{"id":26504,"date":"2020-11-07T05:00:25","date_gmt":"2020-11-07T05:00:25","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-11-07T05:00:25","modified_gmt":"2020-11-07T05:00:25","slug":"ella-solo-queria-bailar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/ella-solo-queria-bailar\/","title":{"rendered":"Ella s\u00f3lo quer\u00eda bailar"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"26504\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 11<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Despu&eacute;s de varios d&iacute;as de aparente inactividad, mi esposa me confiesa que ha estado explorando en internet perfiles de muchachos que buscan tener una aventura sexual con maduras. Lo ha hecho un tanto por curiosidad, dice, y para espabilarse un rato y salir de la rutina. A ella le gusta revisar peri&oacute;dicamente el perfil que tenemos publicado en una p&aacute;gina de encuentros y mirar los comentarios que colocan sobre nuestras fotograf&iacute;as. Por lo general, al hacerlo, se le activa el deseo y empieza a maquinar nuevas posibilidades.<\/p>\n<p>En este caso, Kevin, un muchacho joven, de color, para variar, le ha llamado la atenci&oacute;n. Me cuenta que ha chateado con &eacute;l en algunas ocasiones y que existe la probabilidad de que se concrete un encuentro. Le pregunto si hay seguridad sobre esa posibilidad y me dice que, al igual que en otras ocasiones, una cosa es lo que las personas escriben en las p&aacute;ginas de citas y otra actitud muy diferente la que muestran a la hora de concretar algo. Ella dice que, si algo se da, bien, y si no, pues habr&aacute; otras personas y otras oportunidades.<\/p>\n<p>Le pregunto qu&eacute; le llam&oacute; la atenci&oacute;n de aquel nuevo prospecto. Me dijo que su contextura y su rostro. Seg&uacute;n ella se ve atractivo, delicado y muy varonil. Insisto en saber si lo ha visto desnudo. Me dice que no, que tan solo han chateado como consecuencia de los mensajes que se colocaron en la p&aacute;gina de citas y a los cuales ella dio respuesta, pero que la comunicaci&oacute;n, como siempre, no ha pasado de fantasear acerca de la posibilidad de realizar la tan ansiada cita y que, cuando se pretende programar algo, siempre han surgido inconvenientes con la disponibilidad de tiempo, el d&iacute;a, la hora, el lugar, etc.; quiz&aacute;s solo excusas.<\/p>\n<p>Para esos muchachos no es un secreto la imagen de mi esposa, porque las fotograf&iacute;as que hemos colgado en la p&aacute;gina son bastante expl&iacute;citas y no solo dejan ver su cuerpo desnudo sino tambi&eacute;n su rostro. No hay nada que esconder. Pero quise saber si &eacute;l le hab&iacute;a pedido fotos actualizadas; algunos lo hacen. Me dice que s&iacute; y que curiosamente pidi&oacute; que fueran fotos normales, as&iacute; que le envi&oacute; algunas que nos hemos tomado en actividades tur&iacute;sticas, fotos casuales y donde ella se ve vestida con atuendos normales.<\/p>\n<p>Ella, entonces, me comparte las fotos de su potencial pareja, observando que le ha enviado fotograf&iacute;as donde se ve totalmente vestido. Me imagino que ya has visto su pene, comento. Ella, sonriendo, me dice, todav&iacute;a no. &iquest;Y c&oacute;mo te lo imaginas? Bueno, tal vez lo tiene grande, como todos esos muchachos. La verdad no le he puesto atenci&oacute;n a eso, m&aacute;s bien me parece que tiene un cuerpo arm&oacute;nico y bien proporcionado. El muchacho se ve bien, me dice.