{"id":26659,"date":"2020-11-13T23:00:00","date_gmt":"2020-11-13T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-11-13T23:00:00","modified_gmt":"2020-11-13T23:00:00","slug":"anal-quiero-tener-un-orgasmo-anal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/anal-quiero-tener-un-orgasmo-anal\/","title":{"rendered":"Anal, quiero tener un orgasmo anal"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"26659\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">3<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Abelardo hab&iacute;a hecho casi de todo, trabajara de camarero, pintor, pe&oacute;n, enfermero&#8230;, lo dicho, trabajara casi de todo, y a los treinta y seis a&ntilde;os trabajando de jardinero en un marquesado le ocurri&oacute; lo que os voy a contar y lo contar&eacute; c&oacute;mo si yo fuera &eacute;l.<\/p>\n<p>La marquesa ten&iacute;a sesenta a&ntilde;os y era de estatura mediana. El d&iacute;a que la vi por vez primera llevaba su cabello te&ntilde;ido de rubio, un vestido azul que le daba por encima de las rodillas y calzaba unas sandalias del mismo color. Luc&iacute;a una gargantilla, pulseras, un anillo con una esmeralda y otro con un diamante adem&aacute;s de la alianza de casada&#8230; Llevaba los ojos pintados de azul, las u&ntilde;as de los pies y de las manos de esmalte rojo, lo mismo que los labios, en su cara coloretes, sombras. Yo estaba podando unos rosales y al pasar por mi lado me ech&oacute; una mirada de esas que le echan las viejas a los yogurines. Al irse dejo atr&aacute;s un delicioso aroma a jazm&iacute;n. Se daba aires de lo que era, de marquesa. Su marido, el marqu&eacute;s, era un bonach&oacute;n de noventa a&ntilde;os, muy alto, delgado, con el pelo cano y ya no daba ni ten&iacute;a.<\/p>\n<p>Llevaba trabajando un mes cuando una sirvienta me dijo que el marqu&eacute;s quer&iacute;a hablar conmigo. Segu&iacute; a la sirvienta hasta un sal&oacute;n donde encontr&eacute; al viejo sentado en un sof&aacute;. Me mand&oacute; sentar en otro sof&aacute;. Al marchar la sirvienta se levant&oacute;, ech&oacute; dos brandis me dio uno y fue al grano:<\/p>\n<p>-&iquest;Cu&aacute;nto quieres por llenarle el co&ntilde;o de leche marquesa?<\/p>\n<p>Me dej&oacute; anonadado.<\/p>\n<p>-&iexcl;&iquest;Quiere que folle con su esposa?!<\/p>\n<p>-Quiero lo que ella quiere, y ella quiere volver a correrse sintiendo c&oacute;mo le llenan el co&ntilde;o de leche. &iquest;Cu&aacute;nto quieres? &iquest;Te parecen bien 300 euros?<\/p>\n<p>-Me parece genial.<\/p>\n<p>-El s&aacute;bado es mi cumplea&ntilde;os. Lo arreglar&eacute; para que est&eacute;is solos en casa.<\/p>\n<p>No entend&iacute; c&oacute;mo siendo su cumplea&ntilde;os el regalo fuese para la marquesa, pero no hice preguntas, no estaba en posici&oacute;n para hacerlas.<\/p>\n<p>El s&aacute;bado llegu&eacute; a trabajar a las nueve de la ma&ntilde;ana y llam&eacute; a la puerta de la gran casa. Me abri&oacute; la marquesa, enjoyada y vistiendo con una combinaci&oacute;n transparente que dejaba ver el vello de su co&ntilde;o y sus enormes tetas.<\/p>\n<p>-Pasa.<\/p>\n<p>Al cerrar la puerta la agarr&eacute; por la cintura, le di la vuelta y le met&iacute; un morreo que la dej&eacute; sin aire y que me puso palote la polla. Al dejar de besarla y sentir mi polla dura entre sus piernas, me dijo:<\/p>\n<p>-Te excitaste. &iexcl;Te gusto!