{"id":26715,"date":"2020-11-18T23:00:00","date_gmt":"2020-11-18T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-11-18T23:00:00","modified_gmt":"2020-11-18T23:00:00","slug":"cuando-nada-esta-planeado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/cuando-nada-esta-planeado\/","title":{"rendered":"Cuando nada est\u00e1 planeado"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"26715\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>A veces la vida confabula para que las cosas sucedan de manera espont&aacute;nea e imprevista.&nbsp; And&aacute;bamos de compras por un sector c&eacute;ntrico de la ciudad y, al salir de un almac&eacute;n, mi esposa se encuentra de frente con su amante de color. &iexcl;Hola!, saluda &eacute;l. &iquest;Qu&eacute; haces por ac&aacute;? Necesit&aacute;bamos unas cosas y vinimos de compras, contesta ella. &iquest;Y t&uacute;? Estaba por ac&aacute; cerca haciendo diligencias varias y necesit&eacute; dinero, as&iacute; que entr&eacute; ac&aacute; para buscar un cajero, contest&oacute; &eacute;l. Grata sorpresa; qui&eacute;n se iba a imaginar que nos &iacute;bamos a encontrar por aqu&iacute;. Y &iquest;est&aacute;s sola? No, mi esposo est&aacute; conmigo, por ah&iacute; debe venir.<\/p>\n<p>Y, en efecto, cuando sal&iacute;a del sitio, los vi conversar a la entrada del local. Me result&oacute; sorpresivo e incluso pas&oacute; por mi cabeza pensar que aquello no era fruto de la casualidad, sino que hab&iacute;a sido acordado. Sin embargo, muy controlado ante la novedad, le salud&eacute; muy cordialmente. Hola, &iquest;qu&eacute; haces por ac&aacute;? Le dec&iacute;a a Laura que estaba por ac&aacute; cerca haciendo diligencias y que entr&eacute; aqu&iacute; para buscar un cajero. &iexcl;Qu&eacute; casualidad! dije yo, porque si acordamos encontrarnos, alguna situaci&oacute;n se presenta para complicar todo. Bueno, dijo &eacute;l, es verdad, as&iacute; ha pasado otras veces. Pero, en fin, pues hoy nos encontramos, de casualidad.<\/p>\n<p>Mi esposa estaba vestida normal, de calle, nada especial. Tampoco hab&iacute;a una idea en mente, no era de noche, no estaba ella vestida como acostumbra para sus encuentros, as&iacute; que nada hac&iacute;a prever que este singular encuentro fuera a terminar en nada particular. &iexcl;Les invito un caf&eacute;! &iquest;Tienen tiempo? pregunt&oacute; &eacute;l. Bueno, dijo ella mir&aacute;ndome, &iquest;por qu&eacute; no? Okey, dije yo, pero dejemos los paquetes en el carro; yo los llevo. &iquest;D&oacute;nde van a estar? No, pues, mejor lo esperamos aqu&iacute;, dijo &eacute;l. Est&aacute; bien, respond&iacute;. Ya vuelvo. Y me dirig&iacute; hacia los parqueaderos.<\/p>\n<p>Me tardar&iacute;a unos diez minutos entre ir y volver, tiempo suficiente para que ellos hablaran de lo que fuera. Les encontr&eacute; de nuevo y empezamos a caminar hacia alg&uacute;n lugar dentro de aquel centro comercial. Pronto vimos un local de Starbucks al cual, sin consultarnos, ingresamos. Wilson, muy educado, acomod&oacute; a mi esposa y me mostr&oacute; la silla en la cual me pod&iacute;a yo acomodar e, instalados en nuestros puestos, pedidos caf&eacute;, unas tortas, y empezamos a conversar.<\/p>\n<p>Entre hablar del clima, de la cantidad de gente que frecuentaba aquel lugar, de lo caro que era todo en ese Centro Comercial y dem&aacute;s, resultamos hablando de las parejas de j&oacute;venes estudiantes que, uniformados, ve&iacute;amos cruzar frente a nosotros. Debe haber alg&uacute;n colegio mixto por aqu&iacute; cerca, porque todos estos andan emparejaditos. Yo estudi&eacute; en colegio para varones y, si fuera yo, estar&iacute;a andando con el grupo de compa&ntilde;eros. Si, dijo &eacute;l, lo que pasa es que han inaugurado unos motelitos por ac&aacute; cerca y ellos van o viene de all&aacute;, por eso las parejitas. &iquest;De verdad? pregunt&eacute;. Si, dijo &eacute;l, pudi&eacute;ramos darnos una vuelta para detallar la cosa. No hay necesidad, dije yo. Pero podr&iacute;amos darnos una vuelta, dijo mi esposa; para conocer.