{"id":26529,"date":"2020-11-07T23:00:00","date_gmt":"2020-11-07T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-11-07T23:00:00","modified_gmt":"2020-11-07T23:00:00","slug":"las-manos-de-mi-madre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/las-manos-de-mi-madre\/","title":{"rendered":"Las manos de mi madre"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"26529\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">28<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 26<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>La cruda realidad me estall&oacute; en la cara cuando el d&iacute;a despu&eacute;s de mi cirug&iacute;a en ambas manos fui plenamente consciente que durante al menos varias semanas estar&iacute;a sin manos.&nbsp; Si, literalmente sin manos. No pod&iacute;a hacer absolutamente nada sin mis dos preciadas manos. Ni comer, ni rascarme la nariz, ni orinar si quiera para al menos sacar mi pene o bajarme el pantal&oacute;n. Era horrible. Escasamente las puntas de mis falanges se asomaban y pod&iacute;a moverlas un tanto.<\/p>\n<p>Maldije la vida en ese minuto. Maldije mi bicicleta de la que ca&iacute; estrepitosamente al andar por aquella maldita v&iacute;a asfaltada en pendiente. Mis manos soportaron el peso de mi cuerpo al impactar contra el suelo duro y negro y mis mu&ntilde;ecas se hicieron a&ntilde;ico. Ahora estaba sin manos. No sab&iacute;a lo terrible que es no tener manos. Es peor que no tener piernas. Verlas as&iacute; completamente enyesadas sin poderlas mover era una verdadera tragedia.<\/p>\n<p>No pude continuar yendo a mi primer a&ntilde;o universitario que acababa de iniciar. Tuve que congelar mis estudios y eso me frustraba enormemente. Estaba deseoso de experimentar eso de ser un prim&iacute;paro universitario y solo falta una semana para ello. Tranquilo, todo va a pasar, ten paciencia, el semestre pr&oacute;ximo inicias y ya est&aacute;, me repet&iacute;a mi madre cada d&iacute;a cuando miraba mi rostro frustrado.<\/p>\n<p>Me sent&iacute;a raro, avergonzado y fastidiado cada vez que ten&iacute;a que usar el ba&ntilde;o para hacer pipi o peor a&uacute;n para hacer caca. Me incomodaba que mi mama me viera desnudo y aun peor que tuviera que agarrar mi pene para sacudirlo o sec&aacute;rmelo con pedazos de papel higi&eacute;nico. Era todav&iacute;a m&aacute;s terrible e indignante que tuviera ella que limpiar mi culo despu&eacute;s de cada deposici&oacute;n. Aunque ese primer d&iacute;a lo hac&iacute;a procurando voltear su rostro para mirar hacia otro lado y no avergonzarme tanto.<\/p>\n<p>-&Aacute;ndale hijo, d&eacute;jate de tonter&iacute;as, bien que te limpiaba todo cuando eras un beb&eacute;. Soy tu mam&aacute;. Rel&aacute;jate.<\/p>\n<p>Pero me era imposible al principio no sentirme inc&oacute;modo y evitar la verg&uuml;enza. Ya no era un peque&ntilde;o. Ahora ya acababa de cumplir mi mayor&iacute;a de edad despu&eacute;s de todo. Pod&iacute;a entender que mi madre a&uacute;n me leyera como su ni&ntilde;o, pero ya yo no me sent&iacute;a tal cosa.<\/p>\n<p>Al d&iacute;a siguiente fue mi primera ducha en casa. La pens&eacute; mil veces para hacerlo. La idea de estar completamente desnudo ante mi madre y peor a&uacute;n, que fuera ella quien me enjabonara como un beb&eacute; me pon&iacute;a de puntas de lo inc&oacute;modo. Dej&eacute; pasar el d&iacute;a entero sin decir nada hasta que fue ella misma casi al morir la tarde quien me sentenci&oacute; a que deb&iacute;a ir ducharme.<\/p>\n<p>Lo hice de mala gana. Me levant&eacute; y me met&iacute; al ba&ntilde;o a esperarla ansioso para que ese momento pasara lo m&aacute;s r&aacute;pidamente posible.<\/p>\n<p>Ella entr&oacute; resuelta y cari&ntilde;osa como siempre con su ropa vieja de estar en casa. Alce mis brazos, con cuidado ella me quit&oacute; la franela suave y holgada que yo vest&iacute;a y me baj&oacute; mi calzoncillo y pantaloneta de un solo tir&oacute;n sin ser brusca. Me sent&iacute; al descubierto. Sent&iacute; el aire fresco y h&uacute;medo del ba&ntilde;o recorrer mi desnudez. Era la primera vez que estaba completamente desnudo ante ella desde mi ni&ntilde;ez.<\/p>\n<p>Ella ni expres&oacute; nada pero su mirada fisgone&oacute; un poco en mi sexo con evidente y natural curiosidad y su mirada recorri&oacute; de reojo mi cuerpo desnudo completo. Con mucha naturalidad y ante mi actitud tensa me pidi&oacute; que alzara los brazos y entrara en la ducha. Lo hice y ella con la llave flexible pod&iacute;a mojar por todas partes de mi cuerpo sin pringar el yeso de mis manos. Me recorr&iacute;a con ternura pero naturalidad. Yo no paraba de sentirme tenso e inc&oacute;modo, pero extra&ntilde;amente era agradable sentir sus manos enjabonar mi cuerpo. Cerr&eacute; los ojos y en silencio dej&eacute; que sus manos suaves me recorrieran por toda mi intimidad. Un cosquilleo agradable me invadi&oacute;.<\/p>\n<p>Me dio una palmaditas en mis nalgas que me sac&oacute; de mi estado de paz y me dec&iacute;a cosas como si fuera yo todav&iacute;a un beb&eacute;. Lo hac&iacute;a con cari&ntilde;o para bajarme la tensi&oacute;n. Yo sonre&iacute;a un poco avergonzado. Pero cuando me gir&eacute; y me expuse frente a ella completamente, sent&iacute; tensi&oacute;n nuevamente.<\/p>\n<p>-&iexcl;Tremenda cosa colgante tienes!, hijo de tu padre ten&iacute;a que ser ja ja. Eres todo un hombre.<\/p>\n<p>Ese comentario con pretensi&oacute;n juguetona elev&oacute; mi verg&uuml;enza aun m&aacute;s. No supe c&oacute;mo reaccionar ante esas palabras. Solo lo dec&iacute;a por romper el hielo y relajar la atm&oacute;sfera. En todo caso, para m&iacute;, mi pene estaba muy dentro de lo normal aunque si un poco grueso seg&uacute;n comentarios de una que otra novia que ya hab&iacute;a tenido en los dos &uacute;ltimos a&ntilde;os. Cerr&eacute; los ojos en silencio y dej&eacute; que me enjabonara mi cuerpo, mi zona p&eacute;lvica y mi pene. La sensaci&oacute;n de su mano en mi zona &iacute;ntima fue suave y agradable la verdad sea dicha. Pero fue breve, creo que lo m&aacute;s breve que pudo para no fastidiarme. Finalmente todo culmin&oacute;. Me sec&oacute;, me ech&oacute; desodorante y polvo de cuerpo, me ayud&oacute; a colocarme un b&oacute;xer azul corto y una camisilla.<\/p>\n<p>-Ahora entiendo porque se te pinta siempre un bulto jajaja.<\/p>\n<p>-Ay mami me haces sonrojar.<\/p>\n<p>-No seas tonto. Soy tu madre.<\/p>\n<p>A pesar de lo natural y juguetona de mi madre, no pod&iacute;a evitar sentirme tenso y un tanto avergonzado a pesar de lo placentero del ba&ntilde;o. Debo admitir por lo tanto que esa primera ducha fue menos dram&aacute;tica de lo que me esperaba.<\/p>\n<p>Mi mam&aacute; hab&iacute;a pedido tres semanas de permiso de su trabajo para poder cuidar de m&iacute;, al menos hasta que me quitaran los yesos y pudiera yo comenzar a hacerme por mi mismo algunas cosas b&aacute;sicas. Era entonces raro estar todos los d&iacute;as en casa solo con ella. Rodolfo, mi hermano menor iba a la escuela y solo regresaba por las tardes y mi padre se hab&iacute;a separado de ella ocho a&ntilde;os atr&aacute;s.<\/p>\n<p>Los d&iacute;as eran tranquilos, pero a ratos era desesperante no poder hacer otra cosa que mirar tv aunque pod&iacute;a con mucho esfuerzo teclear algo en el pc moviendo enteramente mi brazo y pulsando con la punta de mis salientes dedos y poder navegar en el internet un poco, pero me cansaba r&aacute;pidamente. Mi mam&aacute; se ocupaba de m&iacute; y el resto del tiempo hac&iacute;a los quehaceres de casa, sino se relajaba en su alcoba mirando tv. Me hablaba bastante a ratos y creo que eso ayud&oacute; a intimarnos y hasta a conocernos un tanto m&aacute;s que antes.