{"id":26444,"date":"2020-11-03T23:00:00","date_gmt":"2020-11-03T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-11-03T23:00:00","modified_gmt":"2020-11-03T23:00:00","slug":"la-directiva","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/la-directiva\/","title":{"rendered":"La directiva"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"26444\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 10<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Susana aterriz&oacute; en el &uacute;ltimo vuelo del puente a&eacute;reo el martes a las 11 de la noche.&nbsp; Con el peque&ntilde;o trolley azul, que pas&oacute; como equipaje de mano, sali&oacute; con paso firme tratando de esquivar al resto de viajeros hacia el parking. Se dirigi&oacute; a la plaza 47-B que hab&iacute;a memorizado por la ma&ntilde;ana. All&iacute; estaba el A-3 negro de empresa que hab&iacute;an dejado los empleados de la delegaci&oacute;n de Barcelona.<\/p>\n<p>A las ocho de la ma&ntilde;ana del mi&eacute;rcoles estaba en un atasco en direcci&oacute;n al hotel Arts, en el puerto deportivo, donde una hora despu&eacute;s tendr&iacute;a una reuni&oacute;n con la delegaci&oacute;n comercial de la ciudad previa a la decisiva reuni&oacute;n del jueves y viernes con los socios chinos.<\/p>\n<p>Cinco minutos antes de la hora, y tras pedir informaci&oacute;n en la recepci&oacute;n, entraba en la sala Picasso del hotel. Iba vestida con una falda gris perla a juego con una chaqueta del mismo color de Channel y una camisa blanca de seda abotonada lo justo para permitir un impresionante escote. Los zapatos eran unos &ldquo;manolos&rdquo; a juego con el traje. Un malet&iacute;n de piel Loewe y unos pendientes a juego con un peque&ntilde;o collar de Swarovski.<\/p>\n<p>Todo esto unido a su imponente presencia f&iacute;sica causaba una sensaci&oacute;n mitad admiraci&oacute;n mitad respeto. Med&iacute;a 1,77 de altura, ten&iacute;a una melena rubia, unos ojos verde de gata y unos rasgos marcados que le daban una belleza salvaje.<\/p>\n<p>Nacida en Barcelona hac&iacute;a treinta a&ntilde;os, estudi&oacute; gesti&oacute;n y direcci&oacute;n de empresas, hablaba espa&ntilde;ol e ingl&eacute;s. Llevaba cuatro a&ntilde;os en la empresa y hab&iacute;a llegado arriba sin que nadie le regalara nada. Su fuerte car&aacute;cter era conocido entre sus compa&ntilde;eros y sus subordinados. En las duras negociaciones era inflexible. As&iacute; la direcci&oacute;n de la empresa le ten&iacute;a gran aprecio y reconocimiento.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de muchas horas de reuniones, discusiones y negociaciones el viernes a mediod&iacute;a se firm&oacute; un acuerdo por el que la empresa ganar&iacute;a mucho dinero. A las nueve y media de la noche en el restaurante del hotel habr&iacute;a una cena con los socios chinos.<\/p>\n<p>Susana, una vez terminada la reuni&oacute;n, decidi&oacute; pasar la tarde en el &aacute;tico de Paseo de Gracia que la empresa ten&iacute;a para este tipo de estancias y donde dorm&iacute;a desde que lleg&oacute; el martes noche. Estaba cansada.