{"id":26412,"date":"2020-10-31T23:00:00","date_gmt":"2020-10-31T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-10-31T23:00:00","modified_gmt":"2020-10-31T23:00:00","slug":"sometida-por-el-bully-de-mi-hijo-3","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/sometida-por-el-bully-de-mi-hijo-3\/","title":{"rendered":"Sometida por el bully de mi hijo (3)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"26412\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">2<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Durante la mayor parte del tiempo llevo una vida normal. Trabajo cinco veces a la semana. Voy al gimnasio. Me junto con las chicas casi todas las semanas. Conozco hombres, tanto en bares como en internet. Les hago la vida dif&iacute;cil. La tienen que remar demasiado para poder entrar en m&iacute;. La mayor&iacute;a se rinde por cansancio. Tambi&eacute;n comparto tiempo con mi gran amor, mi hijo Leandro. Miramos pel&iacute;culas, le pregunto c&oacute;mo le va en el colegio, y trato de saber de &eacute;l. Por suerte est&aacute; mejor. Tiene cada vez m&aacute;s amigos (Amigos de verdad), y hace poco me confes&oacute; que se est&aacute; viendo con una chica.<\/p>\n<p>S&oacute;lo cuando me llega un mensaje de &eacute;l, de Robi, mi vida com&uacute;n y apacible parece temblar como si se desatara un terremoto.<\/p>\n<p>Hago tal esfuerzo por olvidarme de &eacute;l mientras estoy haciendo mi vida cotidiana, que cuando reaparece, todo se agolpa en mi coraz&oacute;n: la certeza de que me tiene en sus manos; la incertidumbre de desconocer hasta qu&eacute; punto sabr&aacute; guardar silencio sobre lo que sucedi&oacute; entre nosotros; la desesperaci&oacute;n por no saber c&oacute;mo librarme de su sometimiento; la culpa por disfrutar, por momentos, de su manipulaci&oacute;n&#8230;<\/p>\n<p>Decid&iacute; usar un ringtone en particular para cuando llegara un mensaje suyo. As&iacute; la ansiedad no me carcomer&iacute;a cada vez que llegara un mensaje de otra persona.<\/p>\n<p>Cuando empieza con sus mensajes, puedo mantenerlo a raya durante un tiempo, inventando excusas para no encontrarme con &eacute;l. Content&aacute;ndolo con alguna foto en donde salgo semidesnuda. Prometi&eacute;ndole que pronto nos ver&iacute;amos. Pero cuando pierde la paciencia, recurre a la amenaza de siempre. Mi video er&oacute;tico recorriendo todos los pasillos de la escuela donde asiste mi hijo; la propagaci&oacute;n de la historia que cuenta que yo sol&iacute;a ser una escort; y ahora la otra historia que narraba c&oacute;mo un pendejo malcriado de apenas dieciocho a&ntilde;os hab&iacute;a logrado acostarse conmigo. Me ten&iacute;a acorralada.<\/p>\n<p>Cuando repet&iacute;a estas amenazas, ya era tiempo de complacerlo. La idea me trastornaba mucho. Cuando deb&iacute;a ir a su encuentro lo hac&iacute;a con indignaci&oacute;n e impotencia. La dominaci&oacute;n que ejerc&iacute;a sobre mi persona me perturbaba m&aacute;s que el acto mismo que me obligaba a hacer. Nunca fui una mujer sumisa, pero con &eacute;l lo estaba siendo. En el &uacute;ltimo mes estuve dos veces con &eacute;l.<\/p>\n<p>En la primera ocasi&oacute;n lo convenc&iacute; de que si quer&iacute;a verme, deber&iacute;amos ir a Capital, lejos de las miradas indiscretas. Fuimos a un hotel alojamiento. Habr&iacute;an pensado que se trataba de un muchacho con una prostituta, y a decir verdad, no estaban muy errados.