{"id":26754,"date":"2020-11-21T06:47:55","date_gmt":"2020-11-21T06:47:55","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-11-21T06:47:55","modified_gmt":"2020-11-21T06:47:55","slug":"bailando-por-un-sueno","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/bailando-por-un-sueno\/","title":{"rendered":"Bailando por un sue\u00f1o"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"26754\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>El viernes, despu&eacute;s de una semana bastante atareada, se me ocurri&oacute; invitar a mi esposa a salir, tal vez para pasar un rato fuera de casa y relajarnos de las actividades cotidianas. En principio, la idea era ir a cenar a alg&uacute;n sitio que no hubi&eacute;semos conocido previamente, de modo que decidimos acudir a una zona gourmet de la ciudad, reconocida por contar con diferentes ofertas gastron&oacute;micas.<\/p>\n<p>Llegados al lugar, optamos por probar la cocina &aacute;rabe. La velada transcurri&oacute; tranquila. Despu&eacute;s salimos del lugar y, caminando por el sector, se nos ocurri&oacute; entrar a un bar donde, animados por unos c&oacute;cteles, se nos subi&oacute; el entusiasmo y quisimos extender la noche de alguna manera. Estando all&iacute;, indagamos si hab&iacute;a alguna discoteca cerca o un lugar para escuchar m&uacute;sica. Se nos indic&oacute; que muy cerca de all&iacute; hab&iacute;a varias discotecas y que pod&iacute;amos ir caminando si quer&iacute;amos. Y, no teniendo otra cosa que hacer, as&iacute; lo hicimos.<\/p>\n<p>Hab&iacute;amos andado unas cuatro cuadras cuando empezamos a ver distintos locales y, nos decidimos entrar a uno que nos pareci&oacute; bastante animado, donde se escuchaba m&uacute;sica de salsa. Entramos y, de verdad, el lugar estaba bastante animado, as&iacute; que no dudamos y decidimos quedarnos all&iacute;. Nos acomodamos y empezamos a disfrutar de la m&uacute;sica, bailando todo lo que sonaba. Pasado el tiempo y, viendo que est&aacute;bamos bastante contentos y que la noche promet&iacute;a ser larga, decid&iacute; ir por mi veh&iacute;culo y dejarlo en un parqueadero pr&oacute;ximo al sitio donde nos encontr&aacute;bamos.<\/p>\n<p>Le dije a mi esposa que iba por el carro, de modo que lo tuvi&eacute;ramos cerca cuando decidi&eacute;ramos irnos. Ella estuvo de acuerdo y se ofreci&oacute; a acompa&ntilde;arme. Le dije que no era necesario y que, adem&aacute;s, si dej&aacute;bamos libre la mesa, corr&iacute;amos el riesgo de que se la asignaran a otras personas, as&iacute; que yo prefer&iacute;a que ella se quedara. Estuvo de acuerdo y me pidi&oacute; que no me demorara mucho.<\/p>\n<p>Entre ir y volver me habr&iacute;a tardado unos cuarenta minutos. Cuando finalmente volv&iacute; a la mesa donde nos hab&iacute;amos instalado, no la encontr&eacute;. Pens&eacute; que seguramente estaba en el ba&ntilde;o y me sent&eacute; a esperarla, sirvi&eacute;ndome un trago, pues la botella de ron, los vasos y los complementos estaban all&iacute;. La m&uacute;sica estaba bastante animada y, mirando a la pista, pude ver que ella estaba bailando con alguien. Me qued&eacute; detallando la escena y vi que estaba bastante entretenida, bailando animadamente con su pareja, un muchacho moreno, aparentemente joven y de buena presencia.