{"id":26481,"date":"2020-11-06T04:39:50","date_gmt":"2020-11-06T04:39:50","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-11-06T04:39:50","modified_gmt":"2020-11-06T04:39:50","slug":"mi-odiosa-hermanastra-parte-1","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/mi-odiosa-hermanastra-parte-1\/","title":{"rendered":"Mi odiosa hermanastra (Parte 1)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"26481\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">4<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Eran m&aacute;s o menos las nueve de la ma&ntilde;ana, demasiado temprano para m&iacute;. Estuve un rato haciendo fiaca y aun as&iacute; no ten&iacute;a ganas de levantarme, mucho menos trat&aacute;ndose de un domingo. Pero mam&aacute; me hab&iacute;a hecho prometer que no me levantar&iacute;a reci&eacute;n para la hora del almuerzo, como hac&iacute;a siempre. Ese d&iacute;a vendr&iacute;an de visita los t&iacute;os de Pedro, mi padrastro.<\/p>\n<p>Me dispuse a realizar uno de mis m&aacute;s sagrados rituales. Lo hac&iacute;a antes de levantarme, y luego, de nuevo, antes de ir a dormir: una buena paja para despejar el estr&eacute;s. Estaba en plena faena, fantaseando con una conocida presentadora, cuando la puerta se abri&oacute; estrepitosamente.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Los t&iacute;os llegan en media hora!<\/p>\n<p>Desde la entrada de mi cuarto me miraba, con una sonrisa ir&oacute;nica, Florencia, mi hermanastra.<\/p>\n<p>Yo estaba cubierto por un acolchado, pero a la altura de la pelvis se hab&iacute;a formado una peque&ntilde;a monta&ntilde;a, debido al movimiento de mi mano.<\/p>\n<p>&mdash; Perd&oacute;n, no sab&iacute;a que estabas ocupado. &mdash; Dijo Florencia, largando una carcajada&mdash;. Me pidi&oacute; tu mam&aacute; que te avise que te vayas preparando. Pero ahora le digo que enseguida &quot;acab&aacute;s&quot; con lo tuyo y baj&aacute;s.<\/p>\n<p>&mdash; No seas boluda, no estaba haciendo eso &mdash;ment&iacute; in&uacute;tilmente, poni&eacute;ndome colorado&mdash;. Y de todas formas deber&iacute;as golpear antes de entrar.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute; claro, quedate tranquilo que la pr&oacute;xima lo hago.<\/p>\n<p>Me dej&oacute; con la palabra en la boca, totalmente humillado. Realmente me ca&iacute;a mal esa pendeja. Siempre buscaba la manera de hacerme quedar mal. Era todo lo contrario a m&iacute;. Florencia destacaba por su inteligencia. Termin&oacute; la escuela con promedio de nueve ochenta. Desde hace ya dos a&ntilde;os ten&iacute;a un emprendimiento de bijouter&iacute;, con el que ganaba suficiente dinero para comprarse sus cosas (la mayor&iacute;a, ropa), y ahora hab&iacute;a ingresado a la universidad, y en el primer a&ntilde;o ya hab&iacute;a metido ocho materias.