{"id":26678,"date":"2020-11-15T23:00:00","date_gmt":"2020-11-15T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-11-15T23:00:00","modified_gmt":"2020-11-15T23:00:00","slug":"la-casada-decente-hasta-que-llego-su-hora","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/la-casada-decente-hasta-que-llego-su-hora\/","title":{"rendered":"La casada decente, hasta que lleg\u00f3 su hora"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"26678\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">6<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Sebasti&aacute;n ten&iacute;a veinte a&ntilde;os y era moreno, alto, de ojos azules, delgado y estaba cachas, pero era un vago, un sinverg&uuml;enza y un mujeriego incorregible. Su hermano Miguel era cuatro a&ntilde;os mayor que &eacute;l, m&aacute;s bajo, menos guapo y no estaba cachas. Siempre fuera su ejemplo a no seguir, o sea, era formal y responsable, ten&iacute;a trabajo estable y estaba casado con Eva, una mujer de veinticuatro a&ntilde;os.<\/p>\n<p>Sebasti&aacute;n se encaprich&oacute; de Eva la primera vez que la vio, y sus motivos ten&iacute;a. Era una mujer muy alta, ten&iacute;a larga melena pelirroja y rizada, grandes ojos azules, tetas gordas, cintura estrecha, caderas anchas y culo generoso. Intent&oacute; llevarla al huerto antes de casarse con su hermano, pero pinch&oacute; en hueso. Su hermano Miguel llevara a vivir con &eacute;l a su casa nueva a Eva, a su suegra y a Sebasti&aacute;n y el cabronazo sigui&oacute; en su empe&ntilde;o de follarla.<\/p>\n<p>Cierto d&iacute;a estaba Eva lavando los platos despu&eacute;s de comer cuando fue Sebasti&aacute;n a llevarle su pocillo de caf&eacute;, poni&eacute;ndolo en el fregadero y hablando en bajito para que no lo oyera ni su hermano Miguel ni Teresa, la madre de Eva, una cuarentona, morena, de estatura mediana, rellena y de muy bien ver que hab&iacute;a enviudado dos a&ntilde;os atr&aacute;s y que era la decencia personificada, le dijo:<\/p>\n<p>-Qu&eacute; culo m&aacute;s rico tienes, Eva.<\/p>\n<p>Tambi&eacute;n en bajito, le dijo ella:<\/p>\n<p>-Un d&iacute;a le voy a decir a tu hermano que me acosas.<\/p>\n<p>-A cosas jugaba yo contigo.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de soltar la primera tonter&iacute;a del d&iacute;a volvi&oacute; a la sala junto a su hermano y Teresa&#8230; As&iacute; llevaba m&aacute;s de un mes, dici&eacute;ndole tonter&iacute;as. Eva, c&oacute;mo no la tocaba, callaba, y Sebasti&aacute;n cada d&iacute;a se sent&iacute;a m&aacute;s c&oacute;modo meti&eacute;ndose con ella y esperando el momento de saltarle encima. Ese momento lleg&oacute; un viernes por la ma&ntilde;ana que Teresa se fuera al supermercado y Miguel se fuera a trabajar.<\/p>\n<p>Eva estaba en su habitaci&oacute;n haciendo la cama, estaba inclinada metiendo la s&aacute;bana debajo del colch&oacute;n y Sebasti&aacute;n le puso la mano en el co&ntilde;o. Eva se dio la vuelta le meti&oacute; una hostia con la mano abierta que se debi&oacute; o&iacute;r el chasquido en el pueblo de al lado. Ten&iacute;a cara de loca, cuando le dijo:<\/p>\n<p>-&iexcl;Las manos quietas, desgraciado!