{"id":26501,"date":"2020-11-07T04:32:17","date_gmt":"2020-11-07T04:32:17","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-11-07T04:32:17","modified_gmt":"2020-11-07T04:32:17","slug":"diario-de-una-puritana-cap-9-los-juegos-de-la-libido","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/diario-de-una-puritana-cap-9-los-juegos-de-la-libido\/","title":{"rendered":"Diario de una puritana (Cap. 9): Los juegos de la l\u00edbido"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"26501\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">3<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 11<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Hasta aqu&iacute; hab&iacute;a logrado un avance notable con Mafe. Poco y nada sobreviv&iacute;a de esa chica reservada, llena de complejos, baja de autoestima y amor propio. Ahora era mucho m&aacute;s segura de s&iacute; misma, y una sonrisa permanente en su rostro era se&ntilde;al de su renovada felicidad.<\/p>\n<p>Pero algo de esa &ldquo;moralidad&rdquo; impuesta e inducida sobreviv&iacute;a en ella. No faltaban las ocasiones en que ella se reprochaba a si misma el incurrir en conductas inmorales o impuras. No falt&oacute; tampoco la ocasi&oacute;n en que lo hizo hacia m&iacute;, incluso llegando a proponerme asistir a un retiro espiritual que nos llevara a la reflexi&oacute;n y al cambio.<\/p>\n<p>Evidentemente no estuve de acuerdo, no solo porque en mi condici&oacute;n de ac&eacute;rrimo ateo ve&iacute;a esta actividad como una estafa, sino porque realmente la encontraba poco provechosa. Mi deseo hacia ella no iba a disminuir porque un grupo de p&aacute;rrocos me dijera que as&iacute; ten&iacute;a que ser, y viendo lo enganchada que estaba ella hacia m&iacute;, me parec&iacute;a que tampoco lo lograr&iacute;an con ella.<\/p>\n<p>De todas formas no me dejaba de parecer absurdo que luego de tanto tiempo juntos, del trabajo constante de mi parte para despojarla de ese discurso de arrepentimiento y sumisi&oacute;n, existieran a&uacute;n rezagos de esa mentalidad que la hab&iacute;a llevado a ser una reprimida durante casi toda su vida.<\/p>\n<p>Debo confesar que verla de nuevo en ese plan de culpa y arrepentimiento, me produjo rabia e impotencia, pues no conceb&iacute;a que luego de tanta felicidad a partir de la liberaci&oacute;n, persistieran en ella estos deseos de someterse a convencionalismos tan obsoletos.<\/p>\n<p>Pero esa rabia se convirti&oacute; en oportunidad, pues si mi bella Mafe se sent&iacute;a culpable y pecaminosa, iba ser yo quien la liberara de sus tormentos, iba ser yo quien le dictar&iacute;a su castigo; claro que muy a mi manera.<\/p>\n<p>Quer&iacute;a hacer de esta situaci&oacute;n toda una fantas&iacute;a hecha realidad. Consegu&iacute; un traje eclesi&aacute;stico, y lo tuve guardado hasta la siguiente ocasi&oacute;n en que Mafe viviera una de esas crisis de culpabilidad.<\/p>\n<p>El esperado d&iacute;a lleg&oacute;. Fue as&iacute; entonces que la encontr&eacute; un d&iacute;a rezando, arrodillada, con la cabeza gacha, sus manos juntas y su torso ligeramente encorvado.<\/p>\n<p>Corr&iacute; a ponerme mi atuendo de sacerdote informal para sorprenderla y luego dar rienda suelta a mis fantas&iacute;as. Me acerqu&eacute; a ella, la tom&eacute; del ment&oacute;n y levant&eacute; su rostro.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Qu&eacute; te atormenta hija?