<\/p>\n<p>Era imposible no compararnos. Yo ni siquiera hab&iacute;a pasado el curso de ingreso universitario, y eso que lo intent&eacute; tres veces. Y en mi &uacute;ltimo trabajo hab&iacute;a durado s&oacute;lo cuatro meses. Florencia me llamaba despectivamente Nini (Persona que ni estudia ni trabaja). Era realmente despreciable conmigo, no perd&iacute;a la oportunidad de dejarme en rid&iacute;culo cuando yo emit&iacute;a una opini&oacute;n sobre pol&iacute;tica, sobre cine, o incluso, sobre f&uacute;tbol (Hasta en esa tem&aacute;tica me superaba)<\/p>\n<p>Su pap&aacute;, Pedro, y mi mam&aacute;, Rosa, se hab&iacute;an juntado hac&iacute;a un par de a&ntilde;os, siendo ambos bastante veteranos. Era una apuesta por la que nadie daba dos pesos, pero para sorpresa de todos, la cosa iba muy bien, y no hab&iacute;a la menor se&ntilde;al de que se tratara de una relaci&oacute;n ef&iacute;mera. M&aacute;s bien al contrario, parec&iacute;an dos adolescentes que descubr&iacute;an el amor por primera vez.<\/p>\n<p>Con la muerte de pap&aacute;, hac&iacute;a ya diez a&ntilde;os, los problemas econ&oacute;micos enseguida nos alcanzaron. El banco no se apiad&oacute; de una viuda y su peque&ntilde;o hijo, y nos embarg&oacute; la casa, cuya hipoteca no pod&iacute;amos pagar.<\/p>\n<p>Vivimos un tiempo alquilando lugares baratos. Por lo que, cuando nos unimos a Pedro y Florencia, ellos, al tener propiedad, nos recibieron.<\/p>\n<p>Estar de visitante era jodido. Pedro siempre fue bueno, no s&oacute;lo con mam&aacute;, a quien trata como una reina, sino que tambi&eacute;n conmigo. Pero Florencia no perd&iacute;a la oportunidad de resaltar mi condici&oacute;n de &quot;invitado&quot;. Y ahora que yo ya ten&iacute;a veinte a&ntilde;os, no paraba de repetirme que ya era hora de que me vaya buscando un lugar a donde vivir, despu&eacute;s de todo, ya estaba grande. Una cosa era aceptar que mi mam&aacute;, su madrastra, viva con ellos, pero otra muy distinta era albergar a un casi adulto que no aportaba nada.<\/p>\n<p>Estas cosas me las dec&iacute;a con sus palabras enrevesadas de universitaria petulante, y siempre me lo dec&iacute;a cuando est&aacute;bamos a solas, asegur&aacute;ndose de que ante los ojos de Pedro y de mam&aacute;, era un chica buena y educada.<\/p>\n<p>B&aacute;sicamente estaba harto de la actitud soberbia de Florencia, y ahora que me hab&iacute;a visto en pleno acto de autosatisfacci&oacute;n, sab&iacute;a que iba a utilizarlo para humillarme.<\/p>\n<p>Durante el almuerzo estuve tenso, esperando alg&uacute;n comentario ponzo&ntilde;oso de mi hermanastra.<\/p>\n<p>&mdash;Me parece que la carne est&aacute; demasiado &quot;dura&quot; &mdash;coment&oacute;, mir&aacute;ndome de reojo.<\/p>\n<p>&mdash;No, para nada &mdash;dijo, Ester, la t&iacute;a de Pedro&mdash;. Est&aacute; muy buena.<\/p>\n<p>Mam&aacute; asegur&oacute; que la mujer estaba en lo cierto. Por lo visto ninguno hab&iacute;a entendido el doble sentido de la frase.<\/p>\n<p>&mdash;Y c&oacute;mo van los estudios &mdash;. Pregunt&oacute; en un momento &Aacute;lvaro, el esposo de Ester.<\/p>\n<p>&mdash;Genial, si sigo as&iacute;, me recibo en cuatro a&ntilde;os m&aacute;s &mdash; Se apur&oacute; a decir Florencia, con arrogancia camuflada. Luego, mir&aacute;ndome a m&iacute;, fingiendo curiosidad agreg&oacute; &mdash;&iquest;Y vos Mariano? &iquest;Te est&aacute;s preparando para el curso de ingreso?<\/p>\n<p>Sent&iacute; que la comida empezaba a caerme mal.<\/p>\n<p>&mdash; Ah, no sab&iacute;a que eras tan chico&#8230; &mdash;coment&oacute; &Aacute;lvaro, visiblemente confundido. -Pens&eacute; que ya estar&iacute;as en segundo o tercer a&ntilde;o.