{"id":26752,"date":"2020-11-21T04:55:33","date_gmt":"2020-11-21T04:55:33","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-11-21T04:55:33","modified_gmt":"2020-11-21T04:55:33","slug":"diario-de-una-puritana-c-10-en-busqueda-del-santo-grial","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/diario-de-una-puritana-c-10-en-busqueda-del-santo-grial\/","title":{"rendered":"Diario de una puritana (C. 10): En b\u00fasqueda del santo grial"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"26752\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">3<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 16<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Mafe era una mujer verdaderamente espectacular, maravillosa, pero sinceramente yo pensaba que nuestra relaci&oacute;n no ten&iacute;a futuro, estaba condenada a morir. Le admiraba mucho, era complaciente con ella, cari&ntilde;oso y bastante entregado, pero no estaba seguro de quererla aut&eacute;nticamente.<\/p>\n<p>No por lo menos cuando tambi&eacute;n pod&iacute;a malpensar muchas veces de ella. Y no porque una pareja est&eacute; obligada a ser perfecta, tendr&aacute; man&iacute;as o defectos como cualquiera; pero el que yo percib&iacute;a de ella quiz&aacute; no era compatible ni aceptable; no pod&iacute;a haber aut&eacute;ntico cari&ntilde;o hacia alguien que percib&iacute;a como hip&oacute;crita. No porque lo fuera conmigo, pero si porque viv&iacute;a siendo completamente doble con casi todos los dem&aacute;s. Era una cualidad que me hac&iacute;a vivir lleno de desconfianza, viv&iacute;a convencido en que esa falsedad alg&uacute;n d&iacute;a iba a jugar en mi contra.<\/p>\n<p>Pero a pesar de ello, del eterno recelo que viv&iacute;a en mi cabeza, ten&iacute;a una enorme dependencia hacia ella. La hab&iacute;a asumido como parte de mi diario vivir y me gustaba, quer&iacute;a ver hasta d&oacute;nde pod&iacute;an llegar las cosas.<\/p>\n<p>Tampoco voy a negar que su libidinosidad me ten&iacute;a atrapado, casi adicto. A pesar de haber fornicado una y otra vez con ella, no me cansaba de hacerlo, parec&iacute;a inagotable el deseo que ten&iacute;a hacia la siempre deseosa y deseable Mafe.<\/p>\n<p>Era de alguna manera raro porque lo que siempre me hab&iacute;a pasado era llegar a un punto de agotamiento, de aburrimiento al coger con la misma chica. Con Mafe no me pas&oacute; eso, cada polvo fue de alguna manera memorable.<\/p>\n<p>Aunque he de confesar que las fantas&iacute;as fueron agot&aacute;ndose, o quiz&aacute;, m&aacute;s que agot&aacute;ndose, fueron cumpli&eacute;ndose, por eso dejaron de ser fantas&iacute;as, eran sue&ntilde;os cumplidos. Pero hab&iacute;a algo que todav&iacute;a no hab&iacute;a probado, y por lo menos yo estaba ansioso de hacerlo. Quer&iacute;a que Mafe me entregara su culo.<\/p>\n<p>Hasta ese entonces nunca lo charlamos, y mucho menos lo intentamos. Era como si existiera un pacto t&aacute;cito de que era &lsquo;campo santo&rsquo;.<\/p>\n<p>Cuando foll&aacute;bamos en cuatro, era cuando m&aacute;s lo deseaba, pues era en esos momentos cuando lo ten&iacute;a de frente, era ah&iacute; cuando ten&iacute;a ese ojal coquete&aacute;ndome, como haci&eacute;ndome ojitos para aventurarme a explorarlo. Pero no me atrev&iacute;a a retirar mi pene de Mafe, para introducirlo a traici&oacute;n por su ojete. Estaba seguro de que eso le molestar&iacute;a y marcar&iacute;a el fin del polvo que estuvi&eacute;ramos echando en ese momento.<\/p>\n<p>Entend&iacute;a que deb&iacute;a convencerla, casi como la primera vez que follamos, sab&iacute;a que deb&iacute;a llenarla de confianza y tranquilidad para tan aventurado paso. Pero no pod&iacute;a ser frentero tampoco, no pod&iacute;a decirle as&iacute; como as&iacute; que me entregara su culo, pues sab&iacute;a que ella se iba a negar rotundamente.<\/p>\n<p>Una noche, durmiendo junto a mi bella Mafe, so&ntilde;&eacute; que la penetraba por all&iacute;, por su misterioso ojete, y obviamente, siendo un sue&ntilde;o, todo era perfecto, ella lo disfrutaba e incluso me ped&iacute;a ser m&aacute;s agresivo en la aventura contra natura. Pero cuando despert&eacute;, me estrell&eacute; contra la realidad. Estaba all&iacute; acostado junto a Mafe, pero solamente durmiendo. Yo estaba completamente excitado por las im&aacute;genes que segundos antes se hab&iacute;an apoderado de mi mente. Empec&eacute; a besarla por el cuello mientras dorm&iacute;a, como buscando despertarla, como tratando de encender la llama de la pasi&oacute;n que no hab&iacute;a estado presente en nuestro dormitorio esa noche, por lo menos hasta ese momento.