{"id":26573,"date":"2020-11-10T06:27:57","date_gmt":"2020-11-10T06:27:57","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-11-10T06:27:57","modified_gmt":"2020-11-10T06:27:57","slug":"anonimos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/anonimos\/","title":{"rendered":"An\u00f3nimos"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"26573\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Llevaba como un mes coincidiendo con aquel tipo de aspecto europeo en la cafeter&iacute;a a la hora de almorzar. Desde el primer d&iacute;a que coincidieron por casualidad, sus miradas quedaron enganchadas. Ella disimuladamente pill&oacute; varias veces a &eacute;l mir&aacute;ndole el culo. Su magn&iacute;fico culo en forma de manzana. No pudo remediar sentirse halagada. Pero durante el resto del mes, ella tambi&eacute;n se hab&iacute;a fijado en aquel tipo que, sin duda, no era de all&iacute;. Un hombre muy alto, de complexi&oacute;n delgada y belleza discreta. Dir&iacute;a que rondar&iacute;a su edad, m&aacute;s o menos.<\/p>\n<p>Con el paso de los d&iacute;as, el cruce de miradas era cada vez mayor, incluso llegaron a cierta complicidad. En la distancia de las mesas se hac&iacute;an ciertos gestos. Con un asentimiento &eacute;l dio su aprobaci&oacute;n el d&iacute;a que ella apareci&oacute; con un vestido escotado y corto que realzaba su culo. En otra ocasi&oacute;n fue ella la que descaradamente le escrut&oacute; de arriba abajo para acabar mordi&eacute;ndose el labio inferior en una ocasi&oacute;n en que el tipo se levant&oacute; y se camin&oacute; en su direcci&oacute;n con su elegancia natural. A ella le lleg&oacute; el olor de Issey Miyake que el hombre iba dejando a su paso.<\/p>\n<p>Por m&aacute;s que hab&iacute;an llegado a generar un c&oacute;digo de comunicaci&oacute;n, nunca hab&iacute;an llegado a hablar uno con la otra. No sab&iacute;an sus nombres. Ni siquiera hab&iacute;an o&iacute;do sus voces. Nunca hab&iacute;an cruzado una palabra. Pero entre ellos se iba generando una tensi&oacute;n sexual indisimulable. Cada d&iacute;a, ambos acud&iacute;an a la cafeter&iacute;a para verse. Llegaban, se saludaban y se &ldquo;hablaban&rdquo; a su manera.<\/p>\n<p>Fue &eacute;l el primero en dar el paso. Un d&iacute;a que ella se encontraba en la barra, &eacute;l pas&oacute; justo por detr&aacute;s y aprovechando el bullicio en ese momento se acerc&oacute; a ella e hizo pasar su cuerpo por el de ella. No dud&oacute; en acariciar levemente su culo. La mujer suspir&oacute; y sinti&oacute; un escalofr&iacute;o que recorri&oacute; su espalda y se materializ&oacute; humedeciendo sus braguitas.<\/p>\n<p>Ella sinti&oacute; el leve roce de la mano de &eacute;l sobre su vestido como &uacute;nica separaci&oacute;n con la piel de su culo desnudo y cubierto &uacute;nicamente por un tanga que se escond&iacute;a vicioso entre sus maravillosos gl&uacute;teos. Le excit&oacute;. Se moj&oacute;. Y su mente fantase&oacute; con la mano de aquel completo desconocido.