<\/p>\n<p>Cuando la tanda de m&uacute;sica ces&oacute;, ellos volvieron a la mesa. Mi esposa, de manera espont&aacute;nea, me present&oacute; al muchacho con el que bailaba. Jorge era su nombre. &iquest;Y eso? pregunt&eacute;. &iquest;De d&oacute;nde apareciste? le pregunt&eacute; al muchacho. No se preocupe, me dijo, estaba sentado en la barra tom&aacute;ndome unos tragos, vi sola a la se&ntilde;ora en la mesa y me anim&eacute; a invitarla a bailar. No era nada m&aacute;s. &iquest;Y qu&eacute; m&aacute;s podr&iacute;a ser, acaso? No, nada. Solo espero que no le moleste que la haya sacado a bailar. No, tranquilo, le contest&eacute;.<\/p>\n<p>Y, continuando la conversaci&oacute;n, pues &eacute;l se hab&iacute;a sentado con nosotros, je dije. Uno viene a estos sitios a bailar y divertirse y, si ella le acept&oacute; y duro tanto tiempo bailando con usted, seguramente es que le dio la talla. Si, intervino ella, &eacute;l baila sabroso, tiene ritmo y se mueve bastante bien. El comentario que acababa de escuchar por parte de mi esposa me pareci&oacute; una sugerencia para llegar a algo m&aacute;s, pero, la verdad, no le puse mucha atenci&oacute;n. &iexcl;Qu&eacute; bueno que pas&eacute; la prueba! dijo &eacute;l ri&eacute;ndose. S&iacute;, dije, porque ella no baila con cualquiera. Algo debi&oacute; verle para que le aceptara.<\/p>\n<p>Pues que, estando sola, la invitaci&oacute;n fue oportuna para no desaprovechar la m&uacute;sica que estaba sonando y yo ten&iacute;a ganas de bailar, replic&oacute; ella. Pero te vi muy animada con el muchacho, apunt&eacute;. Pues s&iacute;, t&uacute; sabes que a mi me gusta bailar y si el parejo lo hace bien, el tiempo pasa volando sin casi darse uno cuenta. Si, me imagin&eacute;, porque yo ya llevaba rato aqu&iacute; y la se&ntilde;ora ni miraba a ver si yo ya hab&iacute;a llegado. Es que la m&uacute;sica estaba muy animada, dijo ella.<\/p>\n<p>Salimos a bailar de nuevo. El muchacho, inmutable, se qued&oacute; en la mesa, esperando a que nosotros volvi&eacute;ramos. Seg&uacute;n me dijo ella, &eacute;l se hab&iacute;a acercado a la mesa y la hab&iacute;a invitado a bailar. A ella le pareci&oacute; una persona correcta y muy educada y no vio inconveniente en aceptar la invitaci&oacute;n, adem&aacute;s, con la seguridad de que yo iba a estar presente en cualquier momento, la situaci&oacute;n no le pareci&oacute; comprometedora. Le dije, bueno, pero &iquest;te ha sugerido algo?, porque lo veo como con expectativas, esperanzado en algo. No, dijo ella, s&oacute;lo bailamos.<\/p>\n<p>Volvimos a la mesa y, sin dar respiro, el muchacho convid&oacute; a mi esposa a salir a bailar de nuevo y ella, sin reparos, acept&oacute; y volvi&oacute; con &eacute;l a la pista de baile. Esta vez, conforme avanzaba la noche, la m&uacute;sica fue variando de ritmos y, en esta ocasi&oacute;n, colocaron unos boleros bastante rom&aacute;nticos, propios para parejas enamoradas. Todas las parejas, incluida mi mujer y su parejo, por supuesto, bailaban muy unidas. Vi como las manos de aquel muchacho se paseaban por el cuerpo de ella, apretando sus nalgas repetidamente. Trat&oacute; de besarla en varias oportunidades, pero ella lo evit&oacute;, tal vez para no hacerme sentir mal, sabido que los estaba mirando, dado que hab&iacute;a sido mi iniciativa salir aquella noche y no parecer&iacute;a justo que ella estuviera dedicada a otro en lugar de estar conmigo.