{"id":26311,"date":"2020-10-24T04:08:17","date_gmt":"2020-10-24T04:08:17","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-10-24T04:08:17","modified_gmt":"2020-10-24T04:08:17","slug":"diario-de-una-puritana-7-rueguen-por-nosotros-los-pecadores","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/diario-de-una-puritana-7-rueguen-por-nosotros-los-pecadores\/","title":{"rendered":"Diario de una puritana 7: Rueguen por nosotros los pecadores"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"26311\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">4<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Mafe hab&iacute;a cambiado radicalmente. De esa chica t&iacute;mida, inocente e insegura quedaba muy poco. Ahora ten&iacute;a una actitud un tanto m&aacute;s osada, su mentalidad era otra, ahora estaba abierta a darse la oportunidad de probar y conocer cosas nuevas.<\/p>\n<p>Claro que su devoci&oacute;n y espiritualidad no desapareci&oacute; ni merm&oacute;. Yo no buscaba que fuera as&iacute;, aunque no me dejaba de parecer extra&ntilde;o que una chica tan devota y tan creyente, saliera con alguien como yo, que era exactamente lo opuesto a eso: ateo y ciertamente irreverente a muchas de las ense&ntilde;anzas de la iglesia, generalmente percib&iacute;a al fiel creyente como un gran hip&oacute;crita, un impostor.<\/p>\n<p>En ese tiempo, por respeto a Mafe dej&eacute; de ser blasfemo, aunque realmente me costaba porque no solo me divert&iacute;a, sino que me apasionaba serlo. Me hac&iacute;a mucha gracia re&iacute;r con las creencias de la gente. Pero en ese entonces supe comportarme, adaptarme y quiz&aacute;s hasta someterme muchas veces para conservar la paz con Mafe.<\/p>\n<p>Pasados unos seis meses, decidimos vivir juntos. Y como siempre la convivencia termina generando choques, por una u otra cosa, casi siempre intrascendentes. Aunque siempre logramos sobrellevarlos.<\/p>\n<p>Posiblemente sus fervientes creencias fueron la principal causa de discusiones entre nosotros. M&aacute;s que todo porque muchas veces no supe comprenderla, porque quiz&aacute; era demasiado r&iacute;gido en mi escepticismo, neg&aacute;ndome a tolerarla en situaciones que quiz&aacute; ped&iacute;an algo m&aacute;s de comprensi&oacute;n, pero era demasiado inflexible para entenderlo. Y aunque esa devota personalidad pod&iacute;a irritarme, pod&iacute;a calentarme a la vez. No s&eacute; por qu&eacute;, pero sent&iacute;a un morbo excesivo de follar con una chica as&iacute;. Ya no se trataba &uacute;nicamente de su belleza, de sus piernas tersas y carnosas, de ese culo macizo, deforme pero a la vez grandioso, o de sus tiernitos senos, que eran como la frutilla del postre. Ya no era solo su f&iacute;sico lo que me atra&iacute;a.<\/p>\n<p>Era tambi&eacute;n su forma de ser, En muchos sentidos. Me generaba ternura esa chica piadosa, amaba que siempre pudiera dibujar una sonrisa para m&iacute;. Mafe era verdaderamente amable, cordial, y en cierta medida caritativa, la admiraba por ello, y a la vez me provocaba muchos pensamientos retorcidos; maliciosos, vulgares. Fantaseaba con que era como salir con una monja hermosa y complaciente, si es que eso existe. Adem&aacute;s adoraba que Mafe hab&iacute;a desarrollado y afianzado una especie de &ldquo;sentido&rdquo; de la mojigater&iacute;a. Deliraba con eso. Con saber que esa misma chica de repetidos atuendos reservados, llena de convencionalismos, muchas veces prejuiciosa; pod&iacute;a ser a la vez tan caliente; saber que esa mujer de gestos elegantes e &ldquo;incuestionables&rdquo; valores, pod&iacute;a ser a la vez tan fulana.<\/p>\n<p>La vi dedicar horas para pedir perd&oacute;n por cosas como follar sin contar con la bendici&oacute;n de dios, al igual que la vi caer una y otra vez ante sus tentaciones. Ya no sab&iacute;a qu&eacute; creerme, no sab&iacute;a si hab&iacute;a aut&eacute;ntico arrepentimiento, si funcionaba como una quema de karma, si fing&iacute;a para venderme la imagen de santa.<\/p>\n<p>En un comienzo fue raro para m&iacute; ver a alguien tan ferviente, no pod&iacute;a creer que una persona tan joven dedicara tanto tiempo al rezo y la s&uacute;plica; se me hac&iacute;a hasta enfermizo el hecho de asistir a misa a diario, o esa constante necesidad de confesarse para sentirse aliviada; era toda una novedad para m&iacute;.