{"id":26214,"date":"2020-10-17T03:35:27","date_gmt":"2020-10-17T03:35:27","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-10-17T03:35:27","modified_gmt":"2020-10-17T03:35:27","slug":"diario-de-una-puritana-cap-6-adiccion-masturbatoria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/diario-de-una-puritana-cap-6-adiccion-masturbatoria\/","title":{"rendered":"Diario de una puritana (Cap 6): Adicci\u00f3n masturbatoria"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"26214\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">3<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 11<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>El fin de semana termin&oacute; siendo memorable aunque muy agotador. La sesi&oacute;n masturbatoria del s&aacute;bado en la tarde fue solo el abrebocas de una apasionada jornada que se extender&iacute;a hasta el domingo al anochecer.<\/p>\n<p>Ya en soledad, en mi casa, pensando en el inicio de una nueva semana, me sent&iacute;a agotado, exprimido, sin ganas de volver a follar jam&aacute;s, pero un buen descanso y una alimentaci&oacute;n correcta lograr&iacute;an que mi deseo sexual volviera a la normalidad en cuesti&oacute;n de horas.<\/p>\n<p>Mafe se tom&oacute; muy en serio lo de entrenar, no fallaba nunca; todos los d&iacute;as estaba ah&iacute;, lista para ejercitarse siempre al terminar la jornada laboral. Con el transcurrir de unas semanas el cambio era evidente, su abdomen ahora estaba m&aacute;s plano y tonificado. Sus piernas eran un poco m&aacute;s delgadas y definidas, y sus nalgas ya no eran fl&aacute;cidas ni temblorosas.<\/p>\n<p>Sinceramente, me parece que fue un cambio para mal, porque a m&iacute; me atra&iacute;a much&iacute;simo m&aacute;s su versi&oacute;n m&aacute;s maciza, esa que la hab&iacute;a llenado de complejos e inseguridades y que la hab&iacute;a llevado a entrenarse conmigo, pero ella se sent&iacute;a feliz y conforme con lo logrado. Tanto as&iacute; que, meses despu&eacute;s, termin&oacute; renunciando a su trabajo para dedicarse a vender productos de una de estas empresas multinivel relacionadas al bienestar f&iacute;sico.<\/p>\n<p>Ella hab&iacute;a cambiado dr&aacute;sticamente, y no solo f&iacute;sicamente, pues de la chica t&iacute;mida que hab&iacute;a empezado a entrenar conmigo unos d&iacute;as atr&aacute;s, no quedaba nada. Sus insinuaciones hacia m&iacute; eran frecuentes, tanto en horario laboral como a la hora de ejercitarnos. Yo me llenaba de fuerza de voluntad para no romper con la regla de la abstinencia durante los d&iacute;as de rutinas de levantamiento de peso. Tambi&eacute;n hac&iacute;a un enorme esfuerzo mental para no enamorarme de Mafe, quer&iacute;a seguir percibi&eacute;ndola como solo sexo. Pero tanto encuentro &iacute;ntimo hace que surjan sentimientos.<\/p>\n<p>Y fue algo que a la larga no termin&oacute; incomod&aacute;ndome, pues Mafe cambi&oacute; dr&aacute;sticamente. Su devoci&oacute;n no desapareci&oacute;, pero si se debilit&oacute; ciertamente para complacer caprichos m&iacute;os. Eso para m&iacute; era un gesto supremamente valioso, pues era verla renunciar a su gran motivaci&oacute;n espiritual solo para compartir conmigo.<\/p>\n<p>Y hubo un gusto que los dos fuimos adquiriendo y que luego se nos convirti&oacute; en vicio: La masturbaci&oacute;n. Claro que solo en un sentido, de m&iacute; hacia ella. No porque yo no deseara que ella me masturbara, alguna vez se iba a dar, pero yo sinceramente prefer&iacute;a no malgastar la energ&iacute;a que implica el orgasmo; si lo iba a hacer, era preferible que fuera con un buen polvo y no con una paja, por m&aacute;s que fueran las suaves y delicadas manos de Mafe las que me la brindaran.<\/p>\n<p>Masturbarla fue un h&aacute;bito que se nos fue convirtiendo en adicci&oacute;n. Su clase magistral de tocamiento me llen&oacute; de deseos de practicar, y entend&iacute; que cualquier situaci&oacute;n, lugar y horario era perfecto para hacerlo.