{"id":26538,"date":"2020-11-09T07:16:37","date_gmt":"2020-11-09T07:16:37","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-11-09T07:16:37","modified_gmt":"2020-11-09T07:16:37","slug":"la-cena-con-los-vecinos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/la-cena-con-los-vecinos\/","title":{"rendered":"La cena con los vecinos"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"26538\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Continuaci&oacute;n de &lsquo;El vecino&rsquo;.<\/p>\n<p>Hab&iacute;an pasado cuatro d&iacute;as desde que Ana y Luismi echaron el polvo en casa de ellas. Aquel d&iacute;a, antes del encuentro entre ambos, Silvia, la mujer de &eacute;l, le hab&iacute;a comentado que le gustar&iacute;a invitarla a cenar antes de que se marchara de nuevo a Madrid. Y hoy era el d&iacute;a elegido para cumplir esa invitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Ana sent&iacute;a sensaciones contradictorias. Por un lado era un muy &quot;heavy&quot; aceptar la invitaci&oacute;n de la mujer de un t&iacute;o que le hab&iacute;a partido el culo unos d&iacute;as antes. Por otro, era tremendamente morboso acudir a cenar con el marido infiel y la mujer cornuda. Al pensar esto &uacute;ltimo sinti&oacute; um escalofr&iacute;o por su espalda. Se sinti&oacute; una aut&eacute;ntica puta.<\/p>\n<p>En cualquier caso, hab&iacute;a aceptado y a las 10 de la noche deb&iacute;a subir al primero C para cenar con aquellos vecinos. Imaginar que pudieran cenar los tres en el mismo lugar donde Luismi se deleitaba observando como ella se masturbaba mientras tomaba el sol era excitante. Not&oacute; como su co&ntilde;o rasurado se humedec&iacute;a. Sentada en el sof&aacute; frente a la televisi&oacute;n mir&aacute;ndola pero son verla.<\/p>\n<p>Cinco minutos despu&eacute;s de la hora se&ntilde;alada, Ana se encontraba frente a la puerta de sus vecinos. Ahora dudaba de la conveniencia de haber aceptado. No hab&iacute;a hablado con Luismi respecto a esta cena. Se limit&oacute; a aceptar la invitaci&oacute;n formal que le propuso Silvia dos d&iacute;as antes. Ana, un tanto cortada, lo hab&iacute;a hecho de manera precipitada. No quer&iacute;a estar demasiado tiempo sola con una mujer a la que ella hab&iacute;a convertido en cornuda.<\/p>\n<p>Ahora se arrepent&iacute;a de su indumentaria, una falda corta floreada y la parte de arriba del bikini con el que sol&iacute;a tomar el sol en su terraza. Aquella idea morbosa de provocar a su vecino ahora le parec&iacute;a una aut&eacute;ntica cabronada. Por fin se decidi&oacute; a llamar a la puerta. Le abri&oacute; Luismi. Ana qued&oacute; paralizada durante unos segundos. &Eacute;l vest&iacute;a la misma camiseta que cuatro d&iacute;as antes cuando le dio por culo y un ba&ntilde;ador azul. La salud&oacute; efusivamente y le dio dos besos en la mejilla, muy cerca de la comisura de los labios.<\/p>\n<p>-&iquest;Qu&eacute; tal Ana? Gracias por aceptar la invitaci&oacute;n. Estamos encantados<\/p>\n<p>El hombre hablaba como si no hubiese pasado nada entre ellos, lo que tranquiliz&oacute; bastante a la joven m&eacute;dico:<\/p>\n<p>-Te est&aacute;bamos esperando Ana -dijo Silvia antes de saludarla con otros dos besos.<\/p>\n<p>Como hab&iacute;a imaginado la chica, la hicieron pasar hasta la terraza de aquel piso donde hab&iacute;an dispuesto una mesa con tres sillas y sobre la cual se acumulaban distintos platos con peque&ntilde;as raciones. Se sentaron sin ning&uacute;n orden aparente aunque dejaron que Ana ocupase la silla m&aacute;s cercana a la barandilla y Silvia la m&aacute;s cercana al interior del piso. A medio camino de ambas, Luismi:<\/p>\n<p>-&iquest;Bebes vino? &#8211; Le pregunt&oacute; el hombre a la invitada.<\/p>\n<p>-S&iacute;, pero una copa nada m&aacute;s.<\/p>\n<p>Luismi verti&oacute; el Rioja sobre la copa de Ana y luego sobre la dos restantes:<\/p>\n<p>-Bueno &iquest;brindamos, no? Por la doctora Ana. -E hicieron chocar sus copas.<\/p>\n<p>-Bueno, me queda aprobar dos ex&aacute;menes en septiembre a&uacute;n.<\/p>\n<p>Silvia se interes&oacute; por la especialidad a que se dedicar&iacute;a y Ana coment&oacute; cu&aacute;l era su preferencia. Mientras hablaba la joven vecina se fij&oacute; en la esposa de Luismi. Era una mujer de la misma edad que &eacute;l, guapa, de estatura media y cuerpo bien proporcionado. La invitada contestaba a sus preguntas de manera extendida, con la rutina de quien ha respondido muchas veces el mismo interrogatorio.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de m&aacute;s de una hora y m&aacute;s de una botella de Rioja (pese a la petici&oacute;n de Ana de una sola copa) el ambiente era tan agradable como distendido:<\/p>\n<p>-&iquest;Entonces? Tu terraza es esa que se ve ah&iacute; abajo, &iquest;no? -pregunt&oacute; Luismi de manera inocente apoyado en la barandilla desde donde observaba Ana tomando el sol.