<\/p>\n<p>Ella despert&oacute;, y a&uacute;n somnolienta estiraba su cuello y me alentaba para que la siguiera besando. Me arrim&eacute; a ella, y estando los dos acostados de medio lado, fue evidente mi miembro erecto chocando contra sus nalgas, como quien pide permiso para entrar. Empec&eacute; a acariciar lentamente sus piernas&hellip;<\/p>\n<p>-&iquest;Te apetece una mamada?<\/p>\n<p>-Es lo m&iacute;nimo por haberme despertado &ndash;respondi&oacute; Mafe dibujando una leve sonrisa en su bello rostro<\/p>\n<p>-Pero qu&iacute;tate la camisa, que antes quiero besarte por la espalda, quiero consentirte como lo mereces<\/p>\n<p>Ten&iacute;a pensado ir bajando poco a poco, besando lentamente sus hombros, descender por su espalda hasta llegar a sus nalgas y aventurarme a darle un beso negro, advirtiendo que jam&aacute;s lo hab&iacute;a hecho, y sin saber c&oacute;mo iba a reaccionar Mafe.<\/p>\n<p>Comprend&iacute;a que Mafe ten&iacute;a que estar completamente excitada, que ella ten&iacute;a que alcanzar la c&uacute;spide del deseo, para permitirme avanzar en mi intento de incursi&oacute;n rectal. Mientras paseaba lentamente mis labios por su espalda, le acariciaba sus piernas, les rozaba la yema de mis dedos y ocasionalmente las ara&ntilde;aba levemente,<\/p>\n<p>Cuando le saqu&eacute; las bragas, acarici&eacute; su vulva, posando la palma de mi mano sobre ella. Simult&aacute;neamente dirig&iacute; mi boca hacia su ojete. Mafe se sorprendi&oacute; por completo, apret&oacute; sus nalgas una vez que sinti&oacute; mis labios y mi lengua tratando de establecer contacto con su ano.<\/p>\n<p>Ese freno en seco me hizo buscar tranquilizarla. Recurr&iacute; a la vieja y confiable frase de &ldquo;no va a pasar nada que t&uacute; no quieras&rdquo;, buscando calmarla. Volv&iacute; a dirigir mi boca hacia su ojal y antes de juntarlos le dije &ldquo;es solo algo que quiero probar&rdquo;.<\/p>\n<p>Sinceramente fue asqueroso, pero la excitaci&oacute;n que le caus&eacute; no tiene precio. Fue cuesti&oacute;n de segundos, de un par de pasadas de mi lengua por su ojete para verla retorcerse del placer contra el colch&oacute;n. Entend&iacute; que era el momento de seguir avanzando, por lo que dirig&iacute; uno de mis dedos hacia el objetivo, pero una vez hizo el m&iacute;nimo contacto, Mafe volvi&oacute; a retraerse, volvi&oacute; a juntar sus nalgas, como un movimiento reflejo que buscaba impedir cualquier ingreso. Le repet&iacute; de nuevo, &ldquo;no va a pasar nada que t&uacute; no quieras&rdquo;, aunque esta vez no tendr&iacute;a efecto, ya que Mafe ten&iacute;a bastante claro lo que no quer&iacute;a que pasara. Por mi parte supe que hab&iacute;a fracasado en mi intento por explorar su culo.<\/p>\n<p>Terminamos echando un fogoso polvo de madruga, siempre era apetecible sentir la humedad de Mafe en medio de la oscuridad y a primera hora de la ma&ntilde;ana, pero yo qued&eacute; con esa sensaci&oacute;n de cuenta pendiente. En mi cabeza segu&iacute;a dando vueltas la palabra fracaso, pues estaba realmente obsesionado con tener sexo anal con Mafe, pero sab&iacute;a que eso estaba lejos de cumplirse.<\/p>\n<p>De todas formas, no iba a dejar de intentarlo. Era cuesti&oacute;n de ser paciente y persistir.<\/p>\n<p>M&aacute;s tarde esa misma ma&ntilde;ana, ya con la luz del sol sobre nosotros, mientras desayun&aacute;bamos, y antes de partir a la oficina, le pregunt&eacute; a Mafe c&oacute;mo se la hab&iacute;a pasado con el polvo espont&aacute;neo de la madrugada.<\/p>\n<p>-&iexcl;S&uacute;per! Estuviste diez puntos. Me qued&eacute; tan relajadita, y termin&eacute; descansando muy bien.<\/p>\n<p>-A m&iacute; tambi&eacute;n me encant&oacute;, aunque me caus&oacute; algo de desilusi&oacute;n que no me dejaras probar cosas nuevas.<\/p>\n<p>-&iquest;A qu&eacute; te refieres?<\/p>\n<p>-A que quise consentirte ese hermoso y respingado culito, pero me bloqueaste la entrada.<\/p>\n<p>-Bueno, es que eso no est&aacute; hecho para eso. Para el placer y la reproducci&oacute;n est&aacute; la vagina, y el culo para excretar.<\/p>\n<p>-Quiz&aacute;, pero te vi disfrutar much&iacute;simo cuando te estimul&eacute; con mi lengua.<\/p>\n<p>-No fue much&iacute;simo.<\/p>\n<p>-Lo habr&iacute;a sido si me hubieses dejado avanzar.<\/p>\n<p>-Se te va a hacer tarde para llegar al trabajo&hellip;<\/p>\n<p>Mafe estaba siendo completamente recelosa con este tema, y la verdad no imaginaba la manera de ablandarla, de convencerla para cumplir esa fantas&iacute;a.<\/p>\n<p>Me volv&iacute; un poco intenso con el tema durante esos d&iacute;as. Le record&eacute; esa vieja versi&oacute;n suya que tem&iacute;a y se resist&iacute;a al sexo, y que termin&oacute; cambiando casi que al extremo opuesto. Trat&eacute; de convencerla comprando lubricantes, o tratando de convertir la situaci&oacute;n en un juego. Pero parec&iacute;a que no hab&iacute;a poder humano que pudiera convencerla de acceder.