<\/p>\n<p>Bueno, pero a estas alturas ya habr&aacute; empezado a piropear y a decir que t&uacute; eres la mujer m&aacute;s hembra del mundo y cosas as&iacute;. No de esa manera, dice ella, pero s&iacute; se le nota las ganas de galantear y decir cosas agradables para caer bien de entrada. Y &iquest;ya tiene claro que yo estar&eacute; en la escena? Si. Creo que todos los que ven nuestro perfil en la p&aacute;gina lo tienen claro. Kevin me pregunta si t&uacute; no te molestas porque otro me haga el amor, que si t&uacute; no muestras celos porque yo prefiera estar con otro que compartir contigo, que si t&uacute; no has llegado a intervenir si ve que el otro est&aacute; haciendo conmigo algo que t&uacute; no compartes o no te guste, que si t&uacute; tratas bien a las personas que van a estar conmigo, y cosas as&iacute;. Yo le he dicho que esto es una aventura compartida y que t&uacute; respetas que las cosas vayan hasta donde yo lo permita.<\/p>\n<p>En los d&iacute;as siguientes, cada vez es m&aacute;s frecuente que ella me comente que chate&oacute; con Kevin, que contest&oacute; una nota de Kevin, que habl&oacute; con Kevin, pero nada en concreto sobre la posibilidad de definir cu&aacute;ndo ser&iacute;a el encuentro. En el pasado, me ha parecido que las cosas se han dado m&aacute;s r&aacute;pido, pero, al fin y al cabo, es ella quien decide el qu&eacute;, c&oacute;mo, cu&aacute;ndo y d&oacute;nde, as&iacute; que me doy por enterado, y no indago m&aacute;s por el asunto. Me asalta la curiosidad por saber de qu&eacute; tanto hablan y llego a pensar que ella est&aacute; m&aacute;s que ansiosa y expectante por tener a aquel hombre entre sus piernas, pero nada apresurada a presionar que sea as&iacute;.<\/p>\n<p>Un jueves en la noche, mientras ve&iacute;amos televisi&oacute;n, ella me dice, parece que Kevin dispone de tiempo ma&ntilde;ana. &iquest;Y&hellip;? Pues que ma&ntilde;ana es el baile en el Tequendama y ten&iacute;a muchas ganas de ir. Bueno, digo yo, pues, prioridades. Lo que pasa es que, si seguimos aplazando, de pronto la cosa no se da. &iquest;Y es que es muy importante? pregunto. Pues no, dice ella, pero le hemos dado muchas vueltas al asunto, as&iacute; que ahora que se da la oportunidad, creo que habr&iacute;a que cerrar el ciclo y definir de una vez por todas lo que se quiere.<\/p>\n<p>&iquest;Y qu&eacute; es lo que se quiere? Bueno, estar con &eacute;l, dice ella. Eso me da a entender que ya est&aacute; todo definido, replico, &iquest;d&oacute;nde y a qu&eacute; horas? No, todav&iacute;a no. Quedamos de hablarnos ma&ntilde;ana, en el transcurso del d&iacute;a, para coordinar. Y &iquest;qu&eacute; has pensado? Pues, no s&eacute;, tal vez encontrarnos para conocernos, conversar un ratico y ver si podemos llegar a algo. Bueno, digo yo, coordina t&uacute;, ya sabr&aacute;s qu&eacute; es lo que quieres. O, &iquest;no? Pues, si. Pero siempre es mejor ir paso a paso.<\/p>\n<p>Al otro d&iacute;a reci&eacute;n llegar a casa en la tarde noche, veo que ya est&aacute; vestida y arreglada para la ocasi&oacute;n. Una chaqueta blanca, un top negro transparente, bastante escotado y sin tirantes en los hombros, una falda corta negra, medias negras y zapatos de tac&oacute;n alto, tambi&eacute;n negros. Su cabello est&aacute; suelto, pero bien arreglado. Lleva un collar en su cuello, aretes y pulsera, todo en color dorado. Se ve bastante atractiva y sensual y, al acercarme a saludarla, compruebo que huele bastante bien. Usa una fragancia que me gusta, J&rsquo;adore de Dior. Reserv&eacute; en el Hotel Tequendama, &iquest;te parece? Bueno, dije yo&hellip;<\/p>\n<p>Su idea era sencilla. Hab&iacute;a reservado habitaci&oacute;n para pasar la noche en aquel hotel y, de paso, disfrutar del evento que hab&iacute;a programado. Pretend&iacute;a que lleg&aacute;ramos, nos registr&aacute;ramos, nos acomod&aacute;ramos en la habitaci&oacute;n y baj&aacute;ramos a comer. All&iacute; nos encontrar&iacute;amos con Kevin. Y, dependiendo de lo que all&iacute; se acordara, nos dirigir&iacute;amos al evento o a la habitaci&oacute;n. Ese era su idea original.