<\/p>\n<p>Durante la madrugada ocurri&oacute; un primer incidente realmente vergonzoso que marcar&iacute;a un punto de inflexi&oacute;n en esta historia. Tuve muchas ganas de orinar como sol&iacute;a ser habitual de mi cuerpo, pero al tiempo ten&iacute;a una tremenda erecci&oacute;n de naturaleza fisiol&oacute;gica, de esas que se forman en la noche sin motivo er&oacute;tico. As&iacute; que intent&eacute; ir sigilosamente al ba&ntilde;o solito y hacer pip&iacute;. Sal&iacute; de mi alcoba, recorr&iacute; el pasillo, pas&eacute; por la puerta abierta de la alcoba de mi madre contigua al ba&ntilde;o que hab&iacute;a decidido mantener abierta para atender mis urgencias. Empuj&eacute; la puerta del ba&ntilde;o que estaba medio abierta y con mi brazo pude encender la luz. Craso error. Mi madre de sue&ntilde;o ligero sinti&oacute; no solo mis pasos, sino tambi&eacute;n la luz del ba&ntilde;o que ilumin&oacute; el pasillo y de paso un poco la oscuridad de su habitaci&oacute;n. Su instinto protector la hizo saltar de su cama y r&aacute;pidamente sali&oacute; en su bata corta y su rostro fruncido por la luz molesta y me hizo un reclamo sin enfado del porqu&eacute; no la hab&iacute;a llamado para ayudarme.<\/p>\n<p>-&iquest;Vas a hacer pis?<\/p>\n<p>Yo apenas asent&iacute; t&iacute;midamente. Ella se acerc&oacute; sin vacilar y me desliz&oacute; mi calzoncillo hacia abajo sin poder aun estabilizar su mirada aturdida por la luz. Mi erecci&oacute;n inevitable sali&oacute; disparada al aire libre. Mi madre mir&oacute; mi pene crecido por primera vez seguramente. No se lo esperaba y mi verg&uuml;enza subi&oacute; colores a mi rostro.<\/p>\n<p>-Las ganas de orinar me lo pone duro en las noches.<\/p>\n<p>Ella, solo lo mir&oacute; un segundo y sonri&oacute; un poco entre curiosidad, verg&uuml;enza y sorpresa.<\/p>\n<p>-Hombres, hombres, ay hombres. &iquest;Puedes mear as&iacute; o mejor te sientas en la taza?<\/p>\n<p>Me sent&eacute; en la taza a esperar a que la erecci&oacute;n cediera, pero sab&iacute;a que iba a tomar unos largos segundos. Cuando volv&iacute; a mirar hacia arriba not&eacute; que mi madre me lo miraba con curiosidad. Pude detectarlo en sus ojos color caf&eacute; ahora dilatados. Not&oacute; que yo me daba cuenta que miraba mi sexo y percib&iacute; en ella un cierto atisbo de verg&uuml;enza. Se sinti&oacute; pillada contemplando mi intimidad.<\/p>\n<p>-Bueno me avisas, para secarte y subir tu calz&oacute;n.<\/p>\n<p>Sali&oacute; del ba&ntilde;o un poco y se puso de espaldas en el pasillo sin cerrar la puerta. Fue una rara sensaci&oacute;n. De alguna manera conviv&iacute;an en m&iacute;, una incomodidad y verg&uuml;enza por la situaci&oacute;n pero al tiempo un cierto placer de saber que a mi propia madre de alguna manera le hab&iacute;a llamado la atenci&oacute;n ver mi pene as&iacute;, erecto. Intent&eacute; entonces concentrarme para que mi erecci&oacute;n cediera. Poco a poco mi miembro fue abland&aacute;ndose y un chorrito de or&iacute;n fue saliendo cada vez con m&aacute;s fuerza. Ella escuch&oacute; mi or&iacute;n caer en la taza.<\/p>\n<p>-Pudiste al fin. Ya se te puso chiquita je je. Bueno chiquita es un decir, porque aun dormida la tienes tremenda.<\/p>\n<p>En realidad no estaba a&uacute;n tan chiquita, pero su comentario hizo que mi mirada se volcara hac&iacute;a ella que a&uacute;n segu&iacute;a de pie y de espaldas en el pasillo. Fue entonces cuando not&eacute; que su bata vieja azulosa y corta era bastante transparente y se le dibujaban claramente sus nalgas abundantes y una tanga oscura de encajes en las costuras inferiores. Era extra&ntilde;o y poco menos que imposible quitar mi vista de su culo grande. Sent&iacute; verg&uuml;enza, cierta culpa y morbo. Si, morbo hacia el culo de mi madre. Fue la primera vez en mi vida que hab&iacute;a tenido un mal pensamiento para con ella. Muchas veces mi madre la he visto as&iacute; en bata en la cocina incluso en ropa interior, pero era la primera vez que la miraba con ojos de morbo. Hice un esfuerzo may&uacute;sculo para sacudir todo eso en ese instante. Mir&eacute; hacia otro lado y pude terminar de orinar. Mi pene por suerte estaba fl&aacute;ccido y ella acudi&oacute; a ayudarme. Me sec&oacute; el glande con papel de forma diligente y me subi&oacute; mi calzoncillo siempre evitando al m&aacute;ximo mirarme. Pero esta vez fui yo quien aprovech&oacute; para mirarle. Al agacharse para subir mi calz&oacute;n volqu&eacute; mi mirada hacia su escote desnudo. No ten&iacute;a sostenes y no solo le mir&eacute; de reojo su busto medio desnudo sino que pude por un instante estudiar su pez&oacute;n ovalado amplio y oscuro visible a trav&eacute;s de la tela delgada de su bata.<\/p>\n<p>-Listo hijo, sigue durmiendo.<\/p>\n<p>Se empin&oacute;, me dio un beso en la mejilla, se gir&oacute; y camin&oacute; hasta entrar a su alcoba. Mir&eacute; otra vez su cuerpo curvo y llenito de se&ntilde;ora cuarentona. Su prenda &iacute;ntima de encajes se hizo m&aacute;s visible al caminar. Yo apagu&eacute; la luz y volv&iacute; a mi cama. Un silencio absoluto roto solamente por los perros o un auto lejano invadi&oacute; mi espacio. La imagen de mi madre en bata, su mirada atenta curioseando en mi sexo, su cara bonita, su cuerpo gordito de curvas amplias, su culo grande y su tanga oscura de encajes me abrumaban. Esta vez la erecci&oacute;n ya no era por causas fisiol&oacute;gicas. Morbo y culpa, culpa y morbo. La vida es compleja y muchas cosas no nos las podemos explicar. No supe en qu&eacute; momento ca&iacute; dormido nuevamente pensando en lo atractiva que es mi propia madre.<\/p>\n<p>Al d&iacute;a siguiente todo transcurri&oacute; con normalidad. Pero me sent&iacute;a diferente. Algo ya no era como antes. Decid&iacute; salir por un momento al patio para asolearme un poco antes de almorzar. Sobre la alambrada estaban colgadas varias prendas de vestir de ella, de mi hermano y m&iacute;as que ondeaban con el viento. Uno ve lo que quiere ver definitivamente. Nunca antes me hab&iacute;a fijado en ello a pesar de las cientos de veces que he visto en las alambradas prendas &iacute;ntimas de mi madre al sol. Pero esta vez era diferente. Mi cerebro las fij&oacute; de inmediato en mi pensamiento una vez estuvieron en mi distra&iacute;do campo visual. Me acerqu&eacute; y comenc&eacute; a observar y curiosear con atenci&oacute;n esos calzones femeninos. Hab&iacute;a cuatro prendas en la alambrada ese d&iacute;a. Una panty negra de algod&oacute;n sencilla sin nada especial, una tanga blanca de tirantas delgadas y encajes en la zona de la vulva que me result&oacute; tremendamente sugestiva y la &uacute;ltima, la que yo pude ver a trav&eacute;s de su bata, ten&iacute;a puesta la noche anterior sin duda alguna. Era una tanga de un uniforme azul turquesa como pude constatar. Ten&iacute;a un el&aacute;stico amplio y encajes en los bordes inferiores. Era la m&aacute;s nueva de todas por su excelente estado. Se me vino la imagen de la noche anterior. Mi madre de espaldas hacia m&iacute; con sus nalgas abultadas y apretujando esa prenda ahora colgada ante mis ojos. Ol&iacute;a a limpio y aun estaba algo mojada. No hac&iacute;a mucho hab&iacute;a sido lavada a manos para no da&ntilde;ar los encajes seguramente.<\/p>\n<p>Me preguntaba con inter&eacute;s inusitado qu&eacute; prenda tendr&iacute;a puesta ella ahora que ya tom&oacute; ducha. Me resultaba incre&iacute;ble que por mi cabeza solo pasaran ahora pensamientos obscenos para con mi propia madre, pero eran inevitables y cada vez m&aacute;s intensos y diversos. Cada paso me abr&iacute;a nuevas curiosidades y me hac&iacute;a explorar nuevos horizontes de morbo y fantas&iacute;a.