosas nuevas que podr&iacute;as probar, y yo propuse que hici&eacute;ramos un tr&iacute;o. Lo cierto es que la idea no pareci&oacute; entusiasmarla demasiado, pero supongo que al verme tan entusiasmado acept&oacute;, ahora bien, con la condici&oacute;n de que encontr&aacute;semos a una persona con la que ambos nos sinti&eacute;ramos c&oacute;modos. Desgraciadamente, eso es m&aacute;s f&aacute;cil de decir que hacer, porque nuestras amistades no son especialmente liberales y tampoco hay mucha gente abierta e interesante que puedes conocer en una ciudad peque&ntilde;a como la nuestra. Y en Internet, por desgracia, hay tanta identidad falsa y tanta gente rara que al final te cuesta mucho confiar en nadie. Total, que la idea ya la ten&iacute;a pr&aacute;cticamente olvidada cuando, sorprendentemente, Mariana me dijo que ya hab&iacute;a encontrado a alguien.<\/p>\n<p>&iquest;Una amiga? &iquest;Una compa&ntilde;era de estudios? &iquest;Una conocida de Internet? No, en absoluto. La persona en la que mi chica pensaba no era otra que su ex, V&iacute;ctor. S&iacute;, exactamente, esa misma cara puse yo.<\/p>\n<p>Marina me explic&oacute; que no, que a V&iacute;ctor segu&iacute;an gust&aacute;ndole los hombres, y que de hecho yo siempre le hab&iacute;a parecido bastante atractivo. La idea era jugar un poco entre los tres, V&iacute;ctor conmigo y yo con ella, pero solo llegar&iacute;amos hasta donde a m&iacute; me apeteciera. Al ver la pasi&oacute;n que pon&iacute;a en su propuesta, empec&eacute; a darme cuenta de algo que ella misma me confirm&oacute;: la excitaba tremendamente la idea de que los dos hombres que m&aacute;s hab&iacute;a querido tambi&eacute;n compartieran algo entre s&iacute;.<\/p>\n<p>Acab&eacute; aceptando por dos razones. Una, la que me repet&iacute;a a m&iacute; mismo una y otra vez mientras iba a casa de V&iacute;ctor junto a mi novia, era que si la experiencia le resultaba agradable a Marina, podr&iacute;a convencerla para repetir con una chica de mi gusto. Otra, la que realmente estaba encendi&eacute;ndome sin ser yo mismo consciente, era que deseaba verla tan excitada que toda fuera desenfreno y deseo de complacerme.<\/p>\n<p>En casa de V&iacute;ctor escuchamos algo de m&uacute;sica sentados en un sof&aacute; de colores chillones, charlamos animadamente y bebimos alguna que otra copa. Yo, de hecho, beb&iacute; m&aacute;s de lo que estoy acostumbrado, o quiz&aacute; simplemente fuera que con los nervios el alcohol se me subiera m&aacute;s r&aacute;pido a la cabeza, pero lo cierto es que cuando quise darme cuenta ten&iacute;a a Marina a mi izquierda, mordisqueando mi cuello y jugando con su mano en mi entrepierna, mientras que V&iacute;ctor apretaba sus suaves labios contra los m&iacute;os. Yo me dejaba querer sin saber bien c&oacute;mo actuar, y parec&iacute;a que mi indecisi&oacute;n les despertaba las ansias, pues la antigua pareja parec&iacute;a disputarse mi atenci&oacute;n, hasta el punto que ya no sab&iacute;a qui&eacute;n mord&iacute;a con furia mis labios ni qui&eacute;n me hab&iacute;a abierto la camisa para humedecer mis pezones con la c&aacute;lida caricia de su lengua.