<\/p>\n<p>Yo me hab&iacute;a vestido como la puta que en ese momento era. Con un maquillaje m&aacute;s llamativo de lo normal, un vestido corto y ce&ntilde;ido, zapatos de taco alto, y el pelo recogido. Robi no me dio un segundo de respiro. Me agarr&oacute; de la cintura y me atrajo a &eacute;l. Ya pod&iacute;a sentir su bulto hinch&aacute;ndose. Me bes&oacute; en la boca, mientras sus manos se ensa&ntilde;aban con mi escote. Me sac&oacute;, con paciencia, prenda por prenda, hasta dejarme totalmente desnuda. Se sent&oacute; en el borde de la cama y me observ&oacute; en silencio, como quien observa una obra de arte, tratando de descifrar de d&oacute;nde proviene el magnetismo que lo obliga a no apartar sus ojos de ah&iacute;.<\/p>\n<p>-Camin&aacute; un poco, como una modelo. -dijo.<\/p>\n<p>Le di el gusto. Camin&eacute; desde la puerta de entrada hasta la ventana. El viento fr&iacute;o del aire acondicionado daba a mi cuerpo desnudo. Sent&iacute;, con cierta sorpresa, que me daba morbo estar en esa situaci&oacute;n, totalmente expuesta a los caprichos de Robi. Fui y vine dos o tres veces. Luego me par&eacute; frente a &eacute;l. Di una vuelta, para que no perdiera ning&uacute;n detalle de mi cuerpo. Quer&iacute;a que entienda lo especial que era como mujer. Que comprenda la suerte que ten&iacute;a, y que, en consecuencia, sea agradecido.<\/p>\n<p>Robi me agarro de la mu&ntilde;eca, y me atrajo hacia &eacute;l. Hiso un movimiento con la cabeza y yo entend&iacute; lo que quer&iacute;a que haga: me arrodill&eacute; a sus pies, como una plebeya ante su rey.<\/p>\n<p>Entonces meti&oacute; dos dedos en mi boca, y jug&oacute; con mi lengua. Empec&eacute; a salivar m&aacute;s y m&aacute;s. &Eacute;l se baj&oacute; el pantal&oacute;n, la verga salt&oacute; como resorte, ya estaba a media asta.<\/p>\n<p>-Escupila. &#8211; dijo.<\/p>\n<p>Obedec&iacute; sin chistar. Esculp&iacute; varias veces hasta que el tronco brill&oacute; por la saliva.<\/p>\n<p>-&iquest;Quer&eacute;s que te la chupe? &#8211; pregunt&eacute;, agarrando su bello instrumento (lo &uacute;nico bello que ten&iacute;a). Acerqu&eacute; mis labios al glande y lo mir&eacute; a los ojos.<\/p>\n<p>-Abr&iacute; la boca y sac&aacute; la lengua. -dijo-. No la cierres hasta que yo te diga.<\/p>\n<p>Me dej&oacute; en esa pose un buen rato, hasta que de mi boca empez&oacute; a chorrear saliva. Se puso de pie, me agarr&oacute; del cabello con violencia y me meti&oacute; la pija hasta la garganta, de un solo movimiento.<\/p>\n<p>Lo empuj&eacute; y me liber&eacute; enseguida de esa v&iacute;bora s&oacute;lida. Tos&iacute;.<\/p>\n<p>-No entra todo eso en mi boca. -le dije.<\/p>\n<p>-Dej&aacute; de quejarte putita.<\/p>\n<p>Sin embargo, se vio persuadido de volver a intentar meterme semejante miembro entero. Aun as&iacute;, lo meti&oacute; en mi boca, y empez&oacute; a frotarlo en la parte interna de las mejillas. Mis cachetes se estiraban y mi piel tomaba la forma f&aacute;lica de su pija. La imagen parec&iacute;a divertirlo mucho.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de un corto tiempo, que me decepcion&oacute;, eyacul&oacute; adentro de m&iacute;.<\/p>\n<p>-Tragate todo &#8211; dijo.