{"id":26681,"date":"2020-11-15T23:00:00","date_gmt":"2020-11-15T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-11-15T23:00:00","modified_gmt":"2020-11-15T23:00:00","slug":"sometida-por-el-bully-de-mi-hijo-cap-4-final","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/sometida-por-el-bully-de-mi-hijo-cap-4-final\/","title":{"rendered":"Sometida por el bully de mi hijo (Cap. 4): Final"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"26681\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">2<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Hice lo posible para ir a aquella casa, sin sentirme como me sent&iacute;a &uacute;ltimamente: una cosa, un juguete, un mero divertimento para un pendejo de dieciocho a&ntilde;os. Despu&eacute;s de todo, unos a&ntilde;os atr&aacute;s era una prostituta &iquest;Qu&eacute; diferencia hab&iacute;a ahora, m&aacute;s all&aacute; de que no cobraba con dinero, sino que con el silencio de Robi? No ten&iacute;a motivos para sentir que mi vida estaba a la deriva. Sin embargo, el sentimiento de angustia no se me iba del todo. Aunque me mintiese a m&iacute; misma, sab&iacute;a que esto era diferente. Robi no era mi cliente, era mi amo. Con s&oacute;lo decidirlo podr&iacute;a arruinarme la vida. Mi hijo no podr&iacute;a soportar saber que su madre era una puta; tampoco podr&iacute;a tolerar ver el video entreg&aacute;ndome al viejo Pierini; y mucho menos aguantar&iacute;a saber que uno de sus compa&ntilde;eros de escuela, el que siempre lo trat&oacute; como un pelele me somet&iacute;a sexualmente a su antojo.<\/p>\n<p>Hasta ahora s&oacute;lo nos acostamos dos veces, es cierto, pero fueron dos encuentros muy intensos donde qued&oacute; en claro el poder que ejerc&iacute;a sobre m&iacute;. La primera vez me hab&iacute;a encarado y me hab&iacute;a pose&iacute;do en mi propia casa, mientras mi hijo Leandro y sus otros compa&ntilde;eros hab&iacute;an ido a hacer unas compras; la segunda vez fue en un hotel, donde hice cosas que no hac&iacute;a pr&aacute;cticamente por ning&uacute;n hombre.<\/p>\n<p>Y ahora deb&iacute;a ir a la direcci&oacute;n que me hab&iacute;a indicado. Me puse un vestido blanco con flores rosas, bastante largo. Me maquill&eacute; prolijamente, pero de una manera no muy llamativa. Esta vez no estar&iacute;a tan lejos de casa, as&iacute; que no quer&iacute;a que alg&uacute;n conocido me viese disfrazada de puta. No quer&iacute;a llevar mi auto, ni tampoco ir en taxi. En lo posible no quer&iacute;a testigos de que iba a entrar en la casa. Era la hora de la siesta, as&iacute; que no habr&iacute;a mucha gente en la calle. Adem&aacute;s, le hab&iacute;a dicho a Robi que le avisar&iacute;a apenas llegara a la casa, de manera que no tarde ni un segundo en hacerme entrar. Le supliqu&eacute; que por favor no me exponga.<\/p>\n<p>As&iacute; que fui en colectivo. Sent&iacute; la mirada traviesa del colectivero, y tambi&eacute;n la de un hombre que se sentaba en el fondo. Me pregunt&eacute; c&oacute;mo actuar&iacute;an si tuviesen en su poder la misma informaci&oacute;n que Robi. &iquest;Se aprovechar&iacute;an como lo estaba haciendo &eacute;l? &iquest;Me exigir&iacute;an ser su esclava sexual? S&eacute; que hay hombres buenos, pero tambi&eacute;n s&eacute; que muchos hombres se transforman en bestias cuando los domina la calentura.