<\/p>\n<p>Claro que lo m&aacute;s sorprendente fue que su postura negativa hacia el sexo anal fue pasando del argumento de la prohibici&oacute;n contra natura, a un tipo de chantaje emocional. &ldquo;T&uacute; y yo no contamos con la bendici&oacute;n de dios, no tenemos una hipoteca, no tenemos un hijo, no tenemos nada que nos una verdaderamente. No veo por qu&eacute; debo acceder a una pretensi&oacute;n tan osada con alguien con quien no tengo un verdadero lazo&rdquo;.<\/p>\n<p>Escucharle decir eso me enerv&oacute;, enfurec&iacute; por completo, pues entend&iacute; su postura m&aacute;s como un chantaje que como cualquier otra cosa. Sal&iacute; furioso de casa. Estaba sorprendido de que Mafe me estuviera sometiendo a este tipo de condicionamientos. De hecho no sab&iacute;a que pretend&iacute;a &iquest;Tener un hijo o casarnos a cambio de su culo? No estaba dispuesto a pagar un costo tan alto.<\/p>\n<p>Esa tarde sal&iacute; de casa a dar un paseo, a tratar de calmarme por la actitud que hab&iacute;a tomado Mafe frente a mis deseos y nuestra relaci&oacute;n. Tanto as&iacute; que llam&eacute; a una amiga para contarle lo acontecido y pedirle consejo. Me aconsej&oacute; apelar a la ternura, llevarla a un punto de excitaci&oacute;n total a punta de mimos, cari&ntilde;itos, y tratos dulces. Yo sent&iacute;a que hab&iacute;a intentado eso y hab&iacute;a fallado. Pens&eacute; en saciar mis deseos con una prostituta, pero r&aacute;pidamente desist&iacute; de ello; nunca ha sido afecto al plan de ir de putas.<\/p>\n<p>De todas formas era algo que me obsesionaba. Era una ilusi&oacute;n que ten&iacute;a y que no estaba dispuesto a dejar desvanecer as&iacute; como as&iacute;. Le di muchas vueltas en mi cabeza sobre la forma de convencerla. Y tanta meditaci&oacute;n dio sus frutos, fueron varios planes los que elucubr&eacute; para conseguir mi cometido.<\/p>\n<p>El primero de ellos fue por la l&iacute;nea de la recomendaci&oacute;n que me dio mi amiga: ser tierno con Mafe a la hora de intentarlo.<\/p>\n<p>Decid&iacute; entonces reservar una caba&ntilde;a a las afueras de la ciudad, obviamente con su correspondiente adquisici&oacute;n de vino, cena y la t&iacute;pica cursiler&iacute;a de escribirle un mensaje de amor con p&eacute;talos de rosa sobre la cama.<\/p>\n<p>Le dediqu&eacute; d&iacute;as a pensar cada uno de los detalles de la velada. Lo primero fue comprarle un abrigo, que le regalar&iacute;a en el inicio de la noche. En uno de los bolsillos introduje la reserva de la caba&ntilde;a.<\/p>\n<p>La reacci&oacute;n de Mafe al recibir el abrigo fue la esperada, no cab&iacute;a de la dicha, y su embeleso fue en aumento al descubrir el tiquete de la reserva. Tomamos el coche y partimos rumbo a lo que parec&iacute;a ser la noche m&aacute;s rom&aacute;ntica de nuestro noviazgo y mi esperado acceso a la &lsquo;tierra prometida&rsquo;.<\/p>\n<p>El sitio era realmente acogedor. Era una casa de campo en adobe, con un ligero aroma a roble, luces tenues, con un decorado r&uacute;stico, chimenea en el sal&oacute;n principal, y un camino de p&eacute;talos de rosa a la habitaci&oacute;n, la cual ten&iacute;a su propia decoraci&oacute;n tambi&eacute;n con p&eacute;talos de esta flor.<\/p>\n<p>La cena tambi&eacute;n la encargu&eacute; con antelaci&oacute;n, y para mi satisfacci&oacute;n no hubo contratiempo alguno en su entrega. Es m&aacute;s, pasaron cerca de diez minutos desde que hab&iacute;amos entrado a la caba&ntilde;a y el momento en que lleg&oacute; la cena. Ensalada de escarola y peras caramelizadas como guarnici&oacute;n y como plato principal salm&oacute;n glaseado con naranja y romero. La cena la acompa&ntilde;amos con un Domaine Alain Graillot Crozes, un exquisito vino tinto que bebimos al calor de la chimenea.<\/p>\n<p>Realmente fue un momento rom&aacute;ntico, que ocultaba a la perfecci&oacute;n mi malsana intenci&oacute;n de desvirgarle el culo a mi hermosa Mafe.<\/p>\n<p>Fue tal el regocijo de Mafe, que fue ella quien empez&oacute; con una larga tanda de besos a modo de recompensa por mi rom&aacute;ntica, y hasta entonces desinteresada, sorpresa. Nos fundimos en un fuerte abrazo que acompa&ntilde;amos con besos mientras camin&aacute;bamos de forma tambaleante hacia el dormitorio.<\/p>\n<p>Ca&iacute;mos sobre el colch&oacute;n y continuamos bes&aacute;ndonos por un largo rato, mir&aacute;ndonos a la cara con un repetitivo gesto de ternura. El adem&aacute;n de acariciar la mejilla del otro tambi&eacute;n se hizo reiterativo.<\/p>\n<p>Mafe se sac&oacute; la camisa, el sost&eacute;n y me pidi&oacute; que le besara los pechos. Acept&eacute; de inmediato, no hab&iacute;a motivo para oponerme a tan grata petici&oacute;n. Me ayud&eacute; con uno de los p&eacute;talos para estimular a Mafe. Lo pasaba levemente por sobre su torso, apenas rozando su piel, mientras ella re&iacute;a y me ped&iacute;a frecuentemente que la besara.