<\/p>\n<p>De repente sent&iacute; que nos incorpor&aacute;bamos del sof&aacute;, y tard&eacute; unos segundos en darme cuenta de que nos est&aacute;bamos desplazando al dormitorio, donde V&iacute;ctor prend&iacute;a una vara de incienso y encend&iacute;a algunas velas, creando un misterioso efecto de luces y sombras. El fresco de la noche se colaba por la ventana, y aunque ayudaba a que mi cabeza se despejase un poco, si logr&eacute; quitarme los pantalones fue gracias a la asistencia de Marina. Sin prisas, bailando al ritmo de una melod&iacute;a que me sonaba levemente familiar, V&iacute;ctor se iba desnudando, mostr&aacute;ndome un cuerpo delgado pero bien proporcionado, con cierta delicadeza femenina y perfectamente rasurado.<\/p>\n<p>Marina estaba sentada en la cama, desnuda. Me guio hasta que mi nuca estuvo recostada sobre sus muslos, y con una leve inclinaci&oacute;n me incit&oacute; para que jugara a atrapar los pezones que despuntaban entre sus voluptuosos senos, regal&aacute;ndome los o&iacute;dos con un leve jadeo cada vez que lograba atraparlos entre mis labios. Ocupado como estaba, apenas me percat&eacute; de que V&iacute;ctor se hab&iacute;a colocado sobre mi pelvis, disfrutando de un juego similar al m&iacute;o, solo que era mi sexo lo que sus labios se afanaban en atrapar una y otra vez. Cuando quise mirar para abajo, intrigado por la sensaci&oacute;n que me empezaba a recorrer, Marina atrap&oacute; mi rostro y me oblig&oacute; a volver a centrarme en sus pechos, cosa que no resent&iacute; lo m&aacute;s m&iacute;nimo.<\/p>\n<p>Aunque aquel juego era divertido, incluso a trav&eacute;s de las brumas del alcohol fui consciente de algo que me aterroriz&oacute;: no era capaz de tener una erecci&oacute;n. Pese a los nervios, me hallaba bastante excitado, pero mi sexo, a pesar de haber ganado volumen, no lograba despuntar como era natural en &eacute;l. Marina, consciente de ello, dej&oacute; que mi cabeza reposara sobre la cama, y coloc&aacute;ndose a horcajadas encima de mi rostro, situ&oacute; los h&uacute;medos labios de su sexo sobre mi boca, embriag&aacute;ndome con aquel sabor de su intimidad que tan bien conoc&iacute;a. Al mismo tiempo que hac&iacute;a eso, aferr&oacute; mis piernas y las levant&oacute;, oblig&aacute;ndome de ese modo a levantar las nalgas y a dejar expuesto y vulnerable mi cavidad m&aacute;s &iacute;ntima. Una ola de excitaci&oacute;n culpable me inund&oacute; cuando escuch&eacute; a mi novia ofrecerme al que hab&iacute;a sido su primer amor.<\/p>\n<p>Lo que sucedi&oacute; no fue lo que esperaba. V&iacute;ctor se reclin&oacute; con el mismo cuidado que hab&iacute;a tenido hasta aquel momento, y su lengua enjug&oacute; con calma y cierta ternura mi orificio, que se estremec&iacute;a con cada pasada de su lengua. Una extra&ntilde;a sincron&iacute;a se estableci&oacute; entre ambos, y cada vez que &eacute;l me saboreaba entre las nalgas, mi lengua se mov&iacute;a al comp&aacute;s entre las piernas de Marina. Sin embargo, el ritmo se interrumpi&oacute; cuando su boca ya no solo fue capaz de disfrutar acarici&aacute;ndome, sino que su lengua atraves&oacute; todas las resistencias (que eran pocas a esa altura), introduci&eacute;ndose dentro de m&iacute;. Solo dos personas hab&iacute;an estado dentro de m&iacute;, Marina y V&iacute;ctor, y en ese momento, por primera vez, comprend&iacute; el hermoso tri&aacute;ngulo que se configuraba entre nosotros.<\/p>\n<p>Mi sexo respondi&oacute; muy bien a todas aquellas atenciones, aunque lo que realmente le permiti&oacute; alcanzar lo que era su envergadura habitual fue el dedo que firme pero amorosamente V&iacute;ctor introduc&iacute;a dentro de m&iacute;, acariciando partes de mi ser que no sab&iacute;a que exist&iacute;an, haci&eacute;ndome olvidar en cada explosi&oacute;n de placer d&oacute;nde acababa yo y empezaban ellos. Mi cuerpo ya no era m&iacute;o, sino de ellos, y me sorprend&iacute;a al pensar que alguna vez hubiese podido ser de otro modo.