<\/p>\n<p>Cuando faltaban dos paradas para llegar, le mand&eacute; un mensaje a Robi, avis&aacute;ndole que estuviese atento. Baj&eacute; del colectivo, mirando a todas partes, y camin&eacute; apresurada la cuadra que faltaba. Se trataba de una vivienda grande que estaba justo en una esquina. Me preguntaba a qui&eacute;n pertenec&iacute;a. No llegu&eacute; a tocar el timbre, la puerta de la casa se abri&oacute; inmediatamente. Robi me hiso pasar. Cerr&oacute; la puerta a sus espaldas. Me agarr&oacute; de la cintura y me atrajo hacia &eacute;l. Se hab&iacute;a puesto un rico perfume. Su cuerpo musculoso era puro vigor. Quiso darme un beso en los labios, pero lo esquiv&eacute;. Luego me agarr&oacute; de la barbilla y me mir&oacute; con sus perversos ojos verdes. No pronunci&oacute; palabra, pero yo imagin&eacute; en qu&eacute; estaba pensando. Con todas las cosas que &iacute;bamos a hacer en unos instantes &iquest;qu&eacute; sentido ten&iacute;a negarle un beso?<\/p>\n<p>Intent&oacute; de nuevo, y esta vez no me negu&eacute;. Su aliento a tabaco y a menta inund&oacute; garganta, mientras su lengua se frotaba con la m&iacute;a.<\/p>\n<p>Me acompa&ntilde;&oacute; hacia una especie de living. Se notaba que en la casa no viv&iacute;a nadie. Estaba bastante descuidada y hab&iacute;a pocos muebles. Adem&aacute;s, parec&iacute;a haber sido limpiada hac&iacute;a poco. El olor a limpiador de piso todav&iacute;a flotaba en el aire.<\/p>\n<p>-&iquest;Quer&eacute;s tomar algo? Tengo cerveza -dijo Robi.<\/p>\n<p>-Un vaso de agua por favor -contest&eacute;.<\/p>\n<p>Robi fue a buscarlo, dej&aacute;ndome sola. En ese momento pens&eacute; que quiz&aacute;s deb&iacute;a irme. Quiz&aacute;s deb&iacute;a poner un punto final a esa demencial situaci&oacute;n. Pero decid&iacute; tener paciencia. Ser&iacute;a suya una vez m&aacute;s, luego le dar&iacute;a vueltas cuando quisiese verme de nuevo, y para cuando terminasen las clases, arreglar&iacute;a las cosas para empezar una nueva vida con mi hijo Leandro en San Luis. Ah&iacute; ya no volver&iacute;a a ser la puta de nadie, ni me dejar&iacute;a doblegar por ning&uacute;n pendejo como Robi. &Eacute;l ya no sabr&iacute;a de m&iacute;, no estar&iacute;a a su alcance y sus amenazas ya no surtir&iacute;an efecto. Deb&iacute;a ser paciente. Por esa tarde, deb&iacute;a ser su puta una vez m&aacute;s.<\/p>\n<p>Robi volvi&oacute; y me entreg&oacute; el vaso. Se sent&oacute; a mi lado. Si fuese una buena persona, y si no fuese compa&ntilde;ero de clase de mi hijo, quiz&aacute;s omitir&iacute;a la diferencia de edad y me permitir&iacute;a tener una aventura con &eacute;l. Era demasiado bello. La remera negra se ce&ntilde;&iacute;a a su cuerpo escultural; sus brazos ten&iacute;an las venas marcadas, evidenciando la fuerza f&iacute;sica que yo ya conoc&iacute;a; sus ojos eran hermosos, y su sonrisa perfecta. Pero hab&iacute;a decidido ser un maldito, y ah&iacute; est&aacute;bamos.<\/p>\n<p>Quer&iacute;a terminar cuanto antes con eso. Lo dejar&iacute;a exhausto en el menor tiempo posible, y no tendr&iacute;a motivos para retenerme m&aacute;s tiempo. Me par&eacute; frente a &eacute;l y me quit&eacute; el vestido. Robi sonri&oacute;, contento porque yo tomaba la iniciativa.<\/p>\n<p>Y entonces sucedi&oacute; lo impensado. Primero escuch&eacute; ruidos de pasos. Luego murmullos. Finalmente la puerta se abri&oacute;.<\/p>\n<p>-Ah, es ella -dijo un joven que acababa de entrar.