{"id":26613,"date":"2020-11-12T06:44:11","date_gmt":"2020-11-12T06:44:11","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-11-12T06:44:11","modified_gmt":"2020-11-12T06:44:11","slug":"el-atraco","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/el-atraco\/","title":{"rendered":"El atraco"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"26613\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Esperaron a que el mercedes clase S azul abandonara la casa, sobre las siete de la ma&ntilde;ana, para saltar la valla e introducirse en el jard&iacute;n. Con mucho cuidado se acercaron hacia la gran cristalera y sacaron las herramientas necesarias para cortar el cristal y acceder a la vivienda. Una vez dentro se relajaron un poco.<\/p>\n<p>Comenzaron a inspeccionar todo el sal&oacute;n y el despacho en busca de objetos de valor. Se afanaron en el despacho del abogado y obtuvieron un par de port&aacute;tiles y unas plumas estilogr&aacute;ficas Mont Blanc. Pero no encontraron la caja fuerte. Uno de ellos hizo se&ntilde;as para subir al dormitorio a buscar joyas. Al llegar a la puerta del dormitorio se llevaron una sorpresa. Un peque&ntilde;o detalle se les hab&iacute;a pasado.<\/p>\n<p>Al ver salir el coche no se percataron de que solo iba el abogado. Su mujer estaba en la casa.<\/p>\n<p>Se encontraban con un imprevisto por no haber interpretado bien la informaci&oacute;n recibida por aquel camarero del club de golf. Su informador les dijo que har&iacute;an un viaje y la casa quedar&iacute;a sola. Ellos dieron por hecho que el viaje lo realizar&iacute;an los dos al mismo tiempo, pero no era as&iacute;.<\/p>\n<p>La due&ntilde;a de la casa estaba en la ducha. Ellos, delante de la puerta del ba&ntilde;o, pod&iacute;an o&iacute;r el agua correr. De repente del m&aacute;s bajo se apoder&oacute; un ataque de nervios que le imped&iacute;a pensar con claridad. El m&aacute;s alto, en cambio, decidi&oacute; que hab&iacute;a que actuar con sangre fr&iacute;a. El primero se escondi&oacute; en el dormitorio esperando una se&ntilde;al de su compa&ntilde;ero. Mientras el jefe se apost&oacute; junto a la puerta del ba&ntilde;o esperando a su v&iacute;ctima.<\/p>\n<p>Mayte sali&oacute; de la ducha y envolvi&oacute; su precioso cuerpo de modelo en un albornoz color melocot&oacute;n. Luego, inclinando su cuerpo hacia delante, dej&oacute; que su melena rubia cayese para poderla envolver en una toalla. Sali&oacute; del ba&ntilde;o hacia el dormitorio. En ese momento, el m&aacute;s alto se abalanz&oacute; sobre ella. Con la mano derecha tap&oacute; su boca y con el brazo izquierdo rode&oacute; su cuerpo evitando cualquier resistencia. Mayte sent&iacute;a tanto terror que era incapaz de moverse:<\/p>\n<p>&#8211; No te vamos a hacer da&ntilde;o solo tienes que colaborar.<\/p>\n<p>Esa era la se&ntilde;al que esperaba su compa&ntilde;ero. La sentaron en una silla. Le metieron un tanga en la boca a modo de mordaza y le ataron las manos por detr&aacute;s del respaldo de la silla. Ahora el m&aacute;s alto miraba fijamente los impresionantes ojos azules de la due&ntilde;a de la casa:<\/p>\n<p>&#8211; Solo queremos que colabores. Te quitamos la mordaza y nos dices donde est&aacute;n las joyas.<\/p>\n<p>Ella, que miraba tambi&eacute;n los grandes ojos verdes de su raptor tras el pasamonta&ntilde;as, asinti&oacute; con la cabeza. Aquella mirada le resultaba muy familiar, pero no pod&iacute;a situarla. Tras revelar la ubicaci&oacute;n y la clave de la caja fuerte, los ladrones se hicieron con un bot&iacute;n de varias piezas de brillantes, rub&iacute;es, pulseras y una colecci&oacute;n de relojes de lujo que pertenec&iacute;an al abogado. Despu&eacute;s de media hora de registros el bajito se acerc&oacute; a ella:<\/p>\n<p>&#8211; Bueno ahora quiero divertirme un poco.<\/p>\n<p>&#8211; No por favor, ya lo ten&eacute;is todo. Dejadme en paz. -Suplic&oacute; la mujer del abogado.<\/p>\n<p>-Tranquila. Colabora y lo pasaremos bien.