{"id":26454,"date":"2020-11-04T10:01:16","date_gmt":"2020-11-04T10:01:16","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-11-04T10:01:16","modified_gmt":"2020-11-04T10:01:16","slug":"cosas-que-pueden-pasar-pero-no-se-pueden-contar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/cosas-que-pueden-pasar-pero-no-se-pueden-contar\/","title":{"rendered":"Cosas que pueden pasar, pero no se pueden contar"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"26454\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">3<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Estaba en mi casa de campo en la monta&ntilde;a, donde una empresa de construcci&oacute;n ultimaba los trabajos de restauraci&oacute;n y expansi&oacute;n. El capataz, Pedro, lo conoc&iacute;a desde varios a&ntilde;os. Era el t&iacute;pico &ldquo;oso&rdquo; velludo, con barriga de cervecero, alto, grande, musculoso, como es t&iacute;pico de su arte. Llevaba siempre el pelo muy corto, tipo &ldquo;marines&rdquo; y trabajaba en camiseta, mostrando sus brazos fuertes.<\/p>\n<p>Era un viernes, el &uacute;ltimo d&iacute;a de los trabajos ya totalmente terminados. Los restantes obreros hab&iacute;an terminado de recoger las herramientas y cargadas en la camioneta y se despidieron adelantando la salida, porque las condiciones clim&aacute;ticas se estaban poniendo amenazadoras. Pedro se qued&oacute; a terminar algunos detalles y para &ldquo;mostrarme&rdquo; en detalle todo el trabajo que hab&iacute;a sido realizado.<\/p>\n<p>Nos quedamos solos y nos sentamos a tomar unas cervezas. Not&eacute; que Pedro mi miraba de reojo, como quien quiere preguntarte algo, pero no se atreve. Me qued&eacute; sorprendido cuando me pregunt&oacute;:<\/p>\n<p>&laquo;Disculp&eacute; patr&oacute;n, supe que se separ&oacute; de su compa&ntilde;era, que l&aacute;stima parec&iacute;a buena persona&raquo;<\/p>\n<p>&laquo;Pues si Pedro, cosas que pasan, sobre todo cuando la mujer es &ldquo;buena&rdquo; y muy puta&raquo;<\/p>\n<p>Pedro se qued&oacute; un poco sorprendido, pero su expresi&oacute;n cambio, como cuando se le abre una puerta de conversaci&oacute;n a alguien.<\/p>\n<p>&laquo;Bueno, eso vale para casi todas las mujeres, las &uacute;nicas que se salvan son las madres y las hermanas, &iquest;no?&raquo;<\/p>\n<p>&iexcl;Explotamos a re&iacute;rnos de ganas! Me levant&eacute; y fui a buscar una botella de brandy. Estaba sintiendo frio y extra&ntilde;amente, tambi&eacute;n ten&iacute;a ganas de relajarme y tomar con ese hombre con el cual hab&iacute;a iniciado una conversaci&oacute;n bastante personal. Regres&eacute; y despu&eacute;s de haber servido las dos copas dije:<\/p>\n<p>&laquo;La verdad Pedro es que ya nuestro estar juntos no funcionaba. Se hab&iacute;a &ldquo;apagado la llama&rdquo; y los dos busc&aacute;bamos fuego fuera de nuestra uni&oacute;n. Yo me concentre con el trabajo, y ella, digamos que lo hac&iacute;a con otros hombres bastante descaradamente. Por mi parte, entre compromisos laborales y viajes, desde que nos separamos he vivido seis meses en castidad&raquo;<\/p>\n<p>&laquo;Wow! &iexcl;Seis meses sin tener sexo! Eso si que es un r&eacute;cord. Usted es un hombre viril y de buen aspecto, un hombre de suceso que cualquier mujer desear&iacute;a llevarse a la cama. Se me hace dif&iacute;cil imaginarme estar tanto tiempo sin tener sexo&raquo;<\/p>\n<p>&Iacute;bamos per la tercera copa cuando le dije:<\/p>\n<p>&laquo;Pedro, que te parece si nos tuteamos y abandonamos el &ldquo;usted&rdquo;, &iquest;&ldquo;patr&oacute;n&rdquo; y non tratamos como dos amigos?