{"id":26782,"date":"2020-11-23T05:53:53","date_gmt":"2020-11-23T05:53:53","guid":{"rendered":""},"modified":"2020-11-23T05:53:53","modified_gmt":"2020-11-23T05:53:53","slug":"ella-concerto-una-cita-por-internet","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/ella-concerto-una-cita-por-internet\/","title":{"rendered":"Ella concert\u00f3 una cita por internet"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"26782\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Ella estaba experimentando la posibilidad de expresarse sexualmente con libertad y sin tapujos, lo cual nos hab&iacute;a llevado a conocer y compartir diferentes situaciones, con hombres principalmente, pero tambi&eacute;n con mujeres y parejas. Los encuentros, casi siempre, eran resultado de compartir con personas en discotecas y lugares dedicados a promover el intercambio sexual entre parejas.<\/p>\n<p>Alg&uacute;n d&iacute;a, sin embargo, ella estuvo dedicada a chequear los comentarios que aparec&iacute;an en el perfil que hab&iacute;amos montado en una p&aacute;gina de sexo y, le llam&oacute; la atenci&oacute;n los comentarios que hac&iacute;a un muchacho llamado Andr&eacute;s. Respondi&oacute; al comentario que all&iacute; figuraba y, casi de inmediato, recibi&oacute; respuesta, pues el hombre tambi&eacute;n estaba chequeando la p&aacute;gina en ese momento. Como resultado, aquel muchacho, un hombre joven, le propuso que se conectaran en una video llamada por internet. Ella, por alguna raz&oacute;n acept&oacute;, pues este muchacho no se ajustaba al patr&oacute;n de hombre que a ella le dispara su energ&iacute;a y deseo sexual.<\/p>\n<p>Andr&eacute;s, no obstante, se dio sus ma&ntilde;as para convencerla y logr&oacute; que ella aceptara. &Eacute;l le indic&oacute; c&oacute;mo hacerlo y, poco despu&eacute;s, tras algunas instrucciones previas, estaban enlazados a trav&eacute;s de una video llamada utilizando el internet. El joven no perdi&oacute; el tiempo y, bastante atrevido, le propuso jugar un poco para conocerse y ver si hab&iacute;a alguna posibilidad de encontrarse personalmente. Y, ella, curiosa, le sigui&oacute; la idea.<\/p>\n<p>El muchacho se desnud&oacute; para ella y le dej&oacute; ver todos sus atributos masculinos. A ella, &eacute;l le pareci&oacute; una persona espont&aacute;nea, decidida y ciertamente atrevida, y eso llam&oacute; su atenci&oacute;n. Hecho esto, &eacute;l pidi&oacute; ser correspondido y requiri&oacute; que le dejara ver algo de su cuerpo, as&iacute; que ella se descubri&oacute; el busto y le dej&oacute; ver sus pechos. El muchacho, aparentemente fascinado con la experiencia, le dijo que se hab&iacute;a masturbado varias veces observando las fotograf&iacute;as que aparec&iacute;an en el perfil una p&aacute;gina de contactos, la p&aacute;gina donde hab&iacute;amos montado el material, y que le gustar&iacute;a mucho tener la misma oportunidad que tuvieron los muchachos con los que ella aparec&iacute;a.<\/p>\n<p>Puede ser, respondi&oacute; ella, ya habr&aacute; el momento en que se pueda acordar algo. Pues, si tienes tiempo, podr&iacute;a ser hoy mismo, ahora mismo; yo estoy disponible. &iquest;D&oacute;nde vives? Yo estoy ubicada cerca a los almacenes &Eacute;xito de la calle 80. Yo, estoy cerca, y no tardar&iacute;a en estar all&aacute;, contest&oacute; &eacute;l. &iquest;A qu&eacute; hora nos vemos? &iquest;Puedes? Si, dijo ella. Si te parece, podr&iacute;amos encontrarnos en el Caf&eacute; OMA que queda a la entrada de esos almacenes. &iquest;En una hora y media estar&iacute;a bien? Si, dijo el muchacho, &iexcl;all&aacute; estar&eacute;!