{"id":26698,"date":"2020-11-17T23:00:00","date_gmt":"2020-11-17T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-11-17T23:00:00","modified_gmt":"2020-11-17T23:00:00","slug":"esclavo-de-ti-mismo-capitulo-10-preludio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/esclavo-de-ti-mismo-capitulo-10-preludio\/","title":{"rendered":"Esclavo de ti mismo (Cap\u00edtulo 10): Preludio"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"26698\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>H&eacute;rcules Caetron dej&oacute; caer las pesas al suelo y dio por terminada la rutina. El sudor perlaba su bronceada piel, la cual destell&oacute; a la luz de las l&aacute;mparas del gimnasio, mientras la m&uacute;sica tecno sonaba fuerte en los altoparlantes.<\/p>\n<p>Sergio Castelli le extendi&oacute; a su amigo una toalla, el griego la acept&oacute; y empez&oacute; a secarse el torso descubierto. -Alfonso me llam&oacute;. Hace un momento -Dijo Sergio con voz algo agitada.<\/p>\n<p>H&eacute;rcules volte&oacute; a ver al brasile&ntilde;o antes de preguntar. -&iquest;Y qu&eacute; te dijo?, &iquest;te coment&oacute; por qu&eacute; no nos convoc&oacute; esta semana?<\/p>\n<p>Sergio comenz&oacute; a caminar hasta las duchas y el griego lo sigui&oacute;. -Si, como apenas concluy&oacute; nuestro contrato con Neimar y Alexis, Alfonso quiso dejarnos descansar unos d&iacute;as. Indic&oacute; que hay un nuevo contrato para nosotros a partir del pr&oacute;ximo mes y va a ser uno de seis meses, por lo cual quiere que nos relajemos un poco. Por ello nos invita a acampar este fin de semana<\/p>\n<p>Declar&oacute; Sergio, mientras abr&iacute;a la puerta del &aacute;rea de regaderas.<\/p>\n<p>-Una excelente idea. Al menos esa semana de la moda con aquel metrosexual de Alexis para m&iacute; fue un infierno- Dijo H&eacute;rcules entre risas. -A ti te fue mejor. Neimar tiene a todo un club de fans. &iquest;Pudiste cogerte alguna?-<\/p>\n<p>Pregunt&oacute; el griego burl&oacute;n, a la vez que dejaba correr el agua de la regadera.<\/p>\n<p>-&iquest;Acaso t&uacute; no te tiraste a alguna de esas supermodelos de la pasarela?- Inquiri&oacute; Sergio acusador. -Alexis trabaj&oacute; por lo menos con diez. Debiste tener v&iacute;a libre para acostarte con cinco. Me consta que la rubia no te quitaba los ojos de encima. -Recalc&oacute; Sergio insinuante.<\/p>\n<p>-&iexcl;Qu&eacute; va! Alexis es un pedante. Me trat&oacute; como si yo fuera un mayordomo, no su guardaespaldas- Indic&oacute; H&eacute;rcules. -En parte con cierta raz&oacute;n. La rubia, Rhein, como dices, quer&iacute;a meterme a la cama. Trat&oacute; de seducirme la noche de la fiesta de Bogue. Pero en cuanto Alexis lo not&oacute;, me reclam&oacute; y amenaz&oacute; con reportarme ante Alfonso y dijo que se encargar&iacute;a que yo no volviera a trabajar como guardaespaldas. -Explic&oacute; H&eacute;rcules con una mueca de desagrado.<\/p>\n<p>-Bueno, pero hombre, t&uacute; sabes que debemos seguir el protocolo- Dijo Sergio con sorna. -S&oacute;lo a ti se te ocurre flirtear con la modelo, &iexcl;que tu cliente se quer&iacute;a tirar! -Los dos soltaron sonoras carcajadas, mientras el vapor de la ducha se alzaba a su alrededor.<\/p>\n<p>-&iquest;A d&oacute;nde quiere Alfonso que vayamos a acampar? &iquest;Al lugar de siempre? -Cuestion&oacute; H&eacute;rcules, mientras empezaba a frotar su cuerpo con el jab&oacute;n.<\/p>\n<p>-No, Alfonso me dijo que encontr&oacute; un mejor sitio al oeste. M&aacute;s all&aacute; del lago en el bosque Celefais. Un prado cerca de las monta&ntilde;as de sal. -Contest&oacute; Sergio, tras embadurnarse el cabello con champ&oacute;.<\/p>\n<p>-Me parece bien. Que nos mande la ubicaci&oacute;n e iremos en mi Camaro. -Declar&oacute; H&eacute;rcules, a la vez que lavaba sus piernas.<\/p>\n<p>-No. Alfonso coment&oacute; que Sam pasar&aacute; por nosotros en su camioneta a tu casa ma&ntilde;ana, que ya tienen todo listo. -Respondi&oacute; el brasile&ntilde;o, al enjuagar su cabello en el chorro de agua caliente.