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de almorzar, estuve divagando en pensamientos obscenos. Se me hab&iacute;a despertado un cierto apetito sexual inesperado en esta convalecencia. Pensaba en el olor de la vagina de Mar&iacute;a, una exnovia a quien le obsesionaba el sexo oral. Por ratos fantaseaba con Sonia, la novia de mi amigo Ernesto, quien era una chica sensual aunque no bonita ciertamente. Fantaseaba con la profe Marta de matem&aacute;ticas de rostro bonito y grandes senos y con la t&iacute;a Patricia de mi amigo Miguel, una se&ntilde;ora tambi&eacute;n bonita gordita blanca de grandes ubres y culo redondo que gustaba mucho vestir con faldas cortas. Imagin&eacute; varias situaciones sexuales y eso expand&iacute;a mi imaginaci&oacute;n a l&iacute;mites er&oacute;ticamente insospechados. Estuve largamente recreando en mi cabeza embriagada de deseos que la profe Marta y la t&iacute;a Patricia estaban conmigo en una cama haciendo un tr&iacute;o y que adem&aacute;s entre ellas hab&iacute;a un voraz sexo l&eacute;sbico incluido. Todos esos pensamientos cobraban fuerza a medida que avanzaba la tarde y mi pene se endurec&iacute;a a ratos seg&uacute;n lo intenso y v&iacute;vido de cada escena imaginada.<\/p>\n<p>Entonces hubo una de esas conexiones de raciocinio raras que se meten de intrusas en la cabeza cuando uno menos lo espera. En medio de esa escena de sexo imaginada, me di cuenta que esas dos mujeres, Marta y Patricia, recreadas en mi mente desnudas y devor&aacute;ndome, eran dos se&ntilde;oras casi de la misma edad de mi madre y adem&aacute;s de eso, ambas muy parecidas f&iacute;sicamente a ella. Un poco gorditas, de esas que lo han sido toda la vida por naturaleza y no necesariamente por mal comer, de tez clara, de rostros agraciados, curvas pronunciadas, caderas anchas, senos abundantes y traseros generosos. Parec&iacute;a algo banal, pero fue un para m&iacute; en ese instante hallazgo fascinante y revelador que gener&oacute; p&aacute;lpitos en mi coraz&oacute;n. Tal vez en realidad y en el fondo, yo simplemente y de manera inconscientemente deseaba a mi propia madre y me era menos culposo reproducirla en otras mujeres parecidas a ella, tales como Marta y Patricia quienes a su vez ten&iacute;an su encanto propio. Esta convalecencia y el estar cotidianamente desnudo frente a mi madre hab&iacute;an hecho sacar ese deseo prohibido del fondo de mi psiquis. Entre esas cavilaciones me qued&eacute; dormido sentado en una mecedora pegada a una ventana que daba hacia la calle.<\/p>\n<p>Mi mam&aacute; me despert&oacute;. Tal vez hab&iacute;a pasado una media hora desde que me hab&iacute;a quedado dormido. Al abrir mis ojos me hall&eacute; con su rostro bonito de ojos marrones y una sonrisa de ternura infinita. Se hab&iacute;a maquillado y ten&iacute;a puesta una blusa rosada que ca&iacute;a hasta sus muslos y una falda blanca. Luc&iacute;a bonita. Ahora mis ojos ten&iacute;an otro filtro cuando la miraba. Eso me fascinaba lo mismo que me incomodaba. Mi piel se erizaba de saber que miraba con ojos de deseo a mi propia madre. No lo pod&iacute;a evitar.<\/p>\n<p>-Voy a salir un momento al banco hijo, intentar&eacute; demorarme menos de una hora. &iquest;Necesitas algo? &iquest;Ir al ba&ntilde;o?<\/p>\n<p>-Si mam&aacute;, debo orinar- le dije despreocupadamente.<\/p>\n<p>Entonces me levant&eacute;, todav&iacute;a somnoliento y camin&eacute; hacia el ba&ntilde;o. Me dispuse de pie frente a la taza intentando alejar esos pensamientos tan pesados, pero su belleza y el olor de su perfume, sumados a la intensa tarde de fantas&iacute;as er&oacute;ticas me arrastraban demasiado. Ella de un tir&oacute;n e intentando no hacerme sentir inc&oacute;modo como siempre, me bajo de un tir&oacute;n mi pantaloneta y mi calzoncillo. Otra vez mi inocencia y despiste me fallaron. Lo primero que baj&oacute; de mi pene adormilado y en abundancia fue una espesa l&iacute;nea de l&iacute;quido preseminal que cay&oacute; como un chorro de miel. Fue imposible esconderlo y a pesar de que mi madre hac&iacute;a el esfuerzo de apartar la mirada, fue inevitable que no lo viera caer como una gota seguida de una l&iacute;nea en c&aacute;mara lenta. Hubo un silencio de sepulcro. Ella no pudo evitar expresarse.<\/p>\n<p>-Wao, hombres, hombres. Siempre calientes. Me avisas cuando acabes hijo.<\/p>\n<p>Sent&iacute; algo de verg&uuml;enza. No sab&iacute;a si su comentario era negativo, de molestia, de indignaci&oacute;n o de sarcasmo. Pero esta vez no acud&iacute; al silencio. Le ped&iacute; disculpas de forma natural y honesta mientras meaba.<\/p>\n<p>-Est&aacute; bien hijo, no pasa nada. Es normal. Solo que no me esperaba ver esa babita salir as&iacute; de tu cosita, bueno m&aacute;s bien de tu cosota je je. En que andabas pensando?<\/p>\n<p>-Ay mam&aacute; en nada. Me haces sonrojar.<\/p>\n<p>Al terminar, ella tom&oacute; el pedazo habitual de papel higi&eacute;nico, me pel&oacute; el glande y me lo sec&oacute; con cuidado y ternura. A&uacute;n hab&iacute;a l&iacute;quido espeso. Se sonri&oacute; y me exprimi&oacute; un poco mi pene deslizando sus dedos en forma de pinza hacia adelante. Otro hilo de l&iacute;quido espeso brot&oacute; y eso la divirti&oacute;. Me sec&oacute; tomando a&uacute;n m&aacute;s papel.<\/p>\n<p>-Wao, estas bien cargado hijo. No te sientas mal por eso. Es normal. Y lo peor es que no puedes jal&aacute;rtela. Pobrecito, ja ja. Perdona. No es mi intenci&oacute;n burlarme. Luego tocar&aacute; limpiarte bien m&aacute;s tarde cuando tomes la ducha ja ja. Debo apurarme porque me cierran el banco.<\/p>\n<p>Todo transcurri&oacute; natural. Me subi&oacute; mis calzones y se march&oacute;. Un silencio y un alivio me acogieron a pesar de la verg&uuml;enza que acababa de vivir. Era raro todo, pero otra vez me tranquilizaba el hecho de que mi madre entrara poco a poco en mi intimidad y mi sexualidad. Ahora tuve m&aacute;s claro que ella como tal, me excitaba y empezaba a fantasear con que ella a m&iacute;, tambi&eacute;n. Aun con el olor de su perfume y la sensaci&oacute;n de su mano limpiando mi sexo, tuve una fulminante erecci&oacute;n que disfrut&eacute;. Esta vez era por y para ella. Tuve tantas ganas de masturbarme, pero me era imposible.<\/p>\n<p>Una hora y quince transcurrieron cuando sent&iacute; a mi madre abrir la puerta. Me pregunt&oacute; si yo estaba bien y sinti&oacute; mucho haberse demorado. Le dije que no pasaba nada, que yo no hab&iacute;a necesitado de nada durante ese momento.<\/p>\n<p>-Ahora s&iacute;, ven vamos a que te duches, en una hora llega tu hermano y debo apurarme a prepararles cena.<\/p>\n<p>No supe bien porque. Pero deseaba ahora tanto ese momento a pesar de que yo sab&iacute;a que no me atrever&iacute;a a nada. Pero deseaba eso. Estar desnudo frente a ella y sentir sus manos.<\/p>\n<p>Ella se quit&oacute; la ropa de salir y se coloc&oacute; una blusa blanca de tirantas y un short de algod&oacute;n c&oacute;modo que dejaba sus muslos desnudos. Tambi&eacute;n se apretaba mucho a su cintura e inevitablemente le dejaba bien dibujada du vulva. Era curioso que yo mirara ahora esos detalles que antes ni prestaba atenci&oacute;n a pesar de que siempre estuvieron all&iacute;. Todo lo hac&iacute;a con discreci&oacute;n. Mucha naturalidad de mi parte.