<\/p>\n<p>&mdash;No es chico, ya tiene veinte &mdash;se meti&oacute; Florencia &mdash;Es que ya intent&oacute; entrar a la universidad varias veces, pero no pudo. Pero bueno&#8230; -Larg&oacute; un suspiro-. Seguro que la pr&oacute;xima lo logra.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, seguro que s&iacute; &mdash; dijo Pedro, con sincera esperanza.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y est&aacute;n de novios? &mdash;Pregunt&oacute; Ester.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Nosotros dos? &iexcl;Ni loca! &mdash;Dijo Florencia, y todos rieron a carcajadas. &mdash;No, estoy sola, no tengo tiempo para esas cosas &mdash;Dijo despu&eacute;s.<\/p>\n<p>Luego, la t&iacute;a Ester me mir&oacute; a m&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash; Yo tambi&eacute;n, estoy soltero. &mdash;dije.<\/p>\n<p>Florencia me mir&oacute; con los ojos entrecerrados y burlones. Era la mirada que pon&iacute;a cuando estaba a punto de hacerme pasar un mal momento. Pero no dijo nada. De todas formas me puso muy a la defensiva. &iexcl;Pendeja odiosa!<\/p>\n<p>Cuando se fueron los t&iacute;os me encerr&eacute; en mi cuarto a jugar a la Play. En un momento me lleg&oacute; un mensaje de Florencia al celular. Vi lo que me hab&iacute;a puesto. Era un video de un monito que se masturbaba fren&eacute;ticamente. Ten&iacute;a los dientes apretados, los ojos desorbitados, y una gotita de sudor se resbalaba por su cara. No me dio ning&uacute;n poco de gracia. &quot;Idiota&quot;, le respond&iacute;.<\/p>\n<p>Lo que m&aacute;s me molestaba de ella no era su actitud pedante y burlona hac&iacute;a m&iacute;. Lo que me hac&iacute;a detestarla era el hecho de que la &uacute;nica manera que se relacionaba conmigo era a trav&eacute;s de sus comentarios hirientes. Si alternara eso con actitudes amistosas, hasta podr&iacute;a re&iacute;rme de alguna de las boludeces que me sol&iacute;a decir. Pero cuando no me est&aacute; agrediendo, act&uacute;a de forma totalmente indiferente. Como si mi existencia s&oacute;lo tuviese sentido para ella, cuando necesitaba mofarse de m&iacute;.<\/p>\n<p>A la noche, cuando ya era la hora de cenar baj&eacute; al comedor.<\/p>\n<p>-&iquest;Por qu&eacute; no le avis&aacute;s a Florcita que baje a cenar? &#8211; pidi&oacute; mi mam&aacute;.<\/p>\n<p>Le iba a decir que &quot;Florcita&quot; Ya sab&iacute;a a la hora en que com&iacute;amos. Pero cambi&eacute; de opini&oacute;n. Le dar&iacute;a una dosis de su propia medicina.<\/p>\n<p>Fui hasta su cuarto. Entr&eacute; sin golpearle la puerta, para que se d&eacute; cuenta de lo invasivo que resulta cuando te hacen eso. Pero no la encontr&eacute;. En la computadora hab&iacute;a un video musical reproduci&eacute;ndose a todo volumen, por lo que seguramente no me hab&iacute;a o&iacute;do entrar. Vi que la puerta del ba&ntilde;o estaba media abierta. Seguramente se estaba sacando una foto frente al espejo, &uacute;ltimamente estaba subiendo a su Instagram muchas selfies de ese tipo, vaya a saber la atenci&oacute;n de qui&eacute;n quer&iacute;a llamar.<\/p>\n<p>Fiel a mi plan entr&eacute; sin aviso. Florencia estaba con las nalgas sobre la bacha del ba&ntilde;o. Efectivamente, sosten&iacute;a su tel&eacute;fono en la mano. Pero lo que me llam&oacute; la atenci&oacute;n fue la ropa que llevaba puesta, o mejor dicho, la ausencia de ropa.