{"id":26382,"date":"2020-10-30T01:57:10","date_gmt":"2020-10-30T01:57:10","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-10-30T01:57:10","modified_gmt":"2020-10-30T01:57:10","slug":"sometida-por-el-bully-de-mi-hijo-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/sometida-por-el-bully-de-mi-hijo-2\/","title":{"rendered":"Sometida por el bully de mi hijo (2)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"26382\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">2<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Qued&eacute; completamente desequilibrada emocionalmente despu&eacute;s del encuentro con el pap&aacute; de Robi. El que pag&oacute; las consecuencias fue el pobre de Mat&iacute;as. Se sorprendi&oacute; mucho cuando cort&eacute; con &eacute;l, sin darle m&aacute;s motivos que decirle necesitaba un tiempo sola.<\/p>\n<p>No pod&iacute;a sacarme de la cabeza las palabras del perverso hombre mientras me penetraba. &quot;Una puta siempre ser&aacute; una puta&quot;. Era la primera vez que aquellas palabras me hac&iacute;an sentir sucia. Me maldije por no haber sido m&aacute;s fuerte y evitar que me posea.<\/p>\n<p>Durante semanas estuve de un humor l&uacute;gubre, que me esforzaba por disimular cuando mi hijo estaba en casa.<\/p>\n<p>Pasaron d&iacute;as, y luego semanas, en los que esper&eacute; que el pap&aacute; de Robi se contactara conmigo para exigir mis servicios nuevamente. Pero por suerte, el hombre no apareci&oacute;.<\/p>\n<p>Me daba mucho miedo pensar en el hecho de que Robi se enterara de mi pasado. Si se burlaba de Leandro por tener una madre prostituta, &eacute;l no lo soportar&iacute;a. Explotar&iacute;a de alguna manera. Me daba miedo imaginar de qu&eacute; manera ser&iacute;a. Era tan sensible el pobre, que ante tal humillaci&oacute;n, hasta podr&iacute;a pensar en el suicidio. La sola idea me helaba la sangre.<\/p>\n<p>Sin embargo, a medida que pasaba el tiempo, no ten&iacute;a noticias ni del padre ni del hijo. Y de hecho, empez&oacute; a ocurrir algo sumamente curioso: Leandro empezaba a mostrarse con un mejor &aacute;nimo. Se lo notaba m&aacute;s vivo, m&aacute;s libre. Cada tanto llegaba tarde de la escuela, y me dec&iacute;a que hab&iacute;a estado con algunos compa&ntilde;eros. Not&eacute; que tambi&eacute;n se miraba m&aacute;s al espejo, y se preocupaba m&aacute;s por su apariencia. En fin, de a poco, se iba pareciendo a un adolescente sano y normal, cosa que me llen&oacute; de alegr&iacute;a ya que en cuesti&oacute;n de semanas terminar&iacute;a la secundaria y deber&iacute;a enfrentarse al mundo laboral, por lo que era indispensable que su seguridad se afirme.<\/p>\n<p>Tal fue el cambio, lento, pero progresivo, que oper&oacute; en &eacute;l durante el &uacute;ltimo par de meses, que mi &aacute;nimo tambi&eacute;n empez&oacute; a cambiar. Me preguntaba si realmente Robi hab&iacute;a recibido una reprimenda de parte de su padre. Daba la impresi&oacute;n que estaba funcionando. La horrible situaci&oacute;n que me hab&iacute;a hecho pasar ese desagradable tipo, ya no parec&iacute;a tan terrible.