<\/p>\n<p>Tal como estaba previsto, llegamos al hotel y nos acomodamos en la habitaci&oacute;n, comprobando que la cama y el mobiliario se ajustaban a la posibilidad de jugar e interactuar de variadas maneras. Estando all&iacute;, ella le llam&oacute; para saber por d&oacute;nde iba. Cuando le contest&oacute;, &eacute;l le indic&oacute; que ya estaba en la recepci&oacute;n, as&iacute; que me dijo, ya lleg&oacute;, voy a encontrarlo. &iquest;Nos encontramos en el restaurante? Si, le contest&eacute;. Ella sali&oacute; y yo me qued&eacute;, haciendo tiempo para encontrarles despu&eacute;s de un rato. Me tard&eacute; en bajar, d&aacute;ndoles tiempo para que se encontraran, se reconocieran y se familiarizaran el uno con el otro antes de que yo llegara.<\/p>\n<p>Cuando llegu&eacute; al restaurante les encontr&eacute; acomodados en una mesa, ubicada discretamente detr&aacute;s de una pared divisoria, protegida de la vista de otros comensales. No hab&iacute;a mucha gente, pero aquel lugar estaba ideal, lejos de la curiosidad de la gente. Al verlos, ella procedi&oacute; a presentarme de inmediato. Mira, Kevin, &eacute;l es mi marido. Hola, dije yo estirando mi mano para saludarlo, Fernando. &iquest;C&oacute;mo est&aacute;s? Kevin, me dijo, estrechando fuertemente su mano con la m&iacute;a. Bien, gracias. &iquest;Lleg&oacute; f&aacute;cil? Si, me dijo.<\/p>\n<p>Bueno&hellip; &iquest;y vali&oacute; la pena? &iquest;C&oacute;mo as&iacute;? dijo. Pues, ya est&aacute; aqu&iacute;, ya la conoci&oacute; personalmente&hellip; entonces, pregunto, &iquest;vali&oacute; la pena? Creo que s&iacute;, respondi&oacute;. Y burlonamente pregunt&eacute;, &iquest;Y de qu&eacute; depende que est&eacute; totalmente seguro? No, de nada. Fue mi manera de responder, dijo. Okey, dije, pens&eacute; que ten&iacute;a alg&uacute;n reclamo. No, contest&oacute;. Bueno, &iquest;ya pidieron? pregunt&eacute;, desviando la conversaci&oacute;n. No, te est&aacute;bamos esperando. Yo quiero algo ligero. Con una crema de cebolla me conformar&iacute;a, dije. Ella pidi&oacute; una trucha y &eacute;l, una crema de esp&aacute;rragos. &iquest;Y de beber? Hab&iacute;amos pedido vino, &ldquo;Dubonnet&rdquo;. S&iacute;, me parece, dije. &iquest;Y el Kevin si bebe vino? pregunt&eacute;. S&iacute;, a veces, respondi&oacute; &eacute;l.<\/p>\n<p>Me caus&oacute; curiosidad que, cuando llegu&eacute; a la mesa, ellos estaban frente a frente y ten&iacute;an sus manos entrelazadas sobre la mesa. Parec&iacute;an pareja. Y, para ese momento, sin yo saberlo, el plan ya hab&iacute;a cambiado. Cuando ella baj&oacute; a encontrarle, vio en el ascensor una publicidad que anunciaba la disponibilidad de una discoteca en alguno de los pisos del hotel y consider&oacute; que era mejor ir all&iacute; despu&eacute;s de comer, quiz&aacute; un lugar m&aacute;s discreto que la sala donde se iba a realizar la fiesta, beber algo, y de all&iacute; subir a la habitaci&oacute;n si las cosas con aquel pintaban bien.