<\/p>\n<p>Pero fue en ese entonces que empec&eacute; a apreciar esa forma de ser. Fantaseaba con sorprenderla mientras rezaba, con pellizcarle el culo mientras permanec&iacute;a arrodillada con la cabeza gacha, tambi&eacute;n con encontrarla arrodillada y agarrarla de sus cabellos dorados para conducir su rostro hacia mi falo, o pretendiendo ser el cl&eacute;rigo para darle como penitencia la entrega de su ojal; fantaseaba de mil maneras, Y no pas&oacute; mucho para que pasara de la fantas&iacute;a a la pr&aacute;ctica.<\/p>\n<p>Al inicio ella fue permisiva, o tal vez no pudo reprimir sus instintos m&aacute;s primarios. No lo s&eacute;. Lo cierto es que pude satisfacer mi sed de perversi&oacute;n. Aunque luego Mafe fue siendo m&aacute;s prohibitiva, m&aacute;s recelosa con el respeto hacia su fe. Pudo ser tambi&eacute;n el r&aacute;pido desencantamiento por su parte hacia esa situaci&oacute;n, como si hubiese quemado la fantas&iacute;a. La verdad no s&eacute; qu&eacute; la llev&oacute; a terminar con estas calientes situaciones, fueron apenas un pu&ntilde;ado, pero fueron oro puro.<\/p>\n<p>Alguna vez llegu&eacute; a casa y ella estaba orando, Estaba arrodillada, en silencio total, muy concentrada, repitiendo una y otra vez sus plegarias y contando pepitas de los tradicionales rosarios. La salud&eacute; sin obtener respuesta, pues su prioridad era continuar rezando. La rodee con mis brazos por la cintura, recost&eacute; mi cabeza sobre uno de sus hombros, para segundos m&aacute;s tarde empezar a besarla por detr&aacute;s de una de sus orejas, por el cuello y por sus mejillas.<\/p>\n<p>Ella me lo permiti&oacute;, inclinando ligeramente su cabeza para darme el espacio suficiente de maniobra de mis labios sobre su cuello. Aunque m&aacute;s all&aacute; de eso no hizo nada, no se molest&oacute; por mi intromisi&oacute;n en su momento de oraci&oacute;n, no pronunci&oacute; palabra; ni siquiera me mir&oacute;, solo continu&oacute; orando.<\/p>\n<p>Ese d&iacute;a sent&iacute; muchas ganas de ser cari&ntilde;oso con ella, as&iacute; que continu&eacute; por un largo rato con mis besos y caricias por los alrededores de su cuello, era mi apuesta a la fija para calentarla, aunque esa vez el apuro me venci&oacute; en cierta medida. M&aacute;s temprano que tarde termin&eacute; con mi cabeza bajo sus piernas. Mientras que ella segu&iacute;a apoyada sobre sus rodillas en su cl&aacute;sica pose de sumisi&oacute;n, yo tumb&eacute; mi cuerpo en el suelo y arrastr&eacute; mi cabeza hasta posarla debajo de sus piernas, quedando cara a cara una vez m&aacute;s con su co&ntilde;o, que para ese momento se ocultaba bajo una sexy braguita.<\/p>\n<p>En esa tarde Mafe llevaba puesto uno de sus cl&aacute;sicos atuendos de entrenamiento: falda corta y fucsia, y top del mismo color. Y como ya mencion&eacute;, una encantadora braguita que poco y nada dejaba a la imaginaci&oacute;n.<\/p>\n<p>A Mafe le gustaba estar c&oacute;moda para ejercitarse. Ahora que hab&iacute;a renunciado al trabajo, ten&iacute;a m&aacute;s tiempo disponible para entrenar, y habiendo aprendido varias rutinas, no depend&iacute;a de m&iacute; para hacerlo. Su cabello luc&iacute;a impecable y su rostro estaba maquillado, era evidente que a&uacute;n no hab&iacute;a entrenado, posiblemente planeaba hacerlo despu&eacute;s de su oraci&oacute;n.<\/p>\n<p>Ella continu&oacute; en su rezo, mientras yo, tumbado en el suelo me pon&iacute;a una nueva cita con su entrepierna. Ella no opuso resistencia pero creo que no porque quisiera mezclar su momento de oraci&oacute;n con una buena sesi&oacute;n de sexo oral, dir&iacute;a m&aacute;s bien que no se dio cuenta del momento en que mi cabeza termin&oacute; bajo su humanidad.<\/p>\n<p>Lo not&oacute; apenas con el primer contacto de mi mano por sobre su tanga. La palp&eacute; suavemente, mientras que con mi otra mano acarici&eacute; suavemente su entrepierna. Ella sacudi&oacute; bruscamente sus piernas, confirmando mi sensaci&oacute;n de que no hab&iacute;a notado el momento en que yo me hab&iacute;a situado en esa posici&oacute;n de privilegio.