<\/p>\n<p>Una de las primeras veces que pas&oacute; fue en una sala de cine. No fue algo planeado, o por lo menos no del todo. En esa &eacute;poca estaba por estrenar una cinta llamada Khoobsurat, que ten&iacute;a a la expectativa a Mafe y dir&iacute;a que casi al borde de un ataque de ansiedad. Yo nunca he sido muy cercano al cine, de hecho siempre he sido m&aacute;s bien reacio a permanecer frente a una pantalla por m&aacute;s de dos horas. Pero en esa &eacute;poca quer&iacute;a complacer a Mafe en todo sentido, y si a ella le entusiasmaba ir a ver esa pel&iacute;cula, yo estaba dispuesto a cumplir ese deseo.<\/p>\n<p>Claro que la situaci&oacute;n cambi&oacute; apenas llegu&eacute; a recogerla. Esa noche Mafe us&oacute; un vestido que hac&iacute;a exaltar sus piernas. Yo qued&eacute; deslumbrado, y ciertamente antojado, con solo mirarla. Esto fue un d&iacute;a entre semana, por lo que iba a ser imposible follar con ella a menos de que quisiera romper con mi regla de cero orgasmos durante los d&iacute;as de entrenamiento con peso.<\/p>\n<p>Toda la sensualidad de Mafe qued&oacute; escondida bajo un largo gab&aacute;n que utiliz&oacute; como complemento a su sensual vestido. Solo yo sab&iacute;a que hab&iacute;a bajo el gab&aacute;n, y camino a la sala de cine no pude dejar de pensar en sus espectaculares piernas y en el tesoro que se esconde entre ellas.<\/p>\n<p>Una vez tomamos asiento, Mafe se puso c&oacute;moda, desabroch&oacute; su gab&aacute;n, aunque no se lo quit&oacute;, solo lo dej&oacute; abierto para no sofocarse por el calor. Y mientras disfrutaba de unos snacks en los proleg&oacute;menos de la pel&iacute;cula, yo no pod&iacute;a dejar de fijarme en sus piernas, tan blancas, tan delicadas, tan bien contorneadas, tan perfectas y provocativas como siempre.<\/p>\n<p>Dej&eacute; que terminara de comer y luego le permit&iacute; sumergirse en la trama de la pel&iacute;cula, para luego empezar a distraerla con unos ligeros tocamientos por la cara interna de sus muslos.<\/p>\n<p>Ella se sorprendi&oacute;, pues seguramente no se lo esperaba, o quiz&aacute; porque estaba muy concentrada con la pel&iacute;cula. De todas formas no se molest&oacute; ni me hizo reproche alguno. Yo empec&eacute; a arrastrar mis u&ntilde;as suave y lentamente por las carnes blandas de la cara interna de sus muslos, una y otra vez, de arriba abajo y viceversa.<\/p>\n<p>Poco a poco el ritmo de su respiraci&oacute;n fue cambiando, lo not&eacute; con cierta facilidad, y esto fue gui&ntilde;o suficiente para continuar con mi lujurioso juego. La fila en la que nos sentamos estaba pr&aacute;cticamente vac&iacute;a, de hecho la sala entera ten&iacute;a muy poca gente. Posiblemente porque era una pel&iacute;cula muy desconocida o quiz&aacute; porque fuimos a la funci&oacute;n de las 11:00 pm. Lo cierto es que eso jug&oacute; a mi favor, pues me sent&iacute; c&oacute;modo para continuar, casi con la certeza de que no iba a ser descubierto.<\/p>\n<p>Mis tocamientos entre sus piernas fueron acompa&ntilde;ados de peque&ntilde;os besos por su cuello y ocasionales mordiscos en uno de sus l&oacute;bulos. El calor que empez&oacute; a emanar de su zona &iacute;ntima fue la confirmaci&oacute;n que necesitaba para seguir adelante con mis caricias entre sus piernas.<\/p>\n<p>Llegar a su vagina estando sentado de forma colindante implicaba una posici&oacute;n inc&oacute;moda para la mano, pero la situaci&oacute;n ameritaba pasar cualquier tipo de dificultad.<\/p>\n<p>Uno de los detalles que hac&iacute;an aumentar el deseo de mi parte era que Mafe hab&iacute;a tomado el h&aacute;bito de llevar depilada su vagina siempre. Como mucho se sent&iacute;an esos vellitos nacientes, pero ahora era un &aacute;rea de acceso despejado.