{"id":26473,"date":"2020-11-05T23:00:00","date_gmt":"2020-11-05T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-11-05T23:00:00","modified_gmt":"2020-11-05T23:00:00","slug":"el-pediatra-de-mi-hija-primera-vez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/el-pediatra-de-mi-hija-primera-vez\/","title":{"rendered":"El pediatra de mi hija: Primera vez"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"26473\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Con mi marido llevamos al control del a&ntilde;o y medio a nuestra hija, por tercera vez nos entend&iacute;amos con Eugenio, un joven pediatra de unos 35 a&ntilde;os, alto, delgado, rubio, bien guapo. Desde la primera vez que lo vi, me pareci&oacute; muy encantador y trate de coquetearle, pero siempre fue muy profesional, amable, pero profesional.<\/p>\n<p>Ya terminada la consulta, y Eugenio nos pregunta si a&uacute;n le doy pecho y si est&aacute; todo bien.<\/p>\n<p>Isa: Si, a&uacute;n toma pecho, le encanta mamar. A veces los siento un poco duros y me duelen un poco, como ahora por ejemplo, doctor. &iquest;Qu&eacute; puede ser?<\/p>\n<p>Eugenio, sin entender a&uacute;n que iba en plan coqueteo. Se para de su asiento y me invita a ponerme de pie al lado de la camilla. Mi marido ya entend&iacute;a para donde quer&iacute;a llevar esto y se mantuvo sentado entreteniendo a la ni&ntilde;a en sus brazos.<\/p>\n<p>E: desabrocha tu blusa Isabel, tendr&eacute; que tocar un poco, para ver si est&aacute; todo bien con tu gl&aacute;ndula mamaria. -Me dice el doctor mientras se pone sus guantes- yo estaba muy nerviosa.<\/p>\n<p>Obediente, me desabroch&eacute; la blusa, y qued&oacute; con mi sost&eacute;n negro de amamantamiento, esos que uno les puede abrir la copa para dejar pecho y pez&oacute;n al descubierto.<\/p>\n<p>E: descubre tus pechos por favor Isabel. Me dice mientras se acerca a m&iacute;.<\/p>\n<p>Desabroch&oacute; ambas copas y dej&oacute; al descubierto mis pechos, con una inmensa erecci&oacute;n, mis pezones estaban duros, y listos para ser mamados, lamidos y mordisqueados por mi doctor.<\/p>\n<p>Eugenio claramente se dio cuenta, de que algo era diferente, pero se hizo el desentendido, solo dijo &ldquo;creo que est&aacute;s en hora de dar pecho&rdquo;. A lo cual respond&iacute;, no lo creo doctor, acaba de amamantar hace menos de 30 minutos&quot;, luego de soltar esa frase me dio mucha verg&uuml;enza, hice muy expl&iacute;cita mi excitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>David, de pronto pregunta &iquest;y c&oacute;mo ve sus pechos doctor? &iquest;Todo bien?<\/p>\n<p>Eugenio un poco nervioso, dej&oacute; de tocar mis pezones y respondi&oacute;. &quot;Si todo est&aacute; muy bien, no encuentro nada extra&ntilde;o y pues ahora mismo, el hecho de que est&eacute;n as&iacute; de duros debe ser el fr&iacute;o, los nervios, o algo as&iacute;&quot;. Va respondiendo, mientras se quita los guantes.<\/p>\n<p>Mi marido se pone de pie y se acerca, &quot;Qu&eacute; extra&ntilde;o doctor, me preocupa que estos pechos est&eacute;n tan duros y erectos, no es normal. Yo creo que deber&iacute;a volver a tocar estos pechitos&quot;, coge la mano del doctor y los llev&oacute; a uno de mis pechos, le ayuda a acariciarme. El doctor sin saber qu&eacute; hacer, torpemente me rozaba los pechos, mientras yo me derret&iacute;a de deseo.<\/p>\n<p>Yo sab&iacute;a que a Eugenio le hab&iacute;a gustado tocarme, pero estaba inc&oacute;modo, as&iacute; que tom&eacute; su otra mano, y lo invit&eacute; a acariciar mi cintura. Sus manos, se sent&iacute;an geniales sin los guantes, manos grandes y c&aacute;lidas. &Eacute;l a&uacute;n no se animaba a recorrer mi cuerpo, tuve que ir guiando sus caricias hasta que llegamos a mi boca, me met&iacute; uno de sus dedos y comenc&eacute; a lamerlo, luego &eacute;l meti&oacute; un segundo dedo, se los chupe completos, pensando que era su pene. Eugenio mir&oacute; a mi marido, quien asinti&oacute; con la cabeza, &quot;te espero afuera amor&quot;.