<\/p>\n<p>Sebasti&aacute;n puso una mano en la mejilla dolorida, despu&eacute;s salt&oacute; sobre ella c&oacute;mo un tigre y ambos cayeron encima de la cama. Eva, revolvi&eacute;ndose, le dijo:<\/p>\n<p>-&iexcl;Quita!<\/p>\n<p>Sebasti&aacute;n no estaba por la labor de soltar a su presa.<\/p>\n<p>-&iexcl;Te voy a devorar!<\/p>\n<p>Le agarr&oacute; los pulsos y quiso besarla, Eva girando la cabeza hacia los lados y revolvi&eacute;ndose debajo de &eacute;l, le dijo:<\/p>\n<p>-&iexcl;D&eacute;jame, cabr&oacute;n!<\/p>\n<p>-Acabar&aacute;s por dejarte.<\/p>\n<p>El forcejear y la polla empalmada frot&aacute;ndose con su co&ntilde;o estaban poniendo a Eva cachonda. Se relaj&oacute; un poco y Sebasti&aacute;n logr&oacute; poner su boca en la de su cu&ntilde;ada, besarla, y despu&eacute;s decirle:<\/p>\n<p>-Deja que pruebe tu co&ntilde;o.<\/p>\n<p>-&iexcl;Est&aacute;s loco!<\/p>\n<p>-Loco por ver c&oacute;mo te corres.<\/p>\n<p>Eva dej&oacute; de ofrecer resistencia.<\/p>\n<p>-Su&eacute;ltame.<\/p>\n<p>-Deja que te lo coma.<\/p>\n<p>-No.<\/p>\n<p>-Solo olerlo por encima de las bragas.<\/p>\n<p>-No.<\/p>\n<p>Le dio un beso con lengua, largo, muy largo. Eva se dej&oacute; besar.<\/p>\n<p>-Solo olerlo, mujer, solo olerlo.<\/p>\n<p>Eva ya no dijo que no. Sebasti&aacute;n le solt&oacute; las mu&ntilde;ecas, le levant&oacute; la falda, le oli&oacute; el co&ntilde;o profundamente, y dijo:<\/p>\n<p>-&iexcl;Dios, qu&eacute; maravilla!<\/p>\n<p>Le lami&oacute; la humedad que ten&iacute;an las bragas.<\/p>\n<p>-&iquest;Dejas que te haga correr con mi lengua?<\/p>\n<p>Eva no le respondi&oacute; ni se movi&oacute;. Solo se mover&iacute;a para levantar el culo cuando le quit&oacute; las bragas. La lengua de Sebasti&aacute;n se meti&oacute; entre los labios vaginales hasta que se enterr&oacute; en su vagina, despu&eacute;s subi&oacute; lamiendo y se pos&oacute; en el cl&iacute;toris, lo apret&oacute; y lami&oacute; de modo transversal y vertical, para luego volver a lamer de abajo a arriba m&aacute;s y m&aacute;s aprisa parando en mitad del recorrido para meter la lengua en la vagina y acabando cada viaje con los movimientos transversales y verticales sobre el cl&iacute;toris. Eva aguant&oacute; los gemidos hasta que sinti&oacute; que se corr&iacute;a, en ese momento su respiraci&oacute;n se aceler&oacute; comenz&oacute; a temblar y le dijo:<\/p>\n<p>-&iexcl;Me voy a correr!<\/p>\n<p>Sebasti&aacute;n estaba deseando tragar la corrida de su cu&ntilde;ada.<\/p>\n<p>-&iexcl;D&aacute;mela, Eva, d&aacute;mela!<\/p>\n<p>Lami&oacute; de abajo a arriba a toda pastilla y Eva se corri&oacute; diciendo:<\/p>\n<p>-&iexcl;&iexcl;Tomaaa!!<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de correrse y viendo a su cu&ntilde;ado con la polla en la mano dispuesto a penetrarla rompi&oacute; a llorar. Al verla con las l&aacute;grimas en los ojos a Sebasti&aacute;n se le cort&oacute; el rollo, guard&oacute; la polla, y le dijo:<\/p>\n<p>-Lo siento.