{"id":26773,"date":"2020-11-22T06:02:20","date_gmt":"2020-11-22T06:02:20","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-11-22T06:02:20","modified_gmt":"2020-11-22T06:02:20","slug":"esperabamos-algo-mas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/esperabamos-algo-mas\/","title":{"rendered":"Esper\u00e1bamos algo m\u00e1s"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"26773\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 10<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Lleg&oacute; a nuestros o&iacute;dos, que hab&iacute;a un lugar, en el centro de la ciudad, que era frecuentado por parejas que buscaban tener experiencias sexuales con otras parejas. No sab&iacute;amos bien de qu&eacute; se trataba, pero nos dimos a la tarea de averiguar d&oacute;nde quedaba el sitio e irlo a visitar para echar una mirada. Y, preguntando aqu&iacute; y all&aacute;, finalmente, conseguimos una direcci&oacute;n y, despu&eacute;s de pensarlo una y otra vez, por fin decidimos ir all&iacute; para ver con qu&eacute; nos encontr&aacute;bamos.<\/p>\n<p>Cuando llegamos al sitio, nos encontramos con un edificio de apartamentos. Al ingresar, en el primer piso, hab&iacute;a una especie de recepci&oacute;n, adaptado a manera de bar, donde las parejas se reun&iacute;an y, despu&eacute;s de tomar unos tragos, charlar y ponerse de acuerdo, pagaban por una habitaci&oacute;n para dar rienda suelta a sus aventuras. Aquel viernes, cuando llegamos all&iacute;, tan solo hab&iacute;a tres parejas en lugar. Dos de ellas compart&iacute;an una mesa y otra, situada distante de las anteriores, parec&iacute;a estar sola en el mismo plan nuestro, o sea, a la expectativa de enganchar con alguna otra pareja.<\/p>\n<p>Nos sentamos en la barra, pedimos unos cocteles y nos dedicamos a chequear lo que all&iacute; pasaba, que, en aquel momento, no era mucho. Las dos parejas que estaban reunidas, charlaban, re&iacute;an estruendosamente y parec&iacute;a que la estaban pasando muy bien. La otra pareja, continuaba sola en una mesa y, nosotros, situados en la barra del bar, ve&iacute;amos lo que pasaba a nuestro alrededor y escuch&aacute;bamos la m&uacute;sica que ambientaba el sitio.<\/p>\n<p>Ser&iacute;an las diez de la noche o un poco m&aacute;s, cuando las dos parejas, con alboroto y muy efusivas, se levantaron de la mesa y subieron las escaleras, quiz&aacute; dirigi&eacute;ndose hacia la habitaci&oacute;n que les alojar&iacute;a para desatar sus deseos. Nosotros, por el contrario, est&aacute;bamos muy callados, tan solo expectantes de los acontecimientos. Poco despu&eacute;s que las parejas hab&iacute;an salido de all&iacute;, la mujer que hac&iacute;a parte de la &uacute;nica pareja en el recinto, se acerc&oacute; a nosotros y entabl&oacute; conversaci&oacute;n con mi mujer.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de presentarse, le pregunt&oacute; a ella &iquest;qu&eacute; hac&iacute;amos all&iacute;? Vinimos a conocer, dijo mi esposa. Nos enteramos que este lugar es frecuentado por parejas que buscan compartir sexualmente con otras parejas, as&iacute; que nos asalt&oacute; la curiosidad y vinimos para saber c&oacute;mo funciona el asunto. &iquest;Est&aacute;n esperando a alguien? pregunt&oacute; aquella mujer. No, dijo mi esposa. Pensamos que, siendo viernes, el lugar estar&iacute;a m&aacute;s concurrido. Tal vez, por la hora, todav&iacute;a est&aacute; un poco s&oacute;lo, dijo la mujer. Y ustedes, pregunt&oacute; mi esposa, &iquest;esperan a alguien? No, dijo ella, al igual que ustedes, vinimos a echar una mirada.