<\/p>\n<p>Sab&iacute;a que un buen polvo pod&iacute;a obrar milagros, pero no imagin&eacute; que esta vez funcionar&iacute;a. Me preguntaba si el tipo exigir&iacute;a que siga pagando el bienestar de mi hijo con sexo. Deseaba que no fuera as&iacute;, pero por Leandro estaba dispuesta a todo. Sacrificar&iacute;a mi orgullo y mi libertad, s&oacute;lo para verlo feliz. Adem&aacute;s, en dos meses no se hab&iacute;a contactado conmigo, por lo que seguramente no es un hombre tan exigente como parec&iacute;a. Con un polvo de vez en cuando lo tendr&iacute;a controlado. Quiz&aacute; deber&iacute;a calentarle la pava para mantenerlo contento, y nada m&aacute;s.<\/p>\n<p>Pero las cosas no ser&iacute;an tan f&aacute;ciles como imaginaba. De hecho, no ten&iacute;a idea de lo que me esperaba. La paz que imper&oacute; en mi vida durante esos cortos meses, no eran m&aacute;s que la calma que anteced&iacute;a a una violenta tormenta.<\/p>\n<p>Hace dos semanas, Leandro me mand&oacute; un mensaje dici&eacute;ndome que ir&iacute;a a casa m&aacute;s tarde, y que, adem&aacute;s, ir&iacute;a con unos compa&ntilde;eros de escuela, ya que desde hace tiempo les hab&iacute;a prometido que se reunir&iacute;an a jugar a los videojuegos ac&aacute;.<\/p>\n<p>Como era viernes, no vi inconveniente en ello. El fin de semana pod&iacute;a hacer los deberes. Le dije, muy animada, que no hab&iacute;a problemas.<\/p>\n<p>A eso de las tres de la tarde escuch&eacute; el alboroto mientras mi hijo llegaba con un grupo de chicos. No pensaba molestarlos. Adem&aacute;s, al pobre Leandro siempre le hicieron la vida imposible por tener una mam&aacute; tan joven y linda. No quer&iacute;a que los chicos se pusieran muy babosos conmigo, as&iacute; que s&oacute;lo ir&iacute;a a la sala de estar para presentarme. Me puse un pantal&oacute;n de jean bastante holgado, para no llamar la atenci&oacute;n, y una remera blanca. Eso s&iacute;, mis tetas no se pod&iacute;an esconder en ninguna prenda.<\/p>\n<p>Hab&iacute;a cinco chicos con Leandro. Me desagrad&oacute; ver de qui&eacute;nes se trataban. Estaba Robi, el chico rubio, carilindo y musculoso, que tanto detestaba. El hijo de Pierini, el tipo que me hab&iacute;a humillado. Los otros cuatro los ten&iacute;a de vista. Eran los compinches de Robi, todos repetidores de a&ntilde;os, alguno incluso ya rondaba los veinte a&ntilde;os.<\/p>\n<p>Todos estaban sentados en el living, frente a la tele, jugando a un viedojuego. Me dio mala espina verlos a todos ellos rodeando a mi hijo. Hasta hac&iacute;a poco tiempo le hac&iacute;an la vida imposible.<\/p>\n<p>Mir&eacute; a Leandro. Parec&iacute;a contento y relajado. Supuse que en los &uacute;ltimos meses hab&iacute;an limado asperezas.<\/p>\n<p>-Hola chicos. &#8211; Los salud&eacute;.<\/p>\n<p>Desde sus lugares, me saludaron con un &quot;Hola se&ntilde;ora Clara&quot;, al un&iacute;sono. Se mostraron muy serios y educados, cosa que me confundi&oacute;.<\/p>\n<p>-&iquest;Quieren tomar algo? &#8211; pregunt&eacute;.<\/p>\n<p>Fui a buscar coca cola y agua saborizada. Ellos ten&iacute;an paquetes de papas fritas y otras snack sobre la mesa, as&iacute; que no necesitaba ofrecerles comida.