{"id":26536,"date":"2020-11-08T23:00:00","date_gmt":"2020-11-08T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-11-08T23:00:00","modified_gmt":"2020-11-08T23:00:00","slug":"esclavo-de-t-mismo-capitulo-4-caceria-de-depredadores","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/esclavo-de-t-mismo-capitulo-4-caceria-de-depredadores\/","title":{"rendered":"Esclavo de ti mismo (Cap\u00edtulo 4): Cacer\u00eda de depredadores"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"26536\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Marcus despert&oacute; entre los musculosos brazos de su esclavo. Sinti&oacute; la respiraci&oacute;n gruesa y profunda de Alfonso sobre su rostro. Abri&oacute; los ojos y contempl&oacute; aquella cara, totalmente ausente, con la misma expresi&oacute;n de horas atr&aacute;s.<\/p>\n<p>El Amo se removi&oacute; en la cama y se dirigi&oacute; a su esclavo. -Caligari. Es hora de levantarnos esclavo. Hoy hay mucho que hacer. &iexcl;Lev&aacute;ntate!<\/p>\n<p>Alfonso despeg&oacute; su cuerpo, se enderez&oacute; de la cama despacio y se puso de pie. Marcus observ&oacute; interesado como todos sus movimientos eran aut&oacute;matas, aunque precisos, mucho m&aacute;s que con el narc&oacute;tico de la noche anterior. Su esclavo se qued&oacute; all&iacute;, de pie, con los brazos firmes a sus costados, la cabeza ca&iacute;da hacia atr&aacute;s y los ojos cerrados.<\/p>\n<p>Marcus se sent&oacute; en la cama y se ubic&oacute; delante de &eacute;l. Toc&oacute; nuevamente el miembro del son&aacute;mbulo y este tuvo una erecci&oacute;n inmediata.<\/p>\n<p>-B&eacute;same. &#8211; Orden&oacute; en tono apenas audible.<\/p>\n<p>Alfonso se inclin&oacute; y le propin&oacute; un delicioso beso igual a los de la noche anterior. Marcus permaneci&oacute; as&iacute; unos instantes e indic&oacute;. -Abre los ojos. &#8211;<\/p>\n<p>Alfonso obedeci&oacute; y Marcus pudo ver que sus iris estaban te&ntilde;idos de rojo. Comprob&oacute; con ello que continuaba dormido. Marcus se puso de pie, bes&oacute; el cuello del son&aacute;mbulo y dijo sugerente.<\/p>\n<p>-Sabes, desde que te vi, supe que ser&iacute;as mi esclavo predilecto. &iquest;Eso te excita verdad?-<\/p>\n<p>-Ssi, mi Amo, me excita ser tu esclavo predilecto&hellip;-<\/p>\n<p>Respondi&oacute; el son&aacute;mbulo con devoci&oacute;n.<\/p>\n<p>-Bien, lleg&oacute; la hora de continuar con la cacer&iacute;a. Hoy es domingo, por lo que tu manada de depredadores no te buscar&aacute; hasta ma&ntilde;ana. As&iacute; que tengo tiempo para reprogramarte y preparar la trampa para la segunda presa. Mas primero lo primero, debemos ducharnos. A partir de hoy esclavo, tu primera tarea por la ma&ntilde;ana ser&aacute; el ba&ntilde;arme con tus propias manos y ba&ntilde;arte conmigo. &iquest;Entiendes?-<\/p>\n<p>Indic&oacute; Marcus gustoso.<\/p>\n<p>-Ssi, mi Amo. Mi primera tarea cada ma&ntilde;ana ser&aacute; ba&ntilde;arte con mis propias manos y ba&ntilde;arme contigo. Ssi, har&eacute; lo que digas.<\/p>\n<p>Contest&oacute; sol&iacute;cito con aquella voz son&aacute;mbula, que a Marcus le resultaba tan sensual.<\/p>\n<p>Marcus le observ&oacute; encendido. Por un segundo pens&oacute; en celebrar otra sesi&oacute;n desenfrenada de sexo con su esclavo, pero ejerci&oacute; autocontrol. Sab&iacute;a que era m&aacute;s importante reprogramarlo en su recientemente adquirida condici&oacute;n.<\/p>\n<p>El proceso de reprogramaci&oacute;n era vital. la caja Caligari atrapaba a la persona en sus sue&ntilde;os, la sumerg&iacute;a en un estado de profundo sopor o &ldquo;Trance de &eacute;xtasis son&aacute;mbulo&rdquo; como a &eacute;l le gustaba llamarlo. No obstante, tal como Marcus pudo comprobar la noche anterior, el Kaligari eliminaba tambi&eacute;n todo pensamiento y respuesta aut&oacute;noma.