<\/p>\n<p>Fue ese el primer momento en que decidi&oacute; interrumpir su oraci&oacute;n para dirigirme la palabra.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Qu&eacute; haces?, reclamo ella<\/p>\n<p>&#8211; Nada, t&uacute; sigue en lo tuyo y d&eacute;jate llevar.<\/p>\n<p>Ella no quiso armar un drama de ello, as&iacute; que continu&oacute; con su oraci&oacute;n pero sin haberme dicho estar de acuerdo con mi plan. Lo m&aacute;s probable es que secretamente deseara continuar, y el reclamo habr&iacute;a sido su &uacute;ltimo intento de represi&oacute;n. Me sent&iacute; en libertad de continuar.<\/p>\n<p>De nuevo empec&eacute; a frotar suavemente su entrepierna, a sentir la carne blanda de la cara interna de las piernas en cercan&iacute;a al pubis. Me enloquec&iacute;a acariciarle esta zona, especialmente porque era cuesti&oacute;n de segundos para empezar a sentirse el calor que emanaba su vagina.<\/p>\n<p>Luego empec&eacute; a palparla, de nuevo por sobre su tanga. Suave y lentamente. Quer&iacute;a complacerla con una buena dosis de sexo oral, y sab&iacute;a que para ello era necesario ser paciente y jam&aacute;s precipitarme.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de seis meses juntos y de una infinidad de coitos, sab&iacute;a que Mafe apreciaba una estimulaci&oacute;n bien brindada, con la calma que requiere el caso, con la suficiente dedicaci&oacute;n para pretender alg&uacute;n d&iacute;a terminar de conocer las 8.000 terminaciones nerviosas de su vagina, as&iacute; que luego del tocamiento superficial por sobre su ropa interior, empec&eacute; a acariciar suavemente su vulva, especialmente con mis pulgares, como si quisiera darle un masaje.<\/p>\n<p>Sab&iacute;a que Mafe estaba disfrutando de la situaci&oacute;n porque ocasionalmente la escuchaba interrumpir su oraci&oacute;n para pasar saliva o simplemente para suspirar. El calor de su co&ntilde;o empez&oacute; a transformarse en humedad, la cual pude sentir por sobre su delgadita tanga.<\/p>\n<p>Lleg&oacute; el momento en que decid&iacute; correr ese pedacito de tela para un costado, para meterme de lleno en una buena estimulaci&oacute;n de su cl&iacute;toris. Me sent&iacute;a inspirado para complacerla, sent&iacute;a que era una tarde especial para mi lengua, que manejaba la situaci&oacute;n a pesar de la ansiedad de volver a juntarse con la tierna vagina de Mafe.<\/p>\n<p>Al comienzo utilic&eacute; solamente mi lengua, pero luego me vi en la necesidad de hacer uso de mis dedos para lograr que Mafe se retorciera del deleite. &iexcl;Eso s&iacute; que era encontrar el regocijo!<\/p>\n<p>Mafe dej&oacute; de apoyar su cuerpo sobre sus rodillas y dej&oacute; caer todo su peso sobre mi cara, como queriendo asfixiarme con el co&ntilde;o, pero yo estaba extasiado, aun hambriento de su sabor, de su ardor y de su evidente goce. Estaba plet&oacute;rico atragant&aacute;ndome con su vagina.<\/p>\n<p>No pas&oacute; mucho tiempo para que Mafe empezara a restregarse sobre mi cara, embadurnando todo mi rostro con sus fluidos. Para m&iacute; era todo un placer estar recubierto de ella, no ten&iacute;a reparo alguno con eso, es m&aacute;s, eso me confirmaba que hab&iacute;a logrado mi objetivo, pues era cuesti&oacute;n de tiempo para que Mafe se entregara a sus instintos m&aacute;s b&aacute;sicos.<\/p>\n<p>Tanto as&iacute; que ni siquiera fue capaz de terminar el rosario, pues lleg&oacute; un momento en el que estaba desatada, completamente excitada, fuera de s&iacute;, dispuesta a rematar la jornada con un polvo fren&eacute;tico.<\/p>\n<p>Mafe no dio tiempo a nada, se puso de pie, me mir&oacute; con su rostro pose&iacute;do por un gesto plenamente lujurioso, y de nuevo se agach&oacute;, pero esta vez para sentarse sobre mi pene.<\/p>\n<p>La penetraci&oacute;n fue relativamente r&aacute;pida, pues su bien lubricada vagina permiti&oacute; el f&aacute;cil acceso de mi miembro. De ah&iacute; en adelante fue un festival de sentones, incluso con cierta sevicia y agresividad, como si quisiera desquitarse conmigo por haber interrumpido su ritual.<\/p>\n<p>No hubo tiempo para quitarnos la ropa, yo andaba con mis pantalones a la mitad de las piernas, mientras que Mafe con su tanga apenas a un costado, aunque yo no dejaba de levantarle la falda para poder apreciar y acariciar sus siempre gloriosas piernas.