<\/p>\n<p>&#8211; No juegues con esto<\/p>\n<p>&#8211; No te lo tomes a mal, es para evitarte ir al confesonario<\/p>\n<p>&#8211; Pero t&uacute; no eres p&aacute;rroco<\/p>\n<p>&#8211; No lo soy, pero de algo puede que sirva esto en tu inconsciente para aliviar esos cargos de consciencia<\/p>\n<p>&#8211; Pero t&uacute; ya sabes qu&eacute; es lo que me atormenta<\/p>\n<p>&#8211; No importa, lo que quiero es que lo exteriorices para que dejes de sentirte culpable&hellip; adelante hija<\/p>\n<p>&#8211; Bueno, padre, lo que ocurre es que mantengo relaciones con mi novio y no estamos casados, no contamos con la bendici&oacute;n de dios, pero adem&aacute;s incurrimos en varias conductas impuras<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Como cu&aacute;les hija?<\/p>\n<p>&#8211; Tenemos sexo durante mi periodo, nos masturbamos mutuamente, nos damos sexo oral<\/p>\n<p>&#8211; Hija, eso no es del todo grave, aunque de todas formas debo darte una penitencia. Date vuelta y reza diez ave Mar&iacute;a y un padre nuestro<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Qu&eacute; leve!<\/p>\n<p>&#8211; Ni tanto&hellip;<\/p>\n<p>Una vez que Mafe se dio vuelta, le di una palmada en su trasero. Ella no se lo esperaba, me lo confirm&oacute; al girar su cara y mirarme con cierto desagrado y sorpresa.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Qu&eacute; haces? Me lastimaste<\/p>\n<p>&#8211; Es parte de tu penitencia<\/p>\n<p>Escucharla decir que le hab&iacute;a lastimado me gener&oacute; cierto cargo de conciencia, pero entend&iacute; que no hab&iacute;a sido algo realmente grave, pues de haber sido as&iacute; se habr&iacute;a puesto en pie y se habr&iacute;a retirado.<\/p>\n<p>Empec&eacute; a sobar sus nalgas, como tratando de redimirme por el da&ntilde;o causado y a la vez para sentirlas una vez m&aacute;s entre mis manos. Ese d&iacute;a Mafe llevaba puesta su pijama, lo que facilit&oacute; la sensaci&oacute;n de mis manos sobre sus carnes, dado el poco grosor de la tela. A la vez que sobaba su culo, empec&eacute; a besarla por el cuello, sabiendo que no hab&iacute;a forma de fallar con eso.<\/p>\n<p>Era extra&ntilde;a la escena, Mafe en pijama y yo vestido de cura, afortunadamente nadie nos estaba viendo.<\/p>\n<p>Mafe se olvid&oacute; r&aacute;pidamente de sus culpas, de sus tormentos por sus conductas pecaminosas, estaba claro que una buena cantidad de besos por su cuello eran suficientes para hacerla cambiar de actitud. Claro que esto era algo que me generaba cierto temor, pues era tan contundente el hecho de besarla por el cuello, que cualquiera que lo hiciera iba a conseguir calentarla.<\/p>\n<p>Luego empezamos a besarnos, y mientras eso ocurr&iacute;a, met&iacute; mano en su entrepierna. Concretamente empec&eacute; a frotar la cara interna de sus muslos, buscando aproximarme a su apetecible co&ntilde;o.<\/p>\n<p>Su pijama constaba de un pantaloncito corto y una blusa, atuendo que la hac&iacute;a lucir completamente deseable, y que a la vez otorgaba grandes facilidades a la hora de despojarla del mismo.<\/p>\n<p>Mientras nos bes&aacute;bamos fui abriendo su blusa para liberar sus hermosos y delicados senos. Empec&eacute; a acariciarlos suavemente con mis dedos &iacute;ndice, como dibujando un c&iacute;rculo alrededor de su pez&oacute;n.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Hab&iacute;as imaginado alguna vez a un cura acariciando tus pechos?<\/p>\n<p>&#8211; No lo da&ntilde;es, no me pongas a pensar en lo pecaminoso de lo que estamos haciendo porque se me corta el rollo&hellip;<\/p>\n<p>Mafe ten&iacute;a raz&oacute;n, as&iacute; que la bes&eacute; como para cerrar el cap&iacute;tulo de mi torpeza al preguntarle semejante tonter&iacute;a.