<\/p>\n<p>Tras una peque&ntilde;a siesta y una ducha reponedora, decidi&oacute; que todo el trabajo se merec&iacute;a un homenaje. Durante los tres &uacute;ltimos meses hab&iacute;a vivido exclusivamente preparando esta reuni&oacute;n. Hab&iacute;a estado aislada de su familia, de sus amigos y del mundo en general. Solo viv&iacute;a para este acuerdo. No sal&iacute;a de fiesta y hac&iacute;a tiempo que no ten&iacute;a pareja. As&iacute; que decidi&oacute; hacerse un gran regalo.<\/p>\n<p>Envuelta en un albornoz y mordiendo una manzana conect&oacute; su peque&ntilde;o port&aacute;til y busc&oacute; por Internet alguna agencia de chicos de compa&ntilde;&iacute;a. Despu&eacute;s de unos minutos bicheando la galer&iacute;a de fotos de una de estas empresas, se detuvo en el anuncio de un chico brasile&ntilde;o:<\/p>\n<p>Fabio.<\/p>\n<p>25 a&ntilde;os.<\/p>\n<p>1,92 de altura.<\/p>\n<p>Modelo publicitario.<\/p>\n<p>Culto<\/p>\n<p>Discreto.<\/p>\n<p>Espa&ntilde;ol, ingl&eacute;s y portugu&eacute;s.<\/p>\n<p>Tarifa 250 &euro;\/hora.<\/p>\n<p>Toda la noche consultar.<\/p>\n<p>Tras tres tonos de tel&eacute;fono una voz grave de hombre le atendi&oacute;. La conversaci&oacute;n fue breve. Pactaron 1.000 &euro; toda la noche y ella le pidi&oacute; que apareciese en traje negro indispensablemente.<\/p>\n<p>Fabio era un brasile&ntilde;o que llevaba afincado en Barcelona cinco a&ntilde;os. Como buen carioca hab&iacute;a empezado jugando al f&uacute;tbol pero una grave lesi&oacute;n de rodilla con diecisiete a&ntilde;os le retir&oacute;. Un a&ntilde;o despu&eacute;s un cazatalentos de la moda se cruz&oacute; con &eacute;l en un burguer, en la playa de Ipanema. Firm&oacute; un contrato con una agencia de modelos y con veinte a&ntilde;os dio el salto a Europa. Pese a que hab&iacute;a hecho algunas campa&ntilde;as publicitarias de perfumes, la competencia en ese mundo era feroz. As&iacute; fue como le propusieron alternar su trabajo de modelo con este otro mucho m&aacute;s lucrativo.<\/p>\n<p>Hab&iacute;an quedado a las ocho y media en la Plaza de Catalunya. Ella le reconocer&iacute;a a &eacute;l.<\/p>\n<p>Susana entr&oacute; en la plaza por la esquina noreste, desde el Paseo de Gracia. Justo en el centro estaba Fabio rodeado de palomas. Parec&iacute;a que de un momento a otro sonar&iacute;a alguna sinton&iacute;a pegadiza y &eacute;l ofrecer&iacute;a los encantos de alg&uacute;n perfume.<\/p>\n<p>Ganaba mucho al natural. Sus 192 cent&iacute;metros le hac&iacute;an muy visible para cualquier mujer. Llevaba el pelo corto e iba engominado realzando un rostro anguloso muy varonil. Su perfil de dios griego se remataba con un hoyo en la barbilla y unos expresivos ojos grises. Ella se acerc&oacute;:<\/p>\n<p>-&iquest;Fabio? -pregunt&oacute; Susana.<\/p>\n<p>-S&iacute;. &iquest;Eres Susana? -pregunt&oacute; el chico un tanto sorprendido. Y es que no era habitual que chicas tan guapas requirieran este tipo de compa&ntilde;&iacute;as.<\/p>\n<p>-S&iacute;, soy Susana -se saludaron con dos besos -&iquest;Tomamos una cerveza?