<\/p>\n<p>Eva limpi&aacute;ndose las l&aacute;grimas con el dorso de la mano, se sent&oacute; en la cama.<\/p>\n<p>-Deb&iacute; de informar a tu hermano de tus intenciones desde el principio, si lo hiciera esto no hubiese ocurrido.<\/p>\n<p>Sebasti&aacute;n estaba preocupado.<\/p>\n<p>-No le cuentes a Miguel lo que te acabo de hacer, por favor.<\/p>\n<p>-Si se lo cuento se rompe nuestro matrimonio. Sabr&iacute;a que me dej&eacute;.<\/p>\n<p>Esa noche Eva, por primera vez despu&eacute;s de casada, tom&oacute; la iniciativa en la cama, le ech&oacute; la mano a su marido a la polla, lo bes&oacute; y cuando se le puso dura, le dijo:<\/p>\n<p>-Te voy a hacer una mamada que te voy a poner mirando para Cuenca.<\/p>\n<p>-Habla en bajo que te pueden o&iacute;r mi hermano y tu madre.<\/p>\n<p>No la pod&iacute;an o&iacute;r, ya la oyeran, puesto que las habitaciones de Teresa y de Sebasti&aacute;n estaban a ambos lados de la habitaci&oacute;n de Eva. Teresa se hab&iacute;a persignado y Sebasti&aacute;n hab&iacute;a echado la mano a la polla. Miguel le dijo a Eva:<\/p>\n<p>-Nunca me hab&iacute;as hecho esto.<\/p>\n<p>-&iquest;Te gusta?<\/p>\n<p>-Mucho.<\/p>\n<p>Al ser las paredes finas Sebasti&aacute;n y Teresa o&iacute;an c&oacute;mo mamaba. Algo m&aacute;s tarde oyeron c&oacute;mo dec&iacute;a Eva:<\/p>\n<p>-&iexcl;Qu&eacute; rica est&aacute; esta leche!<\/p>\n<p>Teresa meti&oacute; una mano dentro de las bragas y toc&oacute; con dos dedos su co&ntilde;o mojado, luego meti&oacute; los dedos dentro y comenz&oacute; a masturbarse. Sebasti&aacute;n segu&iacute;a meneando la polla. Habl&oacute; Eva de nuevo.<\/p>\n<p>-C&oacute;meme el co&ntilde;o, Miguel.<\/p>\n<p>-Yo no hago esas guarrer&iacute;as.<\/p>\n<p>-Pues m&eacute;temela que a&uacute;n no se te baj&oacute; del todo.<\/p>\n<p>-Ya no me apetece follarte.<\/p>\n<p>-En ese caso te voy a follar yo.<\/p>\n<p>Miguel no reconoc&iacute;a su mujer.<\/p>\n<p>-&iexcl;&iquest;Vas a subir encima de m&iacute;?!<\/p>\n<p>-Te voy a volver a empalmar y despu&eacute;s te voy a follar hasta que me corra.<\/p>\n<p>Eva volvi&oacute; a mamar y a masturbar la polla. Miguel le dijo:<\/p>\n<p>-Est&aacute;s muy rara, Eva.<\/p>\n<p>-Raro eres t&uacute;, eres m&aacute;s raro que un perro verde.<\/p>\n<p>Al estar la polla dura Eva subi&oacute; encima de su marido y lo foll&oacute; sin prisa, pero sin pausa. Teresa y Sebasti&aacute;n sintieron los chirridos que hac&iacute;an los muelles del somier y despu&eacute;s los gemidos de Eva.<\/p>\n<p>Teresa se estaba dando dedo a mazo y magreaba las tetas. Sebasti&aacute;n ya ten&iacute;a la palma de la mano mojada de aguadilla, lo que hac&iacute;a que su polla se deslizase de arriba a abajo y de abajo a arriba simulando un co&ntilde;o. Oyeron c&oacute;mo dec&iacute;a Eva:<\/p>\n<p>-C&oacute;meme las tetas.<\/p>\n<p>Miguel le pregunt&oacute;:<\/p>\n<p>-&iquest;Qu&eacute; haces?<\/p>\n<p>-Meterla en el culo. Come, co&ntilde;o.<\/p>\n<p>-T&uacute; no eres mi Eva.<\/p>\n<p>-&iexcl;Qu&eacute; comas!<\/p>\n<p>Teresa y Sebasti&aacute;n sintieron c&oacute;mo Miguel mamaba y c&oacute;mo Eva gem&iacute;a mientras la polla entraba en su culo, y c&oacute;mo Miguel le preguntaba:<\/p>\n<p>-&iquest;Qu&eacute; haces ahora?