<\/p>\n<p>Mis manos se posaron en sus nalgas para amasarlas, para apretujarlas, para sentirlas en todo su esplendor. Todav&iacute;a llevaba puesto el pantaloncito de su pijama, pero este era lo suficientemente delgado como para permitirme apreciar su culo en su verdadera dimensi&oacute;n.<\/p>\n<p>Cuando le saqu&eacute; el pantaloncito, not&eacute; sus nalgas ciertamente coloradas, aunque no necesariamente por la contundencia de mi golpe, sino porque su piel era tan p&aacute;lida que, al m&aacute;s m&iacute;nimo contacto, tomaba ese color rojizo. De todas formas me sent&iacute;a culpable por la agresi&oacute;n, as&iacute; que decid&iacute; compensarla con una buena sesi&oacute;n de sexo oral.<\/p>\n<p>Lo del atuendo del sacerdote pudo haber sido una mala idea en ese momento en que Mafe pudo haberse sentido ofendida, pero al final no hubo arrepentimiento alguno de mi parte, es m&aacute;s, la termin&eacute; considerando una idea genial, pues me hab&iacute;a avivado el morbo, hab&iacute;a sido como una experiencia voyeur, pues a pesar de ser yo quien protagonizaba la situaci&oacute;n, en mi mente la viv&iacute;a como un tercero, como un observador que ve&iacute;a a Mafe disfrutando con un cura. &ldquo;La muy puta no se corta a pesar de que sea un cura el que le come el co&ntilde;o&rdquo;, pensaba para mis adentros.<\/p>\n<p>El juego del cura fornicador se nos fue volviendo cada vez m&aacute;s habitual, a pesar de que Mafe siempre expresaba un cierto malestar moral por ello. Para m&iacute; era raro el hecho de ser joven, no estar casado y estar recurriendo a juegos que usualmente utilizan las parejas para reavivar la llama de la pasi&oacute;n. Lo nuestro era algo diferente, pues yo deseaba a Mafe independientemente de la forma como visti&eacute;ramos, era m&aacute;s un capricho insano por ultrajar su fe.<\/p>\n<p>Y entre juego y juego, fuimos avanzando y adentr&aacute;ndonos cada vez m&aacute;s en caminos m&aacute;s pecaminosos. El juego del &ldquo;cura fornicador&rdquo; fue adquiriendo mayores dosis de perversi&oacute;n. Las penitencias fueron variando, aunque siempre apuntando a terminar en coitos desenfrenados.<\/p>\n<p>Claro que la fantas&iacute;a del cura fornicador fue apenas un juego de cr&iacute;os al lado de lo que se me ocurrir&iacute;a despu&eacute;s. Fue una &eacute;poca en la que realmente estuve muy desquiciado.<\/p>\n<p>Sinceramente fue un juego apto para jugarse una sola vez. No se trat&oacute; de una fantas&iacute;a apta de repetici&oacute;n, pues haberlo hecho habr&iacute;a terminado en un fetiche de dominaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Recuerdo a la perfecci&oacute;n ese s&aacute;bado. En la noche del viernes Mafe y yo salimos, primeros fuimos a cenar a unos de estos restaurantes de comida creativa, y rematamos la noche en un rumbeadero. Bailamos y bebimos hasta las dos o tres de la ma&ntilde;ana. Vencidos por el cansancio y el efecto del licor, partimos a casa para descansar.<\/p>\n<p>El s&aacute;bado despert&eacute; muy temprano, aunque sin los devastadores s&iacute;ntomas de la resaca, apenas un ligero dolor de cabeza y nada m&aacute;s. Eran aproximadamente las seis de la ma&ntilde;ana, y a pesar de tener v&iacute;a libre para continuar durmiendo por el resto del d&iacute;a, no pude conciliar el sue&ntilde;o.