<\/p>\n<p>Oye, conoc&iacute; a alguien por internet y quedamos de vernos en una hora y media, aqu&iacute;, en el &Eacute;xito. Bueno, y, &iquest;qui&eacute;n es? No lo s&eacute;, lo acabo de conocer y me llam&oacute; la atenci&oacute;n. Pero, &iquest;cu&aacute;l es la propuesta?, pregunt&eacute;. Nada. S&oacute;lo conocernos. Y &iquest;c&oacute;mo llegaste a &eacute;l? Escribi&oacute; un comentario en el perfil de la p&aacute;gina, yo contest&eacute;, y dio la casualidad de que &eacute;l estaba conectado y resultamos chateando, y poco despu&eacute;s conectados en una video llamada. &iquest;Otro morenito?, pregunt&eacute;. Para nada. &iquest;Entonces?, dije yo, &iquest;cu&aacute;l es el encanto? Pues me pareci&oacute; una persona espont&aacute;nea y acordamos conocernos.<\/p>\n<p>Pues, t&uacute; te comprometiste; entonces ve y me cuentas. Pues yo estaba pensando que me acompa&ntilde;aras, me replic&oacute;. &iquest;T&uacute; le dijiste que ibas a estar acompa&ntilde;ada? No. Y &iquest;no crees que el tipo se indisponga si te ve acompa&ntilde;ada? Pues, pensar&iacute;a que no. Creo que lo puedo manejar. Bueno, pero &iquest;acordaron algo? No, nada. &Eacute;l ha visto nuestras fotograf&iacute;as y quiere conocerme. Es todo. Y &iquest;no crees que es obvio que quiera que les des la oportunidad de estar contigo? Seguramente, pero lo que acordamos fue encontrarnos para conocernos. Bueno, te acompa&ntilde;o, pues.<\/p>\n<p>Lo que sigui&oacute; fue el ritual de arreglo personal que ya conozco; ropa interior negra, medias negras, zapatos negros, falda y chaqueta negra, y blusa roja. Y, sin temor a equivocarme, supuse que ella ya ten&iacute;a algo en mente, as&iacute; que me hice de rogar alegando que ten&iacute;a cosas que hacer y que, como solo era conocerse, pues bien pod&iacute;a ella acudir sola a la cita y que, si algo pudiera surgir, pues me llamara. Me dijo que se sent&iacute;a m&aacute;s segura si yo estaba presente, de modo que no tuve otra alternativa que asegurarle que la iba a acompa&ntilde;ar, pero que era mejor que ella estuviera a solas con &eacute;l y hablaran lo que fuera pertinente y que, cuando ella lo considerara necesario, yo me aprecia y me presentaba. Y ella estuvo de acuerdo.<\/p>\n<p>Cuando lleg&oacute; la hora, nos desplazamos hacia el lugar. Cuando &iacute;bamos hacia all&aacute;, me coment&oacute; que el muchacho hab&iacute;a escrito y que ya estaba en el OMA, esper&aacute;ndola. De manera que tan pronto llegamos, estacion&eacute; frente al sitio, ella baj&oacute; del carro y se apresur&oacute; a entrar al lugar. Yo me qued&eacute; dentro del veh&iacute;culo y, de lejos, vi el instante en que se encontraron. Se saludaron de mano y se sentaron en una mesa, situada al lado de una ventana, donde los pod&iacute;a ver. Habr&aacute;n conversado como unos quince minutos a lo sumo, cuando ella empez&oacute; a mirar hacia el veh&iacute;culo, haci&eacute;ndome una se&ntilde;a para que me acercara.<\/p>\n<p>Baj&eacute; del carro, ingres&eacute; al sitio y me acerqu&eacute; a ellos. Mira Andr&eacute;s, &eacute;l es mi marido. Hola, dijo &eacute;l, Andr&eacute;s. Hola, dije, Fernando, y le salud&eacute; estrechando su mano. &iquest;En qu&eacute; va la cosa? Bueno, pues le dec&iacute;a a Andr&eacute;s que, si estaba de acuerdo, pod&iacute;amos ir a alg&uacute;n sitio para estar un ratico, indic&oacute; ella. Yo la mir&eacute;, entre sorprendido y curioso, pues nunca la hab&iacute;a o&iacute;do expresarse de esa manera. Sugerir ir a alg&uacute;n sitio para estar un ratico era, simplemente, la aceptaci&oacute;n t&aacute;cita para tener sexo con aquel, pero dicho de una manera sutil y elegante. Y usted, joven, &iquest;est&aacute; de acuerdo? S&iacute; se&ntilde;or, me respondi&oacute;. Bueno, entonces vamos, dije yo, ri&eacute;ndome para mis adentros, pues aquel muchacho, dadas las circunstancias, har&iacute;a lo que fuera para tener sexo con mi esposa.<\/p>\n<p>Subimos al carro los tres y me dirig&iacute; a los lugares que normalmente frecuent&aacute;bamos. Era un d&iacute;a s&aacute;bado, como a las cinco de la tarde, de manera que ten&iacute;a mis dudas sobre si &iacute;bamos a encontrar habitaciones disponibles y as&iacute; se lo hice saber a ella. De pronto nos toca ponernos a buscar y ese programita si no me gusta, coment&eacute;. Esperemos, dijo ella. Y sigui&oacute; conversando con el muchacho, como si nada. &iquest;Qu&eacute; lugares frecuentas? No muchos, la verdad. Y soy nuevo en esto, dijo.