<\/p>\n<p>Cruzaron por el paso de cebra y entraron en el Hard Rock Caf&eacute;. Se sentaron en la barra y pidieron dos cervezas. Susana le explic&oacute; la necesidad del traje ya que asistir&iacute;an a una cena de su empresa y los hombres deb&iacute;an vestir as&iacute;. El hombre le coment&oacute; que no ten&iacute;a ning&uacute;n inconveniente en vestir traje. Mientras &eacute;l hablaba ella le analizaba. El tipo era realmente guapo y se notaba bastante c&oacute;modo dentro de aquel traje de Armani que le sentaba como un guante. Sus poderosos hombros delimitaban una amplia espalda. Sus manos, que mov&iacute;a con frecuencia mientras hablaba, eran muy grandes y sus Martinelli deb&iacute;an ser del n&uacute;mero cuarenta y cinco. Susana se sinti&oacute; muy c&oacute;moda en su presencia y la gran conversaci&oacute;n de &eacute;l ayudaba bastante. En cuanto al precio, pens&oacute; aquello de &ldquo;&hellip;me lo merezco&hellip;&rdquo; despu&eacute;s de tantos meses de secano.<\/p>\n<p>A las nueve y cuarto salieron con el coche hacia el restaurante. Una vez llegaron pasaron a un peque&ntilde;o reservado donde se estaba sirviendo una copa previa a la cena. De entre tanta gente sali&oacute; Rafa uno de sus superiores adem&aacute;s de amigo personal de la dierctiva:<\/p>\n<p>-Hola Susana. -Salud&oacute; efusivo su compa&ntilde;ero.<\/p>\n<p>-Hombre Rafa. Ya me extra&ntilde;aba no verte.<\/p>\n<p>-Susana, no pod&iacute;a faltar a este &eacute;xito tuyo. -Alab&oacute; su amigo Rafa un poco achispado.<\/p>\n<p>-No, Rafa, de la empresa -contest&oacute; ella.<\/p>\n<p>-Susi, yo se lo que has trabajado en este acuerdo. Y es tuyo. Disfr&uacute;talo. -Y mirando a Fabio que ocupaba un segundo plano le gui&ntilde;&oacute; un ojo a Susana -lo dicho disfr&uacute;talo.<\/p>\n<p>-Gracias. Rafa. -Se despidi&oacute; ella sonriendo.<\/p>\n<p>-Est&aacute;s espectacular -le dijo el hombre antes de volver a perderse entre los chinos.<\/p>\n<p>Efectivamente, Susana era un espect&aacute;culo. Llevaba un traje negro ajustado, palabra de honor que permitian admirar su espectacular cuerpo. Sus hombros redondeados y suaves al aire eran objeto de comentarios y sus pechos eran im&aacute;n para los ojos de la mayor&iacute;a.<\/p>\n<p>A lo largo de toda la cena las miradas de Fabio y Susana se cruzaron y no se pod&iacute;a disimular la tensi&oacute;n sexual entre ambos. M&aacute;s de una vez Susana pill&oacute; a Fabio colgado de sus pechos. A lo que &eacute;l contestaba con su bonita sonrisa. Susana se sent&iacute;a deseada por el gigol&oacute; y comenzaba a excitarse. Notaba como su sexo ard&iacute;a y apretaba los muslos uno contra otro. Poco a poco empez&oacute; a sentir cierta impaciencia por salir de all&iacute; con Fabio.<\/p>\n<p>Tras la cena Susana se apresur&oacute; a disculparse y despedirse de casi todos. Mientras rozaba su culo contra la entrepierna del profesional qui&eacute;n respond&iacute;a con disimuladas caricias a sus gl&uacute;teos. Despu&eacute;s de la &uacute;ltima despedida mir&oacute; a Fabio a los ojos y con cierta lascivia le dijo:<\/p>\n<p>-&iexcl;V&aacute;monos ya! -se sent&iacute;a muy mojada y con unas ganas tremendas de hacerlo.<\/p>\n<p>Salieron a gran velocidad del parking del hotel haciendo chirriar las ruedas del peque&ntilde;o AUDI. Fabio se coloc&oacute; de medio lado y agarr&oacute; el tirador del techo con la mano derecha mientras miraba con ojos de deseo. Susana hizo un par de giros r&aacute;pidos callejeando hasta que entr&oacute; en la calle Marina direcci&oacute;n a la Plaza Monumental. Justo enfrente un sem&aacute;foro en rojo sirvi&oacute; para que &eacute;l le tocase el muslo. Ella suspir&oacute; y le mir&oacute; mordi&eacute;ndose el labio. Tambi&eacute;n le toc&oacute; la pierna, la ten&iacute;a dura como una piedra. Salieron del sem&aacute;foro segundos antes de cambiar a verde. No volvieron a parar en ning&uacute;n otro hasta llegar al edificio. La calentura de la mujer era visible en su cara. El hombre la miraba con media sonrisa sabiendo que en poco tiempo la tendr&iacute;a a su merced.