<\/p>\n<p>Luego de media hora tratando de volver a dormir, me rend&iacute; y decid&iacute; levantarme, prepararme un caf&eacute; y aprovechar el tiempo. La verdad no ten&iacute;a nada en mente para pasar el rato, pero una vez que me puse en pie y mir&eacute; a Mafe dormida, empec&eacute; a proyectar lo que har&iacute;a.<\/p>\n<p>Verla all&iacute; acostada, vistiendo apenas unas braguitas y una camiseta corta, sin nada debajo, fue suficiente motivo de inspiraci&oacute;n. Planear lo que iba a hacer no me tom&oacute; mayor tiempo, de hecho pude hacerlo en unos cinco o diez minutos, mientras preparaba mi caf&eacute;. Estaba l&uacute;cido para maquinar mi siguiente perversi&oacute;n, que valga aclarar, no se me hab&iacute;a ocurrido antes.<\/p>\n<p>Entre mi equipamiento para ejercitarme busqu&eacute; lazos y bandas el&aacute;sticas, pues eran los &uacute;nicos implementos que iba a necesitar para ejecutar mi plan. Una vez los encontr&eacute;, volv&iacute; al cuarto y en medio del sigilo empec&eacute; a amarrar a Mafe. Ella estaba profunda, pero prefer&iacute; ser silencioso porque haberla despertado habr&iacute;a echado a perder mi plan.<\/p>\n<p>La at&eacute; a la cama con los brazos extendidos horizontalmente. Con una de las bandas el&aacute;sticas at&eacute; sus piernas, una con la otra. Mafe hab&iacute;a quedado en la cl&aacute;sica posici&oacute;n de Cristo en la cruz. Ahora solo ten&iacute;a que esperar a que ella despertara. Estaba ansioso por la llegada de ese momento. No quer&iacute;a precipitar las cosas, quer&iacute;a que ella despertara por s&iacute; misma y se sorprendiera al verse inmovilizada y en dicha posici&oacute;n. Acerqu&eacute; una silla, tom&eacute; un libro y me sent&eacute; a esperar por el ansiado momento.<\/p>\n<p>Maf&eacute; despert&oacute; sobre las nueve de la ma&ntilde;ana aproximadamente, evidenciando algo de malestar en su rostro por la excesiva ingesta de licor la noche anterior. Claro que eso pas&oacute; a un segundo plano una vez que se vio all&iacute;, inmovilizada sobre la cama.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Y esto, a qu&eacute; se debe?<\/p>\n<p>&#8211; Es tu nuevo castigo<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Y por qu&eacute; se supone que estoy castigada?<\/p>\n<p>&#8211; Por entregarte a los placeres mundanos. Tus manos est&aacute;n inmovilizadas para que no puedas volver a agarrar una botella de licor entre ellas, y tus piernas juntas para que no puedas entregarte a los placeres de la carne. Has sido crucificada para redimirte por tus pecados<\/p>\n<p>&#8211; No juegues con esto<\/p>\n<p>&#8211; No est&aacute;s en posici&oacute;n de darme lecciones de moralidad, no por lo menos despu&eacute;s de la forma como te has comportado<\/p>\n<p>En ese momento me puse en pie, me acerqu&eacute; a ella y empec&eacute; a acariciar suavemente sus piernas. Ella insist&iacute;a en que dejara de jugar con eso, &ldquo;de verdad, me estoy enojando&rdquo;, dijo ella mientras mis manos segu&iacute;an pase&aacute;ndose lentamente por su cuerpo semidesnudo.<\/p>\n<p>Su enojo iba a ser muy ef&iacute;mero, pues fue cuesti&oacute;n de segundos, quiz&aacute; un par de minutos, para que el discurso de molestia quedara guardado en sus adentros. Ya sab&iacute;a yo que despertar el apetito sexual de Mafe era suficiente para apaciguar esa faceta pudorosa.<\/p>\n<p>Sub&iacute; ligeramente su camisa, sin llegar a descubrir sus senos, y empec&eacute; a deslizar lentamente mis u&ntilde;as por su torso. R&aacute;pidamente su delicada piel se fue tornando rojiza, fueron quedando los rastros de mis u&ntilde;as al pasar.