<\/p>\n<p>&#8211; Ahora te vamos a desatar y solo tienes que colaborar. &ndash;Le dijo en tono tranquilizador el jefe.<\/p>\n<p>La pusieron de pie y le quitaron el albornoz delicadamente, deleit&aacute;ndose con el maravilloso desnudo de aquella top model espectacular. Ni un gramo de grasa, una cara preciosa. Unos pechos firmes talla 95. Una vulva perfecta con una estrecha franja de vello p&uacute;bico rubio. Unas piernas largas y bien torneadas en el gimnasio y un culo redondito y duro. Sin saber muy bien por qu&eacute; toda esta situaci&oacute;n comenz&oacute; a excitarla, aquellos dos delincuentes encapuchados, que por sus voces deb&iacute;an ser muy j&oacute;venes, los ojazos del alto le segu&iacute;an resultando familiares.<\/p>\n<p>Antes de ordenarle que se arrodillara estuvieron acariciando su cuerpo. Ella cerr&oacute; los ojos y se mordi&oacute; el labio inferior. No quer&iacute;a que sus pezones delataran su excitaci&oacute;n, aunque deseaba ser pose&iacute;da por aquellos t&iacute;os. El alto se sent&oacute; en la cama delante de ella y se baj&oacute; los pantalones. Ante ella se ergu&iacute;a un falo de m&aacute;s de veinte cent&iacute;metros y un grosor considerable. Su excitaci&oacute;n se dispar&oacute;. Se hubiera abalanzado a devorar ese trozo de carne. Ten&iacute;a un olor penetrante a sexo. Volvi&oacute; a cerrar los ojos:<\/p>\n<p>&#8211; Abre los ojos, &ndash;le orden&oacute;&ndash; es grande &iquest;eh? C&oacute;metela.<\/p>\n<p>Ella se inclin&oacute; sobre &eacute;l y abriendo todo lo que pudo la boca fue engull&eacute;ndola. La notaba dura y ardiendo. Gener&oacute; saliva para que la fricci&oacute;n fuera menor y comenz&oacute; un sube-baja de cabeza que provocaba gemidos de su raptor. El m&aacute;s bajo, que ya se hab&iacute;a quitado los pantalones, se arrodill&oacute; tras ella y pas&oacute; los dedos por los labios de su vagina. Los ten&iacute;a mojados:<\/p>\n<p>&#8211; Mira como le gusta. Est&aacute; caliente la puta.<\/p>\n<p>El acento de &eacute;ste le result&oacute; un poco raro adem&aacute;s de delatar un bajo nivel cultural. De repente sinti&oacute; verg&uuml;enza de s&iacute; misma. &iquest;C&oacute;mo pod&iacute;a estar excitada y disfrutando si la estaban violando? Pero el t&iacute;o segu&iacute;a acarici&aacute;ndole el cl&iacute;toris y empezaba a entregarse. Solo quer&iacute;a tragarse todo el semen de aqu&eacute;l miembro mientras el otro la hac&iacute;a llegar al orgasmo.<\/p>\n<p>El bajito par&oacute; y tras darle un cachetazo comenz&oacute; a lamerle el ano y a introducirle los dedos. Ella aceler&oacute; el ritmo de la felaci&oacute;n. El jefe le orden&oacute; parar. Se miraban fijamente. La cara de ella estaba toda roja, al igual que sus labios debido a la excitaci&oacute;n. Su melena alborotada le daba un punto de leona a su carita angelical:<\/p>\n<p>&#8211; Para. Quiero verte la cara mientras te sodomiza.<\/p>\n<p>Dicho esto el m&aacute;s bajito se incorpor&oacute; y separando los gl&uacute;teos apunt&oacute; el glande a la entrada de su ano, Comenz&oacute; a empujar hasta penetrarla. Ella solt&oacute; un peque&ntilde;o grito de dolor:<\/p>\n<p>&#8211; T&iacute;o a esta t&iacute;a le dan por culo. Que bien le entra, joder.<\/p>\n<p>Mayte segu&iacute;a fija en los ojos del jefe mientras el bajito hab&iacute;a empezado un mete-saca anal agarrado a su cadera que la estaba destrozando. Ella trinch&oacute; los dientes para evitar llorar\/gemir por el da&ntilde;o\/placer producido. Pero en ning&uacute;n momento le retir&oacute; la mirada al alto. Lo desafiaba a que la poseyera con su tremenda verga. Tras un grito su raptor este le tir&oacute; del pelo y se vino dentro de su recto. La mujer not&oacute; como al sac&aacute;rsela tambi&eacute;n sal&iacute;a semen, que corr&iacute;a por el interior de sus muslos. Se sinti&oacute; humillada y sucia. Pero aguant&oacute; el tir&oacute;n sin una sola l&aacute;grima. El m&aacute;s alto se puso de pie. La levant&oacute; y la tumb&oacute; en la cama:<\/p>\n<p>&#8211; Ahora vas a saber lo que es un polvo.