<\/p>\n<p>Me desnud&oacute; ya en la cabina de la ducha. Alc&eacute; los brazos y comenz&oacute; la fiesta. El agua moj&oacute; mi cuerpo y en un par de minutos otra vez sus manos, sus suaves manos recorrieron mi espalda, mis nalgas y mis piernas con esponja y jab&oacute;n. Ella hablaba de su vuelta al banco y yo apenas si pod&iacute;a prestarle atenci&oacute;n, m&aacute;s bien concentrado en la rica sensaci&oacute;n de sus manos en mi cuerpo. Desde atr&aacute;s, sin girarme hacia ella, sent&iacute; su mano pasar por mi pelvis, mis test&iacute;culos y mi pene. Lo enjabon&oacute; con suavidad y agilidad para no demorarse mucho y lo pel&oacute; despacio para lavarlo. Sent&iacute; su mano tocar mi sensibilidad y cerr&eacute; los ojos. Termin&oacute; esa zona y se concentr&oacute; en mi cabello. Fue imposible no tener una erecci&oacute;n aunque leve, pero sensiblemente visible. Me asust&eacute; e hice un esfuerzo para que eso se apagara mientras ella a&uacute;n aplicaba mi champ&uacute; en mi cabello.<\/p>\n<p>-Volt&eacute;ate por favor.<\/p>\n<p>Me hice el que no escuch&eacute; y segu&iacute; de espaldas solo para ganar tiempo, pero ella insisti&oacute; y me hizo girar tom&aacute;ndome con cuidado del brazo. Mi erecci&oacute;n hab&iacute;a cedido un poco afortunadamente y al parecer no la not&oacute;. Pero su cara bonita, sus labios pintados de rojo, su perfume, el busto casi desnudo por las tirantas mal acomodadas, todo me resultaba tremendamente er&oacute;tico. Y torpemente mi erecci&oacute;n recobr&oacute; algo de vida. La punta de mi pene top&oacute; con su abdomen y a pesar de que ella estaba concentrada en lavar bien mi cabello, al sentir mi glande rozar su panza su mirada se lanz&oacute; de inmediato hacia abajo para buscar el elemento que tocaba su cuerpo.<\/p>\n<p>Miro hacia abajo, alz&oacute; su mirada y clav&oacute; sus ojos marrones dilatados en los m&iacute;os. Eran ojos interrogantes, sorprendidos, despiertos, emocionados, condenadores, extra&ntilde;ados, profundos, pero serenos. Yo no tuve aliento para musitar palabra. Una avalancha de verg&uuml;enza me inund&oacute;. Esquiv&eacute; su mirada mirando como mi pene me traicionaba cobrando para mi sorpresa m&aacute;s erecci&oacute;n a&uacute;n. Volvi&oacute; a mirarlo.<\/p>\n<p>-Hijo, creo que estas muy necesitado. Pero dime una cosa honestamente. &iquest;Se te puso as&iacute;, porque yo te lo toqu&eacute;?<\/p>\n<p>-No lo s&eacute; mam&aacute;. Creo que s&iacute;. Perd&oacute;name. No es voluntario. Perd&oacute;name mam&aacute; &ndash; fue lo &uacute;nico que me pudo salir de mi boca.<\/p>\n<p>Lo mir&oacute; otra vez. Sonri&oacute; levemente. Despu&eacute;s rio al tiempo que acariciaba mi rostro. Miraba otra vez mi pene duro y mojado.<\/p>\n<p>-Hijo, no pasa nada. Es normal. Creo que te hace falta una tocadita o como se dice com&uacute;nmente. Una buena paja.<\/p>\n<p>-Ay mam&aacute; para. Haces que me averg&uuml;ence. Lo s&eacute;. Tal vez sea eso.<\/p>\n<p>-Est&aacute; bien hijo. Es normal. Todo esto es natural. Pero perdona que me de gracia eso. Verte as&iacute;. Nunca pens&eacute; que te ver&iacute;a desnudo y caliente. &iexcl;Qu&eacute; pinga que te gastas! Wuao y pensar que apenas ayer eras mi beb&eacute;.<\/p>\n<p>-Yo creo que la tengo normal. No exageres mam&aacute;.<\/p>\n<p>-M&iacute;ratelo, es grueso. Se te ve interesante. Tremendo huevo que tienes.<\/p>\n<p>Al decirlo me gui&ntilde;&oacute; el ojo y sonri&oacute;. Se inclin&oacute;, me dio un besito en la mejilla. Sus senos se aplastaron contra mi pecho y mi pene ya un tanto menos duro se estrell&oacute; m&aacute;s estrechamente contra la parte alta de la su zona p&uacute;bica. Acerc&oacute; su boca a mi o&iacute;do y musit&oacute; &ndash; tranquilo hijo, no te sientas mal. Eres un hombre y como tal has de tener necesidades normales.<\/p>\n<p>El timbre son&oacute;. Mi hermano menor hab&iacute;a llegado de la escuela. Mi coraz&oacute;n palpitaba y una sensaci&oacute;n extra&ntilde;a entre excitaci&oacute;n, culpa, morbo, goce y verg&uuml;enza me invadieron mientras ella me secaba aceleradamente. Fue a abrirle a mi hermano quien de inmediato se sent&oacute; en la sala para mirar un cap&iacute;tulo de una serie de tv. Mi mam&aacute; volvi&oacute; ingres&oacute; al ba&ntilde;o con cierto actitud de complicidad. Su mirada ahora brillaba diferente. Me puso el calzoncillo con sigilo y acomod&oacute; mi pene que a&uacute;n estaba un tanto grueso.<\/p>\n<p>&#8211; Que bulto tienes hijo &ndash; me dijo con voz pasita, casi secreteando.<\/p>\n<p>-Ay mam&aacute; para por favor.<\/p>\n<p>La tarde y noche transcurrieron dentro de la normalidad, pero mi cabeza solo pensaba y ansiaba situaciones como la que hab&iacute;a sucedido en el ba&ntilde;o con ella. Recreaba la sensaci&oacute;n de sus manos tocando mi sexo. Quer&iacute;a que sucediera otra vez, aunque sab&iacute;a que yo no me atrever&iacute;a a tomar una iniciativa sexual para con ella. No creo que lo consintiera a pesar de su postura comprensiva con todo este tema. Carajo, se trata de mi propia madre.<\/p>\n<p>Esa noche a parte de ir a orinar antes de dormir, no hubo otra eventualidad. Dorm&iacute; profundamente sin despertar hasta que la luz matutina invadi&oacute; mi alcoba. Me despert&eacute; y orin&eacute; sin llamar a mi madre. Pude bajarme mi calzoncillo y sentarme en la taza como una dama. Para subirme mi ropa si tuve que pedirle el favor. Lo hizo algo apresurada para poder atender el desayuno puesto que mi hermano deb&iacute;a partir a la escuela.<\/p>\n<p>En esa ma&ntilde;ana, la se&ntilde;ora Nohem&iacute;, una vieja amiga de mi madre, fue a casa a visitarla aprovechando que mi madre andaba de libre laboralmente. Se sentaron bajo la sombra en el patio para chacharear y secretear temas de mujeres y yo qued&eacute; solo dentro de la casa mirando tv y matando el aburrimiento. Por un momento contempl&eacute; a Nohem&iacute;. Era una mujer casi de la edad de mi madre, de rostro bonito, de estatura chica, delgada y senos gordos. Era atractiva y tambi&eacute;n me despert&oacute; de pronto un mal pensamiento que antes nunca me hab&iacute;a inspirado. Hasta imagin&eacute; por un instante que ella y mi madre estaban haciendo algo l&eacute;sbico desnuditas en mi cama. Que pensamiento m&aacute;s caliente ese que tuve. Erecci&oacute;n inevitable. Me fui a la alcoba de mi madre sin ninguna raz&oacute;n. Solo por moverme y me tumb&eacute; en su cama a imaginar y fantasear cosas sexuales. Miraba el cielo raso simplemente con ese deseo tan imp&iacute;o pero intensamente placentero. De repente y sin saber porqu&eacute;, se me prendi&oacute; el bombillo y me fui al cesto de la ropa sucia que est&aacute; siempre en la alcoba de mi madre. Estaba a medio llenar y en la parte superior yac&iacute;a la ropa de mi hermano y la m&iacute;a. Pero hab&iacute;a una diminuta prenda femenina que coronaba la pila de trapos. Era una tanga delgada de algod&oacute;n gris con l&iacute;neas rosadas delgadas. Era la que ten&iacute;a puesta anoche seguramente. Me asegur&eacute; de que mi madre estaba bien distra&iacute;da con su amiga y como pude la tom&eacute; con la punta de mis falanges. La zona interna donde se junta con la vulva estaba un tanto amarillosa y un pelillo se hab&iacute;a pegado.<\/p>\n<p>Mi nariz se embriag&oacute;, debo admitirlo. El olor era m&aacute;s intenso y m&aacute;s v&iacute;vido de lo que esperaba. Era como si estuviera oliendo directamente su sexo. Ese aroma penetrante a intimidad femenina me produjo una corriente en mi cuerpo muy placentera que avocaron unas urgidas ganas de masturbarme. Goc&eacute; oliendo esa prenda como si fuera un drogadicto perdido y sin remedios. Perd&iacute; incluso mi realidad y me olvid&eacute; del mundo. Tan solo porque Nohem&iacute; emiti&oacute; una carcajada pude reponerme y salir de mi estado nirv&aacute;nico. Dej&eacute; la alcoba sin levantar sospechas. Pero mi erecci&oacute;n era definitiva. As&iacute; que me escond&iacute; en mi alcoba y respir&eacute; profundo para que se me pasara la alteraci&oacute;n, pero el aroma vaginal materno impregnaba mi olfato. Todo ol&iacute;a a cuca de mam&aacute;.