{"id":26575,"date":"2020-11-10T23:00:00","date_gmt":"2020-11-10T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-11-10T23:00:00","modified_gmt":"2020-11-10T23:00:00","slug":"esclavo-de-t-mismo-ca-5-kaligari-segunda-fase-la-pelea","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/esclavo-de-t-mismo-ca-5-kaligari-segunda-fase-la-pelea\/","title":{"rendered":"Esclavo de ti mismo (C. 5): Kaligari segunda fase: La pelea"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"26575\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Samuel Huest manej&oacute; el Audi negro a trav&eacute;s del viejo puente del lago. Tom&oacute; la bifurcaci&oacute;n que Alfonso le indic&oacute;, junto al bosque Celefais. A Samuel todo aquello le resultaba bastante extra&ntilde;o. Alfonso no hab&iacute;a comentado durante las semanas previas nada acerca de cambiar la sede de la empresa y despu&eacute;s de todo el trabajo publicitario hecho con Marcus, una decisi&oacute;n as&iacute; le parec&iacute;a a&uacute;n m&aacute;s fuera de lugar.<\/p>\n<p>Adem&aacute;s, aquella ubicaci&oacute;n tan alejada probablemente ser&iacute;a poco atractiva para los clientes. No obstante, Alfonso fue muy exhaustivo en explicar que se trataba de una mansi&oacute;n con amplios terrenos, perfectos para practicar tiro, artes marciales, e inclusive contaba con una piscina y gimnasio con los aparatos m&aacute;s modernos.<\/p>\n<p>Sam neg&oacute; con la cabeza. Alfonso era el jefe y pese a ser amigos, sab&iacute;a que &uacute;nicamente deb&iacute;a limitarse a aconsejarlo. Pero no pod&iacute;a evitar el instinto de que algo no marchaba bien. Record&oacute; la extra&ntilde;a llamada de esa misma ma&ntilde;ana. A Sam le pareci&oacute; detectar un cierto tono de euforia, junto con una voz algo cascada y ofuscada.<\/p>\n<p>Alfonso coment&oacute; que el port&oacute;n de la entrada estar&iacute;a abierto. Sam Deb&iacute;a conducir a trav&eacute;s de los terrenos, estacionarse atr&aacute;s de su camioneta y llamar a la puerta de la casona.<\/p>\n<p>Al toparse con la finca al fondo del camino, Sam se sorprendi&oacute;. Aquello se asemejaba m&aacute;s a una fortaleza, que a una mansi&oacute;n. Volvi&oacute; a negar con la cabeza, pero su instinto lo alertaba acerca de alg&uacute;n peligro. El Audi cruz&oacute; el port&oacute;n met&aacute;lico abierto de par en par y observ&oacute; preocupado como este se cerraba detr&aacute;s del auto. Aquella sensaci&oacute;n de estar a punto de caer en una trampa, se intensific&oacute;, no obstante, trat&oacute; de tranquilizarse. Pens&oacute; por un momento en llamar nuevamente a Alfonso, pero decidi&oacute; que s&oacute;lo eran ideas absurdas.<\/p>\n<p>Sam quit&oacute; las llaves del auto y cerr&oacute; con un portazo. Se encamin&oacute; hacia la casona y qued&oacute; desconcertado por el lujo de aquella residencia. Contempl&oacute; por unos segundos la puerta de roble decorada con un escudo de armas y un intenso color rojo, con la sensaci&oacute;n de estar por entrar en la boca del lobo.<\/p>\n<p>Nuevamente suprimi&oacute; aquel sentimiento, llam&oacute; al timbre y de inmediato alguien atendi&oacute; la puerta.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Marcus? &iquest;Qu&eacute; haces aqu&iacute;?<\/p>\n<p>Inquiri&oacute; Sam sorprendido.<\/p>\n<p>-Buenos d&iacute;as Sam, Alfonso me invit&oacute;. Me coment&oacute; que quiere comprar esta propiedad y mudar aqu&iacute; la empresa. Por lo que desea que yo la vea junto con ustedes, para ajustar la campa&ntilde;a publicitaria.<\/p>\n<p>Respondi&oacute; Marcus con una franca sonrisa.<\/p>\n<p>-Entiendo. &iquest;Y d&oacute;nde est&aacute; Alfonso?<\/p>\n<p>Cuestion&oacute; Sam con cierta perspicacia.<\/p>\n<p>-Adentro, te espera en el sal&oacute;n. Ven, vamos, que ya est&aacute; algo impaciente.<\/p>\n<p>Contest&oacute; Marcus.<\/p>\n<p>A Sam le pareci&oacute; detectar algo de sorna en su voz, mas lo dej&oacute; pasar. Entr&oacute; detr&aacute;s de Marcus y cerr&oacute; la puerta a sus espaldas. Por un momento fij&oacute; la vista en la incre&iacute;ble colecci&oacute;n de cuadros que adornaban el vest&iacute;bulo.<\/p>\n<p>-&iquest;Te gustan?<\/p>\n<p>Pregunt&oacute; Marcus.