{"id":26511,"date":"2020-11-08T08:21:11","date_gmt":"2020-11-08T08:21:11","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-11-08T08:21:11","modified_gmt":"2020-11-08T08:21:11","slug":"el-vecino","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/el-vecino\/","title":{"rendered":"El vecino"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"26511\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Luismi entr&oacute; en el portal empujando su bicicleta. Como cada d&iacute;a hab&iacute;a cubierto una ruta mixta de unos 50 km. A sus 46 a&ntilde;os su f&iacute;sico no aparentaba la edad. Se manten&iacute;a en buena forma. La fecha, finales de agosto, no permit&iacute;a a&uacute;n recorridos m&aacute;s largos. Las temperaturas eran altas todav&iacute;a. El ruido de los pi&ntilde;ones era lo &uacute;nico que se o&iacute;a en aquel bloque de pisos, y es que la mayor&iacute;a eran segundas residencias veraniegas.<\/p>\n<p>Al pasar por delante del bajo B se abri&oacute; la puerta. El ciclista se sorprendi&oacute; antes de reconocer a los vecinos que sal&iacute;an:<\/p>\n<p>-&iquest;Qu&eacute; de vuelta a casa ya? -pregunt&oacute; Luismi al hombre que sal&iacute;a con un equipaje seguido por su mujer y su hija.<\/p>\n<p>-Hombre, Luismi, -salud&oacute; el veraneante -s&iacute; la mujer y yo nos vamos ya. Pero Ana, mi hija, se queda una semana m&aacute;s.<\/p>\n<p>-Ah! &iquest;Ha venido tu hija? -pregunt&oacute; extra&ntilde;ado Luismi mirando a la hija, Ana, que levant&oacute; una de sus cejas en se&ntilde;al de sorpresa.<\/p>\n<p>-S&iacute;, ha venido de Madrid unos d&iacute;as a descansar. Est&aacute; estudiando medicina y lo va a terminar en septiembre. -Respond&iacute;a orgulloso el padre.<\/p>\n<p>Luismi se acerc&oacute; a la chica para saludarla con dos besos. Sus miradas se engancharon, con media sonrisa &eacute;l, con algo de asombro ella. Se besaron muy cerca de la comisura de los labios. M&aacute;s lascivo que amistoso.<\/p>\n<p>-Se te ve muy bien&#8230; -coment&oacute; Luismi escrut&aacute;ndola de arriba a abajo.<\/p>\n<p>La frase de halago hizo que la futura doctora de 26 a&ntilde;os se ruborizase mientras el ciclista se alejaba ya de ellos tras despedirse de sus vecinos.<\/p>\n<p>Ana segu&iacute;a todav&iacute;a d&aacute;ndole vueltas a la frasecita&#8230;&quot;se te ve muy bien&#8230;&quot;. Y es que su vecino le hab&iacute;a mentido a sus padres. &Eacute;l sab&iacute;a que ella hab&iacute;a llegado varios d&iacute;as antes. De hecho hab&iacute;an mantenido un peque&ntilde;o pero excitante contacto visual.<\/p>\n<p>Hab&iacute;a sido en su segundo d&iacute;a cuando sali&oacute; a tomar el sol a su terraza. Sin pensarlo demasiado, comenz&oacute; a tocarse hasta conseguir un orgasmo que se aceler&oacute;, sin dudas, cuando descubri&oacute; que su vecino la observaba. En un principio ella se asust&oacute; pero luego se excit&oacute;. Masturbarse en su terraza, a la vista de un vecino maduro, hizo que su libido se disparase. La sensaci&oacute;n de excitaci&oacute;n era indescriptible por desconocida. Estaba calentando a un vecino maduro mientras se masturbaba ante &eacute;l.<\/p>\n<p>Ana repiti&oacute; la experiencia un par de veces m&aacute;s. Su vecino ciclista, cerveza en mano, le ofreci&oacute; un brindis la &uacute;ltima vez a lo que ella contest&oacute; sac&aacute;ndole la lengua a modo de burla y sonri&eacute;ndole antes de mostrarle el dedo coraz&oacute;n de su mano derecha extendido de forma obscena. Pero nunca imagin&oacute; vivir la situaci&oacute;n que se acababa de producir. Sus braguitas se humedecieron de nuevo, ahora en el coche donde transporta a sus padres de vuelta a casa.