<\/p>\n<p>Los movimientos de mi mano por sus piernas fueron lentos casi todo el tiempo, al fin y al cabo no hab&iacute;a apuro alguno, ten&iacute;a aproximadamente dos horas para divertirme. Las caricias sobre su vagina fueron m&aacute;s que todo superficiales, pues en esa posici&oacute;n era osado entrar con mis dedos y no lastimarla. De todas formas eso no limit&oacute; la excitaci&oacute;n de Mafe, pues poco a poco empez&oacute; a alternar su pronunciada respiraci&oacute;n con ocasionales suspiros.<\/p>\n<p>Mafe era una chica de r&aacute;pido humedecer, pero en esta ocasi&oacute;n sus fluidos no facilitaron el acceso de mis dedos, sino que terminaron siendo esparcidos por sus muslos.<\/p>\n<p>Dudo que alguien haya notado lo que hac&iacute;amos, pues no hab&iacute;a nadie relativamente cerca, aunque la marcada respiraci&oacute;n de Mafe pudo habernos delatado.<\/p>\n<p>La fuerte respiraci&oacute;n de Mafe solo se vio interrumpida por su deseo de expresarme su apremiante necesidad de follar.<\/p>\n<p>-Cuando lleguemos a casa tienes que hac&eacute;rmelo, dijo en un leve susurro<\/p>\n<p>-No puedo, ya sabes. A partir del jueves con mucho gusto bonita<\/p>\n<p>-Lo que no puedes es dejarme iniciada<\/p>\n<p>-No te preocupes, que yo termino el trabajo pero a mano<\/p>\n<p>-&iquest;A lengua no?<\/p>\n<p>&ldquo;Shhh&rdquo;, se escuch&oacute; desde una de las filas de atr&aacute;s. No volteamos a ver qui&eacute;n lo hab&iacute;a hecho, no ten&iacute;a mayor importancia.<\/p>\n<p>-V&aacute;monos Mafe. Vamos a casa a rematar esto<\/p>\n<p>-Dale, vamos<\/p>\n<p>Nos levantamos de nuestros asientos a mitad de la funci&oacute;n, sin remordimiento alguno, pues no hab&iacute;a pel&iacute;cula en el mundo que pudiera igualar la satisfacci&oacute;n de una buena sesi&oacute;n masturbatoria. Para m&iacute; tambi&eacute;n era algo placentero, pues ver los gestos de goce de Mafe, o&iacute;r sus jadeos y gemidos, y sentir su cuerpo expresarse era suficiente motivo.<\/p>\n<p>El remate de la noche me tuvo a m&iacute; de rodillas en el piso y con la cumbamba una vez m&aacute;s recubierta de fluidos. No hubo penetraci&oacute;n porque lograba ser muy disciplinado con la regla de la ausencia de orgasmos en d&iacute;as de entrenamiento, pero aguantarme teniendo la oportunidad era toda una tortura. Claro que tanto aguante hacia que los d&iacute;as permitidos follara con Mafe como si no hubiera ma&ntilde;ana. De hecho eran jornadas marat&oacute;nicas de sexo de jueves a domingo, que me hac&iacute;an quedar seco y agotado.<\/p>\n<p>La sesi&oacute;n masturbatoria de Khoobsurat solo fue una de tantas, memorable quiz&aacute; por ser la primera vez que la consent&iacute;a en un lugar p&uacute;blico, pero lejos de ser la mejor de todas.<\/p>\n<p>Como dije antes, fue algo que se nos volvi&oacute; un vicio, y realmente hubo ocasiones para enmarcar.<\/p>\n<p>Hubo una ocasi&oacute;n en que nos enviaron a un municipio cercano a negociar con un potencial cliente para la empresa. En el trabajo ignoraban que Mafe y yo &eacute;ramos pareja, aunque notaban que hab&iacute;a buena qu&iacute;mica entre nosotros, y a la hora de vender &eacute;ramos casi infalibles cuando sum&aacute;bamos esfuerzos. Por eso nos encomendaron esa vez esa tarea, pues se trataba de un cliente que no pod&iacute;a escap&aacute;rsele a la empresa, y nuestro jefe confiaba en que Mafe y yo &eacute;ramos capaces de convencerle.<\/p>\n<p>Ten&iacute;amos que viajar a una ciudad situada a un par de horas de Bogot&aacute;, y como para la &eacute;poca ninguno de los dos ten&iacute;a transporte propio, deb&iacute;amos recurrir al tan resistido transporte p&uacute;blico.<\/p>\n<p>Yo era uno de aquellos que lo odiaba, pero esa vez no, esa vez lo disfrut&eacute;. Abordamos el bus en una de las terminales sat&eacute;lite de la ciudad. Cuando lo hicimos estaba pr&aacute;cticamente vac&iacute;o, pero a medida que fue avanzando, se fue llenando.