<\/p>\n<p>-Acariciar mi cl&iacute;toris para correrme.<\/p>\n<p>-&iquest;A acariciar t&uacute; qu&eacute;?<\/p>\n<p>No le dio tiempo a contestar a la pregunta.<\/p>\n<p>-&iexcl;Me corro!<\/p>\n<p>A Teresa se le escap&oacute; un gemido y se corri&oacute; c&oacute;mo una fuente, a Sebasti&aacute;n lo que se le escap&oacute; fue un chorro de leche que casi llega al techo y Miguel se corri&oacute; dentro del culo de Eva.<\/p>\n<p>A la ma&ntilde;ana siguiente Teresa les puso el desayuno como de costumbre y hablaron entre ellos c&oacute;mo si Eva no se comportara c&oacute;mo una puta y como si ella y Sebasti&aacute;n no se corrieran c&oacute;mo conejos. Al irse Miguel a trabajar y Teresa a comprar, Sebasti&aacute;n se encontr&oacute; con su cu&ntilde;ada en medio del pasillo y le dijo:<\/p>\n<p>-Ayer me hice una paja sintiendo c&oacute;mo follabas con mi hermano.<\/p>\n<p>-&iexcl;&iquest;Estabas despierto?!<\/p>\n<p>-S&iacute;, e imagin&eacute; que era yo el que estaba follando contigo. &iquest;Te pas&eacute; en alg&uacute;n momento por la cabeza?<\/p>\n<p>-Puede.<\/p>\n<p>Aquella respuesta merec&iacute;a una reacci&oacute;n inmediata, y la tuvo. La empotr&oacute; contra la pared, le meti&oacute; la lengua en la boca y la bes&oacute; con ganas atrasadas. Meti&oacute; las manos debajo de su falda y le baj&oacute; las bragas, ella las apart&oacute; con los zapatos. La levant&oacute; en alto en peso y al tener la espalda apoyada en la pared se la clav&oacute; a tope. Le entr&oacute; apretada, se ve&iacute;a que solo follara con su hermano y Sebasti&aacute;n la ten&iacute;a m&aacute;s gorda. Con los brazos de su cu&ntilde;ada rodeando su cuerpo y comi&eacute;ndole la boca le dio ca&ntilde;a de la buena, pero al rato estaba cansado. Abri&oacute; la puerta de la habitaci&oacute;n de Teresa, que estaba justo al lado de ellos, y despu&eacute;s la ech&oacute; sobre la cama, cama que a&uacute;n estaba sin hacer. All&iacute; le sac&oacute; la polla, le subi&oacute; el vestido y le lami&oacute; el co&ntilde;o. Eva ya estaba tan cachonda que al ratito se corri&oacute; en su boca.<\/p>\n<p>Al acabar de correrse, le dijo:<\/p>\n<p>-&iexcl;Quita, quita, quita que puede volver mi madre!<\/p>\n<p>Mostr&aacute;ndole del empalme que ten&iacute;a, le dijo:<\/p>\n<p>-&iexcl;&iquest;Me vas a dejar as&iacute;?!<\/p>\n<p>Se levant&oacute; de la cama, y le respondi&oacute;:<\/p>\n<p>-Eso lo puedes bajar t&uacute; solo.<\/p>\n<p>&iexcl;Qu&eacute; remedio le quedaba m&aacute;s que pelarla! Pel&aacute;ndola estaba cuando se abri&oacute; la puerta de la habitaci&oacute;n y apareci&oacute; en ella Teresa. Al verlo, exclam&oacute;:<\/p>\n<p>-&iexcl;Sebasti&aacute;n!<\/p>\n<p>Imaginad la situaci&oacute;n. Teresa con la mano en la boca, Sebasti&aacute;n tapando la polla con las dos manos y Eva que llega y poniendo cara de sorpresa, dice: &quot;&iexcl;Hay que ver c&oacute;mo est&aacute; la juventud!