<\/p>\n<p>Eran cuatro. Todos muy j&oacute;venes. Los mir&eacute; uno a uno, intentando comprobar si alguno era tambi&eacute;n compa&ntilde;ero de escuela de Robi y por ende, de mi hijo. Pero eran cuatro desconocidos, adem&aacute;s, todos parec&iacute;an ser mayores que el propio Robi, entre veinte y veintitr&eacute;s a&ntilde;os.<\/p>\n<p>-&iquest;Qu&eacute; es esto? &iquest;Qui&eacute;nes son ellos? -Pregunt&eacute;, asustada.<\/p>\n<p>-Son amigos, no te asustes. -Contest&oacute; Robi.<\/p>\n<p>Los cuatro me rodearon. Me sent&iacute; indefensa, estando en ropa interior, con cinco hombres ansiosos por poseerme.<\/p>\n<p>Sent&iacute; un dedo deslizarse por mi espalda, cosa que me gener&oacute; escalofr&iacute;os.<\/p>\n<p>-Tranquila hermosa, te vamos a tratar bien -dijo el hombre que me toc&oacute;. Era un muchacho de barba frondosa, musculoso, y con tatuajes en la espalda.<\/p>\n<p>Pens&eacute; en decirle a Robi que ese no era el trato, que no era qui&eacute;n para entregarme a sus amigos, que yo era una mujer, y deb&iacute;a respetarme. Pero las palabras se atragantaron en mi boca y no encontraron salida. &iquest;Qu&eacute; pod&iacute;a esperar de un delincuente como &eacute;l?<\/p>\n<p>-Est&aacute; tan buena como prometiste -dijo otro hombre. Ten&iacute;a rulos y era un poco gordo. Al decir esto se acerc&oacute; a m&iacute; y pellizc&oacute; la nalga.<\/p>\n<p>Me alej&eacute; de &eacute;l. Me cubr&iacute; los pechos con las manos, intentando, en vano, esconder mi desnudez.<\/p>\n<p>-Qu&eacute; pasa Robi &iquest;No hablaste con ella? -Dijo un chico de gesto amable, aunque sus ojos no pod&iacute;an esconder su creciente lascivia.<\/p>\n<p>-Como vos quieras Clara -dijo Robi con mucha paciencia. -Si no quer&eacute;s, ah&iacute; ten&eacute;s la puerta- dijo.<\/p>\n<p>Sus amigos no entend&iacute;an qu&eacute; significaba eso, pero yo s&iacute;: si me iba, me ten&iacute;a que atener a las represalias.<\/p>\n<p>El chico amable se puso delante de m&iacute; y me mir&oacute; a los ojos.<\/p>\n<p>-A m&iacute; me encantar&iacute;a cogerte, pero necesito que me digas que est&aacute; todo bien -dijo.<\/p>\n<p>Mir&eacute; a Robi, quien ya empezaba a sonre&iacute;r.<\/p>\n<p>-Est&aacute; bien, hagan lo que vinieron a hacer. -contest&eacute;, resignada.<\/p>\n<p>Los cuatro se me fueron al humo. Sent&iacute; sus manos en todas partes. Sin siquiera darme cuenta, me hab&iacute;an quitado la ropa interior. Incluso el muchacho amable se hab&iacute;a transformado en un animal sediento de sexo. Se fueron desnudando, mientras devoraban mi cuerpo, lami&eacute;ndolo y succion&aacute;ndolo por todas partes. Robi se uni&oacute; a ellos.<\/p>\n<p>De repente, alguien me agarr&oacute; de los hombros y empuj&oacute; hacia abajo. Qued&eacute; de rodillas. Cinco falos totalmente erectos se arrimaron a mi rostro. Todos pretend&iacute;an que me los meta a la boca. Empezaron frotarlos en mi cara, y algunos me hincaban. No me molest&eacute; en ver a qui&eacute;n pertenec&iacute;a cada pene. Agarr&eacute; el que estaba en la posici&oacute;n que me resultar&iacute;a m&aacute;s c&oacute;moda, y empec&eacute; a chuparlo.