<\/p>\n<p>Dentro del edificio salieron del coche y entraron en el ascensor. Estaban frente a frente, mir&aacute;ndose a los ojos. Durante el recorrido por las catorce plantas se miraron con deseo lo que fue aumentando la tensi&oacute;n entre ellos.<\/p>\n<p>Llegaron junto a la puerta del piso 14-A. Susana abri&oacute;. Dej&oacute; que Fabio entrase primero. Lo hizo con paso lento pero firme mientras se quitaba la chaqueta. Ella entr&oacute; tras &eacute;l y cerr&oacute; con un portazo. Fabio gir&oacute; sobre sus pies abriendo los brazos, como preguntado a que se deb&iacute;a tanta prisa. Susana no se lo pens&oacute; dos veces y se abalanz&oacute; sobre &eacute;l meti&eacute;ndole la lengua hasta la campanilla mientras le agarraba la nuca. Fabio la agarr&oacute; por la cintura y la atrajo hacia &eacute;l al tiempo que la correspond&iacute;a a su lengua. Dejaron la uni&oacute;n de sus labios y comenzaron a desnudarse. &Eacute;l con bastante habilidad encontr&oacute; y baj&oacute; la cremallera trasera del vestido dej&aacute;ndolo caer al suelo. Susana qued&oacute; tan solo con la ropa interior negra de encaje y unos tacones negros.<\/p>\n<p>Ella necesit&oacute; un poco m&aacute;s de trabajo para quitarle la corbata y desabotonar de mala manera la camisa. Un par de botones saltaron al suelo. Pero por fin, ante ella el perfecto torso de Fabio, lampi&ntilde;o, duro. Unos pectorales marcados, una tableta de chocolate que parec&iacute;a esculpida en piedra. Susana sudaba, su vulva parec&iacute;a entrar en erupci&oacute;n, notaba como se le hinchaban los labios, sus flujos empapaban su tanga. Estaba presa de una excitaci&oacute;n desconocida. Pero es que era &Eacute;L, s&iacute; &Eacute;L. Ese modelo que la hab&iacute;a vuelto loca hacia unos meses. Durante la campa&ntilde;a publicitaria de Navidad. Fabio era el modelo de aquel anuncio de colonia con el que ella hab&iacute;a llegddo a fantasear en sus sesiones onanistas.<\/p>\n<p>Volvieron a besarse. Con un h&aacute;bil movimiento de dedos &eacute;l abri&oacute; el cierre del sujetador, dejando libres dos pechos redondos, turgentes, henchidos por el deseo y coronados por unos pezones oscuros, erguidos, desafiantes. Fabio fue bajando con su boca por el cuello bes&aacute;ndola hasta llegar a ese par de tetas. Con peque&ntilde;os mordiscos hizo que soltase unos gemidos de placer que har&iacute;an la delicia de cualquier hombre. &Eacute;l se sent&iacute;a poderoso ante ella. Era un profesional y sab&iacute;a lo que se hac&iacute;a.<\/p>\n<p>Tras sentir los pechos ensalivados ella le cogi&oacute; de la mano y se dirigieron al sof&aacute; de piel blanco. El culo de Susana, tan solo con el tanga, era un esc&aacute;ndalo.