<\/p>\n<p>En los siguientes minutos, jug&oacute; con sus dedos, como si fuesen lombrices que se enterraban en un campo h&uacute;medo. Entr&oacute; por todos los orificios de mi cuerpo.<\/p>\n<p>Luego me dijo que abriera las piernas. Enterr&oacute; su rostro entre ellas. Se encontr&oacute; con mi sexo mojado. Lo oli&oacute; y me mir&oacute; con una sonrisa perversa.<\/p>\n<p>Mi orgullo se hab&iacute;a desvanecido mientras estuve encerrada en esa cuatros paredes con Robi. Mi sexo necesitaba ser estimulado. Mi cuerpo necesitaba expulsar todo el calor que hab&iacute;a acumulado hasta entonces. Robi sac&oacute; su lengua filosa y lami&oacute; el cl&iacute;toris. Una r&aacute;faga fr&iacute;a del aire acondicionado impact&oacute; justo en mi entrepierna y entonces la deliciosa sensaci&oacute;n de la lamida se intensific&oacute;. Robi repiti&oacute; una y otra vez. No pasaron ni cinco minutos, cuando por fin mi cuerpo me demostr&oacute; que librarme de ese salvaje iba a ser m&aacute;s dif&iacute;cil de lo que imaginaba, porque ahora era yo misma la que lo deseaba. Largu&eacute; mi grito org&aacute;smico sin importarme nada. Lo agarr&eacute; de los pelos, con violencia, mientras frotaba fren&eacute;ticamente mi sexo en su cara, ahog&aacute;ndolo con mis fluidos.<\/p>\n<p>-Sos un avi&oacute;n. &#8211; dijo- Ninguna pendeja coge como vos.<\/p>\n<p>Est&aacute;bamos todav&iacute;a agitados, abrazados. Mi rostro descansaba en su pecho, que se inflaba y desinflaba por su respiraci&oacute;n.<\/p>\n<p>-Vas a poder cogerme mientras sepas estar callado.<\/p>\n<p>En el techo, un enorme espejo nos devolv&iacute;a nuestra imagen. No nos ve&iacute;amos nada mal. Ambos bellos, ambos con cuerpos esculturales, y a pesar de la diferencia de edad, ambos &eacute;ramos muy j&oacute;venes. Pasaron unos minutos hasta que ambos quisimos guerra otra vez.<\/p>\n<p>La Verga fl&aacute;ccida de Robi parec&iacute;a dormida. Una bestia que en cualquier momento se despertar&iacute;a para devorar a su presa. La agarr&eacute;, envolvi&eacute;ndola con mis dedos. A pesar de ser blanda, se sent&iacute;a muy carnosa. Lo masaje&eacute;. Bes&eacute; su pecho. Empec&eacute; a sentir c&oacute;mo, lentamente, se endurec&iacute;a y se agrandaba ante mis est&iacute;mulos. La juventud es incre&iacute;ble, en cuesti&oacute;n de segundos, la v&iacute;bora que ten&iacute;a en mis manos se convirti&oacute; en un m&aacute;stil de hierro.<\/p>\n<p>-&iquest;Tu t&iacute;o no te pregunta por m&iacute;? &#8211; dije, sin dejar de masajearlo.<\/p>\n<p>-&iquest;Te gust&oacute; que te coja? &#8211; Me pregunt&oacute; &eacute;l.<\/p>\n<p>-No, pero vos me gustas &#8211; le ment&iacute;, intentando que se ponga en contra de su t&iacute;o en caso de que el viejo pretendiera aprovecharse nuevamente de m&iacute;. &Eacute;l no me gustaba, de hecho, lo detestaba. Lo que me gustaba era su verga, y quiz&aacute;s sus ojos, y tal vez su cuerpo trabado, y su manera de usar la lengua. Pero lo detestaba.<\/p>\n<p>-El t&iacute;o Ra&uacute;l se coge a una escort diferente todas las semanas. Va a quebrar de tan puta&ntilde;ero que es el boludo. As&iacute; que no te preocupes, no es de encapricharse con una sola mujer.<\/p>\n<p>-Pero vos s&iacute;. &#8211; dije. Me inclin&eacute; y lam&iacute; la cabeza de su pene. &Eacute;l me acarici&oacute; la cabeza.<\/p>\n<p>&#8211; No conozco a nadie como vos, as&iacute; que no te voy a dejar hasta dentro de mucho tiempo.