<\/p>\n<p>Me detuve por un instante, me puse en pie y fui al sal&oacute;n principal en b&uacute;squeda de otra botella de vino. La destap&eacute; y volv&iacute; al cuarto. Empec&eacute; a regarlo de a pocos sobre el pecho de Mafe, sobre su abdomen, sobre su pubis, quer&iacute;a sazonarla un poco con la sangre de Cristo.<\/p>\n<p>Mafe solo permanec&iacute;a all&iacute; sobre la cama, casi que inm&oacute;vil, disfrutando el sentir mi lengua y los p&eacute;talos de rosa paseando por su cuerpo. Pero de repente quiso cambiar de rol, se puso en pie casi de forma abrupta y me tumb&oacute; sobre la cama. &ldquo;Dime si te gusta&hellip;&rdquo;, dijo ella antes de empezar a menearse mientras se sacaba lentamente los pantalones. No voy a mentir, el baile er&oacute;tico no era su mayor virtud, pero debo reconocer que tuvo una gran actitud con la demostraci&oacute;n que hizo.<\/p>\n<p>Me puse en pie y la abrac&eacute; para de nuevo fundirnos en un apasionado beso. Luego le ped&iacute; sentarse o acostarse en la cama, mientras yo le devolv&iacute;a el espect&aacute;culo del show er&oacute;tico. Tampoco creo que se me haya dado muy bien, pues era la primera vez que lo hac&iacute;a, pero Mafe por lo menos se divirti&oacute; al verme hacerlo.<\/p>\n<p>Eso s&iacute;, estuve siempre pendiente de tener lubricante a la mano, pues era indispensable para llevar a cabo mi plan.<\/p>\n<p>Una vez quedamos desnudos nos acostamos y continuamos bes&aacute;ndonos. Las caricias tambi&eacute;n se hicieron presentes. No s&eacute; si el tiempo se nos hizo largo o si realmente dedicamos mucho tiempo a esta introducci&oacute;n rom&aacute;ntica del polvo, lo cierto es que fue verdaderamente extensa.<\/p>\n<p>Como era de esperarse, la estimulaci&oacute;n de su vagina con mis dedos y con mi boca no pudo faltar. Mafe se acost&oacute; sobre la cama, abri&oacute; un poco sus piernas y con solo su mirada me invit&oacute; a que le comiera el co&ntilde;o. Para m&iacute;, esto se hab&iacute;a convertido en uno de los grandes placeres de la vida.<\/p>\n<p>Empec&eacute; con unos cortos besos por sus pies para luego ir subiendo por sus tobillos hasta llegar a sus muslos y concentrarme all&iacute; por un buen rato. Mi lengua empez&oacute; a deslizarse por ellos, sintiendo su piel erizarse.<\/p>\n<p>A pesar de que yo estaba buscando ser rom&aacute;ntico y regalarle un rato inolvidable, Mafe ten&iacute;a algo m&aacute;s de prisa. El accionar de sus manos, tom&aacute;ndome del pelo para clavar mi cara en su vagina, me lo confirmaba. Pero pronto volv&iacute; a recorrer sus piernas, alej&aacute;ndome de ese objetivo rosa y caliente. Sencillamente porque quer&iacute;a tenerlo entre mi boca en su punto m&aacute;ximo de ardor.<\/p>\n<p>El calor de su zona &iacute;ntima empez&oacute; a emanar, y el pasar de mis dedos por sobre su vulva confirm&oacute; la creciente humedad. Era hora de dedicarme a comer ese postre llamado cl&iacute;toris.<\/p>\n<p>El de Mafe era ciertamente especial, no por alguna caracter&iacute;stica concreta, sino porque lo conoc&iacute;a a la perfecci&oacute;n, sab&iacute;a para ese entonces como estimularlo con mi lengua, con mis dedos, mirando o sin mirar; sab&iacute;a c&oacute;mo manipularlo para hacerla tocar el cielo.<\/p>\n<p>Ella era un adicta del contacto de mi lengua con su cl&iacute;toris, por eso era bastante normal que me abrazara con sus piernas cuando mi cara se entromet&iacute;a entre su pubis. Ya era un cl&aacute;sico de nuestros coitos que yo levantara la cara con el ment&oacute;n recubierto de esos fluidos con sabor a elixir sagrado. Mafe clavaba sus u&ntilde;as en el colch&oacute;n mientras apretaba las s&aacute;banas y de su boca escapan un cortitos suspiros, era todo un festival.<\/p>\n<p>Sin embargo, esa noche fue especial por algo m&aacute;s, y es que Mafe se anim&oacute; a darme una mamada, pero lo hizo con tal grado de perversi&oacute;n que termin&eacute; disfrut&aacute;ndola a pesar de su pobre t&eacute;cnica.<\/p>\n<p>Fue ella quien me invit&oacute; a dejarme caer sobre la cama, y luego se abalanz&oacute; sobre mi pene para introducirlo en su boca y regalarme la que fue la mejor mamada desde que hab&iacute;amos empezado a salir.<\/p>\n<p>En un comienzo sus ojos se enfocaron en mi rostro, con esa mirada c&oacute;mplice y pervertida de quien busca asegurarse estar dando placer a su contraparte. Pero luego sencillamente los cerr&oacute; y continu&oacute; con su trabajo, como si en realidad estuviese disfrutando de tener mi miembro entre su boca. Fue inevitable descargar un poco de esperma en ese momento, pero no a causa de un orgasmo, sino de esta que va saliendo casi que de forma involuntaria antes del cl&iacute;max. Ese fen&oacute;meno que algunos han definido sabiamente como que &ldquo;antes de llover, chispea&rdquo;.