<\/p>\n<p>Me fui a la cocina, pensando en qu&eacute; carajos estaba sucediendo. Incluso si la amistad era real, no me gustaba nada ver a mi hijo con esos tr&uacute;hanes. &iquest;Pero qu&eacute; pasar&iacute;a si le dec&iacute;a que no se junte m&aacute;s con esos chicos? &iquest;C&oacute;mo reaccionar&iacute;a Leandro, y qu&eacute; pensar&iacute;a el pap&aacute; de Robi? Sent&iacute; escalofr&iacute;os.<\/p>\n<p>Estuvieron jugando por m&aacute;s de una hora, hasta que dej&eacute; de escuchar el bochinche que ven&iacute;a del living. Ese silencio me pareci&oacute; muy extra&ntilde;o. Fui a ver qu&eacute; hab&iacute;a pasado.<\/p>\n<p>S&oacute;lo hab&iacute;a quedado una persona en casa: Robi.<\/p>\n<p>Estar a solas con ese mocoso engre&iacute;do, bajo mi techo, me generaba una angustia indescriptible.<\/p>\n<p>-Se fueron a comprar m&aacute;s cosas para comer -coment&oacute; Robi, sin que se lo pregunte-. Yo les dije que me quedaba a terminar esta pantalla.<\/p>\n<p>-Est&aacute; bien, as&iacute; aclaramos algunas cosas- le dije.<\/p>\n<p>Robi solt&oacute; el Joystick y puso toda su atenci&oacute;n en m&iacute;. De repente, la actitud seria que hab&iacute;a mostrado cuando fui a saludarlos, desapareci&oacute;. Su boca dibuj&oacute; una sonrisa, y sus ojos se desviaron a mis tetas.<\/p>\n<p>-Mis ojos est&aacute;n ac&aacute; &#8211; Le dije, con sequedad, se&ntilde;al&aacute;ndolos con mi dedo.<\/p>\n<p>-Tus ojos tambi&eacute;n son lindos -dijo, descaradamente- Pero tus tetas me hipnotizan.<\/p>\n<p>-Pendejo de mierda, sab&iacute;a que la careta no te iba a durar mucho &#8211; dije-. Te vas ya mismo de mi casa, y no lo volv&eacute;s a tocar a mi hijo&#8230;<\/p>\n<p>-&iquest;O qu&eacute;? &#8211; Desafi&oacute; &eacute;l.<\/p>\n<p>Se mostraba con una seguridad que me intimidaba. Estaba sentado, demasiado tranquilo, sin ninguna muestra de nerviosismo, parec&iacute;a que nada lo perturbar&iacute;a. Era como si guardara un as bajo la manga, una carta con la que me vencer&iacute;a, fuera cual fuera la carta que mostrara yo. Me dio miedo.<\/p>\n<p>-&iquest;Qu&eacute; quer&eacute;s pendejo? &#8211; dije, atragantada.<\/p>\n<p>-Tus servicios de puta. Vanesa. &#8211; dijo.<\/p>\n<p>No pod&iacute;a sentirme m&aacute;s humillada. Pero no pod&iacute;a caer en la trampa de un pendejo de dieciocho a&ntilde;os, y ya no cometer&iacute;a el error de dejarme doblegar, como me hab&iacute;a pasado con su pap&aacute;.<\/p>\n<p>-Est&aacute;s loco, no sab&eacute;s lo que dec&iacute;s -dije, fingiendo que me sorprend&iacute;an sus palabras-. Andate de mi casa, o llamo a la polic&iacute;a.<\/p>\n<p>Robi sac&oacute; el celular de su bolsillo, toc&oacute; la pantalla varias veces y luego me lo entreg&oacute;.<\/p>\n<p>-Sal&iacute;s bien en el video -dijo, con la sonrisa m&aacute;s odiosa que vi en mi vida.<\/p>\n<p>Pierini me hab&iacute;a grabado mientras me levantaba la pollera, y me penetraba sobre su escritorio. Luego hab&iacute;a otra grabaci&oacute;n de cuando golpeaba mi cara con su pija. Yo en ese momento cerraba los ojos por instinto, as&iacute; que no me hab&iacute;a dado cuenta de que hab&iacute;a hecho la grabaci&oacute;n.<\/p>\n<p>-&iquest;Tu pap&aacute; comparte esto con vos? Son unos enfermos &#8211; dije.<\/p>\n<p>Robi larg&oacute; una carcajada escandalosa.