<\/p>\n<p>Aquel fue el primer roce de los siguientes que vinieron despu&eacute;s. Invariablemente, cuando ella se acercaba a la barra a pagar su consumici&oacute;n &eacute;l se dirig&iacute;a al ba&ntilde;o. Al pasar junto a ella siempre alargaba la mano para acariciarle el culo hasta que lleg&oacute; un momento en que la mujer sacaba lo sacaba hacia atr&aacute;s para que el contact&oacute; fuera m&aacute;s intenso. Siempre aprovechando el bullicio de clientes para evitar miradas indiscretas. Cuando &eacute;l segu&iacute;a su camino hacia el ba&ntilde;o ella sal&iacute;a de la cafeter&iacute;a y lo hac&iacute;a imaginando que el hombre se excitaba despu&eacute;s de tocarla y se masturbaba.<\/p>\n<p>El comportamiento fue el mismo durante muchos d&iacute;as hasta que ella sinti&oacute; la necesidad de salir de dudas. Aquel viernes, la mujer fue a la barra y el hombre fue a su encuentro. Al pasar junto a ella alarg&oacute; la mano y ella sac&oacute; el culo. El contacto fue m&aacute;s directo. M&aacute;s intenso. Incluso llego a hacer presi&oacute;n sobre los gl&uacute;teos. El hombre sigui&oacute; su camino hacia los ba&ntilde;os pero la mujer no sali&oacute; inmediatamente seg&uacute;n su costumbre.<\/p>\n<p>Esta vez se encamin&oacute; hacia los ba&ntilde;os. Arriesg&aacute;ndose a ser pillada se dirigi&oacute; hacia el masculino. En caso de ser descubierta dir&iacute;a que se hab&iacute;a confundido. Entr&oacute; y estaba vac&iacute;o. Un lavabo, un par de urinarios y un cub&iacute;culo destinado al v&aacute;ter. All&iacute; oy&oacute; un ruido ahogado. Una especie de movimiento constante de piel contra piel acompa&ntilde;ado de una respiraci&oacute;n forzada. Contuvo la respiraci&oacute;n y pudo o&iacute;r como alguien dentro de aquel cub&iacute;culo se estaba masturbando.<\/p>\n<p>La apertura de la puerta la sorprendi&oacute; quieta. Sus miradas volvieron a cruzarse. &Eacute;l se detuvo al verla. Ella le sonri&oacute; con lasciva satisfacci&oacute;n. El hombre asinti&oacute; levemente con la cabeza asumiendo lo que acababa de hacer. La mujer gir&oacute; y se fue. Estaba excitada al saber que un desconocido, cada d&iacute;a, le cog&iacute;a el culo y despu&eacute;s se encerraba en un ba&ntilde;o a fantasear con ella mientras se masturbaba.<\/p>\n<p>El hombre se lav&oacute; las manos y se refresc&oacute; la cara despu&eacute;s de haberse aliviado pensando en el tremendo culo de aquella completa desconocida. Ella se hab&iacute;a arriesgado a descubrirlo y hab&iacute;a ganado. Tendr&iacute;a que dar un paso m&aacute;s.<\/p>\n<p>El lunes la situaci&oacute;n fue muy diferente. &Eacute;l se levant&oacute; antes de que ella fuera a la barra. Tampoco se dirigi&oacute; al ba&ntilde;o. Se march&oacute; de la cafeter&iacute;a pero al pasar cerca de la mesa de ella dej&oacute; caer un trozo de papel y sigui&oacute; su camino. Ella esper&oacute; dos segundos antes de agacharse a recogerlo. Lo desdobl&oacute;:<\/p>\n<p>&quot;&iquest;Te apetecer&iacute;a un encuentro furtivo? H&aacute;zmelo saber&quot;<\/p>\n<p>La mujer qued&oacute; sorprendida. Aquel desconocido le estaba ofreciendo la posibilidad de tener un encuentro furtivo. Sexo prohibido, peligroso, morboso. Su cara se enrojeci&oacute;. Un calor nacido en su entrepierna recorri&oacute; todo su cuerpo hasta su cara. Se notaba h&uacute;meda y su cl&iacute;toris palpitaba. Mir&oacute; alrededor por si alguien la hab&iacute;a visto recoger y leer aquel papel. Nadie conocido en toda la cafeter&iacute;a. Las dudas se amontonaban en su cabeza y le imped&iacute;an pensar con claridad.