{"id":26399,"date":"2020-10-30T23:00:00","date_gmt":"2020-10-30T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-10-30T23:00:00","modified_gmt":"2020-10-30T23:00:00","slug":"una-mujer-sola-disfruta-de-un-dia-en-una-playa-nudista","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/una-mujer-sola-disfruta-de-un-dia-en-una-playa-nudista\/","title":{"rendered":"Una mujer sola disfruta de un d\u00eda en una playa nudista"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"26399\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">4<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Se incorpor&oacute; sent&aacute;ndose en la toalla. Llevaba media hora boca arriba dejando que el sol abrasase su cuerpo desnudo. Rebusc&oacute; en su bolso una botella de agua y bebi&oacute;. Una gota se escap&oacute; por la comisura de sus labios y descendi&oacute; por su cuello antes de encajarse entre sus pechos provoc&aacute;ndole un escalofr&iacute;o.<\/p>\n<p>Volvi&oacute; a ponerse crema protectora masajeando todo su cuerpo con delicadeza. Se entretuvo entre sus maravillosos pechos. Siempre hab&iacute;an levantado pasiones sus tetas y ahora, observ&aacute;ndolas con detenimiento, a&uacute;n eran la parte de su anatom&iacute;a que m&aacute;s le gustaba. De un buen tama&ntilde;o sin ser exageradas ten&iacute;an una forma perfecta pese al paso del tiempo. Sus areolas, de color marr&oacute;n claro, eran perfectamente redondas y rodeaban a un pez&oacute;n grueso que pellizcaba al terminar de ponerse la crema provoc&aacute;ndole cierta excitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Se recoloc&oacute; las gafas de sol y se recost&oacute; sobre sus codos mirando hacia el vaiv&eacute;n hipn&oacute;tico de las olas. Alrededor pero alejada hab&iacute;a alguna que otra pareja que tambi&eacute;n tomaban el sol totalmente desnuda. En su mayor&iacute;a turistas extranjeros m&aacute;s cercanos a los sesentas que a los cuarenta.<\/p>\n<p>De repente, y cuando se dispon&iacute;a a girarse para echarse una siesta bocabajo, alguien llam&oacute; su atenci&oacute;n. Vio c&oacute;mo, a unos treinta metros de donde se encontraba, un hombre caminaba hacia el agua. Desde su posici&oacute;n, y retir&aacute;ndose las gafas de sol para agudizar la vista, pudo comprobar que el tipo no ten&iacute;a mal cuerpo. En la distancia parec&iacute;a alto y ancho de espaldas. Con un culo redondo y unas piernas fuertes. Su bronceado era regular lo que le dec&iacute;a que era un habitual al nudismo.<\/p>\n<p>La mujer se sent&oacute; con las piernas cruzadas mirando en direcci&oacute;n donde aquel hombre se hab&iacute;a sumergido. Tras unos largos que apenas le llevaron cinco minutos, sali&oacute; del agua en direcci&oacute;n a su toalla. La visi&oacute;n frontal no desmerec&iacute;a en nada a la trasera. Su torso aparec&iacute;a lampi&ntilde;o y apenas hab&iacute;a vello p&uacute;bico. Sus brazos se ve&iacute;an torneados sin llegar a ser los de un culturista. Su miembro tampoco se mostraba de dimensiones descomunales; &ldquo;eso solo pasa en las pel&iacute;culas porno&rdquo; pens&oacute; la mujer para s&iacute;. Le sigui&oacute; con la mirada hasta localizar donde reposaba.<\/p>\n<p>Entre la mujer y el hombre se ubicaban apenas dos parejas m&aacute;s. Ella se sinti&oacute; tentada y decidi&oacute; darse un ba&ntilde;o r&aacute;pido que le permitiese saber m&aacute;s de aquel desconocido. Se levant&oacute; y pase&oacute; hasta el agua. Su cadencia hac&iacute;a que su cadera se moviera de manera sexy. A sus 47 a&ntilde;os ten&iacute;a un buen f&iacute;sico. En sus 165 cent&iacute;metros de altura se repart&iacute;an perfectamente bien sus 60 kilos.<\/p>\n<p>La mujer ech&oacute; un vistazo hacia el lugar donde se encontraba el hombre y vio que permanec&iacute;a tumbado y recostado sobre su brazo izquierdo en direcci&oacute;n hacia donde ella ten&iacute;a su toalla. El hombre parec&iacute;a que le&iacute;a y por tanto no habr&iacute;a estado pendiente del ba&ntilde;o de la mujer. Un poco decepcionada camin&oacute; hacia su toalla. Mientras se secaba salud&oacute; a una de las parejas que ten&iacute;a m&aacute;s cerca. Unos guiris sobre cincuenta a&ntilde;os en los que no se hab&iacute;a fijado demasiado. Tras secarse se volvi&oacute; a tumbar al sol.<\/p>\n<p>Una brisa proveniente del mar la despert&oacute; haciendo que toda su piel se erizase. Descolocada por el sue&ntilde;o se incorpor&oacute; hasta sentarse y pudo comprobar que hab&iacute;a pasado casi una hora. Ahora entre ella y el hombre no hab&iacute;a nadie. Como no hab&iacute;a nadie en 100 metros a la redonda. El hombre se levant&oacute; y se volvi&oacute; a meter en el agua. La mujer volvi&oacute; a seguirle con la mirada y se le ocurri&oacute; darse un chapuz&oacute;n tambi&eacute;n.