<\/p>\n<p>La estancia en el restaurante dur&oacute; lo que gastamos en consumir la botella de vino. Fue algo m&aacute;s bien r&aacute;pido. Kevin hab&iacute;a procurado arreglarse bien para impresionar favorablemente a la dama y ol&iacute;a bastante bien, as&iacute; que supuse que aquello hab&iacute;a empezado de buena manera. Conversamos sobre cosas triviales, pero en ning&uacute;n momento hicimos referencia al motivo que nos convocaba para ese encuentro, de modo que todo transcurr&iacute;a aparentemente normal. Cuando terminamos de comer, decidimos que era tiempo de cambiar de lugar. Ellos ya ten&iacute;an claro que &iacute;bamos para la discoteca, as&iacute; que mi esposa nos indic&oacute; que iba al ba&ntilde;o a retocarse y que volv&iacute;a en un momento, dej&aacute;ndonos solos.<\/p>\n<p>Bueno, &iquest;c&oacute;mo la ha pasado? dije. Espero que no se le suban los vinos a la cabeza, porque de pronto nos tiramos la velada. Pierda cuidado, me respondi&oacute;. El licor, por el contrario, me envalentona. &iquest;Y es que va a pelear con alguien? apunt&eacute;. No, para nada, pero siempre dan nervios. &iquest;De qu&eacute;, pregunte? &iquest;Acaso no ha estado con otras mujeres antes? Bueno, s&iacute;, dijo. Con otras mujeres s&iacute;, pero nunca con una que estuviera acompa&ntilde;ada por el marido. Las otras eran j&oacute;venes. Y su esposa ya es una se&ntilde;ora. Entonces, estoy un tanto nervioso. No se preocupe, le dije, haga lo suyo.<\/p>\n<p>En ese instante lleg&oacute; mi esposa de nuevo. Nos levantamos y salimos de aquel lugar con rumbo a la discoteca. En ese momento y con m&aacute;s luz, pude detallar a nuestro invitado. Era casi tan alto como yo, de cuerpo bien proporcionado, pecho ancho y brazos musculosos. Al parecer asist&iacute;a al gimnasio y hacia trabajo de fisicoculturismo. Su rostro se ve&iacute;a limpio y juvenil. Empec&eacute; a darme cuenta porqu&eacute; le hab&iacute;a gustado a mi esposa. Era su prototipo de hombre de &eacute;bano. Y, estando en el ascensor, ella se coloc&oacute; de espaldas frente a &eacute;l, momento que &eacute;ste aprovech&oacute; para rodear su torso con sus brazos. Era una forma de continuar con la tarea de seducir a su pareja.<\/p>\n<p>No m&aacute;s llegar a la discoteca, comprob&eacute; que hab&iacute;a sido la mejor elecci&oacute;n. El lugar era m&aacute;s bien peque&ntilde;o, con luces fluorescentes tenues, y bastante oscuro; ideal para amantes. La m&uacute;sica estaba sonando con alto volumen, as&iacute; que era muy dif&iacute;cil conversar; casi que tocaba gritar. Nos instalamos en una mesa, pedimos otra botella de vino y tratamos de charlar, pero era imposible. Entonces, le dije a mi mujer, bueno, charlar no es posible en este lugar, as&iacute; que ded&iacute;cate a lo tuyo y resolvamos si va a funcionar o no. &iquest;Te parece? Si, est&aacute; bien, dijo ella.<\/p>\n<p>Y, para romper el hielo del momento, entonces, se me ocurri&oacute; sacar a bailar a mi esposa. Mientras lo hac&iacute;amos, me fije en que Kevin nos estuviera observando, porque llegu&eacute; a pensar que de pronto pon&iacute;a sus ojos en alguna otra de las mujeres que all&iacute; estaba, pues, estando solo, &eacute;l pudiera ser una pareja apetecible para alguna mujer sola en aquel lugar. Pero no fue as&iacute;. &Eacute;l estuvo atento a nosotros a todo momento, as&iacute; que procur&eacute; manosear a mi mujer hasta que m&aacute;s para que &eacute;l se diera cuenta.