<\/p>\n<p>-Bien, me caer&aacute; excelente un fin de semana al aire libre. Ya sabes que me encanta acampar. Llevar&eacute; el rifle, igual y podemos cazar algo. En esa zona hay zorros, venados y liebres. -Indic&oacute; H&eacute;rcules, a la vez que se dio la vuelta para que el agua limpiara su espalda.<\/p>\n<p>-Si, Alfonso dijo que lo lleves. Quiere cazar algunos conejos y asarlos en la fogata. Yo tambi&eacute;n llevar&eacute; el w&iacute;nchester. -Agreg&oacute; Sergio, a la vez que cerraba la regadera.<\/p>\n<p>H&eacute;rcules termin&oacute; de enjuagarse e igual que su compa&ntilde;ero sali&oacute; del agua. Los dos anduvieron desnudos a trav&eacute;s del ba&ntilde;o hasta el &aacute;rea de los vestidores, escurr&iacute;an m&uacute;ltiples gotas de sus cuerpos y m&aacute;s de una mirada se detuvo para ver aquellos magn&iacute;ficos ejemplares masculinos.<\/p>\n<p>Sergio Castelli era de constituci&oacute;n esbelta. Med&iacute;a un metro noventa y tres de alto, de piernas largas y torneadas, cintura estrecha, gl&uacute;teos bien proporcionados, brazos musculosos, cuello extenso, adem&aacute;s de un torso depilado y fornido. Su piel era blanca y tersa, ojos marrones, cabello caf&eacute;, corto y crespo, rostro sim&eacute;trico, aunque de porte elegante y mirada seductora.<\/p>\n<p>Por su parte, H&eacute;rcules Caetron hac&iacute;a verdadera gala de su nombre, pues ostentaba una complexi&oacute;n digna de una escultura griega. Su tez era bronceada y lustrosa, cabello negro, largo y ondulado, ojos verdes y un rostro ovalado de firme ment&oacute;n. Marcadamente musculoso, de anchas espaldas, fuertes brazos, poderosas piernas y un abdomen de hierro.<\/p>\n<p>-&iquest;Ma&ntilde;ana a qu&eacute; hora te dijo que pasar&aacute; por nosotros? -Inquiri&oacute; H&eacute;rcules, a la vez que comenzaba a vestirse.<\/p>\n<p>-Como A las 4.00 PM- Respondi&oacute; Sergio. -Yo llegar&eacute; a tu casa como a las 3.30.<\/p>\n<p>-Vale. Llevar&eacute; algo de alcohol. Cervezas, huisqui y ron. -Afirm&oacute; H&eacute;rcules, mientras se abrochaba el pantal&oacute;n y se fajaba el cinto.<\/p>\n<p>-Si, yo llevar&eacute; algo de hierba y los puros que le gustan a Sam. -Agreg&oacute; el brasile&ntilde;o que ya hab&iacute;a acabado de vestirse y empezaba a peinarse.<\/p>\n<p>-Hoy saldr&eacute; con Andrea y desfogar&eacute; todo lo que retuve durante esa mierda de semana de la moda. -Afirm&oacute; seguro H&eacute;rcules, mientras se colocaba la camiseta.<\/p>\n<p>-Si, yo pasar&eacute; por Pam y la invitar&eacute; a cenar. Tiene tiempo que no hemos salido- Declar&oacute; el brasile&ntilde;o, mientras guardaba su ropa en una maleta. -Primero el contrato con Brad Pauers y luego estas semanas con Neimar. Adem&aacute;s, no le va a gustar nada que nos ausentemos por meses.<\/p>\n<p>-&iquest;Ausentarnos? -Pregunt&oacute; extra&ntilde;ado el griego.<\/p>\n<p>-O s&iacute;, olvid&eacute; comentarte. Alfonso explic&oacute; que el contrato es una recomendaci&oacute;n de Marcus. Parece que uno de sus antiguos clientes, necesita seguridad en un viaje al extranjero y vamos a estar fuera un par de meses. -Respondi&oacute; el brasile&ntilde;o, a la vez que ayudaba a H&eacute;rcules a doblar su ropa sucia.<\/p>\n<p>-Oh, ya veo. Tienes raz&oacute;n. A Andrea tampoco le gustar&aacute;. Sabes, ese tal Marcus no me da confianza. Siento que Alfonso le permiti&oacute; muchas libertades. Cuando dise&ntilde;&oacute; la campa&ntilde;a de m&aacute;rquetin y me entrevist&oacute;, no s&eacute;, hubo algo en &eacute;l que no me gust&oacute; para nada. Era como si me evaluara, como si me examinara de alguna manera. -Se&ntilde;al&oacute; el griego, mientras terminaba de amarrarse las botas.<\/p>\n<p>-Yo por el contrario considero que es un tipo muy simp&aacute;tico- Afirm&oacute; divertido el brasile&ntilde;o. -Aunque creo que tu incomodidad viene porque te examin&oacute; igual que lo hizo Rhein, la rubia. El hermano de Pam es gay y he visto como me mira, como si yo fuera un pedazo de carne. Creo que Marcus es gay y nos ve a todos como putos s&iacute;mbolos sexuales.