<\/p>\n<p>Ella se tumb&oacute; en el sof&aacute; boca arriba. Fabio se arrodill&oacute; en el parqu&eacute; y se acerc&oacute; a ella. Con delicadeza le quit&oacute; el mojado tanga. La mujer, a la que tan solo le quedaban los zapatos de tac&oacute;n, abri&oacute; las piernas apoyando una en el brazo del sof&aacute; y la otra en la mesita auxiliar. La cabeza de Fabio qued&oacute; en medio. Delante de &eacute;l se abr&iacute;a un co&ntilde;o jugoso, caliente, todo rasurado inundado de flujos, deseoso de ser acariciado, devorado, penetrado.<\/p>\n<p>La directiva atrajo la cabeza del gigol&oacute; hacia ella:<\/p>\n<p>-COME -le orden&oacute; -Vamos come. Yo pago y t&uacute; comes. -Le excitaba la idea de pagar por sexo. Se sent&iacute;a su due&ntilde;a.<\/p>\n<p>&Eacute;l acat&oacute; la orden y pas&oacute; su lengua caliente por toda la hendidura de su vulva. Saboreando ese co&ntilde;o ansioso de sexo:<\/p>\n<p>-Mmm&hellip;siii&hellip; -acertaba a decir ella.<\/p>\n<p>Fabio, un autentico profesional en la materia, segu&iacute;a deleit&aacute;ndola. Introduc&iacute;a su lengua en la vagina desde el perineo hasta terminar en el cl&iacute;toris donde acababa con peque&ntilde;os mordiscos y lametones. Esto la iba a llevar al orgasmo. Y este lleg&oacute; como una ola de placer inmenso que hizo que se corriese con un grito incontrolado. Agarr&oacute; fuerte los pelos de su amante hacia su co&ntilde;o antes de empezar a relajarse con peque&ntilde;os espasmos.<\/p>\n<p>Fabio se puso de pie para terminar de desnudarse. Susana se relami&oacute; de gusto al ver el tremendo bulto que ese marcaba en la entrepierna del modelo.<\/p>\n<p>Con cierta pausa el hombre se descalz&oacute;, se quit&oacute; el cintur&oacute;n y se baj&oacute; los pantalones y los calcetines. Hab&iacute;a dejado para el final los b&oacute;xer negros D&amp;G que atrapaban como pod&iacute;an su poderoso pene. Como pudo, Susana se sent&oacute; para ver semejante espect&aacute;culo. Fabio baj&oacute; los b&oacute;xer y su polla salt&oacute; como un resorte. Los ojos de Susana se abrieron descomunales al ver el enorme tama&ntilde;o del miembro del modelo de perfumes.<\/p>\n<p>Ante esto la mujer se arrodill&oacute; y se dispuso a practicarle una felaci&oacute;n. Fabio le acariciaba la melena rubia mientras la cabeza de Susana iba y ven&iacute;a a lo largo de aquel tremendo cacho de carne. Ayudada por sus manos le pajeaba al mismo tiempo que succionaba. Por un momento dej&oacute; de chupar y mir&aacute;ndole con ojos de gata le dijo:<\/p>\n<p>-Quiero que me la metas. Que me folles como a una perra. He pagado y quiero sexo salvaje.<\/p>\n<p>Tras dos chupadas m&aacute;s al glande se volvi&oacute; a tumbar en el sof&aacute; y abri&oacute; las piernas para recibir a su amante. Fabio apoy&oacute; sus rodillas en el sof&aacute; y dej&oacute; caer su impresionante cuerpo sobre Susana que le recibi&oacute; con las palmas de las manos sobre sus pectorales para descender tocando cada uno de aquellos abdominales. &Eacute;l aguantando su peso sobre sus poderosos brazos aterriz&oacute; suavemente sobre la mujer. Ella notaba como la punta de aquella polla rozaba la entrada de su rasurado co&ntilde;o y tan solo esperaba el movimiento de cadera que abriese la raja despu&eacute;s de varios meses. Cuando por fin hundi&oacute; su tremendo pene en el co&ntilde;o ella respondi&oacute; cerrando los ojos y con un largo suspiro de satisfacci&oacute;n. Le abraz&oacute; la ancha espalda mientras &eacute;l empezaba un vaiv&eacute;n provocando en ella una serie de gemidos y suspiros de goce que con frecuencia se traduc&iacute;an en ara&ntilde;azos.