{"id":26400,"date":"2020-11-01T03:10:10","date_gmt":"2020-11-01T03:10:10","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-11-01T03:10:10","modified_gmt":"2020-11-01T03:10:10","slug":"en-el-cibercafe","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/en-el-cibercafe\/","title":{"rendered":"En el cibercaf\u00e9"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"26400\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Soy un hombre maduro, de unos cuarenta y tantos a&ntilde;os, de porte varonil. Mi pelo muestra algo de canas, particularmente en las cienes, pero mi piel, afortunadamente se conserva en buenas condiciones. Mi complexi&oacute;n f&iacute;sica es regular y gracias a Dios, conservo agilidad y destreza. Soy profesor y asesor empresarial pyme, por lo que afortunadamente tengo aceptable carga de trabajo. En la parte baja de mi oficina, tengo instalado un cibercaf&eacute; operado por un joven encargado, que casi siempre se trata de un estudiante con buenos conocimientos de redes y operaci&oacute;n de computadoras y cerca est&aacute;n dos secundarias y un bachillerado, por lo que casi siempre los clientes son estudiantes de entre doce a 20 a&ntilde;os.<\/p>\n<p>Me acercaba en mi auto llegando a mi oficina, por la temprana ma&ntilde;ana de un tibio s&aacute;bado veraniego, en una unidad habitacional de inter&eacute;s social. En la banqueta caminaba Alberto, en sentido contrario. Se trata de un apuesto joven de aproximadamente 18 a&ntilde;os, 1.75 cm de altura, moreno claro con un cuerpo bien desarrollado, excelentes piernas, buenos brazos y un t&oacute;rax para concurso, producto del futbol y otros deportes que practicaba. Su rostro mostraba un suave vello que pronto se convertir&iacute;a en un agradable bigote, que enmarcar&iacute;a su agraciada cara con unos hermosos ojos color caf&eacute;s y unas crecidas pesta&ntilde;as. Vest&iacute;a una holgada bermuda blanca, playera estampada con el logo del equipo Guadalajara y tenis blancos. &Eacute;l viv&iacute;a en la misma calle, a unas dos entradas m&aacute;s adelante, por lo que nos conoc&iacute;amos por los frecuentes encuentros que ocurr&iacute;an a temprana hora, cuando &eacute;l sal&iacute;a rumbo a su escuela y yo llegaba a mi oficina. Como ya era habitual, nuestro saludo fue cordial y con alto grado de confianza.<\/p>\n<p>-Hola profe&hellip; &iquest;tan temprano a la chamba?<\/p>\n<p>-Que tal, Beto. No me queda de otra, pues voy a salir de comisi&oacute;n a ver a unos clientes en la capital del estado.<\/p>\n<p>-Usted siempre viajando de un lado a otro. A ver cuando me invita para que le acompa&ntilde;e y conozca otros lugares.<\/p>\n<p>-Cuando gustes, Beto. Podr&iacute;a serte &uacute;til por lo que me dices que vas a estudiar.<\/p>\n<p>Mientras cambiamos impresiones, bajo del auto y empiezo a abrir la puerta de acceso. En otras ocasiones me coment&oacute; que va a estudiar contadur&iacute;a o administraci&oacute;n de empresas, por lo que, ocasionalmente me visita para que le oriente sobre algunas dudas de sus estudios, siempre con camarader&iacute;a y confianza. Debo decir que, en lo personal, desde adolescente he sentido atracci&oacute;n por los hombres j&oacute;venes y varoniles y si est&aacute;n estudiando para ser profesionistas, con mayor raz&oacute;n. Me siento muy a gusto con esos hermosos ejemplares de la naturaleza. Alberto es uno de ellos, pero siempre he mantenido cierta distancia. Por fin, abr&iacute; la puerta y por cortes&iacute;a le invit&eacute; a pasar.<\/p>\n<p>-&iquest;Gustas pasar, Beto?<\/p>\n<p>-&iquest;No le quitar&eacute; tiempo? Si va a salir de comisi&oacute;n, se le har&aacute; tarde.<\/p>\n<p>-No te preocupes. Solo voy a encender el servidor para dejar una nueva configuraci&oacute;n de seguridad en la red y ser&aacute;n unos minutos.