<\/p>\n<p>Cuando termin&oacute; la tanda, volvimos a la mesa y, casi de inmediato, ella lo invit&oacute; a bailar, lo cual fue aceptado sin decir palabra. Fueron a la pista de baile y no volvieron. Al principio, el baile entre ellos dos se mostr&oacute; muy respetuoso, pero, con el transcurrir de la m&uacute;sica y los diferentes ritmos, las posturas empezaron a cambiar y Kevin, m&aacute;s temprano que tarde, comenz&oacute; a explorar con sus manos el cuerpo de mi mujer. Bailaban con sus cuerpos unidos, casi sin separarse, por lo que supuse que aquel ya le estaba haciendo saber a mi mujer lo que le esperaba y ella lo estaba disfrutando.<\/p>\n<p>Pasados los minutos, m&aacute;s bien pocos, ellos terminaron bes&aacute;ndose apasionadamente mientras bailaban y para nada reparaban en la presencia de las parejas que les rodeaban. Ellos parec&iacute;an estar solos en aquel lugar. Kevin segu&iacute;a masajeando con sus manos la parte baja de la espalda y las nalgas de mi mujer, por encima de la ropa, y de cuando en vez, sus manos visitaban su torso y se aproximaban a sus senos. Sin embargo, al estar juntos sus cuerpos, la caricia se limitaba a delinear la silueta de su cuerpo, arriba y abajo, terminando en un fuerte apret&oacute;n de nalgas.<\/p>\n<p>No pas&oacute; mucho tiempo cuando, finalizada una tanda de m&uacute;sica, abandonaron la pista de baile y se dirigieron a la mesa. Yo creo que ya es hora, me dijo ella al llegar, &iquest;subimos a la habitaci&oacute;n? T&uacute; eres la que decide, dije yo. &iexcl;Si! dijo ella. Voy a arreglarme y ya vengo. Paga y nos vamos. Kevin dijo, yo tambi&eacute;n voy un momento al ba&ntilde;o. As&iacute; que proced&iacute; a pedir la cuenta y esperar. No m&aacute;s volver ellos a la mesa le dije a mi esposa, vayan subiendo, yo pago aqu&iacute; y les llego all&aacute; en un rato. Bueno, dijo ella, no te demores.<\/p>\n<p>El mesero tardar&iacute;a unos cinco minutos en aparecer despu&eacute;s que ellos se hab&iacute;an ido, pero a mi me parecieron eternos. Pagu&eacute; la cuenta y sal&iacute; de aquel lugar rumbo a la habitaci&oacute;n. Al entrar les encontr&eacute; de pie, a un costado de la cama, abrazados y bes&aacute;ndose, a&uacute;n vestidos. Cuando ella se percat&oacute; que yo hab&iacute;a entrado, comenz&oacute; a desvestirlo, empezando por retirar el buzo de lana que llevaba puesto, debajo del cual encontrar&iacute;a un torso trabajado y desnudo, que ella acariciaba mientras segu&iacute;a prendida a sus labios en un beso que parec&iacute;a no tener fin. Y &eacute;l, tal como lo hab&iacute;a hecho mientras bailaban, segu&iacute;a acariciando su silueta, solo que esta vez sus manos se atrevieron a llegar hasta sus nalgas por dentro de su falda.<\/p>\n<p>Ella no dud&oacute; y, ante esa incursi&oacute;n de su pretendiente, r&aacute;pidamente se desabroch&oacute; la falda, cayendo esta al piso. Kevin se apresur&oacute; a despojarla tambi&eacute;n de su chaqueta, dejando el cuerpo de ella a la vista, solo cubierto por el body, sus medias y zapatos. Ella, en respuesta, solt&oacute; el cintur&oacute;n y desabroch&oacute; la cremallera de su pantal&oacute;n, exponiendo a la vista el miembro de aquel muchacho que, a primera vista, parec&iacute;a algo delgado, pero firme, erecto y curvado hacia arriba, terminando en una punta abultada, con forma de hongo.<\/p>\n<p>Mi mujer procedi&oacute; a inclinarse para bajar sus pantalones y, en ese movimiento, llegar con su boca al glande de su pene que, sin demora alguna, empez&oacute; a chupar, mientras con sus manos acariciaba sus test&iacute;culos, sus muslos y sus nalgas. Kevin solo atinaba a masajear los hombros de mi esposa que, en posici&oacute;n de cuclillas, frente a &eacute;l, segu&iacute;a dedicada a trabajar en aquel miembro.