<\/p>\n<p>Por lo que a partir de ahora Alfonso era un esclavo son&aacute;mbulo. Ten&iacute;a la mente en blanco, imbuida en una espiral infinita de placer, que se repet&iacute;a una y otra vez en sus sue&ntilde;os. Mas en t&eacute;rminos pr&aacute;cticos Alfonso se encontraba profundamente dormido, por lo que actuaba exclusivamente bajo sus &oacute;rdenes y no har&iacute;a nada mediante libre criterio.<\/p>\n<p>As&iacute; que antes de pasar a la segunda fase del Kaligari, ten&iacute;a que reprogramar su subconsciente. Deb&iacute;a incrementar el placer, llenar sus sue&ntilde;os de nuevas im&aacute;genes, nuevos deseos, nuevas sensaciones que reemplazaran su antigua vida, su vieja personalidad, su aburrida heterosexualidad. Marcus deb&iacute;a reforzar el anhelo de sonambulismo y esclavitud implantado en su subconsciente, al igual que el deseo de jam&aacute;s despertar, de permanecer en aquel estado eterno de complacencia, donde todo era solamente felicidad. &ldquo;Porque todos son m&aacute;s felices cuando dejan de pensar&rdquo;.<\/p>\n<p>Marcus sab&iacute;a que, si se equivocaba en la reprogramaci&oacute;n, cuando condujera a Alfonso hacia la segunda fase del Kaligari, podr&iacute;a comenzar a luchar, a tratar de despertar. Era poco probable, pero la naturaleza heterosexual de su esclavo, era lo suficientemente fuerte para buscar liberarse del control.<\/p>\n<p>En la segunda fase del Kaligari, el esclavo son&aacute;mbulo recuperaba una noci&oacute;n distante de las cosas, aunque no su voluntad. La presteza y nula resistencia al sexo de la noche anterior, descartaban cualquier futura rebeli&oacute;n, pero Marcus no quer&iacute;a correr ning&uacute;n riesgo. Su esclavo resultaba esencial para completar la cacer&iacute;a y doblegar a aquel grupo de depredadores, del cual hasta la noche pasada Alfonso hab&iacute;a sido el l&iacute;der. Sin ese esquicito son&aacute;mbulo, Marcus no conseguir&iacute;a cazar a sus siguientes presas. S&iacute;, Deb&iacute;a activar la segunda fase del Kaligari en &eacute;l.<\/p>\n<p>Volvi&oacute; a mirar el rostro ausente de Alfonso y a mordisquear su cuello. En verdad experimentaba un fetiche con el cuello de aquel hombre.<\/p>\n<p>-Cruza la alcoba. Abre la puerta del ba&ntilde;o que est&aacute; al otro lado, entra y cierra detr&aacute;s de ti. Al fondo se encuentra el jacuzzi. La llave de la derecha es el agua caliente, g&iacute;rala y prepara el ba&ntilde;o con agua medianamente caliente. En el armario junto al lavabo, en la repisa de arriba encontrar&aacute;s tres frascos. Los circulares son jab&oacute;n y sales arom&aacute;ticas, dest&aacute;palos y vi&eacute;rtelos en el agua. M&eacute;tete al jacuzzi y esp&eacute;rame. Ir&eacute; en cinco minutos. &iquest;Entendiste?-<\/p>\n<p>-Sssi, mi Amo. Preparar&eacute; tu ba&ntilde;o con agua caliente, jab&oacute;n y sales. Entrar&eacute; al agua y te esperar&eacute;&hellip; Ssi, har&eacute; todo lo que digas&#8230;-<\/p>\n<p>Marcus observ&oacute; complacido el acatamiento preciso de sus &oacute;rdenes. En cuanto Alfonso desapareci&oacute; tras la puerta, se coloc&oacute; una bata y aprovech&oacute; para ir por el m&oacute;vil de su presa.