<\/p>\n<p>Llegados al lugar, como present&iacute;a, los sitios estaban concurridos. El lugar habitual no ten&iacute;a habitaciones disponibles, as&iacute; que hubo de necesidad de ir de sitio en sitio, preguntando sobre la disponibilidad y comentando nuestra situaci&oacute;n, porque no siempre permiten que entren tres personas a una habitaci&oacute;n. Y, en efecto, tuvimos que deambular por varios sitios antes de que encontrar habitaci&oacute;n disponible y ser aceptados.<\/p>\n<p>La llegada a la habitaci&oacute;n fue todo un proceso. El lugar no ten&iacute;a ascensor y tuvimos que subir por escaleras hasta un quinto piso, que era el &uacute;nico lugar al que nos permit&iacute;an ingresar a los tres. De manera que, por lo menos para m&iacute;, aquellas circunstancias no eran aptas para calentar el evento sino, por el contrario, confabulaban para que se enfriara.<\/p>\n<p>Por fin, despu&eacute;s de muchas peripecias, llegamos a la esperada habitaci&oacute;n. No era nada del otro mundo; un lugar peque&ntilde;o y algo estrecho, pero con lo necesario para lo que se anticipaba. Ella entr&oacute; al ba&ntilde;o de inmediato, dej&aacute;ndonos a los dos solos en la habitaci&oacute;n. Al rato, y quiz&aacute; para hacer que las cosas fueran m&aacute;s r&aacute;pidas, ella sali&oacute; mostrando sus caderas y torneadas piernas, pues se hab&iacute;a despojado de la chaqueta y su falda. SE ve&iacute;a bastante provocativa en esa vestimenta, as&iacute; que Andr&eacute;s, muy respetuoso, se acerc&oacute; a ella, situ&aacute;ndose a su lado, acariciando sus muslos y, con desparpajo, empez&oacute; a estimular su vagina con la mano.<\/p>\n<p>Ella se entreg&oacute; al gesto de &eacute;l y se dedic&oacute; a experimentar las sensaciones que aquel le produc&iacute;a al estimular su cl&iacute;toris. Poco a poco, &eacute;l fue atrevi&eacute;ndose un poco m&aacute;s y empez&oacute; tambi&eacute;n a besar y acariciar su cuerpo, sus hombros, sus brazos, sus pechos, su vientre y sus muslos. Y poco despu&eacute;s, sin musitar palabra, se anim&oacute; a despojarla de su blusa roja y sus bragas, dej&aacute;ndola tan solo vestida con su brasier, sus medias y zapatos. Y &eacute;l, por su parte, tambi&eacute;n, poco a poco, se fue desvistiendo sin dejar de estimular el sexo de mi esposa.<\/p>\n<p>Llegado a este punto, &eacute;l decidi&oacute; estimular el sexo de mi esposa con su boca y, para ello, se acomod&oacute; para realizar un 69. Coloc&oacute; su cuerpo sobre el de ella y accedi&oacute; a su sexo, dejando su pene disponible para que mi esposa le correspondiera. Y ella, as&iacute; lo hizo. Su miembro no era muy grande, as&iacute; que ella pudo manipularlo con su boca sin dificultad. Y en esa posici&oacute;n permanecieron concentrados por varios minutos. Andr&eacute;s lam&iacute;a con muchas ganas el sexo de mi mujer que para aquel momento ya deber&iacute;a estar lubricado y dispuestos para lo dem&aacute;s. Y mi esposa, con su boca, ya hab&iacute;a logrado que aquel miembro estuviera duro y erecto.<\/p>\n<p>A continuaci&oacute;n, &eacute;l retir&oacute; el brasier a mi esposa y se dedic&oacute; a besar, a lamer y acariciar sus senos. Y, posteriormente, le pidi&oacute; a ella que se diera vuelta y se colocara en posici&oacute;n de perrito. Ella pens&oacute; que &eacute;l la iba a penetrar, pero &iexcl;no! &eacute;l quiso seguir chupando su sexo, pero ahora desde atr&aacute;s, lamiendo tambi&eacute;n su ano. Y ella, al parecer, se encontr&oacute; a gusto. Nunca antes nadie hab&iacute;a hecho con ella algo parecido, as&iacute; que, cerrando sus ojos, enfocaba su atenci&oacute;n en las sensaciones que aquel le produc&iacute;a.