<\/p>\n<p>El semen corri&oacute; hacia afuera de su boca, empez&oacute; a deslizarse por una de las esquinas de su boca y a bajar por su ment&oacute;n. Y aunque yo pens&eacute; que la reacci&oacute;n de Mafe iba a ser de asco o rechazo, sencillamente sonri&oacute; al dejar correr esa peque&ntilde;a cantidad de esperma por su rostro.<\/p>\n<p>Mafe decidi&oacute; que era momento de pasar de la estimulaci&oacute;n oral al coito, por lo que se acomod&oacute; para montarme y dej&oacute; deslizar mi pene entre su humanidad. Una gran sonrisa se dibuj&oacute; en su cara al sentirme dentro, y a partir de all&iacute; empez&oacute; a sacudirse hasta terminar en una feroz cabalgata.<\/p>\n<p>Tumbado en la cama y acariciando sus piernas, ve&iacute;a sus peque&ntilde;os senos saltar al ritmo que se lo impon&iacute;a el movimiento de su cuerpo. Ocasionalmente Mafe inclinaba su cabeza hacia atr&aacute;s, como mirando hacia el techo, mientras dejaba que sus caderas hicieran el trabajo de marcar el ritmo y la labor de generar placer a todo su ser.<\/p>\n<p>De follar en esta posici&oacute;n me encantaba el hecho de sentir la humedad de su pubis sobre el m&iacute;o, tambi&eacute;n el hecho de jalarla hacia m&iacute; con un abrazo para sentir sus senitos rozando sobre mi pecho, o mejor a&uacute;n, el hecho de poder ponerlos entre mi boca.<\/p>\n<p>Mafe aguant&oacute; un buen rato mont&aacute;ndome, pero lleg&oacute; el momento en que el cansancio la venci&oacute;, por lo que en un r&aacute;pido movimiento se dio vuelta, quedando apoyada sobre sus rodillas, en una clara invitaci&oacute;n a cogerla en cuatro.<\/p>\n<p>Antes de penetrarla, decid&iacute; acariciarle una vez m&aacute;s su apetecible co&ntilde;o, y es que para m&iacute; era todo un delirio sentir sus fluidos en mis manos, poder sentir mis dedos deslizarse con facilidad entre su vagina era otro de mis grandes delectaciones. Mafe no se opuso, pues creo que sent&iacute;a la misma obsesi&oacute;n que yo, aunque de su parte por mojar mis dedos con su co&ntilde;o. Era mutuamente apetecido.<\/p>\n<p>Una vez satisfecho el deseo de sentir la humedad de su concha en mis manos, naci&oacute; nuevamente la de sentirla pero con mi miembro. As&iacute; que proced&iacute; a penetrarla, y fue ah&iacute; que comprend&iacute; que se acercaba la hora de la verdad. Estaba una vez m&aacute;s con su ojete de frente a m&iacute;, mir&aacute;ndome a la cara.<\/p>\n<p>Arranque lentamente, encarg&aacute;ndome de acariciar su espalda, sus hombros y su abdomen al mismo tiempo que le penetraba. La sonoridad de sus gemidos fue en aumento a pesar de que los movimientos no eran bruscos ni severos.<\/p>\n<p>Decid&iacute; entonces empezar a acariciar su ojete, por lo menos de forma superficial, a modo de primer acercamiento para tantear la situaci&oacute;n. Mafe no reaccion&oacute;, aunque creo que desde ese momento sospech&oacute; hacia d&oacute;nde iba todo.<\/p>\n<p>Yo, al ver que no hubo reacci&oacute;n, entend&iacute; que era un gesto de condescendencia Me anim&eacute; a meter la punta de mi dedo &iacute;ndice. Ah&iacute; s&iacute; hubo reacci&oacute;n de su parte, el cl&aacute;sico adem&aacute;n de echar el cuerpo hacia adelante, juntar las nalgas y apretarlas.<\/p>\n<p>-Tranquila Mafe, va a ser solo un poquito. Si no te gusta paramos<\/p>\n<p>Mafe guard&oacute; silencio por unos instantes, pero luego termin&oacute; cediendo a mis pretensiones.<\/p>\n<p>-Est&aacute; bien. Por probar, pero ser&eacute; yo quien mande<\/p>\n<p>-&iexcl;Como digas! Por cierto, traje esto para ayudarnos<\/p>\n<p>Fue ah&iacute; cuando me puse en pie y tom&eacute; el peque&ntilde;o frasco de lubricante entre mis manos. Sonre&iacute;, me unt&eacute; un poco en los dedos y empec&eacute; a esparcirlo sobre su ojete. &ldquo;Mafe, termine como termine esto, tengo que decir que te amo. Y no te lo tomes como algo menor, pues es la primera vez que lo digo sinceramente&rdquo;.<\/p>\n<p>Hab&iacute;a un cierto grado de mentira en ello, pero no fue algo que dije solamente por conseguir mi cometido, realmente estaba confundido y cre&iacute;a poder estar realmente enamorado de Mafe.<\/p>\n<p>-&iquest;Quieres que te lo bese? -pregunt&eacute;<\/p>\n<p>-Bueno, dale<\/p>\n<p>Como todo estaba pensado, el lubricante ten&iacute;a sabor, por lo que el beso negro no termin&oacute; siendo del todo desagradable. Mafe pareci&oacute; disfrutar de mi lengua pase&aacute;ndose por su ojete. Un par de movimientos involuntarios me confirmaron el descontrol placentero que estaba viviendo.