<\/p>\n<p>Al recorrer cada pieza se top&oacute; gozoso con las ropas tiradas de su esclavo, aunque no hizo ning&uacute;n intento por recogerlas. M&aacute;s tarde el propio Alfonso se encargar&iacute;a de hacerlo. Lo &uacute;nico que recuper&oacute; fue el saco. Sab&iacute;a gracias a la vigilancia puesta desde hace meses en &eacute;l, acerca de sus principales h&aacute;bitos. Rebusc&oacute; en los bolsillos y encontr&oacute; las llaves de la camioneta. No le interes&oacute; en lo m&aacute;s m&iacute;nimo llevar las prendas del son&aacute;mbulo a la alcoba, ya habr&iacute;a tiempo para ello.<\/p>\n<p>Extrajo el m&oacute;vil de la maleta y mientras regresaba a la alcoba, revis&oacute; los mensajes. Not&oacute; que un miembro de la manada le hab&iacute;a escrito. Abri&oacute; el mensaje y se sinti&oacute; cautivado con la foto del perfil del contacto. Un hombre alto, al menos de uno noventa. Mucho m&aacute;s fornido que Alfonso, de cabellera risada y oscura, piel blanca y unos preciosos ojos azules. Se excit&oacute; al ver su firme ment&oacute;n, su barba con dos o tres d&iacute;as de crecimiento, pero sobre todo por aquella expresi&oacute;n varonil, t&iacute;pica de un macho alfa.<\/p>\n<p>Marcus conoc&iacute;a a aquel hombre. Samuel Huest. El jefe de seguridad y segundo al mando en la empresa de Alfonso. O como a Marcus le gustaba denominarlo, &ldquo;el depredador n&uacute;mero 2&rdquo;.<\/p>\n<p>Marcus se excit&oacute; al pensar que, en cuanto triunfara en la siguiente etapa de la cacer&iacute;a, Sam, se unir&iacute;a a su l&iacute;der como parte del harem. Se imagin&oacute; a aquel alfa sometido a su poder, inflamado por el deseo, convertido en un esclavo sexual.<\/p>\n<p>Con Alfonso hab&iacute;a sido f&aacute;cil. Hace un par de meses lo conoci&oacute; durante un evento en el que ambos trabajaron y qued&oacute; prendado por su masculinidad. Estuvo a&uacute;n m&aacute;s sorprendido cuando se enter&oacute; que dirig&iacute;a una empresa de seguridad privada y fue entonces que le concibi&oacute; como un desaf&iacute;o a una cacer&iacute;a m&aacute;xima, quiz&aacute;s una de las m&aacute;s dif&iacute;ciles que persiguiera durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os.<\/p>\n<p>Marcus cazaba a hombres heterosexuales. Doblegaba sus voluntades, destru&iacute;a su moralidad y borraba su personalidad. Despu&eacute;s les conduc&iacute;a a disfrutar el placer homosexual, al convertirlos en sus esclavos, Para ello hab&iacute;a desarrollado una serie de poderosos insumos, los cuales hasta el momento le hab&iacute;an brindado grandes recompensas.<\/p>\n<p>Pero nunca hab&iacute;a cazado a una manada, a una manada de cazadores, de depredadores.<\/p>\n<p>Marcus consigui&oacute; acercarse a su actual esclavo, a trav&eacute;s de una de sus anteriores presas, un hombre del mundo de la far&aacute;ndula. Logr&oacute; que su presa los presentara formalmente durante una cena de beneficencia y convenci&oacute; a Alfonso de que su empresa requer&iacute;a una campa&ntilde;a masiva de m&aacute;rquetin para mejorar sus ventas.<\/p>\n<p>El rubro de la seguridad era altamente competitivo y Marcus logr&oacute; inducir en la mente de Alfonso, que las ganancias y contrataciones se incrementar&iacute;an notablemente si la empresa modificaba su campa&ntilde;a publicitaria. Su personal estaba indiscutiblemente calificado, contaba con los m&aacute;s recientes adelantos tecnol&oacute;gicos y los m&aacute;s bajos &iacute;ndices de siniestros. Sin embargo, el n&uacute;mero de contrataciones era sumamente deficiente.<\/p>\n<p>Marcus fue contratado como consultor externo para relanzar la imagen corporativa y crear una campa&ntilde;a fresca de m&aacute;rquetin que se adecuara a lo que Alfonso quer&iacute;a. Colabor&oacute; durante varias semanas con su actual esclavo y tom&oacute; nota de sus conductas, h&aacute;bitos, gustos. Y sin que el depredador se diera cuenta, comenz&oacute; a cazarlo.