<\/p>\n<p>Al rato volvieron a la mesa y no hubo palabra alguna. Ella, decidi&oacute; ir al ba&ntilde;o, dej&aacute;ndonos solos. &iquest;C&oacute;mo la est&aacute; pasando? pregunt&eacute;. Bien, contest&oacute; &eacute;l. Su se&ntilde;ora se mueve muy bien. &iquest;Le parece? Si, dijo &eacute;l. &iquest;C&oacute;mo lo sabe? repliqu&eacute;. Bueno, tiene ritmo y mueve sus caderas muy rico. &iquest;Y eso? dije yo. Pues, que, as&iacute; como lo mueve, perd&oacute;neme lo que voy a decir, pero lo pone a uno a mil. &iexcl;No entiendo! dije. Pues, exc&uacute;seme, pero ella me tiene muy excitado. Okey. Entiendo, respond&iacute;. Y, &iquest;acaso esperaba otra cosa? Seguramente no, pero, la verdad, llegu&eacute; a pensar que ella quisiera hacerlo conmigo, es decir, excitarme. Ah, ya. Entiendo.<\/p>\n<p>Bueno, es parte del juego, dije yo. Me imagino, y temo no equivocarme, que usted ha restregado su pene contra el cuerpo de ella mientras bailaban, o &iquest;no? Y seguramente ella estar&aacute; pensando que usted se la quiere comer, de manera que ambos estar&aacute;n suponiendo lo que el otro quiere. Pues s&iacute;, dijo &eacute;l. Y &iquest;acaso usted ya le dijo que quiere estar con ella? Si, me dijo. &iquest;De verdad? &iquest;Y qu&eacute; le contest&oacute; ella? Que a ella le encantar&iacute;a, pero que todo depend&iacute;a de usted. &iquest;C&oacute;mo as&iacute;? repliqu&eacute;. Pues que, si ella estuviera sola, de pronto ya nos habr&iacute;amos ido. Pero que, estando usted presente, ella requiere de su aprobaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Y &iquest;qu&eacute; le hace pensar que, si ella estuviera sola, ya se habr&iacute;an ido? Porque ella est&aacute; bastante excitada, dijo. Mejor dicho, ambos estamos que nos comemos. No me diga, y &iquest;qu&eacute; espera que yo diga? Pues, no s&eacute;. Tal vez que usted consienta que ella tenga la libertad de estar conmigo, si ella quiere. Y, usted, &iquest;ya ha hecho esto antes? pregunt&eacute;. &iquest;A qu&eacute; se refiere? dijo &eacute;l. Pues a pedirle permiso al marido para follarse a la esposa &iquest;le parece poco? Pues, como ella dijo que todo depend&iacute;a de usted, yo le dije que si quer&iacute;a yo le comentaba y que esper&aacute;ramos a ver que nos dec&iacute;a.<\/p>\n<p>En ese instante ella volvi&oacute;. Se hab&iacute;a retocado el maquillaje y pintado los labios, de modo que estaba en modo conquista, digo yo. Sin embargo, una vez lleg&oacute; a la mesa, estuvimos sentados, sin cruzar palabra, mientras escuch&aacute;bamos dos o tres piezas musicales. Luego de esto la saqu&eacute; a bailar. Estuvimos bailando toda una tanda de m&uacute;sica, mientras que aquel muchacho esperaba paciente y expectante el desenlace, pero no hablamos del asunto con ella, para nada.<\/p>\n<p>Cuando volvimos a la mesa fue ella quien, compasiva con aquel, lo invit&oacute; a bailar. Y, cuando &eacute;l avanzaba detr&aacute;s de ella rumbo a la pista de baile, le dije, bueno, conv&eacute;nzala y yo estar&eacute; de acuerdo. Vi c&oacute;mo, casi desde el principio del baile, aquel muchacho estrech&oacute; su cuerpo con el de mi mujer y le musitaba algo al o&iacute;do. Y lo que le dijo debi&oacute; tener su efecto, porque al poco rato se besaban mientras bailaban al ritmo de la m&uacute;sica y aquel se dedic&oacute; a elevar el nivel de excitaci&oacute;n de ella, acarici&aacute;ndola descaradamente por todo su cuerpo.