<\/p>\n<p>Nos hicimos en la &uacute;ltima fila, en el asiento de atr&aacute;s, concretamente en la esquina, Mafe junto a la ventana y yo evidentemente a su lado. Como era habitual en Mafe, ese d&iacute;a llevaba una falda de aquellas que le hac&iacute;a lucir sus piernas completamente espectaculares. Con solo subir al bus imagin&eacute; lo que iba a terminar pasando minutos despu&eacute;s.<\/p>\n<p>Esta vez no empec&eacute; acariciando sus piernas, sino que me lanc&eacute; a la yugular, me lanc&eacute; a besar su cuello, sabiendo de sobra para ese entonces que esa era una de sus grandes debilidades. Su &ldquo;excit&oacute;metro&rdquo; pasaba de cero a cien con el primer beso en esa zona.<\/p>\n<p>Como al comienzo est&aacute;bamos solos, Mafe no le vio problema, de hecho fue ella quien complement&oacute; los besos por su cuello al tomar mi mano y dirigirla a sus piernas.<\/p>\n<p>Yo llevaba un morral, el cual puse sobre mis piernas. Con esto lograba ocultar mi erecci&oacute;n a la vez que imposibilitaba la visual de cualquiera que quisiera ponerse de mir&oacute;n.<\/p>\n<p>En lo que se pareci&oacute; esta situaci&oacute;n a la de Khoobsurat fue en la incomodidad de la posici&oacute;n, pues nuevamente est&aacute;bamos de forma colindante. Pero eso no iba a ser impedimento para disfrutar de la hambrienta vagina de Mafe, a la vez que ella disfrutaba de mis caricias, que cada vez se volv&iacute;an m&aacute;s precisas y dir&iacute;a que hasta sofisticadas.<\/p>\n<p>Para ese entonces me daba el lujo de encontrar el cl&iacute;toris de Mafe en cuesti&oacute;n de segundos sin necesidad de mirar. Ten&iacute;a en mi cabeza todo un mapa mental de la vagina de Mafe y sus recovecos.<\/p>\n<p>Lo que quiz&aacute; pudo habernos puesto en evidencia esa vez fueron los apasionados besos que nos dimos, aunque esto no ten&iacute;amos por qu&eacute; esconderlo. Y es que era inevitable besarla, no solo por el deseo que me surg&iacute;a de hacerlo, sino porque esa era la forma de ahogar posibles gemidos involuntarios.<\/p>\n<p>Esa vez la excitaci&oacute;n de Mafe fue tan notoria y diciente, que no solo mi mano quedo recubierta de sus fluidos, sino que tambi&eacute;n un poco el asiento, pero fue algo que not&eacute; solo cuando nos &iacute;bamos a bajar del bus.<\/p>\n<p>Debo admitir que fue una &eacute;poca en la que desarroll&eacute; la mal vista costumbre de olerme los dedos, pero era inevitable para m&iacute;, pues el olor a co&ntilde;o de Mafe me resultaba encantador, dir&iacute;a que incluso inspirador.<\/p>\n<p>Para ese entonces creo que hab&iacute;a quedado atr&aacute;s mi intenci&oacute;n de percibirla como una pareja de sexo ocasional, para ese momento era evidente que me hab&iacute;a enamorado de Mafe.<\/p>\n<p>Era algo que me inquietaba un poco porque lo percib&iacute;a como el fin de mi libertad, pero a lo que no pod&iacute;a negarme por tan poca cosa, al fin y al cabo era algo que yo directa o indirectamente fui buscando, y que ella correspond&iacute;a con dulzura y con gran complacencia a mis deseos.<\/p>\n<p>Mientras que con una mano palpaba su pubis y esparc&iacute;a sus fluidos por toda la zona, con la otra la tomaba ocasionalmente de la mejilla para poder besarla, para luego decirle cosas al o&iacute;do. Para esa &eacute;poca Mafe ya me hab&iacute;a revelado su gusto de que le hablara sucio, pero no era ese el escenario ideal para decirle guarradas, as&iacute; que prefer&iacute; llenarla de &ldquo;te amo, eres preciosa, te deseo, etc&eacute;tera&rdquo;.<\/p>\n<p>Como bien coment&eacute; m&aacute;s de una vez, la posici&oacute;n no me favorec&iacute;a para introducir mis dedos, pero Mafe se dej&oacute; llevar tanto que termin&oacute; guiando con una de sus manos el camino que deb&iacute;a seguir la m&iacute;a para consentirla sin llegar a lastimarla.