<\/p>\n<p>Le volv&iacute; a comer la boca, y despu&eacute;s tute&aacute;ndola le dije:<\/p>\n<p>-Claro que me gustas, me gustaste desde el primer d&iacute;a que te vi.<\/p>\n<p>Ech&oacute; a andar hacia su habitaci&oacute;n. Me fij&eacute; en su culo yendo de un lado al otro y no estaba mal para su edad&#8230; Arreglando el cabello mir&aacute;ndose a un gran espejo que hab&iacute;a en la pared de su dormitorio, dej&oacute; caer la enagua al piso, y me dijo:<\/p>\n<p>-&iquest;Ya te explic&oacute; el marqu&eacute;s lo que quiero?<\/p>\n<p>Le di la vuelta y la volv&iacute; a morrear.<\/p>\n<p>-S&iacute;, pero antes quiero conocer el sabor de la corrida de una marquesa.<\/p>\n<p>Yendo para la inmensa cama en la que se reflejaba el espejo, me dijo:<\/p>\n<p>-Eso estar&iacute;a muy bien.<\/p>\n<p>Le quit&eacute; la combinaci&oacute;n. La empuj&eacute; y se ech&oacute; encima de la cama. Me desnud&eacute; lentamente y al estar desnudo me ech&eacute; a su lado.<\/p>\n<p>A ver, la marquesa no ten&iacute;a un cuerpo que dieran ganas de comerlo. Sus enormes tetas iban a su bola, una ca&iacute;a para un lado y la otra para el otro, ten&iacute;a barriga, no muy grande, pero barriga era y michelines, no muy grandes, pero michelines eran, m&aacute;s por raro que parezca ten&iacute;a cierto im&aacute;n, fuera por las joyas que la cubr&iacute;an, fuera por lo que fuera mi polla no se bajaba. La volv&iacute; a besar, pero esta vez besaba su boca, su cuello y le mord&iacute;a los l&oacute;bulos de las orejas al tiempo que con las yemas de los dedos gordos y medio de mi mano derecha le cog&iacute;a el capuch&oacute;n del cl&iacute;toris y le hac&iacute;a una paja c&oacute;mo si su glande fuese una diminuta polla. Luego le lam&iacute; los pezones y los apret&eacute; con la lengua plana, jugu&eacute; con la punta de mi lengua haciendo c&iacute;rculos sobre las grandes y rosadas areolas, le levante los brazos y le lam&iacute; los sobacos. Se retorci&oacute; y le dio a risa:<\/p>\n<p>-Jajaja. &iexcl;Me haces cosquillas!<\/p>\n<p>Segu&iacute; lamiendo y de las risas pas&oacute; al silencio, que rompi&oacute; para decir:<\/p>\n<p>-No sab&iacute;a que fuera tan placentera una lamida de sobacos.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s mam&eacute; sus tetas. La marquesa estaba con los ojos cerrados y en silencio de nuevo. Silencio que solo romp&iacute;an los trinos de los jilgueros y los verderones que llegaban desde el jard&iacute;n. Luego baj&eacute; a su co&ntilde;o, del que sal&iacute;a un hilillo de jugos que brillaba entre sus pelos blancos y negros. Echando el capuch&oacute;n hacia atr&aacute;s dej&eacute; el glande al descubierto y despu&eacute;s lo lam&iacute;. Segu&iacute;a en silencio. Era como si no sintiera ni padeciera. Le met&iacute; dos dedos en el co&ntilde;o, le busqu&eacute; el punto G y se lo acaricia. Poco despu&eacute;s. El co&ntilde;o se le encharc&oacute;, lam&iacute; al tiempo que la masturbaba. Sent&iacute; un torrente de jugos ba&ntilde;ar mis dedos, su pelvis se levant&oacute;, y solo dijo:<\/p>\n<p>-&iexcl;Me corro!<\/p>\n<p>Se corri&oacute; gimiendo en bajito, era c&oacute;mo si no quisiera que supiera el placer que estaba sintiendo, pero por el largo de su corrida y por sus sacudidas deb&iacute;a estar gozando de lo lindo.<\/p>\n<p>Al acabar, sonriendo c&oacute;mo una tonta, me dijo:<\/p>\n<p>-Voy a tener que pagarte un plus.<\/p>\n<p>-El dinero nunca sobra.