<\/p>\n<p>La verdad, no me llamaba la atenci&oacute;n la propuesta, pero como no ten&iacute;amos algo especial que hacer, pues acced&iacute; a echar un vistazo. Bueno, pero me acompa&ntilde;an a sacar el carro al parqueadero. No hace falta, dijo &eacute;l, eso queda aqu&iacute;, no m&aacute;s a dos o tres cuadras. Podemos ir caminando. Bueno, dije yo, entonces d&eacute;jeme ir a un ba&ntilde;o y vamos pues.<\/p>\n<p>Cuando volv&iacute;, echamos a andar. A ver, Magallanes, gu&iacute;enos, dije. Mu&eacute;strenos el mundo. &iexcl;Listo! dijo &eacute;l y ech&oacute; a andar tomando a mi mujer de la mano. Para nada me pareci&oacute; raro, porque habi&eacute;ndoles visto intimar otras veces, que la tomara de la mano me pareci&oacute; de lo m&aacute;s natural y ella, adem&aacute;s, lo permiti&oacute;, y camin&oacute; a su lado. Ellos iban adelante, charlando, y yo atr&aacute;s, siguiendo sus pasos. No tardamos en llegar a una cuadra donde todos los locales eran moteles. Los sitios eran vistosos, coloridos y bien decorados. Y, ciertamente, vimos como entraban y sal&iacute;an parejitas de colegiales de ah&iacute;.<\/p>\n<p>Bueno, qui&eacute;n lo creyera, coment&eacute;. Uno pensando que los muchachos est&aacute;n estudiando y resulta que andan en estas faenas. Con tal que no pierdan el a&ntilde;o y no le hagan perder plata a los pap&aacute;s, pues que disfruten su vida. Si, dijo &eacute;l, hay que aprovechar todos los momentos. Es verdad. Y, llegando en frente a uno de esos lugares, dijo, este est&aacute; reci&eacute;n abierto y luce muy bien. &iquest;Entramos a conocer? Mi mujer me mir&oacute;, esperando mi reacci&oacute;n, de manera que yo dije: &iexcl;Entremos pues! La idea es conocer, &iquest;no?<\/p>\n<p>El entr&oacute;, habl&oacute; algo en la recepci&oacute;n y dijo, ya est&aacute;, subamos. Confieso que pequ&eacute; de inocente, porque estaba convencido de que &iacute;bamos en plan de &ldquo;tour&rdquo; a echar un vistazo al sitio, de manera que no entend&iacute; muy bien lo que quiso decir con&hellip; &iexcl;ya est&aacute;!, &iexcl;subamos! Al llegar al tercer piso, Wilson se dirigi&oacute; de inmediato a una habitaci&oacute;n, abri&oacute; la puerta y nos invit&oacute; a seguir.<\/p>\n<p>Cuando estuvimos adentro dijo, d&eacute;jeme entro un momentico al ba&ntilde;o. Con Laura nos quedamos detallando la habitaci&oacute;n. No era nada del otro mundo, pero estaba bien arreglada, decorada y nos pareci&oacute; agradable. Yo me puse a chequear la programaci&oacute;n del televisor, el sonido, la m&uacute;sica, el control de la luz y estos detalles, cuando Wilson sali&oacute; del ba&ntilde;o totalmente desnudo y con su miembro totalmente erecto. Bueno, dijo &eacute;l, si la cuesti&oacute;n es de af&aacute;n, ya estoy listo.<\/p>\n<p>&iquest;Y eso? pregunt&eacute; yo. Nada, dijo. Laura me dijo que estaban algo apurados y que, si hac&iacute;amos algo, no pod&iacute;an demorarse mucho, as&iacute; que aqu&iacute; estoy, listo y con la herramienta a mil revoluciones. Yo la mir&eacute; a ella, entre sorprendido y at&oacute;nito, pues no supe en qu&eacute; momento se hab&iacute;a dicho o sugerido algo, as&iacute; que me cuestionaba en qu&eacute; momento fue y le pregunt&eacute;, oye, &iquest;y a qu&eacute; hora arreglaste esto? No, yo no arregl&eacute; nada. Wilson me dijo que ten&iacute;a ganas de estar conmigo y pregunt&oacute; que si hab&iacute;a alguna posibilidad. Yo le respond&iacute; que ten&iacute;amos cosas que hacer y que, de pronto, tendr&iacute;a que ser algo r&aacute;pido. Pero nada m&aacute;s. Y, c&oacute;mo t&uacute; estuviste de acuerdo en venir, yo supuse que estabas al tanto. &iexcl;Aaahhh! dije yo, ahora resulta que yo fui el responsable de esto. No, para nada, respondi&oacute; ella, pero si hay inconveniente, lo dejamos as&iacute; y no pas&oacute; nada.