{"id":26228,"date":"2020-10-18T22:00:00","date_gmt":"2020-10-18T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-10-18T22:00:00","modified_gmt":"2020-10-18T22:00:00","slug":"la-mejor-hermana-del-mundo-capitulo-i","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/la-mejor-hermana-del-mundo-capitulo-i\/","title":{"rendered":"La mejor hermana del mundo (Cap\u00edtulo I)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"26228\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>El camino no era demasiado largo, el sol de verano era abrasador. Alex con sus 18 a&ntilde;os caminaba hacia su casa despu&eacute;s de un extenso d&iacute;a. Pensaba ilusionado en todas las cosas que ahora la vida le presentaba: nuevos amigos, un ambiente muy distinto al de la secundaria, y por supuesto, chicas lindas y diferentes. Pero ninguna chica era como Melissa. Quiz&aacute;s el tema de Melissa, era el que m&aacute;s le arrebataba la fuerza de su mente. En lugar de concentrarse en los estudios, pensaba todos los d&iacute;as en los diferentes aspectos de su hermosa compa&ntilde;era.<\/p>\n<p>Sab&iacute;a de antemano que ella no ten&iacute;a novio, Alex se sentaba a lado de ella, o m&aacute;s bien, ella se sentaba a un lado de &eacute;l, pues Alex hab&iacute;a encontrado que en el segundo d&iacute;a de clases, ella apareci&oacute; all&iacute; a primera hora; desde entonces hab&iacute;an cruzado una que otra palabra y sab&iacute;an cosas bastante b&aacute;sicas el uno del otro. Alex no se atrev&iacute;a a declarar ni siquiera en sus pensamientos, que Melissa fuera su amiga, en la profundidad de sus rom&aacute;nticas cavilaciones, la nombraba humildemente como su compa&ntilde;era, sin perder la esperanza de que, ese t&iacute;tulo, fuera una cuesti&oacute;n de car&aacute;cter provisional.<\/p>\n<p>De camino a casa, dando un paso tras otro, no pensaba en lo que ella era para &eacute;l. Su imaginaci&oacute;n en cambio, se bifurcaba por terrenos much&iacute;simo m&aacute;s morbosos. El chico se recreaba con lujo de detalle, en como los desarrollados pechos de Melissa bamboleaban cuando ella se mov&iacute;a de un lado a otro, como cuando se levantaba del mesabanco y los senos le rebotaban sin que la chica buscara el efecto, o en las torneadas piernas que exhib&iacute;a debajo de la falda escolar que se sub&iacute;a a prop&oacute;sito para que le quedara considerablemente m&aacute;s cortita.<\/p>\n<p>Ni siquiera el castigo de la intensidad solar, que ya lo hac&iacute;a transpirar y crearle amplias manchas de sudor alrededor de las axilas, o el hambre cada vez m&aacute;s creciente, le incitaban a detener el deleite que le provocaban sus enso&ntilde;aciones. Pronto tendr&iacute;a que detenerse sin embargo, la casa ya estaba cerca y su hermana le llenar&iacute;a el o&iacute;do de preguntas sobre su d&iacute;a escolar, las actividades que &eacute;l har&iacute;a en la tarde o lo que se le antojaba para merendar.<\/p>\n<p>Cuando al fin lleg&oacute; a casa, el olor a carne guisada le invadi&oacute; no solo el olfato, sino la mente por completo. En realidad, su hermana Elisa le cocinaba un bistec asado justo como a &eacute;l le gustaba. Alex lanz&oacute; su mochila sobre el sill&oacute;n de la sala y se acerc&oacute; a la barra de la cocina a esperar a que su hermana le sirviera la comida.<\/p>\n<p>&mdash;Va a tardar un poco m&aacute;s &mdash;anunci&oacute; Elisa girando levemente el torso para ver a su hermano menor.<\/p>\n<p>&mdash;Me muero de hambre &mdash;dijo Alex ech&aacute;ndose sobre la barra como si fuera un perro viejo y cansado.<\/p>\n<p>&mdash;En cinco minutos m&aacute;s estar&aacute; lista.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno, voy a jugar mientras &mdash;resopl&oacute; Alex al momento que se levantaba para encender la consola de videojuegos ubicada la sala que compart&iacute;a el largo espacio con la cocina.