<\/p>\n<p>De todas formas la sesi&oacute;n masturbatoria del bus terminar&iacute;a siendo una mala idea, b&aacute;sicamente porque al descender de este, los dos llev&aacute;bamos un calent&oacute;n casi que incontrolable, con toda una jornada laboral por delante. El viaje de regreso pudo haberse prestado para lo mismo, pero el cansancio nos venci&oacute;, y yo prefer&iacute; dejar que durmiera sobre mi hombro mientras yo acariciaba su pelo con delicadeza.<\/p>\n<p>Luego habr&iacute;a otras ocasiones de tocamientos memorables. Estuvo por ejemplo aquella vez de la comida de &ldquo;Piti&rdquo;. &ldquo;Piti&rdquo; era su mejor amiga, que en realidad se llama Tatiana. Eran &iacute;ntimas, pero la vida laboral las hab&iacute;a distanciado, como a todo mundo, aunque un par de veces al a&ntilde;o se citaban para adelantar agenda y ponerse al d&iacute;a. Una de esas fue en mi presencia, pues Mafe estaba ansiosa de presentarme con orgullo como su novio, esperando recibir la bendici&oacute;n de su amiga.<\/p>\n<p>En la antesala yo tuve cierta desconfianza, pues habitualmente la mejor amiga sirve para malmeter y llenar de prejuicios y dudas a las parejas. Pero Tatiana no era as&iacute;, de hecho era una chica muy agradable, muy simp&aacute;tica, adem&aacute;s de ser muy atractiva.<\/p>\n<p>Tatiana ten&iacute;a operados sus senos, y vaya gran trabajo que hizo el cirujano, pues estos eran pechos de admirar, no eran exageradamente grandes, ni de aquellos que quedan con un pez&oacute;n mirando hacia arriba y el otro hacia abajo (no puedo constatarlo pero muchas veces eso se nota incluso con ropa encima), eran sencillamente perfectos, luc&iacute;an tersos, suaves y provocativos en ese escote por el que asomaban.<\/p>\n<p>Obviamente yo hice esta apreciaci&oacute;n con el disimulo que requer&iacute;a el caso. Tampoco esperaba un reproche por parte de Mafe por haberle visto los senos a su amiga, era imposible no hacerlo con el escote que llevaba. De hecho, pudo haber sido esto el detonante para emprender una nueva sesi&oacute;n masturbatoria con Mafe en esta cena de reencuentro con su mejor amiga.<\/p>\n<p>Claro que esta fue algo mucho m&aacute;s corta y superficial, pues Tatiana pod&iacute;a notarlo todo con gran facilidad, y no era esa la imagen que Mafe quer&iacute;a dejarle a su gran amiga. Incluso a&uacute;n me pregunto si esta se puede contar como sesi&oacute;n o aventura masturbatoria, pues fue m&aacute;s un juego de caricias sobre sus piernas que otra cosa. Lo cierto es que posterior al encuentro, Mafe y yo rematamos la velada con un buen polvo.<\/p>\n<p>Masturbar a Mafe se nos convirti&oacute; en vicio a los dos, ella era adicta a mis caricias, a mi lengua sobre su pubis, a mis besos y a mis palabras, y yo a sus muestras de placer, as&iacute; como al olor y al sabor de sus fluidos.<\/p>\n<p>Fueron tantas veces que es dif&iacute;cil encontrar un encuentro superlativo a los dem&aacute;s. Hubo de todo, alguna vez en una piscina, con una posterior infecci&oacute;n de su zona &iacute;ntima, lo que a la vez nos dio la lecci&oacute;n de no hacerlo en una piscina nunca m&aacute;s; alguna otra ocasi&oacute;n en la oficina, en extrahorario, con el morbo que nos generaba el riesgo de poder ser descubiertos; y una infinidad de veces al interior de su casa como de la m&iacute;a.<\/p>\n<p>Y si bien es dif&iacute;cil escoger una vez como la m&aacute;s placentera, hubo una ocasi&oacute;n que por lo menos fue la m&aacute;s excitante para m&iacute;. Ocurri&oacute; en esos d&iacute;as en que Mafe empezaba a incursionar en el negocio multinivel de venta de suplementos dietarios.