<\/p>\n<p>Poco despu&eacute;s, ya m&aacute;s animado, aquel finalmente se decidi&oacute; a ir dentro de mi esposa y, en posici&oacute;n de misionero, colocando su cuerpo sobre el de ella, la penetr&oacute; y empez&oacute; a empujar r&iacute;tmicamente, metiendo y sacando su miembro de la vagina de mi mujer qui&eacute;n, para aquel instante, se encontraba encantada con la faena. El, para llegar m&aacute;s profundo dentro de su vagina, se empinaba sobre ella apoy&aacute;ndose en sus piernas. La escena era excitante y, estando en esa posici&oacute;n y al calor del momento, por fin, despu&eacute;s de varios minutos llegaron a besarse, se&ntilde;al inequ&iacute;voca de que la estaban pasando bien.<\/p>\n<p>Aquel, moviendo su cuerpo sobre el de ella, en esa posici&oacute;n, logr&oacute; que ella se excitara al punto de empezar a gemir, como solo ella sabe hacerlo. Y eso estimul&oacute; a que &eacute;l se moviera con m&aacute;s vigor y acelerara sus embestidas hasta que, presa de la inmensa excitaci&oacute;n, ella lanz&oacute; un fuerte gemido, indicando que hab&iacute;a alcanzado lo m&aacute;ximo y estaba experimentando un fant&aacute;stico orgasmo. No s&eacute; si &eacute;l tambi&eacute;n lo alcanz&oacute;, pero sigui&oacute; embistiendo y embistiendo un rato m&aacute;s.<\/p>\n<p>Ambos quedaron tendidos sobre la cama por un largo rato, recuper&aacute;ndose del esfuerzo. Y, cuando todo parec&iacute;a indicar que aquello hab&iacute;a acabado, fue mi esposa quien tom&oacute; la iniciativa para despertar aquel miembro dormido y, llev&aacute;ndoselo a la boca, empez&oacute; a estimularlo nuevamente. Andr&eacute;s no tard&oacute; en estar a punto y, mostrando vigor, puso a mi esposa en posici&oacute;n de perrito, penetr&aacute;ndola desde atr&aacute;s, posici&oacute;n desde la cual se atrevi&oacute; a incrementar la excitaci&oacute;n de ella, metiendo sus dedos dentro del culo de mi mujer. Ella no dijo nada y se entreg&oacute; a la experiencia. Nunca antes le hab&iacute;an hecho aquello.<\/p>\n<p>Poco despu&eacute;s ella se retir&oacute;, se volte&oacute;, se acost&oacute; de espaldas sobre la cama, boca arriba, abri&oacute; sus piernas y le indic&oacute; que se aproximara. El entendi&oacute; la invitaci&oacute;n y volvi&oacute; penetrarla, como antes lo hab&iacute;a hecho. Ella, al parecer, encontraba agradable aquella verga y, levantando sus piernas y doblando sus rodillas, permiti&oacute; que aquel hombre la complaciera nuevamente. Y as&iacute; fue. Al poco rato ella empez&oacute; a agitar sus piernas, arriba y abajo, y a gemir, primero con bajo volumen y luego, gimiendo m&aacute;s fuerte, hasta que volvi&oacute; a llegar al cl&iacute;max bajo el cuerpo de aquel dedicado y atento muchacho.<\/p>\n<p>Esta vez fue suficiente. Ambos, al parecer, hab&iacute;an agotado sus energ&iacute;as. Ella lleg&oacute; a sugerir que pod&iacute;an esperar un poco m&aacute;s, pero el manifest&oacute; que ya ten&iacute;a un compromiso y que no se pod&iacute;a quedar. Agradeci&oacute; la oportunidad y la experiencia y, despidi&eacute;ndose muy respetuosamente, nos dej&oacute;. Ella, por su parte, aprovecho la jornada festiva y desfog&oacute; sus apetitos sexuales con ese muchacho. La cosa sali&oacute; bien y el internet fue la herramienta para lograrlo. Seguramente recurrir&aacute; a ello cuando el deseo sea grande y la satisfacci&oacute;n de la necesidad no de espera. Bienvenida la tecnolog&iacute;a&hellip;!!!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Ella estaba experimentando la posibilidad de expresarse sexualmente con libertad y sin tapujos, lo cual nos hab&iacute;a llevado a conocer y compartir diferentes situaciones, con hombres principalmente, pero tambi&eacute;n con mujeres y parejas. Los encuentros, casi siempre, eran resultado de compartir con personas en discotecas y lugares dedicados a promover el intercambio sexual entre parejas. 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