<\/p>\n<p>-&iquest;Mi pap&aacute;? Ese es mi t&iacute;o Ra&uacute;l. El primo de pap&aacute; -dijo-. Son socios, as&iacute; que muchos se confunden. Te lleg&oacute; mal la info -dijo. Se levant&oacute; y se sent&oacute; a mi lado-. Lo gracioso es que si hubieses hablado con pap&aacute;, seguro que te hubiera hecho caso. Pap&aacute; es un se&ntilde;or, no como mi t&iacute;o. Hablaste con el Pierini equivocado.<\/p>\n<p>-Pero&#8230; -dije, casi llorando-. No pod&eacute;s hacer esto &#8211; agregu&eacute;, sabiendo lo que pretend&iacute;a aquel muchacho. Todos los hombres quer&iacute;an lo mismo.<\/p>\n<p>-Es decisi&oacute;n tuya. Te pon&eacute;s en bolas ya mismo, o viralizo estos videos por todo internet. Vas a ser famosa en el barrio. Imaginate cuando lo pase a toda la escuela. Tu hijo se va a volver loco.<\/p>\n<p>Lo mir&eacute; fijo, como intentando descifrar si realmente hab&iacute;a un humano adelante m&iacute;o.<\/p>\n<p>-Adem&aacute;s, todos van a conocer tu pasado de puta &#8211; sigui&oacute; amenazando.<\/p>\n<p>Me cruc&eacute; de brazos, como protegi&eacute;ndome de aquel engendro.<\/p>\n<p>-Pero Leandro va a venir enseguida, con tus amigos. -Balbuce&eacute;, con la voz temblorosa, en un &uacute;ltimo intento de librarme de aquel soci&oacute;pata-. No podemos hacer nada ahora.<\/p>\n<p>-Le dije a los chicos que lo distraigan. Tenemos al menos quince minutos. En ese tiempo podemos hacer de todo. Adem&aacute;s, cuando salgan del supermercado me van a mandar un mensaje.<\/p>\n<p>Lo ten&iacute;a todo planeado el hijo de puta.<\/p>\n<p>-Entonces, los dem&aacute;s tambi&eacute;n saben&#8230; -dije.<\/p>\n<p>-No te preocupes. S&oacute;lo les dije que hagan tiempo porque le quer&iacute;a hacer una jodita al nerdo de tu hijo.<\/p>\n<p>-Sos peor que tu t&iacute;o.<\/p>\n<p>-No perdamos m&aacute;s tiempo.<\/p>\n<p>Me desabroch&oacute; el pantal&oacute;n. Empez&oacute; a tirar de &eacute;l, y me lo baj&oacute; junto a mi ropa &iacute;ntima. Yo, paralizada, no hice nada para evitarlo.<\/p>\n<p>Qued&eacute; con las piernas abiertas, totalmente expuesta, frente a &eacute;l. Mir&eacute; por la ventana, que ten&iacute;a la persiana a medio cerrar. Tambi&eacute;n ten&iacute;a una cortina, pero si alguien miraba hacia adentro, desde el &aacute;ngulo correcto, podr&iacute;a ver lo que estaba pasando. Pero no quise pedirle que lo hagamos en otro lugar. No quer&iacute;a pedirle nada.<\/p>\n<p>Robi se deleit&oacute; con la vista que yo le ofrec&iacute;a, durante un rato. Despu&eacute;s se arrodill&oacute;, tom&oacute; mis piernas y las levant&oacute;.<\/p>\n<p>-Quedate as&iacute; &#8211; orden&oacute;.<\/p>\n<p>Era imposible mantener la postura, sin ayuda de mis manos, as&iacute; que agarr&eacute; mis tobillos con ellas. Me sent&iacute; como un pedazo de carne en el mostrador de una carnicer&iacute;a.<\/p>\n<p>Robi apoy&oacute; sus manos en mis nalgas. Arrim&oacute; su rostro y sabore&oacute; mi sexo. Fue directo al cl&iacute;toris. Mi cuerpo, contrario a mi alma, reaccion&oacute; favorablemente ante el est&iacute;mulo.<\/p>\n<p>Sus ojos, que estaban por encima de mi pubis, me observaban a medida que su lengua babosa masajeaba insistentemente en el mismo lugar. Estuvo un buen rato degustando mi sexo, luego enterr&oacute; un dedo en mi vagina, y descubri&oacute; lo que yo tem&iacute;a: estaba mojada.