&raquo;<\/p>\n<p>&laquo;Con mucho gusto Juli&aacute;n. Bueno, si me puedo permitir, era una tremenda yegua, ya me imagino como se la gozar&iacute;a mont&aacute;ndosela&raquo;<\/p>\n<p>Me di cuenta de que Pedro, ayudado por el alcohol, quer&iacute;a entrar en detalles &iacute;ntimos y yo decid&iacute; seguirle la corriente:<\/p>\n<p>&laquo;Pues la verdad es que era una furia en la cama tanto que &uacute;ltimamente a menudo no lograba complacerla por completo, lo que nos llev&oacute; a empezar a usar dildos para poder completar sus orgasmos&raquo;<\/p>\n<p>&laquo;No me digas! No me lo creo. &iquest;Y eso?&raquo;<\/p>\n<p>&laquo;Bueno, digamos que despu&eacute;s de haber cumplido mis cincuenta y cinco a&ntilde;os, mis &ldquo;caracter&iacute;sticas&rdquo; han disminuido y ya no logro tener las mismas prestaciones de antes&raquo;<\/p>\n<p>Note que Pedro cambi&oacute; de expresi&oacute;n. Su mirada se hab&iacute;a convertido descaradamente en una mirada lujuriosa. Estaba todav&iacute;a en camiseta y pude notar que, entre sus piernas, se evidenciaba una potente erecci&oacute;n de un pene que deb&iacute;a tener dimensiones considerables. El, sin ninguna verg&uuml;enza, por encima del pantal&oacute;n se lo &ldquo;acomodo&rdquo; mientras segu&iacute;a mir&aacute;ndome descaradamente:<\/p>\n<p>&laquo;Que te parece si damos una vuelta y te muestro los trabajos?&raquo;<\/p>\n<p>Me levante mientras lo fijaba con mi mirada a su rostro y tambi&eacute;n lo que ten&iacute;a debajo de su cintura. Algo extra&ntilde;o estaba pas&aacute;ndome. Quiz&aacute;s las fuertes ganas despu&eacute;s de meses de austeridad sexual, las copas, o no se qu&eacute;, pero lo cierto era que yo tambi&eacute;n me hab&iacute;a excitado. Nunca hab&iacute;a tenido alguna experiencia con otros hombres, ni hab&iacute;a sentido el deseo de tenerlas. Pero en ese momento, solo en casa con Pedro, algo se prendi&oacute; dentro de m&iacute;.<\/p>\n<p>&laquo;Empecemos por el piso superior, desde el dormitorio principal donde solo agrandamos la ventana&raquo;<\/p>\n<p>Entramos en la habitaci&oacute;n y note que los obreros hab&iacute;an quitado todas las sabanas con las que hab&iacute;a cubiertos los muebles.<\/p>\n<p>&laquo;Que te parece esta nueva ventana, es bien grande, &iquest;no?&raquo;<\/p>\n<p>&laquo;Si, es fant&aacute;stica. &iquest;Y dime, pusieron el plantador externo?&raquo;<\/p>\n<p>&laquo;Estaba para mostr&aacute;rtelo, pero para que lo puedas apreciar bien debes subirte sobre la silla, pero con cuidado&raquo;<\/p>\n<p>Mientras lo dec&iacute;a, arrimo una silla a la ventana y me hizo se&ntilde;as de subirme:<\/p>\n<p>&laquo;Tranquilo, yo te sujeto&raquo;<\/p>\n<p>Mientras me ayudaba a subirme, sent&iacute; sus manos fuertes que me sujetaban, inicialmente bajo las axilas, de seguido la cintura y al final las piernas. Sentir el roce de sus manos me produjo escalofr&iacute;os y una extra&ntilde;a sensaci&oacute;n de placer. Mir&eacute; hacia afuera para ver la obra, pero en realidad, estaba distra&iacute;do por esa extra&ntilde;a sensaci&oacute;n de placer que estaba experimentando. Note que sus manos, mientras me &ldquo;sujetan&rdquo; en pr&aacute;ctica, me estaban acariciando las pantorrillas. Pasaron varios minutos en la que en realidad &eacute;l estaba detr&aacute;s de m&iacute;, &ldquo;sujet&aacute;ndome&rdquo;, y yo parado sobre la silla sin aparente motivo. Fue Pedro que interrumpi&oacute; el momento y dijo:<\/p>\n<p>&laquo;Ha visto bien todo?