<\/p>\n<p>Pasado el tiempo regresaron a la mesa. Bueno, dije yo, creo que ya es hora de irnos. &iquest;No te parece? Si, dijo ella, ya es tarde. Voy a pedir la cuenta y nos vamos, Ella no dijo nada y aquel qued&oacute; pensativo, sin soltar palabra. Cuando volv&iacute;, despu&eacute;s de pagar la cuenta, dije, bueno, &iexcl;vamos! Yo fui saliendo y ella, detr&aacute;s de m&iacute;, se estaba despidiendo del muchacho. Oye, &iquest;acaso no lo vas a invitar a acompa&ntilde;arte? Bueno, no s&eacute;, dijo ella. Yo creo que, si sabes, dije yo. &iexcl;Ap&uacute;rate! antes de que se les pase la calentura.<\/p>\n<p>No se dijeron nada. Ella lo tom&oacute; de la mano y camin&oacute; detr&aacute;s de m&iacute;, que iba caminando en direcci&oacute;n al parqueadero. Yo me sub&iacute; en el puesto del conductor y ella, junto a su conquista, se subieron en la parte de atr&aacute;s. Yo no dije, nada, encend&iacute; el motor del carro y empec&eacute; a conducir, en principio sin saber a d&oacute;nde &iacute;bamos. El muchacho, ya instalado en su puesto, no perdi&oacute; el tiempo. Por el espejo retrovisor vi como abordaba a mi esposa, abraz&aacute;ndola, bes&aacute;ndola con intensidad y acariciando sus piernas por debajo de su falda. Y en todo el camino hacia el destino fue as&iacute;, como dos enamorados con apremio por terminar lo comenzado.<\/p>\n<p>Yo conduc&iacute;a sin destino previsto, pero, con el paso de los minutos, fui dirigi&eacute;ndome a la zona de moteles ya conocidos y entr&eacute; en uno de ellos, que anunciaba tener habitaciones libres a esa hora de la noche. Estacion&eacute; el veh&iacute;culo y le ped&iacute; a mi esposa que fuera a la recepci&oacute;n y arreglara el tema de la habitaci&oacute;n, indicando que &iacute;bamos a entrar tres personas. Y as&iacute; lo hizo, sin poner reparos. Yo me qued&eacute; con el muchacho un poco m&aacute;s atr&aacute;s de ella. Mientras camin&aacute;bamos le dije, bueno joven, lo que empez&oacute; term&iacute;nelo r&aacute;pido, por que con tanto preliminar ella se enfr&iacute;a y la cosa no funciona como parec&iacute;a estar en la discoteca. No dijo nada y solo sigui&oacute; caminado a mi lado.<\/p>\n<p>Llegamos a donde estaba mi esposa, quien se adelant&oacute; y nos dijo. Ya todo est&aacute; arreglado, tercer piso, habitaci&oacute;n 307. As&iacute; que nos dirigimos al ascensor. Era peque&ntilde;o, as&iacute; que permit&iacute; que ellos entraran y les dije, vayan subiendo, yo les llego en un momento. Voy a pedir algo para beber. Fui al bar, solicit&eacute; un servicio de ron, coca-cola, lim&oacute;n, hielo, vasos, man&iacute; y uvas pasas, pidiendo que me lo hicieran llegar a la habitaci&oacute;n. Y me dirig&iacute; hacia all&aacute;.<\/p>\n<p>Cuando llegu&eacute;, estaban sentados en la cama, atentos a mi llegada. Y una vez adentro, como si hubiera estado concertado, aquel se abalanz&oacute; sobre mi mujer, la abraz&oacute;, la bes&oacute; y empez&oacute; a desnudarla. Lo hizo r&aacute;pido, sin pausa, dej&aacute;ndola vestida tan solo con sus medias y zapatos negros. A continuaci&oacute;n, frente a ella, que ya estaba tendida acostada en la cama, se fue desvistiendo. Fue en ese momento donde tanto ella como yo vimos el enorme poll&oacute;n, erecto y palpitante, que aquel se gastaba.