<\/p>\n<p>Varios minutos despu&eacute;s, Elisa se fue a sentar en la sala junto con su hermano. Se compadec&iacute;a de &eacute;l siempre que lo ve&iacute;a cansado como hoy. El pobre no recib&iacute;a la atenci&oacute;n de los padres. Sus progenitores, eran personas extra&ntilde;as a los ojos de los dem&aacute;s, ellos no com&iacute;an carne pero eso no quer&iacute;a decir que se lo impusieran a sus dos hijos. Por tanto, Elisa que amaba la carne y los vegetales por igual, la cocinaba siempre que su hermano ten&iacute;a el antojo. Los horarios y los tiempos en esa casa, se suscitaban de manera casi perfecta, ya fuera por una planeaci&oacute;n exacta de los miembros de la familia, o por azares del destino, se pod&iacute;a entrever esto cuando, a la hora de la comida, cuando generalmente Alex llegaba, Elisa le hac&iacute;a de comer mientras los padres estaban en el trabajo.<\/p>\n<p>No obstante, Elisa no siempre estaba en casa cuando su hermano llegaba de la escuela, en esos d&iacute;as, el chico se las ten&iacute;a que arreglar consiguiendo lo que pudiera de la alacena o el refrigerador, lo que representaba material vegano por completo. Sus padres a pesar de no imponer su forma de alimentaci&oacute;n, no alentaban el consumo de productos animales. Guardaban en sus corazones pues, que sus hijos llegaran a las mismas conclusiones a las que ellos llegaron un d&iacute;a, todo por medio del ejemplo, el conocimiento, la reflexi&oacute;n y la meditaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Los hijos no le daban mucha importancia al veganismo, sobre todo Alex. Entend&iacute;a que sus padres eran personas inusuales, y esto lleg&oacute; a su consciencia cuando visitaba las casas de sus amigos y observaba gente con m&aacute;s cosas en com&uacute;n entre ellos, que incluso &eacute;l con sus padres. A veces sent&iacute;a que pertenec&iacute;a a otra familia, a otro tiempo o a una dimensi&oacute;n diferente de la existencia.<\/p>\n<p>Para Elisa el veganismo era una idea satisfactoria cuando se sent&iacute;a gorda. Era una chica que estaba eternamente preocupada por su apariencia. Su belleza pues, no ven&iacute;a de a gratis. Su rostro inmaculado y agraciado por la gen&eacute;tica, era su &uacute;nico regalo. La amplitud de su cuerpo, en cambio, tend&iacute;a a engrosar cuando consum&iacute;a demasiadas calor&iacute;as en la hogare&ntilde;a abundancia de los inviernos. Este pedazo de carne deliciosa, representar&iacute;a un sacrificio de voluntad y gasto de energ&iacute;a m&aacute;s tarde en el gimnasio.<\/p>\n<p>&mdash;Aqu&iacute; est&aacute; tu plato &mdash;dijo Elisa con media sonrisa en el rostro a su hermano.<\/p>\n<p>&mdash;Gracias.<\/p>\n<p>Dejando el mando de la videoconsola a su lado, Alex devor&oacute; en&eacute;rgicamente todo lo que le hab&iacute;an servido. Cuando termin&oacute; de comer sigui&oacute; jugando mirando la pantalla del televisor con un semblante distra&iacute;do y triste. Elisa tambi&eacute;n hab&iacute;a terminado sus alimentos, aunque la mitad de su hambre la hab&iacute;a asesinado a base de ensalada, pues el mezquino trozo de carne que se sirvi&oacute; para s&iacute;, no era suficiente; se volvi&oacute; a sentar junto a su hermano que jugaba.<\/p>\n<p>Ella m&aacute;s que pensativa, estaba observadora. Y logr&oacute; notar la tribulaci&oacute;n en la cara de su hermano. &laquo;&iquest;Qu&eacute; le suceder&aacute;?&raquo;, se pregunt&oacute; en la hondura de su mente. Se lo tendr&iacute;a que preguntar ella misma, &eacute;l, no sol&iacute;a ser de los chicos que son demasiado comunicativos, de los que se emocionan por todo y lo expresan abiertamente, o de los que andan contando chistes y haciendo piruetas extravagantes; Alex era de los que se manten&iacute;an en silencio, de los que no soltaban palabra a menos que los presionaras o los hicieras sentir demasiado c&oacute;modos y confiados como para sentirse atrevidos por alg&uacute;n instante.<\/p>\n<p>Adem&aacute;s, nadie m&aacute;s podr&iacute;a ayudarlo, sus padres estaban siempre ausentes y le daban m&aacute;s importancia a la escritura de sus libros y a la pr&aacute;ctica de su espiritualidad. Ellos, los hijos, estaban en segundo plano, y ella, Elisa, tendr&iacute;a que ser la protectora de su hermano menor por voluntad propia en esta clase de situaciones o nadie m&aacute;s lo ser&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Te pasa algo Alex? &mdash;pregunt&oacute; Elisa.