<\/p>\n<p>Debajo, s&oacute;lo la cubr&iacute;a una diminuta tanga negra de hilo dental. La tela se met&iacute;a sin pudor entre sus gl&uacute;teos. La piel estaba p&aacute;lida en las partes donde normalmente era cubierta por una lencer&iacute;a m&aacute;s grande.<\/p>\n<p>Y arriba&#8230; arriba estaba totalmente desnuda.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Qu&eacute; quer&eacute;s pendejo! &mdash;me dijo, indignada.<\/p>\n<p>Pens&eacute; que me iba a cerrar la puerta en la cara, pero se me fue al humo, como queriendo insultarme, aunque no le salieron las palabras. Por primera vez vi que se sent&iacute;a avergonzada.<\/p>\n<p>&mdash; Ya est&aacute; la cena &mdash;Dije, fingiendo normalidad, aunque no pude evitar mirar sus pechos. No eran grandes, pero tampoco peque&ntilde;os, y los pezones eran rosados.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; te pasa? &iquest;Nunca viste una teta? &mdash;dijo Florencia, d&aacute;ndose cuenta de mi obvia mirada. Se cruz&oacute; de brazos, cubri&eacute;ndose.<\/p>\n<p>La mir&eacute; a los ojos.<\/p>\n<p>&mdash; Obvio que vi muchas. Y las tuyas no son nada de otro mundo &mdash;dije.&mdash;Apurate que se va a enfriar la comida. &mdash;Agregu&eacute; despu&eacute;s. Me di vuelta y la dej&eacute; con la palabra en la boca.<\/p>\n<p>En la cena la pendeja estuvo demasiado calladita por tratarse de ella. Sent&iacute;a c&oacute;mo de repente me clavaba los ojos. Yo com&iacute;a, como si no hubiese pasado nada. Si la bardeaba por haberla visto en tetas, el que iba a terminar mal parado iba a ser yo. As&iacute; que me llam&eacute; a silencio y dej&eacute; que ella solita se hiciera la cabeza.<\/p>\n<p>Florencia me hab&iacute;a enganchado haci&eacute;ndome una paja, era cierto. Pero ahora est&aacute;bamos a mano. Ahora los dos nos hab&iacute;amos visto en un momento de vulnerabilidad. Ella, ya sea por pura vanidad, o para agasajar a alg&uacute;n chongo, se hab&iacute;a sacado una foto con una tanga diminuta y en tetas. El culo estaba apoyado sobre la pileta del ba&ntilde;o. La hab&iacute;a atrapado infraganti, con las manos en la maza, como dice mam&aacute;.<\/p>\n<p>Terminamos de comer y me met&iacute; en mi habitaci&oacute;n. Gonza me hab&iacute;a dicho de ir a una joda, pero no ten&iacute;a un mango encima, y no quer&iacute;a pedirle plata a Pedro, mi padrastro.<\/p>\n<p>De todas formas prefer&iacute;a no ir. Las fiestas nunca me gustaron mucho. La m&uacute;sica a todo volumen me incomoda, la gente borracha me desagrada, y con las chicas siempre me fue mal. As&iacute; que prefer&iacute;a pasar el d&iacute;a en casa, o en la casa de alguno de los pibes, jugando a la Play y tomando alguna birra.<\/p>\n<p>El problema era que eso ya se estaba terminando. Mis amigos, de a poco, se iban convirtiendo en adultos. Ahora todos trabajaban. Y Juancito hasta esperaba una criatura. Ya casi no ten&iacute;an tiempo para m&iacute;.<\/p>\n<p>Esa noche me pint&oacute; el baj&oacute;n, justamente pensando en eso. Puse un par de videos de &quot;Te lo resumo As&iacute; nom&aacute;s&quot; para cagarme de risa, y despu&eacute;s entr&eacute; a una p&aacute;gina pornogr&aacute;fica a la que &uacute;ltimamente estaba entrando seguido.