<\/p>\n<p>Volvi&oacute; a su oficina d&aacute;ndole vueltas a la cabeza. No era una adolescente para hacer un disparate. Irse con un desconocido era una aut&eacute;ntica locura. Una morbosa y excitante locura. Estuvo pensando en eso durante toda la ma&ntilde;ana y toda la tarde y toda la noche. Era una mujer casada disimuladamente aburrida. Atrapada en una relaci&oacute;n rutinaria con polvos cada 20 d&iacute;as en la noche de los s&aacute;bados. Quer&iacute;a a su marido. Y el sexo, por poco que fuera, no era malo pero a posibilidad de una aventura an&oacute;nima, secreta con un desconocido era demasiado atractiva para no aprovecharla.<\/p>\n<p>El martes, en la cafeter&iacute;a no pas&oacute; nada. Ella no se levant&oacute; a la barra y &eacute;l se fue sin tocarle el culo. El mi&eacute;rcoles por la ma&ntilde;ana ella habl&oacute; con su jefe para tomarse la tarde libre. A su marido lo llam&oacute; por tel&eacute;fono para decirle que a lo mejor se retrasar&iacute;a (no sab&iacute;a cu&aacute;nto tiempo le llevar&iacute;a aquello). Por &uacute;ltimo escribi&oacute; un papelito y lo mantuvo en su mano. En la cafeter&iacute;a la mujer busc&oacute; al hombre con la mirada. Sus ojos se engancharon. Ella asinti&oacute; levemente. &Eacute;l levant&oacute; la ceja a modo de sorpresa.<\/p>\n<p>Pasado un tiempo, la mujer se levant&oacute; a la barra. El hombre se dirigi&oacute; a su encuentro. Cuando lleg&oacute; a su altura alarg&oacute; la mano pero la mujer se gir&oacute;. Quedaron frente a frente. Se miraron a los ojos. Disimuladamente, y en medio del desconcierto, ella puso un peque&ntilde;o papel en la mano de &eacute;l. Sali&oacute; de la cafeter&iacute;a sin mirar atr&aacute;s. &Eacute;l se fue al ba&ntilde;o. All&iacute; ley&oacute; el papel:<\/p>\n<p>&quot;Estar&eacute; frente a la cafeter&iacute;a a las 4. No tengo mucho tiempo&quot;.<\/p>\n<p>El hombre no se masturb&oacute; ese d&iacute;a.<\/p>\n<p>A las 4 de la tarde ella estaba frente a la cafeter&iacute;a. Nerviosa y sin tener claro lo que iba a hacer miraba el reloj. Decidi&oacute; que si en 3 minutos no llegaba se ir&iacute;a. Un minuto despu&eacute;s un coche aparc&oacute; junto a la acera. Era &eacute;l.<\/p>\n<p>Hicieron el trayecto sin hablarse. Dur&oacute; poco. Llegaron sobre las 4:30 a un bloque de pisos, discretos. Pisos peque&ntilde;os, suficientes para lo que se usaban. Ninguno de los propietarios ten&iacute;a su residencia all&iacute;. Eran pisos de &ldquo;solteros&rdquo;. Eran picaderos. Entraron en uno propiedad del hombre. Era sencillo pero elegante. Un peque&ntilde;o sal&oacute;n con cocina incluida, un ba&ntilde;o y un dormitorio.<\/p>\n<p>Una vez dentro, se miraron. Se besaron apasionadamente. &Eacute;l agarraba el cuerpo de ella que suspiraba con cada recorrido de la mano de &eacute;l. Ech&oacute; la cabeza hacia atr&aacute;s y le ofreci&oacute; su busto. El no dud&oacute; en devorarlo. Sin darse cuentas estaban solamente vestidos con la ropa interior. Negro el b&oacute;xer de &eacute;l que dif&iacute;cilmente conten&iacute;a la erecci&oacute;n de su pene. Roja la de ella, un sujetador que alzaba sus preciosas tetas algo ca&iacute;das pero muy apetecibles. Cuando se quit&oacute; el sujetador el hombre se abalanz&oacute; por los pezones color marr&oacute;n oscuro de la mujer. Ella suspir&oacute; con satisfacci&oacute;n al sentir como succionaba sus pezones.