<\/p>\n<p>Manteniendo las distancias de sus toallas ambos, hombre y mujer, permanecieron en el agua por 15 minutos. Entre largo y largo, siempre acababan mir&aacute;ndose. Apenas cruzaron un par de sonrisas. &Eacute;l era bastante m&aacute;s joven que ella. Pero aun as&iacute; el hombre se sent&iacute;a en la curiosidad de observar el bien proporcionado cuerpo de su vecina.<\/p>\n<p>Se miraron en la distancia y se dispusieron a salir del agua. En la orilla ella permaneci&oacute; parada mientras trataba de evacuar el agua de su melena apretando con las manos. Sin perder de vista el tonificado cuerpo masculino que se alejaba en direcci&oacute;n a su toalla. Todav&iacute;a en la orilla, la mujer pudo ver como el hombre cog&iacute;a su toalla y su mochila y se encaminaba hacia la orilla en su direcci&oacute;n. No pudo sino sentirse decepcionada al entender que el hombre abandona la playa.<\/p>\n<p>A medida que se acercaba, el hombre miraba con deseo el cuerpo de la mujer. &Eacute;sta permanec&iacute;a parada en la orilla deleit&aacute;ndose con el buen cuerpo de surfista que se le acercaba. Sus pezones reaccionaron a la excitaci&oacute;n que su mente le provocaba imaginando lo que le gustar&iacute;a hacer con ese t&iacute;o. La polla del hombre comenzaba a adquirir un tama&ntilde;o considerable denotando que la admiraci&oacute;n era mutua.<\/p>\n<p>Metros antes de coincidir en la orilla, la mujer le mir&oacute; con media sonrisa y comenz&oacute; a andar hasta su toalla. El hombre, que tambi&eacute;n le sonri&oacute;, la sigui&oacute; sin decir palabra. A estas alturas su erecci&oacute;n era tremenda. El culo de la mujer se mov&iacute;a al ritmo de sus caderas a cada paso.<\/p>\n<p>Manteni&eacute;ndose dos pasos por detr&aacute;s, &eacute;l pudo observar que ella se colocaba de rodillas en su toalla apoyando el culo sobre sus talones. Sus ojos color miel le miraban fijamente. Sus pezones estaban endurecidos y su media sonrisa hac&iacute;a presagiar un pensamiento. El hombre avanz&oacute; dos pasos hasta colocar su polla empalmada a la altura de la cara de la mujer. &Eacute;sta no dud&oacute; un instante y acerc&oacute; su boca hasta el miembro que la reclamaba. Con sus labios abraz&oacute; el glande amoratado de &eacute;l para ir engullendo cada cent&iacute;metro de polla que aquel desconocido le ofrec&iacute;a.<\/p>\n<p>El hombre suspiraba mientras la mujer mov&iacute;a su cabeza a lo largo de su polla. Lo hac&iacute;a con una lenta cadencia. Adelante y atr&aacute;s, dejando que la polla se incrustase en lo m&aacute;s profundo de su boca para luego permitir que resurgiese de nuevo ensalivada. El hombre sent&iacute;a como si se le derritiese dentro de aquella ardiente mujer. Ella lo miraba con lascivia mientras &eacute;l, de pie frente a ella, la observaba con superioridad.<\/p>\n<p>La mujer se llev&oacute; una mano al co&ntilde;o y con la otra agarr&oacute; aquel trozo de carne. Acompa&ntilde;&oacute; la fant&aacute;stica mamada con un movimiento masturbatorio de la polla de aquel t&iacute;o del que no sab&iacute;a ni como se llamaba al tiempo que mov&iacute;a sus dedos sobre su excitado cl&iacute;toris.<\/p>\n<p>El hombre comenz&oacute; a jadear de placer y apoy&oacute; sus manos en la cabeza de aquella pureta desconocida para marcarle el ritmo. Ella se dej&oacute; hacer y aument&oacute; el ritmo de su cabeza y de su mano. Cuando not&oacute; que la corrida de aquel tipo era inminente se introdujo su polla entera y la mantuvo hasta tragarse todo el semen que eyacul&oacute; con gritos de placer.<\/p>\n<p>Al notar que el viscoso l&iacute;quido resbalaba por su garganta aceler&oacute; el ritmo de su mano para llegar al orgasmo arrodillada ante un desconocido que le acababa de llenar el est&oacute;mago de leche. Ambos se miraron. Se sonrieron. Y sin despedirse se alejaron.<\/p>\n<p>Camino de casa, y aun con el sabor de la polla de aquel desconocido, la mujer recibi&oacute; una llamada en su m&oacute;vil. Era su marido que le anunciaba que estaba a punto de aterrizar en Sevilla. Ella le coment&oacute; que ya estaba en carretera camino del aeropuerto para recogerle. Ten&iacute;a ganas de verle.<\/p>\n<p>Acepto comentarios por correo electr&oacute;nico en la direccion hansberville@gmail.com.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>4 Se incorpor&oacute; sent&aacute;ndose en la toalla. Llevaba media hora boca arriba dejando que el sol abrasase su cuerpo desnudo. Rebusc&oacute; en su bolso una botella de agua y bebi&oacute;. 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