<\/p>\n<p>Uno de los Users a los que sigo hab&iacute;a subido un post con im&aacute;genes de las minas m&aacute;s sexys de la televisi&oacute;n. Mir&eacute; cada una de las fotos, y luego me detuve en mis favoritas.<\/p>\n<p>Al toque me met&iacute; la mano adentro del calzoncillo. Al toque me puse al palo. Humedec&iacute; mi mano con saliva y luego me frot&eacute; la cabeza de mi amigo. Estaba como loco pensando en ellas y en Florencia&#8230;<\/p>\n<p>&iquest;Florencia?<\/p>\n<p>S&iacute;, Florencia tambi&eacute;n ten&iacute;a tremendo culo, no me pod&iacute;a hacer el boludo con eso. Mi hermanastra era un cami&oacute;n. Hasta el momento ven&iacute;a sobrellevando bien el hecho de vivir con una mina como ella. Pero verla semidesnuda fue heavy. El culo escultural apoyado sobre la bacha del ba&ntilde;o, s&oacute;lo cubierto por una tanguita diminuta, que m&aacute;s que cubrirla, simplemente resaltaba su desnudez. Su torso desnudo, su cara de intelectual seductora. S&iacute;, Florencia estaba buena. Pero la odiaba. Me trataba como un pelele. No se merec&iacute;a estar en mi cabeza, no merec&iacute;a que tenga una erecci&oacute;n por ella, no merec&iacute;a mi leche.<\/p>\n<p>Rec&eacute; a mis diosas para que fueran a salvarme. Enseguida las im&aacute;genes de ellas fueron a mi rescate. Ya no daba m&aacute;s. Iba a largar la eyaculaci&oacute;n. Ten&iacute;a que aguantar, ten&iacute;a que serle fiel a ellas. Pero el recuerdo de Florencia, de su trasero perfecto, de la blancura, ah&iacute;, donde normalmente estaba cubierta, de sus tetas paradas, del olor de su cuerpo cuando estaba cerquita de m&iacute;, se colaron. Trat&eacute; de aguantar, pero ya no pude. El semen sali&oacute; con mucha potencia. Tuve que ahogar un grito. Mi odiosa hermanastra me hab&iacute;a hecho acabar por primera vez desde que le conoc&iacute;.<\/p>\n<p>Me levant&eacute; al otro d&iacute;a a la hora del almuerzo. S&oacute;lo comimos mam&aacute; y yo. Pedro estaba en su oficina, y Florencia hab&iacute;a salido. Se respiraba tranquilidad cuando ella no estaba en casa. No me ten&iacute;a que preocupar por las frases ofensivas que tiraba en momentos inesperados. No me ten&iacute;a que esforzar por buscar una respuesta igual de filosa, aunque casi nunca la encontraba.<\/p>\n<p>&mdash;Acordate de poner tu ropa sucia en el canasto. &mdash;Me dijo mam&aacute; cuando terminamos de comer.<\/p>\n<p>Fui hasta mi cuarto. Hac&iacute;a como dos d&iacute;as que acumulaba ropa sobre una silla. Un colgado. Seguro mam&aacute; me va a cagar a pedos, pens&eacute;. Agarr&eacute; el mont&oacute;n y lo llev&eacute; al lavadero. Cuando iba a poner la ropa en el canasto vi que adentro ya hab&iacute;a ropa. Un pantal&oacute;n de jean y una remerita blanca. Y encima de la remera, una peque&ntilde;a tela negra.<\/p>\n<p>Mir&eacute; por encima de mis hombros, a ver si mam&aacute; no estaba detr&aacute;s de m&iacute;. La vieja ten&iacute;a la costumbre de hacer esas cosas. Me observaba mientras yo no me daba cuenta, como si estuviese a la expectativa de que me mande una macana. Ni que tuviera doce a&ntilde;os.<\/p>\n<p>Pero estaba solo. Solt&eacute; mi ropa, tir&aacute;ndola al piso, y agarr&eacute; la tela negra. Estaba enrollada, hecha un bollo. Las desenroll&eacute;. Como pensaba, era la tanga con la que Florencia se hab&iacute;a sacado una foto el d&iacute;a anterior. &iquest;Para qui&eacute;n carajos era esa foto?