<\/p>\n<p>Mafe guard&oacute; silencio y me dej&oacute; continuar sin oponer resistencia alguna. Realmente no era mucho lo que pod&iacute;a hacer, aunque pudo haberlo hecho de palabra, pero no fue as&iacute;.<\/p>\n<p>Pos&eacute; mi lengua en la parte m&aacute;s baja de su estern&oacute;n y empec&eacute; a deslizarla hacia abajo, aunque antes de llegar a su zona &iacute;ntima me detuve. No quer&iacute;a precipitarme, quer&iacute;a dedicar el tiempo necesario a este juego, quer&iacute;a que fuera una experiencia digna de recordaci&oacute;n, tanto para ella como para m&iacute;.<\/p>\n<p>Acarici&eacute; su abdomen, sus piernas y su rostro. Me encantaba tomarla de la mejilla con ternura, peinarla delicadamente con una de mis dedos, y contemplarla a la vez que la imaginaba entregada a la concupiscencia.<\/p>\n<p>Mafe me miraba fijamente mientras le acariciaba, clavaba su mirada en la m&iacute;a, como tratando de leer lo que pensaba. &ldquo;&iquest;Qu&eacute; es lo que m&aacute;s te gusta de m&iacute;?&rdquo;, pregunt&oacute; Mafe rompiendo el hasta entonces extendido silencio.<\/p>\n<p>Antes de empezar a responder, pos&eacute; una de mis manos sobre su vagina, que a&uacute;n estaba resguardada por sus braguitas. Puse la palma de mi mano sobre su vulva, y comenc&eacute; a frotarla lentamente.<\/p>\n<p>&#8211; Tu alma Mafe, tu esencia es lo que m&aacute;s me gusta de ti. Tu forma de ser me da tranquilidad, me transmite paz. Tu capacidad para comprender a los dem&aacute;s, tu habilidad para siempre empatizar. Tu destreza para imponerte ante la adversidad, tus aptitudes para lograr convencimiento sobre otros. No solo me gustas por eso, sino que te admiro. Pero especialmente me gusta que has sido capaz de reinventarte, de dejar a un lado creencias, ideolog&iacute;as y dem&aacute;s, para aceptarme, y para aceptar nuevas formas de ver y apreciar la vida.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Y de mi cuerpo que es lo que m&aacute;s te gusta?<\/p>\n<p>&#8211; Podr&iacute;amos pasar el d&iacute;a entero y no acabo Mafe. Me gustas toda, de pies a cabeza. Me encanta tu cabello, cuando lo luces cepillado y arreglado, como cuando lo llevas desordenado y salvaje, como ahora. Tus hombros al desnudo, resaltados por un vestido escotado, tambi&eacute;n me enloquecen. Tu rostro de facciones finas y gestos elegantes. De hecho tu rostro es precioso incluso a primera hora de la ma&ntilde;ana cuando lo lavas y lo veo sin el enga&ntilde;oso maquillaje. Tus manos suaves, delicadas y peque&ntilde;as me parecen muy lindas, me evocan ternura. Igual que tus pechos, que poco se desarrollaron, pero que lo hicieron lo suficiente para satisfacer gustos como el m&iacute;o. Tus nalgas, a pesar de no tener la curvatura ideal, son carnosas, blanquitas y temblorosas, ideales para desatar mi locura. Aunque apelando a la sinceridad, he de decir que el rasgo f&iacute;sico que m&aacute;s me gusta de ti son tus piernas. Siempre fueron motivo de deseo para m&iacute;: largas, macizas, bien contorneadas, tersas; dir&iacute;a que son un peligro para el orden p&uacute;blico.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Sabes?&#8230; Jam&aacute;s me hab&iacute;an dicho algo as&iacute;. Nunca pens&eacute; que pudiera provocar eso en alguien. Me ha calentado escucharte decir todo eso sobre m&iacute;.<\/p>\n<p>&#8211; Lo noto<\/p>\n<p>Hasta ah&iacute; no hab&iacute;a dejado de acariciar su concha por sobre su ropa interior. Pod&iacute;a sentir la forma como el calor en esa zona empezaba a surgir, pero no quer&iacute;a precipitarme. Me gustaba esto de hablar y elogiar a Mafe a la vez que la consent&iacute;a.