<\/p>\n<p>-S&iacute;, esa es. &iquest;No me has visto nunca? A veces salgo a tomar el Sol. -La joven le sigui&oacute; el juego levant&aacute;ndose y poni&eacute;ndose junto a &eacute;l.<\/p>\n<p>Silvia no not&oacute; el juego que se tra&iacute;an y se levant&oacute; a la cocina a preparar unas copas:<\/p>\n<p>-As&iacute; qu&eacute; nunca me has visto, &iquest;no?<\/p>\n<p>&#8211; Pues no&#8230; -dijo Luismi con media sonrisa. Ambos se miraron aumentando la tensi&oacute;n sexual entre ellos.<\/p>\n<p>Cuando Silvia lleg&oacute; se sirvieron las diferentes copas y la conversaci&oacute;n comenz&oacute; a virar hacia el tema sexual. La mujer de Luismi era una persona a la que no le importaba hablar abiertamente de pr&aacute;cticas sexuales y Ana no tuvo ning&uacute;n inconveniente en contar como hab&iacute;an sido las relaciones con su ex, con qui&eacute;n cort&oacute; antes de terminar el curso:<\/p>\n<p>-Pues yo no tengo quejas del sexo con Luismi&#8230; -coment&oacute; Silvia de manera p&iacute;cara mirando a su marido.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s no tuvo reparos en contar que en una ocasi&oacute;n hab&iacute;an hecho un tr&iacute;o con una amiga suya. Que ya en la adolescencia se hab&iacute;an enrollado ellas dos en las duchas de un camping. Al parecer, en una ocasi&oacute;n, pasaron un fin de semana en casa de la amiga y acabaron mont&aacute;ndoselo los tres. Y lo disfrutaron mucho:<\/p>\n<p>-En la vida hay que probar de todo. -Sentenci&oacute; Silvia. Ana no supo entender si aquello era alg&uacute;n tipo de proposici&oacute;n.<\/p>\n<p>Hab&iacute;an pasado casi tres horas cuando Ana anunci&oacute; que ten&iacute;a que irse, que no quer&iacute;a molestar m&aacute;s. Silvia propuso a Luismi acompa&ntilde;ar a la chica y de paso ir al garaje a buscar un par de cosas que deb&iacute;a recoger del coche. Ana se qued&oacute; blanca. La propia mujer de Luismi facilitaba una situaci&oacute;n tremendamente peligrosa. El vecino se prest&oacute; de inmediato. As&iacute; que, tras despedirse ambas mujeres, Ana y Luismi salieron de la casa.<\/p>\n<p>Hicieron el trayecto en silencio. Ella delante de &eacute;l. A la altura de su casa, Ana par&oacute; y comenz&oacute; a abrir la puerta. Pas&oacute; al interior sin cerrarla. No lo hab&iacute;an hablado pero no hab&iacute;a vuelta atr&aacute;s. Luismi entr&oacute; y cerr&oacute; tras de s&iacute;. Sin mediar palabra agarr&oacute; a Ana, la gir&oacute; y contra la pared comenz&oacute; a besarla apasionadamente. Ana se dejaba hacer mientras se agarraba a su vecino por la nuca. Sus lenguas se entrelazaban. El hombre meti&oacute; sus manos bajo la falda de la chica y descubri&oacute; que no llevaba braguitas.<\/p>\n<p>Con sus dedos busc&oacute; su rajita rasurada. La encontr&oacute; inundada, jugosa, ardiendo. La mujer gem&iacute;a mientras el hombre la comenz&oacute; a masturbar. Con la otra mano arranc&oacute; la parte de arriba del bikini dejando al aire sus peque&ntilde;as tetitas de pezones gordos y duros. Luismi no dud&oacute; en morderlos y arrancar un grito de placer de su vecina:<\/p>\n<p>-F&oacute;llame cabr&oacute;n. M&eacute;temela por el co&ntilde;o&#8230; me lo debes&#8230;<\/p>\n<p>Luismi se baj&oacute; el ba&ntilde;ador y liber&oacute; su polla con una tremenda erecci&oacute;n. Levant&oacute; a su vecina con sus brazos y contra la puerta la penetr&oacute; con fuerza. Ella dio un grito cuando la polla de aquel maduro se abri&oacute; pas&oacute; hasta el fondo de su vagina. Sin respiro comenz&oacute; a foll&aacute;rsela con fuerza. Literalmente la estaba empotrando. El cuerpo de Ana golpeaba la puerta, con cada golpe de cadera, haciendo identificable la actividad para cualquiera que pasara por delante de la casa&hellip;<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de cinco minutos de suspiros, gritos, gemidos y golpes contra la puerta, Luismi avis&oacute; que se corr&iacute;a y se la dej&oacute; clavada. A Ana le faltaba el aire a punto de llegar al orgasmo. El hombre se corri&oacute; abundantemente en el co&ntilde;o de la mujer. Ella apretaba sus m&uacute;sculos vaginales como si quisiera orde&ntilde;ar la polla.<\/p>\n<p>A&uacute;n con la polla dentro de su co&ntilde;o, Ana mir&oacute; a su amante con media sonrisa:<\/p>\n<p>-&iquest;Te gusta correrte sin cond&oacute;n en el co&ntilde;o de una vecina m&aacute;s joven?<\/p>\n<p>-&iquest;A ti te gusta sentir la corrida de un vecino maduro inundando tus entra&ntilde;as?<\/p>\n<p>Se volvieron a besar antes de separarse. Luismi le dijo que ten&iacute;a que volver a casa:<\/p>\n<p>-No te limpies la polla&#8230; Por si tu mujer te la chupa. Me da morbo pensar que pruebe el sabor de mi co&ntilde;o&#8230;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 Continuaci&oacute;n de &lsquo;El vecino&rsquo;. 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