<\/p>\n<p>&mdash;No&hellip; &mdash;respondi&oacute; dubitativo el chico, con la cautela de quien no quiere decir una imprudencia.<\/p>\n<p>&mdash;Te noto raro y triste &mdash;revel&oacute; la hermana mientras le tocaba el hombro con una de sus manos.<\/p>\n<p>&mdash;No es nada &mdash;dijo secamente Alex.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;C&oacute;mo que nada? Para traer esa cara, debi&oacute; de pasarte algo malo. Dime la verdad.<\/p>\n<p>&mdash;Pues&hellip; &mdash;alcanz&oacute; tan solo a decir Alex, porque el tel&eacute;fono de su hermana mayor comenz&oacute; a sonar con estridencia.<\/p>\n<p>Parec&iacute;a que, alguna cosa de la universidad rob&oacute; la atenci&oacute;n de su hermana, porque Elisa hablaba de &laquo;entregar un trabajo&raquo; y cosas que a Alex no le interesaban para nada. Elisa volvi&oacute;, y encontr&oacute; a su hermano con la cabeza gacha y el porte a&uacute;n m&aacute;s entristecido que cuando iniciaron la conversaci&oacute;n. Volvi&oacute; a insistir a su hermano para que le contara todo. Entonces Alex le explic&oacute; todo lo que le suced&iacute;a con Melissa, de como ella le gustaba con tanta fuerza, de como no pod&iacute;a dejar de pensarla y no miraba de hacer que Melissa saliera con &eacute;l. Se sent&iacute;a alguien incapaz, sin poder de convencimiento ante su amada, sin valor para pedirle lo que &eacute;l deseaba.<\/p>\n<p>Elisa no hizo del todo mal en aconsejarle que se atreviera a pedirle que saliera con &eacute;l, en hablarle m&aacute;s seguido e intentar al menos ser un amigo para ella, pues la amistad no tiene desperdicio jam&aacute;s. A veces, la amistad vale m&aacute;s que un noviazgo, sobre todo en la preparatoria, en esa etapa en que las situaciones amorosas no deber&iacute;an tomarse demasiado en serio. A fin de cuentas, un noviazgo no pudiera durar tanto como para que se llegaran a casar o formar una familia, ser&iacute;a absurdo. El chico se sinti&oacute; un poco triste por las cosas que le dec&iacute;a su hermana mayor, pero entend&iacute;a que ella no le dec&iacute;a esas palabras para afectarlo, ella lo amaba.<\/p>\n<p>&mdash;Pero nada de lo que me dices har&aacute; que deje de gustarme Melissa &mdash;dijo Alex con cierta pesadumbre en la voz.<\/p>\n<p>&mdash;Entiendo. Pues lo mismo que te dije al principio. Hazte su amigo y luego ya la invitas a salir. No sirve de nada que te guste y t&uacute; no a ella. Es cosa de dos. Algo mutuo. Con&oacute;zcanse y si ya no le gustas, a conocer a la siguiente chica. De igual forma, habr&iacute;as ganado una buena amiga. En el futuro, ella podr&iacute;a presentarte a sus amigas &mdash;explic&oacute; de manera elocuente la hermana mayor. Alex se qued&oacute; en silencio, como si estuviese meditando profundamente las palabras de Elisa.<\/p>\n<p>Tras aquellas palabras, Elisa dio un gran abrazo a su hermano. Lo rode&oacute; con sus brazos, y sus pechos, bastante grandes para una chica delgada, se encajaron entre el brazo derecho de Alex. El abrazo se prolong&oacute;, y ella lo atrajo hacia s&iacute;. Entonces la cabeza del chico, qued&oacute; atrapada entre los senos de su hermana que lo acurrucaba como si fuese un bebito. Pasaron varios minutos de esa manera, Elisa abrazando a su hermano, y su hermano dej&aacute;ndose abrazar. Alex como por inercia puso la nariz entre el canalillo que se formaba entre los grandes pechos de su hermana, y observ&oacute; que Elisa parec&iacute;a no darse cuenta. Alex sinti&oacute; entonces algo raro, en su entrepierna algo se despertaba. No quer&iacute;a que por nada del mundo su hermana se enterase de aquello. Las cosquillas que empezaba a sentir en el endurecido pene deb&iacute;an ser ocultadas a toda costa. Entonces decidi&oacute; hablar.<\/p>\n<p>&mdash;Me voy a quedar jugando un rato m&aacute;s.