&raquo;<\/p>\n<p>&laquo;Si, Pedro lo suficiente&raquo;<\/p>\n<p>Me baje de la silla con la &ldquo;ayuda&rdquo; de Pedro que no perdi&oacute; la oportunidad de rozar sus manos por mi cuerpo, de manera ni tan disimulada. Estaba claro que &eacute;l era un depredador y hab&iacute;a capturado a su presa, y esa presa era yo. Aparto la silla y se acomod&oacute; detr&aacute;s de m&iacute;. Ya no hab&iacute;a movimientos disimulados, estaba claro cu&aacute;les eran sus intenciones. Yo estaba casi temblando, como un adolescente a su primer encuentro con una chica, pero al mismo tiempo, sin ninguna voluntad de interrumpir lo que estaba pasando. Detr&aacute;s de m&iacute; sent&iacute; su pene que frotaba con fuerza entre mis nalgas y a pesar de estar haci&eacute;ndolo sobre los pantalones, sent&iacute;a su fuerte su erecci&oacute;n. Por verg&uuml;enza o por disimulo dije sin mucha convicci&oacute;n:<\/p>\n<p>&laquo;Pedro, que est&aacute;s haciendo?&raquo;<\/p>\n<p>El continuo como si nada, es m&aacute;s, sent&iacute; que se hab&iacute;a bajado sus pantalones. Dijo:<\/p>\n<p>&laquo;Mira, est&aacute; nevando&raquo;<\/p>\n<p>Era cierto, estaba nevando y por la cantidad de nieve ya en el piso se preanunciaba una fuerte y abundante nevada. Sus brazos hab&iacute;an circundado mi cintura y de seguido bajo mis pantalones que cayeron a mis pies. Con una mano sobre el vientre a atra&iacute;a hacia el mientras la otra se apodero de mi pene completamente erecto:<\/p>\n<p>&laquo;Pedro que haces!?&raquo;<\/p>\n<p>&laquo;Shhh, nada, tranquilo, sigue mirando el paisaje, del resto me encargo yo&hellip;&raquo;<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de pocos minutos, las manos me hab&iacute;an separado las nalgas y su pene apoyado entre ellas. Sent&iacute;a que deb&iacute;a ser grande y empec&eacute; a preocuparme, sabiendo ya lo que estar&iacute;a por pasar. Cierto, mi culo no era &ldquo;virgen&rdquo; o por lo menos non completamente. Mi excompa&ntilde;era, en varias oportunidades hab&iacute;a usado uno de los falos de silicona que yo usaba con ella, introduci&eacute;ndomelo por el culo. Despu&eacute;s de las primeras veces, le hab&iacute;a tomado gusto y note que ella hasta alcanzaba el orgasmo por la excitaci&oacute;n que probaba en sodomizarme. Pero lo que me estaba rozando era mucho mas grueso. Pedro hab&iacute;a venido preparado. De hecho, tomo un tubo de vaselina de no s&eacute; d&oacute;nde y empez&oacute; a frotarme la entrada de mi ano.<\/p>\n<p>&laquo;Pedro, no, pero que haces, &iexcl;yo no soy gay!&raquo;<\/p>\n<p>&laquo;Y entonces? &iquest;Yo tampoco soy gay, pero te voy a romper el culo, porque es lo que estas deseando, no es cierto? &iquest;No vez la hora de convertirte en mi puta, no es cierto?&raquo;<\/p>\n<p>Estaba tan ido por el placer que esas palabras en vez de ofenderme me excitaban. Me estaba dando de la puta, me hab&iacute;a bajado los pantalones, me estaba culeando y yo por el contrario, no me rebelaba si no que estaba excitado. Sus dedos gruesos y &aacute;speros entraron uno a la vez hasta que eran tres y ellos lubricaban y agrandaban mi agujero. Yo estaba completamente sumiso y me deje llevar por el placer:<\/p>\n<p>&laquo;D&oacute;blate un poquito hacia adelante, puta, &iexcl;qu&eacute; voy a meterte mi trozo de carne para que goces!