<\/p>\n<p>A medida que &eacute;l aceleraba el ritmo la mujer le rodeaba con sus piernas oblig&aacute;ndole a no salir de su interior. Le clav&oacute; las u&ntilde;as en el culo. Fabio se levant&oacute; sobre sus brazos e hizo un esfuerzo por llegar lo m&aacute;s hondo posible. A lo que Susana contest&oacute; con un grito casi de dolor.<\/p>\n<p>La abundante lubricaci&oacute;n vaginal facilitaba la velocidad de la penetraci&oacute;n. Esto a ella la estaba llevando al &eacute;xtasis:<\/p>\n<p>-Ponte a cuatro patas, vamos -pidi&oacute; &eacute;l<\/p>\n<p>Fabio par&oacute; para que ella se pudiese colocar. Apoy&oacute; su cuerpo en el respaldo del sof&aacute; y sus piernas en el asiento de manera que ante &eacute;l se ofrec&iacute;a una visi&oacute;n perfecta de su ano y su vagina. Fabio se coloc&oacute; justo entre sus piernas, apunt&oacute; con su glande hacia su co&ntilde;o y de un golpe seco se la incrust&oacute; hasta el fondo. Ella grit&oacute; y se agarr&oacute; fuerte con las manos al sof&aacute;:<\/p>\n<p>-As&iacute;, joder, as&iacute;.<\/p>\n<p>El modelo la agarr&oacute; por las caderas y sigui&oacute; con un incesante bombeo. La follaba sin tregua, con todas sus fuerzas. Le tir&oacute; del pelo haciendo que su cabeza se fuese hacia atr&aacute;s:<\/p>\n<p>-&iquest;Te gusta, eh? &iquest;te gusta?<\/p>\n<p>El ritmo de las embestidas segu&iacute;a:<\/p>\n<p>-S&iacute;&iacute;&iacute;, aaahhh<\/p>\n<p>-Ahora. Me corroo.<\/p>\n<p>Con un sonido gutural Fabio se corri&oacute; abundantemente en el interior de su co&ntilde;o:<\/p>\n<p>-As&iacute; joder, c&oacute;rrete. Vamos c&oacute;rrete dentro -le ordenaba ella a gritos -vamos cabr&oacute;n.<\/p>\n<p>Fabio cay&oacute; sobre su espalda. El coraz&oacute;n le lat&iacute;a a mil por hora. Estaba sudando. Ella tambi&eacute;n. Respiraba entrecortada:<\/p>\n<p>-Vaya polvazo, joder -dijo Susana.<\/p>\n<p>-Pues a&uacute;n queda noche&#8230; -apunt&oacute; Fabio.<\/p>\n<p>Cuando Susana sali&oacute; del ba&ntilde;o vio a Fabio tumbado boca abajo en la cama. La visi&oacute;n de aquel cuerpo perfecto en la penumbra de una habitaci&oacute;n tan solo iluminada por la luz de la luna llena a trav&eacute;s de la lumbrera del techo era casi id&iacute;lica. Pas&oacute; sigilosa por los pies de la cama para tumbarse sobre &eacute;l y comenzar a besar su cuello, sus hombros, sus orejas. Poco a poco fue descendiendo por aquella inmensa espalda. Recorri&eacute;ndola a lo ancho y dejando que su melena sirviera de estela de sus movimientos por aquel ed&eacute;n de la lujuria. Frente a aquel culo de m&aacute;rmol no pudo resistir la tentaci&oacute;n de morder arranc&aacute;ndole un suspiro a Fabio. Pas&oacute; la lengua por toda la raja hasta terminar en los test&iacute;culos. La erecci&oacute;n del modelo le impidi&oacute; permanecer por m&aacute;s tiempo en esa postura. Al girarse. Su potente miembro apuntaba desafiante al techo. Con un capullo grueso y brillante.