<\/p>\n<p>&iquest;Les gustar&iacute;a acompa&ntilde;arnos? pregunt&oacute; ella. Pues, s&iacute;, &iquest;por qu&eacute; no? Contest&oacute; mi esposa. Reun&aacute;monos entonces, dijo la mujer. Y, diciendo y haciendo, la seguimos hasta la mesa donde estaban sentados. Y, por supuesto, vinieron las presentaciones. Buenas noches, gusto en conocerlos. Yo soy Fernando y ella es Laura, les dijimos. Buenas noches, ella es Magda y yo soy Alberto. Si&eacute;ntense, por favor. Y as&iacute;, despu&eacute;s de aquello, entablamos conversaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Pedimos bebidas para todos y empezamos a conversar. &iquest;Qu&eacute; los trajo por aqu&iacute;? pregunt&oacute; Alberto. Pura curiosidad, contest&eacute; yo. Hemos visitado algunos sitios swingers y, hemos comprobado, por ejemplo, que las cosas no son como uno escucha que son. Al menos no lo han sido para nosotros. Algunas veces hemos llegado dispuestos a lo que sea, pero por alguna raz&oacute;n los hombres al verme con ella, parecen no interesarse en el asunto. Para que a ella le caigan, he tenido que dejarla sola. Y funciona. Pero no es igual para m&iacute;. He tratado de enganchar alguna mujer en aquellos sitios, pero no he tenido suerte.<\/p>\n<p>En alguna ocasi&oacute;n, una pareja, conformada por un m&eacute;dico y su esposa, nos invitaron a compartir con ellos. Los acompa&ntilde;amos a la habitaci&oacute;n donde, ellos, la pareja, empezaron a tener sexo en frente de nosotros, pero, cuando el hombre quiso echar mano de mi esposa, y le mostr&oacute; su pene erecto, listo para entrar en acci&oacute;n, ella opt&oacute; por abandonar el lugar, dej&aacute;ndonos solos. Yo me qued&eacute;, acarici&eacute; el cuerpo de aquella mujer, y me calent&eacute; de verdad, pero, cuando quise hacer algo m&aacute;s, la mujer elegantemente me rechaz&oacute;, diciendo que ellos eran exhibicionistas y que les gustaba que la gente los viera teniendo sexo, pero no m&aacute;s. Bueno, no se preocupe, lo hacen muy bien. Y tambi&eacute;n, elegantemente, les dej&eacute; solos argumentando que iba en busca de mi mujer.<\/p>\n<p>Y &iquest;por qu&eacute; saliste del lugar? le pregunt&oacute; Alberto a mi mujer. La verdad, contest&oacute;, el tipo no me gustaba, y no me sent&iacute;a c&oacute;moda si &eacute;l llegaba a ponerme la mano encima. Pero, &iquest;acaso no fueron all&iacute; buscando ese tipo de aventura? S&iacute;, respond&iacute; yo. Pero una cosa es decir que a uno le provoca hacer esto o aquello, y otra distinta que los hechos se den en realidad. Del dicho al hecho hay mucho trecho, dice el refr&aacute;n.<\/p>\n<p>Al rato, el m&eacute;dico y su esposa aparecieron, y se sentaron a charlar con nosotros. Lo mismo que usted pregunt&oacute; ahora, le pregunt&oacute; el m&eacute;dico a mi esposa en aquella ocasi&oacute;n. Y ella le respondi&oacute; que no se hab&iacute;a sentido c&oacute;moda y que le hab&iacute;a dado miedo. La entiendo le dijo &eacute;l a ella en esa ocasi&oacute;n. La verdad es que se necesita estar muy seguro para involucrarse uno en estas aventuras. A nosotros nos ha costado algo de trabajo al principio, pero creo que ya lo manejamos mejor, y mir&oacute; a su esposa, quien asinti&oacute; con la cabeza. Bueno, pero, &iquest;qui&eacute;n es el exhibicionista? pregunt&eacute; yo. El, se apresur&oacute; a contestar su esposa. Uuuyyy, doctor, lo pusieron en evidencia. Si, se nota que ella es muy solidaria &iquest;no? No hay duda, contest&eacute;.