<\/p>\n<p>Bueno, pero si yo pregunto, como pregunt&oacute; &eacute;l, y le dicen que de pronto tendr&iacute;a que ser algo r&aacute;pido, yo entender&iacute;a que hay luz verde, que s&iacute; hay posibilidad y sigo adelante. Bueno, pues eso entend&iacute; yo, dijo Wilson. Te das cuenta, le dije. Pero si no est&aacute;s de acuerdo, dijo ella, tranquilo, nos vamos y no pasa nada&hellip;<\/p>\n<p>Ella termin&oacute; de decir eso y yo, viendo a Wilson desnudo y ansioso de follar a mi mujer, sent&iacute; pena ajena. &iquest;C&oacute;mo es que ella responde eso con tanta tranquilidad? &iquest;Por qu&eacute; no expresa abiertamente que tambi&eacute;n quiere estar con &eacute;l y ya? Pensar&iacute;a yo que no habr&iacute;a malos rollos si todo fuera m&aacute;s claro. En fin. El caso es que dije, bueno, si ya lo hab&iacute;an conversado, pues ni modo, a lo que vinimos vamos. Lo cierto es que me sent&iacute; como ignorado y tonto, porque no adivin&eacute; cu&aacute;l era el juego.<\/p>\n<p>No pasa nada, tranquilo, dijo Wilson. Lo que sucede es que usted como que todav&iacute;a no sabe c&oacute;mo se expresa ella. Pues si yo era el despistado, no lo dudo, dije. Y usted, &iquest;c&oacute;mo se da cuenta? Bueno, dijo riendo, de muchas maneras, creo yo; la forma como me habla, la forma como me mira, la forma como aprieta mi mano. Y yo s&eacute; que ella tambi&eacute;n sabe qu&eacute; estoy pensando yo. &iquest;No es cierto? Pregunt&oacute; mientras la miraba. Para ese momento &eacute;l se frotaba su pene, arriba y abajo, procurando mantener su erecci&oacute;n. Pues, dijo ella, t&uacute; me hab&iacute;as dicho que ten&iacute;as ganas y yo interpret&eacute; que quer&iacute;as estar conmigo. Eso es todo.<\/p>\n<p>Se le notaba a ella el deseo de ser pose&iacute;da por aquel, pues miraba con ganas c&oacute;mo &eacute;l se estimulaba para mantener viva su erecci&oacute;n. Y a ella eso parec&iacute;a gustarle. A m&iacute; aquello me tom&oacute; por sorpresa, porque acostumbro ir preparado con c&aacute;mara y videograbadora para esos encuentros. Y en esta ocasi&oacute;n tan s&oacute;lo dispon&iacute;a de mi celular, pero, entrados en gastos, qu&eacute; m&aacute;s da, pens&eacute;, as&iacute; que dije, bueno, y si todo est&aacute; claro y ustedes saben c&oacute;mo es la vuelta, &iquest;qu&eacute; impide que lo hagan, como ya lo han hecho otras veces? No, nada, dijo &eacute;l. Que ella quiera, porque yo ya estoy listo.<\/p>\n<p>Ella, entonces, se quit&oacute; sus bragas sin quitarse lo dem&aacute;s. Se la ve&iacute;a vestida, normal, como si nada, pero se coloc&oacute; de espaldas a &eacute;l, acomod&aacute;ndose t&iacute;midamente y ofreciendo sus nalgas para ser penetrada por detr&aacute;s por este macho excitado. El no dud&oacute; en hacerlo. Est&iacute;mulo con sus manos el cl&iacute;toris de mi mujer y, cuando sinti&oacute; h&uacute;meda su vagina, la tom&oacute; por sus caderas y la atrajo hac&iacute;a si, penetr&aacute;ndola suavemente. Ella, al principio, pareci&oacute; guiar sus movimientos y moverse sobre aquel pene al ritmo que le dictaban sus sensaciones. Lo hizo arriba y abajo, de un lado a otro y en movimiento circular, mientras aquel muchacho, contemplaba c&oacute;mo su sexo aparec&iacute;a y desaparec&iacute;a de su vista al entrar y salir de la vagina de mi dispuesta mujer.