<\/p>\n<p>Entr&eacute; al local seguido por Alberto. Como no era a&uacute;n tiempo de recibir clientes, por lo temprano de la hora, le ped&iacute; que cerrara la puerta. Hacia la calle tenemos un ventanal que est&aacute; cubierto por una persiana de acr&iacute;lico. Una escalera conduce al nivel superior, donde est&aacute; mi oficina, pero me coloqu&eacute; en la mesa de control, que est&aacute; al pie de la escalera. Alberto se sent&oacute; en los primeros escalones, volteado hacia m&iacute;.<\/p>\n<p>-Le sabe usted mucho a lo de las computadoras, verdad?<\/p>\n<p>-Pues la necesidad me ha obligado. Tanto por mi trabajo como para atender bien a los clientes del ciber.<\/p>\n<p>Al tener esta conversaci&oacute;n, tuve que voltear hacia &eacute;l y por lo holgado de la bermuda, tuve una hermosa e inquietante visi&oacute;n de sus piernas y de sus genitales, pues &iexcl;no tra&iacute;a ropa interior! Sent&iacute; que mi pulso se aceleraba, que mi coraz&oacute;n lat&iacute;a muy fuerte y, aunque disimul&eacute; lo mejor que pude, la atracci&oacute;n hacia ese espect&aacute;culo me hac&iacute;a volver la vista con frecuencia, sin que aparentemente Alberto se percatara de la situaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Ya encendido el equipo servidor, active el reproductor de m&uacute;sica, seleccionando el g&eacute;nero instrumental, que permite trabajar creando un agradable ambiente. Empec&eacute; a realizar los cambios en el sistema, pero no pod&iacute;a concentrarme. Mis ojos buscaban con mayor inter&eacute;s ese pene que nunca hab&iacute;a estado a mi alcance. Estaba solo con un chavo que de mucho tiempo me atra&iacute;a y adem&aacute;s ten&iacute;a a la vista algo que empec&eacute; a notar que despertaba lenta pero constantemente. Ve&iacute;a como empezaba a engrosar su di&aacute;metro y a alargar su longitud. Lleg&oacute; un momento en el que ya no pude despegar la vista al notarlo totalmente erecto y por mi parte, mi cuerpo hac&iacute;a su deber y mi pene estaba sufriendo una erecci&oacute;n pero a ritmo acelerado. Discretamente me lo mov&iacute; para evitar ostentaciones.<\/p>\n<p>-&iquest;Qu&eacute; pasa profe?, coment&oacute; cuando se percat&oacute; de mi movimiento que aunque trat&eacute; de ser discreto, lo alcanz&oacute; a notar.<\/p>\n<p>-Nada Beto, solamente me acomod&eacute; mi ropa para estar m&aacute;s c&oacute;modo.<\/p>\n<p>-Creo que tambi&eacute;n yo debo acomodarme.<\/p>\n<p>Y agarr&oacute; su ya monumental erecci&oacute;n y trat&oacute; de hacerla a un lado, pero como no tra&iacute;a calzoncillos, ese atractivo pene regres&oacute; a su posici&oacute;n original.<\/p>\n<p>-Beto, me siento muy inquieto y apenado contigo por esta situaci&oacute;n. Siempre te he tratado como un buen amigo, a pesar de nuestra diferencia de edades. Te tengo confianza, pero sin querer me di cuenta desde donde estoy que tienes un buen paquete y debo reconocer que su vista me ha excitado en sobremanera.<\/p>\n<p>-No se preocupe. Me di cuenta de sus miradas y en realidad sent&iacute; gusto al ver que a usted le estaba atrayendo mi cuerpo y que tambi&eacute;n se le estaba parando el pene por ver el m&iacute;o.<\/p>\n<p>Sus palabras me emocionaros y alentaron para dar un paso m&aacute;s. Me puse de pie y me acerqu&eacute; a la escalera. Le extend&iacute; la mano para levantarle y acercarle a mi cuerpo. Suavemente nos unimos en un delicioso abrazo. Sent&iacute;amos nuestros enhiestos m&aacute;stiles frotarse uno a otro, mientras nos fund&iacute;amos en un delicioso abrazo.<\/p>\n<p>-Beto&hellip;. Me encantas. Siempre te he observado cuando nos encontramos y ve&iacute;a como cambiaba tu cuerpo, adquiriendo fortaleza y formas mejor desarrolladas. Nunca pens&eacute; en llegar a tenerte en mis brazos.<\/p>\n<p>-Usted me gusta, Profe. Siempre lo he buscado por que me agrada estar con usted y escuchar sus comentarios y pl&aacute;ticas, como el mejor de mis amigos.<\/p>\n<p>-Alberto&hellip; Beto&hellip; Ya eres todo un hombre.