<\/p>\n<p>-Apurate, por favor. -supliqu&eacute;. La sola idea de imaginar a mi hijo viendo la escena, me hac&iacute;a temblar de p&aacute;nico.<\/p>\n<p>Robi se puso de pie.<\/p>\n<p>-Ven&iacute; ac&aacute; -dijo, agarrando su sexo, dur&iacute;simo con la mano.<\/p>\n<p>Era delgado y largo, y sus venas marcadas reflejaban su potencia juvenil.<\/p>\n<p>Me arrodill&eacute; a sus pies, como si fuera mi amo.<\/p>\n<p>-Empez&aacute; por ac&aacute;. &#8211; dijo, se&ntilde;alando sus test&iacute;culos. Por suerte los ten&iacute;a depilados Aunque el vello ya empezaba a crecer, y raspaba mi lengua.<\/p>\n<p>-Mirame a los ojos. &#8211; dijo.<\/p>\n<p>Obedec&iacute;. Mir&eacute; sus diab&oacute;licos ojos verdes, y tal como &eacute;l lo hab&iacute;a hecho, repar&eacute; en cada cambio en su fisonom&iacute;a, mientras le daba placer con mi lengua.<\/p>\n<p>Sub&iacute;, lentamente, por su largo tronco. Sab&iacute;a a sudor y a semen. Su rostro se transform&oacute; cuando empec&eacute; a masajear el glande. Muy a mi pesar, mientras mamaba la verga de aquel pendejo malvado, sent&iacute;a c&oacute;mo mi sexo segregaba m&aacute;s y m&aacute;s fluido.<\/p>\n<p>Me concentr&eacute; en ese lugar. En la cabeza. Si hab&iacute;a aprendido algo en mis tiempos de puta, era que hab&iacute;a que concentrarse ah&iacute; si se quer&iacute;a hacer acabar r&aacute;pido al cliente. Acompa&ntilde;&eacute; mis masajes linguales con dulces movimientos de las yemas de mis dedos en sus test&iacute;culos. Robi gimi&oacute; de placer. Y como una especie de premio, tom&oacute; mi ment&oacute;n, levant&oacute; mi vista, y me sonri&oacute; con ternura.<\/p>\n<p>Estaba a punto de terminar mi tarea. Sent&iacute; c&oacute;mo los m&uacute;sculos de Robi se contra&iacute;an. Pero &eacute;l me orden&oacute; que me detenga.<\/p>\n<p>-&iexcl;Pero ya van a venir! &#8211; Me quej&eacute;.<\/p>\n<p>&#8211; Todav&iacute;a no mandaron mensaje. A esta hora todo el mundo sale a comprar. Deben estar en la cola todav&iacute;a &#8211; dijo, y rio al verme preocupada.<\/p>\n<p>Me agarr&oacute; de la cintura, y me ayud&oacute; a levantarme. Me empuj&oacute; hasta el sof&aacute; de nuevo. Agarr&oacute; mis piernas y las flexion&oacute;.<\/p>\n<p>-Quedate as&iacute; &#8211; orden&oacute; de nuevo.<\/p>\n<p>Con ayuda de mis manos, qued&eacute; a su merced, con las piernas completamente abiertas, flexionadas, y suspendidas en el aire.<\/p>\n<p>Era impresionante la diferencia que hab&iacute;a entre los muchachos de ahora con los de mi &eacute;poca de adolescencia. El internet y la pornograf&iacute;a los hac&iacute;an muy precoces.<\/p>\n<p>Robi apunt&oacute; su pija, sin molestarse en colocarse un preservativo, y me penetr&oacute; una y otra vez. Lo hac&iacute;a sin tocarme, s&oacute;lo su pelvis depilada chocaba con mis muslos. Yo empec&eacute; a gemir contra mi voluntad. Trataba de disimular el placer que me hac&iacute;a sentir esa pija, pero no pod&iacute;a. Odiaba a ese pendejo, pero su miembro era hermoso, y sab&iacute;a c&oacute;mo utilizarlo.<\/p>\n<p>Robi me miraba, desde las alturas de su ego, con arrogancia y superioridad. Cuando iba a acabar, retir&oacute; su sexo de adentro m&iacute;o.<\/p>\n<p>-Ven&iacute; ac&aacute;, y tom&aacute; la leche.