<\/p>\n<p>Los dem&aacute;s estaban desesperados porque lo hiciera acabar y siguiera con ellos. Sent&iacute; sus dedos meterse en mi sexo y en mi ano. Alguien me agarr&oacute; de la mano y me la llev&oacute; hasta su propio miembro. Entend&iacute; enseguida lo que pretend&iacute;a. Empec&eacute; a masturbarlo mientras segu&iacute;a succionando aquel falo desconocido. Luego otro imit&oacute; a su amigo y se apoder&oacute; de mi mano. El problema era que ya no me quedaba mano con la que manipular el pene que estaba chupando, as&iacute; que fue muy dif&iacute;cil continuar haci&eacute;ndolo. Aun as&iacute;, me las ingeni&eacute; para coordinar los movimientos y satisfacer a la mayor cantidad de personas posible. Mientras antes acabaran, mejor para mi.<\/p>\n<p>Una eyaculaci&oacute;n alcanz&oacute; mi cara, y sin darme un respiro, ya ten&iacute;a otra pija adentro de mi boca. Pens&eacute; que iba a poder hacer acabar a algunos de ellos s&oacute;lo con mis manos, sin embargo tuve que chupar las cinco vergas, sin excepciones. Lo m&aacute;ximo que logr&eacute; fue que dos de ellos acabaran en poco tiempo, sin embargo hubo otros dos que pudieron hacerme repetir felaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Es decir que descargaron su semen siete veces en mi rostro. Nunca antes hab&iacute;a tenido tanta leche en mi cara, y seguramente nunca la volver&iacute;a a tener. Qued&eacute; arrodillada ante ellos, con el l&iacute;quido viscoso chorre&aacute;ndose lentamente por mi piel, cayendo en varios hilos hacia el piso.<\/p>\n<p>Alguien me entreg&oacute; una toalla, con la que me limpi&eacute;.<\/p>\n<p>Robi me agarr&oacute; de la mano y me llev&oacute; a otra habitaci&oacute;n. Se trataba de un cuarto con las paredes descascaradas. Hab&iacute;a un colch&oacute;n en el suelo. Nada de camas. Habr&iacute;a sido muy ilusa si cre&iacute;a que esos hombres tan j&oacute;venes quedar&iacute;an satisfecho con un pete, aun cuando les hab&iacute;a regalado la imagen de mi cara ba&ntilde;ada en el semen de todos ellos.<\/p>\n<p>Escuch&eacute; que murmuraban entre ellos. Robi estaba en el medio de los otros cuatro, y asent&iacute;a o negaba con la cabeza, con gesto de autoridad, cuando los otros se dirig&iacute;an a &eacute;l, aparentemente, esperando su autorizaci&oacute;n.<\/p>\n<p>-Ponete en cuatro trolita &#8211; Orden&oacute; Robi.<\/p>\n<p>Me arrodill&eacute; sobre el colch&oacute;n y luego me inclin&eacute;, apoyando mis manos en &eacute;l. Abr&iacute; las piernas. El chico que me hab&iacute;a parecido amable me dio una fuerte nalgada. El gordito de rolos se sent&oacute; frente a m&iacute;, ofreci&eacute;ndome su pene, y el hombre de tatuajes se hiso lugar e imit&oacute; a su amigo. Robi y un muchacho delgado de ojos saltones quedaron de espectadores.<\/p>\n<p>Entonces sent&iacute; c&oacute;mo el que me hab&iacute;a nalgueado arrimaba su verga en mi ano. Me asust&eacute;, no estaba muy dilatado. Pero no pude decir nada, porque alguien hab&iacute;a empujado su falo hasta meterlo adentro de mi boca.<\/p>\n<p>Entonces, mientras uno me hac&iacute;a el culo, yo me las arreglaba para satisfacer a los otros dos, quienes en todo momento pretend&iacute;an que se la chupe. Tuve que hacerlo casi al mismo tiempo con ambos. Era una locura, y adem&aacute;s, sumamente agotadora. Comprend&iacute; que en ese momento lo que m&aacute;s importaba era mi capacidad para tolerar el cansancio, as&iacute; que segu&iacute; haciendo la tarea que me tocaba hacer ese d&iacute;a, sin chistar.<\/p>\n<p>Cuando descargaron su virilidad en mi cuerpo agotado, siguieron los otros que estaban de observadores. Aunque enseguida se sum&oacute; uno de los que hab&iacute;an estado en el primer turno. As&iacute;, hicieron distintas combinaciones con el &uacute;nico objetivo de cogerme de todas las maneras que pod&iacute;an imaginar.