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Crees que soy buena en la cama?<\/p>\n<p>&#8211; Obvio, sino no estaba contigo<\/p>\n<p>&#8211; Puede que lo hagas porque no tienes m&aacute;s a la mano<\/p>\n<p>&#8211; Para nada Mafe. He fantaseado contigo desde que te conoc&iacute;, y no dej&eacute; de hacerlo ni siquiera cuando pude tenerte. Al comienzo eras un poco fr&iacute;gida, pero te soltaste r&aacute;pidamente. Tambi&eacute;n creo que hab&iacute;a algo de torpeza o descoordinaci&oacute;n entre nosotros, pero nos fuimos entendiendo r&aacute;pidamente.<\/p>\n<p>&#8211; Bueno, el sentimiento es mutuo. A m&iacute; me has revelado todo un mundo. No tuve la oportunidad de probar con mucha m&aacute;s gente, pero hoy creo que no me hace falta<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Qu&eacute; es lo que m&aacute;s te gusta del sexo conmigo?<\/p>\n<p>&#8211; Me encanta que piensas constantemente en complacerme. Me encanta como me masturbas y adoro tu sexo oral<\/p>\n<p>&#8211; Bueno, pues as&iacute; las cosas voy a concederte la liberaci&oacute;n de tus piernas para proceder a consentir tu vagina como tanto te gusta.<\/p>\n<p>Desat&eacute; las piernas de Mafe, de modo que ahora era posible que las separara. Baj&eacute; su blanca braguita, y empec&eacute; a acariciar su vagina con la palma de mi mano. Inicialmente sin intromisi&oacute;n alguna de mis dedos, sencillamente con el frote superficial de mi mano por sobre su vulva.<\/p>\n<p>Para ese momento su co&ntilde;o estaba ardiendo y ligeramente h&uacute;medo. Pero a&uacute;n hac&iacute;a falta estimularlo de verdad. Era hora de poner mi lengua en acci&oacute;n, pues no iba a descansar hasta dejar sus piernas como las de un venado reci&eacute;n nacido.<\/p>\n<p>Sus muslos se abrieron complacientes, y mis labios chuparon esa pulpa encarnada, ese fruto que destilaba ese licor exquisito del cual solo yo hab&iacute;a bebido.<\/p>\n<p>Su cl&iacute;toris saliente, creciente y notorio, y el enrojecimiento de su vagina eran se&ntilde;ales adicionales de estar logrando mi cometido. Tambi&eacute;n lo eran sus gemidos, que para ese momento eran m&aacute;s resuellos que otra cosa.<\/p>\n<p>Su vagina se encharc&oacute;, y su cuerpo se contorsionaba en la medida que las ataduras se lo permit&iacute;an, lo que fue una clara se&ntilde;al de que era hora de la penetraci&oacute;n.<\/p>\n<p>Jugu&eacute; un rato con mi pene sobre su vagina, pase&aacute;ndolo, frot&aacute;ndolo y golpe&aacute;ndolo sobre esta. Ella guardaba silencio, pero con su mirada me ped&iacute;a ser penetrada de inmediato. Pero yo quer&iacute;a disfrutar del momento, quer&iacute;a hacer de su ansiedad un arma a mi favor. Junt&eacute; sus piernas y met&iacute; mi pene entre ellas, como simulando la penetraci&oacute;n que har&iacute;a minutos despu&eacute;s.<\/p>\n<p>Antes de introducir mi miembro por primera vez, volv&iacute;a a besarla, como tratando de causarle una distracci&oacute;n para el momento en que nuestros genitales se unieran.<\/p>\n<p>Mi pene entr&oacute; con gran facilidad, se desliz&oacute; hasta el fondo en cuesti&oacute;n de cent&eacute;simas de segundo. El entorno de humedad facilit&oacute; ese momento, era como tirarse por un tobog&aacute;n.<\/p>\n<p>Mafe segu&iacute;a con sus manos atadas, por lo que no pod&iacute;a utilizarlas para acompa&ntilde;ar su expresi&oacute;n durante el coito. Ten&iacute;a apenas sus ojos para manifestarme su sentir, su boca para expresar sus pedidos, y sus piernas para emular los abrazos que sus brazos no pod&iacute;an dar.