<\/p>\n<p>Marcus era un c&uacute;mulo de talentos. Intervino sus comunicaciones, la seguridad de la empresa y del lujoso edificio de apartamentos donde habitaba. Revis&oacute; su historia, sus cuentas bancarias y el l&iacute;der depredador nunca se percat&oacute;.<\/p>\n<p>Marcus se sinti&oacute; un poco decepcionado, pero supuso que, si no lo hab&iacute;a descubierto, era porque &eacute;l era un depredador mayor.<\/p>\n<p>La pasada noche entreg&oacute; la nueva campa&ntilde;a a Alfonso y su presa qued&oacute; encantada. Lo invit&oacute; a celebrar con una cena y Marcus supo que era el momento de hacer caer al depredador.<\/p>\n<p>Lleg&oacute; primero al restaurante y despleg&oacute; uno de sus poderosos insumos sobre el jefe de meseros. Le orden&oacute; mezclar una potente droga de su propia fabricaci&oacute;n en la copa de su presa y durante la velada mantenerla llena constantemente.<\/p>\n<p>Alfonso lleg&oacute; solo justo como Marcus esperaba. Cenaron, se divirtieron y Marcus hizo su mejor papel de compa&ntilde;ero de negocios y amigo, tanto que su presa no sospech&oacute; nada. Sin que Alfonso lo advirtiera, bebi&oacute; y bebi&oacute; m&aacute;s de la cuenta y cuando la velada termin&oacute;, los efectos del alcohol, pero sobre todo de la droga comenzaron a hacerse visibles.<\/p>\n<p>Marcus sugiri&oacute; a su presa llevarla a casa, a lo que Alfonso no opuso resistencia y pidi&oacute; disculpas por aquella embarazosa situaci&oacute;n. Marcus brome&oacute; e insinu&oacute; que ya era hora de conocerse mejor.<\/p>\n<p>Marcus condujo la camioneta de Alfonso y tal como lo hab&iacute;a planeado, durante el trayecto la droga hizo mayores estragos en su lucidez. En cuanto not&oacute; que el narc&oacute;tico eliminaba las resistencias de su presa, le gir&oacute; algunas instrucciones. Le orden&oacute; esa noche dormir desnudo y sin cubrirse con nada. Para que el cometido se lograra, Alfonso no deb&iacute;a transpirar. Despu&eacute;s le indic&oacute; que su m&oacute;vil sonar&iacute;a a las 2.00 AM y deb&iacute;a contestarlo. Pero era vital que no despertara, deb&iacute;a permanecer dormido. Pasar&aacute; lo que pasar&aacute; no deb&iacute;a despertar y enseguida que lo dejar&aacute;, ten&iacute;a que desnudarse, acostarse y caer en aquel profundo sue&ntilde;o. El m&oacute;vil deb&iacute;a responderlo con premura, mas cuando escuchara la voz al otro lado de la l&iacute;nea deb&iacute;a dormir a un m&aacute;s profundo y seguir las instrucciones que iba a darle.<\/p>\n<p>Alfonso asinti&oacute; a cada indicaci&oacute;n, cada vez m&aacute;s perdido en los efectos del narc&oacute;tico. Marcus lo dej&oacute; en la puerta de su apartamento y regres&oacute; por su auto para preparar la parte final de la trampa. Todo result&oacute; conforme a lo planeado, el depredador l&iacute;der hab&iacute;a ca&iacute;do.<\/p>\n<p>Ahora Alfonso era un esclavo del Kaligari y le aguardaba son&aacute;mbulo en el jacuzzi, completamente subyugado. El depredador mayor hab&iacute;a cazado al menor. El l&iacute;der de la manada se encontraba bajo su poder y era s&oacute;lo cosa de tiempo para que el resto de los depredadores fueran cazados.<\/p>\n<p>Aquellos fueron sus &uacute;ltimos pensamientos, antes de abrir la puerta del ba&ntilde;o y observar con gran deseo a su esclavo dentro del agua caliente, desnudo, con sus ojos cerrados, su tersa piel h&uacute;meda, listo para servir, listo para obedecer.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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