{"id":26445,"date":"2020-11-03T23:00:00","date_gmt":"2020-11-03T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-11-03T23:00:00","modified_gmt":"2020-11-03T23:00:00","slug":"grace-maravillosas-esas-noches","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/grace-maravillosas-esas-noches\/","title":{"rendered":"Grace&#8230; maravillosas esas noches"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"26445\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>La ciudad es hermosa en primavera y esa semana de octubre en particular a&uacute;n m&aacute;s. Es como que se llena de mujeres hermosas, o por su f&iacute;sico o por lo bien que se arreglan. Es alegr&iacute;a para los ojos mirar a las muchachas y las que ya no tanto que van de un lado a otro derrochando femineidad&#8230; y as&iacute; volvieron a mi memoria los d&iacute;as con Grace.<\/p>\n<p>La conoc&iacute; caminando no muy lejos de mi casa (yo casado, hijo peque&ntilde;o) cuando sal&iacute;a de una reuni&oacute;n con un potencial cliente. El resultado hab&iacute;a sido muy positivo y estaba muy contento por las perspectivas de trabajo para los pr&oacute;ximos meses. Ella iba unos metros frente a m&iacute;, reci&eacute;n salida de su trabajo. Admir&eacute; su hermoso cuerpo, me acerqu&eacute; y le pregunt&eacute; una tonter&iacute;a (como llevaba anteojos negros, le pregunte si sus ojos eran tan lindos como el resto de su anatom&iacute;a). Se sonri&oacute;. Caminamos tres cuadras e intercambiamos tel&eacute;fonos. La llam&eacute; al d&iacute;a siguiente y no la encontr&eacute;. Eso fue todo por unos diez d&iacute;as.<\/p>\n<p>Al tiempo recibo un llamado de un n&uacute;mero desconocido y, aunque me parec&iacute;a familiar, no pod&iacute;a ubicar quien podr&iacute;a ser. Llamo de nuevo, pero era tan mala la se&ntilde;al que no pudimos hablar. Dios bendiga al inventor del Caller Id porque pude recuperar el n&uacute;mero, me met&iacute; en un locutorio y llam&eacute;. Al o&iacute;rla, supe qui&eacute;n era inmediatamente. Hablamos un rato y quedamos en vernos en su casa al d&iacute;a siguiente porque ella no ten&iacute;a problemas de horario por la tarde (separada, su hija estaba con el padre ese d&iacute;a).<\/p>\n<p>Quedamos cerca de las 17 aunque tratar&iacute;a de llegar m&aacute;s temprano. Ya ten&iacute;a otro compromiso impostergable -asuntos de trabajo- a las 19. Calcul&eacute; las distancias y el tiempo que me llevar&iacute;an los viajes: hab&iacute;a que atravesar el centro dos veces. No me quedaba mucho tiempo, solo pod&iacute;a quedarme hasta las 18.30. Arregl&eacute; salir antes de mi trabajo y hacia las 16 sal&iacute; para su casa.<\/p>\n<p>Llegu&eacute;, nos saludamos afectuosamente y me pregunt&oacute; si quer&iacute;a tomar algo para amenizar la charla. Estaba hermosa de entrecasa, por dentro me mataba la calentura, pero prefer&iacute; consolidar la situaci&oacute;n que tener un polvo de 10 minutos y volar. Tal vez&#8230; no le gustar&iacute;a. Opt&eacute; por &quot;hacer el novio&rdquo;&#8230; un poco.<\/p>\n<p>La cosa ven&iacute;a muy bien, ella era muy amable, simp&aacute;tica. Nos contamos nuestras vidas. Hablamos de los hijos y fue al dormitorio a buscar una foto de su hija. Yo la segu&iacute; mientras segu&iacute;a la charla, pero la habitaci&oacute;n cort&oacute; nuestros &uacute;ltimos vestigios de cordura, liber&aacute;ndonos. Ella dio el primer paso&#8230; y yo el segundo. Nos besamos muy apasionadamente y ca&iacute;mos sobre la cama, cada vez con menos ropa. Sus labios, su manera de besar era &uacute;nica. Ella est&aacute; dispuesta a todo, yo tambi&eacute;n pero&#8230; ten&iacute;a que irme.<\/p>\n<p>Como pude&#8230; la convenc&iacute; y le promet&iacute; que al d&iacute;a siguiente pasar&iacute;amos la tarde juntos (a esa altura ya le hab&iacute;a dicho que era casado, dud&oacute; un poco, pero no demasiado&#8230;).<\/p>\n<p>Al d&iacute;a siguiente invent&eacute; un turno con el m&eacute;dico en el trabajo y mi jefe, gran tipo, me liber&oacute; a la tarde. As&iacute; que a las 14 ya estaba tocando el portero el&eacute;ctrico. Sub&iacute; y me abri&oacute; la puerta de su departamento para recibir una sorpresa maravillosa.