<\/p>\n<p>Dos d&iacute;as despu&eacute;s, Ana entraba sudorosa en el portal despu&eacute;s de hacer su carrera habitual. Justo a la altura de su casa se cruz&oacute; con Luismi y su mujer Silvia. &Eacute;sta salud&oacute; a su joven vecina de manera agradable. Durante unos minutos conversaron sobre los estudios de la chica y quedaron en verse en los d&iacute;as siguientes. Luego se despidieron, Silvia acud&iacute;a a una cena con amigas y Luismi, su marido la acercar&iacute;a en coche:<\/p>\n<p>-Es que con estos tacones no puedo andar durante tanto trayecto. -Aclar&oacute; Silvia a Ana.<\/p>\n<p>Luismi, justo detr&aacute;s de su mujer que ya se dirig&iacute;a hacia la calle, gui&ntilde;&oacute; un ojo a su joven vecina. &Eacute;sta, con media sonrisa lasciva, asinti&oacute; levemente antes de morderse el labio en una declaraci&oacute;n de intenciones.<\/p>\n<p>Diez minutos despu&eacute;s Luismi estaba frente a la puerta del bajo B. Dudaba si llamar o seguir su camino hacia su casa. Inspir&oacute; fuerte y toc&oacute; el timbre. La puerta se abri&oacute; de inmediato. &Eacute;l entr&oacute; sin pensar. Tras ella se encontraba Ana, reci&eacute;n duchada, con su melena a&uacute;n mojada. Cubr&iacute;a su menudo cuerpo con una toalla que tapaba lo justo de sus peque&ntilde;as tetas y su precioso culo. Se besaron apasionadamente. El hombre introduc&iacute;a sus manos por debajo de la toalla hasta acariciar sus suaves gl&uacute;teos. La chica buscaba el cintur&oacute;n de su pantal&oacute;n para quit&aacute;rselo. &Eacute;l se liber&oacute; de su camiseta dejando a la vista un cuerpo normal. No estaba musculado ni era un adonis griego. Se manten&iacute;a en forma solamente. Ella se arrodill&oacute; y tir&oacute; de su pantal&oacute;n vaquero arrastrando tambi&eacute;n el b&oacute;xer negro. Ante ella qued&oacute; una bonita polla de tama&ntilde;o est&aacute;ndar y grosor considerable.<\/p>\n<p>Ana miraba lasciva a su vecino maduro mientras acariciaba aquel miembro erecto que la apuntaba directamente a la cara. Luismi, mir&aacute;ndola desde arriba introdujo el dedo pulgar de su mano derecha en la boca de Ana. Ella lo chup&oacute; con ganas.<\/p>\n<p>Tir&oacute; de la piel hacia atr&aacute;s liberando un glande gordo en forma de bola, de color rojo intenso. La piel tirante y tersa hab&iacute;a comenzado a lubricarse con el l&iacute;quido preseminal. La joven doctora lami&oacute; la polla de su vecino antes de introduc&iacute;rsela poco a poco en su boca de dentadura perfecta.<\/p>\n<p>Luismi suspir&oacute; al sentir como su polla se derret&iacute;a en la ardiente boca de la hija de sus vecinos. Ella se la sac&oacute; y escupi&oacute; en el capullo antes de met&eacute;rsela muy despacio hasta su campanilla:<\/p>\n<p>-Guarra. -La defini&oacute; &eacute;l.<\/p>\n<p>Esa fue la se&ntilde;al para que Ana comenzara a mover su cabeza delante y atr&aacute;s a lo largo de la polla. Se sent&iacute;a la boca ocupada. Notaba como el capullo intentaba encajarse en su garganta y ella la acomodaba como una experta comepollas. De su co&ntilde;o manaba gran cantidad de flujo vaginal. El movimiento hab&iacute;a hecho que la toalla cayese dej&aacute;ndola completamente desnuda de rodillas ante su vecino, 20 a&ntilde;os mayor.