<\/p>\n<p>Me qued&eacute; observando la prenda &iacute;ntima de mi hermanastra, parando la oreja, y mirando hacia la puerta a cada rato, atento a si aparec&iacute;a mam&aacute;.<\/p>\n<p>La tela que iba en la parte trasera no era m&aacute;s que una tirita. En la parte delantera era un tri&aacute;ngulo muy angosto. Me imaginaba que Florencia deb&iacute;a estar completamente depilada para usar esa prenda. Hice un esfuerzo para recordar su pubis del d&iacute;a anterior, pero s&oacute;lo hab&iacute;a prestado atenci&oacute;n a su trasero y sus tetas.<\/p>\n<p>Me llev&eacute; la tanga a la nariz, y la ol&iacute;, quiz&aacute;s esperando encontrar un olor desagradable en ella. La pr&oacute;xima vez que me molestara le dir&iacute;a &quot;callate olor a culo&quot;.<\/p>\n<p>Pero no percib&iacute; nada m&aacute;s que un suave perfume. Ni siquiera olor a transpiraci&oacute;n. Nada. Supuse que s&oacute;lo la hab&iacute;a usado un rato, se la habr&iacute;a puesto exclusivamente para hacerse esa foto. Con el calor que hac&iacute;a esos d&iacute;as, si la hab&iacute;a usado durante varias horas, deb&iacute;a tener olor.<\/p>\n<p>Pens&eacute; en qu&eacute; ropa interior estar&iacute;a usando en ese momento. Ahora s&iacute;, con treinta y tres grados bajo el sol, su trasero y su entrepierna estar&iacute;an ba&ntilde;adas en sudor, y la bombacha estar&iacute;a empapada.<\/p>\n<p>Hice un bollo con la tanguita negra. Era tan chica que cab&iacute;a adentro del pu&ntilde;o sin que se notara que ten&iacute;a algo en &eacute;l.<\/p>\n<p>Entonces escuch&eacute; unos pasos que se acercaban. Menos mal que hab&iacute;a estado atento, porque al toque mam&aacute; abri&oacute; la puerta de la cocina que era la que daba al lavadero. Cerr&eacute; el pu&ntilde;o con m&aacute;s fuerza. Tuve miedo de que una tirita de la tanga sobresaliera sin que me diera cuenta, as&iacute; que, con carpa, puse la mano en el bolsillo.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; hace tu ropa en el piso? &mdash; Pregunt&oacute; mam&aacute;.<\/p>\n<p>Qu&eacute; boludo, pens&eacute; para m&iacute;. Me hab&iacute;a colgado morboseando con la tanga, y me olvid&eacute; de poner la ropa en el canasto.<\/p>\n<p>&mdash;Emmm &mdash;balbuce&eacute;, sin encontrar una mentira convincente.<\/p>\n<p>&mdash;And&aacute; nom&aacute;s Marianito, con vos no hay caso, las tareas dom&eacute;sticas no se te dan.<\/p>\n<p>Mam&aacute; se puso a recoger la ropa. Yo esperaba la oportunidad de meter la tanga de Florencia en el canasto, pero mam&aacute; ya se dispon&iacute;a a lavar toda la ropa. As&iacute; que me fui a mi cuarto, con la tanga de mi hermanastra en el bolsillo.<\/p>\n<p>Los d&iacute;as que siguieron fueron de mucho calor. Tanto que, con todo lo harag&aacute;n que soy, me puse a limpiar la pileta y a llenarla. Reci&eacute;n para el atardecer termin&eacute;, y me di un buen ba&ntilde;o durante un par de horas.<\/p>\n<p>Fui a mi cuarto, fresquito. Me puse a ver una peli en Netflix. Ya era la medianoche cuando escuch&eacute; que alguien golpeaba t&iacute;midamente mi puerta.<\/p>\n<p>Sin esperar a que yo responda, la puerta se abri&oacute;. Era Florencia. Estaba vestida solo con una bombacha blanca y una camisa que usaba de pijama.