<\/p>\n<p>Me distraje despu&eacute;s nuevamente en la tv hasta que Nohem&iacute; se march&oacute;. Entonces tuve ganas de orinar. Mi madre al verme dirigir al ba&ntilde;o, me persigui&oacute; para ayudarme. Otra vez, me baj&oacute; mis calzones y una gota espesa de l&iacute;quido transparente cay&oacute; como hilo de miel. Mi madre solo sonri&oacute; un poco burlonamente.<\/p>\n<p>&#8211; Miguel. &iquest;En qu&eacute; te la pasas pensando?<\/p>\n<p>&#8211; En nada mam&aacute;.<\/p>\n<p>Cerr&eacute; mis ojos. Dej&eacute; que mi or&iacute;n fluyera y ella me limpi&oacute;. Hab&iacute;a m&aacute;s l&iacute;quido todav&iacute;a saliendo.<\/p>\n<p>&#8211; Hijo, dime una cosa. Puedes ser sincero conmigo. &iquest;T&uacute; te masturbabas a menudo antes de accidentarte? Digo, &iquest;Estabas acostumbrado a jal&aacute;rtela diariamente o algo as&iacute;?<\/p>\n<p>Me puse rojo. Y solo sonre&iacute; avergonzado. Ella me acarici&oacute; el cabello con ternura sin dejar de pasarme su mano con papel higi&eacute;nico para secar mi glande que aun chorreaba un poco de l&iacute;quido.<\/p>\n<p>&#8211; Anda, hijo, puedes decirlo. No tiene nada de malo eso. Quiero que te sientas c&oacute;modo con ese tema porque faltan semanas hasta que ya puedas ser aut&oacute;nomo con tus manos.<\/p>\n<p>&#8211; Ay mam&aacute;, a veces si lo hac&iacute;a. Como todo chico de mi edad. T&uacute; sabes.<\/p>\n<p>&#8211; Si, si, si lo s&eacute;. No te sientas mal. Es que me pregunto si acaso no te hace falta eso. Creo que est&aacute;s necesitado, y mucho m&aacute;s de lo que yo podr&iacute;a imaginar.<\/p>\n<p>Me iba a quedar en silencio, pero algo desconocido me impuls&oacute; a expresarme con honestidad.<\/p>\n<p>&#8211; La verdad mam&aacute;. Si me hace falta hac&eacute;rmela.<\/p>\n<p>No me dijo nada. Solo me qued&oacute; mirando un tanto con ternura, comprensi&oacute;n, indagaci&oacute;n y sonrisa con esos ojos marrones. Hubo un silencio y de repente sent&iacute; sus dedos tantear mi pene dulcemente por la parte inferior. Pens&eacute; que eran ideas, pero era real. Mi mam&aacute; estaba acariciando mi pene. As&iacute;, t&iacute;midamente pasado la punta de su dedo medio entre la parte inferior de mi pene a&uacute;n fl&aacute;ccido y mi test&iacute;culo. Muy despacio. Luego, sin musitar palabra su dedo busc&oacute; el frenillo de mi glande, lo pos&oacute; y lo paseaba muy delicadamente gener&aacute;ndome un rico cosquilleo erector. No nos dec&iacute;amos nada. Yo, incr&eacute;dulo, me qued&eacute; est&aacute;tico e hice un esfuerzo por parecer sereno. Mi rostro inevitablemente expres&oacute; placer.<\/p>\n<p>Ella fijaba su mirada en mi rostro. Yo no dejaba de mirar el brillo raro de sus ojos bonitos palpitantes, pero seguros. Mi cuerpo reaccion&oacute; claro est&aacute;. Mi pene empez&oacute; a cobrar volumen lentamente hasta ponerse en posici&oacute;n horizontal. El glande ahora estaba completamente descubierto. Ella sin cambiar de expresi&oacute;n, sencillamente comenz&oacute; a pasar el dorso de su mano por la parte superior de mi miembro. Acariciaba enredando sus dedos en mi vello p&uacute;bico y despu&eacute;s desliz&aacute;ndolos hasta la puntita palpitante. Despu&eacute;s se devolv&iacute;a muy, muy despacio para repetir el ciclo sin dejar de mirar las reacciones de mi rostro pl&aacute;cido.<\/p>\n<p>Ella mordisque&oacute; su labio inferior con sus dientes blancos y medio sonri&oacute;. Su expresi&oacute;n muy sexy denotaba que algo prohibido estaba pasando. No nos quit&aacute;bamos la mirada. Finalmente el silencio se rompi&oacute;.<\/p>\n<p>&#8211; Hijo, yo s&eacute; que no es correcto esto, pero se te puso dura. Supongo que eso quiere decir que te gusta el toqueteo que te he hecho con mi dedo.<\/p>\n<p>&#8211; Si mam&aacute;. Si. Me gusta. No pares por favor.<\/p>\n<p>Sonri&oacute;. Volvi&oacute; a mordisquear sus labios y mir&oacute; hacia abajo.<\/p>\n<p>&#8211; Que verga tienes hijo, perdona que insista. No me creas perversa, pero caray, no pensaba que la tuvieras as&iacute;. No puedo dejar de sorprenderme. Eres ya todo un hombre.<\/p>\n<p>Entonces fue cuando finalmente la garr&oacute;. Sent&iacute; su mano suave tomarla con propiedad. Me comenz&oacute; a masturbar muy lentamente. Jugando a pelar y cubrir mi glande con sus dedos &iacute;ndice y pulgar. Nuestras respiraciones se entrecortaban y se hac&iacute;an m&aacute;s intensas en el silencio de la casa.<\/p>\n<p>&#8211; Mam&aacute; te va ayudar. Yo s&eacute; que lo necesitas, pero esto es algo muy secreto Miguel. Esto no se le cuenta a ni a tu sombra. Es algo incorrecto. Tampoco te prometo que volver&aacute; a suceder otras veces.<\/p>\n<p>&#8211; Est&aacute; bien mam&aacute;.<\/p>\n<p>&#8211; Volt&eacute;ate. Es m&aacute;s c&oacute;modo para m&iacute; yo estando detr&aacute;s de ti.<\/p>\n<p>Ambos est&aacute;bamos de pie justo al frente del inodoro. Me gir&eacute; y le di la espalda sin entender bien lo que deseaba. Me abraz&oacute; entonces desde atr&aacute;s y con su mano izquierda, como mujer zurda que es, tom&oacute; mi pene. Su mano derecha la dispuso mi pecho velludo y luego la desliz&oacute; hacia mi muslo para acariciarlo. Comenz&oacute; entonces a masturbarme a un ritmo m&aacute;s intenso. Yo no lo pod&iacute;a creer. Me sent&iacute;a extra&ntilde;o. Hab&iacute;a un disfrute infinito, hab&iacute;a un morbo multiplicado por cien viendo esa mano mayor, femenina, tierna y tremendamente prohibida trabajar en mi sexo. Yo jadeaba un tanto. Ella tambi&eacute;n daba muestras de excitaci&oacute;n respirando en mi espalda. Su otra mano abandon&oacute; mi muslo y se ocup&oacute; en acariciar mis bolas sin que la otra dejara de menearme el miembro. Ella respiraba y jadeaba con su boca casi pegada en la parte baja posterior de mi hombro.<\/p>\n<p>Luego sent&iacute; que sus labios se pegaban a mi espalda y me daba besos t&iacute;midos y tibios. Su mano se agitaba m&aacute;s r&aacute;pidamente. Advert&iacute; que ella gem&iacute;a a ratos.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Voy bien?, &iquest;as&iacute; te gusta?<\/p>\n<p>&#8211; Si, si, si mam&aacute;, hmm. Si.<\/p>\n<p>&#8211; Pero me canso un poco as&iacute;. Miguel, mejor me sentar&eacute; en la taza.<\/p>\n<p>Ella se sent&oacute; y mi verga apuntaba hacia su rostro curioso cuya mirada se alternaba entre mi sexo, recorriendo mi cuerpo hasta terminar en mis ojos. Miraba mi pecho, mi abdomen, mi pubis. Su mirada era otra. Era simplemente de mujer. De mujer excitada. Eso me daba m&aacute;s &aacute;nimo y morbo, pero yo no me atrev&iacute;a decir o expresar nada al respecto. Continu&oacute; entonces agitando su mano. Ahora yo la pod&iacute;a ver. Contempl&eacute; su rostro que estaba rojizo. Su boca carnosa se mordisqueaba mientras su mano se deslizaba por mi miembro. Sus pupilas se dilataban. De repente su mano desocupada dej&oacute; de estar en mi cuerpo y comenz&oacute; a pasearse por sus senos encima de su blusa blanca. Entonces detuvo todo como si se hubiera cansado. Exhal&oacute; aire desde muy profundo tom&oacute; aire. Hizo un gesto de desapruebo para con ella misma, luego recobr&oacute; su prestancia por unos segundos temblando un poco.<\/p>\n<p>&#8211; Ay perdona hijo, pero esto tambi&eacute;n me altera. No me siento c&oacute;moda del todo, pero la verdad hacer esto me estimula m&aacute;s de lo que yo cre&iacute;a. Me dieron ganas de tocarme. Qu&eacute; verg&uuml;enza contigo.