<\/p>\n<p>Se puso de lado, me cogi&oacute; la polla, baj&oacute; la piel del glande y pas&oacute; la punta de la lengua por el meato despu&eacute;s lami&oacute; y chup&oacute; mis huevos, primero uno y despu&eacute;s el otro, lami&oacute; el tronco de abajo a arriba, me la mam&oacute;, y c&oacute;mo de cuando en vez miraba al espejo llegu&eacute; a la conclusi&oacute;n de que no era para verse en &eacute;l sino para que desde el otro lado viera el marqu&eacute;s lo que estaba haciendo. La idea de que nos estuviera viendo me excit&oacute;. Cuando dej&oacute; de mamar y se puso a cuatro patas y a trav&eacute;s de la cama, ya no me cab&iacute;a duda de que alguien nos miraba, fuera el marqu&eacute;s o fuera quien fuera. Si quer&iacute;a ver iba a ver.<\/p>\n<p>Me arrodill&eacute; detr&aacute;s de la marquesa la agarr&eacute; por la cintura y lam&iacute; desde el co&ntilde;o al ojete&#8230; En las nalgas ten&iacute;a celulitis, pero eso no baj&oacute; mi excitaci&oacute;n&#8230; Lam&iacute;a seis o siete veces y le follaba el ojete y el co&ntilde;o con la lengua otras seis o siete veces. La marquesa no soltaba un gemido por m&aacute;s que mi lengua entrase y saliese de su co&ntilde;o y de su culo. Al rato le frot&eacute; la polla en el ojete y le pregunt&eacute;:<\/p>\n<p>-&iquest;Puedo?<\/p>\n<p>-Mete.<\/p>\n<p>La agarr&eacute; por las tetas y le clav&eacute; la cabeza, se la saqu&eacute; y se la volv&iacute; a meter varias veces hasta que ella empuj&oacute; con el culo y la meti&oacute; hasta el fondo. Me qued&eacute; quieto y dej&eacute; que fuese ella la que se follase el culo a su aire, y foll&aacute;ndose el culo a su aire comenz&oacute; a gemir. Saque una mano de las tetas y puse la palma en su co&ntilde;o. Lo ten&iacute;a encharcado. Llev&eacute; la palma a su boca y lami&oacute; los jugos c&oacute;mo lo har&iacute;a una perra. Le agarr&eacute; los pelos, tir&eacute; su cabeza hacia m&iacute; y le di ca&ntilde;a brava. La marquesa ya gem&iacute;a c&oacute;mo una loca. Cuando vi que me iba a correr, par&eacute;. Sent&iacute; su culo latiendo. Tambi&eacute;n ella estaba a punto. Se la iba a quitar y me dijo:<\/p>\n<p>-Anal, quiero tener un orgasmo anal.<\/p>\n<p>D&aacute;ndole ca&ntilde;a, me dijo:<\/p>\n<p>-&iexcl;Ll&eacute;name el culo de leche!<\/p>\n<p>Me estaba corriendo c&oacute;mo un cerdo cuando se derrumb&oacute; sobre la cama y dijo:<\/p>\n<p>-&iexcl;&iexcl;Me muerooo!!<\/p>\n<p>Se corri&oacute; sacudi&eacute;ndose y jadeando c&oacute;mo una perra.<\/p>\n<p>Al acabar de correrse la saqu&eacute;, le di la vuelta, le cerr&eacute; las piernas y la met&iacute; en su co&ntilde;o. Hice eso para que al ablandarse la polla no saliese, pero al estar tan apretada no se abland&oacute;. Sintiendo la dura polla entrar y salir tan apretada de su co&ntilde;o, me dijo:<\/p>\n<p>-Realmente te pongo.<\/p>\n<p>Me pon&iacute;a, s&iacute;, una mujer de sesenta a&ntilde;os me pon&iacute;a m&aacute;s de lo que me pusieran muchas mujeres j&oacute;venes, tanto me pon&iacute;a que cuando se corri&oacute; de nuevo y yo me corr&iacute; con ella, sus labios me supieron a puta bendita.<\/p>\n<p>Quique.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>3 Abelardo hab&iacute;a hecho casi de todo, trabajara de camarero, pintor, pe&oacute;n, enfermero&#8230;, lo dicho, trabajara casi de todo, y a los treinta y seis a&ntilde;os trabajando de jardinero en un marquesado le ocurri&oacute; lo que os voy a contar y lo contar&eacute; c&oacute;mo si yo fuera &eacute;l. 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