<\/p>\n<p>Una y otra vez se vinieron encima de mi cuerpo. Una y otra vez me penetraron por cada orificio que ten&iacute;a. Si fuera por ellos, me har&iacute;an uno nuevo para violarme por ah&iacute; tambi&eacute;n. El olor a sudor y sexo se torn&oacute; muy fuerte. Lo hombres disfrutaban de mi sometimiento, de mi humillaci&oacute;n. Y pensar que algunos de ellos volver&iacute;an con sus novias a decirles cosas lindas al o&iacute;do.<\/p>\n<p>Al final, qued&eacute; completamente agotada, tirada desnuda en el colch&oacute;n. Habr&eacute; quedado desmayada por el cansancio durante unos minutos, porque no me di cuenta cuando se fueron los amigos de Robi. S&oacute;lo quedaba &eacute;l en la casa.<\/p>\n<p>-&iquest;Contento? -Le pregunt&eacute; con iron&iacute;a.<\/p>\n<p>Me agarr&oacute; del cabello y acerc&oacute; su rostro al m&iacute;o.<\/p>\n<p>-S&iacute;, estuviste muy bien -dijo.<\/p>\n<p>-Tengo que irme. En cualquier momento Leandro vuelve de la escuela &#8211; le dije. Aunque las palabras parec&iacute;an una afirmaci&oacute;n, mi voz son&oacute; a s&uacute;plica.<\/p>\n<p>-Ah&iacute; ten&eacute;s el ba&ntilde;o, date una ducha.<\/p>\n<p>Me duch&eacute; r&aacute;pidamente. Dej&eacute; a Robi en esa horrible casa, y me jur&eacute; que esa ser&iacute;a la &uacute;ltima vez que me tendr&iacute;a.<\/p>\n<p>Llegu&eacute; a mi casa totalmente adolorida. Tuve que hacer un enorme esfuerzo para que no se note, al caminar, lo que sent&iacute;a en mi esf&iacute;nter anal despu&eacute;s de haber sido sodomizada tantas veces. Leandro ya hab&iacute;a llegado a casa, pero no hab&iacute;a pasado mucho tiempo de eso, as&iacute; que no se extra&ntilde;&oacute; con mi ausencia. Habr&iacute;a pensado que sal&iacute; de compras. De repente, no soport&eacute; m&aacute;s y me puse a llorar como una ni&ntilde;a. Sin preguntar nada, Leandro me envolvi&oacute; entre sus brazos y a decirme que todo iba a estar bien. Me sent&iacute; orgullosa de &eacute;l. Por fin hab&iacute;a madurado. Entonces aprovech&eacute; para proponerle que nos fu&eacute;ramos lejos.<\/p>\n<p>-Buenos Aires es un lugar horrible -dije entre llantos.<\/p>\n<p>Para mi sorpresa, convencerlo fue m&aacute;s f&aacute;cil de lo que pens&eacute;.<\/p>\n<p>Las clases duraban dos semanas m&aacute;s. No pod&iacute;a sacarlo de la escuela antes de que se recibiera, as&iacute; que aguant&eacute; como pude. Esquiv&eacute;, con mucha dificultad, las &oacute;rdenes de Robi de vernos otra vez. Se la hice larga, y le asegur&eacute; que pronto nos ver&iacute;amos.<\/p>\n<p>As&iacute; que huimos hacia nuestra nueva vida, s&oacute;lo dici&eacute;ndoselo a las personas m&aacute;s cercanas. En San Luis es todo mejor. M&aacute;s verde, menos prisas, m&aacute;s amabilidad. La gente es buena, aunque no son pocos los hombres que me comen con esa mirada que ya conozco. Esa mirada que no s&oacute;lo est&aacute; cargada de deseo, sino de la necesidad de doblegarme. A esos hombres los esquivo, porque s&eacute; que ser&iacute;a f&aacute;cil caer en sus garras.<\/p>\n<p>Fin.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>2 Hice lo posible para ir a aquella casa, sin sentirme como me sent&iacute;a &uacute;ltimamente: una cosa, un juguete, un mero divertimento para un pendejo de dieciocho a&ntilde;os. 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