<\/p>\n<p>Bueno, y a ustedes, &iquest;qu&eacute; los trae por aqu&iacute;? Nosotros venimos seguido, dijo &eacute;l. &iquest;Son pareja? pregunt&eacute;. Tan solo somos amigos, dijo Magda, pero tenemos los mismos gustos y nos gusta compartir este tipo de vida. Entiendo, respond&iacute;. Y &iquest;cu&aacute;l es el tipo de vida? Bueno, dijo ella, que podemos compartir los dos, y podemos compartir con otras personas sin rollo alguno. Si &eacute;l tiene alg&uacute;n programita, yo lo acompa&ntilde;o, e igual &eacute;l conmigo. Yo no sirvo para enfrentarme sola a este tipo de situaciones, as&iacute; que &eacute;l me apoya y me acompa&ntilde;a. &Eacute;l siempre est&aacute; ah&iacute;, por si algo llegara a presentarse.<\/p>\n<p>Y ustedes, siendo casados, &iquest;por qu&eacute; necesitan buscar este tipo de aventuras? Bueno, dije yo, nos casamos muy j&oacute;venes y creo que dejamos de vivir experiencias que ahora queremos, o nos llama la atenci&oacute;n explorar. Por ejemplo, verificar que podemos relacionarnos sexualmente con otros sin que eso signifique, necesariamente, que nuestro matrimonio ande mal o que no nos entendamos, o que a ella le falte algo. Quiz&aacute; tambi&eacute;n para ganar m&aacute;s seguridad y conocer c&oacute;mo reaccionamos en esos temas, pues al haber evitado esas experiencias en la juventud y tener hijos siendo muy j&oacute;venes, de alguna manera nos restringimos y dejamos de experimentar, de alg&uacute;n modo. Al final, calmar fiebre y hacer lo que todo el mundo ha hecho.<\/p>\n<p>&iquest;C&oacute;mo qu&eacute;? pregunt&oacute; Alberto. Bueno, pues tener sexo con personas diferentes a la pareja habitual, por ejemplo, o tener el valor para compartir sexualmente con amigos de confianza, explorar el sexo hombre-mujer-hombre, mujer-hombre-mujer, experimentar una org&iacute;a y qu&eacute; se yo qu&eacute; cosas m&aacute;s. A ella le atraen los hombres de color, por ejemplo, y, de alguna manera, dar el primer paso cost&oacute; un poco de trabajo. Y &iquest;por qu&eacute;? pregunt&oacute; &eacute;l. No s&eacute;, respondi&oacute; ella. Siempre me he sentido atra&iacute;da por los hombres de color, pero a la hora de escoger pareja, jam&aacute;s pens&eacute; en uno de ellos como novio o esposo.<\/p>\n<p>Ella solo los busca para tener sexo, apunt&eacute; yo. Pues s&iacute;, dijo ella. Y &iquest;qu&eacute; te gusta de ellos? pregunt&oacute; Magda. Los encuentro muy vigorosos y activos. No s&eacute;, con ellos he tenido sensaciones &uacute;nicas y ha sido muy especial. Son aguantadores y, si estas con ellos, de seguro vas a tener sexo dos, tres o m&aacute;s veces en cada encuentro. O sea que yo no te dar&iacute;a la talla, dijo Alberto. No he dicho eso. Ustedes preguntaron y yo contest&eacute;. Cada situaci&oacute;n es diferente. Y &iquest;c&oacute;mo enganchas con ellos? Bailando, respondi&oacute; ella. Con el solo hecho de ver la coordinaci&oacute;n en sus movimientos, el ritmo que llevan y su expresi&oacute;n corporal, yo ya s&eacute; si valen la pena como pareja.<\/p>\n<p>Y as&iacute;, hablando de esto y de lo otro, pasaron los minutos. Las mujeres se retiraron con la excusa de ir al ba&ntilde;o y nos dejaron solos por un rato. Alberto me cont&oacute; que Magda era una buena mujer, muy abierta y espont&aacute;nea, que eran amigos y trataban de comprometerse como pareja, pero que se estaban dando tiempo para calmar todas sus inquietudes y que, m&aacute;s adelante, si las cosas se daban, ya se conocieran bien el uno al otro.<\/p>\n<p>Al rato llegaron ellas, muy animadas, y sin derecho a r&eacute;plica, nos informaron que ya hab&iacute;a una habitaci&oacute;n disponible y que, en lugar de hablar tanta ch&aacute;chara, lo mejor era que nos conoci&eacute;ramos un poco m&aacute;s. Yo estoy de acuerdo, dijo Alberto. Bueno, pues yo tambi&eacute;n, dije, &iquest;acaso tengo elecci&oacute;n? As&iacute; que nos levantamos de la mesa y las seguimos, pues ellas no hab&iacute;an ido al ba&ntilde;o como hab&iacute;an dicho, sino que hab&iacute;an ido a inspeccionar las habitaciones para seleccionar la que m&aacute;s les gustara. Y no dudo, tambi&eacute;n, que hayan conversado sobre lo que cada una de sus parejas hombres esperar&iacute;an de aquella experiencia.