<\/p>\n<p>La tensi&oacute;n entre ellos hab&iacute;a explotado. La respiraci&oacute;n entrecortada, los gemidos, los suspiros pon&iacute;an banda sonora a aquella relaci&oacute;n prohibida y secreta. La mujer se arrodill&oacute; ante &eacute;l, Estaba solamente vestida con su tanguita rojo totalmente empapado de su flujo vaginal. Su culo quedaba al aire. Lo mir&oacute; a la cara cuando tir&oacute; de sus b&oacute;xer liberando una buena polla. Con un glande gordo, de color rojo intenso y del que l&iacute;quido pre seminal empezaba a manar. Sin pensarlo abri&oacute; su boca y lo engull&oacute;. Era caliente, ocupaba m&aacute;s espacio que el de su marido, el gustaba. Sab&iacute;a mucho a sexo, a morbo.<\/p>\n<p>El hombre gimi&oacute; de placer cuando la mujer gener&oacute; saliva y comenz&oacute; un movimiento de cabeza llevando la cabeza de la polla hasta m&aacute;s all&aacute; de la campanilla. Era una magnifica come-pollas. A ella le gustaba. Le encantaba comerse una buena polla, gorda, caliente y jugosa como la de aquel completo desconocido. Antes de correrse le tir&oacute; del pelo para retirar la boca. La puso de pie y la llev&oacute; a la cama.<\/p>\n<p>La mujer se tumb&oacute; boca arriba. Abri&oacute; las piernas y le ofreci&oacute; un co&ntilde;o rasurado de labios gruesos y cl&iacute;toris enorme. Se ve&iacute;a brillante por la lubricaci&oacute;n. &Eacute;l lo observaba, lo admiraba. Ella se acarici&oacute;. Con dos dedos se abri&oacute; los labios dejando a la vista una vagina rosada, h&uacute;meda y riqu&iacute;sima que el hombre no dud&oacute; en devorar con ansias, con hambre. Ella gem&iacute;a de gusto. Se agarr&oacute; a la cabeza de &eacute;l y la presion&oacute; contra su co&ntilde;o. Se sent&iacute;a muy puta en ese momento y se excit&oacute;, m&aacute;s a&uacute;n.<\/p>\n<p>El hombre devoraba aquellos labios vaginales de sabor exquisito. Con su lengua recorr&iacute;a cada pliegue de aquel co&ntilde;o desconocido del que no conoc&iacute;a ni el nombre. Desde el agujero del culo, donde intentaba meter la lengua, hasta el cl&iacute;toris la paseaba. Le ard&iacute;a. Le gustaba recoger todo el flujo vaginal con ella desde el inicio de la vagina hasta masajear el cl&iacute;toris con la punta. Luego lo trillaba con los labios, los succionaba, lo mov&iacute;a con su lengua. Lo mord&iacute;a hasta que ella comenz&oacute; a arquear su espalda en se&ntilde;al de que estaba a punto de llegar.<\/p>\n<p>En ese momento, se incorpor&oacute; y abri&eacute;ndole las piernas le clav&oacute; la polla en el co&ntilde;o. Ella grit&oacute;, luego empez&oacute; a gemir con cada empuj&oacute;n y golpe de cadera del hombre. &Eacute;l lo notaba apretado, estrecho, como si la estuviera desvirgando. No dej&oacute; de empujar cada vez con m&aacute;s fuerza contra el co&ntilde;o de aquella mujer. Ella le bes&oacute; y le ara&ntilde;o la espalda. El grit&oacute; y se la dej&oacute; clavada muy honda durante varios segundos. La mujer la sent&iacute;a muy adentro, Muy profunda. La sent&iacute;a latir muy cerca de su cerviz uterino. Le estaba pegando una tremenda follada.