<\/p>\n<p>Mientras se lo dec&iacute;a, lo apretaba a mi cuerpo y sent&iacute;a m&aacute;s presi&oacute;n en nuestros penes. Lleg&oacute; un momento en el que nuestros rostros estaban muy cerca y pod&iacute;a sentir su joven aliento y su excitaci&oacute;n. Me inclin&eacute; ligeramente hacia &eacute;l y bes&eacute; su mejilla muy cerca de sus labios. &Eacute;l volteo ligeramente y nos unimos en un apasionado beso, en el que nuestras lenguas exploraban todo. Sent&iacute;a como chocaban y luchaban entre s&iacute;. Y nuestras manos empezaron a ser m&aacute;s audaces y recorr&iacute;amos nuestra espalda y acarici&aacute;bamos con ardor nuestras nalgas. &iexcl;Qu&eacute; momentos tan excitantes! Tener un hombre joven, fuerte, bien desarrollado, acarici&aacute;ndole cada cent&iacute;metro de su cuerpo y &eacute;l recorriendo el m&iacute;o.<\/p>\n<p>Met&iacute; mis manos bajo sus bermudas y pude sentir una piel recubierta de fino vello. Lo afloj&eacute; lentamente y empec&eacute; a bajarlo. Saqu&eacute; aquel falo que mostraba una erecci&oacute;n formidable. Lo tom&eacute; en mis manos y lo sent&iacute; palpitante. Pas&eacute; mis dedos por su cabecita y palp&eacute; abundante lubricante natural. &iexcl;No pod&iacute;a creerlo! Y estaba en mis brazos, sin restricci&oacute;n alguna y sin molestias&hellip; &Eacute;l tambi&eacute;n tom&oacute; la iniciativa y desabroch&oacute; mi cintur&oacute;n y abri&oacute; el pantal&oacute;n. Su mano entr&oacute; bajo mi trusa y apret&oacute; mi pene, que al igual que el suyo, estaba en su m&aacute;ximo esplendor.<\/p>\n<p>-Profe&#8230; mi profe&#8230; no sabe que a gusto estoy y que rico siento lo que estamos haciendo. Estamos a mil los dos&hellip; Que padre. Ni con mi novia me he sentido as&iacute;&hellip; Y le aclaro que nunca lo he hecho con un hombre, pero usted siempre me ha atra&iacute;do.<\/p>\n<p>-&iquest;En verdad estas a gusto, Beto? No te sientas forzado a hacer nada que no te agrade. Nos podemos detener cuando t&uacute; lo decidas.<\/p>\n<p>-No, mi profe. Esto ya lo deseaba pero no sab&iacute;a c&oacute;mo lograrlo. Por eso vengo tan seguido a su cibercaf&eacute;, pero nunca hablamos de cosas personales. Y ahora se est&aacute; dando todo muy natural.<\/p>\n<p>Lo tom&eacute; de la mano y lo sub&iacute; a mi oficina. Ten&iacute;a en un rinc&oacute;n un saco de dormir que uso cuando salgo de comisi&oacute;n y debo dormir en alg&uacute;n ejido. Lo tom&eacute; y lo extend&iacute;. Lo abrac&eacute; nuevamente y lo despoj&eacute; de sus ropas. Ya cada uno nos hab&iacute;amos quitado el calzado. Me arrodill&eacute; a su lado y lo atraje hacia m&iacute;. Ten&iacute;a frente a mi rostro un hermoso pene, de unos 17 cm y tan grueso como una moneda de diez pesos. De su ojito sal&iacute;a una hebra del famoso precum, esa dulce sustancia que le da sabor a la vida. Introduje su glande en mi boca y la sent&iacute; c&aacute;lida y palpitante. Apret&eacute; con mis labios y jugaba con la lengua. Disfrutaba su dulce n&eacute;ctar que extend&iacute;a por mi paladar. Empec&eacute; haciendo un movimiento de vaiv&eacute;n que luego fue hecho por &eacute;l mismo. Sent&iacute;a como entraba y sal&iacute;a de mi boca, hasta llegar a mi garganta. &iexcl;Que delicioso sentimiento y que rico sabor!<\/p>\n<p>Suavemente se fue recostando y se acomod&oacute; para hacer un rico 69, esa agradable posici&oacute;n en la que el placer es mutuo. Sent&iacute;a sus labios rodeando mi pene y chupando con avidez. Trat&oacute; de que entrara m&aacute;s profundamente y sent&iacute; que ello le produc&iacute;a arcadas. Lo comprend&iacute; pues acababa de confesarme que era la primera vez que estaba con un hombre.<\/p>\n<p>-No te la metas mucho, para que no te cause ese efecto. Hazlo poco a poco y tu mismo te dar&aacute;s cuenta hasta donde la puedes introducir, Beto&hellip;<\/p>\n<p>-No se preocupe, le voy a agarrar la onda porque estoy con usted y no hay nada que se nos compare. &iexcl;Los dos somos hombres!