<\/p>\n<p>Dej&eacute; de acariciarlo y lo mir&eacute; a los ojos.<\/p>\n<p>-&iquest;Nunca te sent&iacute;s mal por lo que haces? And&aacute;s por la vida lastimando a los dem&aacute;s, y pens&aacute;s que no vas a recibir nada a cambio, pero no es as&iacute;. Adem&aacute;s, nunca vas a ser feliz con una mujer si las trat&aacute;s como a un objeto.<\/p>\n<p>Me agarr&oacute; del ment&oacute;n. Me apret&oacute; con fuerza. Acerc&oacute; sus labios y me bes&oacute;.<\/p>\n<p>-No me vengas con clases de &eacute;tica. Vos sos una puta. decilo. &iexcl;Decilo!<\/p>\n<p>-Soy tu puta, tu juguete, tu mu&ntilde;eca. &iquest;Eso quer&iacute;as escuchar?<\/p>\n<p>-As&iacute; me gusta &#8211; dijo, visiblemente orgulloso por las palabras que me hizo decir.<\/p>\n<p>-Si me jur&aacute;s que esto es s&oacute;lo entre nosotros, pod&eacute;s hacerme lo que quieras, cada vez que quieras. &iquest;Qu&eacute; quer&eacute;s ahora?<\/p>\n<p>Acerqu&eacute; mi rostro a su sexo. Largaba un fuerte olor que me atra&iacute;a a &eacute;l. Lam&iacute; el prepucio y me deleit&eacute; viendo la expresi&oacute;n enloquecida de su rostro, al recibir el est&iacute;mulo.<\/p>\n<p>Pero &eacute;l me interrumpi&oacute;<\/p>\n<p>-Quiero tu culo &#8211; me dijo.<\/p>\n<p>Faltaba poco para que nuestro turno termine, as&iacute; que era entendible que quisiera aprovechar el tiempo para hacer algo diferente.<\/p>\n<p>Me puse en cuatro. Robi se arrodill&oacute; y enterr&oacute;, de a poco, su largo instrumento. Al principio me doli&oacute;. Pero despu&eacute;s no pude evitar gemir.<\/p>\n<p>No alcanc&eacute; a acabar por segunda vez, pero disfrut&eacute; mucho c&oacute;mo profanaba esa cueva, de la que hab&iacute;an disfrutado muy pocos.<\/p>\n<p>Faltaba muy poco para que terminasen las clases. Eso, quiz&aacute;, me dar&iacute;a un respiro de Robi. A lo mejor la obsesi&oacute;n que siente por m&iacute; disminuir&iacute;a si yo dejara de ser la mam&aacute; de uno de sus compa&ntilde;eros de clase. Adem&aacute;s estaba pensando en mudarme lejos y romper todo v&iacute;nculo con la ciudad. Necesitaba cambiar de vidas, no pod&iacute;a ser que siempre terminase sometida por alg&uacute;n hombre. Mi jefe ya me hab&iacute;a recomendado con un amigo de San Luis. No sab&iacute;a c&oacute;mo se lo tomar&iacute;a Leandro, pero har&iacute;a lo necesario para llevarlo conmigo. Una vez que conociera un poco el lugar, no querr&iacute;a volver. Ya se encontrar&iacute;a otra noviecita por all&aacute;.<\/p>\n<p>Sin embargo para eso todav&iacute;a faltaba. Y Robi, quiz&aacute;s adivinando mi posible huida, ten&iacute;a una nueva sorpresa para m&iacute;. Era incre&iacute;ble c&oacute;mo ese pendejo aumentaba cada vez m&aacute;s su nivel de sadismo.<\/p>\n<p>Esta vez nuestra cita no era en un hotel, sino en una chalet, en un barrio que queda a apenas cinco Kil&oacute;metros de casa. Me preocup&eacute; al saber esto, porque estando a solas en una vivienda, iba a ser dif&iacute;cil poner punto final al encuentro. Pero me dije, que, con suerte, ser&iacute;a nuestro &uacute;ltimo encuentro.<\/p>\n<p>Toqu&eacute; el timbre sin imaginar lo que me esperaba en las pr&oacute;ximas horas.<\/p>\n<p>Continuar&aacute;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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