<\/p>\n<p>Le abri&oacute; las piernas y se puso sobre ella. Se volv&iacute;an a mirar fijamente:<\/p>\n<p>&#8211; Cabr&oacute;n- le solt&oacute; con desprecio la mujer a la cara.<\/p>\n<p>&Eacute;l sonri&oacute; y de un golpe de cadera le incrust&oacute; la verga hasta el fondo. La mujer dio un grito a mitad entre el dolor y el placer. Durante un rato &eacute;l solo le daba golpes secos que le llegaban a lo m&aacute;s hondo de sus entra&ntilde;as. Mayte volv&iacute;a a estar totalmente excitada y su respiraci&oacute;n entrecortada la delataba. El hombre empez&oacute; a aumentar el ritmo de sus embestidas sintiendo como su impresionante pene se abr&iacute;a paso a base de desgarros en aquella vagina. &Eacute;l se manten&iacute;a sobre sus brazos y pod&iacute;a ver como los pechos de ella se mov&iacute;an a cada empuj&oacute;n coronados por unos pezones erectos de la excitaci&oacute;n&hellip; Mayte gem&iacute;a, resoplaba, gritaba y se agarraba al culo de aquel amante forzoso hasta que se corri&oacute; abundantemente en su interior llev&aacute;ndola a un explosivo orgasmo.<\/p>\n<p>A las doce del mediod&iacute;a y tras cuatro llamadas sin contestaci&oacute;n al m&oacute;vil y al fijo, el abogado se puso en contacto con la seguridad privada de la urbanizaci&oacute;n. &Eacute;stos, tras encontrar la cristalera del jard&iacute;n forzada llamaron a la polic&iacute;a. Quince minutos despu&eacute;s dos agentes de la Polic&iacute;a Nacional encontraron a Mayte amordazada con un tanga y atada de manos a una silla en su dormitorio. Estaba desnuda y llorando. Su albornoz tirado y la cama revuelta. A las seis de la tarde, un poco m&aacute;s tranquila y avergonzada por lo ocurrido estaba sentada ante una agente:<\/p>\n<p>&#8211; Se&ntilde;ora Puy, en su declaraci&oacute;n nos dijo que hab&iacute;an sido dos hombres. Pero en el estudio que le hemos practicado tenemos muestras de semen de tres hombres distintos.<\/p>\n<p>&#8211; Bueno. Uno debe ser de mi marido. Esta ma&ntilde;ana antes de que saliera mantuvimos relaciones.<\/p>\n<p>&#8211; Perdone que le pregunte esto. Tenemos dos muestras vaginales y dos anales. Tan solo una muestra de semen est&aacute; en los dos&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; Por favor, esto es humillante. S&iacute;, con mi marido mantuve relaciones vaginales y anales.<\/p>\n<p>&#8211; Lo siento, pero necesit&aacute;bamos la informaci&oacute;n para descartar y seguir con la investigaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Hasta un mes y medio despu&eacute;s Mayte fue incapaz de salir de casa. Estuvo de baja y se perdi&oacute; los desfiles de Mil&aacute;n y Par&iacute;s. Acept&oacute; la invitaci&oacute;n del m&eacute;dico amigo personal y vecino de la urbanizaci&oacute;n. Llegaron paseando a casa de &eacute;ste. Su marido le ten&iacute;a el brazo sobre sus hombros y ella se sent&iacute;a protegida. Estaban frente a la puerta de entrada al jard&iacute;n de la casa cuando se abri&oacute;. Era Sito, el hijo de su amigo que sal&iacute;a a la calle en ese momento. Les salud&oacute; apresuradamente y se fue hacia un Opel Astra gris, tuneado, que le esperaba. Pero durante dos segundos cruz&oacute; se mirada con Mayte qui&eacute;n se qued&oacute; petrificada. Aquellos ojos. Era &eacute;l. Fue Sito qui&eacute;n la viol&oacute;. Volvi&oacute; la cabeza y pudo ver como el coche sal&iacute;a r&aacute;pido conducido por otro individuo&hellip;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Esperaron a que el mercedes clase S azul abandonara la casa, sobre las siete de la ma&ntilde;ana, para saltar la valla e introducirse en el jard&iacute;n. Con mucho cuidado se acercaron hacia la gran cristalera y sacaron las herramientas necesarias para cortar el cristal y acceder a la vivienda. 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