<\/p>\n<p>Bien r&aacute;pido ella empez&oacute; a acelerar sus movimientos y Wilson, ya excitado, empez&oacute; a desnudarla mientras ella segu&iacute;a disfrutando del contacto con su miembro. Poco a poco, y sin que ella dejara de moverse y empezar a gemir de placer, aquel le fue retirando su chaqueta, luego su blusa y por &uacute;ltimo el brasier, dejando su torso desnudo y disponible para ser acariciado. El, se concentr&oacute; en acariciar con especial esmero sus senos, y delinear con sus manos la silueta de su torso, mientras ella retozaba a gusto sobre aquel miembro.<\/p>\n<p>Wilson segu&iacute;a fascinado mirando c&oacute;mo su pene entraba y sal&iacute;a del cuerpo de mi esposa y, poco a poco, fue tomando el control de la situaci&oacute;n. Empujaba y empujaba con gran vigor dentro de la vagina de mi excitada y obediente mujer que, segu&iacute;a a pie juntillas todo lo que aquel le dec&iacute;a. &iexcl;Lev&aacute;ntate un momento! dijo &eacute;l, mientras se incorporaba, sin dejar de empujar una y otra vez. &iexcl;Volt&eacute;ate y apoya las manos en la cama! le insisti&oacute;, quedando &eacute;l de pie detr&aacute;s de ella.<\/p>\n<p>Cogi&oacute; su cabellera con las manos y halaba de su cabeza hacia atr&aacute;s mientras segu&iacute;a empujando dentro de ella con gran vigor. Y luego, en vista que la falda de mi esposa le bloqueaba la visi&oacute;n, la despoj&oacute; de la prenda. Tuvo que sacar su miembro unos instantes para que la falda pudiera caer a los pies de mi esposa, ahora s&oacute;lo vestida por sus zapatos y sus medias veladas. El, ahora s&iacute;, ten&iacute;a a la vista todo su cuerpo y disfrutaba ver como su miembro se perd&iacute;a dentro del cuerpo de mi mujer, a veces superficialmente y a veces muy profundo.<\/p>\n<p>De un momento a otro sac&oacute; su pene y dice &iexcl;volt&eacute;ate y recu&eacute;state en la cama! Ella obediente lo hace y &eacute;l, estando ella acostada, levanta sus piernas, una en cada mano, y la penetra, empujando ahora con mucha m&aacute;s velocidad y vigor. Ella gime, contorsiona su cuerpo y se acaricia a s&iacute; misma sus senos mientras &eacute;l contin&uacute;a con sus embestidas.<\/p>\n<p>Ella sigue gimiendo y &eacute;l, ahora, coloca las piernas de ella a los costados y deja caer su tronco sobre el de ella, quedando sus pechos en contacto mientras sigue empujando. Pasan unos minutos y le dice, &iexcl;mu&eacute;vete al centro de la cama! Ella lo hace y esto permite que &eacute;l pueda subirse a la cama y quedar sobre ella, en posici&oacute;n de misionero, poniendo sus cuerpos en contacto pechos, sexos y piernas. El sigue retorci&eacute;ndose sobre mi esposa y empujando a placer mientras ella no atina a hacer otra cosa que acariciar las nalgas de aquel e insinuar con sus caricias que vaya m&aacute;s y m&aacute;s profundo dentro de ella, y que no se vaya a separar.<\/p>\n<p>El, ahora, preso de la excitaci&oacute;n, la besa y mueve su lengua dentro de su boca al ritmo de las embestidas de aquel dentro de su vagina. Esto, definitivamente, la vuelve loca, la excita, parece que su pecho quisiera salirse de la piel, aparta su boca de la de Wilson y explota en un grito de placer que no cesa mientras &eacute;l sigue empujando, todav&iacute;a m&aacute;s y m&aacute;s aprisa, hasta que saca su miembro y deja caer sobre el vientre y pecho de ella un profuso y denso chorro blanco que extiende con su pene por todo el torso de mi excitada esposa.