<\/p>\n<p>Poco despu&eacute;s ella se incorpor&oacute;. Se subi&oacute; a la cama, coloc&aacute;ndose de rodillas, mientras &eacute;l permanece de pie, ya totalmente desnudo, parado al lado. En esa posici&oacute;n, ella se inclina nuevamente y sigue mamando aquel miembro que le result&oacute; provocativo y gustoso. Y &eacute;l, aparentemente controlado, deja que ella contin&uacute;e con su trabajo, solo que ahora puede acariciar su espalda y llegar hasta sus nalgas.<\/p>\n<p>Al rato &eacute;l la hala por sus hombros para que se incorpore, y ah&iacute;, de rodillas sobre la cama, la abraza y la empieza a besar. Unen sus cuerpos. Ella, aun con su vestimenta y &eacute;l, totalmente desnudo a su merced. En esa posici&oacute;n, y mientras se besan, &eacute;l se las arregla para quitarle el body. Su torso queda ahora desnudo, y su cuerpo tan solo vestido por sus medias y zapatos, que jam&aacute;s se va a quitar. Ella se ve muy sexy de esa manera, y me sorprende la devoci&oacute;n con la que aquel masajea el cuerpo de mi esposa y mama sus senos, como un beb&eacute; aliment&aacute;ndose de la madre.<\/p>\n<p>As&iacute;, en esa posici&oacute;n, el empieza a restregar su pene erecto contra el sexo de mi mujer. Siguen enlazados en un estrecho abrazo y bes&aacute;ndose a m&aacute;s no poder, pero aquel ya insin&uacute;a querer ir m&aacute;s all&aacute; y penetrarla. Y ella, quiz&aacute; interpretando lo que debiera seguir a continuaci&oacute;n, se tumba de espaldas frente a &eacute;l y abre sus piernas, ofreci&eacute;ndole su h&uacute;meda vagina a Kevin, quien contin&uacute;a de pie a un costado de la cama. No duda, atrayendo el cuerpo de ella hacia s&iacute;, y agarr&aacute;ndola por las caderas, procede a penetrarla. Lo hace muy r&aacute;pido y su miembro entra sin dificultad en el sexo de mi esposa, que ya lo estaba esperando.<\/p>\n<p>&Eacute;l se aferra a las pantorrillas de mi mujer, que tiene las piernas abiertas y estiradas, y apoyadas sobre su pecho, para meter y sacar r&iacute;tmicamente su verga de la vagina de mi esposa que, de a poco, empieza a emitir unos t&iacute;midos gemidos, se&ntilde;al inequ&iacute;voca de que aquello le est&aacute; gustando, excitando y llevando al cl&iacute;max. Kevin mete y saca, y mueve su miembro de un lado a otro, al comp&aacute;s de los gemidos de ella que, con cada nuevo embate, pareciera subir el volumen de su voz. Su cara se ve roja, contra&iacute;da de placer y su cuerpo se contorsiona con cada movimiento de aquel muchacho.<\/p>\n<p>Kevin sigue empujando y ahora masajea con especial dedicaci&oacute;n las tetas hinchadas de mi mujer, quien contorsiona su cuerpo, jadea, gime y explota de placer con el contacto de aquel hombre. Ahora el deja caer su torso sobre el de ella, y sus pechos entran en contacto mientras el sigue bombeando dentro del sexo de la excitada se&ntilde;ora. Y as&iacute; sigue. La empuja ahora, para que ella se corra m&aacute;s al centro de la cama, permitiendo que &eacute;l pueda seguir haciendo su trabajo, poniendo todo su cuerpo en contacto con el de ella, someti&eacute;ndola bajo sus embates. Ella aprieta sus labios, mueve su cabeza de un lado a otro y aprieta las nalgas de Kevin para alentarlo a que siga haciendo lo suyo, y cada vez m&aacute;s profundo.<\/p>\n<p>Mi mujer estira sus brazos por encima de su cabeza, como entreg&aacute;ndose al momento y al placer que aquel hombre le proporciona, y grita m&aacute;s alto, contorsionando su cuerpo. Y &eacute;l, de repente, en respuesta, acelera sus movimientos, y en medio de ese frenes&iacute;, la vuelve a besar y, de un momento a otro, parece quedar paralizado sobre ella, apretando sus nalgas y empujando profundo dentro de su sexo. Y ella, por su parte, lleva ahora sus manos a las nalgas de aquel y palpa con detalle su piel en la parte baja de la espalda, mientras abre y cierra sus piernas alrededor del cuerpo de aquel. &Eacute;l tambi&eacute;n lleg&oacute; al punto m&aacute;ximo. Fue un orgasmo en simult&aacute;neo.