<\/p>\n<p>Mi marido cierra la puerta. Y el pediatra se transforma. Me coge fuerte de la cintura y me arrima a la camilla, c&oacute;mo pude me sent&eacute;, para quedar justo a la altura de su verga.<\/p>\n<p>E: Hace tiempo me est&aacute;s seduciendo, putita. Bueno ahora me encontraste. Me dice, Eugenio, con un tono de voz fuerte y un poco desesperado. Abre mis piernas, desabrocha mis jeans y mete su mano, para rozar sobre las pantaletas. Sab&iacute;a muy bien donde tocar, justo sobre el cl&iacute;toris, mientras nos com&iacute;amos la boca apasionadamente. Yo tambi&eacute;n, quise darle m&aacute;s placer y busqu&eacute; su pene por sobre el pantal&oacute;n, estaba completamente duro.<\/p>\n<p>Eugenio, se ubica entre mis piernas y me roza con su pene, mientras nos besamos y acariciamos. Yo ya no aguantaba m&aacute;s, le baj&eacute; sus pantalones y cog&iacute; sus gl&uacute;teos, su espalda, mientras lam&iacute;a su cuello, qu&eacute; hombre m&aacute;s exquisito, Eugenio se dej&oacute; seducir y disfrutar el momento. Tome sus test&iacute;culos y acaricie la base de su verga gorda y dura, que rico estaba, no pude aguantar m&aacute;s y comenc&eacute; a masturbarlo, Eugenio se puso muy caliente, me tomo fuerte del pelo y me beso muy rico mientras yo lo pajeaba.<\/p>\n<p>E: Qu&iacute;tate la ropa Isabel, de inmediato.<\/p>\n<p>Bajo de la camilla, me quito r&aacute;pidamente mis zapatos, pantal&oacute;n y me quedo solo con pantaleta. Sin tacos, con mi metro sesenta quedaba muy por debajo de &eacute;l, debe medir al menos 1.85.<\/p>\n<p>E: OH, qu&eacute; ricas estas. Ch&uacute;pamelo&#8230;<\/p>\n<p>Obediente me fui directo a besar sus test&iacute;culos, la base de su vergota, hasta llegar a la cabeza, humedecida con l&iacute;quido preseminal, pase mi lengua sobre sus fluidos y moje mis labios, me met&iacute; su pene en la boca, lo m&aacute;s profundo que pude mientras con mis manos en sus gl&uacute;teos redondos los empujaba para que fuera m&aacute;s adentro. Estuvimos hace unos minutos, de pronto acelera, en otros momentos m&aacute;s lentos.<\/p>\n<p>E: Sube a la camilla. Te la quiero meter.<\/p>\n<p>I: Si amor, por favor m&eacute;temela. Hazme llegar, quiero tener un orgasmo rico contigo.<\/p>\n<p>Me sent&eacute; en la camilla y Eugenio la elevo para dejarme justo frente a &eacute;l. Tomo su pene, se acerc&oacute; a m&iacute; entre piernas. Con agilidad me corri&oacute; la pantaleta y me meti&oacute; la cabeza de su vergota de un solo empuj&oacute;n, cuanta experiencia pens&eacute; mientras lo sent&iacute;a palpitar dentro de m&iacute;. Me la dejo ah&iacute; metida unos segundos, para despu&eacute;s comenzar a empujar lentamente.<\/p>\n<p>Yo solo jadeaba, mientras sent&iacute;a su pene, acariciaba sus ricos muslos, sus gl&uacute;teos y disfrutaba su boca, h&uacute;meda y caliente.<\/p>\n<p>E: &iquest;Te gusta?<\/p>\n<p>I: Me encanta. Fue lo &uacute;nico que pude decir en palabras. Y lo empuj&eacute; con fuerza contra m&iacute;, para sentirlo por completo dentro de m&iacute;. Sent&iacute; su pene llegar muy profundo y comenc&eacute; a moverme en c&iacute;rculos, tratando de sentir cada mil&iacute;metro de esa verga.<\/p>\n<p>E: Que apretada y caliente la tienes Isabel. Que buena est&aacute;s.<\/p>\n<p>Yo estaba en silencio sintiendo como me la met&iacute;a y sacaba cada vez m&aacute;s r&aacute;pido, mientras me abrazaba de los gl&uacute;teos. Yo buscaba su boca desesperada, queriendo tener m&aacute;s de este hermoso hombre, abrazaba y besaba su cuello, mientras acompa&ntilde;aba moviendo mis caderas.<\/p>\n<p>E: Ponte en cuatro patas perrita. -Me ordena Eugenio mientras me saca la verga llena de nuestros l&iacute;quidos- Quiero ver tu culo mientras te la meto.<\/p>\n<p>Obedec&iacute; de inmediato, me gire y arrodille en la camilla. Me baje las pantaletas hasta la rodilla y levante mi cola.<\/p>\n<p>I: &iquest;As&iacute; me quieres amor? &iquest;Est&aacute; bien para ti, as&iacute;?<\/p>\n<p>E: Est&aacute; muy bien. Que rico culo tienes.