<\/p>\n<p>Las cosas parec&iacute;an ir por buen camino, as&iacute; que una vez m&aacute;s me anim&eacute; a introducir uno de mis dedos. Poco a poco mi dedo &iacute;ndice empez&oacute; esa misi&oacute;n de explorar territorio desconocido.<\/p>\n<p>Por respeto a Mafe le ped&iacute; hacer una peque&ntilde;a pausa para buscar una menta entre mis cosas, comerla y librarme as&iacute; del mal sabor y darme la libertad de poder volver a besarla.<\/p>\n<p>Una vez retomada la acci&oacute;n volv&iacute; a esparcir un poco de lubricante en su ojete para introducir de nuevo mi dedo, esta vez a mayor profundidad. Mafe dej&oacute; escapar un par de lamentos, aunque realmente nada de qu&eacute; preocuparse. Mi dedo entr&oacute; del todo, se movi&oacute; muy poco en su interior y luego lo fui retirando lentamente. Sali&oacute; evidentemente untado de mierda; la &lsquo;tierra prometida&rsquo; estaba llena e la &lsquo;greda prometida&rsquo; Era sencillamente asqueroso, pero en ese momento estaba loco perdido por terminar de ejecutar mi magistral plan.<\/p>\n<p>-&iquest;Probamos ahora con dos deditos?<\/p>\n<p>-No, vamos al grano de una vez<\/p>\n<p>-&iquest;Segura?<\/p>\n<p>-S&iacute;, segura<\/p>\n<p>-Mafe, eres lo m&aacute;ximo. &iexcl;Te amo!<\/p>\n<p>Claro que mi dicha iba a llegar pronto a su fin, porque una vez que entr&oacute; el glande, Mafe me pidi&oacute; detenerme. As&iacute; lo hice, me detuve, se lo saqu&eacute; y le aplique m&aacute;s lubricante para de nuevo intentar la ansiada penetraci&oacute;n anal. Sin embargo, a mitad del estrecho camino, el grito de Mafe fue desgarrador, y una vez m&aacute;s me pidi&oacute; detenerme. Esta vez fue definitiva, pues parec&iacute;a bastante adolorida, por lo que yo tambi&eacute;n sent&iacute; que era el momento de abortar la misi&oacute;n. De todas formas valoraba la voluntad de Mafe al pretender permitirme llevar a cabo mi plan, pero sencillamente su cuerpo y su mente no estaban preparados para ello.<\/p>\n<p>-Lo siento, dijo Mafe al ver la decepci&oacute;n dibujada en mi rostro<\/p>\n<p>-No Mafe, disc&uacute;lpame t&uacute; a m&iacute;. Disc&uacute;lpame por si te hice da&ntilde;o, y disc&uacute;lpame por si te hice sentir forzada a hacer algo que no quer&iacute;as<\/p>\n<p>-Rel&aacute;jate, estoy bien. Forzada no me sent&iacute;, fui yo quien acept&oacute; el juego. Aunque es la &uacute;ltima vez que lo intento.<\/p>\n<p>-M&aacute;s all&aacute; de que no pude cumplir mi fantas&iacute;a, no eches en saco roto lo que te he dicho, te amo Mafe.<\/p>\n<p>Mafe me bes&oacute;, acarici&oacute; mi mejilla y me pidi&oacute; rematar el polvo que hab&iacute;amos empezado y que la fantas&iacute;a contra natura por poco nos arruina. Yo no pod&iacute;a negarme a un pedido de Mafe, m&aacute;s si este consist&iacute;a en follarla, as&iacute; que la apoy&eacute; contra una pared, la penetr&eacute; y sin expresarle mi verdadero sentir, la folle con furia por la imposibilidad de haberla cogido por el culo.<\/p>\n<p>A modo de recompensa Mafe me permiti&oacute; correrme sobre su cara, entendiendo que ver su rostro recubierto de esperma era una de mis grandes fascinaciones. Claro que la noche no termin&oacute; ah&iacute;, pues el romanticismo del lugar, la cena y dem&aacute;s, fue un detonante para una velada cargada de actividad sexual y orgasmos.<\/p>\n<p>Pero a pesar de que hab&iacute;a sido una noche llena de placer y cari&ntilde;o, el objetivo principal no hab&iacute;a podido cumplirse. Mafe hab&iacute;a cambiado de postura, ya no me estaba &ldquo;vendiendo&rdquo; su culo a cambio de compromiso, sencillamente lo hab&iacute;a intentado y no hab&iacute;a resistido.<\/p>\n<p>No sab&iacute;a qu&eacute; hacer pues mi obsesi&oacute;n segu&iacute;a vigente y no estaba dispuesto a renunciar a cumplir mi fantas&iacute;a. Estaba viviendo un verdadero tormento ya que penetrar a Mafe por el culo se me hab&iacute;a convertido en una obstinaci&oacute;n que no pod&iacute;a olvidar, y si bien hab&iacute;a pensado en uno y otro plan para lograrla, el que hab&iacute;a ejecutado esa noche era el mejor de todos, era mi plan A, B y C.<\/p>\n<p>Bueno, sinceramente hab&iacute;a pensado en un plan B y en un plan C, pero iban en contra de lo que pensaba, de mi esencia. El plan B era penetrarla a traici&oacute;n, y el plan C era embriagarla para llevar a cabo mi fantas&iacute;a.<\/p>\n<p>Sab&iacute;a que de ninguna manera podr&iacute;an salir bien, pero la obsesi&oacute;n me venci&oacute;. Era como si me hubiese vuelto adicto a algo que nunca hab&iacute;a probado, o por lo menos no del todo.