<\/p>\n<p>Quiz&aacute;s a mi esposa le hubiera gustado probar ese provocativo miembro, antes que nada, pero aquel no dio tiempo para m&aacute;s preliminares y, sugiriendo que se colocara boca abajo, la abord&oacute; desde atr&aacute;s, penetr&aacute;ndola, de inmediato, en posici&oacute;n de perrito. As&iacute;, de esa manera, aquel muchacho pudo disfrutar del cuerpo de mi esposa a gusto, acariciando sus senos mientras la embest&iacute;a desde atr&aacute;s, empujando con vigor. Yo pod&iacute;a ver c&oacute;mo aquella enorme y dura verga entraba y sal&iacute;a del cuerpo de mi mujer, humedecida y brillante.<\/p>\n<p>Muy r&aacute;pido mi esposa empez&oacute; a gemir, a medida que aquel hund&iacute;a cada vez m&aacute;s r&aacute;pido y profundo el sexo de ella que, con cada embate, mostraba gestos de placer, moviendo sus caderas y ofreciendo a aquel muchacho sus nalgas, dispuesta a ser pose&iacute;da en su totalidad por aquel macho que, excitado por la visi&oacute;n de aquella mujer, dispuesta para &eacute;l, se esforzaba por no desentonar y extender el momento lo m&aacute;s que pudiera.<\/p>\n<p>El joven tomaba a mi esposa por las caderas y, de manera acompasada y r&iacute;tmica, la atra&iacute;a hacia su miembro. A medida que pasaba el tiempo, el vigor de sus embestidas aumentaba y, colocando las manos en los hombros de ella, la retuvo para ir m&aacute;s profundo dentro de ella hasta que, en medio de los gemidos de ella y unos sonidos similares por parte de &eacute;l, retuvo su cuerpo unido al suyo en lo que supuso el cl&iacute;max de aquel encuentro de cuerpos. Al poco rato se retir&oacute;, ya con su miembro fl&aacute;cido, recost&aacute;ndose a un lado de ella.<\/p>\n<p>Ella se recost&oacute; boca arriba manteniendo sus piernas abiertas y exhibiendo su sexo, palpitante por la faena reci&eacute;n terminada y a&uacute;n sin recuperarse de la excitaci&oacute;n experimentada. Aquel, entonces, decidi&oacute; sumergir su cara en medio de las piernas de ella y chupar con apetito su sexo. Con cada chupada la cara de mi mujer se contra&iacute;a en una mueca de placer, su rostro se puso rojo y su cuerpo empez&oacute; a contorsionarse con cada beso que le prodigaba en su ansiosa vagina.<\/p>\n<p>El muchacho procur&oacute; prodigarle un nuevo orgasmo practic&aacute;ndole aquellas caricias con su lengua y fe que lo iba a conseguir, pero, para ese momento, ya su miembro volv&iacute;a a despertar. Mientras su lengua continuaba explorando cada rinc&oacute;n de la vagina de mi mujer, &eacute;l se estimulaba manualmente para poner a punto nuevamente su herramienta, lo cual consigui&oacute; en muy poco tiempo y, cuando lo hizo, dejo de atender el sexo de la atribulada y excitada dama, procediendo a penetrarla nuevamente, ahora en la posici&oacute;n de misionero.<\/p>\n<p>Al principio lo hizo con delicadeza y lentamente, dici&eacute;ndole al o&iacute;do a mi mujer lo bien que lo estaba pasando y como la sensaci&oacute;n c&aacute;lida de su sexo le pon&iacute;a su herramienta a mil, pidi&eacute;ndole tambi&eacute;n que, por favor, lo abrazara con su sexo para que esa erecci&oacute;n no se fuera a perder. Y ella, obediente, as&iacute; lo hizo. Fue ella quien, ahora, empujaba sus caderas contra el sexo de &eacute;l. El permanec&iacute;a inm&oacute;vil y era ella quien, debajo del cuerpo de aquel, retorc&iacute;a su cuerpo, empujaba con su cadera y abr&iacute;a y cerraba sus piernas acompasadamente, presa de las sensaciones que le llegaban en este ejercicio sexual, muy placentero.