<\/p>\n<p>Eugenio se acerc&oacute; y me pas&oacute; rozando por fuera de la vagina, por mi ano, que rico se sent&iacute;a. &quot;M&eacute;temela por favor&quot;, le dije. &Eacute;l abri&oacute; mis gl&uacute;teos, luego cuidadosamente abri&oacute; mis labios vaginales y me meti&oacute; solo la cabeza de su pene, me dejo solo la cabeza adentro y a moverla en c&iacute;rculos. Yo la quer&iacute;a m&aacute;s adentro, pero me lo negaba, me empujaba los gl&uacute;teos para que no me la pudiera clavar completa. Yo estaba tan caliente, que hasta rabia ten&iacute;a, necesitaba esa verga completa adentro m&iacute;o. &quot;Soy tu perra, m&eacute;temela, por favor&quot;. Eugenio me la sac&oacute;, y la puso justo sobre mi cl&iacute;toris, sent&iacute;a en toda mi vagina su pene, que sensaci&oacute;n m&aacute;s extraordinaria, estaba conteniendo los gemidos, para que no me escucharan afuera. Eugenio extendi&oacute; sus manos y me apret&oacute; los pezones.<\/p>\n<p>Y as&iacute; con mis pezones presos entre sus dedos y su verga gruesa sobre mi vagina, me trajo hacia &eacute;l. Ah&iacute; estaba apoyada en mis rodillas y con mi cuerpo erguido apoyada sobre su pecho. Sus manos me acariciaban los pechos, los gl&uacute;teos, las caderas, lo sent&iacute;a en todas partes, pero a&uacute;n necesitaba su penetraci&oacute;n, no solo ese roce que me estaba dando, si bien era exquisito, necesitaba la fuerza y el placer de un pene bombeando su deseo.<\/p>\n<p>E: Qu&eacute; rica est&aacute;s perra. Nunca pens&eacute; que ser&iacute;as tan buena&#8230; nunca me imagin&eacute; que ser&iacute;as tan puta.<\/p>\n<p>I: Te necesit&oacute;, M&eacute;temela por favor. Fue lo &uacute;nico que pude decir entre murmullos. Mientras llevaba una de mis manos a sus gl&uacute;teos para empujarlo hacia mi, y con la otra encaminaba su pene para que finalmente entrara en mi vagina. Estaba tan h&uacute;meda, que su pene apenas se puso en posici&oacute;n entr&oacute; como cuchillo en mantequilla, llegando muy adentro, no lo resist&iacute; m&aacute;s y solt&eacute; mi primer quejido. Hoooo! Acompa&ntilde;ado de un quejido de mi amante. Quien me la estaba clavando como un loco.<\/p>\n<p>E: Voy a llegar puta. Estoy sin cond&oacute;n.<\/p>\n<p>I: Ll&eacute;name de tu leche. Quiero todo tu semen en mi vagina. Dije mientras le empujaba mi cola y gem&iacute;a desesperada, ya no me importaba nada m&aacute;s, no me importaba que me escucharan gemir, ni que me llenara de su semen, ni que me dejara pre&ntilde;ada, solo me importaba que fuera m&aacute;s fuerte, m&aacute;s adentro, m&aacute;s r&aacute;pido, m&aacute;s grueso. Y como si adivinara mis pensamientos acelero y agreg&oacute; sus dedos masturbando mi cl&iacute;toris. Esto para m&iacute; ya era mucho, no logre resistir m&aacute;s. &iexcl;Las piernas se me desvanecieron, mi cuerpo completo tiritar de placer, sent&iacute; como su leche caliente se derram&oacute; dentro de m&iacute;, sus espasmos, mis espasmos, mis quejidos, solo junte mis piernas, apret&eacute; mi vagina, sent&iacute; su pene y sus l&iacute;quidos chorrear dentro de m&iacute;. Haaaa!<\/p>\n<p>Pasaron dos o tres minutos, su pene ya no estaba dentro de m&iacute;, pero mi cuerpo a&uacute;n convulsionaba. Eugenio limpio su pene, se puso su ropa y me trajo confort. Me dio un gran beso en la boca, me meti&oacute; su lengua bien adentro y me limpio mis labios vaginales. Me trajo mi pantaleta, me la puso.<\/p>\n<p>E: Exquisita mujer. Qu&eacute; m&aacute;s puedo decir. Me encanta hacerte el amor coraz&oacute;n.<\/p>\n<p>I: El mejor orgasmo que he tenido en mucho tiempo. Realmente eres un macho alfa.<\/p>\n<p>Ya nos veremos nuevamente, y espero que esa vez lo des todo, dijo Eugenio con una sonrisa picarona. En mi cabeza, pensaba que rico hombre me hab&iacute;a comido, que rico pene y que rico espect&aacute;culo el que dimos, jajaja me entro la verg&uuml;enza, pero me vest&iacute; r&aacute;pido, tome mis cosas, nos dimos el &uacute;ltimo beso en la boca y sal&iacute; de su consulta.<\/p>\n<p>Marido se me acerc&oacute; de inmediato. Nos damos un rico beso, en frente de todas las enfermeras que de seguro sintieron mis gemidos, tomamos a nuestra hija y nos fuimos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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