&raquo;<\/p>\n<p>Obedec&iacute; como un aut&oacute;mata y en lo que me incurv&eacute;, sent&iacute; como la gruesa cabeza de su polla, se hac&iacute;a camino entre mis entra&ntilde;as. Instintivamente trate de oponer resistencia, pero Pedro, estaba decidido a romperme el culo, y empujo haci&eacute;ndome gritar de dolor:<\/p>\n<p>&laquo;Grita zorra, grita, tienes que gritar y aguantar, veras que dentro de poco vas a sentir solo placer, toma perra, toma&raquo;<\/p>\n<p>Yo, ya hab&iacute;a acabado un par de veces, casi sin darme cuenta, pero la cosa non importo a quien me estaba dando polla. De hecho, Pedro sigui&oacute; con el mete y saca por un tiempo indeterminado, y el dolor y el ardor dieron paso al placer. Un placer desconocido, nuevo, mesclado a la verg&uuml;enza y al sentimiento de culpa que, pero al mismo tiempo me excitaba: &iquest;&iexcl;El sabor de lo prohibido!? Probable. Ya aclarado que estaba completamente en &ldquo;sus manos&rdquo;, Pedro me puso en cuatro patas sobre la cama sigui&eacute;ndome, dando ca&ntilde;a. Parec&iacute;a insaciable y parec&iacute;a que no iba a acabar nunca. Mi ojete, ya bien &ldquo;acostumbrado&rdquo; al tama&ntilde;o de su pene, y con la ayuda de la vaselina abundante, recib&iacute;a su mete y saca sin ninguna &ldquo;objeci&oacute;n&rdquo;. Las posiciones cambiaban, pero la finalidad era la misma. Pedro ten&iacute;a casi una hora arremetiendo mi culo y yo completamente rendido y sumiso, me dejaba someter a su merced y a ese placer nuevo y desconocido. Cuando me puso de espaldas y levanto mis piernas para insertarme, pude ver su expresi&oacute;n: Su cara roja de lujuria y su mirada de caballo en celo. Me fijaba y dijo:<\/p>\n<p>&laquo;&iquest;C&oacute;mo te encanta, perra, cierto? Lo entend&iacute; desde mucho tiempo y estaba esperando el momento propicio. Tu hembra te dejo porque tu prefieres recibirlo por el culo en vez de darlo y desde ahora en adelante, vas a gozar, pero como puta. Ha llegado el momento de bautizarte. Ponte sentado&raquo;<\/p>\n<p>Yo obedec&iacute; casi lamentando que me sacara su pene, &eacute;l se quit&oacute; el cond&oacute;n y me acerco su polla que parec&iacute;a estar por estallar a la boca:<\/p>\n<p>&laquo;Abre la boca, perra, ch&uacute;pamela y tr&aacute;gate todo sin desperdiciar nada&raquo;<\/p>\n<p>Su polla herv&iacute;a y pulsaba, era gruesa, pero con mi saliva logr&oacute; met&eacute;rmela casi toda. Estaba produci&eacute;ndome arcadas de v&oacute;mito, pero la cosa no lo detuvo. Pocos segundos m&aacute;s tarde, un fuerte chorro de esperma caliente empez&oacute; a llenarme boca y garganta. Una parte la trague directamente, otra sal&iacute;a por los lados de mi boca. Era abundante y viscosa, un sabor nunca probado. El empujaba su polla sin piedad hasta que termino completamente. Por fin Pedro se recost&oacute; en la cama a mi lado. Est&aacute;bamos empapados de sudor y yo sent&iacute;a que algo sal&iacute;a de mi ano. La cantidad de vaselina y alg&uacute;n otro l&iacute;quido, me fui para el ba&ntilde;o a limpiarme. Regrese a la cama con la esperanza que Pedro se hubiese marchado, pero al contrario me estaba mirando y dijo:<\/p>\n<p>&laquo;Ven a mi lado, ahora eres m&iacute;a&raquo;<\/p>\n<p>Durante todo el tiempo que estuvo d&aacute;ndome polla, Pedro hab&iacute;a usado siempre t&eacute;rminos femeninos: Puta, perra, zorra, y ahora &ldquo;eres m&iacute;a&rdquo;. Estaba claro que quer&iacute;a subrayar que me ve&iacute;a como a una mujer, y para colmo puta. Me acost&eacute; a su lado y el, empez&oacute; a acariciarme delicadamente:<\/p>\n<p>&laquo;Te gusto?&raquo;<\/p>\n<p>No le conteste y el volvi&oacute; a preguntarme:<\/p>\n<p>&laquo;&iquest;Dime, te gusto o no?