<\/p>\n<p>&#8211; Mam&aacute; est&aacute; bien. Ahora soy yo quien te pide que no te sientas mal por eso. No sabes lo mucho que me gusta lo que est&aacute; me haces. Estoy gozando mucho. &iquest;Por qu&eacute; no podr&iacute;as t&uacute; tambi&eacute;n gozar? No tiene nada de malo.<\/p>\n<p>&#8211; Ay hijo. Esto no es algo correcto, aunque nos guste. Terminemos esto y no te prometo que vuelva a pasar. &iquest;Bueno?<\/p>\n<p>&#8211; Ok mam&aacute;. Pero puedes tocarte si deseas. No te sientas mal. Solo eso quiero que sepas.<\/p>\n<p>Ella exhal&oacute;, sonri&oacute; y tom&oacute; mi pene. Lo comenz&oacute; a masturbar otra vez. Despacio, luego m&aacute;s r&aacute;pido y miraba mi rostro de goce. Esa pausa de confesiones prohibidas me dio m&aacute;s seguridad y ganas. Quer&iacute;a que se desnudara. Quer&iacute;a verle las tetas. Pero no me atrev&iacute;a a ped&iacute;rselo. Podr&iacute;a tomarlo mal y todo acabar&iacute;a.<\/p>\n<p>Su mano cobr&oacute; la velocidad &oacute;ptima en la que un cosquilleo sabroso recorri&oacute; mi cuerpo como corriente el&eacute;ctrica. Su respiraci&oacute;n otra vez denotaba excitaci&oacute;n. Su boca ahora estaba relajada y su lengua se paseaba por sus labios y se manten&iacute;a entreabierta denotando deseo. Su mano derecha otra vez tocaba sus senos pero esta vez la meti&oacute; por debajo de su blusa a la que tuvo que desatarle un par de botones. Se tocaba mientras me jalaba el pene. Que caliente era ver eso, aunque no estaba su seno desnudo a mi vista. Apenas si pude verle su sost&eacute;n desacomodado y algo de su abultada teta cubierta por su necia mano. De repente escupi&oacute; encima de mi glande y sus dos manos sujetaron mi sexo ahora suavizado. Comenz&oacute; a masturbarme asiduamente, con mucha intensidad y morbo. Gozaba mirando mi cara contra&iacute;da en expresi&oacute;n pre-org&aacute;smica. Yo me deleit&eacute; mirando su cara y un poco su entre seno que hab&iacute;a dejado un poco al descubierto.<\/p>\n<p>&#8211; Hmmm rico mam&aacute; ahhhh me voy a venir ya mam&aacute;. Voy a botarme.<\/p>\n<p>Ella no hizo nada. Solo continu&oacute; mirando mi cara de cl&iacute;max y agitando sus manos en mi miembro con una agilidad de mujer experimentada. Ella gozaba al verme as&iacute;. Se le notaba el morbo. Cuando los chorros comenzaron a ensuciar su ropa, su cuello y hasta la parte baja de su ment&oacute;n, curiosamente rio con una felicidad perversa como si hubiera sido un gran logro personal.<\/p>\n<p>&#8211; ohh wow hijo, wow, jaja jajajaja jeje uyyy yuppi waooo as&iacute;, as&iacute;, vente, bota esa leche vieja hmmm yupiii waoo, as&iacute; macho, bota todo hmmm que tibia y que mont&oacute;n jajaja.<\/p>\n<p>&#8211; Ahh ahh si, ahhh, si, hmm rico mam&aacute;.<\/p>\n<p>No se detuvo. Miraba mi pene pringar semen ensuciando su ropa y sus manos. Me sorprendi&oacute; lo mucho que la divert&iacute;a esa eventualidad. Gozaba mucho. Su cara lo expresaba de diversas maneras. Sus ojos palpitaban. Su mano mantenida en mi pene no paraba de masturbarme, casi exprimiendo chorros de semen ahora m&aacute;s d&eacute;biles pero espesos que ca&iacute;an como miel pesada al piso fr&iacute;o y duro. Le divert&iacute;a sentir las palpitaciones de mi verga en su mano enroscada.<\/p>\n<p>&#8211; Se te puso rojo hijo. Se ve bonito as&iacute;.<\/p>\n<p>&#8211; Ay mam&aacute;. Dices unas cosas.<\/p>\n<p>Finalmente lo solt&oacute;. Mi pene a&uacute;n estaba duro y palpitante aunque un poco menos.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Te gust&oacute; la paja que te hizo mam&aacute;?<\/p>\n<p>&#8211; Si. Si mam&aacute;. Mucho, mucho.<\/p>\n<p>Entonces no s&eacute; porqu&eacute; se me ocurri&oacute; hacerle una petici&oacute;n impetuosa.<\/p>\n<p>&#8211; Mam&aacute;, &iquest;te puedo pedir algo?<\/p>\n<p>&#8211; Dime, hijo &ndash; me dijo con voz interrogante mientras limpiaba el semen de su ropa con papel higi&eacute;nico.<\/p>\n<p>&#8211; Mam&aacute;. &iquest;Me dejas conocer tus senos?<\/p>\n<p>&#8211; Ay Miguel, &iquest;qu&eacute; cosas dices, hijo? No, no, no. Eso s&iacute; que no Miguel.<\/p>\n<p>&#8211; No te enfades mam&aacute;. Perd&oacute;name. Es que te tocabas y eso me gust&oacute; y no s&eacute;, me dieron ganas de v&eacute;rtelos.<\/p>\n<p>&#8211; No estoy enfadada hijo. No pasa nada tranquilo. Entiendo tu punto. Pero todo esto lo he hecho porque s&eacute; que es una necesidad de hombre que tienes y ni novia tienes para que pueda ayudarte con eso. No confundamos cosas. No me sentir&iacute;a c&oacute;moda hijo. Aunque te entiendo tu deseo. Los hombres suelen ser muy visuales. Ver tetas y partes &iacute;ntimas de la mujer les da morbo. Pero hijo, no por favor. Lo siento. Y a todas estas, &iquest;porqu&eacute; los senos y no mi culo o mi cuca?<\/p>\n<p>&#8211; No s&eacute; mam&aacute;, me dio mucha calentura cuando te los tocabas. Disc&uacute;lpame.<\/p>\n<p>Me limpi&oacute; mi pene, me subi&oacute; mis calzones. Se puso de pi&eacute;. Me dio un beso en la frente y con su mano me acarici&oacute; mi pene ya fl&aacute;ccido. Me pidi&oacute; que saliera porque iba a tomar una ducha para lavarse bien.<\/p>\n<p>Sal&iacute; extasiado. Mi cuerpo temblaba y un calor de goce me recorr&iacute;a. No pod&iacute;a creer que mi mam&aacute; me hubiera hecho una paja. La paja m&aacute;s deliciosa de toda mi existencia. Pero algo se hab&iacute;a roto sin duda. Hab&iacute;amos pasado un l&iacute;mite que no se deb&iacute;a cruzar.<\/p>\n<p>Mi madre pas&oacute; el resto del d&iacute;a en la cocina y haciendo algo de su trabajo en su alcoba bastante ocupada en el tel&eacute;fono. Yo no paraba de pensar en lo sucedido. Cuando lleg&oacute; la hora de la ducha era muy tarde y mi madre apenas si pudo ponerme el agua para que yo solito me mojara. Despu&eacute;s me enjabon&oacute; y me enjuag&oacute; r&aacute;pidamente con la puerta abierta porque mi hermano ya hab&iacute;a llegado de la escuela. No hubo privacidad ni atm&oacute;sfera er&oacute;tica para que sucedieran m&aacute;s cosas ese d&iacute;a. Ella actu&oacute; con total normalidad como si nada hubiera pasado.<\/p>\n<p>Al d&iacute;a siguiente, viernes durante la ma&ntilde;ana estuve dormido. Me sent&iacute; cansado de no haber podido conciliar el sue&ntilde;o en la madrugada. Creo que estuve muy estimulado por lo sucedido. Mi cabeza solo reproduc&iacute;a esa paja maravillosa y fantas&iacute;as er&oacute;ticas con mi mam&aacute;. Cuando despert&eacute; a orinar eran casi las nueve. La luz brillante estall&oacute; en mi cara. Lo hice sin la ayuda de mi mam&aacute; que ni supe d&oacute;nde estaba.<\/p>\n<p>Luego me di cuenta que hab&iacute;a salido tal vez al supermercado del barrio. Ten&iacute;a hambre y deb&iacute;a esperarla para que me diera el desayuno. Al rato volvi&oacute;. Ten&iacute;a un vestido ajustado enterizo de color blanco y flores azules. No pude evitar recorrerla con la mirada y decirle lo bonita que se ve&iacute;a.<\/p>\n<p>Ella sonri&oacute; y se dispuso a darme el desayuno. No hablamos de lo sucedido. Su actitud, su comportamiento era totalmente natural. Yo hice un esfuerzo por entonar con eso. Intente ser natural, como antes, como si nada hubiera cambiado aunque en mi fuero interno sent&iacute;a que no era as&iacute;. Fuimos al ba&ntilde;o y ella me cepillo los dientes.<\/p>\n<p>&#8211; Bueno, a la ducha.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Ahora mam&aacute;?<\/p>\n<p>&#8211; Si hijo. Porque anoche casi que ni pudiste hacerlo bien, pero es m&aacute;s que todo porque esta tarde van a venir tu t&iacute;o Antonio y tus primos a visitarte. Debo preparar comida y no podr&eacute; ocuparme de tu ducha. Mejor ahora.