<\/p>\n<p>Lo primero que intent&eacute; fue la penetraci&oacute;n a traici&oacute;n, obviamente pasado un tiempo prudente desde esa velada de romanticismo y experimentaci&oacute;n. Fue en uno de tantos polvos ocasionales, teniendo a Mafe en cuatro, inocente de lo que iba a sentir. Fue un gesto que poco quiero recordar, pues adem&aacute;s de haberle causado da&ntilde;o a Mafe, no disfrute al ser algo fugaz, agresivo y poco emp&aacute;tico hacia una persona a la que juraba querer.<\/p>\n<p>Esa acci&oacute;n, adem&aacute;s de marcar el final del coito que est&aacute;bamos teniendo, me caus&oacute; una fuerte discusi&oacute;n con Mafe, y un enorme cargo de consciencia.<\/p>\n<p>Mafe era excesivamente bondadosa, o quiz&aacute; me quer&iacute;a demasiado, por lo que termin&oacute; perdonando mi abusiva intromisi&oacute;n. Y con su perd&oacute;n desapareci&oacute; mi cargo de consciencia y reapareci&oacute; una vez m&aacute;s ese deseo malsano.<\/p>\n<p>As&iacute; que llegu&eacute; entonces al plan C, recurrir al licor para hacerle perder la consciencia, y as&iacute; tener v&iacute;a libre para hacer con ella lo que se me antojara. Claro que no era tan sencillo como suena, ya que Mafe no habituaba a beber. De hecho era muy raro que lo hiciera. Pero tampoco era una misi&oacute;n imposible, ya ten&iacute;a en mente la forma de conseguir que Mafe y el licor se hicieran amigos &iacute;ntimos por una noche.<\/p>\n<p>Fue cuesti&oacute;n de invitar a una cena en casa a uno de mis amigos, a &eacute;l y a su pareja. Mafe los aborrec&iacute;a, su compa&ntilde;&iacute;a le resultaba tediosa e incluso desesperante.<\/p>\n<p>-La vamos a pasar bien, ser&aacute; una linda cena de parejitas. Y luego podemos rematar la noche con una salida a bailar, al cine, no s&eacute;&hellip;<\/p>\n<p>-&iexcl;Ni muerta! Vamos a comer con ellos, yo voy a poner buena cara el tiempo que dure la cena, me embriagar&eacute;, esperaremos a que se vayan, y luego me lo har&aacute;s ac&aacute;, sobre la mesa del comedor. Ese va a ser nuestro plan esta noche.<\/p>\n<p>-Bueno, tambi&eacute;n suena bien -dije con una hip&oacute;crita sonrisa en mi cara.<\/p>\n<p>No s&eacute; por qu&eacute; Maf&eacute; le ten&iacute;a tanta repulsi&oacute;n a Santiago y su chica. Es cierto que eran un poco friki, un tanto intensos y un poco inoportunos, pero no creo que hasta el punto de llegar a aborrecerlos. Pero bueno, esa noche iba a ser una ventaja para m&iacute; toda esa repulsi&oacute;n que sent&iacute;a Mafe hacia ellos.<\/p>\n<p>Mi mente maquiav&eacute;lica quiso prever todo lo necesario para hacer realidad mi plan. De nuevo consegu&iacute; lubricante, unas mentas para el mal sabor de boca, y un buen ron, pues ese licor espec&iacute;ficamente la embriagaba y le activaba su faceta m&aacute;s carnal.<\/p>\n<p>Santiago y su novia, Daniela, llegaron a eso de las siete de la noche, y fue necesario solamente que cruzar&aacute;n la puerta para que Mafe empezara a empinar el codo.<\/p>\n<p>Yo tambi&eacute;n beb&iacute;, aunque muy poco, pues quer&iacute;a estar en plena forma, como un cape&oacute;n, a la hora de ejecutar mi fantas&iacute;a. Para m&iacute; no era tortuoso sostener una conversaci&oacute;n con Santiago, al fin y al cabo era mi amigo, de toda la vida, aunque sinceramente si era un tipo muy raro. Era de aquellas personas que creen en hip&oacute;tesis extra&ntilde;as como que el sol es fr&iacute;o pero se siente caliente por acci&oacute;n de la atm&oacute;sfera terrestre, y est&aacute; dispuesto a gastar horas para explicar su punto y especialmente para defenderlo. Tambi&eacute;n era un tipo muy devoto, aunque realmente no s&eacute; de qu&eacute; religi&oacute;n. Era normal en &eacute;l empezar a hablar de las bondades de su secta, de las innumerables &ldquo;evidencias&rdquo; de su fe, y de lo errado que estaban todos los dem&aacute;s en sus creencias o en su agnosticismo. Y as&iacute; como era un radical con su dogma, lo era con sus apreciaciones o gustos por la m&uacute;sica. Escuchar una canci&oacute;n de un ritmo que no soportara, libera al nazi que llevaba en su interior. Ten&iacute;an todos los elementos para ser detestable, aunque yo le apreciaba, pues nuestra amistad se hab&iacute;a forjado mucho tiempo atr&aacute;s, antes de que desarrollara caracter&iacute;sticas de personalidad tan singulares.<\/p>\n<p>El reloj empez&oacute; a correr y mi plan iba tomando forma, pues a Mafe ya se le empezaban a notar los efectos del exquisito ron que bebimos esa noche, si no recuerdo mal la marca era Arehucas, aunque puedo equivocarme.<\/p>\n<p>Claro que no todo fue perfecto, pues el licor fue desinhibiendo a Mafe, lo que liber&oacute; esa cara antip&aacute;tica y cortante que era tan dif&iacute;cil de ver en ella. Yo recurr&iacute; a las indirectas para hacerle saber a Santiago y su novia que era hora de irse a casa, y aunque tard&oacute; en entenderlas, finalmente lo hizo.