&raquo;<\/p>\n<p>&laquo;Claro que me gusto, y t&uacute; te diste cuenta. Es algo que no imaginaba habr&iacute;a pasado y ahora estoy confundido&raquo;<\/p>\n<p>&laquo;Cu&aacute;l es tu temor, que te hayas vuelto gay o que la gente sepa que alguien te desvirgo el culo?&raquo;<\/p>\n<p>&laquo;Quiz&aacute;s ambas las cosas. Espero que tu sepas mantener el secreto&raquo;<\/p>\n<p>&laquo;De pende de ti. Si t&uacute; quieres mantener el secreto, yo no dir&eacute; nada, pero tengo que advertirte una cosa: Ya no podr&aacute;s prescindir de mi polla, por lo che creo debemos volver a vernos&raquo;<\/p>\n<p>&laquo;Dame tiempo para reflexionar&raquo;<\/p>\n<p>&laquo;Si, pero empieza ma&ntilde;ana, ahora necesito comerte el culo otra vez&raquo;<\/p>\n<p>Hizo darme vuelta y empez&oacute; con la lengua a lamerme el ojete. Inmediatamente volv&iacute; a excitarme como una perra en celo. Era una sensaci&oacute;n nunca probada antes per muy rica. Hizo que le mamara la polla, el culo y volvi&oacute; a met&eacute;rmela toda por casi toda la noche. Desde esa noche, Pedro se convirti&oacute; en mi amante fijo y por tres meses, pr&aacute;cticamente me cog&iacute;a de las dos a tres veces por semana. Un poco a la vez nos alejamos. Yo mientras tanto no tuve sexo con ning&uacute;n otro hombre, pero si con mujeres. El verdadero motivo era que necesitaba comprobarme a m&iacute; mismo que a&uacute;n era &ldquo;hombre&rdquo; y no era gay o por lo menos me hab&iacute;a convertido en bisexual. Despu&eacute;s de haberse interrumpido mi relaci&oacute;n con Pedro, busque mujeres a las que les gustaba sodomizar al hombre, pero cr&eacute;anme, un pene verdadero no tiene ninguna semejanza con un dildo de silicona. Por lo tanto, inevitablemente sent&iacute; la necesidad de encontrar otro hombre con quien tener sexo, y fui bastante afortunado. Conoc&iacute; una pareja, ella cuarenta y cinco a&ntilde;os, el cincuenta con la que tenemos sexo entre los tres. Ella es muy caliente y perra y le gusta darnos con el strapon, a &eacute;l tambi&eacute;n le gusta que le den por el culo, pero sobre todo a los dos les gusta darme a mi y yo, con mi nueva doble vida, sigo siendo un ejecutivo respetable, que a veces tiene alguna aventura con mujeres, pero, sobre todo, en el privado, sentir el placer que me follen por el culo. Cosas que pueden pasar, pero no contar&hellip; &iquest;O s&iacute;?<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>3 Estaba en mi casa de campo en la monta&ntilde;a, donde una empresa de construcci&oacute;n ultimaba los trabajos de restauraci&oacute;n y expansi&oacute;n. El capataz, Pedro, lo conoc&iacute;a desde varios a&ntilde;os. Era el t&iacute;pico &ldquo;oso&rdquo; velludo, con barriga de cervecero, alto, grande, musculoso, como es t&iacute;pico de su arte. Llevaba siempre el pelo muy corto, tipo [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":5208,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[],"class_list":{"0":"post-26454","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-bisexuales"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26454","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5208"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=26454"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26454\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=26454"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=26454"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=26454"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}