<\/p>\n<p>Todo est&aacute; dicho. Mi esposa sigue sobre la cama con sus piernas abiertas y su sexo palpitante, agotado y ansioso, mientras Wilson contin&uacute;a sobre ella, bes&aacute;ndola y acariciando sus piernas. Pasado un rato, se coloca a un costado de ella y se dedica a acariciar sus pechos, cuyos pezones est&aacute;n parditos y duros, signo de que la excitaci&oacute;n a&uacute;n est&aacute; viva. &iquest;Te gusto? &iquest;C&oacute;mo estuvo? Si, dice ella, estuvo s&uacute;per.<\/p>\n<p>Quedaron all&iacute; tendidos un rato, uno junto al otro, recuper&aacute;ndose, sin decir nada, solo atentos al sonido de una m&uacute;sica suave que proced&iacute;a del equipo de sonido. Y, pasados los minutos, &eacute;l vuelve a tener br&iacute;os y empieza a estimularse manualmente su miembro para que vuelva a despertar. &iquest;Quieres que lo hagamos otra vez? pregunta &eacute;l&hellip; y ella responde que s&iacute;. Pues yo ya estoy listo dice, y ella, riendo dice, yo soy la que tengo que esperarte, porque no he dejado de estar lista. Bueno, demu&eacute;stramelo, dice &eacute;l.<\/p>\n<p>El sigue acostado sobre la cama y ella, ahora, entonces, se incorpora y lo monta, tomando con la mano derecha su pene e insert&aacute;ndoselo dentro de su vagina. Una vez lo ha hecho, empieza a mover sus caderas r&iacute;tmicamente, adelante y atr&aacute;s, sin parar, suave pero continuo. Wilson empieza a gesticular, a expresar a trav&eacute;s de las facciones de su rostro que est&aacute; sintiendo placer. Ella se mueve y se mueve y &eacute;l acaricia, una y otra vez, sus senos. A &eacute;l le fascinan los senos de mi esposa.<\/p>\n<p>Poco rato despu&eacute;s cambian de posici&oacute;n, ella es quien se acuesta y &eacute;l quien la monta. Se coloca de lado formado una cruz con el cuerpo de mi mujer y la penetra. En esta posici&oacute;n las sensaciones que ella experimenta parecen ser m&aacute;s intensas. Mi esposa gime, mueve sus brazos, contorsiona su cuerpo y se aferra a las nalgas de aquel, que no deja de bombear y bombear. Luego vuelve a alinear su cuerpo con el de ella, vuelve el juego de los besos, vuelve a acelerar el ritmo de sus embestidas y ambos, esta vez, parecen haber llegado al cl&iacute;max al tiempo. El ha eyaculado dentro de ella, deja de moverse, pero no saca su miembro de la vagina de mi mujer. Y ah&iacute; se quedan.<\/p>\n<p>Parece que se han dormido. Y, al rato, &eacute;l se coloca a un costado de ella, su miembro ya totalmente fl&aacute;cido. Parece que ya todo acab&oacute;. Bueno, dice ella, yo creo que ya es hora de irnos. &iquest;Te parece? pregunto yo. Si, dice ella, creo que ya es suficiente. No me preocupo entonces, digo, porque si eso es un &ldquo;rapid&iacute;n&rdquo;, que tal que la cosa fuera para largo. Pues si ella quiere seguir, dice Wilson, denme un chance para recuperarme. No dice ella, otro d&iacute;a nos programamos y le damos toda la noche.<\/p>\n<p>Y si lo dice ella, seguramente lo ha pensado y tiene en mente llevarlo a cabo en alg&uacute;n momento. En esta ocasi&oacute;n, sin embargo, todo se dio de manera casual y no planeada. A veces, de esos momentos, resultan las mejores folladas. Y a ella, esos momentos, inesperados y no previstos parecen gustarle. Veremos con qu&eacute; sale la pr&oacute;xima vez.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 A veces la vida confabula para que las cosas sucedan de manera espont&aacute;nea e imprevista.&nbsp; And&aacute;bamos de compras por un sector c&eacute;ntrico de la ciudad y, al salir de un almac&eacute;n, mi esposa se encuentra de frente con su amante de color. &iexcl;Hola!, saluda &eacute;l. &iquest;Qu&eacute; haces por ac&aacute;? 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