<\/p>\n<p>Cuando ellos partieron, Mafe estaba en un alto estado de embriaguez, aunque a&uacute;n le faltaban un par de tragos para perder la raz&oacute;n, que era lo que yo buscaba para cumplir mi plan. Bebimos esas copas de m&aacute;s en medio de besos y manoseos.<\/p>\n<p>La hora de la verdad hab&iacute;a llegado. La desnud&eacute;, la acarici&eacute;, e incluso la estimul&eacute; un poco con mi boca en su vagina. Aunque no dediqu&eacute; mucho tiempo porque el objetivo era otro. Adem&aacute;s &iquest;Qu&eacute; m&aacute;s daba si Mafe estaba dormida? &iquest;Para qu&eacute; tanto est&iacute;mulo?<\/p>\n<p>Tom&eacute; el lubricante entre mis manos y empec&eacute; a verterlo sobre su ojete. Pero cuando me dispon&iacute;a a introducir uno de mis dedos entre su culo, hubo algo que me fren&oacute;. Un repentino freno, uno de esos ligeros choques el&eacute;ctricos que produce la mente consciente cuando advierte que se trasgreden los l&iacute;mites.<\/p>\n<p>Empec&eacute; a cuestionarme lo que estaba haciendo, el hecho de aprovecharme del estado inconsciente de una mujer a la que supuestamente amaba. Era tan similar como el actuar de un violador. Me sent&iacute; sucio y m&iacute;sero. Tanto que juzgaba a Mafe por su hipocres&iacute;a, y resultaba que era yo quien realmente lo era.<\/p>\n<p>No pude hacer nada. La excitaci&oacute;n desapareci&oacute; con la llegada de esos pensamientos deshonrosos. Me puse de nuevo mis pantalones. Tom&eacute; a Mafe en brazos, la llev&eacute; al dormitorio, le puse un camis&oacute;n y la acost&eacute;.<\/p>\n<p>Estando ya en la cama y sufriendo del insomnio t&iacute;pico que aqueja a quien se siente indecoroso, reflexion&eacute; una y otra vez sobre mi actuar, sobre lo que hab&iacute;a pretendido hacer y no hice, pero especialmente sobre la autenticidad del amor que cre&iacute;a sentir por Mafe. Comprend&iacute; que realmente si exist&iacute;a un sentimiento de afecto, pues de no ser as&iacute; no me habr&iacute;a detenido en mi mal intencionado plan. Pero dudaba seriamente que se tratara de amor. Comprend&iacute; esa noche tambi&eacute;n que Mafe era una mujer muy especial, pero yo no la merec&iacute;a. Ahora solo me restaba pensar la forma de decirle a Mafe que era hora de cortar. No quer&iacute;a confesarle que hab&iacute;a pretendido ejecutar tan aberrante plan, que hab&iacute;a sido un canalla, pues quer&iacute;a que ella conservara un bonito recuerdo de lo que alguna vez existi&oacute; entre nosotros.<\/p>\n<p>Y si bien no le confes&eacute; tan rastreros pensamientos planes que tuve para ella, si le di a entender que no la merec&iacute;a, que era muy poca cosa para alguien verdaderamente valioso como lo era ella.<\/p>\n<p>El adi&oacute;s fue doloroso para ambos. Para ella porque quiz&aacute; no se lo esperaba y no quer&iacute;a aceptarlo, y para m&iacute; porque me hab&iacute;a habituado a ver amaneceres y atardeceres a su lado, a delirar con el sentir de sus carnes sin encontrar el cansancio por ello, incluso a escuchar sus rezos a toda hora del d&iacute;a, a ser c&oacute;mplice de sus convencionalismos como respuesta a su condescendencia hacia mis deseos.<\/p>\n<p style=\"text-align:center\">************<\/p>\n<p><u>Cap&iacute;tulo 11<\/u>: La boda de &lsquo;Piti&rsquo;<\/p>\n<p>El tiempo pas&oacute; y las heridas fueron cerrando. Tanto Mafe como yo rehicimos nuestras vidas, pero el destino nos ten&iacute;a previsto un &uacute;ltimo encuentro, que quiz&aacute; iba a ser el m&aacute;s trascendental de toda nuestra historia juntos&#8230;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 16<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>3 Mafe era una mujer verdaderamente espectacular, maravillosa, pero sinceramente yo pensaba que nuestra relaci&oacute;n no ten&iacute;a futuro, estaba condenada a morir. Le admiraba mucho, era complaciente con ella, cari&ntilde;oso y bastante entregado, pero no estaba seguro de quererla aut&eacute;nticamente. No por lo menos cuando tambi&eacute;n pod&iacute;a malpensar muchas veces de ella. Y no porque [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":5643,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[11],"tags":[],"class_list":{"0":"post-26752","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-grandes-relatos"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26752","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5643"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=26752"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26752\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=26752"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=26752"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=26752"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}