<\/p>\n<p>De repente el hombre se detuvo. Sali&oacute; de dentro de ella y el co&ntilde;o se quej&oacute; con un ruido como de descorche. La hizo ponerse a cuatro patas. La visi&oacute;n del culo y el co&ntilde;o de aquella mujer era espectacular. Ella coloc&oacute; la cabeza sobre el colch&oacute;n y llev&oacute; sus dedos a su cl&iacute;toris. El hombre dio una tremenda nalgada antes de dirigir su glande al agujero del culo de la mujer. &Eacute;sta se sorprendi&oacute; y dio un grito asustada pero no se retir&oacute;. Se prepar&oacute; para ser sodomizada por un desconocido. Hac&iacute;a mucho tiempo que no le abr&iacute;an el culo. Su marido no era aficionado.<\/p>\n<p>El hombre aprovech&oacute; el flujo vaginal como lubricante y comenz&oacute; a presionar. Ella se quejaba y mord&iacute;a la almohada. Su respiraci&oacute;n era entrecortada cuando not&oacute; que el gordo glande del hombre logr&oacute; avanzar. De repente, recibi&oacute; una embestida fuerte que acab&oacute; por encajarle la polla hasta el fondo. SE sent&iacute;a muy ocupada. La sensaci&oacute;n del sexo anal era algo maravilloso. Siempre le hab&iacute;a dado mucho morbo que le partiesen el culo, y en esta ocasi&oacute;n el morbo era mucho mayor porque era un desconocido del que no sab&iacute;a ni el nombre.<\/p>\n<p>El hombre se agarr&oacute; a la cadera de la mujer y comenz&oacute; una profunda y fren&eacute;tica metisaca sin atender a los gritos de quejas de ella. En realidad no eran quejas sino suspiros de satisfacci&oacute;n. Aquel culo estrecho y apretado ten&iacute;a pinta de ser un experto trag&oacute;n. El esf&iacute;nter no hab&iacute;a tardado demasiado en adaptarse al grosor de su polla demostrando experiencia en el sexo anal.<\/p>\n<p>El hombre estaba a punto de llegar al orgasmo cuando tir&oacute; del pelo rizado de la mujer oblig&aacute;ndola a incorporase sin dejar de penetrar profundamente su culo. Ella gem&iacute;a muy fuerte, arque&oacute; la espalda y aceler&oacute; el movimiento de sus dedos sobre su cl&iacute;toris. El hombre buf&oacute; junto a su o&iacute;do en se&ntilde;al de que se estaba corriendo dentro de sus entra&ntilde;as. Ella tambi&eacute;n grit&oacute; de placer cuando le lleg&oacute; el orgasmo que se acentu&oacute; al sentir la leche caliente del desconocido inundar sus intestinos. Cayeron rendidos. &Eacute;l sobre ella. Dormitaron durante unos minutos indeterminados.<\/p>\n<p>A ella se le escapaba el semen del culo que palpitaba por volver a su tama&ntilde;o original despu&eacute;s de haber sido profanado hasta lo m&aacute;s profundo. Se recompusieron. Sin hablar. Aquello solamente hab&iacute;a sido sexo prohibido. No necesitaban conocer sus nombres, ni siquiera volver a verse en sus vidas. Y as&iacute; sucedi&oacute;. Cuando el hombre llev&oacute; a la mujer frente a la cafeter&iacute;a donde la hab&iacute;a recogido nunca m&aacute;s volvieron a cruzarse. La mujer llam&oacute; por tel&eacute;fono a su marido para anunciarle que ya volv&iacute;a a casa.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Llevaba como un mes coincidiendo con aquel tipo de aspecto europeo en la cafeter&iacute;a a la hora de almorzar. Desde el primer d&iacute;a que coincidieron por casualidad, sus miradas quedaron enganchadas. Ella disimuladamente pill&oacute; varias veces a &eacute;l mir&aacute;ndole el culo. Su magn&iacute;fico culo en forma de manzana. No pudo remediar sentirse halagada. 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