<\/p>\n<p>Pasados los minutos, nuevamente el macho se sinti&oacute; con el &aacute;nimo suficiente para tomar el control de la situaci&oacute;n y dirigir sus movimientos. Una vez m&aacute;s empez&oacute; a empujar y empujar, alentado por los gemidos descontrolados de mi mujer que, sometida al placer que aquel hombre le produc&iacute;a en sus entra&ntilde;as, se agitaba reactivamente con cada embate de aquel, hasta que ambos, al parecer, llegaron al cl&iacute;max y, lo que era movimiento desenfrenado, de pronto se detuvo. Los cuerpos de ambos se comprimieron uno contra el otro y los gemidos, poco a poco, fueron disminuyendo su intensidad hasta extinguirse completamente. Una vez m&aacute;s, la faena hab&iacute;a terminado.<\/p>\n<p>Mi esposa fue la primera en levantarse de la cama y, con toda naturalidad, recogi&oacute; su ropa y se dirigi&oacute; al ba&ntilde;o. El muchacho se qued&oacute; tenido en la cama, un poco inc&oacute;modo con mi presencia, pero satisfecho por la experiencia. &iexcl;Qu&eacute; buena hembra tiene usted! dijo. Bueno, ella hizo su parte. Si, pero lo hizo muy bien. Ella es una mujer muy caliente y lo hace sentir a uno muy bien. Me gust&oacute;. No me diga que quiere repetir, le dije. No, no he dicho eso, pero si hubiera una nueva oportunidad, cr&eacute;ame que no lo dudar&iacute;a.<\/p>\n<p>Mientras esto suced&iacute;a, escuchamos el sonido del agua saliendo de la ducha mientras ella se ba&ntilde;aba y, un rato m&aacute;s tarde, la vimos salir totalmente arreglada y elegantemente vestida, como si nada hubiera pasado. Aquel muchacho, que a&uacute;n reposaba sobre la cama, desnudo, la contempl&oacute; y pareci&oacute; avergonzarse un poco. Sin embargo, al igual que ella, recogi&oacute; su ropa y se dispon&iacute;a entrar al ba&ntilde;o, momento en el cual le dije, bueno joven, lo dejamos. Todo est&aacute; pago, as&iacute; que puede salir cuando quiera, que nadie le va a pedir nada. Espero que la haya pasado bien y quedamos en contacto. Seguro, dijo &eacute;l.<\/p>\n<p>No era cierto. S&oacute;lo supimos que se llamaba Jorge, pero no entramos en detalles de qui&eacute;n era, qu&eacute; hac&iacute;a, d&oacute;nde viv&iacute;a y mucho menos supimos su tel&eacute;fono y tampoco le dimos el nuestro. Mi esposa, como siempre, se sali&oacute; con la suya y yo, igualmente, fui premiado con una sesi&oacute;n de sexo en vivo, protagonizada por mi artista favorita, quien disfruto a tope la experiencia que m&aacute;s le gusta tener cuando se encuentra con un hombre que le gusta. Y a fe que han sido muchos. As&iacute; que ese d&iacute;a, que salimos tan s&oacute;lo a divertirnos, ella termin&oacute; bailando con la idea de ser pose&iacute;da por el hombre que le despert&oacute; sus instintos, haciendo su sue&ntilde;o realidad.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>El viernes, despu&eacute;s de una semana bastante atareada, se me ocurri&oacute; invitar a mi esposa a salir, tal vez para pasar un rato fuera de casa y relajarnos de las actividades cotidianas. 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