&quot;. Sebasti&aacute;n no pudo hacer otra cosa m&aacute;s que salir corriendo de la habitaci&oacute;n. La verdad era que a &eacute;l, que era un sinverg&uuml;enza se le ca&iacute;a la cara de verg&uuml;enza. Teresa le pregunt&oacute; a su hija:<\/p>\n<p>-&iquest;Crees que estar&iacute;a&#8230;?<\/p>\n<p>-Si mam&aacute;, s&iacute;, estaba pensando en ti, si no estuviera no se tocar&iacute;a en tu cama.<\/p>\n<p>La mujer se persign&oacute;, y despu&eacute;s exclam&oacute;:<\/p>\n<p>-&iexcl;Jes&uacute;s!<\/p>\n<p>Sebasti&aacute;n se fue al bar y no volvi&oacute; hasta bien entrada la noche. Entr&oacute; sin hacer ruido y al pasar por delante de la habitaci&oacute;n de Eva sinti&oacute; los ronquidos de su hermano. Una hora m&aacute;s tarde, m&aacute;s o menos, se despert&oacute; con algo h&uacute;medo en la boca. El olor era inconfundible, era el de un co&ntilde;o. Ten&iacute;a que ser el de su cu&ntilde;ada. Su hermano dorm&iacute;a y ven&iacute;a a que la hiciera correr de nuevo comi&eacute;ndole el co&ntilde;o. Lami&oacute; y poco despu&eacute;s el co&ntilde;o se pon&iacute;a sobre su polla erecta y bajaba por el empap&aacute;ndolo de jugos. No le cupo duda de que era su cu&ntilde;ada, ya que en nada le ba&ntilde;&oacute; la polla con una tremenda corrida y porque al acabar se iba a ir dej&aacute;ndolo con las ganas de correrse. No dej&oacute; que se fuera, la agarr&oacute; por la cintura y la foll&oacute; a toda hostia hasta que se corri&oacute;, y llen&aacute;ndole el co&ntilde;o de leche se volvi&oacute; a correr ella. Cuando la mujer se levant&oacute; de la cama para irse, oy&oacute; a su cu&ntilde;ada decir en la otra habitaci&oacute;n:<\/p>\n<p>-Despierta, Miguel.<\/p>\n<p>-&iquest;Qu&eacute; quieres?<\/p>\n<p>-Tengo ganas de echar un polvo.<\/p>\n<p>-&iexcl;D&eacute;jame dormir!<\/p>\n<p>Sebasti&aacute;n vio la silueta de la mujer que lo follara saliendo de la habitaci&oacute;n, y dijo:<\/p>\n<p>-&iexcl;Qui&eacute;n lo dir&iacute;a!<\/p>\n<p>Se oy&oacute;: &quot;Chist&quot;, y la mujer desapareci&oacute;.<\/p>\n<p>Quique.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>6 Sebasti&aacute;n ten&iacute;a veinte a&ntilde;os y era moreno, alto, de ojos azules, delgado y estaba cachas, pero era un vago, un sinverg&uuml;enza y un mujeriego incorregible. Su hermano Miguel era cuatro a&ntilde;os mayor que &eacute;l, m&aacute;s bajo, menos guapo y no estaba cachas. Siempre fuera su ejemplo a no seguir, o sea, era formal y [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":9687,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":{"0":"post-26678","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-amor-filial"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26678","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/9687"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=26678"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26678\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=26678"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=26678"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=26678"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}