<\/p>\n<p>Cuando llegamos a la habitaci&oacute;n, Alberto se sent&oacute; en un sill&oacute;n ubicado al lado de una gran cama y, abriendo sus piernas, dijo, bueno ni&ntilde;as, somos todos suyos. A ver, &iexcl;sorpr&eacute;ndannos! La situaci&oacute;n estuvo un tanto ambigua, porque nadie se atrev&iacute;a a tomar la iniciativa. Mi esposa y yo, ciertamente &eacute;ramos mayores que ellos, y quiz&aacute; se sent&iacute;an un poco en desventaja ante nuestra supuesta experiencia. Lo cierto es que, dichas aquellas palabras, Ni Laura, Ni Magda ni yo, tomamos la iniciativa para iniciar algo.<\/p>\n<p>Yo le hice un gesto a mi esposa, como insinu&aacute;ndole que empezara. Creo que lo entendi&oacute;, porque se coloc&oacute; de rodillas frente a Alberto, en medio de sus piernas abiertas, y con una calma pasmosa, poco a poco, fue soltando el cintur&oacute;n, desabotonando su pantal&oacute;n y bajando su cremallera, para exponer su miembro fuera de sus pantaloncillos. Laura, Magda y yo pudimos ver como el pene de Alberto hacia su presentaci&oacute;n en sociedad, erecto, duro y medianamente grande, tal vez igual al m&iacute;o. Yo pens&eacute; que Magda iba a seguir el ejemplo, pero no fue as&iacute;. Ella estaba ensimismada, viendo lo que hac&iacute;a mi esposa.<\/p>\n<p>Laura se apresur&oacute; a llevar a su boca aquel erecto miembro y frotar su tallo arriba y abajo con especial dedicaci&oacute;n. Alberto ech&oacute; su cabeza hacia atr&aacute;s, recostado en aquel sill&oacute;n, y permiti&oacute; que ella lo atendiera como quisiera. Ella, ante nuestra vista, chupaba con gusto aquel pene mientras Magda estaba atenta a todos sus movimientos. Pasado un rato, mi esposa se levant&oacute;, se despoj&oacute; de sus bragas, sin quitarse la ropa, se coloc&oacute; de espaldas a &eacute;l y se sent&oacute; sobre su miembro para ser penetrada desde atr&aacute;s.<\/p>\n<p>Alberto no desperdici&oacute; el gesto de ella y, tom&aacute;ndola de sus caderas, dirigi&oacute; los movimientos de ella, arriba y abajo, sobre su pene. Al parecer lo disfrutaba, y al parecer Magda y yo est&aacute;bamos muy c&oacute;modos observando la escena, pues ni ella iniciaba algo conmigo, ni yo con ella. El, pronto empez&oacute; a despojar a mi esposa de la ropa y ella, moviendo se como estaba sobre aquel pene, le ayud&oacute; quit&aacute;ndose las prendas, poco a poco, una a una, hasta quedar vestida &uacute;nicamente con sus medias y zapatos.<\/p>\n<p>Alberto estaba gozando de mi esposa. Magda y yo, tan solo segu&iacute;amos atentos a la escena como simples espectadores. Despu&eacute;s de mover su cuerpo de diferentes maneras mientras era penetrada por Alberto, Laura se incorpor&oacute; y le dijo a aquel, &iquest;no te parece que estar&iacute;amos mejor en la cama? Seguro, dijo &eacute;l. Se levant&oacute; del sill&oacute;n, r&aacute;pidamente se desvisti&oacute; y procedi&oacute; a acostarse boca arriba sobre la gran cama. Mi esposa procedi&oacute; a montarse sobre &eacute;l, d&aacute;ndole la cara y acomodando nuevamente su miembro dentro de su h&uacute;meda y expectante vagina. Ella estaba controlando el encuentro.