<\/p>\n<p>El hombre comenz&oacute; a tensarse y su polla comenz&oacute; a palpitar dentro de la boca de Ana, se&ntilde;al inequ&iacute;voca de lo que se avecinaba. El primer chorro se produjo en el interior de la boca. Muy adentro. La mujer sinti&oacute; como el semen resbalaba por su es&oacute;fago hacia su est&oacute;mago. Ella trag&oacute; sin problemas. El segundo, Luismi lo dirigi&oacute; hacia el esbelto cuello de su vecina. Esta parte de la corrida descend&iacute;a desde la parte baja de su ment&oacute;n hacia&nbsp;sus tetas. Y el &uacute;ltimo lo dirigi&oacute; hacia uno de sus pezones marr&oacute;n oscuro, gordo, erecto. Qued&oacute; totalmente cubierto por aquel l&iacute;quido viscoso y blanco. Cuando se relajaron la mujer utiliz&oacute; la toalla para limpiarse:<\/p>\n<p>-Joder t&iacute;o, c&oacute;mo me has puesto. Estoy reci&eacute;n duchada. -Se quejaba ella fingiendo enfado.<\/p>\n<p>Luismi la ayud&oacute; a levantarse. Le bes&oacute; la boca sin importarle que sab&iacute;a a polla y lefa. Dirigi&oacute; su mano derecha a su co&ntilde;o rasurado y separando los labios con dos dedos. Se los introdujo muy profundos. Ella gimi&oacute;:<\/p>\n<p>-Vamos a tu cama que te voy a comer el co&ntilde;o.<\/p>\n<p>La chica obedeci&oacute; y se dirigi&oacute; a su habitaci&oacute;n. Se tumb&oacute; sobre la cama, boca arriba, mirando el cuerpo desnudo de su vecino maduro. Le gust&oacute;. M&aacute;s a&uacute;n cuando el hombre se arrodill&oacute; ante su entrepierna y comenz&oacute; a deleitarse con aquel co&ntilde;ito de labios finos. Emanaba un embriagador aroma mezcla de&nbsp;gel y sexo. Ella sent&iacute;a como su cl&iacute;toris palpitaba de excitaci&oacute;n ante la mirada de aquel hombre.&nbsp;<\/p>\n<p>Luismi pas&oacute; su lengua por la rajita y Ana suspir&oacute;. Levant&oacute; sus piernas ofreci&eacute;ndole una mejor visi&oacute;n de su co&ntilde;o y su culo. El hombre repiti&oacute; la acci&oacute;n pero ahora empezando por el ano y muy lentamente fue subiendo con su lengua hasta el cl&iacute;toris. Otro suspiro de Ana delataba su estado de excitaci&oacute;n. Luismi volvi&oacute; a repetir. Intentaba penetrar el ano con la punta de su lengua para seguir hacia arriba, introduci&eacute;ndola entre los labios vaginales, saboreando el intenso sabor a sexo de aquel manjar rasurado.<\/p>\n<p>Ana mov&iacute;a la cadera a cada pasada de Luismi:<\/p>\n<p>-Joder cabr&oacute;n, qu&eacute; bien&#8230;<\/p>\n<p>Ella le agarr&oacute; la cabeza por los pelos y le pidi&oacute; que dejara la lengua quieta. Luego comenz&oacute; a mover la cadera haciendo pasar su cl&iacute;toris por ella. Lo estaba utilizando como masturbador oral. Ana jadeaba, suspiraba, imploraba sintiendo el placer de aquella lengua ardiente de su vecino mucho mayor que ella. El hombre por fin la sujet&oacute; y succion&oacute; el cl&iacute;toris con sus labios haciendo pasar la lengua, muy r&aacute;pido, sobre &eacute;l que estaba totalmente hinchado por la excitaci&oacute;n. La mujer dio un grito cuando not&oacute; dos dedos de Luismi en su vagina.<\/p>\n<p>El hombre, los utiliz&oacute; a modo de gancho para alcanzar la cara interna de la vagina m&aacute;s cercana al Monte de Venus. All&iacute; palp&oacute; hasta encontrar esa zona rugosa que hizo que Mar se corriese de manera escandalosa:<\/p>\n<p>-Ahhh. Siii. Joderr. Que comida de co&ntilde;o&#8230; cabr&oacute;n&#8230;<\/p>\n<p>A&uacute;n con la pipa de ella en la boca y su ment&oacute;n totalmente manchado de flujo del co&ntilde;o, el hombre introdujo dos dedos por el ojo del culo de su vecina. Aquel ano estrecho, totalmente arrugado, de color marr&oacute;n oscuro se trag&oacute; los&nbsp;dedos manchados de flujo sin problemas. Luismi comenz&oacute; a moverlos dentro de aquel estrecho hueco comprobando su flexibilidad. Aunque no ten&iacute;a un poll&oacute;n de pel&iacute;cula porno si era gruesa. Por experiencia sab&iacute;a que al inicio, de no est&eacute; dilatado, podr&iacute;a hacerle da&ntilde;o. No ser&iacute;a la primera vez que desgarrase un ano. El de Silvia, su mujer lo hab&iacute;a petado un par de veces:<\/p>\n<p>-Qu&eacute; haces cabr&oacute;n&#8230; para joder&#8230; -Las s&uacute;plicas de ellas eran poco convincentes.