- dijo.<\/p>\n<p>Yo, entusiasmada porque al fin la cosa terminaba. Me sent&eacute; en cuclillas y empec&eacute; a masturbarlo. Intu&iacute;a que iba a querer eyacular en mi cara, as&iacute; que, sin m&aacute;s vueltas, la acerqu&eacute; a su glande, mientras segu&iacute;a sacudiendo la verga con desesperaci&oacute;n. Los chorros de esa leche pegajosa saltaron con vehemencia hacia mi cara. Le regal&eacute; una vista de mi rostro embarrado con su semen. La disfrut&oacute; durante un rato. Entonces me pare y me fui a limpiarme.<\/p>\n<p>A los cinco minutos llegaron Leandro con los otros Malnacidos.<\/p>\n<p>En ese momento decid&iacute; que, por el momento, lo mejor ser&iacute;a complacer a Robi en todo lo que me pidiera. Si manten&iacute;a la expectativa de un nuevo encuentro, no querr&iacute;a compartirme con nadie. Guardar&iacute;a el secreto para disfrutarme &eacute;l solito, como si fuese su juguete personal.<\/p>\n<p>Su t&iacute;o era otro problema, pero por sus meses de silencio, supuse que ser&iacute;a m&aacute;s f&aacute;cil de complacer, aunque quiz&aacute; m&aacute;s dif&iacute;cil de acallar.<\/p>\n<p>Estaba a merced de esos dos s&aacute;tiros. Uno peor que el otro. No sab&iacute;a qu&eacute; le deparaba a mi vida. Ten&iacute;a que idear una manera de sac&aacute;rmelos de encima. Pero, de momento, no se me ocurr&iacute;a nada. En todas mis elucubraciones, terminaba desnuda, a merced de los caprichos de ese pendejo.<\/p>\n<p>Esperaba que mi hijo, al menos, siguiera viviendo en su burbuja, sin darse cuenta de nada. Robi hab&iacute;a cambiado de juguete. Ya no necesitaba al chico torpe que lo hac&iacute;a sentirse superior cuando era blanco de sus burlas; y que le generaba un placer s&aacute;dico al verlo sufrir. Ahora contaba con una adulta con la que pod&iacute;a jugar a juegos m&aacute;s perversos, a la que podr&iacute;a humillar y usar como si fuese una esclava sexual. Confiaba en que dejar&iacute;a de molestar a mi hijo. Me parec&iacute;a un buen intercambio.<\/p>\n<p>Continuar&aacute;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>2 Qued&eacute; completamente desequilibrada emocionalmente despu&eacute;s del encuentro con el pap&aacute; de Robi. El que pag&oacute; las consecuencias fue el pobre de Mat&iacute;as. Se sorprendi&oacute; mucho cuando cort&eacute; con &eacute;l, sin darle m&aacute;s motivos que decirle necesitaba un tiempo sola. No pod&iacute;a sacarme de la cabeza las palabras del perverso hombre mientras me penetraba. &quot;Una [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":4947,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[20],"tags":[],"class_list":{"0":"post-26382","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-no-consentido"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26382","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4947"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=26382"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26382\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=26382"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=26382"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=26382"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}