<\/p>\n<p>El lugar estaba muy a media luz, Grace vestida solo con un camis&oacute;n corto muy transparente me recibi&oacute; con un beso incre&iacute;ble (me record&oacute; una historia que ya les cont&eacute;&#8230;) y, tom&aacute;ndome de la mano, me llev&oacute; por un reguero de velas y p&eacute;talos hasta el dormitorio. Nos desvestimos muy despacio sin dejar de mirarnos a los ojos y con cada prenda que ca&iacute;a se volv&iacute;a cada vez m&aacute;s hermosa. Morocha, cuatro a&ntilde;os menor que yo, 165 delgada con buenas tetas y mejor cadera. Insinu&oacute; que hacia bastante que no ten&iacute;a sexo, pero esa tarde los dos volver&iacute;amos al ruedo con la mejor experiencia de nuestras vidas.<\/p>\n<p>Desnudos, comenzamos con sexo oral. Le encantaba la pija, la chupaba como una experta y se mov&iacute;a como la mejor escort. Libre de prejuicios, no tuvo problemas con la cola y si bien costo un poquito, entr&oacute; todo a la perfecci&oacute;n. Ardiente, su vagina era perfecta. Tal vez Uds., queridos lectores, piensen que exagero, pero les puedo asegurar que sentir esos labios atrapando el pene fue una experiencia fuera de este mundo. Estaba mojad&iacute;sima facilitando todos los movimientos y as&iacute; llegamos a nuestro primer orgasmo juntos. Charlamos unos minutos, pero enseguida est&aacute;bamos de nuevo en tema. Nos encantaba coger y cada polvo era mucho mejor que el anterior.<\/p>\n<p>Sentado en la cama, con la espalda apoyada en el respaldo de la cama, ella se acerc&oacute; a mi gateando felina. Tom&oacute; mi pene con su mano y volvi&oacute; a chuparlo hasta que tom&oacute; otra vez rigidez. As&iacute; se sent&oacute; sobre &eacute;l, y apoy&oacute; sus tetas sobre mi pecho mientras nos bes&aacute;bamos sin pausa. Y fue as&iacute;&#8230; casi sin movernos, apenas perceptibles la flexi&oacute;n de su cadera, estuvimos un muy largo rato. Hasta que volvimos a acabar. Maravillosa tarde.<\/p>\n<p>As&iacute; fue nuestra relaci&oacute;n por unas tres semanas: cada dos o tres d&iacute;as o bien hotel cerca de mi trabajo o en su casa a la tarde. Ya sobre fin de a&ntilde;o, mi esposa quiso ir a C&oacute;rdoba a visitar a sus padres unas semanas. &quot;Lamentablemente&quot; me tuve que quedar en Buenos Aires por razones de trabajo aunque le promet&iacute; que estar&iacute;a por ah&iacute; en 15 d&iacute;as. Imaginaran ustedes, mis lectores, que ocurri&oacute; en esos d&iacute;as.<\/p>\n<p>Apenas pod&iacute;a, estaba con Grace, hacia presencia por mi casa hacia la noche (siempre hay un portero capaz de llevar y traer chismes y delatar a cualquier) para, otra vez, salir de nuevo. Los fines de semana lo pasaba con ella desde el viernes a la tarde hasta la noche del domingo. Lo hicimos en cada habitaci&oacute;n de su casa: en la cocina mientras se enfriaba el delivery de comida, en la ventana abierta para alegr&iacute;a de los vecinos, por supuesto la ba&ntilde;adera, en el suelo, en cada rinc&oacute;n del dormitorio&#8230;<\/p>\n<p>Nunca fui un santo, y mujeres no faltaron&#8230; pero jam&aacute;s me sent&iacute; tan bien con una mujer como con ella. De a poco el sexo se mezcl&oacute; con el amor, sentimiento que Grace me confes&oacute; que era rec&iacute;proco. Ella tambi&eacute;n se sent&iacute;a cada vez m&aacute;s a gusto conmigo. Nos gustaba estar juntos, necesit&aacute;bamos cada vez m&aacute;s tiempo juntos.<\/p>\n<p>Llevaba 4 meses con ella y me di cuenta que ya estaba enamorado&#8230; de su forma de hacer el amor y de ella. Y no hay nada peor que una buena mujer que sepa coger para un tipo casado. No sab&iacute;a que hacer&#8230; algunos d&iacute;as pensaba en separarme, otras en dejar a Grace&#8230; En ese dilema segu&iacute; un par de meses m&aacute;s y finalmente despu&eacute;s de un fin de semana juntos con cogidas monumentales&#8230; le dije adi&oacute;s y no volv&iacute; a verla.<\/p>\n<p>Siempre me pregunto &iquest;habr&eacute; hecho lo correcto? En vista de c&oacute;mo fue mi vida los a&ntilde;os siguientes, tal vez fue una decisi&oacute;n equivocada, pero falt&oacute; saber c&oacute;mo ser&iacute;a la convivencia diaria con mi &quot;nueva mujer&quot;. Imposible saberlo. Uds. &iquest;qu&eacute; opinan?<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>La ciudad es hermosa en primavera y esa semana de octubre en particular a&uacute;n m&aacute;s. 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