<\/p>\n<p>Su juvenil l&oacute;gica me hizo sonre&iacute;r para mis adentros. Manten&iacute;amos un buen ritmo en nuestra mutua mamada, d&aacute;ndonos y recibiendo todo el placer posible. Cada vez era mayor el n&eacute;ctar que ambos expel&iacute;amos mientras nos acarici&aacute;bamos mutuamente nuestros cuerpos. Empec&eacute; a jugar un poco con su ano, ensalivando mi dedo y penetr&aacute;ndolo suavemente, mientras sent&iacute;a su anillito muy cerrado. Pero lo hac&iacute;a con paciencia y poco a poco empez&oacute; a ceder su resistencia y sin abusar, mantuve solamente un dedo en ese hermoso y virginal culito, sintiendo ligeras contracciones, que anunciaban su ya inminente eyaculaci&oacute;n.<\/p>\n<p>-Hum! Profe. Se siente rico. &iexcl;Me voy a venir!<\/p>\n<p>Uniendo la palabra a la acci&oacute;n, empez&oacute; a lanzar unos potentes chorros de semen, dulce, delicioso, que no quise despreciar, pero que me motivaron para tambi&eacute;n alcanzar el cl&iacute;max.<\/p>\n<p>-Beto, yo tambi&eacute;n voy a acabar! D&eacute;jame sac&aacute;rtela!<\/p>\n<p>-NO! D&eacute;melos tambi&eacute;n a m&iacute;. Quiero recibirlos en mi boca, como usted!<\/p>\n<p>Y llegamos al m&aacute;ximo placer al mismo tiempo, mientras nuestros cuerpos se convulsionaban en una mutua entrega. Permanecimos acostados, acarici&aacute;ndonos y bes&aacute;ndonos, Sus ojos caf&eacute;s me miraban con cari&ntilde;o, mientras sus bazos me rodeaban y atra&iacute;an hacia &eacute;l.<\/p>\n<p>-Que padre, Profe! nunca pens&eacute; que fuera tan rico y placentero. No me arrepiento por lo que hemos hecho.<\/p>\n<p>-Y hay m&aacute;s cosas que podr&iacute;amos hacer juntos, si t&uacute; lo deseas. Nunca debes hacer algo que no quieras o no te agrade. Con nadie, Beto.<\/p>\n<p>-Lo se Profe. Esto lo he hecho por mi gusto y si llegamos a hacer algo m&aacute;s, ser&aacute; tambi&eacute;n con mucho gusto. Yo aprender&eacute; con usted, pero no por eso dejar&eacute; de ser hombre, pues solamente estar&eacute; con usted y con nadie m&aacute;s.<\/p>\n<p>Lo abrac&eacute; nuevamente y le di un suave beso en los labios, agradeci&eacute;ndole el grato e inolvidable placer que me dio esta tibia ma&ntilde;ana. Nos aseamos en el ba&ntilde;o de la oficina. Los vestimos y quedamos en volver a vernos, como ahora, en temprana hora, para entregarnos al placer.<\/p>\n<p>-Gracias, mi Profe. Espero que esto se repita cuando tengamos oportunidad,<\/p>\n<p>-As&iacute; ser&aacute;, Beto. Te quiero. Cu&iacute;date mucho.<\/p>\n<p>-Cu&iacute;dese m&aacute;s usted, que anda siempre de viaje. Yo estar&eacute; esperando su regreso&hellip;<\/p>\n<p>-Gracias Beto. Que tengas buenos d&iacute;as.<\/p>\n<p>mauricioadalid7807@hotmail.com.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Soy un hombre maduro, de unos cuarenta y tantos a&ntilde;os, de porte varonil. Mi pelo muestra algo de canas, particularmente en las cienes, pero mi piel, afortunadamente se conserva en buenas condiciones. Mi complexi&oacute;n f&iacute;sica es regular y gracias a Dios, conservo agilidad y destreza. Soy profesor y asesor empresarial pyme, por lo que afortunadamente [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":16590,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[10],"tags":[],"class_list":{"0":"post-26400","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-gays"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26400","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16590"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=26400"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26400\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=26400"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=26400"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=26400"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}