<\/p>\n<p>Yo, por mi parte, ya estaba excitado observando la escena que mi esposa y Alberto nos brindaban, as&iacute; que me acerqu&eacute; a Magda para desnudarla, cosa que hizo sin reparo alguno y, ya desnuda, le ped&iacute; que se sentara en el sill&oacute;n que hac&iacute;a un rato ocupaba su pareja. Ella lo hizo y, al igual que Alberto, extendi&oacute; y abri&oacute; sus piernas, dej&aacute;ndome expuesto su sexo. Yo me desnude, me arrodille en frente de ella, en medio de sus piernas, y me dispuse a besar su vagina, la cual no estaba excitada como esperaba. Tuve que esforzarme para que Magda entrara en calor y me diera muestras de aceptaci&oacute;n y entrega al momento.<\/p>\n<p>Laura segu&iacute;a encima de aquel, empujando su cuerpo adelante y atr&aacute;s, sentada sobre su pene, pero Alberto no tomaba iniciativa alguna y dejaba que mi esposa llevara la voz cantante. Magda no dejaba de mirar lo que pasaba entre Alberto y mi esposa. Ella observaba con atenci&oacute;n cada movimiento de su pareja que, encantado como estaba, no dejaba de acariciar los senos, las piernas y las nalgas de mi mujer. Le faltaban manos para tocar todo su cuerpo hasta el &uacute;ltimo rinc&oacute;n.<\/p>\n<p>Yo, por mi parte, ve&iacute;a que Magda estaba m&aacute;s interesada en ver qu&eacute; pasaba entre su Alberto y Laura, que lo que a ella misma le pudiera interesar, as&iacute; que, dejando de chupar su sexo, me incorpor&eacute; y le propuse que se arrodillara en aquel sill&oacute;n, de espaldas a m&iacute;, de modo que pudiera seguir viendo lo que suced&iacute;a con aquellos dos mientras yo la penetraba desde atr&aacute;s. En esa posici&oacute;n, Magda no dej&oacute; de ver a su pareja retozando con mi mujer y llegu&eacute; a pensar que no era cierto que ellos tuvieran m&aacute;s experiencia participando en este tipo de eventos.<\/p>\n<p>Y fue Alberto, precisamente, qui&eacute;n le propuso a Magda que nos pas&aacute;ramos a la cama. Yo me retir&eacute; y ella as&iacute; lo hizo. Se acost&oacute; de espaldas a su lado, abri&oacute; nuevamente sus piernas y permiti&oacute; que la penetrara en la posici&oacute;n de misionero. Ahora, Laura y yo, cabalg&aacute;bamos, lado a lado, sobre aquellos dos, quienes, muy d&oacute;ciles, dejaban que nosotros hici&eacute;ramos lo que fuera, que no era nada diferente a mantener el contacto de nuestros sexos con los de aquellos, pero de manera mec&aacute;nica, como por cumplir.<\/p>\n<p>Laura dej&oacute; de moverse, se retir&oacute; y se sent&oacute; en el sill&oacute;n, al lado de la cama. Curiosamente, Alberto no la sigui&oacute; y permaneci&oacute; acostado, ahora tendido de medio lado, observando c&oacute;mo yo penetraba a Magda. Ambos no dejaban de mirarse, as&iacute; que supuse que era momento para ellos dos, de modo que me retir&eacute; y le dije a &eacute;l, suya la m&aacute;quina, maestro. El ocup&oacute; mi lugar y &eacute;ramos ahora, Laura y yo, los observadores de la faena que aquella pareja se prodigaba.<\/p>\n<p>Laura, desnuda como estaba, se dedic&oacute; a posar frente a un gran espejo vertical situado a un lado de la cama y, as&iacute; como estaba, se retoc&oacute; el maquillaje. Alberto, dej&oacute; a Magda y fue hacia mi esposa, que estaba parada frente al espejo, con pose altiva, con sus piernas abiertas, y la abraz&oacute; desde atr&aacute;s, restregado su pene contra las nalgas de mi mujer. Y ella, en un acto reflejo, inclin&oacute; su cuerpo hacia adelante, apoyando sus brazos en el espaldar del sill&oacute;n, ofreci&eacute;ndoles sus nalgas para ser penetrada desde atr&aacute;s. El, r&aacute;pidamente, lo entendi&oacute;, y la empez&oacute; a penetrar. Al mirar de costado, ambos pod&iacute;an ver reflejada en el espejo la escena que estaban generando.