<\/p>\n<p>Fue un martes. Lo recuerdo a la perfecci&oacute;n porque ese d&iacute;a me encontraba viendo un partido entre el Chelsea y el Liverpool, que iba terminar siendo un empate a cuatro, y que yo iba a dejar de ver a pesar de lo interesante del juego, pues la tentaci&oacute;n me venci&oacute;. Aunque hoy debo decir que no me arrepiento de nada-<\/p>\n<p>Mafe charlaba por videollamada con su superior en el negocio multinivel, acordando seguramente los pasos a seguir para cerrar una venta de los suplementos, para crear una red de clientes, y las estrategias de promoci&oacute;n de los productos.<\/p>\n<p>La vi all&iacute; sentada frente a la pantalla del PC, tan concentrada que quise sorprenderla. Me fui gateando en competo sigilo hasta meterme bajo el escritorio. Luego, casi que de la nada, aparec&iacute; all&iacute; arrodillado, con mi cara a la altura de su pubis.<\/p>\n<p>Quise ser tierno al aparecer all&iacute;, as&iacute; que la salud&eacute; besando t&iacute;midamente sus rodillas. Ella apenas sonri&oacute; y continu&oacute; charlando con su interlocutor. Con delicadeza separ&eacute; sus piernas y empec&eacute; a acariciar la cara interna de sus muslos para posteriormente pasar a una zona m&aacute;s profunda de su entrepierna.<\/p>\n<p>Poco a poco empec&eacute; a deslizar mi lengua por sus muslos, con rumbo final a su jugosa vagina. Mafe apret&oacute; mi cabeza fuertemente con sus piernas, como evitando que yo fuera a retirarla, aunque igualmente me impidi&oacute; acercarme a mi objetivo final. No me qued&oacute; m&aacute;s opci&oacute;n que empezar a pasear mis manos por sobre sus piernas, por sus caderas y por su abdomen, de forma moment&aacute;nea, mientras Mafe daba el visto bueno a la avanzada de mi lengua hacia su co&ntilde;o.<\/p>\n<p>No tard&oacute; mucho en ceder. Su comunicaci&oacute;n sigui&oacute; adelante, pues los asuntos que ten&iacute;a por resolver parec&iacute;an ser inaplazables, aunque igualmente inaplazable fue su libidinosidad.<\/p>\n<p>Para esa &eacute;poca conoc&iacute;a pr&aacute;cticamente todos los secretos del placer de Mafe, sab&iacute;a c&oacute;mo, cu&aacute;ndo, d&oacute;nde y hacia d&oacute;nde mover mi lengua y mis dedos para conseguir el delirio de Mafe.<\/p>\n<p>Ella hab&iacute;a evolucionado mucho desde aquella chica t&iacute;mida y temerosa del sexo, ahora no ten&iacute;a reparo alguno en dejar caer sus fluidos sobre mi cara y sobre cualquiera que fuera la superficie donde estuviera sentada o apoyada. De hecho, una costumbre de nuestras sesiones masturbatorias fue encontrarnos un peque&ntilde;o charco o mancha al final de la sesi&oacute;n.<\/p>\n<p>Era algo revelador, pues evidenciaba que aquella invitaci&oacute;n a ser libre y disfrutar que le hice en nuestros comienzos, hab&iacute;a hecho mella. A m&iacute; me parec&iacute;a algo excitante y de alguna manera conmovedor, pues lo entend&iacute;a como una reacci&oacute;n ciertamente involuntaria o incontenible. Pero tambi&eacute;n fue algo que nos caus&oacute; un inconveniente, realmente menor e intrascendente, consistente en que la peque&ntilde;a mancha decoloraba la tela. Tanto sus s&aacute;banas, sillones, alfombras, cojines, como los m&iacute;os, fueron decolorando por esta costumbre, lo que nos llev&oacute; a tener que invertir en renovar todos estos accesorios y mobiliario. Claro que como dije antes, era un inconveniente irrelevante, pues ni ella ni yo viv&iacute;amos con alguien que nos fuera hacer reproches por aquellas manchitas.<\/p>\n<p>El paseo de mi lengua por sobre su cl&iacute;toris caus&oacute; el efecto deseado, su respiraci&oacute;n fue agit&aacute;ndose y haci&eacute;ndose m&aacute;s notoria, a tal punto que su interlocutor le pregunt&oacute; si se encontraba bien, a lo que Mafe respondi&oacute; que no del todo, pues unos supuestos c&oacute;licos le estaban haciendo pasar un mal rato.