<\/p>\n<p>-S&iacute;, siempre me ha gustado el arte y esta es una colecci&oacute;n exquisita. Lo que me parece un poco extra&ntilde;o, es que esta casona se asemeja m&aacute;s a una residencia que a una locaci&oacute;n de oficinas para rentar. &iquest;Sabes qui&eacute;n es el due&ntilde;o de este lugar?<\/p>\n<p>Inquiri&oacute; Sam.<\/p>\n<p>-S&iacute;, el due&ntilde;o soy yo. Me alegra que te guste la colecci&oacute;n. Despu&eacute;s de todo a partir de ahora vas a pasar mucho tiempo en esta casona- Dijo Marcus con malicia. -De hecho, no volver&aacute;s a salir de mi mansi&oacute;n, al menos que yo lo desee.<\/p>\n<p>-&iquest;Qu&eacute; dices?<\/p>\n<p>Cuestion&oacute; Sam, al tiempo que se puso en alerta total.<\/p>\n<p>-&iexcl;Velaci&oacute;n! &iexcl;Ahora mi predilecto ataca!<\/p>\n<p>Antes que Sam pudiera reaccionar, Alfonso se precipit&oacute; desde una puerta en uno de los extremos del recibidor. Se tir&oacute; sobre el ojiazul y de una patada arroj&oacute; lejos la pistola que Sam llevaba en el cintur&oacute;n.<\/p>\n<p>Sam se desconcert&oacute; al percatarse que Alfonso ten&iacute;a sus ojos completamente rojos, una expresi&oacute;n fiera, los m&uacute;sculos incre&iacute;blemente r&iacute;gidos y no llevaba camisa. -&iexcl;Alfonso soy yo, Sam!, &iexcl;Reacciona! &iquest;qu&eacute; diablos te sucede?<\/p>\n<p>No obstante, el casta&ntilde;o no prest&oacute; la m&aacute;s m&iacute;nima atenci&oacute;n a la voz de su amigo y por el contrario redobl&oacute; su ataque. Ejecut&oacute; una patada hacia las espinillas de Sam, con el objeto de desestabilizarlo. El ojiazul trastabill&oacute; por el dolor, pero consigui&oacute; lanzar un fuerte golpe hacia la mand&iacute;bula del casta&ntilde;o, golpe que debi&oacute; haberle noqueado, pero Alfonso ni siquiera se inmut&oacute;.<\/p>\n<p>El casta&ntilde;o levant&oacute; la rodilla izquierda, inclin&oacute; su cuerpo un poco hacia atr&aacute;s e hizo contacto con el pie, en un esfuerzo por golpear el abdomen de Sam. Mas el ojiazul se defendi&oacute;, llev&oacute; a cabo un giro con la cadera e intercept&oacute; la patada del casta&ntilde;o en el aire con la pierna derecha.<\/p>\n<p>Alfonso recuper&oacute; piso y lanz&oacute; una serie de golpes y patadas contra Sam, quien s&oacute;lo se limit&oacute; a bloquear y esquivar lo mejor que pudo. Sam era m&aacute;s alto, no obstante Alfonso pose&iacute;a mayor fuerza, destreza y agilidad.<\/p>\n<p>Sam efectu&oacute; una barrida con la intensi&oacute;n de derribar a Alfonso, mas el casta&ntilde;o alz&oacute; r&aacute;pidamente su pierna izquierda y perpetr&oacute; una patada giratoria que arroj&oacute; a Sam hacia atr&aacute;s. Sam rod&oacute; por el suelo y quiso incorporarse, mas el pie de Alfonso fue m&aacute;s r&aacute;pido y le presion&oacute; de manera violenta el cuello. A pesar de ello, Sam reuni&oacute; todas sus fuerzas y a&uacute;n con la falta de aire, consigui&oacute; propinar un rodillazo al casta&ntilde;o, que cay&oacute; encima de &eacute;l.<\/p>\n<p>Sam rod&oacute; y ambos comenzaron a forcejear a trav&eacute;s del suelo. Alfonso tiraba furiosos golpes y Sam se limit&oacute; a bloquearlo con los brazos, pues segu&iacute;a sin entender la raz&oacute;n del ataque.<\/p>\n<p>-&iquest;QU&Eacute; DIABLOS TE PASA? &iexcl;C&Aacute;LMATE ALFONSO! &iquest;QU&Eacute; TIENES? &iexcl;REACCIONA, SOY YO SAM!<\/p>\n<p>Grit&oacute; el ojiazul desesperado.<\/p>\n<p>-&iexcl;YA ES SUFICIENTE MI ESCLAVO, NOQU&Eacute;ALO AHORA!<\/p>\n<p>Escuch&oacute; Sam la voz de Marcus desde el otro lado del vest&iacute;bulo.<\/p>\n<p>Aquella orden consigui&oacute; el efecto esperado. Sam al escuchar a Marcus se qued&oacute; sorprendido y no pudo evitar voltear a verlo, momento que Alfonso aprovech&oacute; para cumplir el deseo de su Amo.<\/p>\n<p>Lo &uacute;ltimo que Sam pudo distinguir, fue el pu&ntilde;o de Alfonso que se aproximaba velozmente hacia su rostro, antes de precipitarse en la oscuridad.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Samuel Huest manej&oacute; el Audi negro a trav&eacute;s del viejo puente del lago. Tom&oacute; la bifurcaci&oacute;n que Alfonso le indic&oacute;, junto al bosque Celefais. A Samuel todo aquello le resultaba bastante extra&ntilde;o. 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