<\/p>\n<p>Magda, por su parte, baj&oacute; de la cama y se dispuso a sentarse sobre m&iacute; pene, estando sentado en el sill&oacute;n. Y, la verdad, no nos pudimos acomodar. As&iacute; que le insinu&eacute; que me dejara acostar en la cama y que all&iacute; nos ir&iacute;a mejor. Y as&iacute; lo hicimos. Yo me acost&eacute; boca arriba en la cama y dej&eacute; que Magda me cabalgara. Pero, al igual que la vez anterior, ella estaba m&aacute;s atenta de lo que hac&iacute;a su pareja con mi esposa que de lo que ella estaba haciendo. Me apreci&oacute; muy indiferente. Me propuse, entonces, hacer mi parte hasta eyacular y dar por terminada aquella aventura con Magda.<\/p>\n<p>Alberto, por su parte, segu&iacute;a empujando su miembro dentro de la vagina de Laura, pero parec&iacute;a que ella tampoco lo estaba disfrutado mucho, as&iacute; que entend&iacute; que era momento de hacer algo y facilitar una salida f&aacute;cil para aquella situaci&oacute;n. Una vez me separ&eacute; de Magda, mir&eacute; el reloj y dije, c&oacute;mo pasa el tiempo, ya se ha hecho tarde y ma&ntilde;ana tengo que madrugar. Voy a vestirme y voy por el carro, as&iacute; que los dejo para que se diviertan otro ratico. No, dijo ella, yo te acompa&ntilde;o.<\/p>\n<p>Ambos nos vestimos y dirigi&eacute;ndonos a aquellos, que segu&iacute;an conectados, moviendo sus cuerpos, uno contra el otro, les dijimos que &iacute;bamos a recoger el carro y que no demor&aacute;bamos. No dijeron nada, as&iacute; que supuse que aquello era una aceptaci&oacute;n y que, a lo mejor, si Magda y yo no est&aacute;bamos presentes, quiz&aacute; ambos se iban a soltar y comportarse de otra manera. De modo que abandonamos el lugar dej&aacute;ndolos solos.<\/p>\n<p>Tardar&iacute;amos unos treinta minutos en regresar. Y, cuando volvimos, los encontramos a&uacute;n desnudos, ella sentada en el sill&oacute;n y el sobre la cama, charlando animadamente. Yo solo atin&eacute; a decir, bueno, lamento da&ntilde;arles el rato, pero ma&ntilde;ana tenemos compromisos y tenemos que dejarlos. No hay problema, dijo Alberto, nosotros tambi&eacute;n tenemos cosas que hacer y m&aacute;s vale ir a descansar un rato. Los acercamos a alg&uacute;n sitio. No gracias, ustedes van para un lado y nosotros para otro. No se preocupen. Y as&iacute;, una vez vestidos aquellos dos, abandonamos la habitaci&oacute;n, bajamos acompa&ntilde;ados al primer piso y ah&iacute; nos despedimos. Nunca m&aacute;s les volvimos a ver.<\/p>\n<p>Cuando ya estuvimos instalados en el carro pregunt&eacute; a Laura c&oacute;mo la hab&iacute;a pasado. Nada que ver con los otros encuentros. &iquest;C&oacute;mo as&iacute;? interrogu&eacute;. Pues, la verdad, yo no disfrut&eacute; mucho. Nada que ver con lo que pasa cuando nos encontramos con otra gente. Con tus negros, querr&aacute;s decir, coment&eacute; yo. Si, con ellos, replic&oacute; ella; nada que ver. Bueno, dije, ya sabemos c&oacute;mo funciona la cosa; no se trata de tener sexo por tener, sino que debe haber una motivaci&oacute;n &iquest;cierto? Si, dijo ella, me parece que as&iacute; es. Si quieres vamos a alg&uacute;n lugar para que completes la faena. No hace falta, dijo ella, vamos a casa.<\/p>\n<p>Y as&iacute; acab&oacute; aquella noche. Tuvimos curiosidad para saber c&oacute;mo funcionar&iacute;a aquello, pero la experiencia no nos dej&oacute; satisfechos, porque quiz&aacute;, en medio de nuestras fantas&iacute;as, esper&aacute;bamos algo m&aacute;s. Y, sea como haya sido, vivimos una nueva experiencia. Quiz&aacute; lo que venga se disfrute de otra manera. Hoy no hubo morenos en el men&uacute; para mi esposa y la velada result&oacute; tan p&aacute;lida como nuestros amigos de aventura. Entonces, habr&aacute; que revaluar, qu&eacute; es lo que realmente queremos en una pr&oacute;xima ocasi&oacute;n. Otra vez ser&aacute;&hellip;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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