<\/p>\n<p>-Si quieres reanudamos ma&ntilde;ana, dije el sujeto al otro lado de la pantalla<\/p>\n<p>-No, dale, sigamos, y si no lo soporto te lo aviso para que continuemos otro d&iacute;a<\/p>\n<p>Yo mientras tanto sonre&iacute;a al escucharla inventar pretextos para ocultar lo que realmente estaba viviendo. Era una sonrisa aut&eacute;ntica, de extremo a extremo, no solo por lo que mis o&iacute;dos escuchaban, sino por estar una vez m&aacute;s frente a tan exquisita vagina.<\/p>\n<p>Yo me ayudaba con mis manos para acariciar su cuerpo, y parec&iacute;an haberse multiplicado, pues tuve gran agilidad para pasearlas por su espalda, nalgas, piernas, abdomen, cintura, caderas, y obviamente su vagina.<\/p>\n<p>Desafortunadamente para Mafe su respiraci&oacute;n fue mutando en jadeos involuntarios y casi que inocultables, por lo que pidi&oacute; a su supervisor aplazar definitivamente la conversaci&oacute;n<\/p>\n<p>Apenas se cort&oacute; la comunicaci&oacute;n, Mafe me agarr&oacute; fuerte del pelo y me hizo poner de pie para besarme, sin importarle si quiera un poco el intenso sabor a co&ntilde;o que emanaba de mi boca.<\/p>\n<p>Luego me orden&oacute; agacharme y continuar el trabajo que no hab&iacute;a terminado. Me sumerg&iacute; de nuevo entre su vagina mientras ella me abrazaba con sus muslos. La &ldquo;t&eacute;cnica del gancho&rdquo; con los dedos al interior de su vagina hab&iacute;a sido perfeccionada, pues para ese momento encontraba con facilidad esa superficie corrugada al interior de su co&ntilde;o, que funciona como bot&oacute;n de encendido para el orgasmo. Mafe fue pasando r&aacute;pidamente de los jadeos a los gemidos, y la presi&oacute;n que ejerc&iacute;a con sus manos sobre mi cabeza, empuj&aacute;ndola contra su vagina, era cada vez m&aacute;s fuerte; parec&iacute;a como si quisiera introducir mi cabeza en su co&ntilde;o.<\/p>\n<p>Fue tal el delirio de aquella ocasi&oacute;n, que sus fluidos no salieron poco a poco para ir desliz&aacute;ndose por mi ment&oacute;n, sino que fueron expulsados a presi&oacute;n, chocando contra mi cara, dej&aacute;ndola cubierta pr&aacute;cticamente por completo. Yo iba a tener desquite en relaciones posteriores, pues me iba a dar el gusto de descargarme sobre su rostro, aunque Mafe prefer&iacute;a que fuera en su interior, claro que ya habr&aacute; momento para ahondar sobre ello.<\/p>\n<p style=\"text-align:center\">***********<\/p>\n<p><em>Cap&iacute;tulo 7: Rueguen por nosotros los pecadores<\/em><\/p>\n<p><em>Mafe hab&iacute;a cambiado radicalmente. De esa chica t&iacute;mida, inocente e insegura quedaba muy poco. Ahora ten&iacute;a una actitud un tanto m&aacute;s osada, su mentalidad era otra, ahora estaba abierta a darse la oportunidad de probar y conocer cosas nuevas&#8230;<\/em><\/p>\n<p>@felodel2016<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 11<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>3 El fin de semana termin&oacute; siendo memorable aunque muy agotador. La sesi&oacute;n masturbatoria del s&aacute;bado en la tarde fue solo el abrebocas de una apasionada jornada que se extender&iacute;a hasta el domingo al anochecer. Ya en soledad, en mi casa, pensando en el inicio de una nueva semana, me sent&iacute;a agotado, exprimido, sin ganas [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":5643,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[11],"tags":[],"class_list":{"0":"post-26214","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-grandes-relatos"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26214","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5643"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=26214"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26214\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=26214"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=26214"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=26214"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}