<\/p>\n<p>Susana se aproxim&oacute; a &eacute;l con peque&ntilde;os mordiscos a sus cuadriceps para acabar pasando su caliente lengua de abajo a arriba. Despacio, fue introduci&eacute;ndosela cent&iacute;metro a cent&iacute;metro en su boca. No pudo engullirla entera y fue retrocediendo la cabeza para volver a bajar antes de sacar el glande. Todo esto mientras Fabio suspiraba. Fue acelerando el ritmo de sus movimientos hasta que not&oacute; que &eacute;l se correr&iacute;a y se prepar&oacute; para tragarse el semen.<\/p>\n<p>Con unos sonidos ininteligibles y tensando el cuerpo Fabio descarg&oacute; una corrida en el interior de la boca de Susana que sigui&oacute; mamando hasta tragarse la &uacute;ltima gota de semen.<\/p>\n<p>Una vez termin&oacute; fue incorpor&aacute;ndose, haciendo pasar la polla del hombre por su cara, entre sus tetas, su abdomen y finalmente hizo pasarla por su raja totalmente lubricada. Comenz&oacute; a subir pasando ahora su co&ntilde;o por su tableta de chocolate, sus pectorales hasta restregarlo por su cara donde se mantuvo para que su h&aacute;bil lengua le practicase un cunnilingus.<\/p>\n<p>Susana suspiraba, jadeaba mientras sent&iacute;a como Fabio introduc&iacute;a la lengua en su ano para pasearla luego hasta su cl&iacute;toris mientras con sus grandes manos la ten&iacute;a cogida por los gl&uacute;teos.<\/p>\n<p>Tras un momento y comprobando que el m&aacute;stil de carne volv&iacute;a a estar duro descendi&oacute; para cabalgarlo.<\/p>\n<p>Poniendo las rodillas a cada lado de &eacute;l, Susana fue descendiendo sobre la tremenda polla. La fue guiando con su mano derecha hasta la entrada de su co&ntilde;o.<\/p>\n<p>Notaba como se abr&iacute;a paso en su interior. Descendi&oacute; hasta sentir que su vagina ya no daba m&aacute;s de s&iacute; para albegar tanta carne:<\/p>\n<p>-Aaayyy, s&iacute;&iacute;&iacute; joder.<\/p>\n<p>-Mmm&#8230;<\/p>\n<p>Susana comenz&oacute; a cabalgarlo con maestr&iacute;a:<\/p>\n<p>-Joder que grande la tienes.<\/p>\n<p>Fabio intent&oacute; acariciarla pero ella cogi&oacute; sus brazos y se los puso por encima de la cabeza:<\/p>\n<p>-T&uacute; quieto. Mando yo. -Orden&oacute; Susana due&ntilde;a durante esa noche de aquel esclavo sexual.<\/p>\n<p>Fabio se mantuvo en esta postura donde sus b&iacute;ceps se marcaban de manera sensual.<\/p>\n<p>Ella, con la mano izquierda sobre su torso y con la derecha haci&eacute;ndose un dedo, no dej&oacute; de botar sobre aquel descomunal falo hasta que tuvo otro orgasmo y se corrieron juntos&hellip;<\/p>\n<p>A las seis y media de la ma&ntilde;ana Fabio se estaba vistiendo con su traje de Armani en el sal&oacute;n cuando apareci&oacute; Susana totalmente desnuda y casi de manera aut&oacute;mata cogi&oacute; de su cartera el dinero. El profesional la miraba sonriendo. Ella le devolvi&oacute; la sonrisa y le entreg&oacute; los mil euros acordados luego &eacute;l se gir&oacute; y se march&oacute;. Susana volvi&oacute; a la cama donde durmi&oacute; hasta casi las dos de la tarde&hellip;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 10<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Susana aterriz&oacute; en el &uacute;ltimo vuelo del puente a&eacute;reo el martes a las 11 de la noche.&nbsp; Con el peque&ntilde;o trolley azul, que pas&oacute; como equipaje de mano, sali&oacute; con paso firme tratando de esquivar al resto de viajeros hacia el parking. Se dirigi&oacute; a la plaza 47-B que hab&iacute;a memorizado por la ma&ntilde;ana. 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