<\/p>\n<p>Tambi&eacute;n lleg&oacute; un momento en el que baj&eacute; su top para dejar sus senos al descubierto, lo hice con cierta agresividad, pues si ella se daba el lujo de agarrarme a sentones, no ve&iacute;a por qu&eacute; no pod&iacute;a arrancar su top para deleitarme con sus peque&ntilde;itos pero muy provocativos senos.<\/p>\n<p>Ocasionalmente Mafe se agachaba para ponerlos a la altura de mi boca. Yo mientras tanto la agarraba fuertemente de las nalgas para guiar sus movimientos y hacerlos todav&iacute;a m&aacute;s contundentes, potentes y profundos.<\/p>\n<p>Pero a pesar de que yo ayudaba con mis manos a guiar los movimientos de Mafe, el cansancio la derrot&oacute;, as&iacute; que me pidi&oacute; que cambi&aacute;ramos de posici&oacute;n. En ese instante sent&iacute; un fuerte deseo de penetrarla contra la pared.<\/p>\n<p>Nos pusimos de pie, le di vuelta y la penetr&eacute; sin contemplaci&oacute;n alguna. Me encantaba ver las carnes de sus nalgas temblar con cada uno de mis empellones.<\/p>\n<p>No s&eacute; por qu&eacute; esa tarde sent&iacute; deseo de agarrarla fuertemente del cuello, solo s&eacute; que pas&oacute; y que ella no opuso resistencia. Con mi otra mano apoyaba su rostro contra la pared, someti&eacute;ndola por completo, La estaba castigando por sus pecados. Esa era su penitencia por ser tan guarra.<\/p>\n<p>Para ese entonces ya ten&iacute;amos consensuado que una buena sesi&oacute;n de sexo deb&iacute;a terminar con mi semen recorriendo el interior de su co&ntilde;o. Tras varios meses de noviazgo eso ya no era problema, pues hab&iacute;amos acordado nuestra planificaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Mafe ten&iacute;a una gran fijaci&oacute;n, dir&iacute;a incluso que una obsesi&oacute;n con que se le corrieran dentro, pues seg&uacute;n ella era todo un placer sentir el momento de la eyaculaci&oacute;n, dec&iacute;a sentirse encantada desde que &ldquo;el pene &lsquo;convulsiona&rsquo; en mi interior, hasta el momento en que siento l&iacute;quido caliente escurriendo en m&iacute;&rdquo;.<\/p>\n<p>De hecho era una obstinaci&oacute;n ciertamente rara, pues en aquella &eacute;poca en que utiliz&aacute;bamos cond&oacute;n, Mafe lo revisaba al terminar, no precisamente para ver si estaba roto, sino para ver la cantidad de esperma que hab&iacute;a en este; dibujando una gran sonrisa en su rostro cuando ve&iacute;a una gran cantidad all&iacute; depositada, era todo un festejo, como si de un tesoro preciado se tratara.<\/p>\n<p>Esa tarde, con ella recostada sobre la pared y con una nueva descarga entre su vagina iba a terminar otro de tantos coitos memorables con mi mojigata adorada.<\/p>\n<p>Cap&iacute;tulo 8: Quedando inmundo<\/p>\n<p>Algo m&aacute;s de 500 a&ntilde;os han pasado desde el fin de la Edad Media, precioso periodo para el afianzamiento de los ideales de la Iglesia, &eacute;poca de represi&oacute;n y castigo ante cualquier pensamiento libidinoso, pero a la vez de excesiva perversi&oacute;n ante tanta prohibici&oacute;n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>4 Mafe hab&iacute;a cambiado radicalmente. De esa chica t&iacute;mida, inocente e insegura quedaba muy poco. Ahora ten&iacute;a una actitud un tanto m&aacute;s osada, su mentalidad era otra, ahora estaba abierta a darse la oportunidad de probar y conocer cosas nuevas. Claro que su devoci&oacute;n y espiritualidad no desapareci&oacute; ni merm&oacute;. Yo no buscaba que fuera [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":5643,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[11],"tags":[],"class_list":{"0":"post-26311","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-grandes-relatos"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26311","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5643"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=26311"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26311\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=26311"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=26311"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=26311"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}