<\/p>\n<p>Entr&eacute; a la ducha y mi madre me desnud&oacute; completamente. Fue inevitable esta vez. Tuve una tremenda erecci&oacute;n casi al instante. Ya en mi mente hab&iacute;a una asociaci&oacute;n er&oacute;tica entre estar en el ba&ntilde;o desnudo y la presencia de mi madre. A pesar de todo, yo no quer&iacute;a que eso no pasara. No quer&iacute;a que se ofendiera, pero no lo pod&iacute;a controlar.<\/p>\n<p>&#8211; Miguel, &iquest;otra vez? &ndash; expres&oacute; con sorpresa interrog&aacute;ndome con su mirada.<\/p>\n<p>&#8211; Mam&aacute; lo siento. Si quieres me ducho solo. No prestes atenci&oacute;n a eso. Perd&oacute;name, pero no puedo evitarlo. Mam&aacute; perd&oacute;name.<\/p>\n<p>Mi rostro denot&oacute; una genuina verg&uuml;enza y desesperaci&oacute;n por no estar en esa situaci&oacute;n tan inc&oacute;moda. Me sent&iacute; verdaderamente mal con ella. Pens&eacute; que se enfadar&iacute;a. Baj&eacute; mi mirada e intente salir de la ducha para evitar la situaci&oacute;n, pero ella me tom&oacute; de mi brazo.<\/p>\n<p>&#8211; Hijo, no pasa nada. Tranquilo. Tampoco es para tanto. No te pongas as&iacute; como ni&ntilde;o rega&ntilde;ado. Lo siento. No quise incomodarte con ese comentario. Entiende tambi&eacute;n que para m&iacute; es imposible no reaccionar si te encuentro as&iacute; con la pinga dura.<\/p>\n<p>&#8211; Mam&aacute; yo s&eacute;. Qu&eacute; verg&uuml;enza contigo. No pude evitarlo. Lo siento. Yo no te quiero faltar el respeto mam&aacute;.<\/p>\n<p>&#8211; Lo s&eacute; Miguel. Dime una cosa con honestidad. &iquest;Se te puso as&iacute; por m&iacute;?<\/p>\n<p>&#8211; Si, mam&aacute;. Por ti. Estas bonita y desde ayer no he podido dejar de pensar en lo que pas&oacute;. Lo disfrut&eacute; y creo que eso hace que se me ponga as&iacute; dura cuando entr&eacute; al ba&ntilde;o y te vi. Es como si mi cerebro pensara inconscientemente que otra vez va a pasar algo y eso pone as&iacute;. Es involuntario mam&aacute;. Perd&oacute;name.<\/p>\n<p>Mi mam&aacute; mir&oacute; mi pene duro. Mordisque&oacute; sus labios. Se sent&oacute; en la taza otra.<\/p>\n<p>&#8211; Ven ac&aacute; Miguel.<\/p>\n<p>Yo no dije nada. Solo obedec&iacute; intrigado pregunt&aacute;ndome si acaso iba a hacerlo otra vez. Mi coraz&oacute;n lat&iacute;a fuerte. Estaba entre excitado, asustado y avergonzado. Mi erecci&oacute;n hab&iacute;a cedido un poco, pero a&uacute;n mi pene ten&iacute;a buen volumen y estaba levantado cuando sal&iacute; de la ducha y me dispuse de pi&eacute; frente a ella que apoy&oacute; sus dos manos en mis caderas sin dejar de contemplar mi sexo desnudo.<\/p>\n<p>&#8211; Hijo, no te sientas mal. A m&iacute; tambi&eacute;n me pasan cosas. No soy de hierro. Soy mujer de carne y hueso y adem&aacute;s no tengo novio ni marido. Tambi&eacute;n tengo mis necesidades igual que t&uacute;. Por eso te entiendo y por eso decid&iacute; ayudarte un poco. No me siento c&oacute;moda con esto. Se supone que son cosas que no pueden pasar entre una mam&aacute; y un hijo. Solo que esta circunstancia tan particular tuya de estar sin manos hace que como madre me sienta presta a ayudarte, a que no sufras esas ganas como yo a veces las sufro. La diferencia es que yo tengo manos y puedo tocarme, pero t&uacute; no puedes. Por eso te presto mis manos. Y para que no te sientas culpable, te confieso que a m&iacute; tambi&eacute;n me gust&oacute; mucho lo que pas&oacute; ayer. Mam&aacute; tambi&eacute;n siente morbo como cualquier persona. Mam&aacute; tambi&eacute;n le dan ganas de hacer cosas ahora mismo contigo. Adem&aacute;s de ser mi hijo, eres un hombre atractivo, desnudo y erecto. Imag&iacute;nate. Eso es tentador. Adem&aacute;s las cosas prohibidas nos gustan. Los humanos somos as&iacute;. Nos fascinamos a veces con cosas tab&uacute;es.<\/p>\n<p>Mientras dec&iacute;a eso, yo la escuchaba y me hac&iacute;a sentir mejor, pero mi erecci&oacute;n lejos de apagarse cobr&oacute; vida.<\/p>\n<p>&#8211; Ay mam&aacute;, gracias por tus palabras.<\/p>\n<p>Sonri&oacute; y mir&oacute; mi verga dura y palpitante.<\/p>\n<p>&#8211; Me la puedes hacer una &uacute;ltima vez mam&aacute;. Te prometo que no te lo vuelvo a pedir.<\/p>\n<p>No me dijo nada. Solo mir&oacute; mi rostro de tonto y sonri&oacute; nuevamente. Me agarr&oacute; el pene y comenz&oacute; a acariciarlo despacio. Esta vez m&aacute;s entregada y relajada que el d&iacute;a anterior.<\/p>\n<p>&#8211; Hijo. Esto es un secreto grande entre t&uacute; y yo. No quiero que me veas como una mala madre perversa.<\/p>\n<p>&#8211; Mam&aacute;. No te veo as&iacute;. Te quiero y te respeto mucho.<\/p>\n<p>&#8211; Te quiero hijo. Gracias por entenderme. Te voy a premiar.<\/p>\n<p>Solt&oacute; mi miembro. Desliz&oacute; con habilidad femenina su corredera trasera y dej&oacute; que su vestido se aflojara. Se lo dej&oacute; caer desnudando su pecho y su espalda y por primera vez en muchos a&ntilde;os vi a mi madre en ropa interior. Su sost&eacute;n era blanco bonito de encajes. Sus tetas eran algo desbordadas como queri&eacute;ndose vomitar de la prenda. Era tremendamente sexy. Se inclin&oacute; hacia atr&aacute;s, sac&oacute; pecho y los mene&oacute;.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Los quieres ver?<\/p>\n<p>Entonces hubo el instante m&aacute;gico. Se quit&oacute; el sost&eacute;n y un par de tetas abundantes, blancas, hermosas, de piel tersa, pez&oacute;n oscuro y aureolas ovaladas sin frontera definida saltaron ante mis ojos. No pens&eacute; que mi madre pudiera tener unas tetas tan provocativas. Tremendamente sensuales. Solo me inspiraban erotismo y ganas de mamarlas. Sexo, sexo, sexo.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Te gustan? Dime, la verdad.<\/p>\n<p>&#8211; Mam&aacute;. Son las tetas m&aacute;s bonitas que he visto. Que grande son mam&aacute;.<\/p>\n<p>&#8211; Ay hijo. No exageres.<\/p>\n<p>&#8211; No exagero mam&aacute;.<\/p>\n<p>Se las tocaba. Pasaba sus dedos por los pezones y me miraba el pene. De repente me hizo la mejor propuesta del mundo.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Me dejas que te la chupe hijo?, es que quiero tocarme los senos tambi&eacute;n. &iquest;Puedo?<\/p>\n<p>&#8211; Si mam&aacute;.<\/p>\n<p>Cerr&oacute; los ojos. Exhal&oacute; y abri&oacute; su boca. Yo me acerqu&eacute; m&aacute;s para facilitarle la tarea. Me dio un primer besito en la punta de mi cabeza.<\/p>\n<p>&#8211; No te has duchado. Huele fuerte tu cosa. Huele a macho sucio. Pero as&iacute; me gusta m&aacute;s.<\/p>\n<p>Otro beso en la punta, despu&eacute;s una lamida suave hasta que finalmente mi glande fue tragado. Luego mi tallo y en forma mi mam&aacute; hab&iacute;a empezado a darme una mamada fenomenal. Yo ni me lo cre&iacute;a. Mi mam&aacute; la mamaba rico, despacio, con cadencia, ternura, ganas, entrega y emoci&oacute;n. Sus manos pellizcaban sus pezones y acariciaban sus senos. Mi boca se hac&iacute;a agua gozando ante semejante espect&aacute;culo inesperado. La atm&oacute;sfera &iacute;ntima de esa casa para nosotros dos era maravillosa.<\/p>\n<p>Su mano izquierda se meti&oacute; por debajo de su falda. Mi madre se estaba tocando abajo. Se estaba dedeando tal vez. &iexcl;Se estaba masturbando! Gem&iacute;a y mamaba. Mamaba y gem&iacute;a. Su cabeza se sacud&iacute;a a ratos violentamente tragando mi verga. Su boca tibia y suave deslizaba mi verga palpitante. Una sensaci&oacute;n de placer nos invad&iacute;a. Se agot&oacute;. Dej&oacute; que mi pene saliera mojado de su boca. Traspiraba excitada. Se puso de pi&eacute;. Me tom&oacute; de mi brazo.