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno, yo tengo que ponerme a terminar una tarea para irme al gym &mdash;asegur&oacute; Elisa, entendiendo que el abrazo hab&iacute;a ya tenido una duraci&oacute;n m&aacute;s que suficiente.<\/p>\n<p>Elisa se levant&oacute; del sill&oacute;n y fue a realizar sus deberes para la facultad de psicolog&iacute;a.<\/p>\n<p>Alex se qued&oacute; solo en la sala. Fue al ba&ntilde;o y se encerr&oacute;. Sali&oacute; varios minutos despu&eacute;s, cuando ciertos demonios fueron mutilados a base de jalones en su caprichudo pene. &laquo;No est&aacute; bien pensar en mi hermana, no est&aacute; bien pensar en mi hermana, no est&aacute; bien pensar en mi hermana&raquo;, se repet&iacute;a cada vez que le pasaba una de estas involuntarias erecciones provocadas por su bella hermana, o cuando no pod&iacute;a dejar de verle los pechos de reojo.<\/p>\n<p>Con Melissa tambi&eacute;n le suced&iacute;an erecciones, pero le suced&iacute;an cuando pensaba en ella voluntariamente, no en medio del puto sal&oacute;n de clases. &laquo;Bueno, una vez s&iacute; me pas&oacute;, pero solo una vez&raquo;, se dijo recordando aquella vez en que no dejaba de verle los muslos a su vecina de mesabanco. En cambio, en su hermana no pensaba casi nunca. M&aacute;s bien, era ella que se le echaba encima frot&aacute;ndole los senos, o a veces, Elisa se vest&iacute;a con poca ropa y &eacute;l no pod&iacute;a evitar mirar a su hermana, porque no era un ciego, y no era de palo.<\/p>\n<p>En otras ocasiones, Elisa no estaba vestida de manera provocativa como tal, sino que ella era sexy con cualquier indumentaria que se pusiera encima. Era suficiente ver un par de veces el respingado trasero de su hermana cuando cocinaba de espaldas a &eacute;l para tener una de esas potentes reacciones autom&aacute;ticas. Alex quer&iacute;a respetarla, y se conten&iacute;a porque en realidad solo se masturbaba deliberadamente pensando en Melissa, el amor de su vida. As&iacute;, en el ba&ntilde;o, en ese momento despu&eacute;s de los consejos que le otorg&oacute; su hermana, desquit&oacute; sus ganas dirigiendo sus pensamientos hacia los pechos de Melissa, imagin&aacute;ndose que aquel contacto con su brazo y su rostro, no era el de su hermana, sino el de su compa&ntilde;era.<\/p>\n<p>Horas m&aacute;s tarde, mientras estaba recostado en su cama, Alex se prometi&oacute; reunir el valor suficiente para invitar a Melissa a salir a alguna parte que se le ocurriera. Adem&aacute;s, cobijado por la oscuridad de su habitaci&oacute;n y la intimidad de sus pensamientos, se hizo la promesa de intentar vencer esas reacciones incontrolables que le ocurr&iacute;an cuando Elisa se le encaramaba, cuando lo abraza con ese cari&ntilde;o tan magnifico, o cuando se pon&iacute;a sus minifaldas y era imposible voltear a verle el culo. No sab&iacute;a que ten&iacute;a que hacer para salir victorioso en tal promesa, pero por lo menos luchar&iacute;a contra ese peculiar inconveniente que le dificultaba la convivencia con su adorada hermana. Lo &uacute;ltimo que &eacute;l deseaba, era que Elisa se alejara de &eacute;l si un d&iacute;a descubr&iacute;a una de sus erecciones despu&eacute;s de que le dio tantos cuidados y tantos abrazos.<\/p>\n<p>Con esos pensamientos revueltos en su cabeza, poco a poco el mundo se fue desvaneciendo. Una paz incre&iacute;ble lo fue envolviendo junto con una oscuridad ben&eacute;vola que le daba un gran descanso. Se durmi&oacute; al fin, ahora los sue&ntilde;os que viv&iacute;a eran sobre su compa&ntilde;era Melissa. Se besaban y eran muy felices. Su hermana Elisa tambi&eacute;n estaba presente en ese sue&ntilde;o, pero nunca record&oacute; suficiente de lo que sucedi&oacute; en tal viaje on&iacute;rico.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 El camino no era demasiado largo, el sol de verano era abrasador. Alex con sus 18 a&ntilde;os caminaba hacia su casa despu&eacute;s de un extenso d&iacute;a. 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