<\/p>\n<p>Su respiraci&oacute;n se fue agitando r&aacute;pidamente, tambi&eacute;n se hizo m&aacute;s constante ese adem&aacute;n de pasar saliva y especialmente el de morderse los labios.<\/p>\n<p>Mis movimientos eran relativamente lentos, aunque por la humedad de su vagina tend&iacute;an a hacerse m&aacute;s r&aacute;pidos, no porque yo quisiera, sino porque era tanto el deslizamiento que era complejo lograr un ritmo lento y pausado.<\/p>\n<p>Se hizo presente ese sonido tan diciente de los cuerpos al chocar, acompa&ntilde;ado por nuestros gemidos, siendo Mafe la encargada de producir las altas tonalidades.<\/p>\n<p>Mafe fue abriendo y levantando cada vez m&aacute;s sus piernas, facilitando as&iacute; una profunda penetraci&oacute;n. Yo increment&eacute; el ritmo, como si realmente buscara castigarla, aunque mucha expresi&oacute;n de sufrimiento no hab&iacute;a en el bello rostro de Mafe.<\/p>\n<p>Ella pidi&oacute; para que le desatara las manos, pero para ese momento yo estaba obsesionado por follarla, era esclavo de mis instintos m&aacute;s b&aacute;sicos, as&iacute; que no pod&iacute;a procesar el pedido de Mafe, y mucho menos concebir interrumpir el coito para desatarla.<\/p>\n<p>De repente desaceler&eacute; por completo el ritmo de mis empellones. Hice una pausa para acomodarme y para agarrarla del cuello con una de mis manos, como tratando de asfixiarle. Mis movimientos pasaron a ser lentos, pero contundentes, como tratando de dejar el alma en cada uno de los empujones. Mafe apenas sonre&iacute;a.<\/p>\n<p>La hab&iacute;a sometido tanto como hab&iacute;a querido, era hora de desatarla y entregarle la iniciativa. Una vez que le liber&eacute;, nos arrodillamos sobre la cama y nos fundimos en un apasionado beso que acompa&ntilde;amos rode&aacute;ndonos mutuamente con los brazos.<\/p>\n<p>Luego Mafe me empuj&oacute;, me tumb&oacute; sobre el colch&oacute;n, se sent&oacute; sobre m&iacute; y empez&oacute; una intensa cabalgata. Esta versi&oacute;n de Mafe, que llevaba ya una buena cantidad de meses ejercit&aacute;ndose, no sinti&oacute; el cansancio por fornicar en esa posici&oacute;n, pod&iacute;a aguantar tanto como quisiera, por lo que a&uacute;n nos quedaba un buen rato para seguir entreg&aacute;ndonos a nuestras pasiones.<\/p>\n<p>Estando sobre m&iacute;, Mafe me cachete&oacute;, sonri&oacute; luego de hacerlo, yo no pronunci&eacute; palabra y continu&eacute; agarr&aacute;ndola del culo mientras me cabalgaba. Pasados unos segundos volvi&oacute; a hacerlo, ahora con su otra mano y ejerciendo su castigo sobre mi otra mejilla. No ten&iacute;a reparo alguno en que sus golpes fueran fuertes, de seguro mi cara estaba colorada despu&eacute;s del par de bofetadas.<\/p>\n<p>Eso realmente la excitaba, su vagina lo expresaba, pues el aumento de su humedad luego del par de cachetadas fue evidente. Sus sentones tambi&eacute;n fueron aumentando en intensidad, parec&iacute;a como si quisiese aplastar mi pelvis. Y si bien el cansancio no la venci&oacute;, la llegada al orgasmo si lo hizo, pues fue ah&iacute; cuando derrumb&oacute; su cuerpo sobre el m&iacute;o para sumergirse en un intenso beso.<\/p>\n<p>Pod&iacute;a sentir los fuertes y r&aacute;pidos latidos de su coraz&oacute;n al juntar su pecho con el m&iacute;o, pod&iacute;a sentir sus piernas temblar del cansancio y del esfuerzo, y pod&iacute;a sentir que a pesar de su orgasmo, esto todav&iacute;a no hab&iacute;a terminado.