<\/p>\n<p>&#8211; Ven hijo. Ven.<\/p>\n<p>Me condujo a su alcoba.<\/p>\n<p>&#8211; Me canso as&iacute; en el ba&ntilde;o. Mejor acu&eacute;state as&iacute; boca arriba en la cama.<\/p>\n<p>Lo hice. Ella se quit&oacute; el vestido. La panty blanca de encajes delgados, casi transparente le luc&iacute;a hermosa. Gate&oacute; despacio como una pantera en celos. Pas&oacute; su rostro por mi pubis y me dio una mamada corta. Luego continu&oacute; subiendo. Su boca se pos&oacute; en mi pecho y me dio unas lamidas cosquillosas en mis tetillas. Subi&oacute; y su boca se uni&oacute; brevemente a la m&iacute;a. Hubo humedad en ese beso corto. Luego subi&oacute; a&uacute;n m&aacute;s hasta que sus ubres se posaron en mi rostro at&oacute;nito. Las lam&iacute;, las chup&eacute;, las bes&eacute;, las enjuagu&eacute; con mi lengua. Finalmente, me concentr&eacute; en chupar y chupar esos pezones erguidos y carnosos hasta la saciedad. Mi madre gem&iacute;a y se excitaba y no desaprovech&oacute; en pasarse mi pene duro por su vulva sin quitar su panty.<\/p>\n<p>&#8211; Miguel. &iquest;Me har&iacute;as oral? &iquest;Te atrever&iacute;as?<\/p>\n<p>-&iquest;Oral?<\/p>\n<p>Tal vez por estar tan anonadado en los placeres no entend&iacute;<\/p>\n<p>&#8211; Si hijo. Chupar mi cuca as&iacute; como yo ya te la com&iacute; a ti.<\/p>\n<p>&#8211; Si mama, s&iacute;, claro que s&iacute;.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Seguro Miguel? No quiero que hagas algo que no desees.<\/p>\n<p>&#8211; Seguro. Yo quiero.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Ya lo has hecho?<\/p>\n<p>&#8211; Si mam&aacute;. Varias veces con mi ex novia Magola. Eso la enloquec&iacute;a.<\/p>\n<p>&#8211; No tienes que decir nombres hijo.<\/p>\n<p>&#8211; Perdona mam&aacute;.<\/p>\n<p>Se quit&oacute; la prenda. Su vulva ten&iacute;a poquitos vellos en la parte inferior. La manten&iacute;a m&aacute;s bien depilada.<\/p>\n<p>&#8211; Tengo d&iacute;as que no me depilo, espero no te moleste.<\/p>\n<p>Su cuca era rosada, carnosa y ese olor que hab&iacute;a impregnado mi nariz el d&iacute;a anterior ahora brot&oacute; m&aacute;s intensamente. Me entregu&eacute; a sus carnes. Lam&iacute; sin poder tocar con mis manos. Yo me sent&eacute; en el suelo y ella al borde de su cama con las piernas abiertas. Sent&iacute; la suavidad de su vagina. El sabor de su sexo era exquisito. La textura de sus carnes en mi lengua h&aacute;bil y hambrienta de nuevas experiencias me daba un morbo desconocido. Mi mam&aacute; gem&iacute;a cada vez m&aacute;s fuerte. Sus gemidos pasaron a ser gritos graves. Al menos est&aacute;bamos solos en la casa.<\/p>\n<p>&#8211; Miguel, no aguanto. Te deseo hijo. Por favor. C&oacute;geme. Quiero que me penetres.<\/p>\n<p>&#8211; Mam&aacute; si, mam&aacute;<\/p>\n<p>&#8211; Hijo, perd&oacute;name por todo esto. Pero no puedo aguantarme.<\/p>\n<p>Para facilitarme la tarea por no tener mis manos. Ella se volte&oacute; en cuatro. Puso su culo a la altura de mi pene yo estando de pi&eacute; junto a su cama. Solo tuve que apuntar y deslizar la punta de mi verga por la raya de su culo, pasar por su ano y seguir un poco m&aacute;s abajo hasta que hall&eacute; la entrada de su vagina. Mi madre es tremenda mujer atractiva. Su culo redondo y abultado me generaba ganas y morbo. Ella, abri&oacute; un poco m&aacute;s sus piernas y con una sola hincada que hice mi verga se hundi&oacute; en su intimidad. Acceso carnal. Acceso carnal prohibido. Acceso carnal tab&uacute;. Ya todo se hab&iacute;a consumado. No hab&iacute;a marcha atr&aacute;s.<\/p>\n<p>Mene&eacute; mis caderas suavemente sintiendo su carnosidad mojada y caliente quemar mi verga. La embest&iacute; despacio. No pod&iacute;a perder mi equilibrio. Era peligroso por no tener mis manos si deb&iacute;a apoyarme en algo. Mi mam&aacute; se meneaba penetr&aacute;ndose ella misma a ratos.<\/p>\n<p>&#8211; Miguel, que rica tu verga<\/p>\n<p>&#8211; Mam&aacute; tu concha me encanta. Tu culo me gusta.<\/p>\n<p>&#8211; Ay hijo, es el culo de tu mam&aacute;.<\/p>\n<p>Nos re&iacute;mos y continuamos un tanto as&iacute;. Hasta que ella me pidi&oacute; que me acostara boca arriba en su cama nuevamente. Lo hice y por primera vez la tuve toda completamente desnuda encima de m&iacute; con sus piernas dobladas y abiertas a lado y lado de mis caderas. Su vulva explayada y carnosa se trag&oacute; mi verga hasta pegar sus labios mayores con mi zona p&uacute;bica. Sus senos desparramados y abundantes se meneaban bamboleando en la atm&oacute;sfera cargada de sexualidad. Sus manos se apoyaban en mi pecho o bien se acariciaban sus senos. El espect&aacute;culo no pod&iacute;a ser mejor. Entrega total. Mi madre, mi bella madre estaba en otra galaxia con sus ojos entreabiertos en goce &iacute;ntimo. Su boca gem&iacute;a y mordisqueaba. Sub&iacute;a, bajaba, sub&iacute;a y se dejaba caer y cada vez con m&aacute;s intensidad hasta que el sonido delatador de acto sexual desenfrenado, pla pla pla pla pla de sus muslos y sus nalgas al galopear en mi cuerpo se sumaban a los gemidos de ella y los m&iacute;os. Sudamos, nos dio fiebre, la cama traqueaba tornillos oxidados, el colch&oacute;n estaba exigido al m&aacute;ximo. Mi mam&aacute; exhal&oacute; un gemido profundo y su cuerpo tembl&oacute; por unos segundos. Se qued&oacute; quieta en un estado de trance. Supe m&aacute;s tarde que hab&iacute;a tenido un intenso orgasmo. El orgasmo m&aacute;s prohibido de su vida. Se tom&oacute; su tiempo para vivirlo y disfrutarlo ego&iacute;stamente.<\/p>\n<p>&#8211; hmmm ahhhh<\/p>\n<p>Luego se repuso un tanto y continu&oacute; meneando su cadera, ahora ya no sub&iacute;a y bajaba, sino que se deslizaba hac&iacute;a delante y hac&iacute;a atr&aacute;s. Mi pene experiment&oacute; all&aacute; dentro una invasi&oacute;n de fluidos que hac&iacute;as m&aacute;s resbalosa la penetraci&oacute;n. No pude aguantarlo m&aacute;s. Por respeto le dije que ya me iba a venir. Ella no hizo nada diferente a seguir mene&aacute;ndose.<\/p>\n<p>Me dej&eacute; llevar por un orgasmo de intensidad m&aacute;xima como nunca antes hab&iacute;a experimentado en mis cinco a&ntilde;os y medio de pajas y sexo espor&aacute;dico. Las palpitaciones de mi verga dentro de su vagina parec&iacute;an arrancarme cada gota de mi vida. El calor era quemante y el semen seguramente expulsado con tal intensidad deb&iacute;a viajar hondo a su aparato reproductor que por suerte hab&iacute;a sido desactivado varios a&ntilde;os atr&aacute;s.<\/p>\n<p>Nos desplomamos en un beso intenso. Mi madre dejo caer su cuerpo amplio encima de m&iacute;. Su boca acudi&oacute; con urgencia hac&iacute;a la m&iacute;a. Necesitaba sentirse besada como mujer. Lo hice. Sellamos ese acto consumado con un beso prohibido. Un beso h&uacute;medo, largo, de lenguas malolientes a sexo. Un beso de labios vencidos, un beso que traspasaba los l&iacute;mites de lo moralmente aceptado como correcto.<\/p>\n<p>Sus manos acariciaron mi pecho. Sus manos limpiaron mi sexo. Sus manos vistieron mi cuerpo. Sus manos me ayudaron a levantar de esas s&aacute;banas usadas. Sus manos. Esas manos. Las manos de mi madre.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 26<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>28 La cruda realidad me estall&oacute; en la cara cuando el d&iacute;a despu&eacute;s de mi cirug&iacute;a en ambas manos fui plenamente consciente que durante al menos varias semanas estar&iacute;a sin manos.&nbsp; Si, literalmente sin manos. No pod&iacute;a hacer absolutamente nada sin mis dos preciadas manos. 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