<\/p>\n<p>Ambos quedan tumbados sobre la cama despu&eacute;s de esta faena. Kevin, como no queriendo acabar el momento, sigue delineando con sus manos la silueta de mi mujer y no para de mamar sus tetas. Y ella, rendida por el esfuerzo, solo deja que aquel disfrute de su cuerpo, sin decir una sola palabra. Al rato, &eacute;l tambi&eacute;n deja de acariciarla y queda inm&oacute;vil a su lado. Ambos parecen dormirse.<\/p>\n<p>Al rato, es mi mujer quien parecer recuperar el aliento, pero, atenazada como est&aacute;, bajos los brazos de aquel muchacho, sigue inm&oacute;vil a su lado. Le mira de reojo, me mira, y hace la se&ntilde;al de todo bien, con el pulgar arriba. Eso indica que este encuentro respondi&oacute; a sus expectativas. El orgasmo que experiment&oacute; debi&oacute; ser muy intenso para que califique de bueno el resultado de su aventura, pero sigue teniendo en mente la idea de ir a bailar.<\/p>\n<p>El muchacho tambi&eacute;n abre sus ojos, mira el reloj, se incorpora, toma su ropa y se mete al ba&ntilde;o. Ser&iacute;an como las once de la noche. Me quedo un poco sorprendido por la actitud de Kevin, as&iacute; que miro a mi esposa con ojos interrogadores. Ella me dice, Kevin tiene un compromiso y nos deja. Es que era hoy o si no nunca lo &iacute;bamos a hacer. Y &iquest;por qu&eacute; no me dijiste que ese era el plan? No importaba, dijo ella. Por eso arregl&eacute; para quedarnos aqu&iacute; esta noche y poder asistir a la fiesta. Tenemos mesa reservada. &iexcl;Tan calculadora la se&ntilde;ora! pens&eacute;. Y yo pensando otras cosas, como que el muchacho iba a pasar la noche con nosotros.<\/p>\n<p>Kevin sali&oacute; del ba&ntilde;o, ya vestido, se despidi&oacute; de nosotros sin muchas palabras, agradeci&oacute; y se fue. Laura, por otra parte, entr&oacute; al ba&ntilde;o a ducharse y arreglarse de nuevo, porque lo que ten&iacute;a en mente para ese viernes era ir a bailar. Lo de Kevin fue tan s&oacute;lo un inconveniente que tuvo que resolver por el camino, sin perder el objetivo inicial, pues ella lo que quer&iacute;a era bailar. &iexcl;Cosas de la vida!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 11<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Despu&eacute;s de varios d&iacute;as de aparente inactividad, mi esposa me confiesa que ha estado explorando en internet perfiles de muchachos que buscan tener una aventura sexual con maduras. Lo ha hecho un tanto por curiosidad, dice, y para espabilarse un rato y salir de la rutina. A ella le gusta revisar peri&oacute;dicamente el perfil que [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":7114,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[],"class_list":{"0":"post-26504","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-fantasias-eroticas"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26504","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/7114"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=26504"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26504\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=26504"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=26504"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=26504"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}