<\/p>\n<p>Mientras nos bes&aacute;bamos, giramos nuestros cuerpos, quedando ella nuevamente debajo de m&iacute;. La penetraci&oacute;n fue lenta, por lo menos mientras nos mantuvimos bes&aacute;ndonos, pero luego volv&iacute; a incrementar el ritmo. Ella me agarraba fuertemente del culo, como buscando que la penetraci&oacute;n fuera cada vez m&aacute;s profunda.<\/p>\n<p>Separ&eacute; mis labios de los suyos para posarlos en su cuello. Sus gemidos se transformaron en susurros en los que Mafe dec&iacute;a solo dos cosas: &ldquo;&iexcl;Qu&eacute; rico!&rdquo; y &ldquo;&iexcl;duro, duro!&rdquo;.<\/p>\n<p>Hice caso a su pedido, separ&eacute; mi cara de su cuello, me alej&eacute; un poco de su cuerpo apoy&aacute;ndome en mis brazos, como quien va hacer una flexi&oacute;n, y empec&eacute; a penetrarla duro, incrementando poco a poco la velocidad de mis movimientos. Mafe empez&oacute; a darme cortos y tiernos besos en los pectorales, aunque luego empez&oacute; a morderme.<\/p>\n<p>Sin embargo, fue cuando rasgu&ntilde;&oacute; mi espalda que caus&oacute; mi estallido, una vez m&aacute;s al interior de su co&ntilde;o, como tanto le gustaba.<\/p>\n<p>Estaba agotado pero satisfecho, las piernas de mi bella Mafe hab&iacute;an quedado temblando, tal y como me lo hab&iacute;a propuesto. Nuestros cuerpos estaban empapados en sudor, y el ambiente de la habitaci&oacute;n estaba saturado de ese intenso olor a sexo. Hab&iacute;a sido un coito intenso y plenamente satisfactorio para los dos, pero iba a ser la &uacute;ltima vez que &iacute;bamos a incurrir en esta fantas&iacute;a, b&aacute;sicamente porque estaba cumplida.<\/p>\n<p>El resto del d&iacute;a lo pasamos en la cama, compartiendo como pareja y descansando no solo de la intensa jornada de sexo, sino de los efectos de la resaca que a&uacute;n quedaban en nosotros, que fueron disipados durante el coito por efecto del alto estado de excitaci&oacute;n, pero que se hicieron presentes nuevamente una vez que liberamos oxitocina y dopamina.<\/p>\n<p>Cap&iacute;tulo 10: En b&uacute;squeda del &ldquo;santo grial&rdquo;<\/p>\n<p>Mafe era una mujer verdaderamente espectacular, maravillosa, pero sinceramente yo pensaba que nuestra relaci&oacute;n no ten&iacute;a futuro, estaba condenada a morir. Le admiraba mucho, era complaciente con ella, cari&ntilde;oso y bastante entregado, pero no estaba seguro de quererla aut&eacute;nticamente&#8230;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 11<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>3 Hasta aqu&iacute; hab&iacute;a logrado un avance notable con Mafe. Poco y nada sobreviv&iacute;a de esa chica reservada, llena de complejos, baja de autoestima y amor propio. Ahora era mucho m&aacute;s segura de s&iacute; misma, y una sonrisa permanente en su rostro era se&ntilde;al de su renovada felicidad. Pero algo de esa &ldquo;moralidad&rdquo; impuesta e [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":5643,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[11],"tags":[],"class_list":{"0":"post-26501","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-grandes-relatos"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26501","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5643"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=26501"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26501\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=26501"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=26501"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=26501"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}