<\/p>\n<p>Luismi se incorpor&oacute;. Levant&oacute; las piernas de Ana y dirigi&oacute; su polla hacia su culo:<\/p>\n<p>-Por el culo no, por favor&#8230; -Ana dec&iacute;a esto con voz lastimera y poco cre&iacute;ble.<\/p>\n<p>-Venga putita, si lo est&aacute;s deseando&#8230;<\/p>\n<p>Y sin previo aviso comenz&oacute; a hacer fuerza con su glande contra el esf&iacute;nter anal de la joven m&eacute;dico. No sin esfuerzo el anillo anal cedi&oacute; a la presi&oacute;n y el capullo enrojecido de Luismi profano el culo de Ana:<\/p>\n<p>-Aayyy&#8230; -grit&oacute; la mujer antes de que el hombre diera un golpe de cadera y la empotrara contra el colch&oacute;n metiendo toda la polla en el ano.<\/p>\n<p>La respiraci&oacute;n de ambos era forzada cuando se miraron a los&nbsp;ojos. Ella busc&oacute; sus labios para besarle. Sab&iacute;an a sus propios fluidos, a su propio co&ntilde;o, a sexo y a morbo:<\/p>\n<p>-Dame fuerte cabr&oacute;n&#8230;<\/p>\n<p>El hombre comenz&oacute; un mete-saca que fue incrementando con cada embestida. Ella gritaba y gem&iacute;a entregada al placer anal. El dolor inicial que le parec&iacute;a insoportable se hab&iacute;a pasado a una especie de picor para terminar en un a excitaci&oacute;n incontrolable. Ella llev&oacute; sus dedos a su co&ntilde;o y empez&oacute; a hacerse una paja mientras su vecino la sodomizaba con fuerza.<\/p>\n<p>Unos minutos despu&eacute;s estaban a punto de llegar al orgasmo los dos. Luismi arqueo la espalda haciendo que su polla llegara m&aacute;s profundo a&uacute;n y grit&oacute; cuando su esperma comenz&oacute; a brotar a chorros inundando las entra&ntilde;as de su joven vecina de leche caliente. Ana, al sentirse llena, tambi&eacute;n lleg&oacute; al orgasmo. El morbo de que un vecino casado, 20 a&ntilde;os mayor que ella, ante qui&eacute;n se hab&iacute;a exhibido le hubiese partido el culo en su propia casa era de un nivel superior a cualquier otra situaci&oacute;n vivida por ella.<\/p>\n<p>Transcurridos unos segundos de relajaci&oacute;n, Luismi le pidi&oacute; poderse duchar. Ambos estaban completamente sudados. Ana dej&oacute; que fuera &eacute;l el primero en utilizar la ducha. Sin saber en qu&eacute; momento, ella totalmente desnuda observaba el cuerpo de aquel vecino maduro bajo la ducha y se le volvi&oacute; a mojar el co&ntilde;ito. Aquella buena polla que se acababa de comer y que la hab&iacute;a sodomizado sin compasi&oacute;n pend&iacute;a ahora, movi&eacute;ndose de lado a lado, morcillona.<\/p>\n<p>Luismi le pidi&oacute; una toalla a su espectadora. Ana le dio la misma que hab&iacute;a utilizado ella misma. A &eacute;l&nbsp;le result&oacute; muy morboso. Una vez vestido y ya en la puerta para salir se volvieron a besar. Ella, dada la diferencia de altura, se puso de puntillas. Ya con la puerta abierta ella le llam&oacute; la atenci&oacute;n:<\/p>\n<p>-Me debes un polvo<\/p>\n<p>Luismi la mir&oacute; extra&ntilde;ado:<\/p>\n<p>-S&iacute;, por el co&ntilde;o&#8230; -y sonriendo le mostr&oacute; su dedo coraz&oacute;n de la mano derecha extendido y cerr&oacute;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 Luismi entr&oacute; en el portal empujando su bicicleta. Como cada d&iacute;a hab&iacute;a cubierto una ruta mixta de unos 50 km. A sus 46 a&ntilde;os su f&iacute;sico no aparentaba la edad. Se manten&iacute;a en buena forma. La fecha, finales de agosto, no permit&iacute;a a&uacute;n recorridos m&aacute;s largos. Las temperaturas eran altas todav&iacute;a. 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