<\/p>\n<p>Finalmente, viendo c&oacute;mo la excitaci&oacute;n iba en aumento, Marina se levant&oacute; poco a poco. Su sexo y mis labios siguieron unidos por una infinidad de hilos de saliva y flujo durante algunos instantes, hasta que la distancia entre nuestros cuerpos los cort&oacute;. Movi&eacute;ndose hasta la altura de mi o&iacute;do, me susurr&oacute; c&oacute;mplice si quer&iacute;a que V&iacute;ctor me penetrara, asegur&aacute;ndome que ni ella pensar&iacute;a menos de m&iacute; ni habr&iacute;a por qu&eacute; mencionarlo m&aacute;s adelante si yo no quer&iacute;a. Pese a formularlo como una pregunta, hasta en mi estado pod&iacute;a ver que Marina ard&iacute;a de deseo por escucharme aceptar su propuesta. Tras preguntarle si realmente estaba segura de que aquello no le molestaba, se limit&oacute; a sonre&iacute;rme y preguntarme qu&eacute; quer&iacute;a yo.<\/p>\n<p>Bast&oacute; una mirada m&iacute;a para que V&iacute;ctor supiera que pod&iacute;a introducirse dentro de m&iacute;. Sus primeros movimientos fueron lentos y cuidadosos, siguiendo el camino que sus dedos hab&iacute;an trazado previamente, pero una vez estuvo claro que mi cuerpo le aceptaba sin remilgos, su cuerpo comenz&oacute; a agitarse como pose&iacute;do por la mayor de las furias, teniendo yo que afirmarme a la cama por miedo de salir disparado. Mientras tanto, Marina parec&iacute;a derramarse sobre mi cuerpo, ahora besando mis labios, ahora mordiendo mis pezones, ahora agitando con su mano mi sexo, que gota a gota iba liberando un dulce reguero que cada poco recog&iacute;a entre sus labios.<\/p>\n<p>Uno de los dos, no s&eacute; qui&eacute;n, me pregunt&oacute; si iba a acabar. Deb&iacute;a de ser evidente, porque ni V&iacute;ctor ni Marina necesitaron esperar a mi respuesta. &Eacute;l aument&oacute; su ritmo, ella introdujo mi sexo, en ese momento m&aacute;s all&aacute; de toda proporci&oacute;n, en la humedad de su boca. Yo intentaba contenerme todo lo posible, alargar aquel &eacute;xtasis todo lo posible, y enseguida comprend&iacute;, al posar mis ojos sobre aquel cuerpo varonil y al mismo tiempo absolutamente femenino, que aquella tambi&eacute;n era su lucha. Mi novia me pregunt&oacute; si hab&iacute;a alg&uacute;n problema en que &eacute;l acabara dentro, y no fui capaz de encontrar ninguna raz&oacute;n para negarme, as&iacute; que me limit&eacute; a disfrutar de la humedad que de pronto despunt&oacute; dentro de m&iacute;. Yo mismo no era capaz de aguantar m&aacute;s, pero Marina tuvo la gentileza de volver a recoger mi sexo entre sus labios, pudiendo depositar toda mi esencia en el interior de su boca.<\/p>\n<p>Tumbados en un caos de brazos y piernas, comulgamos la esencia que acababa de descargar de Mariana, y nos dejamos llevar por su sabor y por la satisfacci&oacute;n de que aquel tri&aacute;ngulo que tanto hab&iacute;a deseado Marina, por fin, estaba formado, y ya nada podr&iacute;a romperlo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 A nadie le hace especial ilusi&oacute;n que el mejor amigo de su novia sea su ex, pues como bien suele decirse: &ldquo;donde fuego hubo, cenizas quedan&rdquo;. 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