<\/p>\n<p>&mdash; Ya no aguanto m&aacute;s &mdash; dijo. Ten&iacute;a un gesto de angustia. Su pelo casta&ntilde;o estaba mojado y las gotitas de agua se resbalaban por su cara. Supuse que se acababa de dar una ducha de agua fr&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Qu&eacute; te pasa? &mdash; le pregunt&eacute;, confundido.<\/p>\n<p>&mdash; Me muero de calor. Mi aire acondicionado no funciona. Esta noche voy a dormir ac&aacute;.<\/p>\n<p>&mdash; Deber&iacute;as ped&iacute;rmelo primero. &iquest;No?<\/p>\n<p>&mdash; No te pongas en forro ahora, pendejo. Te digo que me muero de calor. Ya aguant&eacute; dos d&iacute;as sin dormir casi. Pap&aacute; me asegur&oacute; que el t&eacute;cnico viene ma&ntilde;ana sin falta, pero hoy necesito dormir bien.<\/p>\n<p>Sali&oacute; al pasillo y volvi&oacute; a entrar, arrastrando su colch&oacute;n y unas s&aacute;banas.<\/p>\n<p>Puso el colch&oacute;n al lado de mi cama.<\/p>\n<p>&mdash; Por hoy evit&aacute; hacerte la paja. Y en lo posible no te tires pedos. &mdash; Me dijo.<\/p>\n<p>&mdash; Y vos trat&aacute; de no andar en bolas por mi cuarto. &mdash; retruqu&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash; Callate Nini. &mdash; Respondi&oacute; ella. Siempre que no sab&iacute;a qu&eacute; responder me echaba en cara el hecho de que yo ni estudiaba ni trabajaba.<\/p>\n<p>Se tap&oacute; con la s&aacute;bana. Enseguida se durmi&oacute;. Se notaba que realmente necesitaba descansar.<\/p>\n<p>As&iacute;, dormida, no parec&iacute;a tan temible.<\/p>\n<p>De repente record&eacute; que ten&iacute;a su tanga escondida en un ba&uacute;l donde guardaba mis c&oacute;mic y mis mangas japoneses. Era improbable que la descubriera, pero uno nunca sab&iacute;a.<\/p>\n<p>Me cost&oacute; dormir. Me qued&eacute; un buen rato viendo c&oacute;mo Florencia dorm&iacute;a. Los labios estaban semiabiertos, las piernas se escapaban de las s&aacute;banas y aparec&iacute;an desnudas. En un momento, luego de que se removiera varias veces, pude ver su nalga, tambi&eacute;n desprotegida de las s&aacute;banas, cubierta por la linda bombacha blanca.<\/p>\n<p>No lo pod&iacute;a negar, estaba hermosa.<\/p>\n<p>Continuar&aacute;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>4 Eran m&aacute;s o menos las nueve de la ma&ntilde;ana, demasiado temprano para m&iacute;. Estuve un rato haciendo fiaca y aun as&iacute; no ten&iacute;a ganas de levantarme, mucho menos trat&aacute;ndose de un domingo. Pero mam&aacute; me hab&iacute;a hecho prometer que no me levantar&iacute;a reci&eacute;n para la hora del almuerzo, como hac&iacute;a siempre. Ese d&iacute;a vendr&iacute;an [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":4947,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":{"0":"post-26481","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-amor-filial"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26481","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4947"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=26481"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26481\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=26481"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=26481"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=26481"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}