<\/p>\n<p>H&eacute;rcules lo imit&oacute; y juntos se encaminaron a la salida del gimnasio. -No tengo nada contra los gays. Aunque espero que, por su bien, Sam no lo descubra. &Eacute;l es bastante homof&oacute;bico y si Marcus lo ve como dices que el hermano de Pam lo hace contigo, es capaz de romperle la cara. -Dijo el griego tras soltar una risotada burlona.<\/p>\n<p>-Si, recuerdo cuando hace un par de meses, Pam y yo salimos con Miranda y &eacute;l. Nuestro auto se descompuso y un amigo del hermano de Pam fue a recogernos. Era un tipo bastante afeminado y bastante lanzado. Despu&eacute;s de dejar a las mujeres, nos invit&oacute; a su departamento y dijo que si quer&iacute;amos nos pagaba, pero deseaba una noche de sexo con los dos. Sam se le fue encima y casi nos estrellamos contra un autob&uacute;s. -Respondi&oacute; Sergio con una gran sonrisa.<\/p>\n<p>-Yo creo que tienes raz&oacute;n. Ahora que lo dices Marcus me desvest&iacute;a con la mirada y no quitaba sus ojos de mi cuerpo. Es un puto gay de mierda- Rio el griego divertido. -&iquest;Vas a querer que te lleve? -Inquiri&oacute; H&eacute;rcules al brasile&ntilde;o, ya en la entrada del establecimiento.<\/p>\n<p>-No, gracias. Traje la motocicleta. Ir&eacute; a dejar la maleta a casa y despu&eacute;s pasar&eacute; a la universidad por Pam. -Contest&oacute; Sergio, mientras se desped&iacute;a de H&eacute;rcules y atravesaba el estacionamiento<\/p>\n<p>-Vale. Nos vemos ma&ntilde;ana. &iexcl;Invita al hermano de Pam y quiz&aacute;s podamos emparejarlo con Marcus! -Dijo el griego entre gritos.<\/p>\n<p>Ambos se despidieron nuevamente con la mano y se encaminaron hacia sus veh&iacute;culos. No obstante, ninguno not&oacute; al joven rubio que durante aquella tarde los observ&oacute; y tom&oacute; m&uacute;ltiples fotos, mientras los dos se duchaban y conversaban.<\/p>\n<p>El rubio era un muchacho de unos veinte a&ntilde;os, atractivo, pero conservaba la mirada totalmente perdida. Subi&oacute; a un auto deportivo, aunque en vez de encenderlo, cogi&oacute; su m&oacute;vil y marc&oacute; un n&uacute;mero pregrabado. -Listo mi Amo&hellip; Ambos estuvieron aqu&iacute;&hellip; Te envi&eacute; las fotos que ordenaste&hellip; Ssi, mi Amo, acordaron esperar a tu esclavo ma&ntilde;ana por la tarde&hellip; Hoy&hellip; Ellos dijeron que van a salir con sus novias&hellip; Ssi, Andrea y Pam&hellip; &iquest;Qu&eacute; m&aacute;s?&#8230; ellos sospechan de ti&hellip; El brasile&ntilde;o piensa que eres gay&hellip; Ss&iacute;, lo coment&oacute; con el griego&hellip; Y bromearon sobre emparejarte con un afeminado&hellip; -Dijo el rubio a Marcus al otro lado de la l&iacute;nea.<\/p>\n<p>No&hellip; Eso fue todo&hellip; Llevar&aacute;n alcohol. Hierba y tabaco&hellip; Ssi, mi Amo&hellip; Eso fue todo&hellip; No sospechan nada m&aacute;s&hellip; No, no me vieron&hellip; No&hellip;- El rubio escuch&oacute; las nuevas &oacute;rdenes de Marcus, antes de contestar. -Ssi, muchas gracias mi Amo&hellip; Es mi deseo ser tu sumiso&hellip; Tu esclavo&hellip; S&oacute;lo me excito cuando t&uacute; me dominas&hellip; Ssi, mi Amo&hellip; Olvidar&eacute; lo que pas&oacute;&hellip; Estar&eacute; listo para que me domines&hellip; Ssi, despertar&eacute; ahora.<\/p>\n<p>El muchacho rubio abri&oacute; los ojos y sali&oacute; de aquel trance. Recordaba que aquella ma&ntilde;ana se hab&iacute;a levantado y despu&eacute;s&hellip; Despu&eacute;s decidi&oacute; venir al gimnasio. Los ex&aacute;menes en la universidad lo tra&iacute;an vuelto loco. Y esas noches de juerga no ayudaban para nada. Neg&oacute; con la cabeza y encendi&oacute; el motor de su auto deportivo, para luego perderse entre las calles y avenidas de la ciudad.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>H&eacute;rcules Caetron dej&oacute; caer las pesas al suelo y dio por terminada la rutina. El sudor perlaba su bronceada piel, la cual destell&oacute; a la luz de las l&aacute;mparas del gimnasio, mientras la m&uacute;sica tecno sonaba fuerte en los altoparlantes. 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